viernes, 22 de mayo de 2009

Tirando a dar | ¿Y ahora qué?

Eduardo Lázaro | Exacto, ¿y ahora qué hacemos para pagar lo que cuesta la chapuza de Matuzalem? Alrededor de 13 millones de euros deberá pagar el Real Zaragoza al Shakhtar Donetsk —que entre la victoria en UEFA y esto debe estar dando aplausos con las orejas— por la contratación hace dos años del amigo Francelino.

No es menos claro y justo que un futbolista no pueda rescindir unilateralmente y como le venga en gana su contrato profesional sin recibir sanción alguna. Si esto fuera así carecerían de mero sentido los propios contratos. Pero tampoco es menos cierto que detrás de los movimiento de mercado tiene que haber uno o varios responsables del club que estimen las actuaciones pertinentes y que hagan un seguimiento exhaustivo de los movimientos para preservar, ante todo, la integridad e imagen del club contratante.

Pues bien, no sé a ciencia cierta detrás de quién esta la culpa de esta nueva verguenza a soportar —amén de losa económica—. Cuando Matuzalem escribió una carta a su club ucraniano diciendo que no le verían más el pelo por allí apoyado por su representante y con la aprobación de soslayo del Real Zaragoza se estaban vulnerando las normas establecidas; nos guste o no. El jugador no tenía ningún motivo personal de peso para poder acogerse a la Ley FIFA que podría haberle amparado; salvo los motivos evidentes que cualquiera puede pensar si se para a ello un poco.

Retomando el título del post, ¿y ahora qué?; ¿ahora quien va a salir a dar la cara?, ¿veremos a algún representante zaragocista disculpándose por esta cagada histórica —riánse de la Champions-cagada Lass-Huntelaar—?, o, como suele suceder, ¿se pasarán las culpas de unos a otros para acabar pagando el pato el club? Desde luego que aquí no hay buenos ni malos, que unos actúan y otros son autores morales. Y que al final vamos a acabar pagando todos. Como mínimo el escarnio que esto supone. Ahora, esperemos que el Señor Agapito Iglesias haga gala de ese dinero que dijo tenía; sí recuerden, ese fajo que debía esconder cuando dijo tras el descenso que no hacía falta vender a nadie —claro, algunos me corregiran diciendo que no incluyó en su discurso el término mal-vender, que es distinto—.

De una forma u otra esto es lo de siempre, a rumiar el mal trago en casa y tirar p'alante que los que están van a seguir haciendo y deshaciendo a su antojo y nadie va a depurar responsabilidades. Y después de todo esto, zaragocistas del mundo, sigan confiando en que el año que viene estaremos en Primera... que visto el panorama no es lo de menos. Por cuestión de alegrarse un poco, vamos...

Vía | Marca
Imagen | As, Marca, Equipo

Más que Fútbol ● 2009

2 Comentarios:

Andrés Pérez dijo...

No es menos cierto, tampoco, que de haber fructificado el exitoso proyecto del año pasado, la chapuza de Matuzalem no lo hubiera sido tanto. El Zaragoza jugó sobre un supuesto: la temporada va a ser un éxito, el pufo de Matuzalem será rentable.

Resulta que de rentable nada, que de temporadón, menos. Sin embargo no creo que haya que caer en la hipocresía. Nadie en su día se quejó, ni exigió que la directiva rindiera cuentas. El ejemplo de Matuzalem viene a confirmar que los jugadores no son más que en cierto modo, propiedad de un club y no perteneciente a él. En cualquier empresa, entendamos, un trabajador puede presentar la dimisión sin recompensa económica alguna cuando le plazca, la pregunta es, ¿por qué no los futbolistas? Ahora bien, me importa un bledo que estén en tal situación. Cobran mucho más de lo que todos nosotros juntos pudieramos llegar a cobrar en una vida.

Y respecto al Zaragoza, pues sí, tenemos un problema. Económico. Y grave. Matuzalem es una piedra más en el tejado, un tejado que esperemos no se derrumbe...

DRJ dijo...

Esto es un palo muy gordo para el Zaragoza, sobre todo estando en Segunda donde los ingresos son mucho menores. Creo que les ha caído encima un marrón muy gordo y que van a tener que empezar a vender a los mejores del equipo para sufragar la multa. No se le augura nada bueno al Zaragoza a corto plazo.

Un saludo!