Mostrando entradas con la etiqueta Atlético de Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atlético de Madrid. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de mayo de 2011

El drama aparca en Riazor


Andrés Pérez | Una década después de que el Deportivo se proclamara campeón de Liga por primera vez en su historia, tras la consecución de un título de Copa, de una Supercopa de España, de deslumbrar a Europa, todo ello, sí, pero también cinco años después de la agria digestión del éxito, de un lustro de decadencia continuada y sin freno, de varios años de descapitalización económica y de grises expectativas, el Deportivo, decíamos, es equipo de Segunda División. Lo es tras una temporada bordeando el filo del abismo en compañía de otros tantos equipos que durante las últimas jornadas firmaron un cuadro majestuoso, trágico, sangriento y envuelto en lágrimas del fútbol, de esta competición ruinosa e injusta en la que se ha convertido la Liga Española.

Como el Zaragoza había decidido salvarse de cualquier modo en el Ciudad de Valencia, en compañía de 12.000 personas enfervorizadas ante la expectativa de la salvación, alguien virtualmente salvado en la penúltima jornada tenía que ocupar el puesto vacante del conjunto aragonés. Tanto Deportivo de la Coruña, como Mallorca, como Osasuna se jugarían la vida o la muerte ante equipos cuyas intenciones deportivas quedaban muy alejadas de la supervivencia en Primera División por lo que, a priori, partían con cierta ventaja respecto a Real Sociedad y Getafe, equipos enfrentados con posibilidades de descender. De este último enfrentamiento nacían gran parte de las aspiraciones del resto puesto que les hacía depender de sí mismo.

De poco le sirvió al Deportivo. Enfrentado a un Valencia visiblemente apático —posiblemente un hecho derivado no tanto de los maletines como de la compasión—, el conjunto de Lotina, carente de talento, cegado por la mala suerte, deudor durante toda la temporada de capacidad competitiva, se estrelló repetidamente ante César, excelso bajo los palos como sólo los porteros son capaces de hacer en situaciones de apatía generalizada y brillantez aislada y rutilante. César, al igual que De Gea, al igual que Munúa, crecieron ante el reto de lo imposible: superar la dejadez generalizada de sus compañeros de equipo. Entre los tres estuvieron cerca de arruinar la noche a todos sus rivales, siendo el más desgraciado el Deportivo, imborrable la estampa de Lopo exigiendo explicaciones a César, equipo de Segunda División una vez el drama hubo aparcado en Riazor.


Tiempo habrá de analizar, con mayor frialdad, la década inverosímil, el trayecto descendente, del Deportivo en la Liga y sus posibilidades de futuro. Como bien sabe la Real Sociedad, varios años en segunda son una losa difícilmente superable. Un ejemplo de todo ello es el Celta. Otro ejemplo puede llegar a ser el Deportivo. Cerca de sufrir en sus carnes la absoluta ruina deportiva y económica, en un epílogo trágico y descorazonador, el Mallorca, club cuya paupérrima situación le obligó la pasada temporada a renunciar a Europa y a un equipo maravilloso construido desde la inteligencia, se dejó arrastrar por su propia tendencia negativa, incapaz durante el último mes de entender sus posibilidades de descenso. Perdió agónicamente ante el Atlético de Madrid y dejó su cuerpo a merced de un tiro de gracia de sus rivales. Fue el otro gran protagonista de la noche.

Osasuna y Zaragoza ganaron, felices ellos, conjuntos criados en el norte pero lejos de la cornisa cantábrica, tan dispares, tan semejantes, creados para la supervivencia, batalladores infatigables, guerreros en la trinchera, embarrados desde su concepción, inevitablemente salvados, conocedores de su condición. Lo hicieron frente a equipos del Levante, en compañía, felices para siempre o, como mínimo, por un año más. Se escuchaba en el Ciudad de Valencia, ya con el partido muerto, que el Zaragoza, de mantener la dinámica arriesgada de los dos últimos años, volvería a catar las agrias mieles de Segunda División. Bueno, ahí está el Osasuna para reivindicar su capacidad agónica de sufrimiento año sí, año también, indeleble en el imaginario colectivo como el eterno aspirante al descenso. Aspirantes ambos, un año más, un año menos.

En toda esta historia de tintes épicos resta hablar del Getafe y de la Real. Sorprendentemente, fue el Getafe el equipo convencido de sus posibilidades, el que pudo explotar su calidad dentro del campo mejor que su rival, en apariencia mejor preparado para partidos parcos en lindezas como los de esta clase. Ambos equipos llegaban aquí casi sin querer, tras una penosa segunda vuelta. Se le apreció a la Real. No tanto al Getafe. Finalmente empataron y todos fueron felices. Todos, los cinco, Osasuna, Zaragoza, Mallorca, Real Sociedad y Getafe a costa de un desangelado Deportivo, el club de más reciente éxito de los seis contendientes. Quizá ahí se encuentre el motivo de que algunos, salvado el Zaragoza en Valencia, aún nos costara asimilar que un club así, que un nombre semejante durante la última década, pisara la Segunda División. A posterior, es el club más extraño en su posición de todos los que la podrían haberla ocupado. Y ahora, tristemente alicaído, sólo le queda llorar. Llorar y volver.

La lucha por la salvación en MQF | Sálvese quien pueda | El orgullo ante la taquicardia (o ser feliz a pesar de todo) | Al Zaragoza le sobran tres minutos | El Deportivo se aferra a Valerón | Necesidades que apremian | Elogio de La Romareda | Bello sufrimiento | El enrarecido ambiente de La Romareda | No se puede fallar tanto | Historias de La Romareda | Las circunstancias externas del fútbol | Aprender a vivir en las profundidades | Emoción en el barro | La emoción estriba en la ausencia de competitividad
Imagen | Diarios de Fútbol | El Periódico de Aragón

miércoles, 11 de mayo de 2011

El Deportivo se aferra a Valerón


Andrés Pérez | Portador de una melancolía inconfundible sobre el terreno de juego, Valerón, 35 años, delgadísimo, envejecido por el paso del tiempo y de las lesiones, taciturno, con la misma cara de niño inocente con la que comenzó su andadura en el fútbol profesional, recordó en varios destellos, en fugaces espejos que se miraban en el pasado, aquel Deportivo de glorias anticuadas, de gestas para la Historia, de pompa y elegancia. Valerón, legado último del mejor Deportivo de siempre junto a Manuel Pablo, evocó sus mejores quiebros, fintas, conducciones y desplazamientos al espacio para servir de brújula indeleble al resto de sus compañeros, amordazados por las garras del posible descenso. Fue un foco luminoso último, brillante como nadie en los metros finales, repleto de dignidad y recubierto por un halo de admiración allá donde pisaran sus imborrables botas negras. Fue Valerón y fue el muelle en el que atracó el Deportivo su arquitectura pesada y plomiza para doblegar al Athletic y suspirar, un día más, un día menos, esperando el veredicto final.

Decíamos ayer que era factible que tanto Athletic como Atlético, que se yerguen en equipos europeos, perdieran sus respectivos partidos ante rivales mucho más necesitados. El Athletic se adelantó en Riazor con un gol de Toquero, limpio y sedoso como nunca se le había imaginado, probablemente contagiado por la presencia de Valerón, bisagra esencial de un Deportivo tosco y ronco al que ni siquiera le resta la capacidad competitiva de Osasuna o Real Zaragoza. El Deportivo, el equipo que más tiene que perder de todos los que asoman al barranco de la división de plata, no se sabe manejar en este tipo de situaciones. Inconscientemente se lanzó ayer, en un partido crucial para su futuro, en los brazos de Valerón, cuya filosofía lenta y articulada del fútbol era lo último a lo que aspiraría cualquier equipo en su situación. Lo que obtuvo fue criterio. Y, normalmente, un equipo necesitado y con criterio ante un equipo apático y sin aparente objetivo sale vencedor. Le sucedió al Deportivo —Adrián López cuajó un partido sensacional— y respira a falta de dos jornadas.


Quien definitivamente puede considerarse en la orilla, a salvo de vientos y mareas, es el Racing de Santander, que como el Deportivo decidió remontar su particular batalla en casa ante otro rival que pugna por Europa, el Atlético de Madrid, tan suyo esta temporada, con sus particulares cuitas internas, Forlán, Reyes, Quique Sánchez Flores, a mitad de camino entre rachas excelsas y penurias de ayer y de hoy. Ahora mismo el Racing está a seis puntos del Getafe. Salvado. Quien está cerca de conseguirlo es el Málaga, que como mandaba la lógica se impuso al Sporting, de nuevo en problemas con 43 puntos a expensas de lo que pueda suceder mañana en Anoeta entre Zaragoza y Real Sociedad. Baptista perforó y el Málaga, bajo su batuta, se clavó en los 45 puntos, a un suspiro del objetivo final y de demostrar, el brasileño, que su estancia en el equipo malagueño es una bendición para sus aficionados y un error imperdonable del fútbol.

Getafe. Perdió en el Bernabéu por cuatro goles y mostró un aspecto horrible. Sin actitud, derrengado de sí mismo, abatido, vencido desde el primer minuto, descreído de sus posibilidades, en estado de muerte cerebral, el Getafe abandonó la plaza del Real MadridRonaldo anotó tres goles, cerca ya a Zarra y Hugo Sánchez en su particular cuita interna— con 40 puntos y con un calendario de órdago: Osasuna en casa y Real Sociedad en Anoeta. Los dos se juegan la vida. Y los dos parecen más convencidos de sus posibilidades que el Getafe. Le sucede al Getafe que sufre mal de bajura. No estaba preparado para una situación como ésta, se dejó llevar y apareció donde los equipos preparados para la Europa League suelen perecer: en una lucha a vida o muerte, brutalmente honesta y que casi nunca premia a equipos estilizados y bellos como el que un día pretendió Míchel. Algunos especulan con la posibilidad de una salvación en los 44 ó 45 puntos. Puede que sea algo aventurado. Cuesta creer que el Getafe sea capaz de, visto lo visto hoy, sumar puntos en los dos encuentros que le restan. Por su bien, más le valdría convertir estas últimas palabras en un ridículo histórico para quien las firma.

La lucha por la salvación en MQF | Necesidades que apremian | Elogio de La Romareda | Bello sufrimiento | El enrarecido ambiente de La Romareda | No se puede fallar tanto | Historias de La Romareda | Las circunstancias externas del fútbol | Aprender a vivir en las profundidades | Emoción en el barro | La emoción estriba en la ausencia de competitividad
Imagen | El País

martes, 3 de mayo de 2011

Bello sufrimiento


Andrés Pérez | En la lucha por el descenso lo improbable se torna en milagroso. Le sucedió al Real Zaragoza el sábado, victorioso en el Bernabéu, demasiado ocupado como estaba el Madrid en sus cuitas internas y externas a raíz del pasado partido de Champions; y también a la Real Sociedad, que remontó un gol en contra de Thiago Alcántara para doblegar al Barcelona, olvidado de si mismo en un campeonato que tiene a su merced si la próxima jornada obtiene un punto más que el Real Madrid. El milgaro se obró, el Zaragoza elevó el vuelo gracias a Lafita y a una estructura defensiva admirable y la Real recuperó aliento tras una segunda vuelta para olvidar en la que se ha complicado la vida de un modo absurdo. Fue el sábado, también, cuando el Deportivo no obtuvo el mismo premio ante un equipo en franca ascensión como el Atlético de Madrid: perdió y ahí se mantuvo, con 38 puntos, uno por encima del descenso.

Descenso que marca el Getafe, parcialmente hundido tras firmar una segunda vuelta de campeonato deplorable a la altura del Espanyol —con la salvedad de que el equipo catalán tiene desde la primera mitad de la temporada la salvación hecha—. El Getafe perdió en Villarreal tras adelantarse en el marcador víctima de su propia endeblez como conjunto, preso del pánico al verse al filo del acantilado, ausente de magia y de duende que le haga respirar en una recta final de campeonato que se presenta maravillosamente agónica para un buen número de equipos, a saber, los comprendidos entre la novena y la decimonovena posición —siendo generosos—: Levante, 43 puntos; Sporting, 42 puntos; Mallorca, 42 puntos —otro cuya segunda vuelta está siendo épica—; Real Sociedad, 41 puntos; Racing de Santander, 40 puntos; Real Zaragoza, 39 puntos; Málaga, 39 puntos; Osasuna, 38 puntos; Deportivo, 38 puntos; y, en posiciones de descenso, Getafe con 37 puntos y Hércules con 33. Descendido virtualmente queda el Almería, a 12 puntos de la salvación. Tendría que ganar los cuatro partidos que le restan para obrar el milagro.

Parece evidente que uno de los equipos con más posibilidades de terminar con sus huesos en Segunda es el Hércules, que perdió ante el Málaga de Baptista, jugador que por increíble que parezca está en un equipo que lucha por sobrevivir. A cinco puntos de una salvación que se irá por encima de los 40 puntos y con un calendario poco favorable por delante —esencialmente un Racing que de ganar la semana que viene confirmaría la permanencia y un Atlético ascendente que busca la Champions—, el Hércules tiene todas las papeletas para ser el siguiente en acompañar al Almería. La auténtica incógnita, para la que actualmente es complejo realizar supuestos, es saber quién acompañará al conjunto alicantino —el cual se puede salvar, no obstante—. Lo que resta de aquí al final de temporada es un sufrimiento maravilloso, bello y repleto de emoción.


Por tendencia, estado de forma y en cierto modo calendario —aún tiene que viajar al Bernabéu, enfrentarse al Osasuna en casa en un partido que se preve brutal y acudir la última jornada de liga a San Sebastián—, el Getafe es en la actualidad el último equipo por el que alguien apostaría su dinero a la salvación. No es únicamente que se encuentre en puestos de descenso: es que de sus últimos cinco partidos ha ganado uno y llega sus últimos cuatro partidos desnortados, desestabilizado psicológicamente tras el revuelo levantado por la compra del club de un fondo de inversión de Dubái y con jugadores clave, como Gavilán, lesionados o, como Colunga, en muy bajo estado de forma. El Getafe se ha dejado llevar. No es la primera vez que le ocurre, pero sí es la primera vez que está realmente abocado al fracaso. De su descendente trayectoria aspiran a vivir los demás.

Osasuna ganó su partido del domingo ante el inefable Valencia de Emery —capaz al mismo tiempo de machacar al Villarreal para más tarde perder ante rivales tan dispares como Real Madrid u Osasuna— y causó gran inquietud en Zaragoza, Málaga, Santander y San Sebastián, que parecían abocados a la virtual salvación antes de que el conjunto pamplonica pasara de los 35 puntos a los 38. De haber perdido ante el Valencia el Osasuna estaría mucho más hundido que el Getafe, pero ganó. Ganó y todo va a estallar felizmente por los aires en las próximas cuatro jornadas. Por lo pronto el próximo domingo: duelo de genial bajura en La Romareda entre el Zaragoza y los navarros. Si el Zaragoza gana alcanzará los 42 puntos y un empate en la siguiente jornada en San Sebastián le supondía la virtual salvación —y quién sabe si matemática—. Se puede decir algo aproximado de Osasuna. El empate no beneficia a ninguno. Ni siquiera a el resto de rivales: estarían tan cerca de la muerte como de la vida, suponiendo gran inquietud a todo el mundo. Será sin duda el partido que acapare más miradas.

El Deportivo se enfrentará al Sporting, el aparentemente más salvado de todos junto al Levante. Una victoria del Deportivo le ayudaría a limpiar su negativa perspectiva al borde del abismo. Una derrota le hundiría y salvaría al Sporting definitivamente. Sucede que el Sporting tampoco se puede relajar: si pierde se acercan casi todos demasiado. El Málaga visita el Calderón —el Atlético puede ser juez del descenso— y debería puntuar porque sus tres siguientes enfrentamientos no son sencillos —Sporting, Athletic y Barcelona—; el Levante acude al campo del Athletic —un empate le vale— y el otro duelo estrella de la jornada enfrentará a Racing y Hércules. Sucede algo parecido a en La Romareda: si el Racing gana se salva virtualmente; si pierde le da alas a un Hércules aún con fe; si empatan ninguno estará particularmente contento —aunque el Racing estaría mucho más cerca de salvarse—.

No osen perderse la lucha por el descenso la próxima jornada. Promete ser dramática.

Lectura recomendada | Clasificación de Primera División
Imagen | Sportyou | Noticias de Navarra

viernes, 25 de marzo de 2011

¡A la huelga!


Andrés Pérez | Ya estarán al tanto: la Liga de Fútbol Profesional pretende realizar una huelga los próximos 2 y 3 de abril. O lo que es lo mismo, no jugar los partidos correspondientes a la jornada 30. La decisión del parón se ha tomado entre todos los clubes que forman la Liga. ¿Todos? No. Un pequeño reducto de rebeldes resisten ahora y siempre al invasor y han presentado ante los juzgados de primera instancia de Madrid una demanda para que se tomen medidas que garanticen que esa jornada se jugará los días previstos por el calendario fijado antes del comienzo de la temporada. Estos clubes son los mismos que reclaman un mejor reparto de los derechos televisivos y que ya se posicionaron en su día contra el actual sistema, a saber, Villarreal, Sevilla, Athletic, Real Zaragoza, Real Sociedad y Espanyol.

La polémica sigue rotando en torno a los derechos televisivos. El montante de equipos que han decidido realizar la huelga pretenden por esta vía presionar al Gobierno para que retire la emisión del partido en abierto, tradición que se mantiene vigente desde los años 60 en aras del «interés general» —algo regulado por la Ley de Interés General promulgada en 1997—. Según los partidarios del parón, no hay ningún interés general en la emisión de un partido todos los fines de semana. Además de esta reivindicación, estos equipos también reclaman un mayor porcentaje de los ingresos obtenidos mediante las apuestas del Estado, esencialmente la Quiniela. En suma, más dinero.

Entre los clubes que han optado por secundar la huelga se encuentran Real Madrid y Barcelona. Se desconocen los motivos que pueden llevar a ambos a reclamar más dinero. Aún más. Sorprende que el resto de clubes estallen ahora ante lo que consideran una «inviable» situación y sin embargo se conformaran en su día con las migajas del reparto de derechos televisivos más desigual y pernicioso para la competición de todo el continente europeo. Augosto César Lendorio, presidente del Deportivo de la Coruña desde tiempos inmemoriales, se ha mostrado como uno de los agentes más activos y llamativos de la lucha por el fin de las emisiones en abierto. Estas han sido algunas de sus palabras al respecto:

El gobierno está provocando sensibles pérdidas por la expropiación de derechos que nos corresponden a clubes de fútbol y si nada lo evita se va a producir un parón empresarial (...) Da la impresión de que la gente no se lo toma en serio pero yo apostaría a que ocurrirá

[...] Me gustaría que hubiera igualdad. O café para todos o para ninguno. Al Depor no le apoya nadie económicamente (...) El fútbol no es comparable a ninguna empresa. No es negocio. Quizá se salven el Barcelona, Madrid y algún otro. Los demás no son buen negocio ahora. Por ejemplo, todo el trabajo del Depor se vino abajo con el penalti de Djukic en 1994. En otro tipo de empresas eso no ocurre, no es comparable. Los equipos que descienden se ven abocados a la Ley Concursal. Se habla mucho de mala gestión, pero cuando se pasa de tener unos ingresos de cuarenta millones a otros de diez, y se conservan al tiempo las mismas obligaciones, se hace difícil salir adelante (...) No es una huelga, es un cierre empresarial por parte de los clubes. Pasan por una situación complicada, deben 694 millones de Hacienda, y todavía falta por saber los datos de la Seguridad Social. La situación no es buena, y ése es un aspecto a tener en cuenta.

Según el máximo dirigente de la entidad coruñesa, los problemas económicos de un club se deben única y exclusivamente al rendimiento deportivo del mismo. Es probable que tanto en Inglaterra como en Alemania muestren objeciones al respecto, pero no lo es tanto que Lendoiro lo entienda. En España lo importante es que la realidad se amolde a la opinión, no al revés. Desde ese punto de vista, desde el que defiende Lendoiro, es incluso lógico culpar a Djukic de los problemas económicos de la entidad que él dirigía en su día. En cualquier caso los futbolistas del Rayo Vallecano, cuyo sueldo se encuentra actualmente congelado tras llevar la familia propietaria del club su conglomerado de empresas a la quiebra, seguro que se mueren de ganas de rebatir a Lendoiro.

El problema de los derechos televisivos pone de relieve una vez más la pésima gestión económica de la mayoría de los clubes de fútbol españoles. Como bien apunta Lendoiro, un club no es una empresa al uso. La mayoría son máquinas de quemar dinero, muchas veces de forma absurda. A modo de reflejo de la situación actual del país, la irresponsable gestión de la mayoría de los clubes españoles se han encontrado con la cruda realidad tras el estallido de la burbuja económica en la que vivían. Y ahora culpan al empedrado. No en vano, se calcula en torno a 700 millones de euros la deuda total que los equipos deben a Hacienda. Según los números de Ángel Torres, presidente del Getafe, club que secunda la huelga, el cierre del partido en abierto cada jornada supondría, atención, 180 millones a repartir para todas las entidades.

Si calculan lo correspondiente a cada uno, obtienen 9 millones de euros. Sin duda una cantidad que solventaría sus agujeros financieros. ¿Es realmente el partido en abierto una desventaja para los equipos? La respuesta la dibuja de forma maestra Roger Sesenrrich en este post:

Es bien sabido que los equipos profesionales en España son, con muy, muy contadas excepciones, una forma excelente de quemar dinero. La mayoría de clubes de fútbol y baloncesto malviven a base de créditos un tanto dudosillos (uno de los múltiples usos de las cajas de ahorros estos últimos años), ayudas públicas más o menos encubiertas, formas de impago creativas o la intervención "amigable" de algún rico potentado. Ganar dinero, lo que se dice ganar dinero, no lo hace nadie (...)

Algo que también me parece bastante incomprensible (especialmente en la liga de fútbol) es la extraña alergia de muchos equipos a que sus aficionados los vean jugar. No es sólo cosa de estadios medio vacios y entradas caras, es la extraña insistencia en tener tantos partidos codificados como sea posible (...) Los equipos americanos acostumbran a tener todos sus partidos en televisión en su mercado local, casi sin excepción (...)

Para evitar que esta emisión constante de partidos reduzca el número de espectadores en los estadios, los equipos americanos en la NFL acostumbran a tener otra estrategia: si no llenan, el partido no se emite por televisión. Esto les da un incentivo enorme en intentar llenar el estadio (si no llenan, no cobran por esa publicidad), y hace que curren en serio para aumentar la afición.

Vaya. Las entidades españolas caminan en la dirección opuesta.


Los seis clubes que se oponen afirman en un comunicado conjunto que la decisión es «una medida desproporcionada, inoportuna, contraria a los intereses de los clubes, de la competición y de los aficionados y, además, contraria a la Ley». Tanto Fernando Roig, máximo dirigente del Villarreal, como Del Nido, del Sevilla, se han mostrado muy críticos con la convocatoria a la huelga. O al parón patronal, como gusten. El primero cree que «plantear una huelga en el fútbol estando como está el país es ridículo y va contra toda lógica», y el segundo se muestra aún más crítico: «Es vergonzoso que la liga española sea la de reparto más desigual del entorno europeo (...) la Liga es tercermundista». Las quejas de este grupo de disidentes rotan en torno al desigual reparto de los derechos televisivos. Es algo que va mucho más allá de la retransmisión o no del partido en abierto. Del Nido, de hecho, aprovecha la ocasión y también critica agriamente la postura de Madrid y Barcelona.

En todo este proceso, lo que más llama la atención es que la mayor parte de clubes que se posicionan a favor de la huelga y en su día a favor del actual reparto sean los más perjudicados por el sistema. Más allá de Atlético y Valencia, la mayoría de equipos que no luchan por una mayor justicia económica no son precisamente ejemplos de viabilidad financiera. El Mallorca, por ejemplo, no ha podido competir en Europa esta temporada dadas sus penosas cuentas. El Levante está en Ley Concursal. Y así sucesivamente. ¿Soluciona algo la huelga? No parece que al Ejecutivo de Zapatero, bastante ocupado en otras lides, le suponga mayor incordio el ruido que puedan ejercer la mayoría de clubes con un parón patronal. ¿Solucionaría algo la eliminación del partido en abierto? Económicamente, según las propias cuentas de Torres, no. Ni de lejos. Y, además, perjudicaría al aficionado medio.

En el fondo sólo hay una solución posible al drama que narra Lendoiro, y es un plante real y valiente el día en que toque negociar de nuevo el reparto de los beneficios obtenidos por las televisiones. Por parte de los clubes perjudicados. No ahora, en este chapucero e improvisado ejercicio de cobardía. Aunque sea evidente a todas luces que no es la mejor del mundo, la Liga no merece tanta mediocridad intelectual y empresarial.

Imagen | Fútbol Report | El País

viernes, 21 de mayo de 2010

Extremos

Andrés Pérez | La profesión de extremo quedó relegada a un segundo plano, hace mucho tiempo, cuando el fútbol moderno, o el fútbol post-moderno, decidió que todos debían defender. En aquel momento todos nos preguntamos que porqué narices no iban a atacar todos, por la misma regla de tres, pero nuestra pregunta quedó sin respuesta. Los extremos fueron los grandes sacrificados de aquella nueva teoría futbolística: anárquicos, rápidos, inestables mentalmente, eléctricos y genios incomprendidos, fueron reconvertidos a interiores de tres al cuarto. Se les exigió zafarse en la trinchera del medio campo por el bien del equipo.

Fue su fin. El fútbol los perdió casi por completo y sólo unos reductos aislados sobrevivieron. El Sevilla es un equipo que en su estilo, desde que Juande Ramos lo aupara a la gloria, aboga por los extremos. Abiertos, pegados a la línea de cal, aprovecha la amplitud de su proyecto ofensivo para resquebrajar las líneas defensivas del rival. Además, en un acto admirable, sus extremos son canteranos. El miércoles pasado Capel y Navas, dos extremos, le entregaron su segunda Copa del Rey en tres años.

Golpeó primero Capel con un certero y seco disparo desde fuera del área. No es Capel un futbolista que me maraville, pero es digno de mención, en cualquier caso, el esfuerzo permanente que hacen los entrenadores del Sevilla con este jugador, propenso al teatro y a no levantar la cabeza. Desde el gol de Capel hasta el de Navas medió un mundo. Un mundo en el que el Atlético optó por lo único que debía optar si quería proclamarse campeón también en el Camp Nou: el espíritu. Con su fútbol poco iba a conseguir. Sea como fuere, le pudo su ansiedad, o su falta de talento, o la falta de puntería: hasta dos veces un defensa del Sevilla hubo de sacar un balón que entraba con Palop ya vencido; hasta dos veces Palop evitó un gol previsible.

Meritoria fue la actitud del Atlético. Mejor equipo fue el Sevilla. El partido condensó emoción y dos talentos: Navas y Kanouté. El segundo era el mejor jugador que se encontraba aquella noche sobre el terreno de juego y su elegancia es un deleite para los ojos que extrañaremos el día que no esté. El primero era el extremo por excelencia del fútbol español. Portento físico, a pesar de su diminuta estatura, Navas es un futbolista imparable en carrera que ha aprendido a marcar goles y a ponerlos en la cabeza de los delanteros. En el minuto noventa, le ganó la carrera a Domínguez y batió a De Gea. De un extremo a otro, el Sevilla se proclamó campeón.

Imagen | Marca

jueves, 13 de mayo de 2010

La victoria de un equipo inverosímil



Andrés Pérez | El Atlético es un equipo de extremos. Oscila de manera permanente entre el patetismo y la épica, mostrando un comportamiento extraño, fruto de la convergencia de factores aún no comprensibles para la razón humana. No en vano, Perea ya atesora un título en su vitrina. Que el Atlético, este Atlético de Madrid de entreguerras sostenido por un joven canterano en defensa y por dos talentos en la línea ofensiva, se haya proclamado campeón de la Europa League dice mucho de esta competición: el nivel ha sido bajo, permitiendo que un digno pero parco en recursos Fulham llegue a la final y prácticamente la gane.

Anoche el Fulham no fue un equipo inferior al Atlético de Madrid y por momentos gozó de notables oportunidades, frustradas todas ellas por el buen hacer de De Gea, presumiblemente desesperado ante la continua pérdida de balones de Perea, la nula creación de Assunçao y Raúl García, la desubicación permanente de Ufjalusi y la siempre inútil ayuda de Antonio López. Él y Domínguez frenaron las acometidas de un Fulham que se vio obligado a controlar la pelota ya que el Atlético, inteligentemente, se la regaló en la primera parte y esperó el contragolpe. No debía ser ese el plan de Hodgson, que, a pesar del empate, sustituyó a Zamora nada más comenzar la segunda parte por Dempsey.

Dempsey es aquel buen futbolista estadounidense que martirizó a España en la Copa Confederaciones. Desde que salió fue el mejor del partido, sin más. Tal hecho es significativo: un reserva, un futbolista de calidad pero de segundo orden, puso las mejores gotas de criterio futbolístico en todo el partido. En el otro extremo Agüero hacia las veces de Dempsey: excelso en todo momento, el argentino es el alma de este conjunto, lo fue anoche y cuesta imaginar una victoria del Atlético sin Agüero en el campo. Es tan bueno que desentona con el resto del equipo. Mención aparte merece Forlán, que anotó dos goles peculiares: el primero en fuera de juego, el segundo de rebote. El fútbol decidió cebarse anoche con el Fulham.

Premió al Atlético, un equipo que llevaba diez años sin levantar cabeza. Lo hizo de un modo cetrino y aborrecible: la final fue pésima, redimida únicamente por la victoria de un conjunto nacional. El Atlético merece todas las felicitaciones, pero su gesta no oculta el auténtico cariz de la Europa League: que sea campeón el conjunto colchonero significa que algo falla, que, a pesar de la reestructuración de la competición y los nuevos horarios —iniciativa exitosa—, el talento escasea. Repasen el cuadro de semifinalistas y vuelvan a ver la final. No hablamos de la victoria de un genial equipo de segunda línea europea: se trata del triunfo del menos malo.

Imagen | Qué

miércoles, 12 de mayo de 2010

Pues yo no debo ser español


Andrés Pérez | Y, cuidado, no tengo nada en contra del Atlético. Simplemente no comparto esa visión unionista de "juega un equipo español, tienes que ir con él por narices". Esta noche no voy ni con el Atlético ni con el Fulham, y como yo, muchísimos aficionados neutrales que veremos el partido por el puro placer de disfrutar del fútbol. El periodismo también se muere por intentar hacer de las potadas atriles de opinión hegemónicos.

Imagen | Kiosco.net

miércoles, 10 de marzo de 2010

Reyes un mártir, Herrera un anónimo

Andrés Pérez | Si por algo se caracteriza el periodismo deportivo de nuestros días más allá de por ser una gran montaña de excrementos, es por la polarización entre Real Madrid y Barça. Menuda novedad, dirán. Pues no, no es nada nuevo, pero no por ello deja de ser chocante cuando no hiriente para la inteligencia. Y me explico: observen a Reyes. Se trata de un futbolista renacido de la mano de Quique Sánchez Flores. Una antigua promesa de estrella mundial que se quedó en la más absoluta nada por su carácter infantil y su nula capacidad de adaptación a otro país.

Desde que llegó al Atlético a Reyes le han caído palos por todas partes por el único motivo de haber jugado para el Real Madrid. Enrabietado con el mundo, nunca volvió a ser el mismo que deslumbró en Sevilla y, en cierto modo, en Londres. Hasta que llegó Quique, supo tratarle como merecía —como un niñito mimado— y volvió a rendir hasta el punto de convertirse en el mejor jugador del Atlético. Reyes es de nuevo el extremo desequilibrante que solía.

Y como buen extremo, sufre de constantes faltas. No se trata de una persecución, ni de una estratagema previamente ideada, no se hagan líos: es el sino de cualquier buen extremo, llegar siempre un segundo antes que el lateral. El contacto siempre es inevitable. A pesar de ello, el domingo, frente al Zaragoza, Reyes parecía sufrir una carnicería. Y bien es cierto que el Zaragoza ha ganado en dureza y aspereza desde que comenzó a levantar cabeza, pero no fue la masacre que pregonaban desde Carrusel.

Al día siguiente las conclusiones en la prensa de Madrid eran demoledoras: el Zaragoza un equipo excesivamente duro. No se ustedes, pero yo no vi lesionados, ni sangre, ni tampoco piernas rotas como en Inglaterra. Vi a Reyes irse expulsado y desesperado al agredir a Eliseu y vi al Atlético empatar injustamente. Pero nada que se pareciera a un campo de batalla. No vi al mártir Reyes. Como tampoco nadie pareció ver las reiteradas entradas que la defensa del Atlético propinó a Ander Herrera, anónimo para Carrusel y para el resto de prensa mediática.

Lo que sirve de Reyes para crear un mártir y una víctima no sirve para Herrera. La miseria de este periodismo que nos toca vivir, vendido al interés del morbo frente a la información y la calidad.

Vía | El Pub | As
Imagen | Equipo

lunes, 1 de marzo de 2010

¿Qué esperaban?

Andrés Pérez | ¿Qué querían? ¿Emoción? ¿Varios equipos pugnando por clamarse el mejor del campeonato? ¿Igualdad de condiciones? Ingenuos. ¿Esperaban que uno de los dos pinchara? No. Esperaban mal. Se equivocan. No saben dónde se menten. Ni Barça ni Madrid fallaron en sus respectivas citas así que los periódicos deportivos tuvieron que ingeniárselas para vender periódicos. Emoción la justa. Si acaso la que aporta el Atlético de Madrid cada vez que se enfrenta a un equipo, tenga el nivel que tenga, da espectáculo. Le tocó al Valencia sufrir la ira de un equipo bipolar.

El Real Madrid se bastó de Higuaín, Ronaldo y Kaka' para pasar por encima de un Tenerife carne de Segunda, o simplemente paradigma del nivel que presenta la Liga Española. El Barça hizo lo propio aunque con más dificultades de las esperadas ante el Málaga. En ésta La Mejor Liga Del Mundo los dos grandes no permiten oportunidades para el resto de conjuntos que componen la tabla. Su nivel es paupérrimo en comparación, excesivamente bajo, notablemente inferior. Nada de lo que sorprenderse, pues.

Las crónicas de cada lunes se repiten en los mismos términos, los clichés invaden las páginas de los periódicos, las mismas caras, los mismos gestos. No existe la variedad y comienza a ser desesperante el dominio a dos manos que Madrid y Barça practican en nuestra Liga, que dista mucho de ser la mejor del mundo. El aburrimiento es soporífero en la parte alta de la tabla. Tan sólo un milagro, un golpe de suerte inoportuno, un enfrentamiento ante un equipo de mayor entidad como el Valencia, el Sevilla o el Atlético quizá, o, simplemente, tan sólo un partido en el Camp Nou y otro en el Bernabeú, decida la Liga. Un ciclo eterno que desespera.

En cualquier caso, si prefieren olvidarse de la lucha por el campeonato, siempre tendrán al Atlético. Decidido defensor de la taquicardia, del caos, del surrealismo futbolístico, se impuso al Valencia en términos que tan sólo caben definirse como esquizofrénicos. Agüero desempató el partido de cabeza, lesionado y sin saltar. Entre tanto, en el otro extremo de la galaxia, el Chelsea palmó ante el Manchester City en casa y en la final de la Carling la Premier demostró como se ha de organizar un evento de semejante enjundia. "La mejor Liga del mundo". Respiren. Rían.

Vía | El País
Imagen | Málaga Sur

viernes, 19 de febrero de 2010

Y así es como Asenjo se convierte en Lucifer

Andrés Pérez | El caso de la portería del Atlético esta temporada cobra cada partido que pasa tinites más dramáticos para el que, al inicio de la temporada, fuera el fichaje estrella: Sergio Asenjo. El portero que despuntó en el Valladolid, por el que se pelearon los grandes y que, finalmente, recaló en el Atlético como refuerzo principal del club colchonero. Hoy, Asenjo, quien antaño estuviera destinado a salvaguardar la portería del Atlético, se encuentra a un paso del exilio. Ha descendido a los infiernos y se postra delante de un cartel que ya le dice, irónico y burlón, "Oh, vosotros que entráis, abandonad toda esperanza".

Porque Asenjo ya no es el portero fiable y seguro que solía. La irrupción de un chaval surgido de la cantera del club rojiblanco, David De Gea, y su estelar primera actuación cuando él estaba sancionado y Roberto, el segundo portero, lesionado, le dio alas. Quienes hasta entonces no habían alzado la voz por su ostracismo vieron entonces el filón perfecto, la esperanza blanca, o rojiblanca, el "portero del futuro". Y así, numerosos expertos de distinto calado y en diversos púlpitos mediáticos fueron apropiándose de De Gea como quien pugna por un Pulitzer. "Ya lo decía yo", comentaban algunos. "Siempre mantuve que el fichaje de Asenjo era innecesario", pregonaban otros.

Asenjo, progresivamente, bajó su nivel. La lupa estaba sobre él. Cualquier fallo, cualquier calamidad que al Atlético le costara un par de puntos sería excusa suficiente. Bastaron dos inseguras salidas, dos críticas lanzadas en momentos convenientes y la ilusión que en la grada despierta siempre un canterano para que Asenjo se encontrara donde ayer, suplente y perdido. Podía suceder, evidentemente: De Gea se lesionó. Y salió Asenjo. Y Asenjo falló. Y lo que no hubiera pasado de un error garrafal se torna, hoy, en esto:

Un Galatasaray ramplón, pero muy bien plantado, sacó tajada de la falta de temple de Asenjo, un portero en plena crisis existencial y más pendiente de la grada del Calderón que de lo que se cocía en el tapete [...]

El canterano, brillante siempre que le requirieron y con el de anoche titular en los últimos nueve partidos, cedió el testigo a Asenjo, un proyecto de futuro venido a menos [...]

Emborronó así el pulmón africano la obra maestra de Reyes, que en la primera parte adelantó a un Atlético sereno y aplicado hasta que perdió a De Gea [...]

[...] el meta del Galatasaray, salvado por el poste en un remate de Simão, se resarció las pocas veces que Agüero se escapó de los centrales, un muro en el segundo tiempo. Justo al revés que Asenjo, un desastre de 4,5 millones.

Lo escribe José Marcos en El País. La negrita es mía. El titular ya es lapidatorio: "Asenjo —y ojo, nadie más— castiga al Atlético". Nada se dice del resto del equipo hasta el punto de afirmar que el Atlético jugó bien hasta que perdió a De Gea, como si Asenjo fuera un cáncer que afectara a todo el rendimiento del conjunto.

El arquero de 21 años, decía, se encuentra frente a la puerta del infierno, allá donde reluce un fatídico cartel que dice "abandonad toda esperanza". Es un proscrito. El entorno mediático del Atlético ha necesitado media excusa para hundirlo.

Vía | El País, Marca
Imagen | Mercafutbol

lunes, 15 de febrero de 2010

El Atlético cumple su papel

Andrés Pérez | Le corresponde al Atlético, por herencia histórica, por motivos que no alcanza a comprender la razón humana, ser la bestia negra del Barcelona. Y no importa que éste esté en un estado de forma magnífico y encadene 21 jornadas ligueras sin perder un sólo partido o que lleve seis años sin alzar un título. En cualquier circunstancia, si el Barça juega en el Calderón sucederán dos cosas: habrá goles y el Barça sufrirá gane o pierda, o, en un caso remoto, a falta de un hecho acaecerá otro. Si a todo esto le sumamos un notorio estado de forma de determinados jugadores del Atlético, una plaga de lesiones inoportuna en las filas del conjunto de Guardiola y un Calderón encendido, el resultado fue el de ayer. Que el Barça jugó su peor partido en dos años.

¿Por qué? Más allá del resultado, de la derrota, del buen planteamiento táctico del Atlético, el Barça fue débil. No practicó un fútbol brillante, anduvo ciertamente descolocado, su fútbol de toque y ruptura de las líneas rivales se convirtió en un descafeinado por inservible dominio absoluto del balón si alguna profundidad. Ibrahimovic anduvo como lleva dos meses, inútil; Messi quiso hacerlo todo ante la pasividad de sus compañeros; Iniesta estuvo inusualmente impreciso y Xavi descolocado. Lo nunca visto. Al Barça le pasó factura la presión psicológica de bajas físicas, esto es, reales. No hay que lanzar ninguna alarma en este sentido.

Perdió el Barça y esto le sirvió al Madrid para acercarse a tan sólo dos puntos. La derrota del Barcelona se explica por la conjunción de varios factores: el rival, el estadio, las bajas, la fatiga psicológica y fisiológica acumulada y un mal día. El Madrid venció al Xerez en Chapín con un Ronaldo en su línea, esto es, esencial, y con un Kaka' notable y mejorado. Imposible extraer conclusiones de buen fútbol, ordenamiento táctico y rentimiento personal de cada jugador: el rival era el colista, una victoria no es un éxito pero un empate o una derrota es un fracaso redomado.

Escasas sorpresas en el resto de la jornada. No considero el empate del Valencia en Gijón algo negativo, más bien al contrario. El Real Zaragoza empató un partido que hace un mes habría perdido con todas las de la ley y de ahí que, amén de jugarse fuera de la Romareda, el resultado frente al Valladolid sea aceptable. El Málaga confirmó su mejoría a costa de un Racing que ha pagado su intentona de llegar a la final de la Copa del Rey; el Sevilla a su ritmo sin practicar un fútbol brillante y dependiendo en gran medida de Zokora y Jesús Navas y el Villarreal quizá mejore a raíz del buen partido que jugó frente al Bilbao, que terminó exasperado tras marrar Iraola el penalti del empate.

Por cierto, la jornada aún no ha terminado. Gracias a la idea de la RFEF esta noche Mallorca y Tenerife juegan. Como dato: quien aquí escribe no podría ir al estadio, sale a las 9 de la universidad. Gracias, genios.

Vía | El País
Imagen | Marca, El Mundo

lunes, 30 de noviembre de 2009

Paradoja (Jornada 12)

Andrés Pérez | Paradójicamente, el Real Madrid perdió el partido que mejor disputó en toda la temporada. Cosas del clásico, de la mística y del rival, supongo. Saltó el Madrid ciertamente ordenado y sabedor de su rol: esperar al Barça con las líneas muy juntas y no tan atrás como el año anterior. Presión axfisiante en medio campo, rápida recuperación y velocidad arriba en ventaja numérica. Lo hizo de maravilla hasta que el fuelle se terminó y Kaka', ciertamente inspirado los primeros veinte minutos, y Ronaldo, peligroso, como siempre, se cansaron. Por cierto, sin noticias de Higuaín, ese maravilloso delantero experto en Valladolid, Xerez, Sporting y demás pero nulo ante Milan, Liverpool o Barça, donde la verdadera talla de un jugador se define. Para cuando el Madrid se hubo cansado, el Barça, que no cuajaba un mal encuentro, se encontraba distraído. Aturdido por el ímpetu del eterno rival. Le costó la primera pate e Ibrahimovic para imponer su ley.

Lo hizo a pase de Alves y de volea, el gigantón sueco, esplendoroso, magnífico, irrepetible, genial, peligrosísimo. Los adjetivos no son suficientes. Un golazo y tres puntos, pero más allá de todo eso, tres puntos justificados frente al mejor Madrid del año. Como digo, el partido podría satisfacer a ambos conjuntos. El Barça no jugó su mejor encuentro pero estuvo sólido atrás y se marcó una buena segunda parte, apagando a un cansado Madrid por momentos; y, lo que es más importante, salió del campo con la certeza de que ni el mejor Madrid del año puede con un día mediocre por su parte. El Madrid tampoco debiera deprimirse. Plantó cara y se mostró como un equipo digno, que ya es bastante más de lo que viene haciendo durante toda la temporada.

Cansados todos, al término del encuentro las cámaras buscaban a Iniesta. No es para menos. Fue el mejor y demostró con argumentos plausibles porqué él puede merecer el balón de oro tanto como Xavi o Messi, aunque esa es ya otra historia. Es uno de los mejores jugadores del planeta y todos deberíamos sentirnos afortunados de poder contar con él en la selección. Sin más. 1-0 para el equipo de Guardiola y liderato, un clásico igualadísimo, precioso y satisfactorio. Sin duda, lo que se podía esperar de ambos conjuntos, algo, como digo, novedoso por la parte que le toca al Madrid, del que desconozco si dado el partido de hoy puede comenzar a levantar vuelo en su ideología futbolísitca.

El resto de la jornada no anduvo exenta de sorpresas. El Málaga resucitó frente al Sevilla y sacó un empate que pudo ser mucho más de no ser por, 1) Luis Fabiano y 2) la mala fortuna. El Valencia, nuevo segundo espada de la competición junto al conjunto hispalense, se dejó dos puntos frente al Mallorca, equipo revelación por méritos propios, en un penalti absurdo de Bruno. Por cierto, cada día me convenzo más: Villa es probablemente el mejor delantero del planeta. Qué capacidad.

Por abajo el Zaragoza demostró que lo pasará mal de aquí al final de temporada tras perder ante Osasuna. Pocas luces y muchas sombras, especialmente en lo concerniente a la actitud y la capacidad goleadora, pero como mínimo hubo algo de fútbol y varios rayos de esperanza de cara al futuro liguero. No mereció perder el Zaragoza ni tampoco ganar, lo cual es muy decidor de su fútbol: gaseoso, bonito cuando se pone pero sin pólvora ni energía. Osasuna se llevó los típicos tres puntos que en mayo salvan del descenso. El Zaragoza aún tendrá que encontrar esos tres puntos, temo. Por cierto, el Atlético ganó a costa del Espanyol y el Villarreal decidió inmolarse ante el Sporting, como el Racing ante el Athletic. El Getafe abusó del Xerez y de verdad que la zona baja de la tabla está interesantísima. Como la lucha por el título.

Resultados | (pincha aquí)

Clasificación | (pincha aquí)

El resumen del clásico |




Vía | YouTube, Marca
Imagen | El Mundo

lunes, 23 de noviembre de 2009

Cambio de líder a pesar de todo (Jornada 11)

Andrés Pérez | Tuvo el Madrid un buen arranque frente al Racing de Santander y le sirvió para adelantarse en el marcador. De ahí al final, se diluyó. Peca de inconstante y de altanería el conjunto de Pellegrini sabedor de su enorme calidad individual, pero desconoce que en la virtud de sus jugadores reside el mal del fútbol grupal inconexo y superfluo que desarrolla. A pesar de todo, a pesar de rendirse a la vagancia tras anotar su tanto, a pesar de que el Racing demostró que de haber salido al Bernabeú con un planteamiento más valiente hubiera obtenido mayor recompensa, el Madrid es líder. Lo es porque el Barça es mucho más inconstante, como el Madrid, que el año pasado. Su fútbol a pleno rendimiento sigue siendo inapelable pero sus momentos de esplendor son menos frecuentes esta temporada. De ahí su empate en Bilbao. De ahí que el Madrid llegue líder al Camp Nou.

Merece un epígrafe particular el caso del Barça. Se acerca a una de las semanas claves de toda la temporada con más dudas que certezas, sabedor de su menor efectividad y con Messi perdido y entre algodones. No deberían dispararse las alarmas ya que, no en vano, insisto, el Barça sigue siendo el mejor equipo de España en cuanto a fútbol propuesto y resolución de cara a portería. Pero falla en la regularidad. Pasa de una apatía desesperante al frenesí imparable de la temporada pasada. En la auto-complacencia reside la trampa que se crea a sí mismo el propio Barça, y las dudas le han llegado frente al Inter, jugándose la clasificación para octavos de la Champions, sin liderato y recibiendo a un Madrid presumiblemente inspirado tras la vuelta de Ronaldo.

Parece evidente que el Barça aún no ha alcanzado la excelencia del año pasado, pero también que el Madrid no está en condiciones de discutirle gran cosa el próximo fin de semana si ambos practican el fútbol que conocen. También parece dudoso que este año el Barça arrase del modo que lo hizo el pasado en la Copa y, especialmente, en Europa. Sea como fuere es cuestión de tiempo su recuperación, en caso de llegar, claro está. Sigue habiendo vida tras los dos grandes y una vida bastante agradable. Tanto el Sevilla como el Valencia, dos equipos que han encontrado su identidad, se muestran como la alternativa a los dos grandes.

Notoria alternativa en caso del Sevilla. Ventiló rápidamente a un ingenuo Tenerife por medio de armas proscritas al tiempo que legendarias: los extremos. Navas dio otro recital y Perotti demostró que crece partido a partido hacia un jugador de altos vuelos, muy por encima del ya olvidado, justamente, Capel. En su fútbol vertical, de amplio espectro ya que es moldeable para cada situación, repleto de goleadores, descubrimos el mérito de un Sevilla magnífico, al que da gusto observar. Algo parecido le sucede al Valencia. En la tradicional defensa hercúlea de sus últimos diez años, en un medio campo rocoso que le da una salida rápida al balón y en futbolistas eléctricos y escurridizos arriba nace su magnífica racha. Sus cuatro puntas de lanza se bastan para finiquitar un partido y de ahí la renuncia premeditada del Valencia a dominar a su rival por medio de la posesión. Ahogó al Osasuna, que no arranca.

Como tampoco lo hace el Atlético, desesperado frente a un Deportivo que en cierto modo mereció la misma suerte que su rival. Que el empate era lo más equitativo para ambos conjuntos era una evidencia, pero Pablo se encargó de perpetrar un penalti absurdo y que, efectivamente, era, supuso una nueva derrota del conjunto de Sánchez Flores. El Atlético se hunde en el fondo de la tabla como el Málaga, que empató cochambrosamente frente a un Zaragoza que, si bien cuajó un lamentable fútbol, mereció siempre más que su rival. El partido pasó por ser uno de los peores de los últimos 150 años, pero encontramos tal motivo en el césped de La Rosaleda, la-men-ta-ble. Como lamentable, barriobajero, paleto, rastrero, triste y sancionable fue la actitud de Apoño durante todo el partido, escupiendo a la cara de Ander Herrera. Un vergonzoso personaje que no merece mayor protagonismo y que se retrata a sí mismo con sus actos. Se dedicó todo el partido a provocar sin aportar nada de valor para su equipo. Patético.

Resultados | (pincha aquí)

Clasificación | (pincha aquí)

Osasuna - Valencia |



P.D.

No tiene demasiado que ver con la actualidad liguera, pero no se ve un 9-1 todos los días. El Tottenham al Wigan.



Vía | YouTube, Más que Fútbol, Marca
Imagen | El País

lunes, 9 de noviembre de 2009

Habitual (Jornada 10)

Andrés Pérez | El Atlético es un equipo que no admite medias tintas. Pasa de la más absoluta efervescencia a la apatía desesperante en cuestión de segundos, y en tal actitud descubrimos sus carencias. Es inconstante y el paso de los días provoca que las dudas hundan al conjunto en el pozo de la clasificación. Perdió contra el Madrid ejemplificando lo antes dicho. Cuajó una primera parte deplorable frente a un Madrid que tampoco hizo demasiado por imponerse al descanso 2-0, y salió atolondrado, lo que, Perea y el circo habitual mediante, provocó el 3-0. Parecía muerto el equipo de Quique Sánchez Flores pero salió Agüero y resucitó de espíritu a sus compañeros y a la grada. La noche y el día. Así imposible, por más tesón que demuestre Agüero. Casillas, para colmo de males, tuvo una de sus habituales agraciadas noches. Lo paró todo. En estas, ganó el Madrid y se debió reconciliar consigo mismo tras las dudas derivadas del Milan. Lo hizo también el Barça pero alejado de su habitual brillantez. 4-2 al Mallorca sin aspavientos. Vuelta a los cánones habituales de esta nuestra Liga. Ganan los grandes, no hay más historia.

Un punto separa al Barça del Madrid mientras el Sevilla se acerca sigilosamente con 22, a tres del Madrid y cuatro del Barcelona. Venció también 3-2 a un Villarreal que parece querer recuperarse y que sucumbió ante la pegada descomunal de Luis Fabiano y los culebreos de Navas, por fin seleccionado. Quien también decide asomarse por arriba es el Valencia. Venció a un Zaragoza digno y superior en el planteamiento del juego. Me explico. El conjunto de Marcelino palmó 3-1 pero puede salir de Mestalla con la cabeza alta. Le robó el balón al Valencia, lo administró con inteligencia hasta el primer gol de Mata, presionó la salida del balón del conjunto de Emery y se acercaba sospechosamente a las inmediaciones de César. Intentó jugar al fútbol y no agachó la cabeza, pero, eso sí, cometió un error garrafal. Adelantó la defensa frente a los cuatro pequeños diablos que tiene el Valencia arriba, lo que a la postre supuso un infierno. Huelga decir que dos de los tres goles del Valencia jamás debieron subir al marcador, especialmente sagrante el caso del primero, pero no es óbice. El Zaragoza perdió, probablemente de manera justa, pero no hay que caer en el fatalismo. Lo hizo con estilo.

Por abajo, Málaga y Tenerife fueron presa de su propia desesperación, el Getafe no hizo nada por evitar la victoria del Depor, Osasuna dio aire al Almería, el Athletic confirmó que de seguir así no tendrá problemas este año y el Xerez arañó su sexto punto a costa de un flojo Valladolid. Interesante el caso del Xerez. Poco a poco se aferra al sueño de la salvación y en tal pugna contra sí mismo y contra los elementos descubrimos la verdadera belleza de los pozos del fútbol. Veremos.

Resultados | (pincha aquí)

Clasificación | (pincha aquí)

Real Madrid y Atlético de Madrid |



Vía | Marca, YouTube
Imagen | Público

jueves, 29 de octubre de 2009

Tirando a dar | La última proeza del Atleti

Eduardo Lázaro | Hay veces en las que a uno no le queda otro remedio que pensar en la vida como un cúmulo de contradicciones. Cuestiones triviales toman un cariz revelador; y empiezo a pensar que el extraño en este mundo soy yo. Cuando quiero ir rápido, oigo voces que me recomiendan ir con calma. Hay días en los que espero ansiosamente la noche. En otras ocasiones, tomo un refresco que no hace sino aumentar mi sed. Salgo a la calle y me encuentro con grandes dosis de ignorancia orgullosa de sí misma —lo cuál me parece una incongruencia—. Y como éstos, podría poner innumerables ejemplos que formarían una lista, cuando menos, curiosa.

Perdónenme por esta monserga existencialista, pero es que por mucho que le doy vueltas desde el suceso, aún no consigo responderme a la siguiente cuestión: ¿qué coño pinta el Frente Atlético en un entrenamiento a puerta cerrada del Atlético de Madrid?, ¿acaso el fútbol no caminaba por los derroteros de aislar y silenciar a estas bandas de cafres? De verdad, todavía no he podido resolver el crucigrama mental que me ha supuesto esta contradicción porque no sé que ha pretendido el club madrileño.

No pretendo hacer demagogia barata demonizando su ideología que, por otro lado, es comúnmente conocida. Tampoco pretendo recordar que en su triste historial se pueden encontrar innumerables detenciones, agresiones, destrozos e incluso asesinatos de aficionados rivales. Ni siquiera me he propuesto sacar a relucir supuestas actitudes xenófobas o racistas. No sería justo, por otra parte, dar estopa a un grupo que no es más que uno más de los que ocupan las gradas en todos y cada uno de los estadios de España. Cada uno con su ideología, sí; pero sea cual sea el punto cardinal de la misma siempre confluyen en unas coordenadas: la violencia.

Por tanto, volviendo al hilo argumental del post, me resulta difícil de comprender que el Atlético de Madrid, a través de decisiones como ésta, dé publicidad a este grupo cuando, en teoría, se está tratando de quitar voz y voto a los aficionados que se pasen de la raya. O lo que podría ser lo mismo, quitar fuerza e influencia a aquellos aficionados incapaces de comprender los valores del respeto y sana rivalidad que deberían imperar en el deporte.

No menos sangrante es leer las declaraciones del nuevo míster colchonero, Quique Sánchez Flores —al que personalmente respeto mucho como preparador—. No es de recibo que a las primeras de cambio salte a la palestra hablando en los siguientes términos acerca del suceso: “son aficionados normales, hay que darles cariño y hablar con ellos. El diálogo es la base del entendimiento”.

Qué razón tienes, el diálogo es la base del entendimiento con quien puede entenderte. Pero no con quien se presenta al estadio con aires chulescos y exigiendo la comparecencia de los jugadores. ¿Acaso no hay un presidente de peñas o representante de la afición?, ¿qué han hecho para merecer ese trato de favor por parte del club? Yo no comulgo con ruedas de molino. No quieran venderme como aficionado normal al prototipo de cantamañanas que va al estadio a insultar, a enseñar emblemas violentos y a provocar el caos; que se desplaza fuera de casa a apoyar a su equipo con el único propósito de incordiar y, si se puede, hostiar —sí, acción y efecto de dar de hostias— a todo aquel que no comparta sus silvestres pensamientos. Que se presenta en un entrenamiento con caretas y un bate para amedrentar a los jugadores y cuerpo técnico.

Mal hace pues el equipo del Manzanares en dar publicidad a quien no debería tener cabida en el club, y peor todavía es rebajarse a su altura. Lamentable que un club con historia tenga miedo de una jauría de baja ralea que más que beneficiar, está demostrado que les ha perjudicado. Sobre todo a nivel de imagen —¿seguirá queriendo venderse como la mejor afición de España esa que monta una manifestación en la jornada dos?—.Y repugnante se antoja que presidentes y demás soplagaitas que copan el fútbol se tengan que defender soltando y azuzando a estos cachorros. Si el éxito de los equipos y su capacidad de salir de situaciones adversas se cimentara en los berridos y los pitotes que éstos organizan en las gradas aún podría verle sentido al asunto; lo que no significa entenderlo.

Con actitudes serviles como éstas, seguirán pagando aficionados justos por los pecadores. Y así, gilipollas asalariados y otros como yo, que lo hacemos por amor al arte, tendremos que seguir escribiendo y dándole bombo a quien menos lo merece.

Pero, ustedes mismos, ¿acaso es mejor callarse y mirar para otro lado?

Imagen | Google Images, Fútbol 91

martes, 20 de octubre de 2009

Humanidad (Jornada 7)

Andrés Pérez | Hablar de humanidad en equipos cimentados en el poder del euro se antoja inverosímil. Pero aún así el fútbol admite sorpresas con las que deleitar al espectador cada jornada que pasa. Es un rayo de luz, una esperanza, pero no por ello, por etérea y circustancial, debemos dejar de aferrarnos a ella. Durante la pasada jornada el Barça empató y se mostró vulnerable ante el Valencia. No jugó bien y empató de manera mediocre, tal y como no nos tiene acostumbrados. Y el Madrid venció, 4-2 al Valladolid, pero mostró síntomas de debilidad cada vez que un jugador vestido de violeta se acercaba al área de Casillas. ¿Suficiente motivo para creer que hay vida más allá de los dos grandes? En absoluto. Pero como les digo, de esperanzas vive el hombre y en las demostraciones de humanidad de seres en teoría por encima del bien y del mal está la grandeza de un deporte que, progersivamente, camina, en España, hacia una polarización triste y degradante.

Como decía, empató el Barça en Valencia en un partido sin historia ni salsa con la que endulzarlo. Aburrieron. Y en el Barça es noticia. En el Valencia, frente al todopoderoso campeón de todo, no es una sorpresa, sino un ejemplo de cómo plantar cara a un conjunto superdotado y superlativo en todos sus sentidos, en cada jugada que trenza, en cada aproximación al área rival, en cada corte expeditivo de sus centrales. La excelencia se apaga con la ilusión, nos dicen, y debemos creer en ello, debemos asumir que por medio de los sueños se consiguen las épicas gestas. No es este un discurso destinado a lapidar al Barcelona. Nada más lejos de la realidad. Es un mero y simple relato de un aficionado harto de ver cómo su Liga se resume en dos equipos por encima del resto por el vil metal.

El Valencia pudo demostrar al mundo entero que sí, que el Barça tiene freno. Y el Valladolid hizo lo propio aunque sorprendiera menos. Es cierto, y no conviene olvidarlo, que el Madrid se llevó los tres puntos, pero no es menos certero que el conjunto de Mendilibar se acercó diez veces con peligro latente a la portería de Casillas, que lanzó diez córners y que logró evidenciar las carencias de un equipo millonario en su propio estadio. El Madrid es un equipo destinado, durante los últimos años, a la tragicomedia. Vence y sufre de una manera trágica y cómica al mismo tiempo, y parece sentirse más a gusto cuando le aprietan que cuando domina con claridad. Lo demuestran día a día, partido a partido, aunque cuesta imaginar que con tal actitud logren imponerse a equipos de mayor talla en todas sus líneas que un más que honroso Valladolid. Si alguien tiene que abandonar el partido del sábado con la cabeza baja no es el conjunto violeta. Es el once tutelado por Pellegrini. Es el club del euro presidido por Florentino. El Madrid atravesó momentos de buen juego, pero el Valladolid supo leer la descordinación absoluta de la defensa blanca. Y en tal hecho, baldío huelga decir, atisbamos otro rayo de esperanza.

Mientras tanto, con el Villarreal hecho polvo, con el Atlético hundido frente al Osasuna y con el Valencia inmerso en un mar de dudas, la Liga seguirá siendo cosa de dos. Porque el resto de equipos no da con la tecla de la excelencia adecuada para fraguar una lucha frente a semejantes titanes. Por debajo, en la mundana realidad, el Zaragoza decidió inmolarse frente a un Racing sometido, el Xerez tiró de orgullo para hundir al Villarreal, el Málaga prefirió arrancar mal, como lo lleva haciendo toda la temporada, el Athletic sucumbió ante un Sporting imperial con De las Cuevas en un estado de forma absolutamente espectacular y el Tenerife se dejó la piel frente a un Espanyol que en absoluto está tan mal como pretende parecer. ¿Humanidad? La cuarta acepción de la RAE dice lo siguiente: "Fragilidad o flaqueza propia del ser humano". Imaginen, por un momento, que la RAE está en lo cierto. Que el título del post es acertado. Imaginen y disfruten en sus sueños. Se evaporarán en la siguiente jornada, cuando los dos grandes de siempre aburran con victorias de abultado calibre.

Resultados | (pincha aquí)

Clasificación | (pincha aquí)

Resumen del Real Madrid - Valladolid |



Resumen del Osasuna - Atlético de Madrid |



Vía | YouTube, RAE, El País, Marca
Imagen | As, El País