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lunes, 16 de mayo de 2011

Sálvese quien pueda


Andrés Pérez | Al Zaragoza no le valían medias tintas y saltó a La Romareda convencido de que sus planes presentes y futuros pasaban únicamente por imponerse al Espanyol. Todo lo demás era inútil y superfluo. Conocedor de ello, Leo Ponzio, un aguerrido mediocentro argentino que va camino de forjar con letras de oro su leyenda en el libro del zaragocismo, robó un balón en las cercanías del área de Kameni, levantó la cabeza, se tomó su tiempo, armó la pierna derecha, soltó un latigazo e introdujo el balón en el fondo de la red para dar una victoria total y agónica a su equipo, del todo redentora. El gol de Ponzio embarraba a cinco equipos más en la lucha por el descenso, que se jugarán la vida a cara o cruz en la última jornada, a saber: Mallorca, Getafe, Real Sociedad, Deportivo de la Coruña y Osasuna.

Todos ellos cuentan ya con 42 puntos o más. De hecho el único que no los tiene, y que por ende está en posición de descenso, es el Zaragoza, cuya excelente segunda vuelta —victoria en el Bernabéu, goleada al Valencia en La Romareda— se ha visto empañada por dos enfrentamientos trágicos ante Osasuna y Real Sociedad, rivales directos en la lucha por el descenso. Paradójico es el caso de la Real Sociedad: ya celebraba la salvación cuando el gol de Aranburu enviaba al abismo al Zaragoza, pero su derrota en Sevilla puso de manifiesto que por más milagros que se obren esta temporada nada, nunca, es suficiente para firmar la supervivencia en la primera categoría. Se despidió Kanouté asesinando, sin piedad, a una Real Sociedad que acaparará todas las miradas junto al Zaragoza en la última jornada al recibir al Getafe, el enfrentamiento clave que ha deparado el calendario y que permite, de nuevo y como en el final de Liga 07/08, que el equipo que gane su partido se salve. Automáticamente.

Por orden. El Mallorca perdió en Almería inexplicablemente y con 44 puntos se encuentra en una situación que jamás imaginó durante el resto de la temporada. Le es ajena esta lucha al Mallorca lo cual aumenta exponencialmente su riesgo. A su favor cuenta con el menor porcentaje de fracaso de los seis implicados: no en vano necesita una concatenación de resultados que pasa porque ninguno de sus rivales pierda. Como era de esperar, el Real Sociedad - Getafe de Anoeta vuelve a ser decisorio. Si Osasuna, Deportivo y Zaragoza ganan y en Anoeta firman un empate, todo ello teniendo en cuenta que el Mallorca pierde, el equipo balear habrá descendido a Segunda División. Improbable. Al Mallorca le basta un punto.


Osasuna perdió en Getafe en otro de los duelos claves de la jornada y otro equipo que aparentemente rozaba la salvación ve peligrar su estatus. Su caso es ejemplar. Tras tres victorias consecutivas ha sido incapaz de alejarse de la zona de peligro, lo cual da fe de lo cara que va a estar la salvación este año: ni más ni menos que por encima de los 42 puntos si el Zaragoza, quien ahora ocupa la última plaza de descenso, suma un punto o más. Se puede llegar a dar el caso de que un equipo descienda con 44 puntos. Una locura. Osasuna, decíamos. Se enfrenta en casa a un Villarreal que no se juega absolutamente nada. Parece improbable que precisamente ahora y ante un equipo sin necesidad competitiva Osasuna pierda un partido en casa. Algo semejante le sucede al Deportivo, que se enfrenta a un Valencia apático en casa.

No obstante poco importará lo que hagan los tres equipos previamente citados si el Zaragoza, que viaja al campo de un Levante previsiblemente primado, no gana. Dado el enfrentamiento entre la Real y el Getafe, al Zaragoza, que está a un punto del conjunto madrileño y cuenta con la diferencia de goles a su favor, le valdría incluso un empate. Huelga decir que es mucho más tranquilizador ganar y que Real Sociedad y Getafe discutan de tú a tú qué equipo debe irse al garete. Así las cosas se presenta una última jornada taquicárdica en la lucha por el descenso más cara de todos los tiempos y se podría decir que la más mediocre. Que equipos como el Zaragoza o el Osasuna, de limitaciones más que evidentes, estén en francas condiciones de mantener la categoría dice más de la Liga que todos los goles anotados por Cristiano Ronaldo o Messi en una temporada. La emoción, eso sí, seguirá estando en el territorio reservado a los parias y al fútbol drama en un sálvese quien pueda legendario de tintes melodramáticos.

La lucha por la salvación en MQF | El orgullo ante la taquicardia (o ser feliz a pesar de todo) | Al Zaragoza le sobran tres minutos | El Deportivo se aferra a Valerón | Necesidades que apremian | Elogio de La Romareda | Bello sufrimiento | El enrarecido ambiente de La Romareda | No se puede fallar tanto | Historias de La Romareda | Las circunstancias externas del fútbol | Aprender a vivir en las profundidades | Emoción en el barro | La emoción estriba en la ausencia de competitividad
Imagen | El País

viernes, 29 de abril de 2011

Falcao perfora al Villarreal


Andrés Pérez | Falcao, de tez cetrina y melena lacia, de enclenque apariencia y no prominente estatura, de mirada ladina y aspecto poco amigable, recordó en cuatro destellos a todos aquellos delanteros que durante décadas se han dedicado al noble oficio de marcar goles sin remedo alguno. Goles al primer toque, inspirados por la intuición innata de quienes disfrutan de tal privilegio, sin excentricidades técnicas ni frivolidades escénicas. Goles, simplemente goles. Desde Müller hasta Inzaghi pasando por Rossi, Falcao fulminó al Villarreal en cuatro acciones al primer toque. Delanteros como Falcao no anotan, puntualizan el juego colectivo de su equipo. Y los cuatro goles del colombiano anoche son el resultado inherente del equipo superlativo y superdotado que es este Oporto de Villas-Boas, un insultantemente joven entrenador portugués.

Como no es un derroche de cualidades técnicas ni físicas, Falcao delega las funciones creativas e intimidatorias en Hulk, un portento brasileño que anclado en cualquier banda fabrica carriles de alta velocidad en dirección a la portería rival. Por detrás Moutinho y Guarín, de trato de cuero exquisito, divagan con el balón la mejor forma de hacerlo llegar a Falcao. Es el Oporto, fue el Oporto anoche, un conjunto firme en su propósito y brillante en su ejecución. Lejos de sí mismo, absorbido aún por los fantasmas de una semifinal trágica, el Villarreal se ahogó ante el derroche físico del Oporto, que pergeña cada balón como si fuera el último y que no descose el ritmo del partido ni siquiera cuando la goleada es un hecho. No fue nunca el Villarreal lo que se espera de él y ahí se encuentran las claves de una goleada que le cierras las puertas de la final de la Europa League, tiznada de un color naturalmente portugués.

Todo ello a pesar de que, consciente o inconscientemente, el Oporto invitó de un modo casi obsceno al Villarreal a buscar con persistencia la espalda de sus plomizos centrales, Rolando y Otamendi. La línea defensiva del conjunto portugués se atrincheró lejos de su portero y, así las cosas, al Villarreal no le quedó más remedio que hacer florecer la velocidad puntiaguda de Nilmar, excelente en el desmarque y fatídico en la resolución. Cada vez que Borja o Cazorla hacían ademán de levantar la cabeza la defensa del Oporto comenzaba a correr hacia atrás. Llegó un gol, el de Cani, pero lo que restó después fue el desierto. El Villarreal anuló la única posibilidad que el Oporto le permitió de un modo magnánimo, creemos, porque lo que vino después no fue más que el ejemplo de un conjunto poderoso hasta la tiranía, goleando sin piedad ni remordimiento a un equipo a merced de su potencia. Y de Falcao, sutilmente demoledor.

Imagen | UEFA

martes, 19 de abril de 2011

No se puede fallar tanto


Andrés Pérez | Se puede decir, oficialmente, que el Real Zaragoza no es un equipo que merezca descender a Segunda División. Su partido de anoche ante el Villarreal así lo atesora. Si bien esta afirmación es discutible, parece claro que el Zaragoza es uno de esos equipos que-no-puede-bajar. Se trata de una expresión conocida en la mayor parte de foros futbolísticos y se suele emitir con expresión grave y dicción perfecta, entonando cada sílaba con la seguridad que otorgan los hechos, dando por sentado que cualquier otra opción es una anomalía del destino. No obstante el ser humano, y más aún el ser humano medianamente puesto en materia futbolística, es falible, y en numerosas ocasiones lo que viene después de afirmar que tal-equipo-no-puede-bajar es un descalabro de proporciones espectaculares.

La situación del Zaragoza es una incógnita. Su juego ha mejorado. Circula con fluidez y cierta rapidez en el centro del campo y cuenta ahora con Uche como referencia ofensiva, sin rapidez pero capaz de jugar de espaldas como ningún otro delantero de la plantilla. Fija a los centrales y permite que la línea de medias puntas aletee con relativo grado de libertad frente a la defensa rival. Además Aguirre ha dotado de consistencia defensiva al equipo y, en términos genéricos, ha encontrado el hilo conductor necesario en un club que camina a la deriva y en un grupo de jugadores que se hundía presa del pánico mediático generalizado en la ciudad. No es poco mérito el que cabe atribuir al mexicano y a sus jugadores. Pero en la lucha por la permanencia, una ley de la calle cruel y que se disputa a cara de perro, no es suficiente.

Para salvarse es necesario marcar goles. Pese al empeño y a las buenas intenciones demostradas en Villarreal —hola, adláteres del no hay carácter fuera de casa y con rasmia se soluciona todo— el Zaragoza fue incapaz de superar a Diego López. Uche contó con dos ocasiones inmejorables. Marró las dos. Ponzio y Gabi se adueñaron del centro del campo para desesperación de Rossi y Nilmar, quienes no se encontraban tan abastecidos como quisieran por Cani, Borja o Cazorla, excesivamente ahogados por el sistema defensivo del Zaragoza, que delegaba en uno de sus tres centrales cada carril ofensivo del conjunto amarillo para que Diogo y Obradovic colaboraran en el centro del campo construyendo diques que frenaran la habitual vorágine combinativa del Villarreal. El truco funcionó todo el partido. A pesar del gol.

Tan sólo un punto de dispersión mediada la segunda parte privó al Zaragoza del premio que se auguraba en El Madrigal. Cani y Cazorla se encontraron, y Rossi apareció por el área. Tiró un amago que se tragó Da Silva, se resbaló, se levantó, volvió a tirar un amago y llegó Ponzio arrastrando desde el piso para contactar con el pie de apoyo del italiano. Penalti. Rossi no perdonaría. El Zaragoza se hundía un día más fuera de casa para su propia desesperación. Uche repasaba sus dos ocasiones mentalmente mientras Herrera asistía aquí y allá con la ayuda cómplice de Gabi, Ponzio, Diogo, Lafita o Paredes buscando un empate que deshiciera el despropósito en que se había convertido un partido impecable. Ya al final del partido, en el tiempo de prolongación, Uche se encontró con un balón en el área de Diego López. Un primer control causó pánico en la defensa de Garrido. El segundo se le fue largo. Fue un epílogo perfecto y amargo a su noche y la del Zaragoza.

Imagen | El País

viernes, 25 de marzo de 2011

¡A la huelga!


Andrés Pérez | Ya estarán al tanto: la Liga de Fútbol Profesional pretende realizar una huelga los próximos 2 y 3 de abril. O lo que es lo mismo, no jugar los partidos correspondientes a la jornada 30. La decisión del parón se ha tomado entre todos los clubes que forman la Liga. ¿Todos? No. Un pequeño reducto de rebeldes resisten ahora y siempre al invasor y han presentado ante los juzgados de primera instancia de Madrid una demanda para que se tomen medidas que garanticen que esa jornada se jugará los días previstos por el calendario fijado antes del comienzo de la temporada. Estos clubes son los mismos que reclaman un mejor reparto de los derechos televisivos y que ya se posicionaron en su día contra el actual sistema, a saber, Villarreal, Sevilla, Athletic, Real Zaragoza, Real Sociedad y Espanyol.

La polémica sigue rotando en torno a los derechos televisivos. El montante de equipos que han decidido realizar la huelga pretenden por esta vía presionar al Gobierno para que retire la emisión del partido en abierto, tradición que se mantiene vigente desde los años 60 en aras del «interés general» —algo regulado por la Ley de Interés General promulgada en 1997—. Según los partidarios del parón, no hay ningún interés general en la emisión de un partido todos los fines de semana. Además de esta reivindicación, estos equipos también reclaman un mayor porcentaje de los ingresos obtenidos mediante las apuestas del Estado, esencialmente la Quiniela. En suma, más dinero.

Entre los clubes que han optado por secundar la huelga se encuentran Real Madrid y Barcelona. Se desconocen los motivos que pueden llevar a ambos a reclamar más dinero. Aún más. Sorprende que el resto de clubes estallen ahora ante lo que consideran una «inviable» situación y sin embargo se conformaran en su día con las migajas del reparto de derechos televisivos más desigual y pernicioso para la competición de todo el continente europeo. Augosto César Lendorio, presidente del Deportivo de la Coruña desde tiempos inmemoriales, se ha mostrado como uno de los agentes más activos y llamativos de la lucha por el fin de las emisiones en abierto. Estas han sido algunas de sus palabras al respecto:

El gobierno está provocando sensibles pérdidas por la expropiación de derechos que nos corresponden a clubes de fútbol y si nada lo evita se va a producir un parón empresarial (...) Da la impresión de que la gente no se lo toma en serio pero yo apostaría a que ocurrirá

[...] Me gustaría que hubiera igualdad. O café para todos o para ninguno. Al Depor no le apoya nadie económicamente (...) El fútbol no es comparable a ninguna empresa. No es negocio. Quizá se salven el Barcelona, Madrid y algún otro. Los demás no son buen negocio ahora. Por ejemplo, todo el trabajo del Depor se vino abajo con el penalti de Djukic en 1994. En otro tipo de empresas eso no ocurre, no es comparable. Los equipos que descienden se ven abocados a la Ley Concursal. Se habla mucho de mala gestión, pero cuando se pasa de tener unos ingresos de cuarenta millones a otros de diez, y se conservan al tiempo las mismas obligaciones, se hace difícil salir adelante (...) No es una huelga, es un cierre empresarial por parte de los clubes. Pasan por una situación complicada, deben 694 millones de Hacienda, y todavía falta por saber los datos de la Seguridad Social. La situación no es buena, y ése es un aspecto a tener en cuenta.

Según el máximo dirigente de la entidad coruñesa, los problemas económicos de un club se deben única y exclusivamente al rendimiento deportivo del mismo. Es probable que tanto en Inglaterra como en Alemania muestren objeciones al respecto, pero no lo es tanto que Lendoiro lo entienda. En España lo importante es que la realidad se amolde a la opinión, no al revés. Desde ese punto de vista, desde el que defiende Lendoiro, es incluso lógico culpar a Djukic de los problemas económicos de la entidad que él dirigía en su día. En cualquier caso los futbolistas del Rayo Vallecano, cuyo sueldo se encuentra actualmente congelado tras llevar la familia propietaria del club su conglomerado de empresas a la quiebra, seguro que se mueren de ganas de rebatir a Lendoiro.

El problema de los derechos televisivos pone de relieve una vez más la pésima gestión económica de la mayoría de los clubes de fútbol españoles. Como bien apunta Lendoiro, un club no es una empresa al uso. La mayoría son máquinas de quemar dinero, muchas veces de forma absurda. A modo de reflejo de la situación actual del país, la irresponsable gestión de la mayoría de los clubes españoles se han encontrado con la cruda realidad tras el estallido de la burbuja económica en la que vivían. Y ahora culpan al empedrado. No en vano, se calcula en torno a 700 millones de euros la deuda total que los equipos deben a Hacienda. Según los números de Ángel Torres, presidente del Getafe, club que secunda la huelga, el cierre del partido en abierto cada jornada supondría, atención, 180 millones a repartir para todas las entidades.

Si calculan lo correspondiente a cada uno, obtienen 9 millones de euros. Sin duda una cantidad que solventaría sus agujeros financieros. ¿Es realmente el partido en abierto una desventaja para los equipos? La respuesta la dibuja de forma maestra Roger Sesenrrich en este post:

Es bien sabido que los equipos profesionales en España son, con muy, muy contadas excepciones, una forma excelente de quemar dinero. La mayoría de clubes de fútbol y baloncesto malviven a base de créditos un tanto dudosillos (uno de los múltiples usos de las cajas de ahorros estos últimos años), ayudas públicas más o menos encubiertas, formas de impago creativas o la intervención "amigable" de algún rico potentado. Ganar dinero, lo que se dice ganar dinero, no lo hace nadie (...)

Algo que también me parece bastante incomprensible (especialmente en la liga de fútbol) es la extraña alergia de muchos equipos a que sus aficionados los vean jugar. No es sólo cosa de estadios medio vacios y entradas caras, es la extraña insistencia en tener tantos partidos codificados como sea posible (...) Los equipos americanos acostumbran a tener todos sus partidos en televisión en su mercado local, casi sin excepción (...)

Para evitar que esta emisión constante de partidos reduzca el número de espectadores en los estadios, los equipos americanos en la NFL acostumbran a tener otra estrategia: si no llenan, el partido no se emite por televisión. Esto les da un incentivo enorme en intentar llenar el estadio (si no llenan, no cobran por esa publicidad), y hace que curren en serio para aumentar la afición.

Vaya. Las entidades españolas caminan en la dirección opuesta.


Los seis clubes que se oponen afirman en un comunicado conjunto que la decisión es «una medida desproporcionada, inoportuna, contraria a los intereses de los clubes, de la competición y de los aficionados y, además, contraria a la Ley». Tanto Fernando Roig, máximo dirigente del Villarreal, como Del Nido, del Sevilla, se han mostrado muy críticos con la convocatoria a la huelga. O al parón patronal, como gusten. El primero cree que «plantear una huelga en el fútbol estando como está el país es ridículo y va contra toda lógica», y el segundo se muestra aún más crítico: «Es vergonzoso que la liga española sea la de reparto más desigual del entorno europeo (...) la Liga es tercermundista». Las quejas de este grupo de disidentes rotan en torno al desigual reparto de los derechos televisivos. Es algo que va mucho más allá de la retransmisión o no del partido en abierto. Del Nido, de hecho, aprovecha la ocasión y también critica agriamente la postura de Madrid y Barcelona.

En todo este proceso, lo que más llama la atención es que la mayor parte de clubes que se posicionan a favor de la huelga y en su día a favor del actual reparto sean los más perjudicados por el sistema. Más allá de Atlético y Valencia, la mayoría de equipos que no luchan por una mayor justicia económica no son precisamente ejemplos de viabilidad financiera. El Mallorca, por ejemplo, no ha podido competir en Europa esta temporada dadas sus penosas cuentas. El Levante está en Ley Concursal. Y así sucesivamente. ¿Soluciona algo la huelga? No parece que al Ejecutivo de Zapatero, bastante ocupado en otras lides, le suponga mayor incordio el ruido que puedan ejercer la mayoría de clubes con un parón patronal. ¿Solucionaría algo la eliminación del partido en abierto? Económicamente, según las propias cuentas de Torres, no. Ni de lejos. Y, además, perjudicaría al aficionado medio.

En el fondo sólo hay una solución posible al drama que narra Lendoiro, y es un plante real y valiente el día en que toque negociar de nuevo el reparto de los beneficios obtenidos por las televisiones. Por parte de los clubes perjudicados. No ahora, en este chapucero e improvisado ejercicio de cobardía. Aunque sea evidente a todas luces que no es la mejor del mundo, la Liga no merece tanta mediocridad intelectual y empresarial.

Imagen | Fútbol Report | El País

viernes, 18 de marzo de 2011

Que venga el que sea


Pablo Orleans | Tenía el Villarreal la eliminatoria encarrilada tras el gran triunfo en el Bay Arena de Leverkusen en el que demostró que es un firme candidato a estar en la finalísima de Dublín, en el Aviva Stadium. Los de Garrido, fieles a su estilo, fieles a su filosofía de juego y conscientes de la enorme calidad de su plantilla saltaron al césped de El Madrigal sin complejos, a no especular con la ventaja de la ida y a matar el partido a las primeras de cambio, regalándole a su afición otra noche mágica europea. Ante uno de los conjuntos más en forma de la Bundesliga, los castellonenses mandaban con superioridad en la posesión del balón, convirtiendo en un monólogo un partido de entrenamiento y en un títere a los de Heynkes.

Tuvieron ocasiones. El magnífico italiano con el 22 a la espalda es un elegido. Sus movimientos, sus desmarques, su constante trabajo y sus pases domaban a un conjunto bávaro que deambulaba tras el balón y encontraba en la suerte a un aliado perfecto. Pero en el fútbol actual, aunque sigue siendo de once contra once, aunque sigue teniendo sorpresas contundentes —no olvidemos los tropiezos de Liverpool y Manchester City—, no siempre ganan los alemanes. Que no, no hay mal que cien años dure ni suerte infinita. Así, tras dos claras oportunidades locales —una disipada por el colegiado holandés Bjorn Kuipers; la otra extrañamente errada por Joe Red, Guissepe Rossi, el bambino—, la dupla estelar de la noche rubricó una combinación fugaz y, en dos magníficos movimientos, Cazorla acertó y puso distancia en el marcador ante Adler.

El control estaba en la acera amarilla; el pase a cuartos, más cerca; y las esperanzas, intactas. Los de Garrido, una vez más, estaban noqueando a un «segundón» europeo y dominaban con claridad absoluta el juego, sobradamente desequilibrado como para poner en peligro el trabajo realizado. Y así, con la constancia ofensiva, con la casta ambición de vencer y con el perfecto guión escrito llegaba el remate. De nuevo el yanqui italiano, aprovechándose de un genial movimiento en la delantera castellonense, recibió el favor de Cazorla y anotó el segundo de la noche. Nada podía frenar la alegría y el alivio recibido en Vila-real como un soplo confirmador y reconstituyente. Ni el gol de Derdiyok en los minutos finales quitaba ese orgullo incomparable. De nuevo, un equipo modesto, en una ciudad de poco más de 50.000 habitantes, ese grupo unido y conectado, volvía a tumbar a un gigante europeo. El segundo italiano cayó. El segundo germano cayó. Que venga quien sea, el Villarreal lo volverá a tumbar. Hoy no me queda ni las más mínima duda.

Imagen | El País

jueves, 3 de marzo de 2011

Aprender a vivir en las profundidades


Andrés Pérez | La vida al filo del abismo no entiende de relajaciones ni momentos de distensión. Le sucede al Zaragoza como le suceden a tantos otros equipos en Liga. Anoche sin embargo, mientras se arremangaba para remontar una vez más un marcador adverso por un infantil error defensivo, jugó en cierto modo desinhibido. Las causas de tal tranquilidad, de tal partido ganado finalmente desde un planteamiento reflexivo y no puramente emocional, pueden residir en la mano derecha de Aguirre o en la propia adaptación de los jugadores a las circunstancias de las eternas finales. El Zaragoza ha aprendido a vivir siempre bajo sospecha. Y comprenderse a uno mismo es el primer paso para salvarse.

Se adelantó el Athletic, como llevan haciéndolo infinidad de conjuntos en La Romareda esta temporada. Lo hizo mediante Llorente, único jugador brillante ayer en el adormilado y desdibujado equipo de Caparrós, tras un mal entendimiento entre Jarosik y Doblas. A partir de ahí el Zaragoza, al contrario que en otras estampas semejantes en ocasiones anteriores, agarró el balón y lo circuló en línea de tres cuartos de campo para surtir de balones a Uche, titular en un partido de talla dos años después. Entre Herrera y Boutahar anduvo el juego. De largo los dos jugadores de más talento de la plantilla, permutaron posiciones, abrieron espacios y dibujaron líneas de pase. Por detrás Ponzio barría de nuevo espléndidamente y Gabi percutía aquí y allá, todos ellos con la connivencia de un vertical Bertolo. Jugaba bien el Zaragoza y era noticia.

Llorente, eso sí, causaba terror en Contini y Jarosik cada vez que un balón volaba hacia sus dominios. En todo caso, entre ambos y Lanzaro se las arreglaron para cortarle la energía a base de doblar la marca y una defensa subterránea que terminó desesperando al delantero. El Athletic se agazapó y el Zaragoza se envalentonó: jugó más, tiró más, creó más peligro y confió más en sí mismo. Así las cosas, en la segunda parte el resultado rotó a favor del conjunto local, gol y llanto mediante de Uche. Venció finalmente el Zaragoza porque ha aprendido, como el Levante o como el Racing, a desenvolverse en el lodo. Es tal su aprendizaje que incluso ya se atreve a jugar bien al fútbol. El acompañamiento de una defensa por fin pletórica da como resultado el primer resultado remontado de la temporada y algo más de aire.


A falta de que jueguen Málaga, Almería y Racing, el Sporting vuelve a la zona de descenso tras perder en Sevilla. Deportivo y Osasuna empataron en un partido que se antojaba ya desde el inicio tedioso y el Hércules no pudo arañarle al Villarreal, como sí hicieran los espléndidos ahora Levante y Racing, un punto. Quien se juega la vida es el Almería: con 21 puntos, perder contra el Racing le deja de cualquier modo a cinco puntos de la salvación y, además, espolearía al conjunto cántabro, a un punto del Getafe, en apariencia el primer conjunto alejado de los problemas. Comienzan a abrirse brechas y si el Racing es el primero en hacerlo habrá obtenido media salvación por puro estado de ánimo.

En las alturas, el Barça jugó uno de sus peores partidos de la temporada y sin embargo ganó al Valencia. Víctima toda la temporada de sus propios errores en defensa, ayer mereció como poco el empate aunque no logró encontrar con la fluidez que hubiera requerido a Pinto. El peligro generado por el equipo de Emery fue más intuido que real, y en esa situación el Barça sufrió, pero no lo suficiente. Apenas algunos amagos de Soldado o Pablo Hernández que hicieron arquear la ceja a un cada día más pletórico Abidal. Apareció Adriano, por fin, y sirvió a Messi, que empujó a placer. Uno de los escollos más notables de aquí al final superados por el Barça. Mañana el Madrid confirmará o negará la vida del campeonato.

Imagen | El País

martes, 23 de febrero de 2010

"La mejor liga del mundo"

[Ronaldo se salió ante el Villarreal]

Andrés Pérez | Tras la llegada de Ibrahimovic, Kaka' y Ronaldo este verano al Barça y al Madrid nos bombardearon con un lema ya olvidado: "La liga española es la mejor liga del mundo". Y se aceptó como máxima universal a la que no le cabía ninguna duda a pesar de que la realidad distara de semejante axioma, temerario cuanto menos. Creímos que por tener a los mejores jugadores y, probablemente, a los dos equipos más poderosos del planeta lo teníamos todo. Mejor dicho: creían. "La mejor liga del mundo". Esa era la consigna, prohibido discutirlo.

Pues bien, el sábado el Barcelona goleó en uno de los peores partidos de la temporada tras el del Atlético al Racing de Santander. Le endosó cuatro goles. Sin Ibrahimovic. Y todo ello a pesar de practicar un fútbol que, para lo que suele ser el Barça, tiraba a mediocre. Por su parte, el Madrid se dio un festín —y en especial Cristiano Ronaldo, de nuevo demostrando que es el 90% del ataque madridista— a costa de un blandísimo Villarreal, equipo al borde del abismo en la Europa League e inmerso en plena crisis existencial en mitad de la tabla.

Madrid y Barça gobiernan tiránicamente la liga hasta el punto de que nadie espera ya que palmen frente a rivales que no superen la cuarta posición. El interés de la liga se reduce a cuatro partidos, uno arriba uno abajo, a falta de que las últimas jornadas deparen el habitual drama de la lucha por sobrevivir en Primera. ¿Es esa la mejor liga del mundo, como decían? Que cada uno saque sus conclusiones. Pero yo ví el mismo sábado a todo un Everton vapulear al todopoderoso Manchester. ¿Se imaginan al Mallorca dando un baño al Barcelona? La mejor liga del mundo.

Vía | El País, As
Imagen | Marca

lunes, 15 de febrero de 2010

El Atlético cumple su papel

Andrés Pérez | Le corresponde al Atlético, por herencia histórica, por motivos que no alcanza a comprender la razón humana, ser la bestia negra del Barcelona. Y no importa que éste esté en un estado de forma magnífico y encadene 21 jornadas ligueras sin perder un sólo partido o que lleve seis años sin alzar un título. En cualquier circunstancia, si el Barça juega en el Calderón sucederán dos cosas: habrá goles y el Barça sufrirá gane o pierda, o, en un caso remoto, a falta de un hecho acaecerá otro. Si a todo esto le sumamos un notorio estado de forma de determinados jugadores del Atlético, una plaga de lesiones inoportuna en las filas del conjunto de Guardiola y un Calderón encendido, el resultado fue el de ayer. Que el Barça jugó su peor partido en dos años.

¿Por qué? Más allá del resultado, de la derrota, del buen planteamiento táctico del Atlético, el Barça fue débil. No practicó un fútbol brillante, anduvo ciertamente descolocado, su fútbol de toque y ruptura de las líneas rivales se convirtió en un descafeinado por inservible dominio absoluto del balón si alguna profundidad. Ibrahimovic anduvo como lleva dos meses, inútil; Messi quiso hacerlo todo ante la pasividad de sus compañeros; Iniesta estuvo inusualmente impreciso y Xavi descolocado. Lo nunca visto. Al Barça le pasó factura la presión psicológica de bajas físicas, esto es, reales. No hay que lanzar ninguna alarma en este sentido.

Perdió el Barça y esto le sirvió al Madrid para acercarse a tan sólo dos puntos. La derrota del Barcelona se explica por la conjunción de varios factores: el rival, el estadio, las bajas, la fatiga psicológica y fisiológica acumulada y un mal día. El Madrid venció al Xerez en Chapín con un Ronaldo en su línea, esto es, esencial, y con un Kaka' notable y mejorado. Imposible extraer conclusiones de buen fútbol, ordenamiento táctico y rentimiento personal de cada jugador: el rival era el colista, una victoria no es un éxito pero un empate o una derrota es un fracaso redomado.

Escasas sorpresas en el resto de la jornada. No considero el empate del Valencia en Gijón algo negativo, más bien al contrario. El Real Zaragoza empató un partido que hace un mes habría perdido con todas las de la ley y de ahí que, amén de jugarse fuera de la Romareda, el resultado frente al Valladolid sea aceptable. El Málaga confirmó su mejoría a costa de un Racing que ha pagado su intentona de llegar a la final de la Copa del Rey; el Sevilla a su ritmo sin practicar un fútbol brillante y dependiendo en gran medida de Zokora y Jesús Navas y el Villarreal quizá mejore a raíz del buen partido que jugó frente al Bilbao, que terminó exasperado tras marrar Iraola el penalti del empate.

Por cierto, la jornada aún no ha terminado. Gracias a la idea de la RFEF esta noche Mallorca y Tenerife juegan. Como dato: quien aquí escribe no podría ir al estadio, sale a las 9 de la universidad. Gracias, genios.

Vía | El País
Imagen | Marca, El Mundo

lunes, 9 de noviembre de 2009

Habitual (Jornada 10)

Andrés Pérez | El Atlético es un equipo que no admite medias tintas. Pasa de la más absoluta efervescencia a la apatía desesperante en cuestión de segundos, y en tal actitud descubrimos sus carencias. Es inconstante y el paso de los días provoca que las dudas hundan al conjunto en el pozo de la clasificación. Perdió contra el Madrid ejemplificando lo antes dicho. Cuajó una primera parte deplorable frente a un Madrid que tampoco hizo demasiado por imponerse al descanso 2-0, y salió atolondrado, lo que, Perea y el circo habitual mediante, provocó el 3-0. Parecía muerto el equipo de Quique Sánchez Flores pero salió Agüero y resucitó de espíritu a sus compañeros y a la grada. La noche y el día. Así imposible, por más tesón que demuestre Agüero. Casillas, para colmo de males, tuvo una de sus habituales agraciadas noches. Lo paró todo. En estas, ganó el Madrid y se debió reconciliar consigo mismo tras las dudas derivadas del Milan. Lo hizo también el Barça pero alejado de su habitual brillantez. 4-2 al Mallorca sin aspavientos. Vuelta a los cánones habituales de esta nuestra Liga. Ganan los grandes, no hay más historia.

Un punto separa al Barça del Madrid mientras el Sevilla se acerca sigilosamente con 22, a tres del Madrid y cuatro del Barcelona. Venció también 3-2 a un Villarreal que parece querer recuperarse y que sucumbió ante la pegada descomunal de Luis Fabiano y los culebreos de Navas, por fin seleccionado. Quien también decide asomarse por arriba es el Valencia. Venció a un Zaragoza digno y superior en el planteamiento del juego. Me explico. El conjunto de Marcelino palmó 3-1 pero puede salir de Mestalla con la cabeza alta. Le robó el balón al Valencia, lo administró con inteligencia hasta el primer gol de Mata, presionó la salida del balón del conjunto de Emery y se acercaba sospechosamente a las inmediaciones de César. Intentó jugar al fútbol y no agachó la cabeza, pero, eso sí, cometió un error garrafal. Adelantó la defensa frente a los cuatro pequeños diablos que tiene el Valencia arriba, lo que a la postre supuso un infierno. Huelga decir que dos de los tres goles del Valencia jamás debieron subir al marcador, especialmente sagrante el caso del primero, pero no es óbice. El Zaragoza perdió, probablemente de manera justa, pero no hay que caer en el fatalismo. Lo hizo con estilo.

Por abajo, Málaga y Tenerife fueron presa de su propia desesperación, el Getafe no hizo nada por evitar la victoria del Depor, Osasuna dio aire al Almería, el Athletic confirmó que de seguir así no tendrá problemas este año y el Xerez arañó su sexto punto a costa de un flojo Valladolid. Interesante el caso del Xerez. Poco a poco se aferra al sueño de la salvación y en tal pugna contra sí mismo y contra los elementos descubrimos la verdadera belleza de los pozos del fútbol. Veremos.

Resultados | (pincha aquí)

Clasificación | (pincha aquí)

Real Madrid y Atlético de Madrid |



Vía | Marca, YouTube
Imagen | Público

martes, 20 de octubre de 2009

Humanidad (Jornada 7)

Andrés Pérez | Hablar de humanidad en equipos cimentados en el poder del euro se antoja inverosímil. Pero aún así el fútbol admite sorpresas con las que deleitar al espectador cada jornada que pasa. Es un rayo de luz, una esperanza, pero no por ello, por etérea y circustancial, debemos dejar de aferrarnos a ella. Durante la pasada jornada el Barça empató y se mostró vulnerable ante el Valencia. No jugó bien y empató de manera mediocre, tal y como no nos tiene acostumbrados. Y el Madrid venció, 4-2 al Valladolid, pero mostró síntomas de debilidad cada vez que un jugador vestido de violeta se acercaba al área de Casillas. ¿Suficiente motivo para creer que hay vida más allá de los dos grandes? En absoluto. Pero como les digo, de esperanzas vive el hombre y en las demostraciones de humanidad de seres en teoría por encima del bien y del mal está la grandeza de un deporte que, progersivamente, camina, en España, hacia una polarización triste y degradante.

Como decía, empató el Barça en Valencia en un partido sin historia ni salsa con la que endulzarlo. Aburrieron. Y en el Barça es noticia. En el Valencia, frente al todopoderoso campeón de todo, no es una sorpresa, sino un ejemplo de cómo plantar cara a un conjunto superdotado y superlativo en todos sus sentidos, en cada jugada que trenza, en cada aproximación al área rival, en cada corte expeditivo de sus centrales. La excelencia se apaga con la ilusión, nos dicen, y debemos creer en ello, debemos asumir que por medio de los sueños se consiguen las épicas gestas. No es este un discurso destinado a lapidar al Barcelona. Nada más lejos de la realidad. Es un mero y simple relato de un aficionado harto de ver cómo su Liga se resume en dos equipos por encima del resto por el vil metal.

El Valencia pudo demostrar al mundo entero que sí, que el Barça tiene freno. Y el Valladolid hizo lo propio aunque sorprendiera menos. Es cierto, y no conviene olvidarlo, que el Madrid se llevó los tres puntos, pero no es menos certero que el conjunto de Mendilibar se acercó diez veces con peligro latente a la portería de Casillas, que lanzó diez córners y que logró evidenciar las carencias de un equipo millonario en su propio estadio. El Madrid es un equipo destinado, durante los últimos años, a la tragicomedia. Vence y sufre de una manera trágica y cómica al mismo tiempo, y parece sentirse más a gusto cuando le aprietan que cuando domina con claridad. Lo demuestran día a día, partido a partido, aunque cuesta imaginar que con tal actitud logren imponerse a equipos de mayor talla en todas sus líneas que un más que honroso Valladolid. Si alguien tiene que abandonar el partido del sábado con la cabeza baja no es el conjunto violeta. Es el once tutelado por Pellegrini. Es el club del euro presidido por Florentino. El Madrid atravesó momentos de buen juego, pero el Valladolid supo leer la descordinación absoluta de la defensa blanca. Y en tal hecho, baldío huelga decir, atisbamos otro rayo de esperanza.

Mientras tanto, con el Villarreal hecho polvo, con el Atlético hundido frente al Osasuna y con el Valencia inmerso en un mar de dudas, la Liga seguirá siendo cosa de dos. Porque el resto de equipos no da con la tecla de la excelencia adecuada para fraguar una lucha frente a semejantes titanes. Por debajo, en la mundana realidad, el Zaragoza decidió inmolarse frente a un Racing sometido, el Xerez tiró de orgullo para hundir al Villarreal, el Málaga prefirió arrancar mal, como lo lleva haciendo toda la temporada, el Athletic sucumbió ante un Sporting imperial con De las Cuevas en un estado de forma absolutamente espectacular y el Tenerife se dejó la piel frente a un Espanyol que en absoluto está tan mal como pretende parecer. ¿Humanidad? La cuarta acepción de la RAE dice lo siguiente: "Fragilidad o flaqueza propia del ser humano". Imaginen, por un momento, que la RAE está en lo cierto. Que el título del post es acertado. Imaginen y disfruten en sus sueños. Se evaporarán en la siguiente jornada, cuando los dos grandes de siempre aburran con victorias de abultado calibre.

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Clasificación | (pincha aquí)

Resumen del Real Madrid - Valladolid |



Resumen del Osasuna - Atlético de Madrid |



Vía | YouTube, RAE, El País, Marca
Imagen | As, El País

lunes, 11 de mayo de 2009

Fiesta aguada (Jornada 35)

Andrés Pérez | De tan felices que el Barça se las prometía, parecía previsible que el Villarreal terminara por reventar el último globo de la fiesta y dejar la Liga, matemáticamente, en el aire. Virtualmente quedó decantada tiempo atrás y el Madrid no hizo el sábado mas que confirmar ésto último en favor de un Barcelona que, lejos de celebrar, enmucede y se entristece ante la nueva baja de Abidal para la final de la Copa del Rey y la más preocupante aún baja de Iniesta para sendas finales. Posiblemente, Iniesta, héroe de Stamford Bridge y hoy por hoy uno de los mejores jugadores del planeta si no el mejor, no estará ni en Valencia ni en Roma. Por el bien del fútbol, que esté en Roma. Lo de Valencia, y en Bilbao mientras tanto aplauden con las orejas, parece utópico. Sea como fuere, Llorente de nombre Joseba se encargó él solito de aguar las esperanzas de los más de noventa mil ilusionados aficionados que no contentos con gritar antes de tiempo aquello de 'campeones, campeones' ya tomaban Canaletes con objeto imperioso de celebrar la decimonovena Liga. Quizá algún niño llorara anoche. Enhorabuena Llorente.

Antes de que el Villarreal se postrara como el invitado sorpresa en la fiesta del flamante campeón de Liga, el Madrid, el día anterior, un sábado como otro cualquiera, decidió abandonarse a sí mismo y pisotear su escudo en favor de un Valencia que, sí, en efecto, pareció magnífico. Lo pareció, y quizá volviera a recuperar el nivel de antaño, pero ante aquel Madrid todo parecido con la realidad era nulo. Absolutamente. Ningún jugador, tan siquiera Casillas —fragrante error en el segundo gol—, antaño héroe entre la mediocridad, mantuvo el nivel. Quizá hastiado definitivamente de tanta incompetencia a su alrededor. Sergio Ramos personificó tal apatía. Temo que si nadie hace algo por solucionar su cabeza, termine perdido para la causa de manera indefinida. Silva, Mata y Villa, otros tres pequeños jugadores, casualmente los tres españoles, decidieron dinamitar una y otra vez el prestigio y el honor del sevillano por la banda izquierda. Lo consiguieron. Aquel antaño coloso pareció ayer una marioneta en manos de tres despiadados asesinos quienes juntos, centimetro arriba, centímetro abajo, no alcanzan la altura de Metzelder. Creo.

Es el estilo de la selección española quien ha minado al Real Madrid en el tramo final de temporada. Primero el Barça y acto seguido el Valencia. Queda por ver si el Villarreal tan pronto da lo que quita venciendo al Real Madrid y permitiendo que el conjunto de Guardiola se proclame campeón antes de pisar el césped el próximo fin de semana. Jugó a ganar el Villarreal y a especular el Barça, y por tanto, miles de niños y no tan niños congregados anoche en el Camp Nou, hubieron de ver como la oportunidad inmejorable de celebrar un título bajo la luz tenue del sol de media tarde se esfumaba entre la perspicacia de Llorente y la audacia de Ibagaza. El partido, por cierto, fue precioso. Dos equipos empeñados en jugar bien al fútbol regalaron todo un manual de cómo atacar y no defender, algo que deleita al espectador neutral y saca de quicio a tipos como Sacchi.

Al tiempo que el Atlético ganaba en plan Real Madrid y que nadie de los de arriba pinchaba, por abajo, el auténtico aliciente de estas últimas jornadas ligueras, cada equipo atravesaba su via crucis particular. El Numancia empató con el Valladolid finiquitando, puede que definitivamente, su ascenso. El Sporting decidió hacerse el seppuku y regalar al Almería la vicotira, permitiendo la salvación de uno de manera matemática y aumentando la agonía del otro. Curiosa y digna de análisis, si no fuera porque hoy se tiñe de tintes dramáticos, está siendo la temporada del Sporting. Es, probablemente, uno de los equipos con las peores defensas de Europa, pero practica en ataque un fútbol merecedor de algo más que la antepenúltima posición. No lo ocultaré. Me disgustaría su descenso, tras años de luchas intensas en el infierno de segunda. Quien tampoco ha de jugar con fuego es Osasuna. Perdió trea a cero frente a un Getafe que toma aire a costa de un equipo excesivamente maltratado por los árbitros, quizá, pero que tampoco muestra argumentos futbolísticos de auténtico peso como para sobrevivir sin apuros un año más en primera. Y por último, el Betis. Recuerdo la temporada del Zaragoza del año pasado y me apiado de tan, probablemente, desdichada afición. Diría que, si el Sporting supiera defender, el Betis descendería. Pero lo primero es un condicional, y como tal, la probabilidad de que un equipo con Sergio García y Oliveira descienda de nuevo, es baja. Pobre Sporting.

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Resumen del no alirón del Camp Nou:



Vía | Más que Fútbol, El País, Wikipedia, YouTube
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2009

lunes, 27 de abril de 2009

Hay Liga (Jornada 33)

Andrés Pérez | Para que de aquí al final la Liga tuviera un mínimo de expectación uno de los dos, o Barça o Real Madrid, tenía que fallar. Paradójicamente quien lo hizo fue el equipo que mejor fútbol practica en el planeta. Lo hizo ante el Valencia, en un partido trepidante dirimido finalmente por errores ajenos que terminó con un justo empate a dos, a pesar del empuje final del Barcelona. Tenía el Real Madrid en Sevilla la oportunidad de oro para acercarse al Barcelona, recortar una vez más dos puntos y colocarse a cuatro en vísperas del derbi; y lo que es más importante: infundir miedo en la hinchada barcelonista. Lo comentaba hace pocos días Mighty Magyar en Fútbol Arte:

Que este Madrid, como dicen en los comentarios, esté apretando al mejor Barça de los últimos quince años es digno de ciencia ficción; si el Barça tuviera una plantilla y una situación institucional similar a la del Madrid estaría peleando por entrar en UEFA —y gracias—".

Raúl lo consiguió. El Sevilla se difuminó ante el poderío físico de un Madrid que, sin alardes, ha conseguido enlazar victoria tras victoria hasta llegar al tramo final de la temporada con todo por decidir. Es cuanto menos envidiable la actitud que atesora el equipo blanco ante los momentos de máxima dificultad. Por extraño que parezca, un equipo gris, exento de calidad en su juego colectivo y de brillantez en sus victorias, aferrado a la siempre dudosa épica o a la veleidosa fortuna, se mantiene a tiro de piedra del equipo definitivo, del que dicen marcará una época, de quien algunos dicen ser el mejor Barça de la historia. ¿Cómo? Nadie es capaz de adivinarlo. Como dije, el Madrid no atiende a la lógica y analizarlo desde un punto de vista racional es del todo inútil. No lleva a ninguna parte. Supongo que hay que sentirlo, o vivirlo, o creerlo. Tener fe, lo llaman. Sea como sea el próximo fin de semana se juega el derbi, allí donde estarán puestas todas las miradas, allí donde probablemente se dirimirá el tramo final de campeonato. Un campeonato ambigüo, goleador y extrañamente conmovedor.

Decíamos que al tiempo que el Barcelona empataba en Valencia, el Madrid superaba el penúltimo escollo final de la temporada ante el Sevilla, dejando de lado las teorías conspiratorias tan dadas a los periodistas y al lúcido Marcelo que daban pie a la idea de que frente al Barça los equipos salían derrotados mientras que ante el Madrid lo daban todo. En la jornada pasada sucedió lo contrario. Un Valencia renovado desde hace más de un mes salió a comerse al Barça y le plantó cara de una manera inédita desde el partido del Calderón. No se amilanó como hizo el Sevilla o como hacen todos los equipos en el Camp Nou. Al contrario, supo presionar arriba al equipo de Guardiola y aprovechar las contadas ocasiones con las que contó en los últimos minutos de la primera parte. La maldición del último minuto. Pablo, en una jugada preciosa, adelantó al Valencia tras ir perdiendo por un gol en el minuto final de la primera parte. Como empató Higuaín ante el Getafe. Como empató ayer Raúl ante el Sevilla en el Sánchez Pijuán.

Lo hizo Raúl tras una primera parte en la que el Sevilla contó con veinte minutos brillantes y el Madrid se dedicó posteriormente a asediar a Palop, a su estilo, pero a asediarle a fin de cuentas. Con un control absoluto a nivel físico en el medio campo dada su superioridad numérica consiguió hilar jugadas gracias a Guti y a la movilidad de Higuaín y Raúl. Cuando mejor jugaba el Madrid, llegó el empate. Lo hizo en el momento psicológico, en el último minuto. El Madrid no es el Madrid si no marca en cada minuto final de cada parte, minando la moral del rival, haciéndole ver que su flor, su casta, su empeño, como lo quieran llamar, no tiene límites y no se detiene ante nada. La diferencia entre el Madrid y el Barça es que mientras los catalanes se aferran al buen fútbol única y exclusivamente, sin excusas, los blancos resisten viento y marea, aguantan la tempestad y de manera inexplicable llegan a final de temporada con opciones del título. El valor de no rendirse nunca ha de ser reconocido, creo, a pesar de lo mediocre de su fútbol. Ese y no otro es el mérito de un equipo gris que de portar la camiseta de otro equipo, de jugar en otro estadio y de besar otro escudo, probablemente, caminaría lejos de la Copa de Europa y pugnando por la UEFA.

Sin embargo todo esto caerá en balde. Tantas jornadas después todo se decide en el Bernabeú, el sábado próximo. Lo que suceda allí es un misterio. La lógica dice que el Barça debe vencer ese partido y esta Liga. Sin embargo, huelga decirlo, la lógica es completamente inútil si hablamos del Real Madrid. Hay Liga. Por fin. Como la hay por abajo y por la Champions. Al tiempo que el Sevilla se hunde poco a poco, jugando a nada, sin emoción, sin la calidad y el ritmo que antaño ostentaba, el Valencia emerge entre tanto lodo de los últimos años y ya está a un punto del equipo andaluz. El Villarreal con poco vence a un Getafe que de seguir así corre el serio riesgo de descender y el Atlético se aprovecha a costa de un necesitado Sporting. De lo demás, lo más destacable como siempre es lo que suceda por abajo. Para desgracia de cualquier humilde, el Numancia está virtualmente descendido. Si la próxima jornada no vence estará en Segunda. Y así cada fin de semana. Tal tensión es inhumana. Al Recreativo le vale con algo menos que un milagro pero sus cenizas en Primera se consumen poco a poco. Así que, salvo sorpresa, el equipo que a día de hoy puede salvarse de la quema es el Sporting. Puede hacerlo puesto que cuenta con un equipo digno de ello y con una afición aún más honesta. Lo tendrá difícil, para qué negarlo. El Espanyol renace como cada año, el Betis se mete en problemas, el Getafe cae psicológicamente —quizá el mayor de los males cuando se compite por no descender— y el resto se aleja paulatinamente. A cinco jornadas del final nada está decidido. Quién lo hubiera dicho en Diciembre.

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Resultados | (pincha aquí)

Los goles de Mestalla |



Y los del Sánchez Pijuán |



Vía | As, You Tube, Marca, Fútbol Arte
Imagen | El Mundo

Más que Fútbol ● 2009

jueves, 12 de marzo de 2009

20.45, cuartos de final (II)

Andrés Pérez | Cuesta creer que un equipo que ha costado en tres años algo más de doscientos millones de euros hiciera el ridículo de manera tan estrepitosa la pasada noche en Anfield. Cuesta creer que el Real Madrid no haya superado durante cinco años consecutivos los octavos de final —por no hablar de la eliminación clamorosa del Mónaco en 2004, que fue en cuartos pero igual de deshonrosa— y sobre todo cuesta creer que el mejor jugador y a todas luces el más determinante de un equipo de tal calibre sea el portero. No hubo color. Bueno sí. Uno. En concreto el rojo. Quienes antes de la eliminatoria decían que el Liverpool era un equipo planito, sin fútbol, que se agazapaba atrás y esperaba a su rival debieran replantearse su percepción futbolística. Hay una diferencia notable entre el Liverpool y el Real Madrid. Es cierto que Benítez es un amante de los partidos como los del Bernabeú, pero cuando el equipo necesita dar la talla y mostrarse como un grande, jugando como tal, lo hace. Y no le tiembla el pulso, y lo que es mejor, suele hacerlo de maravilla. La pasada noche se enfrentó un gigante contra un enano. El resultado no es más que la ecuación lógica de los factores.

Haría bien el Real Madrid, como club, en su conjunto en replantearse la estrategia del "Juntos Podemos" y demás frases diseñadas estratégicamente para remontar ligas, partidos y Copas de Europa. El espíritu de Juanito está bien, consigue que el fútbol sea un deporte maravilloso y que un equipo mediocre se proclame campeón dos años consecutivos en una liga de primer nivel, pero con espíritus no se llega a ninguna parte en Europa. No con equipos como el Liverpool delante. En cada momento difícil, el club y su patético entorno mediático se aferra a la épica, a la mística de un club legendario sin caer en que todo ello no sería necesario con un equipo equilibrado y diseñado con inteligencia. No será por dinero. Doscientos millones han construido un equipo absolutamente plano que juega a lo que quiere cuando puede —y he ahí la diferencia radical frente al Liverpool, que juega a lo que quiere casi siempre porque casi siempre puede— o, mejor dicho, cuando le dejan. Si bien en el campeonato doméstico la plantilla se muestra enternecedoramente dispuesta a pesar de sus carencias, en Europa y van cinco años, tal espíritu, por llamarlo de alguna manera, nunca sirve. Debiera el Real Madrid en recordar quién fue y a cuántos equipos eliminó con fútbol y no con espíritu. No se puede vivir siempre de ello.

El fútbol brilló por su ausencia y muchos se dieron de bruces contra el firme. El mojado y terso firme. Dolió, como duele siempre que uno se estrella contra un muro de hormigón, pero debería servir para comenzar una remodelación integral de una plantilla absolutamente mediocre. Comparar uno por uno a cada jugador del Liverpool con cada jugador del Madrid es obsceno, grotesco, incluso de mal gusto. En Anfield, jugaron los mayores del recreo contra los pequeños. Futbolistas convencidos de su labor, trabajadores y talentosos contra niñatos enriquecidos que, salvo contadas excepciones, no son nadie en el mundo del fútbol. Hablo de Higuaín o de Gago, de futbolistas cuyo precio desorbitado ha provocado que sean obligatoriamente sobrevalorados. De manera contínua. Entendamos que uno no se consuela si no quiere, y que cuando se da cuenta de su error intenta ver siempre el lado positivo. Incluso cuando no lo hay. Gago es un mediocentro mediocre hoy, que no ve más allá de lo que pueda ver el mucho más útil y digno Lass; e Higuaín es un delantero de rango menor. De hecho el Madrid saltó al campo con dos delanteros de rango menor, que ni de lejos se encuentran entre los quince mejores de Europa hoy por hoy. Dirán que Raúl sigue marcando goles, pero nadie hará hincapié en que nunca los marca cuando de verdad son necesarios. ¿Cuál fue la última gran actuación del capitán en Europa? ¿Dónde estaba ayer cuando más se le necesitó? Su físico y su fútbol no dan para más.

El inmovilismo de Raúl no es ni de lejos el mayor problema del equipo. Es un problema más, de muchos que arrastra el Real Madrid. Los arrastra por la ineptitud y de tantos necios que aprovecharon antaño cualquier excusa, cualquier triunfo, cualquier buen resultado para justificar una planificación desastrosa, lamentable, patética, de chiste si no fuera dramática. Nadie quiso ver la mediocridad de una plantilla sin recursos en los momentos clave. Nadie dentro del club. Hoy el Madrid es un juguete millonario roto. Defectuoso. Sin una pieza decente. A excepción de Casillas, divino, como siempre —sin él la humillación pudo ser mayor—. Las elecciones del próximo verano permitirán una limpia definitiva de la directiva, el cuerpo técnico y la plantilla. No se trata de defenestrar a la cantidad de medianías que atesora el Madrid hoy y que han provocado que en cinco años no supere los octavos de final de su antaño cortijo particular, siguen siendo jugadores válidos como segunda fila, de esos que el Barça actual, el Liverpool o el Manchester United sacan tanto provecho. Se trata de fichar con cabeza. De olvidarse de Cristiano Ronaldo y de fijarse a tiempo en Xabi Alonso. De no deshechar jamás a un delantero como Eto'o. De probar a la cantera en detrimento de jóvenes sudamericanos carísimos —Mata, Negredo, Arbeloa, Granero, Soldado—. Se trata de volver a hacer las cosas bien. Por el bien del Madrid.

El partido tuvo poca historia. Un Liverpool colosal arrasó a un Madrid empequeñecido. Por parte inglesa es la demostración palpable de lo que el equipo de Benítez es capaz de hacer siempre que tenga el factor Anfield en el partido de vuelta y a Torres —imperial— en plena forma física. Xabi Alonso, Mascherano y Gerrard conforman hoy uno de los mejores centro del campo del mundo y su defensa es segura y expeditiva. Un equipo válido, muy válido, para ganar la Copa de Europa. Sobran las palabras a un equipo que rozó la perfección la pasada noche. Cuatro goles y el doble de ocasiones claras hicieron del partido un festival inglés. Del resto de eliminatorias lo más destacado es el reencuentro del Barcelona con su filosofía. Las dudas tras un bajón comprensible propiciaron un estado de crisis innecesario. El Barça, si juega siempre como sabe y no se deja superar más por lo que se encuentra fuera del terreno de juego que por lo que se encuentra dentro de él, es un serio candidato a llevarse el torneo continental y así lo demostró, arrolando en la primera parte a un Lyon dormido y superado por cualquier costado. Henry, pletórico. Eto'o, a lo suyo. Messi, un genio. Xavi, el mejor organizador del mundo y de la historia de España. Y que tantos sigan empeñándose en negarlo...

Una noticia positiva y otra negativa. El Villarreal pasó merecidamente en Grecia y el Atlético se estrelló en Oporto. Todo en orden. El Atlético es un equipo absolutamente descompensado puesto que cuenta con cuatro jugadores ofensivos superlativos y con una defensa lamentable, irrisoria, patetica, tragicómica. Al Oporto le valió con mantener el resultado en su campo y preocuparse poco de atacar puesto que todos sus esfuerzos debían estar destinados a parar a Forlán y compañía, con el agravante para los colchoneros de que Forlán, incomprensiblemente, no fue titular. El Manchester humilló al Inter, el Bayern hizo lo propio con el Sporting de Lisboa, el Chelsea apunta a semifinales un año más, el Arsenal eliminó al Roma en la patética tanda de penaltys y el resto vuelve a casa con el rabo entre las piernas. Amén del Juventus, quien dignamente estuvo a punto de eliminar al Chelsea. Haría bien el Real Madrid en fijarse en el Juventus. Cayó eliminado pero dió la cara hasta el final. Mantuvo viva su historia, fue fiel a lo que viene siendo durante toda la temporada y nadie, nadie, podrá reprochar su actitud y su fútbol. ¿Su plantilla? Observen las alineaciones de esta temporada. ¿Su presupuesto? Viene de la Serie B. Agravio comparativo, sí.

Vía | As
Imagen | El Mundo

Más que Fútbol ● 2009

lunes, 15 de diciembre de 2008

Hombres de Honor (Jornada 15)

Andrés Pérez | Se dice con asiduidad que se pierde con honor o que se muere con honor. El honor, como tantos términos abstractos, es un término difuso que cada cual entiende a su manera. Yo no entiendo la derrota honorable, al igual que no entiendo una muerte honorable. Se gana con honor, se vive con honor. En absoluto se pierde con honor, porque la derrota si acaso, es injusta, pero no honorable; al igual que la muerte. Se dijo tras el partido del sábado que el Real Madrid había perdido con honor. Si ya de por sí estoy en contra de las derrotas honoríficas, en ningún caso la puedo aceptar tras al derrota del Real Madrid. El Madrid no perdió ante el Barcelona con honor. Perdió ruinosamente y dando una imagen indigna a su historia, a su escudo y sobre todo a su exacerbado presupuesto de estos tres últimos años. Pareció un equipo nimio, humilde, pequeño, que salió al Camp Nou a defenderse con diez jugadores tras la línea de medio campo. Un equipo sin los arrestos suficientes siquiera para convencerse a sí mismo de que la victoria era posible. Lo más grave no es la derrota, en absoluto. Era previsible. Lo más grave es la predisposición de un club como el Madrid para la derrota, antes de jugar el partido.

Se podrá alegar que el entramado defensivo del Madrid era la única opción viable para frenar el poderío ofensivo del Barça, se podrá alegar que Drenthe y Palanca tuvieron el derbi en sus manos y se podrá alegar que el árbitro debió expulsar a Márquez. El Madrid y la prensa de sus aledaños podrá protegerse tras cualquier muro para evitar reconocer que, más allá de su casta y de su coraje, atributos que nadie se atreve a negarle, el equipo se rebajó a niveles insospechados en el Camp Nou. Parapetado en la muralla defensiva construida por Juande Ramos, Casillas ejerció de héore ante los desmanes del conjunto barcelonés y refutó ante los ojos de medio mundo que el Madrid, lejos de tener un equipo que justifique todo lo invertido en él, demuestra día a día que su fútbol y sus jugadores son mediocres, que sus planteamientos en el campo son equivocados y por supuesto, que el conjunto no tiene los arrestos suficientes para ganar la Copa de Europa, y en segundo término, la Liga. Hoy por hoy, y esto ya no es un problema de Real Madrid en particular, el Barça está por encima de todos. No lo digo por el partido de ayer, en absoluto. El Barcelona tiene un estilo, una filosofía y morirá con ella. Como la tenía España en Austria. Como la tenía el Ajax de Cruijff o el Milan de Sacchi.

La filosofía. Llegamos al fondo de la cuestión, si es que la misma tiene algún fondo. No critico a Juande Ramos porque construyó un despropósito lo mejor que pudo. Es criticable toda la actuación de la directiva y del cuerpo técnico desde el verano pasado hasta hoy, donde el conjunto se encuentra a doce puntos del líder, fuera de los puestos de Copa de Europa y sobrepasado por el Atlético y las circunstancias. Critico en concreto que un equipo como el Real Madrid, con tanta historia de la que se alardea desde el As y el Marca, se rebaje al punto de un dignísimo Recreativo de Huelva o de un no menos digno Getafe, equipos que por su presupuesto y por la calidad de sus jugadores no tienen más remedio que esconderse atrás, esperando la oleada de un equipo superior. Critico que se utilice un doble rasero a la hora de calificar los partidos del Madrid. Hoy la historia pesa y el Madrid no debe jugar como juega pero mañana ante el Barça perder 0-2 y sin haber pasado del mediocampo durante 70 minutos es sinónimo de orgullo y satisfacción, de deberes hechos y de golpe moral al equipo rival. Me cansa la prensa madridista. ¿Nadie lo ve? ¿Nadie ve que el Real Madrid está a doce puntos, camina sin rumbo y se comportó como un club menor ante el Barcelona?

Cuando se sale a no perder normalmente se pierde. Sí, esperaba más del Real Madrid a pesar de su nefasta primera parte de temporada. Y esperaba más precisamente en torno a su historia, tan cacareada desde cualquier esquina blanca que se precie en este país. Un arresto de dignidad y de orgullo reflejado en un fútbol más valiente, no digo ofensivo a ultranza ya que el equipo no está preparado para ello, que pusiera en aprietos constantes al Barcelona. De hecho, en caso de haber apostado por un planteamiento más ofensivo, el equipo hubiera merecido más que una derrota justa. El Barcelona jugó carcomido por la ansiedad, por sus nervios y por la presión infligida por el entorno, que tanto mal hace al fútbol. La presión social, por así decirlo, exigía un 5-0 sin paliativos ni errores. El 2-0 supo a poco lo cual es una incongruencia en sí mismo. El Barça venció justa y merecidamente y el Real Madrid hizo lo propio perdiendo. A unos les viene bien el resultado, a otros, sencillamente y fuera de cualquier discurso moralista en relación al honor de la derrota del sábado, fatal. Y aquí termina para mí un derbi decepcionante por ambas partes. Cada año van a peor.

En lo que respecta al resto de la jornada descubrimos a un Sevilla que camina de nuevo por la senda de la brillantez a costa de un Villarreal que día a día refuta lo aquí escrito de vez en cuando. No soporta el peso de tanto favoritismo ante tan poca historia y experiencia por estos lares. La tendrá, tiempo al tiempo. Golpe a golpe. Golpe a golpe camina el Mallorca que cada día más me recuerda al Real Zaragoza del año pasado. Perdió ante un Getafe que asciende cual espuma en la cerveza y que gana puntos para luchar por Europa, si es que puede, en la recta final de temporada; como luchará el Depor, quien fue humillado en Valladolid, otro aspirante efímero a la gloria europea si mantiene su sorprendente nivel. El Valencia se salvó con lo justo y Emery volvió a demostrar su poco tacto a la hora de utilizar a los reservas, lo cual, en un equipo plagado de lesiones cada año como el Valencia, pasa factura. No pasó ante el Espanyol por la expulsión injusta de Rufete y porque Silva saltó al campo, para alegría de cualquier aficionado al fútbol no sólo español que viera la Eurocopa este verano. El Betis se disparó en un pie cuando pudo empatar en el Calderón, y los allí hospedados, los atléticos, viven más felices que nunca ahora que se sienten superiores al Madrid. ¿Derrota honrosa? Que le pregunten a alguno de los que palmaron esta semana si su honor salva del descenso a final de año.

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He aquí la prueba del delito |



Vía | As, Marca, Más que Fútbol, YouTube
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Más que Fútbol ● 2008