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miércoles, 16 de marzo de 2011

Eto'o es una joya


Andrés Pérez | Antes incluso de que muchos aficionados se dieran cuenta, Eto'o ya había empatado la eliminatoria. Con un gol de manual, tirando el desmarque entre los dos centrales y definiendo con la pierna izquierda, el camerunés había deshecho las estadísticas: la primera, aquella que decía que el Bayern no perdía una eliminatoria cuando la comenzaba ganando en campo rival; la segunda, otra que indicaba que tan sólo una vez un equipo logró remontar un resultado adverso en casa. Corría el minuto cuatro y Eto'o, el mejor jugador del Inter, el único que ha mejorado su rendimiento exponencialmente tras la salida de Mourinho, engrandecía su leyenda.

El Inter deambula desalmado, sin el espíritu del año pasado ni la capacidad de sacrificio que impuso Mourinho. La plantilla, esencialmente idéntica a la que el año anterior se proclamara, a su modo, brillante campeona de Europa, parece sentirse huérfana. Alejada del frenesí competitivo que el entrenador luso impone a todas sus plantillas, Lúcio es una sombra de lo que fue, Diego Milito ha perdido su voracidad goleadora y Maicon apenas intimida con sus galopadas desde el carril derecho. La marcha de Mourinho ha supuesto algo más: una pérdida total del sentido defensivo, cualidad que fue el pilar fundamental de los triunfos de la temporada pasada. Anoche en el Allianz Arena, la zaga del Inter fue un espectáculo y un gozo para los delanteros del Bayern, cuya actuación merece párrafo aparte.

El Bayern, por su parte, también ha empeorado respecto al año anterior sin causa aparente. Mario Gómez ha mejorado su rendimiento en la punta de ataque. Müller sigue creciendo como jugador y es uno de los mejores segundas puntas de Europa. Robben continúa ejerciendo de nervio electrizante desde el extremo derecho. Riberý continúa demostrando porqué no son pocos los equipos europeos que un día quisieron hacerse con sus servicios. A pesar de todo ello y de mostrar una clarividencia ofensiva mucho mayor que la de su rival anoche, todos ellos fallaron en conjunto un sinfín de ocasiones que finalmente les dejaría fuera de los cuartos de final.


Tras el gol de Eto'o, el Bayern se hizo el dueño del partido. No tenía por qué hacerlo dado que la eliminatoria estaba empatada, pero un Inter perezoso, presa de sus propios miedos y sin capacidad de continuar con el ritmo martilleante del inicio del partido le invitó a ello. Un nuevo error de Julio César tras otro disparo de Robben lo aprovechó Mario Gómez para empatar el partido, y de otro cúmulo de despropósitos en el área interista se valió Müller para adelantar al Bayern en el marcador y dejar, en apariencia, sentenciada la eliminatoria. De ahí al final de la primera parte el Bayern pudo golear sin ambages: un mano a mano de Riberý vergonzosamente resuelto, una ocasión de Mario Gómez que a punto estuvo de empujar Müller, otra de Robben tras estupor general de los defensas italianos y un error fatal de Lúcio sacando el balón que pudo costarle el tercero al Inter de no ser por el mal entendimiento entre Müller y Gustavo cuando sólo restaba fusilar a Julio César.

De manera sorprendente, el partido continuó 2-1 en el descanso. El Bayern le había perdonado la vida al Inter. Como era de esperar, tal oportunidad no iba a dejarla escapar Eto'o. Su labor en la delantera, bajando a recibir, presionando cuando se antojaba necesario y buscando los espacios presumiendo de una velocidad aún hoy sorprendente sirvió para que el resto del Inter se animara. A pesar de aparentar una apatía como poco desconcertante, el caso es que el conjunto de Leonardo se volcó sobre la meta de Kraft, el joven portero alemán. Fue Eto'o en su segundo destello de la noche quien sirvió en el área a Sneijder, que llegaba desde la segunda línea, para que el holandés utilizara el guante que acostumbra a tener en la pierna derecha. Un empate que aún no expulsaba al Bayern de Europa puso de los nervios a los jugadores de Van Gaal. Resultaba que, aún después de todo, el Inter estaba vivo. Ver para creer.

El Bayern había desperdiciado un sinfín de ocasiones y ahora pagaba por ellas. El Inter no creaba excesivo peligro en la puerta de Kraft, pero en dos saques de esquina a punto estuvo de amargar la existencia del Allianz Arena. Para entonces los alemanes eran un trapo indeciso y el Inter se había puesto el mono de trabajo. Con todo lo que ello implica para jugadores como Lúcio, Cambiasso o Motta. Sin excesivos alardes, Leonardo metió en el campo a Coutinho y Eto'o y Pandev lo agradecieron en detrimento de un lento y apático Stankovic. Un balón largo final a la espalda de la defensa del Bayern lo aprovechó Eto'o, listo como nadie, para al borde del área aguantar la llegada de Pandev, de nuevo desde segunda línea, y sentenciar el partido. De un modo inverosímil, el Inter estaba en cuartos. Gracias a Eto'o, que es un diamante.

Imagen | El País | RTVE

miércoles, 7 de julio de 2010

Capítulo 22 | Holanda regresa a una final

Andrés Pérez | El fútbol fue cruel con Holanda, o Países Bajos, o como gusten: en 1974 y con uno de los mejores conjuntos de la historia del fútbol, la Alemania de Vogts, Beckenbauer y Müller consiguió lo que parecía imposible, frenar al conjunto total, al inventor del fútbol moderno y al comandado por uno de los jugadores más revolucionarios y geniales de todos los tiempos, Johann Cruijff. Cuatro años más tarde, en el frío y crudo invierno argentino, la misma generación de jugadores holandeses se plantó en otra final, perdiéndola agónicamente y lamentando un disparo al palo que nunca entró. Entre confetis y papeles esparcidos por el césped del Monumental, Holanda se dejaba su Copa del Mundo en ninguna parte.

Hoy, 2010, Sudáfrica, 32 años después de aquella final frente a la Argentina de Kempes, Holanda, una Holanda prosaica y limitada en el centro del campo pero activa e inspirada en la delantera, es de nuevo finalista de una Copa del Mundo. Lo es con una generación de futbolistas de menor tallaje que la de los setenta, pero quizá más apta, por sus dotes de competitividad, para alzarse con el trofeo. Arrastró durante años Holanda el peso de su leyenda negra, de su fatal resolución de finales, "La historia le debe un Mundial", pero hoy esos fantasmas, o esas losas, han desaparecido. De lo que consiga en la final dependerá en gran medida que lo hagan de modo definitivo.

Sin grandes alardes y dejando a un lado la constante y absurda comparación con la Naranja Mecánica de los setenta, Holanda está en la final porque ha ganado todos sus partidos. Esto parece una perogrullada pero no lo es: ni Alemania ni España lo han conseguido, así que con números en la mano no es ninguna barbarie decir que Holanda es el mejor conjunto del campeonato hasta la fecha y por eficiencia el principal candidato a levantar el trofeo el próximo domingo. Su juego es otra historia: con un medio campo escaso en creación y una defensa que parece volverse enclenque cuando se le aprieta, Holanda depende de Sneijder y Robben, dos jugadores que ya han hecho historia y una de las mejores temporadas que servidor recuerda.

Tanto el uno como el otro habrán disputado todo lo disputable este año hasta el final. Y, de ganar el campeonato, Sneijder lo habrá ganado todo. En Madrid alguien debe estar arrepintiéndose profundamente. Depende el resto de su selección de la clarividencia de uno y de la agresividad incontrolabñe de otro. Sneijder es el liderazgo y la inteligencia en el despliegue ofensivo holandés; Robben el factor imprevisto, el huracán de cristal, el recurso definitivo, el todo o nada. Entre los dos consiguen que Van Persie parezca delantero o que Kuyt brille más allá de su trabajo.

Holanda no es la misma que la que alcanzó dos finales durante los setenta. No al menos en su juego. Está por ver si, tras expulsar a una sorprendente y meritoria Uruguay del Mundial, la Historia se decide a darle ese campeonato que le debe.

Resultados de la vigésimoprimera jornada:

Holanda 3 - 2 Uruguay

Más Mundial | Holanda, en la cima tras 32 años (Cayetano Ros en El País)
Imagen | El País

martes, 29 de junio de 2010

Capítulo 18 | Brasil contranatura

Andrés Pérez | Entre líneas, el jugador clave de Brasil es Robinho. Su transformación como futbolista ejemplifica la transformación de Brasil como conjunto. Musculado y con una cabeza mejor ordenada a nivel táctico, Robinho baja a recibir los balones que la mediocridad de la medular brasileña no es capaz de hacer llegar a los delanteros. Lee bien el juego entre líneas, atina con los pases en los momentos oportunos y no se ceba con la conducción de balón: en suma, Robinho es el jugador clave de Brasil ya que sobre él rota la transición defensa-ataque.

Robinho ha cambiado porque Dunga le ha hecho cambiar para participar en un Brasil, dicen, táctico y defensivo, novedoso, por tanto. Es falso. Brasil renegó de su mitificado estilo jogo bonito en los 80, cuando una generación espléndida de futbolistas les dejó a las puertas de dos Mundiales. Jugaron como dioses para perder como mortales. Desde entonces, con la llegada de los noventa, Brasil adoptó el doble pivote y triunfó en el 94, alcanzó la final en el 98 y venció de nuevo en Corea y Japón. Desde el Mundial en que Parreira decidió hacer de Mauro Silva el hombre clave de su medio campo, el Brasil de Pelé o de Zico es mero recuerdo. Se europeizó.

Así que no ha de extrañar que, ahora, con un entrenador que fue futbolista defensivo y que participó en esa misma copa del mundo de 1994, en EEUU, Brasil mantenga un centro del campo de contención y fuerza y emplee un sistema que protege su portería y no sufre sin balón. Anoche Brasil se cargó a Chile al contraataque. Mortífera en las transiciones, Robinho en mente, con Alves jugando a ser Paul Breitner actuando de centrocampista libre en apariencia, Brasil dio un recital de cómo jugar al espacio. Una Chile ofuscada de cara a portería hizo el resto.

Cada pérdida de balón del conjunto de Bielsa era otro paso hacia el abismo. Lo fue porque Brasil intimida corriendo hacia arriba con espacios, pensando rápido y actuando con precisión en los momentos claves. Es un equipo letal. Esto les puede provocar un shock a los nostálgicos, pero no por ello será menos real: Brasil es mejor ahora de lo que pudiera ser intentando jugar a lo que un día fue. Como Holanda, otro equipo que ha decidido abandonar, al menos en apariencia, su estilo tradicional o la aureola que dos mundiales le hizo arrastrar. Ahora Holanda especula, reserva fuerzas y resuelve partidos en dos latigazos.

Eslovaquia no plantó la suficiente cara como para intimidar lo suficiente a una Holanda insultantemente cómoda plantada sobre el terreno de juego. No atacó porque no lo necesitó: se aferró a Robben tras un pase de Sneijder. Agarró el futbolista del Bayern el balón escorado en la banda, encaró a dos defensas, se dirigió hacia el pico del área y buscó el palo interior. La jugada de toda la vida de Robben, que por más previsible que sea no impide que sea efectiva. Es muy bueno.

Sufrirá Brasil frente a un equipo que le exigirá más ofensivamente y que, visto lo visto, no va a regalar las facilidades atrás que le regaló Chile. Holanda no se quiere volver loca en los partidos y ante todo y como Dunga mantiene el orden en su centro del campo con Van Bommel y De Jong. Sus centrales, cómodos y protegidos, juegan mejor y ocultan así sus carencias. Espera un gran partido en cuartos. Y, ante todo, espera Robben, el jugador que puede hacer campeona a Holanda. Al fin.

Resultados de la decimoctava jornada:

Holanda 2 - 1 Eslovaquia
Brasil 3 - 0 Chile

Imagen | El País | RTVE

domingo, 23 de mayo de 2010

El Inter, cuarenta y cinco años después



Andrés Pérez | Con Chivu ya reventado, en un momento cualquiera de la segunda parte, la eterna segunda pate que enfrentó al Bayern a sus demonios y a un Inter sabedor de que las oportunidades, casi cinco décadas después, no se deben dejar escapar, Robben enfiló por enésima vez su amada banda derecha. Lo hizo ya sin espacios: para entonces, cuatro jugadores del Inter se desplegaban en una diagonal perfectamente escalonada que comenzaba frente al holandés y se prolongaba hacia el centro del campo. Zanetti, Cambiasso, Pandev y Sneijder, por este orden, le indicaban sutilmente a Robben que por ahí no pasaría. La única salida era el suicidio o retroceder sus pasos e intentar buscar una fisura en otra parte.

No la encontró Robben, básicamente, porque su equipo se empeñó en que la encontrara él precisamente ahí, en la banda derecha. Con el partido ya decidido por la excelsa actuación de Diego Milito, soberbio, elegante, silenciosamente violento, tan común en apariencia que no mereció la atención de ningún grande cuando en 2008 se marchó del Zaragoza al Genoa por poco más de 8 millones de euros, el Bayern se agolpó sobre Robben. El Inter fue tras él. Van Bommel percutió una y otra vez hacia la banda derecha. El exceso fue tal que, por momentos, la banda que cubría Maicon y por la que anteriormente Altintop y en aquel entonces Müller atacaron escasas veces se hallaba despoblada.

El abuso de Robben definió a un Bayern opaco y sin ideas, sufrido en la creación y dubitativo anoche en la defensa, donde Diego Milito con sólo acercarse causó estragos. Planteó una vez más Mourinho el partido mejor que su oponente, un Van Gaal que se lamentó lacónicamente en la rueda de prensa de que el ataque es más complicado que la defensa, verdad a medias, excusa de perdedor inadaptado. El Inter forjó en su defensa los goles de Milito. Desesperó a Olic, amedrentó a Schweinsteiger —desaparecido— y apartó a Altintop. Cuando se cercioró del éxito esas tres labores, tuvo todo el tiempo del mundo para ocuparse de lo único que no podría parar siempre. De Robben.


Arriba, en el área del Bayern, Milito cayó a banda izquierda para permitir que Sneijder y Pandev entraran por el centro, una vez Eto'o había fijado a Badstuber. Sucedía, entonces, que el Inter, con superioridad numérica en el marcador, atacaba con cuatro jugadores, los mismos que tenían la misión de pararles en el Bayern. Así, el segundo gol, una obra maestra de Diego Milito, un recorte que en La Romareda realizó cada fin de semana hasta la exhasperación de los defensas rivales sin que nadie adivinara en él el delantero definitivo para un club campeón de Europa, sin que nadie intentara imaginarle levantando la orejuda y reclamando su candidatura para el Balón de Oro, finiquitó una final merecidamente ganada por el Inter.

Fue superior. En todas las facetas del juego. Lo fue por la convicción de sus futbolistas. Por el trabajo colectivo personificado en Eto'o, el mejor delantero de la década —tres Copas de Europa, dos tripletes—, resumido a tres carreras en vertical y a un soberano trabajo en labores defensivas, actuando en ocasiones de segundo lateral derecho. Eto'o, el que el año pasado marcara más de treinta goles para el Barça, el legendario Barça de los seis títulos, juega como le ordena Mourinho. Como Sneijder, que defiende ahora acuciado por el luso, ejemplifica este Inter: el colectivo por encima de lo individual; lo psíquico al mismo nivel que lo físico.

El Inter, que era un conjunto casi deshauciado para esta competición en sus albores, es el campeón de Europa. Lo es cuarenta y cinco años después, lo es mil y una miserias después. La de anoche no era una final más, sino su final. Y Mourinho, su Inter, su obra, su capacidad para crear bloques de la nada, para conseguir que un conjunto opere como el mecanismo perfecto que él preve en la cabeza, lo sabía. Lo sabía excesivamente bien. Lo sabía tan bien que, asumido como tenía que vencería, decidió irse del Inter. Irse por gloria y dinero, sí, pero irse, también, para no ensuciar lo logrado esta temporada. Para pasar a la historia como el hombre que devolvió al Inter al máximo trono europeo.

Lectura recomendada | El Inter toca el cielo (Diego Torres en El País), Milito llega primero (Eleonora Giovio en El País), Robben no puede contra todos (El País)
Imagen | El País

jueves, 22 de abril de 2010

El Bayern frente a la lógica

Andrés Pérez | El halo de mito que rodea al Bayern de Münich parece más que suficiente para que este año alcance la final de la Copa de Europa, de manera inverosímil y con un equipo plano y robusto, carente de talento pero sobrado de espíritu y de suerte. El mito juega en otro plano a la realidad. La segunda es física, el primero es psíquico: libra su batalla en la mente de quien lo teme o de quien cree en él alterando el curso de los acontecimientos.

Suena a ideal remoto pero en el fútbol el mito, bautizado por Valdano como miedo escéncio, obtiene competiciones. Es el caso del Bayern de Münich y su leyenda alemana; aquella que Lineker describió a magistralmente como el fútbol como deporte que enfrenta a once hombres frente a once hombres y en el que siempre los alemanes salen victoriosos. La victoria sobre el imposible. Olic lo certificó en el partido de ida frente al Manchester en Champions League cuando anotó en el 93' tras el tanto en el minuto 2' de Rooney.

Los últimos minutos, las gestas idílicas, aquellas que atentan contra la lógica. Supuso un golpe a la racionalidad que el Bayern, pobre y romo a la hora de practicar fútbol de alto nivel, golpeara en el mentón al Manchester. Lo hizo descaradamente pero sin estridencias: mantuvo una actitud ofensiva, obligada al ir por detrás durante los 180 minutos, pero no lanzó oleadas de fútbol, sino de entrega. Así el Manchester, de mayor talento, cayó, víctima de los errores de Ferguson y del mito del Bayern.

La lógica dice que el Bayern no debería ser finalista de esta competición. Incluso el apañado Lyon de Puel, elegante en el trato del balón y moderadamente talentoso en su línea ofensiva, es mejor equipo. El peso psicológico podrá con él. Eso y Robben. Cuando Riberý decidió abandonar el campo tras rozar lo criminal en una entrada a Lisandro, el holandés comprendió que su papel en este Bayern sobrepasa lo humano. Se ha convertido en el hombre franquicia, en quien, a pesar de ser un extremo puro, Van Gaal confía para actuar con libertad entre líneas.

Cuando ya en la segunda parte Müller se apartó a la banda izquierda y Olic dejó paso a un delantero fetiche como Mario Gómez, Robben se liberó. Y en campo abierto supo encontrar el momento de perforar la mea de Lloris. Fue con un disparo lejano y seco. Cuando estuvo a punto de certificar la victoria muniquesa con un segundo tanto, Van Gaal, temeroso de su fragilidad, le apartó del campo. Arjen se fue al banquillo entre visibles porfías y allí recriminó a su entrenador el cambio. "Yo soy este equipo", debió pensar. No le faltaba razón, en lo terrenal. En lo espiritual, el Lyon supo que sucumbió de nuevo al mito alemán.

Imagen | Qué

jueves, 18 de febrero de 2010

Robben o la sencillez del fútbol

Andrés Pérez | Observando a Robben uno asume que el fútbol es más sencillo de lo que nos quieren hacer creer. Robben lo hace todo fácil, o nos hace que parezca fácil. Su jugada siempre es la misma, sin posibilidad de variante: arranca desde la derecha y con su pierna izquierda y endiablada conducción de balón va dejando atrás un oponente tras otro para, posteriormente y ya al borde del área, perfilarse para disparar. Como si jamás nadie hubiera tenido tal idea, la de correr más que el rival y en velocidad recortar hacia adentro para armar el disparo, nadie puede parar a Robben.

Quizá tan sólo él mismo sea su freno. Quién sabe si su mente provoca sus lesiones, o si sus lesiones minan su mente. Ayer, frente a la Fiorentina, Robben se reencontró una vez más con el jugador Guadiana que cada tres meses deja retazos de talento puro en cada estadio que pisa. Probó suerte mil y una veces con la misma jugada: arrancar desde la derecha, ganar en velocidad, recortar hacia adentro y golpear el balón. Obtuvo una expulsión del rival, un penalti efectuado y un rechace que Klose convirtió para dar la victoria al Bayern en el último minuto.

Sencillo. Al menos lo parece. Ningún defensa podría ser capaz de parar a Robben si éste estuviera en forma por más que su planteamiento futbolístico sea tan simple, en absoluto adornado con filigranas y amplio repertorio ego-técnico como el de Ronaldo. Robben es previsible pero infalible. Tan sólo cuando sus piernas dicen basta su fútbol vertical y subversivo se ve frenado. Tan sólo una desesperante escasez de visión de juego es achacable a un extremo de su calado. Un extremo de los de siempre. Qué hubiera dado Pellegrini por una de sus arrancadas el martes en Lyon.

Vía | El País
Imagen | La Vanguardia

martes, 9 de diciembre de 2008

No es posible ganar (Jornada 14)

Andrés Pérez | Desde luego que no. No con un equipo descompuesto que funciona a base de adrenalina, no ante un equipazo perfectamente coordinado que funciona a base de la lógica aplastante de Guardiola en el banquillo y Xavi en el campo. El Real Madrid hoy por hoy, y no lo digo yo ojo, lo dice su ex-entrenador, no puede ganar en el Camp Nou. Dicho esto es muy probable que el equipo blanco, fiel a su historia rebelde y tradicionalmente épica consiga llevarse los tres puntos del feudo barcelonista, ya que el fútbol del Madrid y su idiosincrasia actual no atiende a razones, ni a consecuencias, sino a gestas que maquillan una estructura descompuesta —y a juzgar por lo visto en la Asamblea de Socios Compromisarios, corrupta— y un equipo sin rumbo, sin fútbol. Cimentado en la gloria. El Real Madrid lleva tres años practicando equilibrismo sobre un barranco. La suerte, la historia que siempre pesa y la calidad de ciertos jugadores —especialmente notable durante la última temporada— mantuvieron al conjunto en lo más alto del campeonato nacional. Todo eso parece caducar. La suerte es un elemento esquivo, los jugadores marchitan o se lesionan y la historia, no siempre es suficiente. El Real Madrid perdió 3-4 ante el Sevilla en casa. Pero ese es el menor de los problemas, créanme.

Se hunde en un pozo inmenso y lleno de fango en las altas esferas. Tan sólo viendo la Asamblea de Socios Compromisarios uno atisba a comprender la magnitud del problema de la entidad, ya no sólo del equipo. Hablamos de una directiva caciquista, que prentende maquillar su mala gestión con cero críticas, que prentende, digo más, acallar las críticas de la manera más despótica posible. Poniendo buena cara ante el público y la prensa y tratando como la más ruín oposición, el más infiel amante a quienes no creen en Calderón. La gota que colma el vaso no es la censura premeditada. No se engañen. La gota que colma el vaso es la entrada de los energúmenos Ultra Sur en una Asamblea de Socios Compromisarios, de los cuales sin riesgo a la equivocación dudo que haya alguno. Calderón se ampara en los Ultras para maquillar lo inmaquillable y su mandato, más allá de los dos títulos ligueros, pasará a la historia como uno de los más vergonzosos jamás existidos en la entidad blanca. Critica el presidente a Florentino Pérez por marcharse del barco antes de que éste llegara a puerto o naufragara. Él debería hacer lo mismo. O no habrá quien reflote tal petrolero venido a menos.

En este ambiente, tras la vergonzosa Asamblea se presentó el equipo, aquel que determina el estado de ánimo verdadero de la afición, ante el Sevilla. Tal es la desesperación del conjunto que ni siquiera Casillas, hasta la fecha el mejor y más fiable jugador del equipo, responde a las expectativas. Prefiere cavar un hoyo y enterrarlas. Como prefiere hacerlo el Madrid cuando su fútbol siempre se ve superado por el del rival. El Sevilla no fue menos. Kanouté dió una auténtica lección de cómo debe jugar un delantero solitario y al descanso el equipo de Jiménez vencía 1-3 en el Bernabeú. Como a los jugadores del Madrid no se les puede reprochar nada en cuanto a actitud, que no en cuanto a calidad, el equipo de Schuster volvió a recordar aquellas gestas de los dos últimos años y empató el partido en menos de cinco minutos, al inicio del segundo tiempo. El campo volvía a ser un infierno para el equipo rival. No por la épica, ni por la historia, ni por ningun invento extraño que quiera la prensa madridista inventar, sino por Robben, quien hizo de los factores anteriormente nombrados una realidad y no algo etéreo. Sin Robben el equipo hubiera mantenido la misma tónica. Pese a la épica. Pese a la historia.

Cuando el partido era puro espectáculo apareció el árbitro. En Madrid dicen que otra vez. Yo digo que como siempre olvidan cuando se les favorece y recuerdan y lloran amargamente cuando se les perjudica. ¿Alguien tiene en mente el penalty clamoroso de Pepe ante el Huelva que le hubiera dado el empate al Recreativo tras un infame partido del Madrid? ¿Alguien recuerda dos penaltys no pitados al Getafe que hubieran supuesto una humillación histórica? ¿Recuerdas Mijatovic? ¿Recuerdas algo más de lo que te interesa tras tu aire de tipo serio, duro y milimétrico? Sí, el Madrid fue frenado cuando iba a más, en concreto a por un Sevilla despavorido. Pero lo que te quitan hoy te lo darán mañana. Y nadie puede olvidar, más allá del colegiado, la lamentable, infame, indignante actuación de once jugadores mal dirigidos en su propio campo. La primera parte refleja los defectos del Madrid. La segunda las antaño virtudes y ahora escarceos con la gloria. Ni eso basta ya. El duende terminó y cuando el fútbol tiene que aparecer, huye, temeroso de ser ridiculizado en botas de jugadores mediocres en lo puramente futbolístico.

Si el Madrid atraviesa serios problemas —al tiempo que la prensa madrileña pretende maquillar los defectos con los árbitros y los complots— el Barça es su antagonismo. Venció al Valencia por cuatro goles, no titubeó como no ha titubeado en toda la temporada, no encajó un gol y defenestró todo un segundo tiempo. Lo desaprovechó. No dio el máximo y eso debe hacer temer a sus rivales, sean quienes sean. El Barça ha solventado dos de los llamados Pirineos con siete goles a favor y cero en contra. Lleva más de 40 goles en 14 jornadas y tan sólo ha recibido 9. Se muestra intratable dentro y fuera de casa, su fútbol roza la excelencia, sin Iniesta ni Eto'o mantiene un nivel máximo y los actores secundarios, tan patéticos en la Casa Blanca, son magníficos actores dignos de una nominación para el Óscar. Como todo es perfecto y como en el Madrid nada lo es, el próximo derbi lo ganará el Real Madrid. Con nuevo entrenador, Juande Ramos, del que ya habrá tiempo de hablar. Suena a acción precipitada. Una semana antes del derbi. Quién sabe. Queda temporada, el vendabal quizá pase, el Real Madrid quizá se recupere.

En lo que respecta al resto de la Liga, podemos hablar de una de las más prolíficas y espectaculares de los últimos años. Desde la temporada 32/33 —antes de la Guerra Civil— no se marcaban tantos goles a estas alturas de Liga. La Liga, desconozco el porqué, se ha convertido en puro espectáculo, tratando de recuperar el prestigio perdido en los dos últimos años con los equipos medios. Si nuestra Liga es hoy por hoy un espectáculo y una de las mejores en cuanto a calidad no se debe a los dos equipos que han acaparado cuatro párrafos; ni al Valencia; ni al Atlético. Se debe al Getafe, al Racing, al Villarreal, al actual Depor, al Almería del año pasado, al Sevilla de hace dos, a todos aquellos equipos que hacen de la clase media española, probablemente, la mejor del mundo. No debemos engañarnos. Los ridículos de los equipos grandes en Copa de Europa han sido sonados y continuados. Hoy por hoy no hay equipo fácil en la Liga, o no hay uno excesivamente difícil. El asunto es que está tan igualada la competición que cualquier partido es digno de ser visto por medio mundo, dado el espectáculo, la calidad relativa —un término siempre relativo— y sobre todo, la ingente cantidad de goles. Para gracia de uno y escarnio de otros. Escarnio de Osasuna, Villarreal y tantos otros que ven cómo le remontan partidos día sí día también. Ah, el fútbol. País.

Resultados | (pincha aquí)

Clasificación | (pincha aquí)

Vídeo resumen del Real Madrid-Sevilla |



Noticias Relacionadas | Juande Ramos nuevo entrenador del Real Madrid
Vía | As, Marca, Más que Fútbol, You Tube
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2008

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (IV)

Andrés Pérez | Volvemos a la actualidad. ¿Era necesario escribir cuatro posts por la derrota del Madrid? Sí, a pesar de que a nivel particular la derrota no signifique nada nuevo. En realidad, las dos victorias de la Juventus son fruto de una planificación errónea de tres años. A pesar de las buenas intenciones del equipo el año pasado, durante el verano no se hizo absolutamente nada por tapar los agujeros existentes. Aprovechando las antiguas virtudes se apuntaló la mediapunta con Van der Vaart, un grandísimo fichaje, pero a todas luces innecesario. La mejor noticia fue probablemente la vuelta de un campeón de europa, De la Red. Entre tanto salieron a la luz problemas internos entre Mijatovic, Calderón y Schuster. El alemán pedía más y los dos primeros se negaban tras haber gastado sorprendentemente 200 millones de euros en dos años, la mayoría en fichajes que no valían ni un tercio de lo que habían pagado. Llegada la hora de la verdad llegado el momento en el que un equipo con carencias pero bien encaminado necesitaba de un buen desembolso de dinero para apuntalar las zonas más problemáticas, el club no tenía dinero. Mala planificación, errores a largo plazo. Por muchas Ligas que ganes entre tanto.

Como decía, tan sólo llegó el holandés del Hamburgo y para colmo de males se fue Robinho. Muy a pesar de Schuster, quien mostró su descontento repetidas veces en las ruedas de prensa de pretemporada. A día de hoy el Madrid se encuentra en un mar de dudas. Schuster está abandonado a su suerte, que se decidirá en los próximos días, y el conjunto no da la sensación de ya no sólo conquistar Europa, sino tampoco de revalidar por tercera vez consecutiva el título de Liga. ¿Se trata de un proyecto acabado en su punto álgido? Repito que no. El proyecto de Schuster está incompleto, no lo pudo culminar esta temporada. De ahí que no haya ninguna crisis, sino la consecuencia natural de un equipo al que le faltan varias piezas para funcionar bien. Si creamos un vehículo defectuoso, con alguna pieza en mal estado o inexistente, que se rompa es cuestión de tiempo. En tal caso no será cuestión de mala suerte, desdichados acontecimientos o situaciones extremas e inesperadas, sino que nuestro mal fario se deberá a una falta lamentable de previsión. A no coser los pequeños agujeros por considerarlos insignificantes y de este modo arriesgarte en el futuro a que el agujero se haga más grande. Es lo que le sucede al Madrid hoy. No hay crisis. Simplemente selección natural.

¿Soluciones? Se me antojan muchas. Schuster es un alineador más que un entrenador, ya no sabemos si por su latente falta de creatividad en los banquillos -probable- o por la falta de recursos con los que cuenta -muy probable-. El equipo titular podría aspirar a todo en condiciones plenas, pero teniendo en cuenta que tus dos delanteros titulares superan los treinta años y que gran parte de tus jugadores se lesionan con asiduidad, es poco posible tener durante todo el año los once o doce jugadores al completo. Cuando eso suceda es necesario tirar del banquillo, como dicta el manual. Sin embargo Schuster allí no encontrará absolutamente nada. Nada que supla con garantías lo anterior. Dejando a un lado el banquillo conviene replantearse el equipo titular. Que los nuevos sustituyan a los viejos titulares, y que los viejos titulares se vayan al banquillo expulsando a los viejos reservas. Cuestión de ciclos, mejora absoluta de la plantilla.

Como fichar se antoja imposible en diciembre -fichas lo que hay, no lo que deseas- Schuster tendrá que tirar de lo que tenga. Por lo pronto recuperar el medio del campo, vacío. Diarra es un jugador de corte excesivamente torpe y poco dado a la organización. Si se quiere jugar de manera más fluida y con una vocación ofensiva sin perder en exceso la seguridad atrás, De la Red tendría que ser por decreto ley titular. Y que Gago le acompañara realizando las labores de limpieza y ayuda a la defensa. La defensa y el portero son lo mejor del equipo a día de hoy así que dejarlos como están es la mejor opción -fichar un lateral izquierdo de calidad no estaría nada mal para la plantilla-. Solucionado el verdadero problema del equipo, la fluidez y la organización en el medio del campo gracias a la incorporación de un mediocentro magnífico como De la Red al once titular, queda poco por retocar. Robben tendría que ser titular siempre, pero al ser de cristal no puede ser. Para el resto de días las mejores opciones son Sneijder y Van der Vaart, uno a cada lado. Fuertes, potentes e imaginativos. Dados a los momentos difíciles y normalmente no sucumben a la presión, algo que Guti, más genial, no puede decir. Siempre se hunde. Y van...

Finalmente arriba, y muy a mi pesar, los argentinos deberían tener muchos más minutos. Saviola e Higuaín, los dos. No considero a ninguno dos jugadores con el nivel necesario como para ser los delanteros titulares del equipo, pero el lamentable estado de forma permanente de Raúl y las contínuas lesiones de Van Nistelrooy hacen presagiar que uno de los dos jugarán muchos minutos. De hecho, Raúl tendría que ir al banquillo en beneficio de Higuaín, pero temo que eso no sucederá. Saviola como tercera opción hoy por hoy es algo irrisorio, pero por proponerlo no sucede nada. En definitiva, tras cuatro posts en los que he resumido mi parecer de tres años de Ramón Calderón en la directiva del equipo blanco, llego a la conclusión de que el equipo necesita de varios fichajes -entre ellos el entrenador- y considerables reformas tácticas. Exactamente igual que cuando llegó a la presidencia, sólo que con dos títulos ligueros más, dos humillaciones en europa más y 200 millones de euros menos. Quizá la solución sea su dimisión y la de Mijatovic. Aunque esa ya, es otra historia.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (III)

Andrés Pérez | Llegó Schuster al año siguiente acreedor del buen fútbol gracias a sus buenas que no espectaculares dos temporadas con el Getafe. Cualquiera que siguiera la Liga con asiduidad sabía que Schuster era un buen entrenador al que el fútbol ofensivo le gustaba pero que en absoluto conducía a sus equipos por el sendero del fútbol preciosista. A pesar de todo el alemán, de carácter agrio a las duras y a las maduras demostrando una regularidad pasmosa en las ruedas de presa pero por lo borde, llegó al Madrid y recibió el regalo de Pepe, Saviola, Dudek, Sneijder, Metzelder, Heinze, Marcelo, Drenthe y Robben. Exceptuando a Sneijder, Pepe y Robben el resto de fichajes rayaban en lo mediocre. Así las cosas el conjunto perpetrado por Schuster fue el mismo al anterior a excepción de un vital Sneijder. El Madrid jugó mejor, innegable, y ganó más. Récord de puntos, humillación a un patético Barcelona y un futuro prometedor con una plantilla joven. Todo era un camino de rosas y pétalos... para algunos. Otros no seguimos la corriente y preferimos ver los fallos.

A pesar de los buenos resultados en la competición doméstica -de las peores que recuerdo en cuanto a calidad- el equipo no convenció tanto como debiera o como se suponía. Se había vendido a Schuster como un entrenador que conseguía que sus equipos jugaran como los ángeles cuando su historial nada parecía indicarlo. ¿Motivos? Se desconocen, más aún cuando la relación entre Pedja Mijatovic y el alemán no era en absoluto la adecuada para un entrenador y un director deportivo. Los fichajes habían sido mediocres con dos gratas sorpresas, especialmente la de Sneijder, el mejor fichaje junto a Van Nistelrooy de la era Calderón. ¿Qué fallaba en el Madrid? Aparentemente nada. Desde los púlpitos de la prensa madrileña muchos auguraban la décima -esto Roncero lo hace cada año, para luego decir, el día que la consiga, que él lo había previsto; para qué comentar nada- y por supuesto se congratularon por la mejora sustancial que el conjunto blanco había llevado a cabo. El estilo capellista, por momentos, se había olvidado y gracias a la mejora considerable de Gago en su posición y a la frescura de un exhuberante por momentos Sneijder el Madrid se llevó la Liga sin reproches.

Si en Liga el camino fue fácil y por supuesto merecido, en Copa de Europa no pasó lo mismo. Bueno sí. Pasó lo que llevaba pasando tres años, que un equipo notable en el campeonato local no era capaz de dar la talla en Europa, demostrando una vez más la mediocridad de muchos de sus jugadores. El rival en aquella ocasión fue un Roma muy superior, con jugadores que uno por uno siempre superaron al rival español. Especialmente dolorosa fue la derrota 1-2 en el Bernabeú, en el que tan sólo el arreón de orgullo que un hermético equipo dio, acercó al Madrid a los cuartos de final. La realidad fue mucho más cruda que en Liga. El equipo se mostró incapaz de dominar al Roma en toda la eliminatoria. Guti se hundió, Van Nistelrooy se lesionó para la vuelta -largo capítulo de lesiones desde el año pasado hasta este, fruto de la edad- y Robinho demostró que no iba a ser nunca el genio que prometía. Más allá de la nueva eliminación el equipo se mostró endeble atrás, vacío en el medio del campo y viejo arriba. Las lesiones de Van Nistelrooy y el bajón de calidad de Raúl, la escasa calidad de Diarra y la falta de personalidad de Gago y sobre todo, el desorden táctico, petrificaron al Madrid ante el Roma.

A pesar de ello la temporada se pudo calificar como satisfactoria. Schuster en su primer año había mejorado considerablemente al equipo y se había llevado la Liga con récord de puntos y la sensación de ser imbatible. Los argumentos los mismos que los de Capello. Mucha pegada arriba, un buen portero, y las genialidades de Sneijder o Guti. Poco más. La buena organización táctica por momentos de Capello -por insuficiente- dio paso a un esquema más libre pero menos ordenado, claro. Sin embargo no se notó en exceso, a excepción del Roma, lo cual es decidor del escaso nivel de los equipos de la Liga el año pasado. Como decía, Schuster tenía tiempo para crear el equipo definitivo. El que mantendría los valores, jugaría bien y ganaría tres títulos. El verano se antojaba largo pero ilusionante. Ciegos ante la realidad, muchos auguraban años de reinado.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

viernes, 7 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (I)

Andrés Pérez | Supongamos que vamos conduciendo por una carretera de alta montaña. Rodamos plácidamente entre los maravillosos parajes de los Alpes y llegado el momento nos topamos con una montaña absolutamente colosal, gigantesca, grandiosa. Se llama Alpe D'Huez. La ascendemos emulando en nuestra mente a las gestas ciclistas más gloriosas de la historia. Nuestra progresión ascendente es evidente. Sin embargo, llegado el momento, Alpe D'Huez se torna en una estación de esquí y toca descender. La bajada, cuando has subido mucho, obviamente, es más acentuada de lo normal. Rebobinamos. Ahora rodamos en los Pirineos, igual de bellos pero menos majestuosos, y nos encontramos con el Portalet, el último puerto que separa España y Francia tras dejar a un lado Formigal. No hace falta ser un genio para contemplar una subida. Como tampoco hace falta serlo para, si se ha estado en Alpe D'Huez o como mínimo se ha observado, saber que en absoluto alcanza el groso tamaño de aquella cima. Una vez coronado el Portalet la bajada da inicio. Tanto si bajas de Alpe D'Huez como si bajas del Portalet, llegas abajo. Pero la caída, y sobre todo, a dónde has llegado, es muy diferente.

Entiendo la incredulidad del lector tras haber leído el primer párrafo. No se trata de ningún drama existencialista, aunque pueda parecerlo en caso de muchos periodistas empeñados en teñir de amarillo cualquier noticia que pase por sus manos. En realidad el primer párrafo pretendía y pretende ser una metáfora más o menos original -juzguen ustedes- sobre la situación actual en la que veo al Real Madrid. Tras su derrota previsible ante la Juventus la prensa de Madrid y la opinión pública en general hablan de crisis en el seno madridista. Bien. Yo, escéptico desde la llegada de Calderón al poder de la cúpula blanca, no creo que haya crisis. Y sencillamente no lo creo porque no creo que el lógico encadenamiento de los sucesos se haya de catalogar como crisis. Crisis es lo que sufrió el Barcelona cuando tras ser Campeón de Europa perdió todo lo que aspiraba a ganar, cuando tras maravillar al mundo con su fútbol decidió inmolarse y no jugar a nada. Crisis es algo inesperado, excesivamente preocupante y sin aparente solución preventiva. Crisis es lo que atraviesa el mundo. Crisis no es lo que le sucede al Madrid. Porque crisis es un cambio sustancial de los acontecimientos, siempre a peor.

Repasemos acontecimientos. Florentino Pérez, hastiado tras constatar la decadencia de sus estrellas mimadas desistió en su empeño de mantener al Real Madrid como el mejor equipo del mundo, algo que era dos años antes del comienzo de su decadencia. Treas terminar la temporada con un presidente temporal, Fernando Martín, se convocaron elecciones para designar a un nuevo presidente que devolviera al equipo a donde debía estar. Venció Ramón Calderón en las ya célebres elecciones de los votos por correo. Tan sospechosas como lícitas, finalmente, Calderón se asentó como presidente de la entidad blanca gracias a sus promesas electorales, tan idílicas como finalmente irrealizables. Entre los tres nombres que propugnaba en 2006, Ramón Calderón y su director deportivo Pedja Mijatovic aseguraban a Kaka', Fábregas y Robben. ¿Fichajes factibles o un sueño más? Aún recuerdo con gran sonrisa en la cara las afirmaciones clarividentes de Calderón sobre Kaka'. "Jugará en el Madrid". Ya veo. A día de hoy la política de fichajes de la directiva blanca se ha tornado en catastrófica. Y eso que se han gastado 200 millones de euros en la mayor operación de despilfarro jamás contemplada. Si en algo se basa la actual situación del Madrid es en la mala política de fichajes.

[Continuará]

Vía | Más que Fútbol
Imagen | Marca, Apuerta

Más que Fútbol ● 2008

lunes, 5 de mayo de 2008

Cuando se obtienen los premios de luchar hasta el final (Jornada 35)

Andrés Pérez | Decía Aimar en una entrevista que le hicieron la semana pasada que "Al fútbol le sobran explicaciones". Y probablemente sea la frase más obvia y a la par más sabia de toda la temporada. Hacía referencia el mediapunta argentino a la lastimosa situción del Real Zaragoza. En puestos de descenso con un equipo de Champions, la historia que venimos contando varias jornadas atrás. Y precisamente por eso, porque al fútbol le sobran explicaciones, nos encanta tanto. O quizá, porque es el único o uno de los pocos deportes colectivos con un balón que hacen posible lo imposible. O mejor, quizá porque nos regala remontadas o victorias épicas en el último minuto. Como la del Zaragoza ante el Depor. Como la del Madrid ante el Osasuna. Perdía el Real Madrid 1-0 ante Osasuna en Pamplona inmerecidamente tras un tonto penalty de un sobrexcitado Heinze. Corría el minuto 86 cuando Higuaín, con nueve jugadores sobre el campo (Cannavaro expulsado y Heinze lamiéndose las heridas en la banda) le puso el balón en la cabeza a Robben empatando el partido. Acto seguido, en el 88 Higuaín le daba la trigésimo primera Liga al Real Madrid.


Pareció un partido más digno del año pasado que de este. El Real Madrid contra las cuerdas a falta de ocho minutos del final y la suerte, unida a la fe, obrando milagros. Se sabía campeón desde hace ya un tiempo lejano pero celebró la victoria de ayer como si en el último minuto de la Liga hubiera ganado el campeonato. El Madrid ha sido el mejor equipo de la Liga, no se puede negar, pero nadie atisba en su reinado de dos años la creación de una futura dinastía, de un equipo dominador hasta el punto de monopolizar España y Europa. Si bien es cierto que dos Ligas seguidas están muy bien y de hecho es un premio para Raúl (nunca lo había conseguido), no significan que el Real Madrid vuelva a infundir en sus rivales el miedo de antaño. Tiene una pegada desocmunal pero ya no apabulla en Europa, ya no intimida con sus nombres y el hecho de que el año pasado fuera el Barça quien la perdiera más que el Madrid quien la ganara resta intimidación para los blancos. Pero es un hecho, dos Ligas seguidas ante la apatía del Barça, no queda otra más que felicitar al campeón, digno y merecido.


Si por arriba la Liga se decidió en el último minuto en el lodo de la lucha por la supervivencia ya habían dado ejemplo. Concretamente el Zaragoza, quien el viernes apuntaba como el gran triunfador de la jornada debido a los difíciles partidos del resto de candidatos al descenso. El Getafe contra un Villarreal intratable en casa, el Valencia frente a un Barça necesitado de goles ante su afición, el Recreativo frente a un Atlético que necesita ganar en casa para asegurar la Copa de Europa, el Osasuna frente al Madrid campeón y el Valladolid frente al Sevilla. Obviando al Levante, seis de los siete últimos clasificados se enfrentaban con los seis de cabeza. Salvo el Zaragoza, que lo hizo ante un lamentable Depor. Desconozco como será el Depor en su propio campo y si se habrá convertido en el mejor equipo de la Segunda vuelta jugando decentemente al fútbol, pero el Sábado dió una lección de cómo no ir descaradamente a por el partido. El Zaragoza, aupado por la afición, jugó como nunca y ganó en el 94' con un gol in extremis de Ayala, que lloró mientras la afición se volvía literalmente loca. 41 puntos y fuera del descenso merecidamente. 8 de 12 puntos posibles, dos empates y dos victorias. A este ritmo el Zaragoza va camino de salvarse, pero imaginen como estará de cara la vida en Primera si el Zaragoza sin perder en cuatro partidos sigue ahí abajo.


Los de abajo contra los de arriba. En eso consistió la jornada de ayer. El segundo se enfrentaba en su campo contra el Getafe, un buen Getafe, todo hay que decirlo, que sucumbió ante la pegada descomunal del Villarreal en casa. El Villarreal aseguró y el Getafe confirmó que luchará hasta el final por quedarse en Primera. El Barcelona, tercero, destrozó al Valencia. Antes siquiera de que la afición se asentara y comenzara a pitar y a protestar por la lamentable imagen del equipo durante toda la temporada, Messi ya había marcado el primero, a los dos minutos Xavi el segundo y en el 14' Henry el tercero. El Valencia se hundía sin ideas y confirmó, como el Getafe, que luchará por no descender. Insisto en que la situación del Valencia es alarmante. Los jugadores todavía no se creen que luchan por no bajar y el equipo no está preparado para tal drama. Su vida en Primera dependerá de lo que haga el miércoles ante el Zaragoza. Y finalmente, en la lucha por la Champions todo quedó como estaba ya que tanto Atlético, Sevilla y Racing vencieron a los de abajo, Recreativo, Valladolid y Murcia, equipo oficialmente de Segunda. Definitivamente al fútbol le sobran explicaciones. Los últimos minutos han vuelto a decidir una Liga y parte de la lucha por no descender. Aquí particularmente no nos sorprendemos. Llevamos casi dos meses diciendo que esta Liga perdió definitivamente el sentido hace tiempo.

Resultados |

Racing 3 - 2 Murcia
Athletic 1 - 2 Mallorca
Levante 1 - 1 Espanyol
Villarreal 2 - 0 Getafe
Almería 1 - 1 Betis
Sevilla 2 - 0 Valladolid
Barcelona 6 - 0 Valencia
Osasuna 1 - 2 Real Madrid
Atlético 3 - 0 Recreativo
Real Zaragoza 1 - 0 Deportivo

Clasificación | (pincha aquí)

Los goles del Real Madrid campeón:



Los goles del Barça:



Reportaje de Cuatro sobre lo sucedido el Sábado en La Romareda:



Vía | As, You Tube, Marca, El País, Más que Fútbol
Imagen | Marca, As

Más que Fútbol ● 2008

domingo, 6 de abril de 2008

Villarreal y Barça se empeñan en regalar la Liga (Jornada 31)

El Villarreal y el Barcelona parecen estar completamente convencidos de que esta no es su liga y que en su defecto el Real Madrid debe alzarse como campeón dos años consecutivos. Es entendible por parte del Villarreal, buen equipo pero sin hechuras de grande lo que le impide dar una consistencia mayor a la lucha por el título, pero no por parte del Barcelona, que partido si y partido también muestra un juego paupérrimo en comparación con la supuesta calidad de sus jugadores. Entre los dos le van a regalar si no lo han hecho ya, esta Liga al Real Madrid. El mismo que mostró ante el Mallorca en el Ono Stadi sus dos caras. La de la primera parte o la de un equipo bien hecho y que sabe de vez en cuando a lo que juega y la de la segunda parte o la de un equipo pobre, cansado, alarmantemente falto de calidad y sin defensa. Incomprensible que un equipo como el Madrid, insisto, líder de papel, vaya primero con una diferencia de siete puntos sobre el segundo y tercer clasificado. Por abajo, melodrama en La Romareda ya que además de la desastrosa imagen que el equipo mostró ante el Betis, los demás ganaron alejando la salvación a unos físicamente superables pero psicológicamente invencibles tres puntos.


Por la Liga abría fuego el Madrid el Sábado, el partido de ¿La Sexta, Telecinco? Nadie lo sabe con exactitud ya que las dos cadenas lo retransmitieron a la vez en un frenesí futbolístico sin precedentes en la parrilla televisiva española. El Mallorca recibía al Madrid para agrandar su leyenda negra, ya saben, aquella que se forjó con los Eto'o, Ibagaza, Novo, Leo Franco y compañía. Aquella que le endosó un 1-5 en el Bernabeú además de otras humillaciones. El Mallorca este año tiene dinamita arriba pero no es tan consistente como para morderle como otros años al Madrid. La primera parte fue un dominio bastante claro del Madrid a tenor de las contras del Mallorca, normalmente comandadas por Ibagaza y mal finalizadas por Güiza. Güiza, jugador ambiguo, demostró sus dos caras de la moneda en una jugada maravillosa. Tras un centro de Varela controló de espaldas a la portería de Casillas, con un toque sutil le dejó la pelota en la frontal al Caño y se dió media vuelta al instante para quedarse solo ante Casillas tras el pase del mismo Ibagaza al primer toque, jugador que no necesita pensárselo demasiado. Falló cuando tenía la obra de arte acabada. He ahí la diferencia entre ser bueno y ser mejor. Mejor. Hablamos de mejor cuando hablamos de Robben, un jugador que ha ido en una clara trayectoria ascendente desde que debutó con el Madrid. Cuando más peligro llevaba el Mallorca apareció Robben para dejar a unos seis defensas rivales con media cintura cambiada de lado y asistir a Sneijder que empujó a placer. El Madrid se ahogó en un vaso de agua en la segunda parte tras la expulsión de Ramos y fue Borja Valero, ex-canterano madridista, quien tras una parabola perfecta puso el empate en la escuadra.


Cuando mi teoría sobre los fines de semana pares/impares iba camino de cumplirse aparece primero el Villarreal y luego el Barcelona para demostrar que hasta la fecha no soy capaz de adivinar el futuro. La Sexta, televisión empeñada en convertirse en la heroína de los telespectadores, retransmitió ilegalmente el Sevilla-Villarreal desde el Sánchez Pijuán. Poco que ver pero muchas conclusiones que sacar. La primera es "Qué bueno es Luis Fabiano", la segunda "Al Villarreal le falta peso histórico". 2-0 y los sueños ligueros de los amarillos se entierran para otro año. Todavía quedaba el Barça para demostrar que yo acertaba pero en el Camp Nou, primero el propio Barcelona y luego un espléndido Getafe se encargaron de echar por tierra mis aspiraciones pitonisas. Partido nefasto de nuevo de los baulgranas que a pesar de los tres palos nunca crearon peligro real para Abbondanzieri (Pato a partir de ahora para evitar errores). Empate a cero y aburrido partido a excepción de la extraña actuación de Manu del Moral, delantero azulón. Su partido, al parecer, era su escaparate y de ahí que se las jugara todas para sí mismo. No pasó de una desesperante poca productividad y Laudrup debió pensar que le falta un delantero dcon nivel para que el Getafe pase de empatar en el Allianz Arena y en el Camp Nou para golear en ambos campos.


Y por abajo melodrama. Sobre todo en La Romareda. Digo más, únicamente en La Romareda. Curiosa cuestión que no acabo de comprender es la del equipo maño con la calidad que atesora. Se me olvidaba, el problema es ese mismo. La calidad en sí misma, la calidad de la mayoría de jugadores que no parecen ser conscientes de que se van a Segunda y de que toda una afición se va con ellos, aunque al año que viene abandonen el club. El partido contra el Betis fue para avergonzarse los socios ante el panorama que pintaba el césped. Un Betis que sin bajar del autobús ganó 3-0 sepultó a un Zaragoza al abismo. Está a tres puntos de la salvación pero la barrera psicológica de la afición y la desgana y poca motivación de los jugadores hace que esos tres puntos se tripliquen. Tanto Valladolid como Recre ganaron aumentando la distancia y el Valencia, además, perdió ante el Murcia en el Nuevo Colombino, confirmando junto al Zaragoza qué no hay que hacer cuando las cosas pintan no tan bien a mediados de temporada. Echar al entrenador.

Resultados:

Barcelona 0 - 0 Getafe
Murcia 1 - 0 Valencia
Racing 1 - 3 Deportivo
Athletic 1 - 0 Espanyol
Zaragoza 0 - 3 Betis
Levante 0 - 3 Valladolid
Atlético 6 - 3 Almería (¡!)
Sevilla 2 - 0 Villarreal
Osasuna 0 - 1 Recreativo
Mallorca 1 - 1 Real Madrid

Clasficación | (pincha aquí)

Real Zaragoza 0 - 3 Real Betis (a destacar el segundo de Mark González):



Mallorca 1 - 1 Real Madrid (ojito a la jugada de Robben en el gol del Madrid):



Vía | As, Más que Fútbol, Notas de Fútbol, You Tube
Imagen | As, Marca

Más que Fútbol ● 2008

miércoles, 3 de mayo de 2006

Un Mundo aparte: Los Extremos


Hay dos posiciones en el fútbol en las que sus protagonistas son raros, en todos los aspectos. Pensaran: El portero y... ¿entrenador?, ¿jugador nº 12?, ¿mascota?. En el caso de la mascota puede que sí, pero a los que me refería eran los extremos.
Tanto extremos como porteros son especiales en el campo, y son especializados. Me explico, portero no se nace, se hace. Salvo casos en los que se quiere ser desde pequeñito, los porteros nacen de un futbolista frustrado que tras en un entrenamiento comprobar que los balonazos de sus compañeros es capaz de pararlos, el entrenador de turno le da los guantes. Extremo se nace, para mí sin ningún tipo de lugar a dudas.

No se puede confundir a un interior con vocación atacante con un extremo. Es un fallo en el que caen muchos entendidos del fútbol, y es bastante diferente una posición de otra. El interior juega en el medio campo, trabaja, recupera, en ocasiones incluso se incorpora a la banda y centra, pero el interior es un mediapunta colocado en banda, no un extremo. Además los interiores no son raros. Los Extremos sí.
Garrincha, Djazic, Littbarsky, Best, Futre, Giggs más recientemente, son grandes extremos que siempre serán recordados por sus regates en la línea de fondo, metiendose por lugares que no había, con el balon cosido a los pies como si tuvieran pegamento en las botas. Unas botas blancas por la suela, de tanto pegarse a la línea de cal, siempre lo más abierto posible, siempre hacia adelante, como si solo importara el hecho de encarar al lateral y ponerla en la cabeza de el primer tipo de tu equipo que pasara por alli.
Los Extremos son los únicos capaces de levantar al estadio ellos solos con una jugada suya. La banda que disfruta del extremo es la que más lo hace cuando el extremo está bien. Arrancan en aplausos cada vez que le hace un caño al lateral, o una bicicleta o un autopase.

Pero si bien es cierto que los extremos son técnicamente maravillosos, y que tienen una velocidad endiablada y siempre con el cuero en la bota, también son los peores en muchos aspectos.
Ser extremo es un problema en el sentido de que no participas en el juego. El extremo aguanta impaciente en la banda desmarcado esperando que el mediapunta o mediocentro de turno manden un pase al exilio del fútbol, llamado banda (en la posición atacante de delantero), allí se puede pasar un partido entero, y varios más, sin tocar una sola pelota. Porque si a los organizadores del juego les da por jugar a la banda contraria o por el centro, nuestro extremo se pasa el partido pidiendola y quejandose, incluso muchas veces entrando por el centro, algo inútil porque el extremo solo sabe jugar en banda. No es por nada especial, simplemente ve tantos defensores a su alrededor cuando camina por el centro que no sabe cual empezar a regatear, y no tiene la capacidad de un pase entre lineas que deje a el 9 solo.

Psicológicamente los extremos son raros. Solitarios, con extrañas costumbres, serios, poco habladores y hasta con problemas fuera de su vida. Quizás el hecho de estar aislado en la banda te hace pensar más de la cuenta, y todos sabemos que si piensas demasiado te metes en líos raros que tu mente no es capaz de asimilar.
Quizás por eso los extremos andan solitarios en los entrenamientos. Entrenamientos que se los pasan por donde Dios les dió a entender, ya que no suelen trabajar en exceso porque tampoco lo necesitan, para correr dos veces en todo el partido no es necesario entrenar como el mediocentro.
Quizás por estas cosas Best murió alcoholizado, endeudado tras una vida de lujo y placer en la que su fútbol se extinguió a los 26 años, agobiado de tanta presión, quizás por eso Garrincha murió joven, alcohólico y solo, quizás por eso Cristiano Ronaldo es tan raro, quizás por eso Robben se inventa lesiones.

En el fútbol de hoy no existen los extremos, desechados por descerebrados y asesinos del fútbol como Luxemburgo y su manía de jugar sin bandas. Quizás por eso el fútbol es más táctico y menos improvisado. Quizás.