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martes, 18 de mayo de 2010

Nadie se acordó de ellos

Andrés Pérez | Cuando el árbitro señaló el final del encuento y el Camp Nou estalló en una alegría absoluta que más tarde depararía cien detenidos y las ramblas arrasadas, nadie se fijó en el Valladolid. Había descendido, pero era secundario. Probablemente la transcendencia de su descenso fuera mayor que la victoria del Barça, pero ni un sólo comentario escuché en la radio que hiciera referencia al conjunto descendido, de nuevo, seis años después, con todo lo que ello conlleva. El himno del Barça comenzó a sonar como homenaje al campeón. El fútbol en su máxima crudeza: las miradas se dirigen hacia el campeón; el perdedor se queda con la nada. Con el anonimato.

La humanidad, más bien, en su máxima crudeza. Mediada la primera parte, cuando el Barça se había sobrepuesto de su pájara inicial y se imponía por dos goles al conjunto de Clemente, observé a Diego Costa arrastrarse por la delantera, luchar en balde por una tarea imposible, y comprendí el drama que el Valladolid estaba a punto de virir. A otros nos tocó sufrirlo hace un par de años, aunque parece que fue ayer: caer de nuevo a Segunda División es tan doloroso que ni el paso de los años ahuyenta sus fantasmas. Siguen ahí. Por eso, el domingo, cuando observé a Diego Costa reclamar una falta con una cara de evidente melancolía y me fijé en el tiempo que había transcurrido, me apiadé de él como futbolista y de toda la afición del Valladolid: aún quedaban sesenta minutos.

Sesenta minutos para digerir el descenso. Sesenta minutos de zarandeo barcelonista a costa de un juguete a aquellas alturas inútil. Los futbolistas del Valladolid tendrían que seguir jugando aun a costa de conocer su destino: descender. No imagino un momento más duro para un futbolista ni para un aficionado. El drama afectó también al Tenerife, incapaz de vencer a un Valencia que no se jugaba nada por aquello del miedo escénico, la presión, o simplemente la incapacidad futbolística; y al Xerez, que no obró ningún milagro porque el Málaga había empatado y el Racing había ganado.

Su drama pasó desapercibido en las portadas del lunes y tampoco fue reflejado en las noticias del domingo por la noche. Nadie se acordó de ellos, simplemente, porque no importaban. Porque a pesar de las lágrimas derramadas, de los kilómetros recorridos en balde, de las ahora estériles y escasas victorias, de la ilusión creada o de la fe ciega, eran un anónimo equipo que volvía a Segunda División de nuevo. Nuevos protagonistas de la balanza: unos suben, otros bajan. Nadie se acordó de ellos durante la temporada, cuando la salvación se peleaba cada fin de semana, y nadie tuvo a bien acordarse de ellos cuando fue demasiado tarde.

Ni siquiera el día en que su desgracia superó la alegría de cualquier otro conjunto, fueron importantes. Así de cruel e inmisericorde es el fútbol. Así de cruel e inmisericorde es el ser humano.

Lectura recomendada | La transcendencia de un descenso (Borja Barba en Diarios de Fútbol),
Imagen | La Linterna de Ángel Velasco

lunes, 10 de mayo de 2010

Sólo podrán quedar dos

Andrés Pérez | Pocas melodías se adaptan mejor a este final de liga que la sinfonía del Nuevo Mundo, en su cuarto movimiento, de Antonín Dvorak, compositor checo del siglo XIX. La épica conjugada con el drama, el fin de nuestros tiempos, el fin como inicio, cinco equipos al borde del precipicio: a su espalda una tabla donde aferrarse económica y moralmente; enfrente, una sima abisal. El habitual drama futbolístico de cada final de liga. Cinco conjuntos —Xerez, Valladolid, Tenerife, Málaga y Racing— para dos plazas en la máxima categoría del fútbol español. A un lado, el dramático y definitivo resonar de los apocalípticos instrumentos de viento de Dvorak; al otro, el suave deslizar de sus violines, la calma tras la tempestad.

A excepción del milagroso Xerez, un equipo que durante la pre-temporada contaba con poco más de once jugadores, el resto de contendientes cuentan con 36 puntos. También el Tenerife, que empató con un gol de Nino en los últimos minutos de la pasada jornada frente al Almería en otro caprichoso desenlace del destino. Por increíble que parezca, el Xerez tiene 33 puntos y posibilidades reales de salvarse: se enfrenta al Osasuna en el Reyno de Navarra, equipo que no se juega absolutamente nada, y sólo le vale la victoria.

La carambola es tal que, avatares del destino, tan recurrido en estas situaciones, el descenso se jugará en los mismos escenarios en los que se dirimirá el título de Liga más insultante para el resto de conjuntos de Primera División de los últimos veinte años. El Barça se enfrenta al Valladolid en el Camp Nou; en Málaga, el Madrid tendrá que ganar si pretende optar aunque sea durante noventa minutos más al campeonato. Parece improbable: no ha perdido el Barça ni un sólo partido en su casa en todo el año y no es el Valladolid, a pesar de su imperiosa necesidad, el rival que más opciones pueda tener frente al conjunto de Guardiola.

En cualquier caso el fútbol depara inesperados acontecimientos. De sorprender el Valladolid con una victoria en el Camp Nou las casas de apuestas se sumirían en el caos y, lo que es más relevante, pondría en bandeja el triunfo global al Real Madrid, que tendría que ganar al Málaga. Sea como fuere, el Valladolid podría salvarse incluso perdiendo en Barcelona: de imponerse la lógica el Málaga habría de caer frente al Madrid y, sorprendente, el Tenerife ante el Valencia. Porque otro de los futuribles conjuntos de Segunda División se enfrenta al tercero de la Liga, lo cual no es especialmente relevante puesto que los de Emery tampoco se juegan gran cosa.

Así las cosas, parece el Racing —visita a un Sporting hermanado y salvado—, uno de los peores equipos de la segunda vuelta y uno de los más abatidos psicológicamente, el candidato número uno a optar a una plaza en Primera División para la temporada que viene. Abrazo la lógica una vez más: habría de ser el Tenerife el otro equipo que le acompañara en detrimento de Valladolid, Málaga y Xerez. Xerez que, eso sí, lo tiene tan cerca que no parece real: una derrota de todos los demás conjuntos frente a una victoria suya le dejarían en Primera. No es una ecuación descabellada habida cuenta de los rivales de Tenerife, Valladolid y Málaga.

Vivir para ver. El conjunto que parecía pre-destinado a descender desde el inicio de la temporada aún puede salvarse en un conjunto de casualidades tan sólo factibles en un deporte como el fútbol. Ahí, en que el Xerez aún esté vivo, reside el encanto de este deporte. Es ahí, y no en las portadas dedicadas a la absurda pugna entre Real Madrid y Barcelona por ver quién se alzará con el trofeo —ya hablaremos de ello—, donde el fútbol cobra encanto.

Imagen | Xerez.com | Marca

viernes, 7 de mayo de 2010

Los números de la emotividad

Andrés Pérez | Publica hoy el Heraldo un interesante gráfico en el cual calcula las posibilidades de los siete últimos clasificados de la Liga de descender. El Zaragoza, con la victoria frente al Depor, tiene un 0'1% de posibilidades de caer al pozo con cinco puntos por encima del descenso. Restan por disputarse seis, y parece poco probable una carambola histórica en la cual todos los equipos venzan —no cuento al Valladolid, prácticamente hundido— sus respectivos partidos y el Zaragoza no obtenga un mísero punto.

Perdió el Tenerife como era de preveer, lo hizo también el Valladolid, el Xerez finiquitó su heróica estancia en priomera y Málaga y Racing se volvieron a complicar la vida más de la cuenta. Especialmente éste último, que con un equipo plano y romo ha ido descendido progresivamente al pozo de la clasificación a pesar de Canales y todo el entorno mediático que se ha creado a su alrededor. El Sporting tiene 39 puntos y un 0'4% de posibilidades de descender; el Zaragoza, ya citado, un 0'1%; el Racing, a pesar de todo, un 18%; el Málaga un 33%; el Tenerife un 58% y el Valladolid un 91%.

Gráficos, números, estadísticas, darán igual. El fútbol no se mide por las estadísticas sino por las sensaciones, y entre todos, el equipo que cierra la zona de descenso se presenta como el más apto para lograr la salvación. Antes de su derrota ante el Barça en el Camp Nou, engañosa, el conjunto canario obtuvo nueve de nueve puntos. Todo un hito. A pesar de todo no le sirvió de gran cosa: está a un punto de Málaga y Racing. Huegla decir que el Málaga ha de medirse al Madrid, lo cual despeja la incertidumbre de un equipo que necesita ganar sus dos partidos.

El Tenerife merece salvarse. No dudo de que Málaga y Racing también hayan reunido méritos suficientes para hacerlo, pero la pugna y la energía mostrada por el Tenerife en la recta final de la Liga le hacen merecedor de la salvación; al igual que su espléndida segunda vuelta le hace al Zaragoza valedor de un nuevo billete para la máxima categoría la próxima temporada. Como digo, el fútbol es un compendio de sensaciones, no de números, y en esa batalla emocional quien más tiene que perder es el Racing, desdibujado conjunto que en ocasiones de la presente temporada quiso aspirar a más, para desligarse de su real situación.

En cualquier caso, sea como fuere, la situación para todos, exceptuando quizá Zaragoza y Sporting, es dramática. No hay que olvidar, después de todo, que cuando se habla de bajar a Segunda División, el asunto es más grave que cuando se habla de perder la Liga. Un drama de difícil explicación en el que no tanto el fútbol se impone ante la emotividad. Que se lo pregunten al Zaragoza de hace dos años. O a tantos otros que cayeron por pura psicología.

Imagen | Marca

martes, 4 de mayo de 2010

Nueve equipos, tres jornadas

Andrés Pérez | Pocas veces, a falta de tres jornadas para que finalice el campeonato, el drama por la supervivencia implicaba a tantos equipos. Se trata de un efecto colateral de la tiranía de los equipos grandes frente a los pequeños: las diferencias aumentan diferentes, no entre iguales. Así, nueve equipos se enfrentan a las tres últimas jornadas de Liga con posibilidades de caer en el pozo de segunda del que tanto cuesta salir. Entre tanto, el Madrid firma el récord de victorias históricas en una liga y el Barça ha de ser campeón con 99 puntos. "La mejor liga del mundo".

Los devenires de la temporada han derivado en una igualdad encarnizada o en un nivel paupérrimo generalizado. Más allá de cualquier otra consideración, que haya tantos equipos metidos en la lucha por no descender es sinónimo de escasez de talento. La situación debería hacer que la Liga se replanteara el reparto de los beneficios televisivos y las exageradas diferencias entre clubes ricos y clubes pobres, pero como es habitual no lo hará, ya que amén de su habitual incompetencia no tiene suficientes arrestos para restar privilegios a los grandes.

Pero centrémonos en lo meramente futbolístico. Incluso el Xerez, a falta de tres partidos para el final, tiene posibilidades matemáticas de salvarse, deshauciado como estaba a principio de temporada. Valladolid y Tenerife le acompañan hoy en las posiciones de descenso, pero se pueden salvar, especialmente los tinerfeños, a dos puntos del oxígeno. Y por encima, una pléyade de equipos arremolonados en tres puntos: Málaga, Racing, Zaragoza, Almería, Sporting y Osasuna, que perdiendo frente al Madrid se complicó al vida. Como lo lleva haciendo el Sporting toda la segunda vuelta; como, a pesar del soplo de aire fresco que supuso Lillo, lo ha hecho el Almería; como, dejándose llevar, también ha caído el Racing.

Entre tanto, Tenerife, Valladolid y Zaragoza reaccionaron a tiempo, antes de que fuera demasiado tarde y tan sólo uno de ellos pudiera salvarse. Loable es la actitud del Tenerife, que lleva tres partidos seguidos ganando; extraño es el comportamiento del Valladolid, equipo que adolecía de una falta de competitividad notable; lógica ha sido la reacción del Zaragoza: siete incorporaciones invernales que han remodelado el conjunto de la mano de José Aurelio Gay, quien a pesar de las críticas ha encaminado al equipo hacia un salvación probable por calendario pero discutible porque esto es fútbol.

Paradójico es el caso del Zaragoza, o más bien paradigmático: a pesar de haber vencido al Sevilla o al Valencia en su campo y de ser uno de los mejores equipos de la segunda vuelta no ha conseguido zafarse de las garras del lodo del pozo del descenso. Decidor, tal dato, tal vez, de la paupérrima igualdad que existe en la oscuridad del fútbol español; o, de la admirable forma de aferrarse a la supervivencia de Tenerife, Valladolid, Xerez y Zaragoza. Al tiempo que entre ellos no pudieron distanciarse, provocaron la caída de cinco conjuntos más.

Nueve equipos se juegan la vida en tres jornadas. Tan triste situación es un espectáculo de mayor atractivo que la dictadura bis a bis de Barcelona y Real Madrid. Les invito a disfrutar, si pueden, de las tres últimas jornadas por abajo. Olvídense del campeón de Liga, aquello no tiene misterio en comparación del verdadero drama.

Lectura relacionada | La gran congestión de la otra Liga (El País)
Imagen | El País

lunes, 15 de febrero de 2010

El Atlético cumple su papel

Andrés Pérez | Le corresponde al Atlético, por herencia histórica, por motivos que no alcanza a comprender la razón humana, ser la bestia negra del Barcelona. Y no importa que éste esté en un estado de forma magnífico y encadene 21 jornadas ligueras sin perder un sólo partido o que lleve seis años sin alzar un título. En cualquier circunstancia, si el Barça juega en el Calderón sucederán dos cosas: habrá goles y el Barça sufrirá gane o pierda, o, en un caso remoto, a falta de un hecho acaecerá otro. Si a todo esto le sumamos un notorio estado de forma de determinados jugadores del Atlético, una plaga de lesiones inoportuna en las filas del conjunto de Guardiola y un Calderón encendido, el resultado fue el de ayer. Que el Barça jugó su peor partido en dos años.

¿Por qué? Más allá del resultado, de la derrota, del buen planteamiento táctico del Atlético, el Barça fue débil. No practicó un fútbol brillante, anduvo ciertamente descolocado, su fútbol de toque y ruptura de las líneas rivales se convirtió en un descafeinado por inservible dominio absoluto del balón si alguna profundidad. Ibrahimovic anduvo como lleva dos meses, inútil; Messi quiso hacerlo todo ante la pasividad de sus compañeros; Iniesta estuvo inusualmente impreciso y Xavi descolocado. Lo nunca visto. Al Barça le pasó factura la presión psicológica de bajas físicas, esto es, reales. No hay que lanzar ninguna alarma en este sentido.

Perdió el Barça y esto le sirvió al Madrid para acercarse a tan sólo dos puntos. La derrota del Barcelona se explica por la conjunción de varios factores: el rival, el estadio, las bajas, la fatiga psicológica y fisiológica acumulada y un mal día. El Madrid venció al Xerez en Chapín con un Ronaldo en su línea, esto es, esencial, y con un Kaka' notable y mejorado. Imposible extraer conclusiones de buen fútbol, ordenamiento táctico y rentimiento personal de cada jugador: el rival era el colista, una victoria no es un éxito pero un empate o una derrota es un fracaso redomado.

Escasas sorpresas en el resto de la jornada. No considero el empate del Valencia en Gijón algo negativo, más bien al contrario. El Real Zaragoza empató un partido que hace un mes habría perdido con todas las de la ley y de ahí que, amén de jugarse fuera de la Romareda, el resultado frente al Valladolid sea aceptable. El Málaga confirmó su mejoría a costa de un Racing que ha pagado su intentona de llegar a la final de la Copa del Rey; el Sevilla a su ritmo sin practicar un fútbol brillante y dependiendo en gran medida de Zokora y Jesús Navas y el Villarreal quizá mejore a raíz del buen partido que jugó frente al Bilbao, que terminó exasperado tras marrar Iraola el penalti del empate.

Por cierto, la jornada aún no ha terminado. Gracias a la idea de la RFEF esta noche Mallorca y Tenerife juegan. Como dato: quien aquí escribe no podría ir al estadio, sale a las 9 de la universidad. Gracias, genios.

Vía | El País
Imagen | Marca, El Mundo

martes, 20 de octubre de 2009

Humanidad (Jornada 7)

Andrés Pérez | Hablar de humanidad en equipos cimentados en el poder del euro se antoja inverosímil. Pero aún así el fútbol admite sorpresas con las que deleitar al espectador cada jornada que pasa. Es un rayo de luz, una esperanza, pero no por ello, por etérea y circustancial, debemos dejar de aferrarnos a ella. Durante la pasada jornada el Barça empató y se mostró vulnerable ante el Valencia. No jugó bien y empató de manera mediocre, tal y como no nos tiene acostumbrados. Y el Madrid venció, 4-2 al Valladolid, pero mostró síntomas de debilidad cada vez que un jugador vestido de violeta se acercaba al área de Casillas. ¿Suficiente motivo para creer que hay vida más allá de los dos grandes? En absoluto. Pero como les digo, de esperanzas vive el hombre y en las demostraciones de humanidad de seres en teoría por encima del bien y del mal está la grandeza de un deporte que, progersivamente, camina, en España, hacia una polarización triste y degradante.

Como decía, empató el Barça en Valencia en un partido sin historia ni salsa con la que endulzarlo. Aburrieron. Y en el Barça es noticia. En el Valencia, frente al todopoderoso campeón de todo, no es una sorpresa, sino un ejemplo de cómo plantar cara a un conjunto superdotado y superlativo en todos sus sentidos, en cada jugada que trenza, en cada aproximación al área rival, en cada corte expeditivo de sus centrales. La excelencia se apaga con la ilusión, nos dicen, y debemos creer en ello, debemos asumir que por medio de los sueños se consiguen las épicas gestas. No es este un discurso destinado a lapidar al Barcelona. Nada más lejos de la realidad. Es un mero y simple relato de un aficionado harto de ver cómo su Liga se resume en dos equipos por encima del resto por el vil metal.

El Valencia pudo demostrar al mundo entero que sí, que el Barça tiene freno. Y el Valladolid hizo lo propio aunque sorprendiera menos. Es cierto, y no conviene olvidarlo, que el Madrid se llevó los tres puntos, pero no es menos certero que el conjunto de Mendilibar se acercó diez veces con peligro latente a la portería de Casillas, que lanzó diez córners y que logró evidenciar las carencias de un equipo millonario en su propio estadio. El Madrid es un equipo destinado, durante los últimos años, a la tragicomedia. Vence y sufre de una manera trágica y cómica al mismo tiempo, y parece sentirse más a gusto cuando le aprietan que cuando domina con claridad. Lo demuestran día a día, partido a partido, aunque cuesta imaginar que con tal actitud logren imponerse a equipos de mayor talla en todas sus líneas que un más que honroso Valladolid. Si alguien tiene que abandonar el partido del sábado con la cabeza baja no es el conjunto violeta. Es el once tutelado por Pellegrini. Es el club del euro presidido por Florentino. El Madrid atravesó momentos de buen juego, pero el Valladolid supo leer la descordinación absoluta de la defensa blanca. Y en tal hecho, baldío huelga decir, atisbamos otro rayo de esperanza.

Mientras tanto, con el Villarreal hecho polvo, con el Atlético hundido frente al Osasuna y con el Valencia inmerso en un mar de dudas, la Liga seguirá siendo cosa de dos. Porque el resto de equipos no da con la tecla de la excelencia adecuada para fraguar una lucha frente a semejantes titanes. Por debajo, en la mundana realidad, el Zaragoza decidió inmolarse frente a un Racing sometido, el Xerez tiró de orgullo para hundir al Villarreal, el Málaga prefirió arrancar mal, como lo lleva haciendo toda la temporada, el Athletic sucumbió ante un Sporting imperial con De las Cuevas en un estado de forma absolutamente espectacular y el Tenerife se dejó la piel frente a un Espanyol que en absoluto está tan mal como pretende parecer. ¿Humanidad? La cuarta acepción de la RAE dice lo siguiente: "Fragilidad o flaqueza propia del ser humano". Imaginen, por un momento, que la RAE está en lo cierto. Que el título del post es acertado. Imaginen y disfruten en sus sueños. Se evaporarán en la siguiente jornada, cuando los dos grandes de siempre aburran con victorias de abultado calibre.

Resultados | (pincha aquí)

Clasificación | (pincha aquí)

Resumen del Real Madrid - Valladolid |



Resumen del Osasuna - Atlético de Madrid |



Vía | YouTube, RAE, El País, Marca
Imagen | As, El País

martes, 26 de mayo de 2009

Valladolid y Betis se inmolan (Jornada 37)

Andrés Pérez | El drama de cada año. Éste, en concreto, semejante al del anterior. En la lucha por la supervivencia, por mantenerse un año más en Primera y seguir gozando de los beneficios económicos que los contratos televisivos otorgan, conviene no desistir hasta que todo este perdido. Ni considerar que la temproada está salvada pese a que, a diez jornadas del final, uno ostente, altivo, trece puntos por encima de los puestos de descensos. Conviene mantenerse fiel a uno mismo, no perder la cabeza, quizá confiar en el proyecto y en el entrenador de turno, luchar, sufrir, creer. Tener fe. El Sporting la ha tenido durante toda la temporada y por eso venció en Valladolid. En pucela, por su parte, se dejaron arrastrar por una corriente efímera. Tres puntos de treinta posibles es motivo suficiente para descender. Y, en estas, ennegrecida por la larga sombra de la final de la Champions, se presentará el próximo fin de semana la jornada decisiva. En la que, un año más, quien gane se salva. El gol de Luque así lo ha designado. El Betis decidió inmolarse hace tiempo, en Málaga no hizo más que confirmarlo. Tanto los andaluces como el Valladolid le dan vida a los demás.

El Valladolid, ganando al Sporting, se salvaba. Ni más ni menos. Una utopía, por completo, puesto que el gol para el conjunto de Mendilibar parece ser pecado. Se adelantó el Sporting, empató el Valladolid gracias a un jugador sublime, elegante y rebosante de clase y altanería llamado Pedro León; sin embargo, el Sporting, empujado por su afición, inagotable e incansable desde cualquier grada en que el conjunto de Gijón juegue un partido, desempató el encuentro. Fue Bilic. Le dio vida. Hoy el Sporting lo tiene relativamente fácil. Como todos, ganando se salva. La diferencia es que se enfrenta a un rival caído, al Recreativo, que perdió en casa ante un Racing que se jugaba la definitiva permanencia, no fuera a sucederle lo que finalmente sufrió el Betis. Empatar, o perder, plantarse en la última jornada con serias posibilidades de descener. Una losa psicológica que siempre hunde al equipo más bonito. Si el Zaragoza fue quien el año pasado no tenía equipo para luchar por el descenso, es el Betis este año quien asume ese papel.

Como Osasuna venció al apático Barça campeón de Liga, se sortea un puesto de descenso para cinco equipos. Por este orden: Betis, Valladolid, Getafe, Sporting y Osasuna. Al enfrentarse Betis y Valladolid entre sí, quien gane se salva. Sobran las explicaciones. El Osasuna se enfrenta al Real Madrid más lamentable de los últimos tiempos en casa, con lo que, su aparente victoria debiera estar asegurada. Nunca se sabe cómo puede reaccionar un equipo tan intempestivo e irracional como el Madrid, sin embargo, ante la falta de obejtivos y la amenaza que se cierne sobre el equipo de reestructuración total, se antoja complicado que el equipo de Juande Ramos plante cara seriamente. El Getafe, que hundió al Numancia no sin agobios, pugnará con un Racing en tierra de nadie; el Sporting se la juega en casa ante el ya descendido Recreativo, el rival que fue y Betis y Valladolid, en casa de los verdiblancos, vivirán un drama. El empate sólo le sirve el Betis, y una derrota podría hundir a sendos. Tiene el Valladolid todas las papeletas para descender, sí, por trayectoria y por jugar contra el más fuerte en su casa. Sin embargo, las jornadas finales, cuando se juegan con la soga al cuello, con la amenaza de un descenso, son impredecibles.

El partido en Valladolid |



Vía | Más que Fútbol, YouTube
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2009

lunes, 11 de mayo de 2009

Fiesta aguada (Jornada 35)

Andrés Pérez | De tan felices que el Barça se las prometía, parecía previsible que el Villarreal terminara por reventar el último globo de la fiesta y dejar la Liga, matemáticamente, en el aire. Virtualmente quedó decantada tiempo atrás y el Madrid no hizo el sábado mas que confirmar ésto último en favor de un Barcelona que, lejos de celebrar, enmucede y se entristece ante la nueva baja de Abidal para la final de la Copa del Rey y la más preocupante aún baja de Iniesta para sendas finales. Posiblemente, Iniesta, héroe de Stamford Bridge y hoy por hoy uno de los mejores jugadores del planeta si no el mejor, no estará ni en Valencia ni en Roma. Por el bien del fútbol, que esté en Roma. Lo de Valencia, y en Bilbao mientras tanto aplauden con las orejas, parece utópico. Sea como fuere, Llorente de nombre Joseba se encargó él solito de aguar las esperanzas de los más de noventa mil ilusionados aficionados que no contentos con gritar antes de tiempo aquello de 'campeones, campeones' ya tomaban Canaletes con objeto imperioso de celebrar la decimonovena Liga. Quizá algún niño llorara anoche. Enhorabuena Llorente.

Antes de que el Villarreal se postrara como el invitado sorpresa en la fiesta del flamante campeón de Liga, el Madrid, el día anterior, un sábado como otro cualquiera, decidió abandonarse a sí mismo y pisotear su escudo en favor de un Valencia que, sí, en efecto, pareció magnífico. Lo pareció, y quizá volviera a recuperar el nivel de antaño, pero ante aquel Madrid todo parecido con la realidad era nulo. Absolutamente. Ningún jugador, tan siquiera Casillas —fragrante error en el segundo gol—, antaño héroe entre la mediocridad, mantuvo el nivel. Quizá hastiado definitivamente de tanta incompetencia a su alrededor. Sergio Ramos personificó tal apatía. Temo que si nadie hace algo por solucionar su cabeza, termine perdido para la causa de manera indefinida. Silva, Mata y Villa, otros tres pequeños jugadores, casualmente los tres españoles, decidieron dinamitar una y otra vez el prestigio y el honor del sevillano por la banda izquierda. Lo consiguieron. Aquel antaño coloso pareció ayer una marioneta en manos de tres despiadados asesinos quienes juntos, centimetro arriba, centímetro abajo, no alcanzan la altura de Metzelder. Creo.

Es el estilo de la selección española quien ha minado al Real Madrid en el tramo final de temporada. Primero el Barça y acto seguido el Valencia. Queda por ver si el Villarreal tan pronto da lo que quita venciendo al Real Madrid y permitiendo que el conjunto de Guardiola se proclame campeón antes de pisar el césped el próximo fin de semana. Jugó a ganar el Villarreal y a especular el Barça, y por tanto, miles de niños y no tan niños congregados anoche en el Camp Nou, hubieron de ver como la oportunidad inmejorable de celebrar un título bajo la luz tenue del sol de media tarde se esfumaba entre la perspicacia de Llorente y la audacia de Ibagaza. El partido, por cierto, fue precioso. Dos equipos empeñados en jugar bien al fútbol regalaron todo un manual de cómo atacar y no defender, algo que deleita al espectador neutral y saca de quicio a tipos como Sacchi.

Al tiempo que el Atlético ganaba en plan Real Madrid y que nadie de los de arriba pinchaba, por abajo, el auténtico aliciente de estas últimas jornadas ligueras, cada equipo atravesaba su via crucis particular. El Numancia empató con el Valladolid finiquitando, puede que definitivamente, su ascenso. El Sporting decidió hacerse el seppuku y regalar al Almería la vicotira, permitiendo la salvación de uno de manera matemática y aumentando la agonía del otro. Curiosa y digna de análisis, si no fuera porque hoy se tiñe de tintes dramáticos, está siendo la temporada del Sporting. Es, probablemente, uno de los equipos con las peores defensas de Europa, pero practica en ataque un fútbol merecedor de algo más que la antepenúltima posición. No lo ocultaré. Me disgustaría su descenso, tras años de luchas intensas en el infierno de segunda. Quien tampoco ha de jugar con fuego es Osasuna. Perdió trea a cero frente a un Getafe que toma aire a costa de un equipo excesivamente maltratado por los árbitros, quizá, pero que tampoco muestra argumentos futbolísticos de auténtico peso como para sobrevivir sin apuros un año más en primera. Y por último, el Betis. Recuerdo la temporada del Zaragoza del año pasado y me apiado de tan, probablemente, desdichada afición. Diría que, si el Sporting supiera defender, el Betis descendería. Pero lo primero es un condicional, y como tal, la probabilidad de que un equipo con Sergio García y Oliveira descienda de nuevo, es baja. Pobre Sporting.

Clasificación | (pincha aquí)

Resumen del no alirón del Camp Nou:



Vía | Más que Fútbol, El País, Wikipedia, YouTube
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2009

lunes, 15 de diciembre de 2008

Hombres de Honor (Jornada 15)

Andrés Pérez | Se dice con asiduidad que se pierde con honor o que se muere con honor. El honor, como tantos términos abstractos, es un término difuso que cada cual entiende a su manera. Yo no entiendo la derrota honorable, al igual que no entiendo una muerte honorable. Se gana con honor, se vive con honor. En absoluto se pierde con honor, porque la derrota si acaso, es injusta, pero no honorable; al igual que la muerte. Se dijo tras el partido del sábado que el Real Madrid había perdido con honor. Si ya de por sí estoy en contra de las derrotas honoríficas, en ningún caso la puedo aceptar tras al derrota del Real Madrid. El Madrid no perdió ante el Barcelona con honor. Perdió ruinosamente y dando una imagen indigna a su historia, a su escudo y sobre todo a su exacerbado presupuesto de estos tres últimos años. Pareció un equipo nimio, humilde, pequeño, que salió al Camp Nou a defenderse con diez jugadores tras la línea de medio campo. Un equipo sin los arrestos suficientes siquiera para convencerse a sí mismo de que la victoria era posible. Lo más grave no es la derrota, en absoluto. Era previsible. Lo más grave es la predisposición de un club como el Madrid para la derrota, antes de jugar el partido.

Se podrá alegar que el entramado defensivo del Madrid era la única opción viable para frenar el poderío ofensivo del Barça, se podrá alegar que Drenthe y Palanca tuvieron el derbi en sus manos y se podrá alegar que el árbitro debió expulsar a Márquez. El Madrid y la prensa de sus aledaños podrá protegerse tras cualquier muro para evitar reconocer que, más allá de su casta y de su coraje, atributos que nadie se atreve a negarle, el equipo se rebajó a niveles insospechados en el Camp Nou. Parapetado en la muralla defensiva construida por Juande Ramos, Casillas ejerció de héore ante los desmanes del conjunto barcelonés y refutó ante los ojos de medio mundo que el Madrid, lejos de tener un equipo que justifique todo lo invertido en él, demuestra día a día que su fútbol y sus jugadores son mediocres, que sus planteamientos en el campo son equivocados y por supuesto, que el conjunto no tiene los arrestos suficientes para ganar la Copa de Europa, y en segundo término, la Liga. Hoy por hoy, y esto ya no es un problema de Real Madrid en particular, el Barça está por encima de todos. No lo digo por el partido de ayer, en absoluto. El Barcelona tiene un estilo, una filosofía y morirá con ella. Como la tenía España en Austria. Como la tenía el Ajax de Cruijff o el Milan de Sacchi.

La filosofía. Llegamos al fondo de la cuestión, si es que la misma tiene algún fondo. No critico a Juande Ramos porque construyó un despropósito lo mejor que pudo. Es criticable toda la actuación de la directiva y del cuerpo técnico desde el verano pasado hasta hoy, donde el conjunto se encuentra a doce puntos del líder, fuera de los puestos de Copa de Europa y sobrepasado por el Atlético y las circunstancias. Critico en concreto que un equipo como el Real Madrid, con tanta historia de la que se alardea desde el As y el Marca, se rebaje al punto de un dignísimo Recreativo de Huelva o de un no menos digno Getafe, equipos que por su presupuesto y por la calidad de sus jugadores no tienen más remedio que esconderse atrás, esperando la oleada de un equipo superior. Critico que se utilice un doble rasero a la hora de calificar los partidos del Madrid. Hoy la historia pesa y el Madrid no debe jugar como juega pero mañana ante el Barça perder 0-2 y sin haber pasado del mediocampo durante 70 minutos es sinónimo de orgullo y satisfacción, de deberes hechos y de golpe moral al equipo rival. Me cansa la prensa madridista. ¿Nadie lo ve? ¿Nadie ve que el Real Madrid está a doce puntos, camina sin rumbo y se comportó como un club menor ante el Barcelona?

Cuando se sale a no perder normalmente se pierde. Sí, esperaba más del Real Madrid a pesar de su nefasta primera parte de temporada. Y esperaba más precisamente en torno a su historia, tan cacareada desde cualquier esquina blanca que se precie en este país. Un arresto de dignidad y de orgullo reflejado en un fútbol más valiente, no digo ofensivo a ultranza ya que el equipo no está preparado para ello, que pusiera en aprietos constantes al Barcelona. De hecho, en caso de haber apostado por un planteamiento más ofensivo, el equipo hubiera merecido más que una derrota justa. El Barcelona jugó carcomido por la ansiedad, por sus nervios y por la presión infligida por el entorno, que tanto mal hace al fútbol. La presión social, por así decirlo, exigía un 5-0 sin paliativos ni errores. El 2-0 supo a poco lo cual es una incongruencia en sí mismo. El Barça venció justa y merecidamente y el Real Madrid hizo lo propio perdiendo. A unos les viene bien el resultado, a otros, sencillamente y fuera de cualquier discurso moralista en relación al honor de la derrota del sábado, fatal. Y aquí termina para mí un derbi decepcionante por ambas partes. Cada año van a peor.

En lo que respecta al resto de la jornada descubrimos a un Sevilla que camina de nuevo por la senda de la brillantez a costa de un Villarreal que día a día refuta lo aquí escrito de vez en cuando. No soporta el peso de tanto favoritismo ante tan poca historia y experiencia por estos lares. La tendrá, tiempo al tiempo. Golpe a golpe. Golpe a golpe camina el Mallorca que cada día más me recuerda al Real Zaragoza del año pasado. Perdió ante un Getafe que asciende cual espuma en la cerveza y que gana puntos para luchar por Europa, si es que puede, en la recta final de temporada; como luchará el Depor, quien fue humillado en Valladolid, otro aspirante efímero a la gloria europea si mantiene su sorprendente nivel. El Valencia se salvó con lo justo y Emery volvió a demostrar su poco tacto a la hora de utilizar a los reservas, lo cual, en un equipo plagado de lesiones cada año como el Valencia, pasa factura. No pasó ante el Espanyol por la expulsión injusta de Rufete y porque Silva saltó al campo, para alegría de cualquier aficionado al fútbol no sólo español que viera la Eurocopa este verano. El Betis se disparó en un pie cuando pudo empatar en el Calderón, y los allí hospedados, los atléticos, viven más felices que nunca ahora que se sienten superiores al Madrid. ¿Derrota honrosa? Que le pregunten a alguno de los que palmaron esta semana si su honor salva del descenso a final de año.

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Clasificación | (pincha aquí)

He aquí la prueba del delito |



Vía | As, Marca, Más que Fútbol, YouTube
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Más que Fútbol ● 2008

lunes, 24 de noviembre de 2008

La misma paradoja de siempre (Jornada 12)

Andrés Pérez | Ding-dong. Fin de semana de campanas. De contrastes en general, de visiones diferentes, de soñadores que despiertan y de pesimistas que resultan no serlo tanto. De fútbol en general. Del archiconocido cuento de la lechera y de los clichés habituales en la zona mixta y ruedas de prensa. Fin de semana, en resumen, de resultados inesperados. Es decir, de un Madrid que a pesar de mantener un cáncer latente en el banquillo y en el terreno de juego, a pesar de estar en una situación más crítica que el resto de favoritos, a pesar de ello, insisto, ha sido el mayor beneficiado de la jornada. Paradojas de la vida, dirán, pero es la tónica de los últimos años. El Barça se hundió sin Messi en el Camp Nou. Plano, gris, aburrido, horizontal, sin chispa, sin sonrisa, sin gol, sin desborde. Sin Messi. El Getafe de Víctor Muñoz, al que se le podrá reprochar muchas cosas a excepción del orden defensivo del que hacen gala todos sus equipos supo ahogar al equipo de Guardiola en el que Hleb y Bojan desaparecieron durante toda una primera parte, inutilizando el 66% del ataque barcelonista durante un sólo tiempo. Y eso, sin Messi, es definitivo.

Lo fue porque al equipo baulgrana no le sirvió la refrescante entrada de Henry -aunque parezca mentira, ya saben, aquello de que está discutido- y de Pedrito para nada. Se hizo corto el asedio a la portería de Abondanzzieri y tan sólo el gol oportunista de Keita de nuevo rematando a placer salvó las castañas del fuego a un equipo que por lo pronto y a pesar de mantener el liderato y seguir siendo el favorito número uno se ha dado un golpe contra el suelo de los que duelen. No todo es hoy meto seis goles, mañana cinco, cualquiera me sirve en el once que confeccione, soy candidato y me llevo todos los títulos. De vez en cuando los astros, esa ciencia difusa llamada suerte a la que se agarran tantos y tantos entrenadores, no están de tu lado y de vez en cuando el Getafe, de tradición mosca zumbona para el Barcelona ahoga al equipo catalán. Ayer lo hizo. Bastó una buena jugada de Manu del Moral nada más iniciarse el partido para que el Barça se desorientada. Acostumbrado como está a conceder pocos goles y cuando tiene el partido dominado, aquello le dejó en estado de shock.

Bojan -se me antoja imprescindible hablar de su situación- se perdió en un hábitat que no le corresponde, la banda, y a Hleb se le pidió que fuera Iniesta. No lo es. No lo fue. No lo será. No aportó nada por andar desubicado, por lo que, sumado a la poca inspiración o falta de amistades en la delantera de Eto'o, inutilizó el ataque barcelonista. Henry y Pedrito dieron más pero poco más. Empate merecido. Empate que espolea al Madrid al optimismo ronceril, ese del que hacen gala tantos y tantos periodistas cuando el equipo gana y que tiñe con un aroma casposo el Marca y el As cada fin de semana. La realidad es otra, o más bien, la misma que hace una semana. El gol de Sneijder fruto de la colocación equivocada en el lugar equivocado a la hora equivocada de un defensa del Recreativo de Huelva no debería ocultar lo que ante el Valladolid era evidente. Falta de orden atrás, falta de creatividad en el centro del campo y una falta de inspiración total de Guti y Sneijder, a pesar del gol. El Madrid ganó y se salvó gracias a que el Recreativo, con todos los respetos, es el Recreativo. Huele mal. A segunda. Un hedor horrible y que ensucia toda una temporada, día a día. Cualquier otro equipo, un mediocre Bate o un inspirado Zénit, le hubiera vencido. Tiempo al tiempo. De momento Schuster vive.

Y finalmente, cúmulo de despropósitos en Vila-real. Debió ser un partido apasionante para un buen seguidor del Valladolid y la prueba irrefutable para un servidor de que el Villarreal dista de ser un equipo plenamente capacitado para luchar por todo. Llevo repitiendo esto semanas, partido tras partido, pero al buen juego del Villarreal no le acompaña una defensa fiable y cuando la creatividad de los de arriba se acaba el equipo sufre. Ni que decir tiene que su actual comportamiento de equipo grande que no es y de suficiencia altiva frente a menores actualmente como el Aalborg o el propio Valladolid no se corresponden ni con su capacidad competitiva ni con su historia. El Villarreal es un grandísimo equipo. Capaz de destrozar a cualquiera, sí, pero con el toque de suerte del que hacen gala los grandes para luchar por todo. Está en el camino de conseguir ese don, pero no se debe vender la piel del lobo antes de cazarla. El mismo sábado del Madrid y del Villarreal, el Sevilla y el Valencia nos regalaron un lamentable partido para cualquier espectador. Prefiero no comentarlo. Aunque reconozco que el hecho de que Luis Fabiano y Villa no marcaran me entristece. Antifútbol.

Mientras por arriba Barça y Madrid comienzan a abrir brecha moral y el Atlético se afianza en la UEFA, por abajo la Liga comienza a adquirir los tintes preocupantes que en abril se tornarán en dramáticos. Osasuna personifica esto a la perfección. Ayer ganó por primera vez pero su situación es la de un equipo descompuesto por las dudas, desconfiado de sí mismo y con la moral minada golpe tras golpe. Sé que es la jornada 12 y que queda un mundo y tres cuartos por delante para mejorar el equipo, sé que probablemente tras escribir este humilde párrafo Osasuna encauce cinco victorias seguidas y sé que no debo desistir de cazar el oso antes de que se escape pero aún así, a pesar de todo ello, no puedo evitar encontrar el caso de Osasuna especialmente grave. Comparado al menos con la plantilla del Athletic, de mayor calidad para evitar bajar por primera vez a Segunda. No es descabellado. El Deportivo desmenuzó al equipo ayer atrás y tan sólo la esperanza de que los jóvenes talentos como Susaeta, Javi Martínez, Amorebieta o Vélez terminen de explotar insufla ánimos al equipo. Debo admitir que el Athletic tiene un equipo de futuro prometedor y la actual lucha por no bajar fogueará a éste para el futuro. Hasta entonces, tocará sufrir. Como al Numancia, Recreativo, Espanyol, etc.

Resultados |

Mallorca 2 - 2 Málaga
Sporting 1 - 2 Betis
Racing 3 - 0 Espanyol
Numancia 1 - 1 Atlético
Osasuna 3 - 1 Almería
Barcelona 1 - 1 Getafe
Deportivo 3 - 1 Athletic
Villarreal 0 - 3 Valladolid
Real Madrid 1 - 0 Recreativo
Sevilla 0 - 0 Valencia

Clasificación | (pincha aquí)

Magnífico gol de Manu del Moral para que el Barça rebaje la euforia acumulada |



Vía | As, Marca, Más que Fútbol, YouTube
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Más que Fútbol ● 2008

martes, 18 de noviembre de 2008

Espejos divergentes (Jornada 11)

Andrés Pérez | El fútbol es un deporte de contrastes, de antagonismos. Los encontramos en cada esquina, en cada partido, en cada fin de semana. En España, en concreto, el mayor antagonismo que históricamente ha afectado a nuestro fútbol es el obvio Barcelona - Real Madrid. Resulta un tanto sorprendente, a la par que curioso, comprobar como siempre que uno de los dos atraviesa una crisis nerviosa, el otro, el eterno rival, parece ser el equipo invencible, la potencia definitiva, el conjunto del siglo. Desconozco el porqué pero este razonamiento, en parte, responde a las grandes dudas que se plantean a día de hoy sobre el Real Madrid. Deduzco que a pesar de los males endémicos que ostenta dentro de su plantilla y de su banquillo, el mal estado del equipo blanco se debe en realidad a la conexión psicológica que tiene con el Barça. Ambos están interconectados. Es decir, no pueden vivir sin mirarse el uno al otro como si de un espejo se tratara y descubrir o bien sus vergüenzas o bien sus virtudes. El Madrid se siente frustrado por el espejismo negativo que le supone el Barcelona. Y al Barça le sucede exactamente lo contrario. Los defectos de uno alimentan las virtudes del otro.

Se demostró en la undécima jornada de Liga, como se demostró que el Barcelona es hoy por hoy el mejor equipo de la Liga sin algún reproche. No tiene rival, simple y llanamente. Incluso un partido que rayó en lo grisáceo para el nivel de juego al que nos tiene acostumbrados el equipo de Guardiola, el Barça gozó de un número indeterminado de ocasiones de gol. El Recreativo, honroso, recibió tan sólo dos goles, no sé si debido a su orden defensivo o a la excesiva pasividad del equipo baulgrana. En cualquier caso jamás dio la sensación real de poder incomodar a un equipo que parece haber borrado de golpe y plumazo todos los fantasmas que durante dos años provocaron el declive de uno de los mejores equipos que servidor haya contemplado jamás en su corta existencia. La llegada de Guardiola ha supuesto un maná revitalizante para todos, incluídos los que el año pasado no dejaron de ser burdos complementos a un equipo descompuesto y agotado. Sea como sea se agradece. Independientemente del amor que se profese a unos determindos colores, ver jugar al Barcelona al máximo nivel supone un placer para la vista.

El camino de rosas en el que el equipo catalán ha convertido su existencia provoca úlceras en Madrid. Y esas úlceras, irritantes hasta un punto extremo, conducen al pesimismo y en consecuencia a las crisis a gran escala. Con esto no quiero decir que el buen momento del Barcelona suponga una losa irremediable para el equipo de Schuster, en absoluto. Los problemas del Madrid alcanzan más allá del puro entendimiento psicológico, los problemas del Madrid se fundamentan en unos vicios muy marcados y de los que ya hablamos en Más que Fútbol. No. La crisis del Madrid no es psicológica, como si lo fue en otros años. Este cambio radical de los acontecimientos de un año para otro en el Bernabeú es fruto de un equipo descompensado a todas luces, al que, agotada la épica, no le quedan recursos de alcance no ya para hacer frente a los grandes equipos, sino simplemente para vencer en campos relativamente sencillos como Zorrilla. El Valladolid se plantó con orden, y fue casi insultante comprobar como un equipo sin nombres pero con sacrificio ahogó el talante ofensivo del equipo de Schuster. Nada. Escasas oportunidades, personificadas en los últimos minutos en un par de arreones de orgullos.

Hasta entonces el Valladolid había controlado más la pelota e incluso había incomodado con cierta claridad a Casillas. Fue Cannobio, el mejor jugador del equipo, quien adelantó al equipo pucelano en una jugada que a la postre se presentaría como absolutamente definitiva. La defensa del Madrid volvió a naufragar. Schuster también. Desconozco cuanto tiempo aguantará en la entidad blanca pero, a no ser que el equipo se reestructure en diciembre, cosa que dudo, al alemán le convendría abandonar el club. Al alemán y al propio club. Mientras se intenta encontrar un problema bastante a la vista el Barcelona se escapa. Y no hablo de los puntos. Hablo a nivel psicológico y puramente futbolístico. Se escapa el Barça mientras el resto pincha de manera irrisoria. Al imparable Valencia de las primeras jornadas se le acabó la gasolina y hoy es capaz de sucumbir ante un sorprendente Sporting, que supo renacer de sus cenizas una vez más. Al Villarreal de Pellegrini le vuelve a matar la vanidad y los errores defensivos en Málaga y al Sevilla, a pesar de haber ganado, le falta optimismo. Le falta la sensación de volver a ser quien fue, de volver a jugar como jugó. Desconozco la causa, pero ya no da tanto miedo. Ahora lo da el Barcelona. Imparable, bello, precioso. Ahora lo de el Madrid. Desordenado, caótico, sin recursos.

Resultados |

Almería 2 - 1 Mallorca
Málaga 2 - 2 Villarreal
Getafe 0 - 2 Sevilla
Betis 3 - 1 Racing
Espanyol 3 - 4 Numancia
Atlético 4 - 1 Deportivo
Athletic 2 - 0 Osasuna
Recreativo 0 - 2 Barcelona
Valladolid 1 - 0 Real Madrid
Valencia 2 - 3 Sporting

Clasificación | (pincha aquí)

Locura en Montjuic, Espanyol 3 - 4 Numancia |



Vía | Más que Fútbol, Marca, As, You Tube
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Más que Fútbol ● 2008

lunes, 6 de octubre de 2008

Estrellas y estrellados (Jornada 6)

Andrés Pérez | Unos que se estrellan y otros que son estrellas. Toda la información relacionada con la sexta jornada de Liga la acaparaba el inminente duelo entre los dos mejores jugadores del momento de la Liga, de largo, Agüero y Messi. ¿Messi o Agüero? ¿Quién es mejor? Partamos de la base de que son incomparables y por tanto se hace complicado elegir. Cada vez que veo a Agüero acude a mi mente el mejor Romario de siempre, con el culo echado hacia atrás y con una definición letal, de las que causan auténticas crisis depresivas en los porteros. Messi se acerca más a Maradona, aunque sea el típico tópico cada vez que hablamos de un argentino que emerge en la primera fila internacional. Ya lo comentamos. Messi es verticalidad y desborde, imaginación y talento a partes iguales. Es lo más parecido que hay a Maradona actualmente y probablemente que lo habrá jamás. Porque Maradona sólo hay uno. Y Messi otro. Con sus más y sus menos Messi vive otro fútbol, más rápido, más físico, y sobre todo, se ha creado en Europa, no en sudamérica. Y eso, a la larga, será clave. Como lo fue contra el Atlético el sábado. Volvió loca a la defensa colchonera y propició un 6-1 memorable.

Memorable para todos. Incluso para los atléticos, que recordarán cómo un equipo se vuelve a hacer grande. A base de golpes se aprende y este no es más que el más grande que recibirán en toda la temporada. Si quieren codearse con los mejores te arriesgas a esto, a crear expectativas que jamás podrás cumplir. Aunque quizá sea un análisis rápido si no tenemos en cuenta la historia de los Barcelona - Atlético de Madrid, siempre llenos de goles y jugadas para el recuerdo. Sin embargo, esta vez, los goles sólo cayeron de un lado. Del lado de Guardiola y su equipo, herencia directa de Riijkard quiera o no. Xavi e Iniesta maravillaron y demostraron porqué son dos de los mejores jugadores del momento. Crearon a su antojo mientras Busquest se acomodaba en la posición de cinco. La defensa del Barça por fin no fue un coladero y Messi, acompañado de un renacido Eto'o, decantó la balanza a su favor frente a un Agüero superado por las expectativas. Como su equipo. No hay más que añadir a tal demostración de talento y gol, a excepción del panorama del Atlético. Este año, el equipo rojiblanco sufrirá en la parte alta. Tendrá que acostumbrarse a decepcionarse cuando pierda contra el Barça y a subirse al carro de la euforia cuando quizá, gane a un grande.

Por la parte alta de la Liga los líderes ganaron. El Villarreal, demostrando que cada noche que juega es más grande, ganó como hacen los equipos de la zona noble de la tabla. Sin merecerlo. El nuevo colista Betis jugó mejor pero nunca fue capaz de materializar tal juego en goles y no hace falta recordar los mil y un ejemplos de que, en ese caso, siempre se pierde. Al Villarreal le bastaron diez minutos para seguir líder. Por su parte el Valencia volvió a ganar como ganaba con Cúper, como ganaba con Quique y como seguirá ganando con Emery. Mestalla pide juego pero ningún entrenador ni equipo es capaz de asombrar con un estilo preciosista y de toque. Quizá porque el Valencia en estos diez últimos años se ha acostumbrado a parecer más italiano que español. No es malo, es cuestión de asumirlo. El Valencia no jugará bien este año. Pero ganará. Y mucho. Tan sólo hay que ver como venció en Valladolid. Todos atrás y a buscar fortuna arriba. Fernandes desde fuera del área la encontró.

Y el domingo por la noche, Real Madrid. Se enfrentaba al Espanyol en el Bernabeú y todo hacía presagiar un partido fácil y victoria para los de Schuster. Conviene no menospreciar al rival y el Madrid, además de dormirse, tiende a hacerlo. Sin juego, sin ideas, aferrados a la pegada de Van Nistelrooy o Raúl (el mejor ante el Espanyol) el equipo entristeció. Causa la misma sensación que pueda causar un robot dando vueltas alrededor de una pista de atletismo. Es decir, indiferencia absoluta. Se adelantó, para colmo de males, un mejor Espanyol tras un penalty absurdo de Heinze, que de nuevo y a pesar de lo que diga la prensa, demostró sus carencias. Va siempre al suelo. Y eso en un defensa de su supuesta talla es un error constante a corregir. Empató el siempre inefable Raúl y a partir de ahí el Espanyol se vino arriba y mereció más de un gol, el conseguido por Luís García. De nuevo Raúl y una segunda parte para olvidar. El Madrid consiguió el empate pero se dejó en evidencia tras la exhibición de fútbol del Barça el día anterior. Posiblemente el equipo blanco sea todavía el máximo favorito a ganar la Liga, pero a nadie le gusta.

Resultados |

Deportivo 1 - 0 Numancia
Osasuna 0 - 1 Racing
Mallorca 0 - 2 Sporting
Sevilla 4 - 0 Athletic
Getafe 2 - 2 Almería
Recreativo 0 - 4 Málaga
Valladolid 0 - 1 Valencia
Real Madrid 2 - 2 Espanyol
Villarreal 2 - 1 Betis
Barcelona 6 - 1 Atlético de Madrid

Clasificación | (pincha aquí)

Los seis del Barça al Atlético |



Vía | As, Más que Fútbol
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Más que Fútbol ● 2008

jueves, 8 de mayo de 2008

Un pasillo que duró 90 minutos (Jornada 36)

Andrés Pérez | Intercalada en la semana, sin tiempo para digerir lo sucedido durante el fin de semana venía la trigésimo sexta jornada de Liga. Jornada, en la que de no ser por la ya confirmada victoria del Real Madrid hubiera servido para asistir a un derbi más, a otro partido entre blancos y azulgranas. A otro ambiente. A otra cosa. Otra cosa, definitivamente eso es lo que supuso el partido. Cuando el Real Madrid caminaba en el minuto 60' de la segunda parte con un contundente 3-0 sobre el cuerpo inerte y moribundo del Barcelona recordé la portada del As tras el 3-0 que el Barcelona le endosó al Real Madrid en 2005, en el Camp Nou: "Cambio de ciclo" decía todo el mundo. Ahora evoqué la misma imagen, la de un equipo desganado, sin motivación, viciado y con un futuro siniestro. La de un Barcelona lamentable. Es la primera paliza que recibe el Barcelona del Madrid desde que tengo recuerdo futbolístico. Y no se me olvidará. Porque el Barça ha denigrado su prestigio a mínimos inconcebibles. Y no culpo a nadie, porque no soy quien para hacerlo. Digo que se ha denigrado y me quedo ahí, y lo hago sin señalar siquiera de refilón el ya tristemente célebre pasillo que el Barça hubo de dedicar al Real Madrid. Finalmente, y a pesar de todo, no fue más que una anécdota. El partido en sí, fue un pasillo para el Real Madrid.


Se había hablado de ello durante toda la semana y probablemente sea necesario pasarse por DDF y por La Libreta de Van Gaal para comprender lo verdaderamente risorio de todo el circo montado alrededor del pasillo. En todo caso no supuso ninguna humillación para el Barcelona, más aún, apareció más digno en el pasillo que en el resto del partido. La imagen quedará grabada en la historia como la de un equipo elegante cerrando filas frente a un equipo campeón y señor, con su capitán a la cabeza dando la mano en un excelente signo de deportividad al eterno rival. Eterno, decían. Anoche ni fue eterno ni fue rival. Hago hincapié especialmente en el partido del Barça porque para el Real Madrid lo de ayer fue una pachanga, un partido de patio de recreo donde los de cuarto abusan de los de primero. Realmente lo pareció. Porque incluso Diarra y Marcelo se acercaron con muchísimo peligro a la portería de un fúnebre, como el resto del Barcelona, Valdés. Sin mediocampo y sobre todo sin motivación, los culés deambularon por el tupido césped del Bernabeú firmando su acta de muerte incluso antes de haber recibido el primer disparo.


Podrán excusarse en el árbitro, en que dos de los cuatro goles jamás debieron subir al marcador o en que así, sin nada por lo que jugar y sabiendo la mitad de ellos que no estarán al año que viene, es difícil mantener la cabeza levantada. Pero sabrán que están traicionándose a sí mismos. Este Barça tiene mucho del Madrid galáctico, y como bien decía Juandi en este mismo blog, si viendo la misma piedra este verano van a tropezar igualmente será un espectáculo dantesco. El partido, que en el fondo es lo de menos, fue un escandaloso 4-1 con un Real Madrid que cuajó el mejor choque de la temporada. Gago y Diarra, antaño criticados hasta la saciedad, jugaron como nunca y parecieron la pareja de mediocentros perfecta. No creo que sea el momento de engañarse. Lo de ayer no sirve, no había rival. Tan sólo un digno Henry, ensimismado o encofrado en una lucha consigo mismo levantó la cabeza y recuperó el aliento. Quizá jugó su mejor partido anoche, o quizá fue mediocre y destacó entre el lodo. Messi tuvo tres jugadas para el recuerdo, pero ni siquiera pareció querer correr. Ni el resto.


Lo del Barça da para cinco o seis posts así que como el partido en sí no tiene ninguna relevancia es mejor mirar hacia abajo, donde este extraño miércoles liguero si fue decisivo. Decisivo, por ejemplo, porque el Valencia y el Getafe están prácticamente salvados. Ambos vencieron y respiraron, algo que ni Valladolid, ni sobre todo Zaragoza, Recreativo y Osasuna pueden hacer. El más perjudicado fue el Osasuna, que volvió a palmar en el último minuto, sabedor de su mala suerte. El Recre cayó previsiblemente ante el mejor Villarreal y el Valladolid sacó un punto del no campo del Betis (jugó en La Cartuja). Se jugará entre tres con todo en contra para Osasuna, equipo al que ni siquiera le vale el factor campo. La Liga por abajo es una incógnita también para el Zaragoza, que no sacó puntos de Valencia cuando pudo haberlo hecho. Tras cuatro partidos puntuando la racha se rompe y si no gana el sábado al Real Madrid B estará en apuros muy serios a falta de una jornada para la conclusión.


En Europa todo quedó más decidido. A falta de que el Atlético se enfrente al peor equipo de la segunda vuelta, el Espanyol, el Sevilla recupera su quinta plaza empatado a puntos con un Atlético que no se puede permitir perder teniéndolo todo a favor. El Racing recibió una sobredosis de realidad al caer 3-0 bajo la lluvia que le impuso el Sevilla, tras un partido excelso. Los santanderinos apuran sus opciones de Copa de Europa pero sería una utopía pensar que un desinflado Racing puede ahora remontar el sueño. Aunque no hay que olvidarlo ni permitir que nos ciegue una maravillosa temporada: la Uefa es mucho más premio del que hubieran creído en septiembre. El sueño sigue, a no ser que el Mallorca, ya a tres puntos del Racing lo impida. Algo complicado, ya que el Racing sigue dependiendo de sí mismo. Y quiere mantener vivo el sueño.

Resultados (a falta del Atlético de Madrid - Espanyol) |

Racing 0 - 3 Sevilla
Murcia 1 - 2 Athletic
Mallorca 2 - 1 Osasuna
Valencia 1 - 0 Zaragoza
Deportivo 1 - 0 Levante
Recreativo 0 - 2 Villarreal
Getafe 4 - 2 Almería
Betis 1 - 1 Valladolid
Real Madrid 4 - 1 Barcelona

Clasificación | (pincha aquí)

La goleada del Madrid...



El detalle: Cuando el Deportivo caminaba hacia otra victoria más, frente a un Levante ya hundido, la grada gallega cantó: "¡Que les paguen, diles que les paguen, diles que le paguen, de una puta vez!" Todo un detallazo que demuestra la empatía que siente el fútbol español con el dramático caso del Levante.

Vía | You Tube, Marca, As, Más que Fútbol, Diarios de Fútbol, La Libreta de Van Gaal
Imagen | As, Marca, Heraldo de Aragón

Más que Fútbol ● 2008