Mostrando las entradas con la etiqueta Eduardo Lázaro. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Eduardo Lázaro. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de mayo de 2011

El orgullo ante la taquicardia (o ser feliz a pesar de todo)


Eduardo Lázaro | Escribir estas líneas me produce una profunda desazón. Es complicado decirlo cuando son tantos meses sin dejar volar la «pluma» en este lugar. Es fácil cuando ves que la vida se escapa, resbala entre unos dedos invisibles y la agonía se hace fuerte en el corazón.

De nuevo el Real Zaragoza, nuestro Real Zaragoza, ha vuelto a caer derrotado con síntomas, por encima de todo, de agotamiento y de impotencia. De nulidad y de tóxica ineficiencia ante una mediocre pero aguerrida Real Sociedad. Faltaría a la verdad si dijera que no ha habido partidos en los que el equipo ha dado muestras de brillantes, por no decir excelentes, momentos de fútbol. Ese que se basa en el toque, la combinación y, cómo no, el ataque sin miramientos. Pero por encima de todo, hemos asistido a la enésima descomposición de un equipo venido a menos.

¿De qué nos sirve saber que hoy, un gol, ha sido anulado injustamente y que hemos marrado tres ocasiones claras? ¿De qué sirve, una vez más, a estas alturas, lamentarse de no haber jugado todo el partido como los primeros minutos del segundo tiempo? ¿De qué sirve lamentarse cuando estamos, again, sintiendo el calor del infierno en la frente, sudando la gota gorda, y sin creernos —para variar— que dentro de unos meses podemos estar jugando contra el Alcorcón? Desde la jornada inaugural hemos ido recolectando ávidamente boletos para el premio gordo que se repartirá dentro de dos fines de semana y, ahora, ésto, no puede ni debe hacernos llevar las manos a la cabeza o cogernos desprevenidos. Como dato, recordaré que cuando Javier Aguirre aterrizó en la caseta el equipo atesoraba 7 puntos en el casillero... extraordinariamente paupérrimo bagaje por si alguien lo había olvidado.

No cargaré más las tintas contra el equipo, no entraré a repasar la trayectoria vital de esta escuadra durante la temporada 2010-11. No me interesa y me resulta menos doloroso. ¿Para qué? Comenzamos septiembre con un equipo construido a base de retales, lo único que reúne la dignidad suficiente dentro de la profesionalidad de este deporte para vestir la zamarra blanquilla. No cargaré las tintas porque ya no importa que no tengamos una segunda jugada tras un rechace o un simple margen de maniobra y alternativa ante una eventualidad durante la contienda. Da igual. Cada vez estoy más y más convencido de que a los once hombres que salen al campo no se les puede pedir nada a parte de lo que cada día se ve. No porque no lo desee, si no porque no sería justo exigírselo. Juegan con lo puesto y, aunque lo desearían, no pueden ayudarnos de otro modo. Desde hace meses conocemos lo impepinable y ahora nos ahoga la cercanía del desenlace: es arriesgado jugársela a éste nivel con gente tan mediocre. El perfil bajo del conjunto no es tanta culpa de los integrantes como de los que un día decidieron hacerles jugar juntos sobre un tapete de césped. Lo triste no es errar un año en el mercado de fichajes, lo verdaderamente lamentable es observar en tal tesitura a tan alta institución.

Si el Real Zaragoza permanece un año más en la Primera División —su sitio natural— será gracias a la Providencia, obra de un milagro más que de la racionalidad. No sé si este equipo merece el descenso, no más que otros; no sé si el entramado corporativo soportará un nuevo viaje a las catacumbas -entramado o tinglado... ¿sabrá Dios en que se ha convertido la estructura de mando del equipo?; no sé que será del futuro del equipo insignia de la quinta ciudad de España... pero, volviendo al párrafo anterior, me niego a cargar más las tintas.

Sepan que el fútbol es presente, el pasado no existe —tampoco el respeto— y el futuro es un quizás. No importa. Sepan que por encima del dolor y de la frustración, para nosotros todavía existe, en ese pequeño espacio de la memoria colectiva, el recuerdo de haber llorado de felicidad. De haber abrazado al amigo movidos por el éxtasis de goles imposibles ante equipos de leyenda. De salir a las calles de esta inmortal ciudad ataviados con las camisetas blanquillas. De haber sentido en nuestras propias carnes que hemos sido los mejores. De haberle jurado fidelidad eterna al escudo del león. Sepan que aunque mañana el sol torne en tiniebla, quedará algo imposible de borrar. Sepan que aunque no regresásemos jamás, nuestra estirpe ganadora y orgullosa perdurará. Sepan que por encima del dinero y del poder, por encima de las plantillas rutilantes y de los contratos de patrocinio multimillonarios de los que otros hacen ostentación, quedará la huella de la historia y los trofeos al mejor.

Pase lo que pase, vistan orgullosos sus camisetas, no tenemos complejos ni nada que esconder. Somos lo que somos, lo que hemos sido y lo que en cada cual de nosotros queramos ser. Sin miedo nada puede hacernos daño y nos hará más peligrosos. Nuestro orgullo son nuestra Historia y nuestros recuerdos... esos que otros, con más dinero y menos abolengo, soñarían con poseer y poder decir que su equipo, como el Real Zaragoza, un día fue campeón.

En MQF | Al Zaragoza le sobran tres minutos
Imagen | Heraldo

miércoles, 30 de junio de 2010

¡Viven!


Eduardo Lázaro | Y eso es lo más importante. Haber salido con vida de un choque que se envenenó tras empezar con una traca que duró los tres primeros petardazos que repelió mi tocayo Eduardo —gran portero— y la defensa portuguesa. A partir de ahí, ¿qué quieren que les cuente? Cada cual sacará sus conclusiones, y yo, después de meditarlo, he decidido tomar la vía del optimismo y la confianza.

Sí, hemos vuelto a jugar con un doble pivote inefectivo y nefasto; un doble pivote que debilita la faceta ofensiva y que, además, no nos ayuda en la presión y en la recuperación de balones. Hemos vuelto a errar dejando en desuso desatascadores del juego como Cesc o Silva. Hemos sufrido una alarmante falta de ideas, de rapidez, de precisión y lo que es peor... de autoridad. Y, desde luego, que no hemos salido victoriosos ni por obra del tan manoseado doble pivote, ni por la entrada de Marchena o Pedro. Algunos dicen que Llorente ha sido la clave... bueno.

Quédense con un dato irrefutable: por mucho que se equivoque el seleccionador, por muy peliagudas que se pongan las cosas, terminamos ganando. Y perdónenme, pero eso es de selección grande. No diré yo que seamos la última maravilla balompédica, pero estamos en cuartos de final de un Mundial y, quizá, beneficiados por un cruce asequible para plantarnos en semifinales. Tómenlo así, les sabrá mucho mejor.

Veinticinco buenos minutos han servido para tumbar a la hermana pobre de la Península Ibérica, esa selección venida a menos comandada por el pobre más rico del mundo, el amigo de las cámaras y los gestos grandilocuentes... el hipervalorado y desaparecido CR9. ¿Saldremos vivos de una hipotética semifinal contra Argentina o Alemania? Quizá para entonces haya comprendido nuestro preparador lo que nos conviene y lo que no, pero aun así, ha quedado demostrado que tenemos lo suficiente para salir vivos.

Y sí, ¡viven!, y eso es suficiente para creer que quizá podamos tumbar a cualquiera.

Más Mundial | España encontró a Llorente (Más que Fútbol)
Imagen | El País

martes, 22 de junio de 2010

¡Avanti España, avanti!


Eduardo Lázaro | Se trataba de ganar y así ha sido. España vence, convence, y depende de sí misma para seguir con paso firme en este Mundial de Sudáfrica 2010. Comprobada la teoría de que lo de Suiza fue "La Cagada del 16-J", los jugadores de la Roja han demostrado quién son, cuánto fútbol les cabe en las botas y lo que es más importante, que tienen hambre de gloria. Quieren pasar a la Historia.

De acuerdo, no han entrado ni siquiera cinco de los nueve goles que podían haber anotado con suma tranquilidad. Pero más allá del marcador, España vuelve a ser el rodillo de juego que acostumbraba a ser. Desbordante, rápido, escurridizo, dominante hasta la desesperación Xavier Hernández Creus mediante, una vez más, obsesivo de cara a la puerta rival, elaborado, de quilates. Muchos dirán: "seamos serios, Honduras no es el espejo donde mirarse". De acuerdo, pero es que este equipo es capaz de hacer de cualquier rival un mero sparring, un saco al que acogotar a base de verticalidad, talento y trato exquisito al balón a falta de bofetadas como panes.

España se ha gustado y, para muestra, el segundo tiempo. Toque, toque, toque y a puerta. Y así vuelta a empezar durante 45 minutos. Ocasión tras ocasión y tiro porque me toca. Si alguien puede explicar de un modo mejor lo visto, que lo anote sin ningún tipo de reparo en los comentarios, yo no puedo. Después de ver a un solo equipo sobre el campo, no sé lo que nos deparará este campeonato, pero no veo cercana una debacle ni una decepción. Es más, España todavía tiene a su alcance una última vuelta de tuerca, un plus de juego y efectividad. Ésto aún puede dar más de sí. Al menos, es la sensación que yo tengo. Ese último paso a dar en busca de la excelencia, que a lo mejor es el mismo que le falta por recorrer a Torres en su puesta a punto.

¿Algún punto controvertido?, ¿algo que decir aparte de los visibles bajones físicos finaleS? Bien, no sé hasta que punto es positivo ese onanismo balompédico, ese métela tú que a mí me da la risa, dar diez pases dentro del área para acabar rematando desde el peor ángulo posible. Vale que hemos tirado a puerta por nosotros y por ellos, por los dos; pero siendo egoísta diría que a veces falta decisión para decir esta bola es mía, la reviento y que arda Troya… pero es que, cuando se juega como anoche, todo lo que yo diga serán meras perogrulladas.

¡Avanti España, avanti!

Lectura recomendada | España se desquita (Más que Fútbol)
Imagen | El País

miércoles, 16 de junio de 2010

Brasil en el corazón de Zaragoza


Eduardo Lázaro | Si hablamos de fútbol, inevitablemente hablamos de pasión. Y si hablamos de pasión por el fútbol, inevitable resulta añadir a la ecuación la palabra Brasil. Que la canarinha no es cualquier selección lo deja bien claro su abultado palmarés y la excepcional colección de futbolistas para la Historia que le ha regalado al balompié; desde Pelé hasta Kaká, pasando por Ronaldo —Ronaldo el de verdad, no CR—.

Tratándose de un equipo colosal, no menos colosal debe de ser su afición. Si por estos lares estamos acostumbrados a la fiebre por "la roja", no deberíamos olvidar que numerosos y muy variados son nuestros amigos de otros países que vibran y disfrutan estos días de Mundial tanto como nosotros. Pero si los hay que de verdad le ponen colorido, alegría y entusiasmo ésos son los brasileños afincados en Zaragoza que se reúnen en la Taberna DiVinis (C/ Félix Latassa) para ser testigos de los avances de su equipo en este campeonato.

Ataviados con camisetas amarillas y verdes; con trompetas y banderas, compartiendo cervezas y algún que otro guaraná, pero sobre todo dispuestos a pasarlo bien, éste nutrido grupo de fieles brasileños canta con orgullo su himno nacional al comienzo del encuentro, y a partir de ahí comienza la fiesta. Mientras Robinho y compañía driblan y hacen fantásticas bicicletas, Marius hace su trabajo entre gritos de ánimo y desesperación por las ocasiones falladas.

Pero que no se preocupen nuestros amigos brasileños, dada la calidad de los futbolistas de su país y vista esa gran afición, haciendo piña a miles de kilómetros de su tierra, pueden tener por seguro que la gloria y la honra de su equipo nacional estarán bien cubiertas pase lo que pase en el terreno de juego. Y es que, la ilusión, la calidad y la fraternidad bien pueden ser las madres del éxito.

Que no decaiga la fiesta del fútbol, puesto que éste es el mas puro y sincero espíritu fraternal del deporte; el de poder compartir una cerveza con gente que ama a un equipo diferente, pero que por encima de todo siente el espectáculo.

Mucha suerte y... nos vemos sobre el terreno de juego.

Lectura recomendada | Ni Brasil lo arregla (Más que Fútbol)

martes, 25 de mayo de 2010

Tirando a dar | La importancia del "otro" fútbol

Eduardo Lázaro | Si bien son ya conocidas las clasificaciones finales de las máximas categorías del fútbol europeo y es fácil conocer con exactitud no menos de cuatro equipos campeones en sus respectivos campeonatos domésticos a lo largo y ancho del continente, convendría cada cierto tiempo volver la vista a ese fútbol que está fuera de los focos, aislado de los medios. Ese fútbol viril y poco virtuoso en el cuál ponen sus ilusiones aquellas ciudades tan grandes de espíritu como las que más, pero tan cortas de recursos institucionales que quedan al margen reiteradamente del pastel que otros se reparten con sospechosa alegría.

Hablaba de la conveniencia de volver la vista hacia este "otro" deporte en un momento en el que nuestra región, Aragón, regresa a la 2ª B. Que el fútbol en general anda tocado es vox populi, que el fútbol en Aragón está de capa caída es una realidad confirmada por los años de ausencia de equipos nuestros en la categoría de bronce —y no digamos en la categoría de plata hasta la llegada de la SD Huesca—. El domingo, el CD Teruel cogió diligente el primer tren que salía hacia la 2ª B y, La Muela, consiguió avanzar firme en la fila de la ventanilla de billetes para el siguiente convoy.

¿Que veinte años no son nada? Pregúntenle al aficionado de Teruel. Veinte años en los que la tercera capital de Aragón se ha ausentado de la categoría en la que siempre debiera militar. ¿Quién no querría que, al menos, cada capital de provincia se situara por orden de jerarquía en las tres primeras categorías del fútbol nacional? Una vez conseguido, creo que será el momento de asentar proyectos. De construir un Real Zaragoza sólido en la Liga BBVA, una SD Huesca luchadora por sobrevivir en la siempre complicada Liga Adelante y un CD Teruel que haga de la 2ª B su lugar natural sin renunciar a cotas más ambiciosas.

Ahora mismo estamos así. Presentes en las tres primeras categorías; que no es poco. ¿Cuánto durará? No lo sabemos. Pero de lo que sí estoy seguro es que de todos nosotros depende que Aragón esté año tras año en el principal mapa futbolístico. Recordemos todos que no sólo existe un equipo, si no que en cada uno de nuestros pueblos, y en cada ciudad, la gente se deja las rodillas y algo más por una pasión. El balompié —en otros lugares, conocido como Football-Business—.

Mientras piensan en lo dicho, sigan desvelándose por el futuro de Mourinho, luego nos quejamos de lo que tenemos.

Enhorabuena al CD Teruel.

Lectura recomendada | Historias del infrafútbol II (Enrique Ballester en Diarios de Fútbol)
Imagen | Álvaro 13

jueves, 29 de octubre de 2009

Tirando a dar | La última proeza del Atleti

Eduardo Lázaro | Hay veces en las que a uno no le queda otro remedio que pensar en la vida como un cúmulo de contradicciones. Cuestiones triviales toman un cariz revelador; y empiezo a pensar que el extraño en este mundo soy yo. Cuando quiero ir rápido, oigo voces que me recomiendan ir con calma. Hay días en los que espero ansiosamente la noche. En otras ocasiones, tomo un refresco que no hace sino aumentar mi sed. Salgo a la calle y me encuentro con grandes dosis de ignorancia orgullosa de sí misma —lo cuál me parece una incongruencia—. Y como éstos, podría poner innumerables ejemplos que formarían una lista, cuando menos, curiosa.

Perdónenme por esta monserga existencialista, pero es que por mucho que le doy vueltas desde el suceso, aún no consigo responderme a la siguiente cuestión: ¿qué coño pinta el Frente Atlético en un entrenamiento a puerta cerrada del Atlético de Madrid?, ¿acaso el fútbol no caminaba por los derroteros de aislar y silenciar a estas bandas de cafres? De verdad, todavía no he podido resolver el crucigrama mental que me ha supuesto esta contradicción porque no sé que ha pretendido el club madrileño.

No pretendo hacer demagogia barata demonizando su ideología que, por otro lado, es comúnmente conocida. Tampoco pretendo recordar que en su triste historial se pueden encontrar innumerables detenciones, agresiones, destrozos e incluso asesinatos de aficionados rivales. Ni siquiera me he propuesto sacar a relucir supuestas actitudes xenófobas o racistas. No sería justo, por otra parte, dar estopa a un grupo que no es más que uno más de los que ocupan las gradas en todos y cada uno de los estadios de España. Cada uno con su ideología, sí; pero sea cual sea el punto cardinal de la misma siempre confluyen en unas coordenadas: la violencia.

Por tanto, volviendo al hilo argumental del post, me resulta difícil de comprender que el Atlético de Madrid, a través de decisiones como ésta, dé publicidad a este grupo cuando, en teoría, se está tratando de quitar voz y voto a los aficionados que se pasen de la raya. O lo que podría ser lo mismo, quitar fuerza e influencia a aquellos aficionados incapaces de comprender los valores del respeto y sana rivalidad que deberían imperar en el deporte.

No menos sangrante es leer las declaraciones del nuevo míster colchonero, Quique Sánchez Flores —al que personalmente respeto mucho como preparador—. No es de recibo que a las primeras de cambio salte a la palestra hablando en los siguientes términos acerca del suceso: “son aficionados normales, hay que darles cariño y hablar con ellos. El diálogo es la base del entendimiento”.

Qué razón tienes, el diálogo es la base del entendimiento con quien puede entenderte. Pero no con quien se presenta al estadio con aires chulescos y exigiendo la comparecencia de los jugadores. ¿Acaso no hay un presidente de peñas o representante de la afición?, ¿qué han hecho para merecer ese trato de favor por parte del club? Yo no comulgo con ruedas de molino. No quieran venderme como aficionado normal al prototipo de cantamañanas que va al estadio a insultar, a enseñar emblemas violentos y a provocar el caos; que se desplaza fuera de casa a apoyar a su equipo con el único propósito de incordiar y, si se puede, hostiar —sí, acción y efecto de dar de hostias— a todo aquel que no comparta sus silvestres pensamientos. Que se presenta en un entrenamiento con caretas y un bate para amedrentar a los jugadores y cuerpo técnico.

Mal hace pues el equipo del Manzanares en dar publicidad a quien no debería tener cabida en el club, y peor todavía es rebajarse a su altura. Lamentable que un club con historia tenga miedo de una jauría de baja ralea que más que beneficiar, está demostrado que les ha perjudicado. Sobre todo a nivel de imagen —¿seguirá queriendo venderse como la mejor afición de España esa que monta una manifestación en la jornada dos?—.Y repugnante se antoja que presidentes y demás soplagaitas que copan el fútbol se tengan que defender soltando y azuzando a estos cachorros. Si el éxito de los equipos y su capacidad de salir de situaciones adversas se cimentara en los berridos y los pitotes que éstos organizan en las gradas aún podría verle sentido al asunto; lo que no significa entenderlo.

Con actitudes serviles como éstas, seguirán pagando aficionados justos por los pecadores. Y así, gilipollas asalariados y otros como yo, que lo hacemos por amor al arte, tendremos que seguir escribiendo y dándole bombo a quien menos lo merece.

Pero, ustedes mismos, ¿acaso es mejor callarse y mirar para otro lado?

Imagen | Google Images, Fútbol 91

viernes, 22 de mayo de 2009

Tirando a dar | ¿Y ahora qué?

Eduardo Lázaro | Exacto, ¿y ahora qué hacemos para pagar lo que cuesta la chapuza de Matuzalem? Alrededor de 13 millones de euros deberá pagar el Real Zaragoza al Shakhtar Donetsk —que entre la victoria en UEFA y esto debe estar dando aplausos con las orejas— por la contratación hace dos años del amigo Francelino.

No es menos claro y justo que un futbolista no pueda rescindir unilateralmente y como le venga en gana su contrato profesional sin recibir sanción alguna. Si esto fuera así carecerían de mero sentido los propios contratos. Pero tampoco es menos cierto que detrás de los movimiento de mercado tiene que haber uno o varios responsables del club que estimen las actuaciones pertinentes y que hagan un seguimiento exhaustivo de los movimientos para preservar, ante todo, la integridad e imagen del club contratante.

Pues bien, no sé a ciencia cierta detrás de quién esta la culpa de esta nueva verguenza a soportar —amén de losa económica—. Cuando Matuzalem escribió una carta a su club ucraniano diciendo que no le verían más el pelo por allí apoyado por su representante y con la aprobación de soslayo del Real Zaragoza se estaban vulnerando las normas establecidas; nos guste o no. El jugador no tenía ningún motivo personal de peso para poder acogerse a la Ley FIFA que podría haberle amparado; salvo los motivos evidentes que cualquiera puede pensar si se para a ello un poco.

Retomando el título del post, ¿y ahora qué?; ¿ahora quien va a salir a dar la cara?, ¿veremos a algún representante zaragocista disculpándose por esta cagada histórica —riánse de la Champions-cagada Lass-Huntelaar—?, o, como suele suceder, ¿se pasarán las culpas de unos a otros para acabar pagando el pato el club? Desde luego que aquí no hay buenos ni malos, que unos actúan y otros son autores morales. Y que al final vamos a acabar pagando todos. Como mínimo el escarnio que esto supone. Ahora, esperemos que el Señor Agapito Iglesias haga gala de ese dinero que dijo tenía; sí recuerden, ese fajo que debía esconder cuando dijo tras el descenso que no hacía falta vender a nadie —claro, algunos me corregiran diciendo que no incluyó en su discurso el término mal-vender, que es distinto—.

De una forma u otra esto es lo de siempre, a rumiar el mal trago en casa y tirar p'alante que los que están van a seguir haciendo y deshaciendo a su antojo y nadie va a depurar responsabilidades. Y después de todo esto, zaragocistas del mundo, sigan confiando en que el año que viene estaremos en Primera... que visto el panorama no es lo de menos. Por cuestión de alegrarse un poco, vamos...

Vía | Marca
Imagen | As, Marca, Equipo

Más que Fútbol ● 2009

domingo, 17 de mayo de 2009

Tirando a dar | Sentimiento

Eduardo Lázaro |  Cuentan por ahí que un jugador llamado Ander Herrera y futbolista del Real Zaragoza, al día siguiente del encuentro que daba por concluída la Copa del Rey 2008/2009 , compareció ante los medios de comunicación alicaído por la derrota del Athletic de Bilbao. Convendría comentar que Ander no sólo es nacido en Bilbao, si no que buena parte de su familia reside allí. Por tanto, por sus venas corre sangre "leona", que duda cabe. El pequeño de los Herrera, hace escasos meses, quizas pudo tener pie y medio en la plantilla del club vasco; y no sólo eso, además, muchos de sus allegados lo habrían vivido con ilusión. En esas estamos que, en la comparecencia antes mencionada, un atrevido periodista quizá embriagado por la final de la noche anterior le espetó: "Tendrías que haberte marchado..."

Ante tal declaración, 'Herrerica' salió de su estado decaído, alzó la cabeza bien alto y fijó su mirada en los ojos de aquél periodista. Frunció el ceño y, en clave acorde a su edad, declaró riguroso: "Ni de coña. Yo soy zaragocista y nunca he tenido duda de que quería quedarme aquí". Suficiente. Y suficiente es porque, para el objetivo que el club persigue ahora, se necesitan jugadores así. Jugadores que sientan al Real Zaragoza, gente dispuesta a partirse la carita por unos colores, profesionales que agradezcan el reconocimiento a la grada y que, a su vez, disfruten con ella en el éxito y sufran más que nadie en la derrota.

Convendría recordarle a ese periodista, que por mucha final copera que disputara el club bilbaíno, el Real Zaragoza ha ganado en los últimos 25 años —los que llevaba Bilbao sin comparecer ante una final— unos cuantos títulos más. Y habría que recordarle también, que ese victimismo y esa desilusión sobran en la carrera 'con el pedal a fondo' que es este año la parte alta clasificatoria de la Liga Adelante —para que no se enfade el BBVA, hablando de vizcaínos—. El Real Zaragoza y sus colectivos simpatizantes han de mantener la ilusión y la motivación en estos momentos intacta, porque sin ella y sin ellos, un equipo no es nada. Y un equipo sin identidad no es nadie. Por tanto, es de agradecer por parte de la afición, el gesto de un chaval que ha mamado Zaragoza desde su más tierna infancia. Aplaudir sus valores y tomar como referente de futuros proyectos a aquellos que su raíz este en la tierra, en esta tierra.

Que Aragón y Zaragoza no pueden permitirse el lujo de desaparecer de la primera división, y que al final de todo, queda el nombre del club. Y el club se engrandece, en este caso, con la savia de Aragón. Gracias Ander por tu fidelidad e ilusión. Ojalá algún día, en esas noches de gloria de las que tanto estamos necesitados, tus brazos alcen al cielo estrellado algún tesoro preciado.


PD: ¿Cuando empezarán a contactar con Lafita?

Vía Más que Fútbol
Imagen Google Images, As

Más que Fútbol ● 2009

martes, 5 de mayo de 2009

Tirando a dar | Morir para vivir

Eduardo Lázaro | Empezaré por el final. O mejor dicho, comenzaré por las conclusiones, para que nadie se lleve a engaño. Personalmente me alegro, disfruto, me entusiasmo, me exalto y sobre todo me complazco de la sonrojante derrota sufrida en la noche del sábado por el Real Madrid.

Era de imperiosa necesidad que la dolosa racha victoriosa del equipo merengue terminara así. Cruel y despiadadamente. Con un Barcelona enrabietado, un Barcelona que no había olvidado el pasillo —o paseíllo— del año pasado y un Barcelona dispuesto a remendar los errores anteriores para si bien no ser agasajado con un pasillo, al menos, sí hacer méritos para salir a hombros y por la puerta grande del feudo madridista.

Y así fue. Como una broma macabra puesta en el guión, Higuaín abrió el marcador con un gol tempranero para encender la caldera de la grada. Prender la mecha de las ilusiones del respetable y a partir de ahí diluirse. Más o menos lo que se ha venido haciendo todo el año, pedir a préstamo ilusiones blancas a cambio de muy poco interés por ellas. Por otro lado se encontraba el equipo azulgrana, que sin necesidad de metamorfosis extrañas y demás sandeces que suelen interpretarse se armó de oficio, concentración y calidad para, con suma facilidad, con resta tranquilidad, dar la vuelta al marcador. Vestirse de gala y bailar el más elegante vals que se ha visto en los últimos tiempos en Concha Espina.

No es cuestión de añadir un nuevo punto de vista del partido —¿acaso hay muchos posibles?—, ni de redundar en la idea de que el FC Barcelona realiza, quizás, el mejor fútbol del planeta; verbigracia, el partido del sábado. Es cuestión de reconocer que el juego ramplón y esterilizado —dícese del planteamiento de un equipo que no juega a nada— merengue tiene que terminar. Que disputarle la Liga hasta el final a uno de los equipos más grandes de la Historia no podía ocultar las graves carencias que el equipo arrastra. Y sobre todo, que de una vez por todas hay que cambiar una filosofía y un estilo agostado, caduco y demostradamente erróneo. Que los que se sientan en el palco tomen por fin cartas en el asunto, que corten donde haya que cortar y que inicien un nuevo proyecto tanto deportivo como empresarial capaz de revertir la situación. Que se sientan heridos en su orgullo, vaya.

Por el bien del fútbol español y por el bien de nosotros, los que ante todo nos deleitamos con el buen fútbol, necesitamos de un nuevo Real Madrid. Los madridistas y los que simplemente disfrutamos por encima de los colores de un buen partido y un buen campeonato liguero. Que este "roto" perpetrado por Xavi y compañía sirva como kilómetro 0 o punto de partida para el viaje que hará (así lo deseo) del Real Madrid el equipo que la capital de España merece. Por justicia y por tradición. Y por que nuestra liga doméstica pierde enteros frente a campeonatos foráneos cuando uno de estos dos grandes "estornuda".

Mientras tanto, embebámonos de la belleza sublime que supone ver en este último tramo de esta temporada estratosférica al Barça. Disfrutemos de sus últimos compases y aplaudamos el ejemplo a seguir que ha dejado el bueno de Pep para los anales. Enhorabuena.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2009

viernes, 28 de noviembre de 2008

Tirando a dar | T'estàs fent un home, Bojan Krkic

Eduardo Lázaro | El frío ya está instalado por completo en el ambiente. No por ello vamos a ser frívolos en demasía. Más que nada porque está en juego una de las más importantes promesas en el panorama futbolístico español. Los diarios del lunes nos despertaban con la imagen de Bojan Krkic desolado en el banquillo del Camp Nou, anunciándonos a bombo y platillo que algo pasa. Si eso es poca frivolidad, que venga Dios y lo vea. Es de memos repetir por enésima vez que estamos hablando de un joven de 18 años. Que tiene todo el mundo por delante, y que como ya dije en mi Carta abierta a Bojan Krkic, depende de su capacidad de desarrollo y mentalidad que un día llegue al elenco de delanteros españoles de leyenda.

Ahora pongámonos en situación. Una locomotora de hacer fútbol (fútbol de salón, del bueno, no hablo de fútbol en el sentido rácano-madridista) como es esta temporada en mayor medida que las anteriores el FC Barcelona, se ve frenada y apunto de descarrilar por el rigor defensivo e inteligencia planteados por Víctor Muñoz, míster del Getafe con contrato hasta fin de obra (los que hayan trabajado así, sabrán que en esta tipología de contratos te pueden echar a la calle a la mínima que la cosa se tuerza sin mediar más explicación). Bojan, estrenando titularidad, ahogado. Su partenaire por la otra banda extraviado en similares circunstancias. Entonces, un entrenador inteligente (sin más inteligencia que la mía o la de ustedes, porque no es precisa) decide que necesita abrir el campo, ensancharlo, dar movilidad y verticalidad, en definitiva, crear juego y por tanto ocasiones. Para ello debe sustituir a Bojan y dar entrada a la voz de la experiencia, Thierry Henry. Se logró un gol y gracias.

El resto ya lo sabemos todos, Bojan al banquillo y los compañeros diciendo "no ploris nen, que no passa gens". Pues sí que pasa, no sé si para el que me lea también, pero a mi me pasa. Y es que cuando un jugador está en juveniles, o en cualquier otra categoría de cantera, el entrenador debe hacer un trabajo fundamental como es pulir las mejores cualidades y descubrir otras nuevas en el chaval. Bojan es un chaval, en efecto. Pero es un jugador del primer equipo con todas las consecuencias. Y las consecuencias son que el interés común está por encima de Bojan Krkic, de Samuel Eto'o o del vicepresidente primero, responsable del área social y portavoz del club Alfons Godall i Martínez. Si el entrenador toma una decisión es en beneficio del bloque (como a la postre se demostró) y Bojan al banquillo sin rechistar. Y en vez de salir los chupatintas de los diarios sensacionalista-deportivos a decir sandeces acerca del tema deberían asumirlo como algo normal. Como una simple sustitución. No buscar el morbo y dispararar a bocajarro.

Es cierto que lloraba sí, pero dudo mucho que lo suyo fueran lágrimas de derrota, de pesadumbre, de indecisión o de no saber por donde le pega a uno el aire. No me lo ha dicho personalmente, ni falta que me hace. Pero pondría las manos en el fuego porque Bojan lloraba de rabia, de mala baba, de saber que te has visto perdido en el entramado defensivo del rival y de que darías las criadillas por volver a entrar en el campo y reventar el arco contrario a base de goles y conseguir hacer vibrar a la afición, a tu afición. Y evidentemente, el noi de Santpedor, que es quien ahora grita desde la banda y da órdenes, que como perro viejo que es ha llegado a tocar con la punta de los dedos el cielo de la Ciudad Condal mucho antes que Krkic, sabe mejor que nadie que el camino a la gloria está jalonado de experiencias y aprendizaje. Tanto sobre el tablao verde de cada domingo como fuera. Y tan importante es bailar y no perder el paso, como lo es saber bajarse y dejar que salga otro a encender el mambo. Y por supuesto, todo ello, forjará el carácter y el espíritu de un jugador al que aún le quedan varias estaciones para llegar a su destino. Y su destino no es otro que el triunfo.

Por tanto, sostengo que no hay que sacar las cosas de quicio y que Pep, sabedor de su origen, sabe lo que se está haciendo con el joven. Recuerdo que el miércoles enchufó otro golito en Champions después de todo esto. Ahora invito a los de la pluma amarilla y cachonda de los diarios deportivos a escribir acerca de la sonrisa del chico en la celebración del gol. Yo no lo leeré; estaré leyendo el Mortadelo. Amén.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | Archivo, Salir a Ganar, Sport, Eurosport

Más que Fútbol ● 2008

viernes, 31 de octubre de 2008

Tirando a dar | "Que se vayan a estudiar"

Eduardo Lázaro | "'Que se vayan a estudiar' les hemos dicho, pero no ha habido nada más". Y sorprende quién lo dice, oigan. Rubén Gracia "Cani", futbolista en la actualidad del Villarreal C.F. Tras ser interpelado por un periodista acerca de los incidentes sucedidos en el entrenamiento matutino de la entidad amarilla, el intrépido aragonés se ha descalzado con estas declaraciones acerca de cómo se han tomado los jugadores de la plantilla el asunto. Y es que, tras el ridículo copero ante el Polideportivo Ejido, numerosos aficionados se han acercado al entrenamiento para increpar la actitud mostrada en el encuentro. Que se vayan a estudiar… dicho a los jóvenes -adolescentes la mayoría- allí presentes como quien dice: ¡váyanse a tomar por donde amargan los pepinos, amigos! Despectivamente, qué duda cabe. Sorprendente.

No obstante, viniendo de quien viene, lo entiendo. Y no voy a la figura de este jugador en concreto. Al menos él ha tenido la valentía de salir delante de las cámaras y expresar el sentir del equipo. Voy al colectivo de señores que componen el panorama futbolístico -más concretamente a los que se visten de corto y salen en la Play Station-. A esos señores que tienen el don de controlar bien un balón y hacer con él juego en equipo, más o menos bonito y mejor o peor. Pero lo hacen. Por este ejercicio son recompensados con cantidades desmesuradas de dinero. Mucho más dinero de el que su limitado intelecto pueda abarcar jamás. Gentes que les ha sonreído la vida y han tenido la suerte de ganarse la vida así. Pero la mayoría no la hemos tenido y, para salir adelante, o pretendes estudiar o te deslomas picando una zanja. Así que, por lo visto, para ellos, una manera despectiva de intentar abrirse camino en la vida es la de estudiar. Es más fácil ser un retrasado mental adinerado; y mucho más cómodo.

Pero lo que mas me enerva es que gente como este preciso jugador, viene de un pasado de reponedor de hipermercado -ojo, que no tengo nada contra los reponedores-. Con la Educación Secundaria Obligatoria como colofón de su carrera de estudiante. Que tuvo la suerte de pegarle decentemente patadas a un balón y ya ven; de un equipo de juveniles al Real Zaragoza. Que hizo una buena temporada en Segunda División y ya comenzó su escalada personal de reclamaciones salariales. La compra de pisos en la ciudad para especular y sacar réditos a los ingresos. El SLK gris metalizado. Otra temporada buena y ¡milagro! llega un equipo con presupuesto que ofrece algo más de dinerillo y me paso los colores que me han sacado de la mierda por el arco del triunfo. La pela es la pela y maricón el último. Y a vivir la vida que son dos días. Cambio de casa, de zonas de bares y de uniforme. A regodearse en la mediocridad y a pasar desapercibido; pero cobrando…Y chino chano llega el día que te ríes de los que estudian. Y el que te trata las lesiones ¿acaso no ha estudiado?, y el que escribe sobre ti en el periódico, ¿que puñetas ha hecho para estar ahí?. Y la mayor parte de seres que te rodea en algún momento lo ha hecho. Así que es una lástima, pero le doy la razón al amigo Ramón Calderón cuando criticó a su propia plantilla. Cabezas huecas con mucho dinero, salvo honrosas excepciones.

- ¿De qué me sorprendo yo ahora?

Vía | As, El Villarreal
Imagen | El Villarreal

Más que Fútbol ● 2008

viernes, 16 de mayo de 2008

Tirando a dar | Carta abierta a Bojan Krkic

Eduardo Lázaro | Ya es algo definitivo. Ya es de dominio público la lista de los 23 hombres que defenderán la camiseta roja de nuestra nación en la próxima Eurocopa de Austria y Suiza. Los 23 hombres que portarán en su pecho el escudo supremo, el emblema de su nación, la máxima gloria para un deportista. Participar en un campeonato internacional defendiendo a su país, a su tierra. Dejarse la vida en cada palmo del terreno de juego para al menos aspirar a llevar la alegría y el júbilo a su gente, a esa gente unida y canalizada en un solo equipo. Al margen de cualquier signo político, vibrando juntos con unos colores y un común sentimiento.

Dejando a un lado las valoraciones acerca de esos 23 nombres inscritos, quiero mostrar mi satisfacción por la inclusión de Sergio García en la convocatoria tras la temporada que ha protagonizado en nuestro Real Zaragoza. Pero sobre todo, voy a disertar acerca de la negativa de Bojan Krkic para alistarse en esta legión de guerreros del balón en forma de carta al propio jugador. Sin más dilación, carta abierta a Bojan Krkic.


Estimado Bojan Krkic |

Mi más sincera enhorabuena por lo que has logrado a tus 17 años de edad. Ya nadie pone en tela de juicio tu calidad como futbolista y todos te auguran un gran futuro en este negocio del balompié. Lo has conseguido con esfuerzo y tesón y un talento natural otorgado por la providencia. Probablemente tengas la suerte de ser de esas personas que han logrado cumplir sus sueños. Al menos el de ser futbolista; todos lo hemos soñado alguna vez de niños, te mentiría si te dijera la contrario. Quizás ahora sueñes con títulos y más títulos, Ligas y Copas de Europa que inscribir en tu palmarés. Títulos que algún día puedas (y probablemente podrás) levantar como capitán de tu amado Fútbol Club Barcelona. El club que te ha acogido desde la infancia, que te ha educado futbolísticamente y que te ha brindado la oportunidad no sólo de debutar en el fútbol profesional nacional y continental a tu corta edad, si no de hacerlo en un grande del fútbol español. Es lógico que ahora ambiciones esa gloria suprema de la victoria y el éxito. Si no lo hicieras no serías entonces ni joven ni profesional. De sobras sabes que en esta vida no te va a faltar de nada, de nada material. De tu cabeza dependerá que te hagas una leyenda del fútbol o te conviertas en una nueva promesa a medio camino. Ahora mismo lo tienes todo de cara; tú lo sabes mejor que nadie.

Y sabes que debes alejarte de esos compañeros holgazanes, que un día fueron como tú. Fueron jóvenes, talentosos, extremadamente habilidosos con el balón y que lo tenían todo de cara. Entonces la fama y el dinero les solucionaron la vida, pero los arruinaron como futbolistas. No seas uno de esos. Sigue tu progresión, tómate tu tiempo y mantén la cabeza fría para tener siempre presente que estos 17 años de vida dedicados al fútbol no pueden tirarse por la borda y quedarse en “aquél niño que fue el futbolista más joven en hacer un gol en Europa” y demás records idiotas que solamente destacan en los almanaques del tres al cuarto. Podrás ganar partidos, deslumbrar con tus jugadas, pero los grandes futbolistas han sido y serán recordados por las grandes gestas. Por las finales de leyenda y los campeonatos conquistados a sus espaldas. Y te hablo de las leyendas de verdad, no de aquellas prefabricadas por los medios. Déjate siempre aconsejar por aquél que no busque nada más de ti que tu bien y que no quiera escudarse en ti con fines ocultos. Cumple tus sueños y no te pongas límites.

Y ya me perdonarás, pero me niego a creer que con el ansia propia de la edad prefieras quedarte en casa viendo los partidos en vez de vivirlos desde dentro. Que reniegues de ser convocado para formar parte de nuestra selección. Insisto, perdóname, pero no lo entiendo. Sólo tú y tu entorno sabéis los motivos reales pero todos los demás tenemos nuestra opinión al respecto. Probablemente, algunos de los que ocupan los despachos de tu club se frotarán las manos sabiendo que le has dado con la puerta en las narices a la elástica rojilla. Posiblemente algunos de tus vecinos o amigos, así como los socios de tu club también se jacten de la situación. Ten por seguro que eso tampoco te beneficia. Sé tu mismo y no te parapetes detrás de lo que te digan o te quieran decir. No antepongas signos políticos ni opiniones externas a tu progresión. Y repito, dudo mucho que un chaval de 17 años en plenitud como tú se niegue a ir a una Eurocopa. Primero, porque yo nunca hubiera dudado algo así estando en tu situación. Segundo, ¿quién te dice que dentro de cuatro años estarás en situación de ser seleccionado como ahora?. No hipoteques tu futuro y sé tú mismo. Si no lo haces, nunca tendrás la oportunidad de alcanzar el éxito más superlativo, nunca experimentarás la sensación de saberte catalizador de miles y miles de sentimientos y sensaciones, de sentirte elemento de unificación junto a tus compañeros de toda una nación. Y esa nación, tu patria, es España, no lo olvides.

Vía | As
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

viernes, 9 de mayo de 2008

Tirando a dar | De pasillos y sinvergüenzas

Eduardo Lázaro | Ahora sí. La Liga da sus últimos coletazos en esta temporada 2007-2008. Dos jornadas para el desenlace y la única emoción continúa por abajo. La actualidad futbolística de estos últimos tiempos ha estado marcada por el trigésimo primer campeonato conquistado por el Real Madrid y el pasillo con el que el FC Barcelona debía homenajear a su máximo rival. Pero, ¿acaso el equipo culé no lleva desde septiembre haciendo un pasillo detrás de otro a cualquier candidato al trofeo de la regularidad? Con esfuerzo y ahínco los azulgrana han conseguido prolongar esté ultimo pasillo durante 90 minutos para poner la guinda en las celebraciones madridistas y hacer del partido del pasillo un 'paseíllo'.

El Barcelona es un equipo roto, sin alma. Con unos futbolistas que salvo contadas excepciones han demostrado lo que son. Mercenarios adinerados que ya no tienen motivación ni ganas de trabajar. Mercenarios que salen al campo por obligación, porque tienen un contrato que cumplir y la mejor forma de acabarlo es saltar al césped y esperar hora y media a que se acabe el teatro en el que andan metidos. Ni siquiera la pantomima del pasillo lo espoleó para que salieran a morder en el Bernabéu. Ni alma, ni ganas, ni carácter, ni fuerza, ni espíritu. Ni querer ni poder.


Unas veces resulta muy duro despedirse; otras, es una liberación, una auténtica maravilla. Seguir al lado de aquello que nos lastra y erosiona sólo nos lleva a la autodestrucción de nuestros propios valores y estima. Por eso mismo, creo que con la misma ilusión que se exclama un '¡hola!' para dar la bienvenida a algo nuevo, se debe dar un solemne adiós a aquello que está agostado y trasnochado. A aquello que ya no puede seguir, que es imposible que funcione y que olvidarse de ello es la mejor forma de reemprender el rumbo y buscar nuevas emociones. Generalmente el ¡hola! es algo dulce e ilusionante; el adiós por el contrario suele ser más ácido y corrosivo… pero para comenzar algo nuevo e ilusionante no queda otra que previamente haber exclamado ese adiós. Sí, ácido, pero liberador. Que la felicidad haya sido larga o corta, efímera o perenne ya no significa nada. Simplemente hay que buscar nuevos objetivos. Buscar el inicio de volver a vivir.

Así pues el equipo catalán no puede poner paños calientes en su situación. Cambiar cromos y un entrenador por otro. Hay que regenerar, sacar todo el dinero posible por una cuadrilla de sinvergüenzas que ya se saben triunfadores en la vida y seguir con los que quedan comprometidos, con las jóvenes promesas y comenzar a fichar con talento. Gente joven, ávida de triunfos y éxito, que compartan esa misma avidez con el club y que se dejen la piel en cada partido, en cada metro del terreno de juego y en cada lucha a tumba abierta por el esférico. Aunque nada de esto justifica las, a mi modo de ver, malas formas que se están teniendo con Frank Rijkaard. ¿Que hay que sustituírle?, sí... pero un respeto al último entrenador que les ha dado dos Ligas, una Champions y dos Supercopas.

Seguramente, esto no es cosa de días ni se pasará del ridículo al éxito en una temporada. Pero no poner la solución ya y andarse con medias tintas podría prolongar este vagar por el desierto mucho más. Y es algo que no interesa ni al club, ni a su afición, ni al aficionado al fútbol que cree en un Campeonato Nacional de Liga devaluado en los últimos tiempos por las mismas personas que sobran en sus respectivos clubes. Y si Barcelona no tiene bastante que tomen ejemplo los inquilinos de Mestalla, por lo que pueda pasar…

Noticias relacionadas | Un pasillo que duró 90 minutos (Jornada 36)
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

viernes, 2 de mayo de 2008

Tirando a dar | El valor de la afición

Eduardo Lázaro | Tras ausentarme una semana de mi colaboración en Más que Fútbol hoy vuelvo para en lugar de criticar alabar; aplaudir una actitud y un sentimiento que me hace pensar en retractarme de mis palabras. Aquellas palabras que decían que el fútbol está perdiendo (si es que no ha perdido ya) el espíritu de antaño. Este post va dedicado para los número 12, para aquellos que ni visten de corto ni pisan el césped, pero cuyos corazones laten al mismo ritmo que el de los que patean el balón. Sufren y se desgañitan. No ganan partidos, pero los ponen más fáciles.


El domingo pasado tuve la suerte de asistir al Estadio de Montjuic junto a otros dos mil parroquianos zaragocistas aproximadamente para presenciar el partido RCD Espanyol de Barcelona contra nuestro Real Zaragoza. Pese a los sinsabores de todos estos meses, pese a la mala imagen y pese a todo (que no es poco) allí estábamos, sintiendo un león rampante en el pecho. Desgañitándonos para que los jugadores se sintieran como en casa, para darles ese plus de energía al saberse arropados.


Y ahora pregunto yo, ¿quién es capaz de describir nítidamente al amor?. Probablemente para cada cuál sea un sentimiento o una emoción diferente. Bien es verdad, que hay muchos tipos de amores, pero no todos experimentaremos las mismas sensaciones. Así pues, lo vivido y demostrado en momentos como el domingo pasado para mí es amor. Amor a una institución, a unos colores, a una ciudad, a un escudo, a un deporte y a una historia. Es fácil desplazar a miles de persona a una final y se luce más. Es más agradecido para el aficionado tragar horas de autobús por un motivo así. Es más emocionante (desde mi punto de vista) ver como miles de personas no dejan solo a su equipo cuando peor vienen dadas. Cuando el calor del infierno se siente en la nuca y comienzan los sudores fríos. Cuando cualquier ayuda, por pequeña que sea es bien recibida. Porque esto es un deporte y como tal, unas veces se gana y otras se pierde. Porque este año se ha perdido mucho sí, pero aún se puede perder más.


Al igual de complicado que me resultaría dar una definición brillante y universal del amor, me resulta describir lo sentido el domingo pasado. Ver a las 8’00 de la mañana a más de una veintena de autobuses llenarse con gente que vibra con tu equipo como tú, que vencen al sueño y a la pereza con dosis ingentes de ilusión y esperanza al igual que lo haces tú y hacer un giro sobre ti mismo en estadio ajeno y observar a tanta gente con historias y vidas tan diferentes a la tuya pero con un nexo de unión entre todas tan fuerte es cuando menos sobrecogedor. Ver que no estás solo, que no estamos solos, que no están solos. Palpar que pase lo que pase volveremos a estar allí, en ese estadio, en esa grada. En otros momentos, más dulces a ser posible. Pero volveremos a juntarnos donde sea, volveremos a encontrarnos para, a pesar de nuestras dispares vidas, compartir un sentimiento y una ilusión. Porque no marcaremos goles, no; pero ensancharemos la portería rival a golpe de alma y corazón.


Este post es para todos vosotros, para los que os sentís un número 12 de vuestro equipo, sea cual sea sin distinción. Para los que entendéis que vuestro club es más que eso, para los que lo sentís parte de vuestra vida y ocupa vuestro corazón. Porque nosotros somos la fuerza y la razón de que esto funcione. Porque, decididamente, nosotros somos el espíritu del fútbol.

El penalty marcado por Oliveira en vivo y en directo:



Imagen | De archivo (de Eduardo, por supuesto)

Más que Fútbol ● 2008

viernes, 18 de abril de 2008

Tirando a dar | Yo soy un Ronaldinho

Eduardo Lázaro | Lo más lógico quizá hubiese sido tratar la reciente final de la Copa de SM El Rey o la triste eliminación del Getafe en la Copa de la UEFA; pero no, yo no colaboro en Más que Fútbol para eso. Las crónicas no son cosa mía. Yo escribo una vez a la semana, y hoy voy a remontarme una semana atrás. Antes incluso de mi primera colaboración en este blog. El miércoles de la semana pasada saltó la noticia de que un 'mandamás' del Barcelona se había ido de la lengua desenmascarando las supuestas lesiones de Ronaldinho o Deco. No existían según el señor Sala Martín tales lesiones. Eran meras excusas para castigar la supuesta vida licenciosa de ambos compadres. Cojonuda la apreciación de este señor. Me quito el sombrero. ¡Bravo!.

Hasta ahora todos los mortales creíamos que los futbolistas hacían vida monacal. No salían de fiesta, guardaban celibato y los domingos antes del partido el club llevaba un capellán a la concentración para celebrar la Sagrada Eucaristía. Gracias a sus declaraciones hoy ya somos un poco más cultos, ya entendemos un poco más del mundo del fútbol. Ya sabemos que Ronaldinho y Deco la lían parda en la noche de la ciudad condal. Que se beben algún cubalibre que otro y que probablemente más de una madrugada hubieran detonado el alcoholímetro si los hubiera parado la guardia urbana (Mossos d’esquadra, perdón, corrección ante todo). De ahí se deduce que ni Iniesta, ni Xavi, ni Puyol, ni la madre que parió al segundo utillero salen de fiesta bajo ningún concepto. Por supuesto tampoco lo hacen los futbolistas de cualquier otra plantilla puesto que no están ni apartados, ni supuestamente lesionados, ni leches. ¿Quién en su sano juicio cree que por muy futbolistas que sean, viviendo en la veintena su mayoría, se quedan en casa viendo la carta de ajuste? Seamos serios, por favor.


Ya vale de esconder la verdad, ya vale de poner paños calientes, ya vale de llover sobre mojado. La culpa la tienen ustedes. Sí, ustedes. Los que manejan los hilos de estas marionetas vestidas de futbolistas con un escudo en el pecho que en muchos casos ni sienten, ni entienden, ni quieren hacerlo. Si un servidor, estudiante en la actualidad de periodismo, recibiese un sueldo multimillonario (y multimillonario en euros, que no es moco de pavo) por el mero hecho de estudiar, que es mi “trabajo” y mi obligación independientemente de los resultados que obtuviera en las evaluaciones; ¿qué motivación tendría para dejarme los sesos de cara a los exámenes sabiendo que voy a cobrar los haga bien o los haga mal?. Efectivamente, los hay honrados y primero atenderían a su obligación y después disfrutarían ese dinero con tanto esfuerzo y ahínco ganado. Efectivamente yo soy un Ronaldhino. Díganme vago, jeta o caradura. Me da igual. Yo, sabiéndome cubierto de por vida con millones y millones en mi cuenta corriente me juntaría con los Decos de la clase. Y me iría de fiesta. Y me pasaría por el arco del triunfo las indicaciones del profesor y de quien se pusiera por delante. Y seguiría engordando mis arcas poniendo mis nalgas en el pupitre. Y saldría de clase para irme a hacer cuatro fotografías para un anuncio y malgastaría por ahí la gasolina de mi ¿Ferrari?, ¿Bentley?, ¿BMW con apellido M? (elijan o añadan la marca que más rabia les de).

Pues sí, así soy yo. O mejor dicho, así desgraciadamente no soy yo (que ya no sé lo que es mejor), pero lo sería. Si me ponen un caramelo delante y me resuelven la vida a tan temprana edad… ¿porqué no beberla a grandes tragos?. Acabaría calentando el asiento de diferentes universidades hasta el día que dijera basta. Me retiro. Y por si no he disfrutado poco aún lo voy a hacer más. Ahora sustituyan universidades, pupitres y profesores por clubes, banquillos, entrenadores, etc. La metáfora creo que es muy sencilla.


Señores del fútbol, no sé en qué día exacto comenzaron a supravalorar la vida y el esfuerzo del futbolista. Yo ya no sé nada, no sé ni lo que escribo. Sólo se que ustedes van a seguir poniendo la miel en los labios de aquellos que por gracia de la providencia tienen dos piernas hábiles para la práctica de este sacro deporte. Y van a seguir fabricando juguetes rotos. O juguetes que se romperán cuando vean (como ya han hecho muchos en la historia reciente del fútbol) que la vida no es sólo correr tras un balón y que con “perras” en los bolsillos se vive de cojón siguiendo el ejemplo de los que lo han hecho antes. Sigan pagándoles mientras se ríen en su cara, en la de la afición y en el propio escudo. Y sí, alguno honrado quedará, alguno de la casa quizá… pero la tendencia es acortar cada vez más la carrera en la élite para hacer todavía más fortuna arrastrándose de mala gana por los estadios de países como Qatar, EEUU o cualquier otro lugar donde los escudos de los equipos lleven un billete implícito.

Mientras, yo seguiré con mi vida, creciendo, estudiando, trabajando. Veré generaciones y generaciones de futbolistas, si Dios quiere hasta el día que deje este mundo. Pero con el paso de los años estoy seguro de que el fútbol va a perder ese sabor añejo de las grandes gestas (si es que no lo ha perdido ya), de las noches épicas en las que los sueños, la garra y la ambición se funden y vibran al mismo son, al son de los cánticos de la grada. Será una lastima ese día en el que los torneos de altos vuelos se conviertan en reuniones de 22 hombres engominados que se juntan para, sin despeinarse mucho, entretener a unos cuántos idiotas que aún sienten cariño por unos colores. Sí, una lástima. Verdaderamente. Para todos los Ronaldinhos y Decos que infestan el fútbol. Si no tenéis ganas de trabajar no lo hagáis, pero por lo menos no os riáis de quien os da de comer. So cabrones.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

viernes, 11 de abril de 2008

Tirando a dar | Las cosas en su sitio


(Eduardo Lázaro es otro nuevo colaborador en Más que Fútbol. Como casi todos los que escribimos aquí, es un gran aficionado al fútbol pero a diferencia de los demás no destaca por caer en la tentación del forofismo de un solo equipo, así que podríamos describirle como la mente racional y objetiva de la redacción ligada a un corazón temperamental. Desde su sección "Tirando a dar" cada viernes hablará sobre todo aquello nocivo que rodea al fútbol. Dinero, directivas corruptas, salidas de tono, politización, etc.)

Eduardo Lázaro | ¿Qué es el fútbol? Me gustaría estrenarme con esta ingenua pregunta. Repito… ¿qué es para usted el fútbol? Cada cual tendrá su respuesta, como la hay para todo. Es muy fácil, a mi modo de ver, entender de fútbol. Y hablar, y escribir, y divagar sobre ello. No todo el mundo podría explicar claramente que es hacer dobles, o pasos, o un avant, o un strike por poner varios ejemplos. Pero probablemente un amplísimo espectro de la población te sabrá decir con mayor o menor rigurosidad qué es un fuera de juego. Y es que el fútbol se ha convertido en algo más que un deporte. El fútbol forma parte de nuestra vida, de nuestro entorno, nos rodea. Lo que sucede en el terreno de juego trasciende más allá de los muros del estadio. Muchos de los actores que cada jornada escriben la historia del fútbol y llenan hojas y hojas de prensa son considerados casi como divinidades, objetos de culto capaces de hacernos ver la vida de color de rosa al tiempo que nos pueden obsequiar con grandes decepciones.

Entonces, visto así, ¿qué es el fútbol más que sentimientos? Sí, lo tengo claro. El fútbol son sentimientos y pasión, amor y locura, fe incondicional. El catalizador de todo eso es el club que cada cuál lleva dentro, no cabe la menor duda; ese equipo al que todos profesamos nuestro apoyo incondicional, aunque nos dé más disgustos que alegrías, al que queremos como a un hijo. Como a ese hijo que suspende, que se porta mal, que no te va a dar más que disgustos… pero que en última instancia es nuestro hijo. Ahora bien, ¿quién juega con nuestros sentimientos?, ¿quién se lucra con nuestras alegrías y decepciones? El fútbol hace mucho que dejó de ser un deporte noble, para qué engañarnos. Muy pocos deportes lo son ya. Hoy en día lo que mueve a los de arriba es el dinero. Fútbol es sinónimo de negocio, nos guste o no. Es muy fácil sentarse los domingos en un palco, con traje y puro. Con un copazo de whisky en el descanso. Manejar los billetes y llenarse los bolsillos. Incluso es sencillo salir en una rueda de prensa arengando a la afición y porfiando por su apoyo. Y es que ellos lo saben, la masa social es el único bien que ni Hacienda ni los bancos por mucho que se tuerzan las cosas les pueden embargar.

El conflicto viene cuando ese mundo idílico de sueldos multimillonarios, vehículos de altísima gama, fiestas exclusivas, mujeres exuberantes y compromisos publicitarios choca con los resultados. Entonces la afición es cuando pide cuentas. Cuando no recibe lo que se le ha prometido. Cuando sus jugadores están con la cabeza más fuera que dentro del campo. Los resultados caen como losas sobre la esperanza de la gente. El público acude al campo para sufrir en vez de para disfrutar. Pero que no quede ninguna duda, el circo del fútbol vive de esto. Cuando las cosas van como la seda enseguida se acaba pronto de hablar, en parte, porque poco se puede decir. Los ríos de tinta corren cuando las cosas se tuercen, cuando el negocio es hacer leña del árbol caído. Cuando salen los listillos que meses antes de la debacle ya sabían lo que se avecinaba. Cuán fácil es hablar por hablar. Y así asistimos al espectáculo de periodistas del tres al cuarto que por gracia divina han logrado hacerse un hueco en el mundillo y saben más que nadie. Al espectáculo de los titulares morbosos de tal o cual periódico. Incluso a la invención de supuestas noticias cuando no hay nada que decir (que esa es otra). Así, llegamos una vez más a la pescadilla que se muerde la cola. El morbo nos llama, el morbo da ingresos. Lo morboso está en boca de todos, lo morboso alimenta la boca de muchos… El morbo interesa, la desgracia de unos es la ganancia de otros.

Y mientras, el ciudadano medio acude cada domingo a su estadio. Pensando que hoy sí, hoy se gana. Que las malas rachas pasan, que al final lo conseguiremos (¿lo?, ojalá fuera así). Y de este modo es como los equipos pierden campeonatos, incumplen objetivos y pierden categorías. Porque el fútbol ha perdido el norte en muchos sentidos, porque el fútbol se está jugando fuera de los estadios. Porque la cabeza de los que pisan el césped y la de los que ponen sus posaderas en el palco está en otras cosas mientras al aficionado se le rompe el alma viendo la apatía, inoperancia y pasotismo de los que defienden a sus colores. Porque la pasión no invierte en bolsa, porque con los sentimientos no se juega.

Así pues, díganme: ¿Qué es el fútbol?

Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008