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miércoles, 11 de mayo de 2011
El Deportivo se aferra a Valerón
Andrés Pérez | Portador de una melancolía inconfundible sobre el terreno de juego, Valerón, 35 años, delgadísimo, envejecido por el paso del tiempo y de las lesiones, taciturno, con la misma cara de niño inocente con la que comenzó su andadura en el fútbol profesional, recordó en varios destellos, en fugaces espejos que se miraban en el pasado, aquel Deportivo de glorias anticuadas, de gestas para la Historia, de pompa y elegancia. Valerón, legado último del mejor Deportivo de siempre junto a Manuel Pablo, evocó sus mejores quiebros, fintas, conducciones y desplazamientos al espacio para servir de brújula indeleble al resto de sus compañeros, amordazados por las garras del posible descenso. Fue un foco luminoso último, brillante como nadie en los metros finales, repleto de dignidad y recubierto por un halo de admiración allá donde pisaran sus imborrables botas negras. Fue Valerón y fue el muelle en el que atracó el Deportivo su arquitectura pesada y plomiza para doblegar al Athletic y suspirar, un día más, un día menos, esperando el veredicto final.
Decíamos ayer que era factible que tanto Athletic como Atlético, que se yerguen en equipos europeos, perdieran sus respectivos partidos ante rivales mucho más necesitados. El Athletic se adelantó en Riazor con un gol de Toquero, limpio y sedoso como nunca se le había imaginado, probablemente contagiado por la presencia de Valerón, bisagra esencial de un Deportivo tosco y ronco al que ni siquiera le resta la capacidad competitiva de Osasuna o Real Zaragoza. El Deportivo, el equipo que más tiene que perder de todos los que asoman al barranco de la división de plata, no se sabe manejar en este tipo de situaciones. Inconscientemente se lanzó ayer, en un partido crucial para su futuro, en los brazos de Valerón, cuya filosofía lenta y articulada del fútbol era lo último a lo que aspiraría cualquier equipo en su situación. Lo que obtuvo fue criterio. Y, normalmente, un equipo necesitado y con criterio ante un equipo apático y sin aparente objetivo sale vencedor. Le sucedió al Deportivo —Adrián López cuajó un partido sensacional— y respira a falta de dos jornadas.
Quien definitivamente puede considerarse en la orilla, a salvo de vientos y mareas, es el Racing de Santander, que como el Deportivo decidió remontar su particular batalla en casa ante otro rival que pugna por Europa, el Atlético de Madrid, tan suyo esta temporada, con sus particulares cuitas internas, Forlán, Reyes, Quique Sánchez Flores, a mitad de camino entre rachas excelsas y penurias de ayer y de hoy. Ahora mismo el Racing está a seis puntos del Getafe. Salvado. Quien está cerca de conseguirlo es el Málaga, que como mandaba la lógica se impuso al Sporting, de nuevo en problemas con 43 puntos a expensas de lo que pueda suceder mañana en Anoeta entre Zaragoza y Real Sociedad. Baptista perforó y el Málaga, bajo su batuta, se clavó en los 45 puntos, a un suspiro del objetivo final y de demostrar, el brasileño, que su estancia en el equipo malagueño es una bendición para sus aficionados y un error imperdonable del fútbol.
Getafe. Perdió en el Bernabéu por cuatro goles y mostró un aspecto horrible. Sin actitud, derrengado de sí mismo, abatido, vencido desde el primer minuto, descreído de sus posibilidades, en estado de muerte cerebral, el Getafe abandonó la plaza del Real Madrid —Ronaldo anotó tres goles, cerca ya a Zarra y Hugo Sánchez en su particular cuita interna— con 40 puntos y con un calendario de órdago: Osasuna en casa y Real Sociedad en Anoeta. Los dos se juegan la vida. Y los dos parecen más convencidos de sus posibilidades que el Getafe. Le sucede al Getafe que sufre mal de bajura. No estaba preparado para una situación como ésta, se dejó llevar y apareció donde los equipos preparados para la Europa League suelen perecer: en una lucha a vida o muerte, brutalmente honesta y que casi nunca premia a equipos estilizados y bellos como el que un día pretendió Míchel. Algunos especulan con la posibilidad de una salvación en los 44 ó 45 puntos. Puede que sea algo aventurado. Cuesta creer que el Getafe sea capaz de, visto lo visto hoy, sumar puntos en los dos encuentros que le restan. Por su bien, más le valdría convertir estas últimas palabras en un ridículo histórico para quien las firma.
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martes, 3 de mayo de 2011
Bello sufrimiento
Andrés Pérez | En la lucha por el descenso lo improbable se torna en milagroso. Le sucedió al Real Zaragoza el sábado, victorioso en el Bernabéu, demasiado ocupado como estaba el Madrid en sus cuitas internas y externas a raíz del pasado partido de Champions; y también a la Real Sociedad, que remontó un gol en contra de Thiago Alcántara para doblegar al Barcelona, olvidado de si mismo en un campeonato que tiene a su merced si la próxima jornada obtiene un punto más que el Real Madrid. El milgaro se obró, el Zaragoza elevó el vuelo gracias a Lafita y a una estructura defensiva admirable y la Real recuperó aliento tras una segunda vuelta para olvidar en la que se ha complicado la vida de un modo absurdo. Fue el sábado, también, cuando el Deportivo no obtuvo el mismo premio ante un equipo en franca ascensión como el Atlético de Madrid: perdió y ahí se mantuvo, con 38 puntos, uno por encima del descenso.
Descenso que marca el Getafe, parcialmente hundido tras firmar una segunda vuelta de campeonato deplorable a la altura del Espanyol —con la salvedad de que el equipo catalán tiene desde la primera mitad de la temporada la salvación hecha—. El Getafe perdió en Villarreal tras adelantarse en el marcador víctima de su propia endeblez como conjunto, preso del pánico al verse al filo del acantilado, ausente de magia y de duende que le haga respirar en una recta final de campeonato que se presenta maravillosamente agónica para un buen número de equipos, a saber, los comprendidos entre la novena y la decimonovena posición —siendo generosos—: Levante, 43 puntos; Sporting, 42 puntos; Mallorca, 42 puntos —otro cuya segunda vuelta está siendo épica—; Real Sociedad, 41 puntos; Racing de Santander, 40 puntos; Real Zaragoza, 39 puntos; Málaga, 39 puntos; Osasuna, 38 puntos; Deportivo, 38 puntos; y, en posiciones de descenso, Getafe con 37 puntos y Hércules con 33. Descendido virtualmente queda el Almería, a 12 puntos de la salvación. Tendría que ganar los cuatro partidos que le restan para obrar el milagro.
Parece evidente que uno de los equipos con más posibilidades de terminar con sus huesos en Segunda es el Hércules, que perdió ante el Málaga de Baptista, jugador que por increíble que parezca está en un equipo que lucha por sobrevivir. A cinco puntos de una salvación que se irá por encima de los 40 puntos y con un calendario poco favorable por delante —esencialmente un Racing que de ganar la semana que viene confirmaría la permanencia y un Atlético ascendente que busca la Champions—, el Hércules tiene todas las papeletas para ser el siguiente en acompañar al Almería. La auténtica incógnita, para la que actualmente es complejo realizar supuestos, es saber quién acompañará al conjunto alicantino —el cual se puede salvar, no obstante—. Lo que resta de aquí al final de temporada es un sufrimiento maravilloso, bello y repleto de emoción.
Por tendencia, estado de forma y en cierto modo calendario —aún tiene que viajar al Bernabéu, enfrentarse al Osasuna en casa en un partido que se preve brutal y acudir la última jornada de liga a San Sebastián—, el Getafe es en la actualidad el último equipo por el que alguien apostaría su dinero a la salvación. No es únicamente que se encuentre en puestos de descenso: es que de sus últimos cinco partidos ha ganado uno y llega sus últimos cuatro partidos desnortados, desestabilizado psicológicamente tras el revuelo levantado por la compra del club de un fondo de inversión de Dubái y con jugadores clave, como Gavilán, lesionados o, como Colunga, en muy bajo estado de forma. El Getafe se ha dejado llevar. No es la primera vez que le ocurre, pero sí es la primera vez que está realmente abocado al fracaso. De su descendente trayectoria aspiran a vivir los demás.
Osasuna ganó su partido del domingo ante el inefable Valencia de Emery —capaz al mismo tiempo de machacar al Villarreal para más tarde perder ante rivales tan dispares como Real Madrid u Osasuna— y causó gran inquietud en Zaragoza, Málaga, Santander y San Sebastián, que parecían abocados a la virtual salvación antes de que el conjunto pamplonica pasara de los 35 puntos a los 38. De haber perdido ante el Valencia el Osasuna estaría mucho más hundido que el Getafe, pero ganó. Ganó y todo va a estallar felizmente por los aires en las próximas cuatro jornadas. Por lo pronto el próximo domingo: duelo de genial bajura en La Romareda entre el Zaragoza y los navarros. Si el Zaragoza gana alcanzará los 42 puntos y un empate en la siguiente jornada en San Sebastián le supondía la virtual salvación —y quién sabe si matemática—. Se puede decir algo aproximado de Osasuna. El empate no beneficia a ninguno. Ni siquiera a el resto de rivales: estarían tan cerca de la muerte como de la vida, suponiendo gran inquietud a todo el mundo. Será sin duda el partido que acapare más miradas.
El Deportivo se enfrentará al Sporting, el aparentemente más salvado de todos junto al Levante. Una victoria del Deportivo le ayudaría a limpiar su negativa perspectiva al borde del abismo. Una derrota le hundiría y salvaría al Sporting definitivamente. Sucede que el Sporting tampoco se puede relajar: si pierde se acercan casi todos demasiado. El Málaga visita el Calderón —el Atlético puede ser juez del descenso— y debería puntuar porque sus tres siguientes enfrentamientos no son sencillos —Sporting, Athletic y Barcelona—; el Levante acude al campo del Athletic —un empate le vale— y el otro duelo estrella de la jornada enfrentará a Racing y Hércules. Sucede algo parecido a en La Romareda: si el Racing gana se salva virtualmente; si pierde le da alas a un Hércules aún con fe; si empatan ninguno estará particularmente contento —aunque el Racing estaría mucho más cerca de salvarse—.
No osen perderse la lucha por el descenso la próxima jornada. Promete ser dramática.
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martes, 26 de abril de 2011
Clubes en manos ajenas
Andrés Pérez | El fútbol español vive momentos de turbulencia generalizada. Hace no demasiados días comentábamos aquí que el Zaragoza estaba cerca de caer en manos de un fondo de inversión soberano de Dubái, Emiratos Árabes Unidos, siguiendo la estela del Málaga, ya adquirido por jeques árabes, o el Racing de Santander, en manos de un extravagante indio que compró el equipo creyendo que Santander tenía algo que ver con el Banco Santander, patrocinador de la Fórmula 1 y, a la sazón, deporte que tanto admiraba. Finalmente la operación del club zaragocista no se fraguó —no se ha sabido gran cosa de aquello, más allá de los rumores de compra de Luis Oliver y Mario Conde— y quien sí ha sido adquirido por un grupo inversor de Dubái ha sido el Getafe.
Ayer Ángel Torres, presidente del Getafe, en compañía de Pedro Castro —alcalde de la localidad madrileña que en sus intervenciones aprovechó para hacer campaña electoral, dado que las elecciones están a la vuelta de la esquina y no hay oportunidad que no se deba aprovechar—, dio una rueda de prensa explicando los motivos de la venta. Torres alegó, como no cabía esperar de otro modo, razones puramente económicas:
No queríamos llevar al club a un callejón sin salida. Teníamos un presupuesto de unos 40 ó 45 millones, generábamos 26 ó 27 de beneficio y el resto lo teníamos que compensar vendiendo jugadores. Necesitábamos dinero para sostener el proyecto. Vamos a ver cómo sale (...) la idea es subir el presupuesto a unos 60 ó 65 millones de euros, que es la frontera para poder competir por estar en Europa todos los años. La diferencia deportiva la marca el no tener que vender a tus mejores jugadores y poder comprar dos o tres que den el salto de calidad a la plantilla. Soy un ganador.
Cuando Ángel Torres se refiere a que es un «ganador» se enorgullece, ufano, de que mantendrá su puesto de presidente de la entidad durante los tres próximos años. Al parecer era una cláusula indisoluble de la venta del Getafe y, en teoría, pretende transmitir cierta tranquilidad a los aficionados ante posibles futuros desmanes de los jeques árabes, de quienes se presuponen escasos conocimientos futbolísticos a cambio de una excelente perspectiva empresarial.
La operación busca proyectar económicamente al Getafe. Actualmente, en palabras de Torres, la entidad madrileña está saneada y no cuenta con una deuda exorbitante como otros equipos de Primera en serios aprietos financieros. El Getafe durante las últimas temporadas ha gozado de un presupuesto en torno a los 50 millones de euros y, como el club comenzaba a entrar en el farragoso pantano de las deudas, se ha tomado la decisión de venderlo al fondo de inversión Royal Emirates de Dubái, cuya inyección de liquidez —90 millones de euros durante los próximos tres años según el presidente— permitirá elevar el presupuesto en unos 15 ó 20 millones de euros anuales para luchar por plazas europeas.
La operación que dejará al Getafe en propiedad dubaití pone de manifiesto que el futuro de los clubes españoles está en manos ajenas. Tan sólo la alta inversión de capital extranjero en las múltiples entidades al borde de la quiebra permitirán la supervivencia de facto de un montón de clubes de Primera y, en esencia, de la competición tal y como la conocemos actualmente, además de otras reformas de mayor necesidad. En la Premier hay varios ejemplos que dan fe de ello y pocos son los clubes que a día de hoy se mantienen en manos de propietarios tradicionales y no de multimillonarios buscando o bien invertir dinero, o bien blanquearlo o bien pura y simple diversión. Las ventajas económicas son evidentes. ¿Riesgos?
Algunos. La mayoría de recelos despertados a raíz de la operación del Getafe surgen en torno a la posibilidad de que el club, actualmente llamado Getafe Club de Fútbol, pasara a llamarse Getafe Dubai Team. Ángel Torres no descartó la posibilidad en la rueda de prensa de ayer aunque tampoco la confirmó. Al parecer, según el reglamento de la Liga y de la UEFA, el patrocinio añadido al nombre de los equipos —algo común en balonmano o baloncesto— está prohibido, aunque tirando de memoria se me ocurre el caso de Red Bull Salzburgo, que no sólo vio modificado su nombre anterior —SV Casino Salzburg— sino también su equipación.
El caso del Getafe es particular. Se trata de un club muy joven que apenas cuenta con una masa social amplia y plenamente identificada con los colores del club. No obstante, su posible ejemplo —el cambio de nombre— podría sentar un peligroso precedente en clubes de mayor arraigo social y en mayores problemas. En lo tocante a que un club varíe su nombre por criterios económicos aún no he desarrollado una opinión clara: por un lado es un ultraje evidente a la tradición del club y, por otro, supone un aumento de capacidad económica a cambio de un simple cambio formal puesto que, en el fondo y para todo aficionado, su club seguiría llamándose de igual modo.
Por ejemplo, los aficionados del Sala 10 Zaragoza vieron como su equipo también fue llamado Foticos o DKV Zaragoza, así como la mayoría de equipos de la ACB —entre ellos el Barça Regal, el DKV Joventut o el CAI Zaragoza—. No hay constancia de que en ningún caso los seguidores de estos equipos se hayan desligado de los mismos. Es más: cuesta creer que los hinchas del CAI Zaragoza, una de las aficiones más abnegadas de la ACB, dejen de seguir a su equipo en caso de que pase a llamarse Ibercaja Zaragoza. En el fondo subyace una identidad, que es la del equipo de baloncesto de Zaragoza. Y es algo imborrable a pesar del patrocinador.
No obstante los recelos son lógicos puesto que el fútbol es un deporte eminentemente más religioso y espiritual que el resto y en él los sentimientos de la grada son casi tan importantes como las decisiones empresariales o de pura viabilidad económica. Un seguidor del Athletic de Bilbao difícilmente aceptaría ver un patrocinador junto al nombre de su amado equipo si apenas es capaz de digerir que la publicidad ensucie el pecho de su camiseta. Como decía más arriba, el caso del Getafe es particular por su escaso arraigo social, pero podría sentar un peligroso e inquietante antecedente. En cualquier caso, la lectura del caso Getafe es clara: aunque sea triste recordarlo, el dinero sigue manejando los hilos de este deporte y, con él, su propia identidad.
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martes, 12 de abril de 2011
Historias de La Romareda
Andrés Pérez | El fútbol es un deporte extraño y, como tal, cuenta con aficionados que se comportan de forma extraña. Ayer, durante la disputa del Real Zaragoza - Getafe, los aficionados locales decidieron acordarse del presidente rival las dos veces en las que su equipo anotó. Primero se levantaron como un resorte para celebrar brevemente la gesta y acto seguido, en un ejercicio plenamente español, dedicaron cánticos a la madre de Ángel Torres, máximo dirigente del Getafe. Torres había dicho la semana anterior, en los prolegómenos del importante partido que enfrentaría a ambos equipos, que tenía la firme intención de denunciar al Zaragoza por impago. En concreto, por no abonar el dinero que debe por la compra de Uche, su actual delantero titular. En tal tesitura, la victoria era casi tan importante como descargar las iras contra el presidente rival.
En cualquier otro deporte o en cualquier otro lugar las declaraciones del presidente se hubieran interpretado como lo que son. El derecho legítimo de un club a reclamar el dinero que le deben, pero España y el fútbol son realidades diferentes. Lo son porque la historia no termina aquí. Ya en el segundo gol, el que el extremo Bertolo anotó para pasmo de Ustari, un irregular portero argentino, la afición de La Romareda, consciente de lo injusto que estaba siendo al acordarse de la madre de Ángel Torres en cada gol de su equipo, decidió que también la progenitora de Agapito Iglesias, el presidente de la entidad zaragocista, merecía la misma suerte que la de su homólogo madrileño. Y así, en feliz instantánea, La Romareda cantaba al unísono bellas palabras dedicadas a la memoria de las señoras Torres e Iglesias, mientras el Zaragoza se aferraba a la Primera División a costa de un decadente Getafe.
Los futbolistas siempre acuden raudos a cumplir el papel que les corresponde en la coreografía coral que es cada partido de fútbol. Casquero, capitán del Getafe, se había quejado amargamente durante toda la primera parte por la permisividad del árbitro de cara a las entradas de los jugadores del Zaragoza sobre los del Getafe. Hasta en cuatro ocasiones se vio visiblemente contrariado al mediocentro ante entradas que a su juicio merecían una clara tarjeta amarilla. El árbitro se mostró impasible, aunque Casquero tuviera cierta razón. Nada más comenzar la segunda parte y lejos de mostrarse coherente con sus propias creencias, Casquero vio en primer plano como Boateng arrastraba su pierna para derribar por detrás a Ander Herrera, el prometedor mediapunta del Zaragoza que en verano se marchará al Athletic por las deudas del club maño. Lejos de mantenerse callado, Casquero protestó al árbitro que señalara la infracción.
En el fútbol la vida es contradicción, y como tal la noticia al final del partido no era que el Zaragoza se hubiera plantado a tres puntos del descenso y hubiera hundido al Getafe en la pelea por la salvación, sino que en tres ocasiones se interrumpió el juego porque desde la grada y desde el banquillo local se lanzaron balones para perder tiempo. El ruido deja en un segundo plano las noticias. El Zaragoza jugó un excelente partido en la primera parte demostrando que, de los actualmente involucrados en la lucha por la permanencia, es con toda probabilidad el equipo mejor dotado o que mejor sabe utilizar sus armas para salvarse. Junto al Sporting, ya lejos de la zona de tensión —relativamente—, y al Levante, estelar, se está mostrando con una firmeza impensable en la primera vuelta. El conjunto de Aguirre sabe explotar sus virtudes y, lo más importante, conoce como nadie el resbaladizo terreno en el que se juega la vida.
Getafe y Real Sociedad son ahora las presas fáciles. Su endeblez en la segunda vuelta les ha devuelto al pozo de la lucha por la permanencia, a pesar de sendas primeras vueltas decentes. Los demás siguen ahí. Málaga, Almería, Osasuna, Deportivo, Hércules, Racing. Las mismas caras de toda la temporada. Tanto a Getafe como a Real Sociedad la broma se les puede ir de las manos. A pesar de que aún mantienen cierto colchón de cinco puntos con los puestos de descenso, su tendencia es decadente. De un modo brutalmente agresivo, para más inri. En todo este barullo de cada jornada —en la última el único equipo que arañó tres puntos fue el Sporting, los demás o bien empataron o bien perdieron, para beneplácito del Zaragoza, claro— el conjunto de Aguirre mantiene cierto tono ascendente, especialmente en casa, que le permite posicionarse como un serio candidato a la salvación. Todo un milagro para un equipo que estaba desahuciado en noviembre. Pero es fútbol. No entiende de imposibles.
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lunes, 4 de abril de 2011
Las circunstancias externas del fútbol
Andrés Pérez | Las circunstancias ajenas al fútbol también forman parte de este deporte. Para bien o para mal, sólo en el fútbol los recoge-pelotas pueden ser el blanco de las críticas de los jugadores del equipo visitante, del mismo modo que, para bien o para mal, sólo en el fútbol es posible negar todo tipo de modernización tecnológica en el arbitraje porque la injusticia forma parte del mismo. Se trata de un deporte tan irreverente que ha conquistado el mundo entero.
Eso sí, las circunstancias externas influyen. Y de su asimilación depende en gran medida crear un ambiente más saludable en el entorno mediático del fútbol. Claro que, de ser así, la prensa deportiva de la mayor parte de los países mediterráneos desaparecería casi por completo. A la anglosajona aún le restaría la posibilidad de hablar de los affaires amorosos de los jugadores de la selección inglesa, pero, ¿qué sería de las tertulias deportivas sin sucesos como el de anoche en el Sánchez Pijuán? Posiblemente la ruina.
El Zaragoza había logrado empatar el partido en casa del Sevilla. Lo había hecho planteando un partido solvente, sin fisuras en la defensa —a excepción de la falta de concentración puntual de Diogo— , y, más allá de una carencia evidente de capacidad intimidatoria en las cercanías del área rival, controlando el tiempo del partido cuando tenía que cruzar la línea del medio campo. Empatar en Sevilla hubiera supuesto un plus de motivación para un equipo que, durante las dos horas previas al inicio del partido, vio cómo todos sus rivales directos por la permanencia ganaron sus partidos. Todos a excepción del Málaga.
Entonces sucedió lo impensable. O una circunstancia externa imprevista. Una acción arbitral muy desafortunada. Tan desafortunada como la excelente obra teatral de Cáceres, un talento interpretativo por conocer. Ponzio y el uruguayo corrían dentro del área cuando el segundo cayó fulminado por un supuesto empujón del argentino. Ponzio por aquel entonces se hallaba, imaginamos que muy a su pesar, a demasiada distancia de Cáceres. No existió el contacto. Sin embargo el linier no lo consideró de este modo y señaló penalty. A partir de ahí el Zaragoza volvió a encontrarse por debajo en el marcador, una situación que no sería capaz de remontar.
Fue una circunstancia lo que determinó la tendencia de partido. Cabe añadir que si el Zaragoza hubiera anotado alguna de las notables ocasiones de las que dispuso de entonces hasta el final del encuentro quizá hubiera empatado. También es cierto que, de haberlo hecho, de tener tal capacidad, ahora no se encontraría tan solo un punto por encima del descenso. Si el fútbol es un deporte influido por circunstancias externas tales como los árbitros, si en ello reside parte de su encanto, en la posibilidad de perder un partido a sabiendas de que ha habido una decisión arbitral injusta, debemos asumirlo como tal. No parece muy lógico pregonar las exclusividad mágica de fútbol en este campo y cuando no sopla el viento a favor protestar por ello.
La cuestión es que el Zaragoza perdió. Hércules, Sporting, Racing, Deportivo y Levante se confabularon de un modo fabuloso para ganar todos sus partidos a costa de equipos que comienzan a ver peligrar su, hasta la fecha, holgada posición en la clasificación, a saber, Real Sociedad y Getafe. El Málaga también perdió, pero tiene 29 puntos, uno menos que el Zaragoza, equipo que marca la salvación. Pese a que todo esto puede parecer dramático para el conjunto maño, no lo es tanto. La historia de esta Liga demuestra que lo que hoy parece definitivo mañana es provisional. Y quien hoy se ve salvado, la siguiente jornada repite al filo del abismo.
Entre tanto hay que observar un momento la clasificación con estupor. El Levante, un club confeccionado con descartes y jóvenes sin experiencia que entró en Ley Concursal el año pasado, se encuentra noveno a cinco puntos de Europa. Es un milagro. Y es maravilloso. En las últimas cinco jornadas tan sólo dos equipos españoles pueden presumir de no haber perdido ningún partido: Barcelona y Levante. La machada de Luis García y sus jugadores merece una estatua de mármol en Valencia. Seguro que si alguien acude al Levante a hablarle de circunstancias externas del fútbol que pueden perjudicar a un equipo lo máximo que podrá encontrar será una sonora carcajada.
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viernes, 4 de marzo de 2011
Competir o desistir
Andrés Pérez | En uno de sus primeros enfrentamientos desde que aterrizara en Madrid, Mourinho acusó al Sporting de no competir ante el Barça. Preciado, por supuesto, reaccionó con sobriedad y elegancia: «Mourinho es un canalla y un mal compañero». Las quejas del portugués rotaban en torno a la falta de competitividad que algunos equipos de la parte baja de la tabla mostraban cuando saltaban al Camp Nou: como si hubieran regalado el partido de antemano. Huelga decir que Mourinho no protestó anoche cuando Pellegrini afirmó que había saltado al Bernabéu sin ánimo alguno de vencer. Su Málaga había perdido por siete goles de diferencia.
La pregunta se planteó al inicio de la temporada y se mantiene vigente aún hoy: ¿es lícito reservar jugadores cuando se visita a un equipo ante el cual las posibilidades de victoria son nulas? En Italia tendrían clara la respuesta. En Inglaterra, posiblemente, también, aunque sería antagónica. En España Mourinho afirmaría ladinamente que sólo en función de los intereses de su equipo. A Guardiola le imaginamos loando las virtudes de la competición y relajando el tono comprometido de la pregunta. En general, hay una verdad soterrada: todos los equipos que se juegan el descenso llegan al Bernabéu o al Camp Nou con el partido perdido.
El sábado es turno del Zaragoza en Barcelona. Veleidades del destino, ya saben, Aguirre acude con jugadores como Pinter, Marco Pérez o Edmilson, desde hace días apartados de las convocatorias del equipo. Es posible que alguno de ellos sea titular. Aguirre habla de vencer en el Camp Nou pero la realidad de fondo es otra: ante la imposibilidad de vencer a las superpotencias, reservar jugadores y no arriesgar a posibles lesiones o percances de otro tipo parece la opción más inteligente. Se cierne la sospecha de la competición adulterada, pero cabe preguntarse si los equipos menos capacitados económicamente no parten de inicio también ante una competición adulterada dadas las diferencias no proporcionales en el apartado de ingresos televisivos. Es un suponer: de mediar menor diferencia económica entre ambos, quizá alguno de estos equipos se dignara a intentarlo.
Hasta entonces, cumplir el trámite, ejercer de comparsa, sale más rentable. Incluso reconocerlo en público, como Pellegrini. Ante lo que Italia o Inglaterra tendrían una respuesta predeterminada y clara, en España simplemente se asume la realidad como si tal. Ni se aplaude ni se combate: se desiste de superar los defectos.
Imagen | El País
La pregunta se planteó al inicio de la temporada y se mantiene vigente aún hoy: ¿es lícito reservar jugadores cuando se visita a un equipo ante el cual las posibilidades de victoria son nulas? En Italia tendrían clara la respuesta. En Inglaterra, posiblemente, también, aunque sería antagónica. En España Mourinho afirmaría ladinamente que sólo en función de los intereses de su equipo. A Guardiola le imaginamos loando las virtudes de la competición y relajando el tono comprometido de la pregunta. En general, hay una verdad soterrada: todos los equipos que se juegan el descenso llegan al Bernabéu o al Camp Nou con el partido perdido.
El sábado es turno del Zaragoza en Barcelona. Veleidades del destino, ya saben, Aguirre acude con jugadores como Pinter, Marco Pérez o Edmilson, desde hace días apartados de las convocatorias del equipo. Es posible que alguno de ellos sea titular. Aguirre habla de vencer en el Camp Nou pero la realidad de fondo es otra: ante la imposibilidad de vencer a las superpotencias, reservar jugadores y no arriesgar a posibles lesiones o percances de otro tipo parece la opción más inteligente. Se cierne la sospecha de la competición adulterada, pero cabe preguntarse si los equipos menos capacitados económicamente no parten de inicio también ante una competición adulterada dadas las diferencias no proporcionales en el apartado de ingresos televisivos. Es un suponer: de mediar menor diferencia económica entre ambos, quizá alguno de estos equipos se dignara a intentarlo.
Hasta entonces, cumplir el trámite, ejercer de comparsa, sale más rentable. Incluso reconocerlo en público, como Pellegrini. Ante lo que Italia o Inglaterra tendrían una respuesta predeterminada y clara, en España simplemente se asume la realidad como si tal. Ni se aplaude ni se combate: se desiste de superar los defectos.
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jueves, 3 de marzo de 2011
Aprender a vivir en las profundidades
Andrés Pérez | La vida al filo del abismo no entiende de relajaciones ni momentos de distensión. Le sucede al Zaragoza como le suceden a tantos otros equipos en Liga. Anoche sin embargo, mientras se arremangaba para remontar una vez más un marcador adverso por un infantil error defensivo, jugó en cierto modo desinhibido. Las causas de tal tranquilidad, de tal partido ganado finalmente desde un planteamiento reflexivo y no puramente emocional, pueden residir en la mano derecha de Aguirre o en la propia adaptación de los jugadores a las circunstancias de las eternas finales. El Zaragoza ha aprendido a vivir siempre bajo sospecha. Y comprenderse a uno mismo es el primer paso para salvarse.
Se adelantó el Athletic, como llevan haciéndolo infinidad de conjuntos en La Romareda esta temporada. Lo hizo mediante Llorente, único jugador brillante ayer en el adormilado y desdibujado equipo de Caparrós, tras un mal entendimiento entre Jarosik y Doblas. A partir de ahí el Zaragoza, al contrario que en otras estampas semejantes en ocasiones anteriores, agarró el balón y lo circuló en línea de tres cuartos de campo para surtir de balones a Uche, titular en un partido de talla dos años después. Entre Herrera y Boutahar anduvo el juego. De largo los dos jugadores de más talento de la plantilla, permutaron posiciones, abrieron espacios y dibujaron líneas de pase. Por detrás Ponzio barría de nuevo espléndidamente y Gabi percutía aquí y allá, todos ellos con la connivencia de un vertical Bertolo. Jugaba bien el Zaragoza y era noticia.
Llorente, eso sí, causaba terror en Contini y Jarosik cada vez que un balón volaba hacia sus dominios. En todo caso, entre ambos y Lanzaro se las arreglaron para cortarle la energía a base de doblar la marca y una defensa subterránea que terminó desesperando al delantero. El Athletic se agazapó y el Zaragoza se envalentonó: jugó más, tiró más, creó más peligro y confió más en sí mismo. Así las cosas, en la segunda parte el resultado rotó a favor del conjunto local, gol y llanto mediante de Uche. Venció finalmente el Zaragoza porque ha aprendido, como el Levante o como el Racing, a desenvolverse en el lodo. Es tal su aprendizaje que incluso ya se atreve a jugar bien al fútbol. El acompañamiento de una defensa por fin pletórica da como resultado el primer resultado remontado de la temporada y algo más de aire.
A falta de que jueguen Málaga, Almería y Racing, el Sporting vuelve a la zona de descenso tras perder en Sevilla. Deportivo y Osasuna empataron en un partido que se antojaba ya desde el inicio tedioso y el Hércules no pudo arañarle al Villarreal, como sí hicieran los espléndidos ahora Levante y Racing, un punto. Quien se juega la vida es el Almería: con 21 puntos, perder contra el Racing le deja de cualquier modo a cinco puntos de la salvación y, además, espolearía al conjunto cántabro, a un punto del Getafe, en apariencia el primer conjunto alejado de los problemas. Comienzan a abrirse brechas y si el Racing es el primero en hacerlo habrá obtenido media salvación por puro estado de ánimo.
En las alturas, el Barça jugó uno de sus peores partidos de la temporada y sin embargo ganó al Valencia. Víctima toda la temporada de sus propios errores en defensa, ayer mereció como poco el empate aunque no logró encontrar con la fluidez que hubiera requerido a Pinto. El peligro generado por el equipo de Emery fue más intuido que real, y en esa situación el Barça sufrió, pero no lo suficiente. Apenas algunos amagos de Soldado o Pablo Hernández que hicieron arquear la ceja a un cada día más pletórico Abidal. Apareció Adriano, por fin, y sirvió a Messi, que empujó a placer. Uno de los escollos más notables de aquí al final superados por el Barça. Mañana el Madrid confirmará o negará la vida del campeonato.
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domingo, 13 de febrero de 2011
Emoción en el barro
Andrés Pérez | Cuando el drama del Zaragoza se condensaba en un planteamiento táctico inexistente y en una motivación psicológica negativa, el hecho de que la plantilla fuera de corte mediocre pasaba en cierto modo desapercibido. Digo en cierto modo porque, de un modo evidente rastros de la falta de calidad los había en cada partido, pero en general las derrotas se cimentaban en errores flagrantes o una apatía desesperante. El Zaragoza parecía un trapo. Un trapo raspado y sucio, sin vida, muerto.
Ahora que Aguirre ha agarrado las riendas de conjunto, el Zaragoza muestra una solvencia táctica antes impensable. El equipo sabe a lo que juega y la imagen que transmite no es la del desvencijado futuro club de Segunda División que apuntaba en la primera vuelta. No obstante, la calidad de la plantilla sigue siendo la que era a pesar de las incorporaciones de N'Daw y Da Silva. El primero ha debutado hoy sin aportar nada realmente destacable. Esto es, el Zaragoza sigue siendo un equipo mediocre, de perfil bajo e inferior a la mayoría de sus rivales. También al Hércules, por lo que el planteamiento de Aguirre hoy tenía sentido: pescar un gol y parapetarse atrás aguantando las embestidas de un rival superior.
El Hércules no encontró más camino que el de Tiago Gomes, que entre líneas llegó a causar serios quebraderos de cabeza a la defensa de Leo Franco. Por ahí se encontró Ponzio imperial, a gusto en su rol de barrendero oficial del reino. Lo hace como nadie. La labor defensiva del Zaragoza, por ende, fue irreprochable y los datos lo demuestran: tan sólo un tiro de volea débil y manso ejerció el equipo alicantino antes del esplendoroso gol de Farinós. El Zaragoza no sufría y ganaba gracias a un tempranero gol de Braulio. En ataque se ofuscaba, puesto que sus ideas no rezuman genialidad, pero el planteamiento era correcto, el Zaragoza, como equipo inferior que es, jugaba sus bazas y sus bazas consistían en aguantar y salir al contraataque.
No sirvió porque el Hércules contó con dos excelsas jugadas de Farinós. La primera un golazo para enmarcar y la segunda un pase a la espalda de Jarosik que aprovechó el siempre presente Trezeguet. La diferencia la marcan los jugadores, y en última instancia el Hércules los tiene y el Zaragoza no. La derrota se debe a eso. Nada más. Jarosik y Contini se coordinaron mal en la última jugada del partido regalando a Trezeguet su décimo gol en liga, todos en casa.
La zona baja de la clasificación es un espectáculo gozoso. El Hércules anotaba el segundo sobre la bocina, como un Málaga envalentonado en el segundo tiempo que remontó dos goles en contra del Getafe por pura ambición, espoleado por el empuje de sus fichajes invernales, superior Baptista a todos los demás. La locura se desataba en La Rosaleda con el gol de Rondón más allá del último segundo, pura adrenalina. Emoción en el barro, espectáculo sin límites. También el del Levante. Hace poco escribía Enrique Ballester esto en Diarios de Fútbol:
Pocos equipos merecen la salvación tanto como el Levante, en lo que cabe calificar como un hermoso milagro. Hoy sumaba a costa del Almería su tercera victoria consecutiva: algo que contradice toda lógica.
Hay más: ayer el Racing fulminó al Sevilla para alegría de su nuevo dueño en pleno éxtasis de El Sardinero. También en Gijón la afición terminó dando por bueno el empate ante el Barça. Todos ganan, todos pierden, todos empatan. Las jornadas pasan y cada derrota parece la última en el fondo de la tabla, pero en realidad las distancias siguen siendo semejantes. No en vano el Hércules está dos puntos por encima del Zaragoza. Todos los demás se siguen condensando en un espacio de tres-cuatro puntos jornada tras jornada, suceso tras suceso, hasta el drama de la recta final. Una competición enajenada y sensacional.
Lectura recomendada | Resultados de la Jornada 23 y clasificación
Imagen | Heraldo | El País
Ahora que Aguirre ha agarrado las riendas de conjunto, el Zaragoza muestra una solvencia táctica antes impensable. El equipo sabe a lo que juega y la imagen que transmite no es la del desvencijado futuro club de Segunda División que apuntaba en la primera vuelta. No obstante, la calidad de la plantilla sigue siendo la que era a pesar de las incorporaciones de N'Daw y Da Silva. El primero ha debutado hoy sin aportar nada realmente destacable. Esto es, el Zaragoza sigue siendo un equipo mediocre, de perfil bajo e inferior a la mayoría de sus rivales. También al Hércules, por lo que el planteamiento de Aguirre hoy tenía sentido: pescar un gol y parapetarse atrás aguantando las embestidas de un rival superior.
El Hércules no encontró más camino que el de Tiago Gomes, que entre líneas llegó a causar serios quebraderos de cabeza a la defensa de Leo Franco. Por ahí se encontró Ponzio imperial, a gusto en su rol de barrendero oficial del reino. Lo hace como nadie. La labor defensiva del Zaragoza, por ende, fue irreprochable y los datos lo demuestran: tan sólo un tiro de volea débil y manso ejerció el equipo alicantino antes del esplendoroso gol de Farinós. El Zaragoza no sufría y ganaba gracias a un tempranero gol de Braulio. En ataque se ofuscaba, puesto que sus ideas no rezuman genialidad, pero el planteamiento era correcto, el Zaragoza, como equipo inferior que es, jugaba sus bazas y sus bazas consistían en aguantar y salir al contraataque.
No sirvió porque el Hércules contó con dos excelsas jugadas de Farinós. La primera un golazo para enmarcar y la segunda un pase a la espalda de Jarosik que aprovechó el siempre presente Trezeguet. La diferencia la marcan los jugadores, y en última instancia el Hércules los tiene y el Zaragoza no. La derrota se debe a eso. Nada más. Jarosik y Contini se coordinaron mal en la última jugada del partido regalando a Trezeguet su décimo gol en liga, todos en casa.
La zona baja de la clasificación es un espectáculo gozoso. El Hércules anotaba el segundo sobre la bocina, como un Málaga envalentonado en el segundo tiempo que remontó dos goles en contra del Getafe por pura ambición, espoleado por el empuje de sus fichajes invernales, superior Baptista a todos los demás. La locura se desataba en La Rosaleda con el gol de Rondón más allá del último segundo, pura adrenalina. Emoción en el barro, espectáculo sin límites. También el del Levante. Hace poco escribía Enrique Ballester esto en Diarios de Fútbol:
Como gran parte de la plantilla que bracea, con apuro, hacia la meta de la salvación, esa defensa conquista por la empatía que provoca. A saber, es el motor de una banda de marginados, viejos y/o cedidos. A mitad camino entre grupo salvaje y pandilla basura. Y encima visten Luanvi. Nadie los quería, pobres, y nadie está explicando ahora como ellos, en romántica lección, el valor colectivo del juego. A veces sale mal, como en Copa en el Bernabéu; y a veces sale bien, como al rascar un empate en casa al Madrid, o al provocar el sudor del Barça en el Camp Nou, pero el Levante es siempre un equipo con plan. En concreto, con el plan comunal que marca Luis García Plaza, que ya firmó un ascenso inverosímil -el club en pleno rescate financiero, un presupuesto ridículo…- subrayando la importancia del concepto de bloque.
Pocos equipos merecen la salvación tanto como el Levante, en lo que cabe calificar como un hermoso milagro. Hoy sumaba a costa del Almería su tercera victoria consecutiva: algo que contradice toda lógica.
Hay más: ayer el Racing fulminó al Sevilla para alegría de su nuevo dueño en pleno éxtasis de El Sardinero. También en Gijón la afición terminó dando por bueno el empate ante el Barça. Todos ganan, todos pierden, todos empatan. Las jornadas pasan y cada derrota parece la última en el fondo de la tabla, pero en realidad las distancias siguen siendo semejantes. No en vano el Hércules está dos puntos por encima del Zaragoza. Todos los demás se siguen condensando en un espacio de tres-cuatro puntos jornada tras jornada, suceso tras suceso, hasta el drama de la recta final. Una competición enajenada y sensacional.
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Imagen | Heraldo | El País
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martes, 8 de febrero de 2011
La emoción estriba en la ausencia de competitividad
Andrés Pérez | Es cierto que a la Liga le falta competitividad y emoción en la disputa por el título. Con los datos en la mano, cuesta sostener aquel axioma universal y repetido a modo de verdad única de que la Liga es la mejor liga del mundo ya que cualquier comparación con la Liga Inglesa, por ejemplo, se cae por su propio peso. Más allá de la zona noble de la tabla, donde Barça y Madrid imponen su hegemonía millonaria e imposible de seguir, en el resto de la competición sí se puede hablar de emoción —a raudales— y no tanto de competitividad —escasa—. Veamos.
En, aproximadamente, el ecuador de la competición, los nueve últimos equipos de la clasificación se condensan en un espacio de cinco puntos. Los que separan al Real Zaragoza, duodécimo —algo sorprendente para cualquiera que haya seguido la actualidad o la primera vuelta del conjunto dirigido por Aguirre—, y al Málaga, último con 18 puntos —no menos sorprendente habida cuenta de la inversión millonaria efectuada por sus nuevos dueños árabes—. Entre ellos se ubican la siguiente relación de equipos: Sporting, Osasuna, Hércules, Racing, Deportivo, Levante y Almería. Lo peor del campeonato sin temor a la equivocación.
De mención es, quizá a modo anecdótico, que los dos únicos equipos que han conseguido vencer o bien al Real Madrid o bien al Barcelona se encuentran aquí: Osasuna y Hércules. También el Almería logró extraer un empate en su campo de la visita del Real Madrid. Nimieces, detalles, curiosidades para amantes de la estadística: los últimos nueve equipos del campeonato son fiel reflejo del mediocre nivel competitivo del que adolece la Liga por diversos motivos. El primero de ellos y quizá más cercano es el más que injusto reparto de fondos entre los clubes españoles provenientes de los contratos televisivos, reparto desigual que apenas deja unas escasas migajas a los conjuntos de la zona baja de la tabla, poniendo en peligro no ya su viabilidad deportiva sino también su propia existencia.
Existencia al mismo tiempo puesta en peligro por la crisis económica y por la gestión penosa y derrochadora durante los últimos años de sus principales dirigentes, acostumbrados a vivir en la opulencia nacida de unos beneficios difícilmente sostenibles a largo plazo. La escasez de miras, en suma, la incapacidad de prever el futuro ha deparado en esta situación, de auténtica devaluación del campeonato. El ejemplo más clarividente de todo ello es el Real Zaragoza, equipo al filo de su propia existencia como entidad —un descenso a Segunda División, con una deuda acumulada de más de 130 millones de euros supondría una más que posible ley concursal o desaparición del club— y rumiando la resaca de un desastre directivo sin precedentes en la historia del club. Como decía, el Zaragoza se ha pasado buena parte de la primera vuelta sin ser capaz de ganar un partido y sufriendo derrotas de envergadura ante rivales directos y no tan directos. Actualmente es el que encabeza la lista de los candidatos a descender a Segunda División y llevaba, hasta su empate ante el Racing de Santander, tres victorias seguidas por la mínima.
Que el Zaragoza esté en esa posición no dice gran cosa del resto de equipos ni de la competición en sí misma. El Almería pudo empatar ante el Real Madrid, pero también ha recibido 16 goles en tres partidos ante el Barça, siendo incapaz de anotar en ninguno de ellos. El Depor, por su parte, navega a la deriva tras un breve interludio de tranquilidad a mediados de la primera vuelta. Actualmente su entrenador, Lotina, termina criticando implícita y explícitamente a sus jugadores en las ruedas de prensa post-partido. Al Racing de poco o nada le ha servido al turbulenta llegada de un empresario indio que compró el club por la extraña relación que une a la ciudad con un banco y a dicho banco con la Fórmula 1. Hércules —cuya actual estancia en Primera debería estar como poco siendo investigada, hola, Federación—, Osasuna —en las horas más bajas que se le recuerdan desde su última estancia en Segunda y con su peor plantilla— y Sporting cuentan con equipos cuyo nivel competitivo es relativo.
Y entre todos ellos el Levante, sumido en una crisis económica que le ha llevado a la Ley Concursal, con el presupuesto más bajo de Primera y venciendo en el campo del Villarreal. Realmente la Liga presenta un panorama calificable como despropósito. Todos los equipos previamente citados atraviesan momentos duros y prácticamente todos al mismo nivel, por lo que su permanencia en Primera dependerá de quien sea capaz de cometer menos fallos. Porque cometerlos los van a cometer, fin de semana tras fin de semana. Es sin duda lo más emocionante del campeonato, pero también lo menos competitivo. La realidad de la Liga —la mejor del mundo, ya ven—, enfrascada ahora en la enésima estupidez polémica entre Ronaldo y Messi.
Lectura recomendada | El Racing destituye a Portugal (El País)
Imagen | Qué.es
En, aproximadamente, el ecuador de la competición, los nueve últimos equipos de la clasificación se condensan en un espacio de cinco puntos. Los que separan al Real Zaragoza, duodécimo —algo sorprendente para cualquiera que haya seguido la actualidad o la primera vuelta del conjunto dirigido por Aguirre—, y al Málaga, último con 18 puntos —no menos sorprendente habida cuenta de la inversión millonaria efectuada por sus nuevos dueños árabes—. Entre ellos se ubican la siguiente relación de equipos: Sporting, Osasuna, Hércules, Racing, Deportivo, Levante y Almería. Lo peor del campeonato sin temor a la equivocación.
De mención es, quizá a modo anecdótico, que los dos únicos equipos que han conseguido vencer o bien al Real Madrid o bien al Barcelona se encuentran aquí: Osasuna y Hércules. También el Almería logró extraer un empate en su campo de la visita del Real Madrid. Nimieces, detalles, curiosidades para amantes de la estadística: los últimos nueve equipos del campeonato son fiel reflejo del mediocre nivel competitivo del que adolece la Liga por diversos motivos. El primero de ellos y quizá más cercano es el más que injusto reparto de fondos entre los clubes españoles provenientes de los contratos televisivos, reparto desigual que apenas deja unas escasas migajas a los conjuntos de la zona baja de la tabla, poniendo en peligro no ya su viabilidad deportiva sino también su propia existencia.
Existencia al mismo tiempo puesta en peligro por la crisis económica y por la gestión penosa y derrochadora durante los últimos años de sus principales dirigentes, acostumbrados a vivir en la opulencia nacida de unos beneficios difícilmente sostenibles a largo plazo. La escasez de miras, en suma, la incapacidad de prever el futuro ha deparado en esta situación, de auténtica devaluación del campeonato. El ejemplo más clarividente de todo ello es el Real Zaragoza, equipo al filo de su propia existencia como entidad —un descenso a Segunda División, con una deuda acumulada de más de 130 millones de euros supondría una más que posible ley concursal o desaparición del club— y rumiando la resaca de un desastre directivo sin precedentes en la historia del club. Como decía, el Zaragoza se ha pasado buena parte de la primera vuelta sin ser capaz de ganar un partido y sufriendo derrotas de envergadura ante rivales directos y no tan directos. Actualmente es el que encabeza la lista de los candidatos a descender a Segunda División y llevaba, hasta su empate ante el Racing de Santander, tres victorias seguidas por la mínima.
Que el Zaragoza esté en esa posición no dice gran cosa del resto de equipos ni de la competición en sí misma. El Almería pudo empatar ante el Real Madrid, pero también ha recibido 16 goles en tres partidos ante el Barça, siendo incapaz de anotar en ninguno de ellos. El Depor, por su parte, navega a la deriva tras un breve interludio de tranquilidad a mediados de la primera vuelta. Actualmente su entrenador, Lotina, termina criticando implícita y explícitamente a sus jugadores en las ruedas de prensa post-partido. Al Racing de poco o nada le ha servido al turbulenta llegada de un empresario indio que compró el club por la extraña relación que une a la ciudad con un banco y a dicho banco con la Fórmula 1. Hércules —cuya actual estancia en Primera debería estar como poco siendo investigada, hola, Federación—, Osasuna —en las horas más bajas que se le recuerdan desde su última estancia en Segunda y con su peor plantilla— y Sporting cuentan con equipos cuyo nivel competitivo es relativo.
Y entre todos ellos el Levante, sumido en una crisis económica que le ha llevado a la Ley Concursal, con el presupuesto más bajo de Primera y venciendo en el campo del Villarreal. Realmente la Liga presenta un panorama calificable como despropósito. Todos los equipos previamente citados atraviesan momentos duros y prácticamente todos al mismo nivel, por lo que su permanencia en Primera dependerá de quien sea capaz de cometer menos fallos. Porque cometerlos los van a cometer, fin de semana tras fin de semana. Es sin duda lo más emocionante del campeonato, pero también lo menos competitivo. La realidad de la Liga —la mejor del mundo, ya ven—, enfrascada ahora en la enésima estupidez polémica entre Ronaldo y Messi.
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lunes, 10 de mayo de 2010
Sólo podrán quedar dos
Andrés Pérez | Pocas melodías se adaptan mejor a este final de liga que la sinfonía del Nuevo Mundo, en su cuarto movimiento, de Antonín Dvorak, compositor checo del siglo XIX. La épica conjugada con el drama, el fin de nuestros tiempos, el fin como inicio, cinco equipos al borde del precipicio: a su espalda una tabla donde aferrarse económica y moralmente; enfrente, una sima abisal. El habitual drama futbolístico de cada final de liga. Cinco conjuntos —Xerez, Valladolid, Tenerife, Málaga y Racing— para dos plazas en la máxima categoría del fútbol español. A un lado, el dramático y definitivo resonar de los apocalípticos instrumentos de viento de Dvorak; al otro, el suave deslizar de sus violines, la calma tras la tempestad.
A excepción del milagroso Xerez, un equipo que durante la pre-temporada contaba con poco más de once jugadores, el resto de contendientes cuentan con 36 puntos. También el Tenerife, que empató con un gol de Nino en los últimos minutos de la pasada jornada frente al Almería en otro caprichoso desenlace del destino. Por increíble que parezca, el Xerez tiene 33 puntos y posibilidades reales de salvarse: se enfrenta al Osasuna en el Reyno de Navarra, equipo que no se juega absolutamente nada, y sólo le vale la victoria.
La carambola es tal que, avatares del destino, tan recurrido en estas situaciones, el descenso se jugará en los mismos escenarios en los que se dirimirá el título de Liga más insultante para el resto de conjuntos de Primera División de los últimos veinte años. El Barça se enfrenta al Valladolid en el Camp Nou; en Málaga, el Madrid tendrá que ganar si pretende optar aunque sea durante noventa minutos más al campeonato. Parece improbable: no ha perdido el Barça ni un sólo partido en su casa en todo el año y no es el Valladolid, a pesar de su imperiosa necesidad, el rival que más opciones pueda tener frente al conjunto de Guardiola.
En cualquier caso el fútbol depara inesperados acontecimientos. De sorprender el Valladolid con una victoria en el Camp Nou las casas de apuestas se sumirían en el caos y, lo que es más relevante, pondría en bandeja el triunfo global al Real Madrid, que tendría que ganar al Málaga. Sea como fuere, el Valladolid podría salvarse incluso perdiendo en Barcelona: de imponerse la lógica el Málaga habría de caer frente al Madrid y, sorprendente, el Tenerife ante el Valencia. Porque otro de los futuribles conjuntos de Segunda División se enfrenta al tercero de la Liga, lo cual no es especialmente relevante puesto que los de Emery tampoco se juegan gran cosa.
Así las cosas, parece el Racing —visita a un Sporting hermanado y salvado—, uno de los peores equipos de la segunda vuelta y uno de los más abatidos psicológicamente, el candidato número uno a optar a una plaza en Primera División para la temporada que viene. Abrazo la lógica una vez más: habría de ser el Tenerife el otro equipo que le acompañara en detrimento de Valladolid, Málaga y Xerez. Xerez que, eso sí, lo tiene tan cerca que no parece real: una derrota de todos los demás conjuntos frente a una victoria suya le dejarían en Primera. No es una ecuación descabellada habida cuenta de los rivales de Tenerife, Valladolid y Málaga.
Vivir para ver. El conjunto que parecía pre-destinado a descender desde el inicio de la temporada aún puede salvarse en un conjunto de casualidades tan sólo factibles en un deporte como el fútbol. Ahí, en que el Xerez aún esté vivo, reside el encanto de este deporte. Es ahí, y no en las portadas dedicadas a la absurda pugna entre Real Madrid y Barcelona por ver quién se alzará con el trofeo —ya hablaremos de ello—, donde el fútbol cobra encanto.
Imagen | Xerez.com | Marca
A excepción del milagroso Xerez, un equipo que durante la pre-temporada contaba con poco más de once jugadores, el resto de contendientes cuentan con 36 puntos. También el Tenerife, que empató con un gol de Nino en los últimos minutos de la pasada jornada frente al Almería en otro caprichoso desenlace del destino. Por increíble que parezca, el Xerez tiene 33 puntos y posibilidades reales de salvarse: se enfrenta al Osasuna en el Reyno de Navarra, equipo que no se juega absolutamente nada, y sólo le vale la victoria.
La carambola es tal que, avatares del destino, tan recurrido en estas situaciones, el descenso se jugará en los mismos escenarios en los que se dirimirá el título de Liga más insultante para el resto de conjuntos de Primera División de los últimos veinte años. El Barça se enfrenta al Valladolid en el Camp Nou; en Málaga, el Madrid tendrá que ganar si pretende optar aunque sea durante noventa minutos más al campeonato. Parece improbable: no ha perdido el Barça ni un sólo partido en su casa en todo el año y no es el Valladolid, a pesar de su imperiosa necesidad, el rival que más opciones pueda tener frente al conjunto de Guardiola.
En cualquier caso el fútbol depara inesperados acontecimientos. De sorprender el Valladolid con una victoria en el Camp Nou las casas de apuestas se sumirían en el caos y, lo que es más relevante, pondría en bandeja el triunfo global al Real Madrid, que tendría que ganar al Málaga. Sea como fuere, el Valladolid podría salvarse incluso perdiendo en Barcelona: de imponerse la lógica el Málaga habría de caer frente al Madrid y, sorprendente, el Tenerife ante el Valencia. Porque otro de los futuribles conjuntos de Segunda División se enfrenta al tercero de la Liga, lo cual no es especialmente relevante puesto que los de Emery tampoco se juegan gran cosa.Así las cosas, parece el Racing —visita a un Sporting hermanado y salvado—, uno de los peores equipos de la segunda vuelta y uno de los más abatidos psicológicamente, el candidato número uno a optar a una plaza en Primera División para la temporada que viene. Abrazo la lógica una vez más: habría de ser el Tenerife el otro equipo que le acompañara en detrimento de Valladolid, Málaga y Xerez. Xerez que, eso sí, lo tiene tan cerca que no parece real: una derrota de todos los demás conjuntos frente a una victoria suya le dejarían en Primera. No es una ecuación descabellada habida cuenta de los rivales de Tenerife, Valladolid y Málaga.
Vivir para ver. El conjunto que parecía pre-destinado a descender desde el inicio de la temporada aún puede salvarse en un conjunto de casualidades tan sólo factibles en un deporte como el fútbol. Ahí, en que el Xerez aún esté vivo, reside el encanto de este deporte. Es ahí, y no en las portadas dedicadas a la absurda pugna entre Real Madrid y Barcelona por ver quién se alzará con el trofeo —ya hablaremos de ello—, donde el fútbol cobra encanto.
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viernes, 7 de mayo de 2010
Los números de la emotividad

Andrés Pérez | Publica hoy el Heraldo un interesante gráfico en el cual calcula las posibilidades de los siete últimos clasificados de la Liga de descender. El Zaragoza, con la victoria frente al Depor, tiene un 0'1% de posibilidades de caer al pozo con cinco puntos por encima del descenso. Restan por disputarse seis, y parece poco probable una carambola histórica en la cual todos los equipos venzan —no cuento al Valladolid, prácticamente hundido— sus respectivos partidos y el Zaragoza no obtenga un mísero punto.
Perdió el Tenerife como era de preveer, lo hizo también el Valladolid, el Xerez finiquitó su heróica estancia en priomera y Málaga y Racing se volvieron a complicar la vida más de la cuenta. Especialmente éste último, que con un equipo plano y romo ha ido descendido progresivamente al pozo de la clasificación a pesar de Canales y todo el entorno mediático que se ha creado a su alrededor. El Sporting tiene 39 puntos y un 0'4% de posibilidades de descender; el Zaragoza, ya citado, un 0'1%; el Racing, a pesar de todo, un 18%; el Málaga un 33%; el Tenerife un 58% y el Valladolid un 91%.
Gráficos, números, estadísticas, darán igual. El fútbol no se mide por las estadísticas sino por las sensaciones, y entre todos, el equipo que cierra la zona de descenso se presenta como el más apto para lograr la salvación. Antes de su derrota ante el Barça en el Camp Nou, engañosa, el conjunto canario obtuvo nueve de nueve puntos. Todo un hito. A pesar de todo no le sirvió de gran cosa: está a un punto de Málaga y Racing. Huegla decir que el Málaga ha de medirse al Madrid, lo cual despeja la incertidumbre de un equipo que necesita ganar sus dos partidos.
El Tenerife merece salvarse. No dudo de que Málaga y Racing también hayan reunido méritos suficientes para hacerlo, pero la pugna y la energía mostrada por el Tenerife en la recta final de la Liga le hacen merecedor de la salvación; al igual que su espléndida segunda vuelta le hace al Zaragoza valedor de un nuevo billete para la máxima categoría la próxima temporada. Como digo, el fútbol es un compendio de sensaciones, no de números, y en esa batalla emocional quien más tiene que perder es el Racing, desdibujado conjunto que en ocasiones de la presente temporada quiso aspirar a más, para desligarse de su real situación.
En cualquier caso, sea como fuere, la situación para todos, exceptuando quizá Zaragoza y Sporting, es dramática. No hay que olvidar, después de todo, que cuando se habla de bajar a Segunda División, el asunto es más grave que cuando se habla de perder la Liga. Un drama de difícil explicación en el que no tanto el fútbol se impone ante la emotividad. Que se lo pregunten al Zaragoza de hace dos años. O a tantos otros que cayeron por pura psicología.
Imagen | Marca
Perdió el Tenerife como era de preveer, lo hizo también el Valladolid, el Xerez finiquitó su heróica estancia en priomera y Málaga y Racing se volvieron a complicar la vida más de la cuenta. Especialmente éste último, que con un equipo plano y romo ha ido descendido progresivamente al pozo de la clasificación a pesar de Canales y todo el entorno mediático que se ha creado a su alrededor. El Sporting tiene 39 puntos y un 0'4% de posibilidades de descender; el Zaragoza, ya citado, un 0'1%; el Racing, a pesar de todo, un 18%; el Málaga un 33%; el Tenerife un 58% y el Valladolid un 91%.
Gráficos, números, estadísticas, darán igual. El fútbol no se mide por las estadísticas sino por las sensaciones, y entre todos, el equipo que cierra la zona de descenso se presenta como el más apto para lograr la salvación. Antes de su derrota ante el Barça en el Camp Nou, engañosa, el conjunto canario obtuvo nueve de nueve puntos. Todo un hito. A pesar de todo no le sirvió de gran cosa: está a un punto de Málaga y Racing. Huegla decir que el Málaga ha de medirse al Madrid, lo cual despeja la incertidumbre de un equipo que necesita ganar sus dos partidos.
El Tenerife merece salvarse. No dudo de que Málaga y Racing también hayan reunido méritos suficientes para hacerlo, pero la pugna y la energía mostrada por el Tenerife en la recta final de la Liga le hacen merecedor de la salvación; al igual que su espléndida segunda vuelta le hace al Zaragoza valedor de un nuevo billete para la máxima categoría la próxima temporada. Como digo, el fútbol es un compendio de sensaciones, no de números, y en esa batalla emocional quien más tiene que perder es el Racing, desdibujado conjunto que en ocasiones de la presente temporada quiso aspirar a más, para desligarse de su real situación.
En cualquier caso, sea como fuere, la situación para todos, exceptuando quizá Zaragoza y Sporting, es dramática. No hay que olvidar, después de todo, que cuando se habla de bajar a Segunda División, el asunto es más grave que cuando se habla de perder la Liga. Un drama de difícil explicación en el que no tanto el fútbol se impone ante la emotividad. Que se lo pregunten al Zaragoza de hace dos años. O a tantos otros que cayeron por pura psicología.
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martes, 4 de mayo de 2010
Nueve equipos, tres jornadas

Andrés Pérez | Pocas veces, a falta de tres jornadas para que finalice el campeonato, el drama por la supervivencia implicaba a tantos equipos. Se trata de un efecto colateral de la tiranía de los equipos grandes frente a los pequeños: las diferencias aumentan diferentes, no entre iguales. Así, nueve equipos se enfrentan a las tres últimas jornadas de Liga con posibilidades de caer en el pozo de segunda del que tanto cuesta salir. Entre tanto, el Madrid firma el récord de victorias históricas en una liga y el Barça ha de ser campeón con 99 puntos. "La mejor liga del mundo".
Los devenires de la temporada han derivado en una igualdad encarnizada o en un nivel paupérrimo generalizado. Más allá de cualquier otra consideración, que haya tantos equipos metidos en la lucha por no descender es sinónimo de escasez de talento. La situación debería hacer que la Liga se replanteara el reparto de los beneficios televisivos y las exageradas diferencias entre clubes ricos y clubes pobres, pero como es habitual no lo hará, ya que amén de su habitual incompetencia no tiene suficientes arrestos para restar privilegios a los grandes.
Pero centrémonos en lo meramente futbolístico. Incluso el Xerez, a falta de tres partidos para el final, tiene posibilidades matemáticas de salvarse, deshauciado como estaba a principio de temporada. Valladolid y Tenerife le acompañan hoy en las posiciones de descenso, pero se pueden salvar, especialmente los tinerfeños, a dos puntos del oxígeno. Y por encima, una pléyade de equipos arremolonados en tres puntos: Málaga, Racing, Zaragoza, Almería, Sporting y Osasuna, que perdiendo frente al Madrid se complicó al vida. Como lo lleva haciendo el Sporting toda la segunda vuelta; como, a pesar del soplo de aire fresco que supuso Lillo, lo ha hecho el Almería; como, dejándose llevar, también ha caído el Racing.
Entre tanto, Tenerife, Valladolid y Zaragoza reaccionaron a tiempo, antes de que fuera demasiado tarde y tan sólo uno de ellos pudiera salvarse. Loable es la actitud del Tenerife, que lleva tres partidos seguidos ganando; extraño es el comportamiento del Valladolid, equipo que adolecía de una falta de competitividad notable; lógica ha sido la reacción del Zaragoza: siete incorporaciones invernales que han remodelado el conjunto de la mano de José Aurelio Gay, quien a pesar de las críticas ha encaminado al equipo hacia un salvación probable por calendario pero discutible porque esto es fútbol.
Paradójico es el caso del Zaragoza, o más bien paradigmático: a pesar de haber vencido al Sevilla o al Valencia en su campo y de ser uno de los mejores equipos de la segunda vuelta no ha conseguido zafarse de las garras del lodo del pozo del descenso. Decidor, tal dato, tal vez, de la paupérrima igualdad que existe en la oscuridad del fútbol español; o, de la admirable forma de aferrarse a la supervivencia de Tenerife, Valladolid, Xerez y Zaragoza. Al tiempo que entre ellos no pudieron distanciarse, provocaron la caída de cinco conjuntos más.
Nueve equipos se juegan la vida en tres jornadas. Tan triste situación es un espectáculo de mayor atractivo que la dictadura bis a bis de Barcelona y Real Madrid. Les invito a disfrutar, si pueden, de las tres últimas jornadas por abajo. Olvídense del campeón de Liga, aquello no tiene misterio en comparación del verdadero drama.
Lectura relacionada | La gran congestión de la otra Liga (El País)
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Los devenires de la temporada han derivado en una igualdad encarnizada o en un nivel paupérrimo generalizado. Más allá de cualquier otra consideración, que haya tantos equipos metidos en la lucha por no descender es sinónimo de escasez de talento. La situación debería hacer que la Liga se replanteara el reparto de los beneficios televisivos y las exageradas diferencias entre clubes ricos y clubes pobres, pero como es habitual no lo hará, ya que amén de su habitual incompetencia no tiene suficientes arrestos para restar privilegios a los grandes.
Pero centrémonos en lo meramente futbolístico. Incluso el Xerez, a falta de tres partidos para el final, tiene posibilidades matemáticas de salvarse, deshauciado como estaba a principio de temporada. Valladolid y Tenerife le acompañan hoy en las posiciones de descenso, pero se pueden salvar, especialmente los tinerfeños, a dos puntos del oxígeno. Y por encima, una pléyade de equipos arremolonados en tres puntos: Málaga, Racing, Zaragoza, Almería, Sporting y Osasuna, que perdiendo frente al Madrid se complicó al vida. Como lo lleva haciendo el Sporting toda la segunda vuelta; como, a pesar del soplo de aire fresco que supuso Lillo, lo ha hecho el Almería; como, dejándose llevar, también ha caído el Racing.
Entre tanto, Tenerife, Valladolid y Zaragoza reaccionaron a tiempo, antes de que fuera demasiado tarde y tan sólo uno de ellos pudiera salvarse. Loable es la actitud del Tenerife, que lleva tres partidos seguidos ganando; extraño es el comportamiento del Valladolid, equipo que adolecía de una falta de competitividad notable; lógica ha sido la reacción del Zaragoza: siete incorporaciones invernales que han remodelado el conjunto de la mano de José Aurelio Gay, quien a pesar de las críticas ha encaminado al equipo hacia un salvación probable por calendario pero discutible porque esto es fútbol.
Paradójico es el caso del Zaragoza, o más bien paradigmático: a pesar de haber vencido al Sevilla o al Valencia en su campo y de ser uno de los mejores equipos de la segunda vuelta no ha conseguido zafarse de las garras del lodo del pozo del descenso. Decidor, tal dato, tal vez, de la paupérrima igualdad que existe en la oscuridad del fútbol español; o, de la admirable forma de aferrarse a la supervivencia de Tenerife, Valladolid, Xerez y Zaragoza. Al tiempo que entre ellos no pudieron distanciarse, provocaron la caída de cinco conjuntos más.
Nueve equipos se juegan la vida en tres jornadas. Tan triste situación es un espectáculo de mayor atractivo que la dictadura bis a bis de Barcelona y Real Madrid. Les invito a disfrutar, si pueden, de las tres últimas jornadas por abajo. Olvídense del campeón de Liga, aquello no tiene misterio en comparación del verdadero drama.
Lectura relacionada | La gran congestión de la otra Liga (El País)
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miércoles, 2 de diciembre de 2009
Que el espectáculo no pare

Andrés Pérez | Era cuestión de tiempo que el escándalo salpicara a España. Hace un par de días ya se comentó en Más que Fútbol el siniestro escándalo que estalló en Alemania y que, además, no era el primero de esta índole. Pues bien, el fútbol español también está lacerado por la apuestas ilegales de quienes protagonizan la competición, esto es, los futbolistas. Qué quieren que les diga. Tampoco me parece ninguna novedad. Que el fútbol está podrido ya lo sabíamos. Que nadie quiere verlo, también, y que es mucho mejor ocultarlo, lo mismo.
No hay que retroceder demasiado en el tiempo. Ahora ha quedado en el olvido pero el año pasado Jesuli denunció un supuesto amaño entre Málaga y Tenerife para que el equipo malacitano ascendiera a primera división con la connivencia pasiva del Tenerife en detrimento de la Real Sociedad. La denuncia de Jesuli fue archivada, entre otros motivos, porque el protagonista y el resto de partes implicadas se indignaron muchísimo ante lo publicado en El Mundo, escuchas que demostraban por medio de conversaciones entre Badiola, presidente de la Real, y Jesuli el amaño.
La investigación duró apenas un día y fue muy decidora de cómo se hacen las cosas en España y en el fútbol en particular. Mejor no tires de la manta, no vaya a ser que suceda algo malo y la gente comience a pensar que todo esto es una farsa. No todo es una farsa pero es evidente que hay mucha suciedad oscura en los profundos pozos del fútbol. Ya sea el dopaje, el amaño de partidos o jugadores vendiendo su alma al diablo por cuatro euros más de los que ganan en sus multimillonarios salarios.
La cuestión es si queremos verlo o no. De si nos interesa saber qué hay de malo para erradicarlo y obtener un espectáculo real. Y todo ello a pesar de que las pruebas son jugosas y extensas. El fútbol es experto en hablar de "casos aislados" y "situaciones particulares", siempre intentando que ningún escándalo se extrapole al resto de la competición. El Moggigate ya queda en el olvido y pocos parecen recordar que, efectivamente, hubo un equipo un día que compró todo lo que uno puede comprar con dinero para ganar varias Ligas en Italia. Y en el olvido, premeditado no lo olviden, de tales situaciones encontramos el hecho de que hoy, cuando un escándalo como éste salpica a nuestra Liga, todos callemos como putas y corramos un tupido velo.
De investigar a fondo nada. De sancionar estrictamente menos. Hay siete, hasta la fecha, futbolistas implicados, la mayoría de segunda a excepción de uno particular y notorio: López Vallejo, portero titular del Real Zaragoza, conjunto que el año pasado ascendió y hoy intentan salvar su culo en primera. Quédense con este nombre: probablemente no lo vuelvan a oir, como tampoco leerán demasiado sobre tamaño escándalo. Es preferible que, aunque se investigue, las penas disciplinarias sean vagas y laxas y lo de las apuestas ilegales no sea más que tema del día, no del año. Que el espectáculo no pare, cueste lo que cueste.
No me gustaría cerrar el post sin recordar algo que ya escribí en su día a raíz del caso Jesuli: "Barrer un poco el piso no viene mal de vez en cuando. Parece que sale algo y la gente se olvida de todo el polvo que queda dentro. La cuestión es ¿cuánto polvo tenemos en casa?". Pues eso.
P.D.1
Me ha gustado este post de Diarios de Fútbol al respecto aunque temo que refleja demasiado bien lo que sucede:
Claro. Si queremos ver únicamente eso será lo que finalmente terminemos viendo.
P.D.2
Por supuesto no esperen mayor cobertura de este asunto en nuestra bonita prensa deportiva que la que pueda merecer algún tipo como Verdasco pasando de cuartos en un torneo de segunda. En As tenemos que bajar la ruleta del ratón varios segundos hasta llegar a la noticia. En Marca aparece a la derecha de la relevantísima noticia sobre Kaka' y su posible titularidad para el próximo partido. Ya es algo. En As si quieres interesarte sobre el asunto has de tragarte antes cosas tan interesantes como la mala integración de Benzema, que va estrellando coches porque el tipo, a pesar de la millonada que cobra y de jugar en el mejor equipo de la historia, lo está pasando realmente mal.
P.D.3
Aquí el comunicado de la Federación. Como ven muy extenso y amplio.
Noticias relacionadas | Owned (Flitrando la realidad)
Vía | As, Marca, Diarios de Fútbol, Más que Fútbol, El País
Imagen | Diario Equipo, Daily Mail, Marca
No hay que retroceder demasiado en el tiempo. Ahora ha quedado en el olvido pero el año pasado Jesuli denunció un supuesto amaño entre Málaga y Tenerife para que el equipo malacitano ascendiera a primera división con la connivencia pasiva del Tenerife en detrimento de la Real Sociedad. La denuncia de Jesuli fue archivada, entre otros motivos, porque el protagonista y el resto de partes implicadas se indignaron muchísimo ante lo publicado en El Mundo, escuchas que demostraban por medio de conversaciones entre Badiola, presidente de la Real, y Jesuli el amaño.
La investigación duró apenas un día y fue muy decidora de cómo se hacen las cosas en España y en el fútbol en particular. Mejor no tires de la manta, no vaya a ser que suceda algo malo y la gente comience a pensar que todo esto es una farsa. No todo es una farsa pero es evidente que hay mucha suciedad oscura en los profundos pozos del fútbol. Ya sea el dopaje, el amaño de partidos o jugadores vendiendo su alma al diablo por cuatro euros más de los que ganan en sus multimillonarios salarios.La cuestión es si queremos verlo o no. De si nos interesa saber qué hay de malo para erradicarlo y obtener un espectáculo real. Y todo ello a pesar de que las pruebas son jugosas y extensas. El fútbol es experto en hablar de "casos aislados" y "situaciones particulares", siempre intentando que ningún escándalo se extrapole al resto de la competición. El Moggigate ya queda en el olvido y pocos parecen recordar que, efectivamente, hubo un equipo un día que compró todo lo que uno puede comprar con dinero para ganar varias Ligas en Italia. Y en el olvido, premeditado no lo olviden, de tales situaciones encontramos el hecho de que hoy, cuando un escándalo como éste salpica a nuestra Liga, todos callemos como putas y corramos un tupido velo.
De investigar a fondo nada. De sancionar estrictamente menos. Hay siete, hasta la fecha, futbolistas implicados, la mayoría de segunda a excepción de uno particular y notorio: López Vallejo, portero titular del Real Zaragoza, conjunto que el año pasado ascendió y hoy intentan salvar su culo en primera. Quédense con este nombre: probablemente no lo vuelvan a oir, como tampoco leerán demasiado sobre tamaño escándalo. Es preferible que, aunque se investigue, las penas disciplinarias sean vagas y laxas y lo de las apuestas ilegales no sea más que tema del día, no del año. Que el espectáculo no pare, cueste lo que cueste.No me gustaría cerrar el post sin recordar algo que ya escribí en su día a raíz del caso Jesuli: "Barrer un poco el piso no viene mal de vez en cuando. Parece que sale algo y la gente se olvida de todo el polvo que queda dentro. La cuestión es ¿cuánto polvo tenemos en casa?". Pues eso.
P.D.1
Me ha gustado este post de Diarios de Fútbol al respecto aunque temo que refleja demasiado bien lo que sucede:
Hasta ahora veíamos la corrupción en el fútbol como un fenómeno lejano, de liga pobre del este, de equipos cuyo nombre apenas sabíamos escribir. Ricos con intereses en el negocio futbolístico, con beneficios ilícitos conseguidos en las apuestas y la especulación. Un fenómeno mafioso medio ruso, medio turco, medio ucraniano, siempre al otro lado del mundo; donde las leyes son blandas para los poderosos y duras para los que no tienen nada.
Claro. Si queremos ver únicamente eso será lo que finalmente terminemos viendo.
P.D.2
Por supuesto no esperen mayor cobertura de este asunto en nuestra bonita prensa deportiva que la que pueda merecer algún tipo como Verdasco pasando de cuartos en un torneo de segunda. En As tenemos que bajar la ruleta del ratón varios segundos hasta llegar a la noticia. En Marca aparece a la derecha de la relevantísima noticia sobre Kaka' y su posible titularidad para el próximo partido. Ya es algo. En As si quieres interesarte sobre el asunto has de tragarte antes cosas tan interesantes como la mala integración de Benzema, que va estrellando coches porque el tipo, a pesar de la millonada que cobra y de jugar en el mejor equipo de la historia, lo está pasando realmente mal.
P.D.3
Aquí el comunicado de la Federación. Como ven muy extenso y amplio.
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
Enajenación futbolística

Andrés Pérez | Nunca dejen de sorprenderse. Nunca desesperen en su búsqueda: aún puede haber algo peor que palmar 4-0 en Alcorcón tras haber realizado el mayor desembolso económico de la historia. Es posible caer más en el descrédito y es posible que el espectador siga sin explicarse absolutamente nada, deje de comprender el mundo y, hastiado, decida romper el televisor, porque nada merece ya la pena si un equipo de Segunda B es capaz de superar al Real Madrid en todas las facetas del juego para simplemente perder por un gol y eliminar al gigantón del fútbol español. O, seamos felices optimistas, puede suceder que tras contemplar semejante logro, el espectador en cuestión se reconcilie con la humanidad y descorche su mejor botella de vino para celebrar el milagro de cada día, seguir vivo. Como ven la enajenación que domina mi mente me impide hablar de fútbol. Hablo de la vida. Porque la vida es maravillosa, que diría cierto narrador ya en otro tiempo, y alumbra milagros e historias inverosímiles en cada esquina. Como la del Alcorcón. ¿Locura? Explíquenme ustedes de otra manera lo que ha sucedido en sólo dos partidos.
Como decía, era complejo imaginar un descalabro superior a la derrota... Disculpen, a la goleada histórica que el Madrid recibió de un equipo de barrio asentado con cierta holgura en la Segunda B. Pero he de insistir: jamás dejen de sorprenderse, es la gracia de la vida. Y en estas, el Alcorcón, noble equipo exento de calidad alguna en comparación al Real Madrid de los 250 millones de euros, se plantó en el tupido verde césped del Bernabeú, estadio mítico para la gloria, las remontadas y tantas cosas más. Y fue el Madrid quien osó desafiarle, quien hablaba de épica, noche de remontada, espíritu de Juanito y tantas banalidades más en boca de quien es incapaz de llevarlas a cabo. Y el Alcorcón, ni cortado ni amedrentado, planteó fútbol. Simple y llanamente. Ni bueno ni malo. Fútbol, señores, que es más fácil de lo que parece. Bandas, asociación, ensanchar el campo, cierta presión, orden, colocación, y lo que es más importante, conocimiento de causa. En el conjunto de barrio todos y cada uno de los futbolistas sabían qué tenían que hacer en el campo. Así jugar a este bello deporte es mucho más sencillo.
Qué les voy a contar del Madrid que no sepamos ya. Parece increíble, pero un equipo de Segunda B sabe jugar al fútbol mucho mejor que el segundo clasificado de la Liga Española. No es una cuestión de calidad ni de belleza estética. Repetimos: es una cuestión de orden y conocimiento. En el Madrid el orden es inexistente en todas sus líneas y el conocimiento brilla por su ausencia, como Kaka', como Raúl, como el inoperante Gago, como Higuaín, ese maravilloso jugador, como tantos otros que osaron enfrentarse al Alcorcón en la ida. Sin concierto alguno, únicamente Van der Vaart con un disparo lejano acertó a maquillar el ridículo, si es que a tamaño horror le cabe disimulo. El Bernabeú finalizó el partido aplaudiendo al Alcorcón y toreando a su propio Madrid: se llegaron a escuchar olés. ¿Hablar de fútbol, del sistema del Madrid, de las consecuencias y de las posibles soluciones? Venga ya. Una noche como esta merece hablar de todo menos de fútbol. Y en esto también descubrimos la magia de tan encantador entretenimiento.
P.D.
En otro orden de asuntos, el Zaragoza debió decidir que el gol no es su jurisdicción y empató a cero frente al colista de Primera División, huelga decirlo, el Málaga. Málaga que salió de su propio campo, habiendo logrado la clasificación, pitado y abucheado. Según Carrusel Deportivo la segunda parte fue un asedio constante del Zaragoza. Bien, si saben jugar, tocan con holgura, tienen conocimiento de causa que decíamos antes, pero mientras la defensa mantenga el mismo nivel de mediocridad y ningún delantero asome para perforar porterías rivales mantendremos la incertidumbre hasta el final. Yo no desespero. Equipo hay. Faltan los goles.
Vía | Más que Fútbol
Imagen | Marca
Como decía, era complejo imaginar un descalabro superior a la derrota... Disculpen, a la goleada histórica que el Madrid recibió de un equipo de barrio asentado con cierta holgura en la Segunda B. Pero he de insistir: jamás dejen de sorprenderse, es la gracia de la vida. Y en estas, el Alcorcón, noble equipo exento de calidad alguna en comparación al Real Madrid de los 250 millones de euros, se plantó en el tupido verde césped del Bernabeú, estadio mítico para la gloria, las remontadas y tantas cosas más. Y fue el Madrid quien osó desafiarle, quien hablaba de épica, noche de remontada, espíritu de Juanito y tantas banalidades más en boca de quien es incapaz de llevarlas a cabo. Y el Alcorcón, ni cortado ni amedrentado, planteó fútbol. Simple y llanamente. Ni bueno ni malo. Fútbol, señores, que es más fácil de lo que parece. Bandas, asociación, ensanchar el campo, cierta presión, orden, colocación, y lo que es más importante, conocimiento de causa. En el conjunto de barrio todos y cada uno de los futbolistas sabían qué tenían que hacer en el campo. Así jugar a este bello deporte es mucho más sencillo.
Qué les voy a contar del Madrid que no sepamos ya. Parece increíble, pero un equipo de Segunda B sabe jugar al fútbol mucho mejor que el segundo clasificado de la Liga Española. No es una cuestión de calidad ni de belleza estética. Repetimos: es una cuestión de orden y conocimiento. En el Madrid el orden es inexistente en todas sus líneas y el conocimiento brilla por su ausencia, como Kaka', como Raúl, como el inoperante Gago, como Higuaín, ese maravilloso jugador, como tantos otros que osaron enfrentarse al Alcorcón en la ida. Sin concierto alguno, únicamente Van der Vaart con un disparo lejano acertó a maquillar el ridículo, si es que a tamaño horror le cabe disimulo. El Bernabeú finalizó el partido aplaudiendo al Alcorcón y toreando a su propio Madrid: se llegaron a escuchar olés. ¿Hablar de fútbol, del sistema del Madrid, de las consecuencias y de las posibles soluciones? Venga ya. Una noche como esta merece hablar de todo menos de fútbol. Y en esto también descubrimos la magia de tan encantador entretenimiento.P.D.
En otro orden de asuntos, el Zaragoza debió decidir que el gol no es su jurisdicción y empató a cero frente al colista de Primera División, huelga decirlo, el Málaga. Málaga que salió de su propio campo, habiendo logrado la clasificación, pitado y abucheado. Según Carrusel Deportivo la segunda parte fue un asedio constante del Zaragoza. Bien, si saben jugar, tocan con holgura, tienen conocimiento de causa que decíamos antes, pero mientras la defensa mantenga el mismo nivel de mediocridad y ningún delantero asome para perforar porterías rivales mantendremos la incertidumbre hasta el final. Yo no desespero. Equipo hay. Faltan los goles.
Vía | Más que Fútbol
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miércoles, 3 de diciembre de 2008
Un deporte de caballeros practicado por villanos

Andrés Pérez | Dice un viejo dicho —valga la redundancia— inglés que el fútbol es un deporte de caballeros practicado por villanos y el rugby un deporte de villanos practicado por caballeros. Siempre estuve de acuerdo. Ver un partido de rugby es un placer. A pesar de que el contacto físico y en ocasiones violento entre los jugadores es la esencia del deporte, entre ellos la cordialidad y la deportividad reina. Para ser un deporte esencialmente de contacto pocas son las trifulcas que se suceden y menos aún los escándalos arbitrales o las quejas de los jugadores a los árbitros. El fútbol, como sabrán, es todo lo contrario. Protestas al árbitro constantes, engaños al mismo, piques repetitivos y todas las artimañas que uno pueda imaginar para ganar un partido. Desde simular un penalty hasta marcar un gol con la mano deliberadamente pasando por lanzarse al suelo simulando una agresión y permanecer en el mismo más de diez minutos para perder tiempo cuando ni siquiera han tocado a nuestro protagonista. Los acontecimientos, por nuevos, no deben asombrarnos. El fútbol lo componen villanos desde los despachos y desde el campo. Los maletines y las estafas son una consecuencia lógica.
El párrafo anterior viene a colación del nuevo escándalo en Segunda División. Esta vez se trata de la compra y venta de partidos y jugadores, más que nunca, mercenarios. El escándalo anterior lo protagonizan el Málaga y el Tenerife, equipos que el año pasado compartían categoría en la Segunda División española. Se jugaba en la última jornada el Málaga el ascenso, al igual que la Real; ganando tenía el ascenso años después hecho. Lo hizo con un penalty clamoroso de Juanma, defensa del Tenerife, en una jugada para el recuerdo a la luz de los artículos publicados por El Mundo entre hoy y ayer. Fue en concreto ayer cuando El Mundo publicada las declaraciones textuales de Jesuli —jugador del Tenerife el año pasado— en las que se confesaba a Iñaki Badiola, presidente de la Real Sociedad. Estremecedor, se lo aseguro. Jesuli, un futbolista que despuntó en su día en las filas del Sevilla se encuentra actualmente entrenando en el filial del equipo sevillano y en 2006 jugó en la Real Sociedad. En un momento íntimo mediante conversación telefónica confesó al presidente de la Real que sí, efectivamente, el Málaga compró al Tenerife para que se dejara ganar y de esta manera ascender a Primera División —en cualquier caso el empate de la Real ante el Córdoba ascendía automáticamente al equipo malagueño—.
Lo novedoso del asunto no es el maletín del dinero. Son habituales como ya explica Pablo Orleans en su blog. Es algo común al fútbol e incluso beneficioso en muchos aspectos para el espectáculo —entiéndanme, no pretendo hacer apología del maletín—. Me explico. Cuando un equipo prima a otro para que venza al rival del primero, el primado, el equipo que no se juega nada, aumenta su competitividad y de esta manera le pone las cosas más difíciles al rival del equipo que paga. Deporte. Competencia. Pagar por ganar no implica que el equipo primado gane, no implica un cambio de actitud, tan sólo incentiva. Este caso es novedoso, o al menos su difusión pública, porque un equipo pagó a otro para dejarse perder adulterando de manera clamorosa no ya el resultado de un partido sino el vital resultado de un ascenso, el sueño de cualquier equipo de Segunda División. Las conversaciones publicadas por El Mundo no están manipuladas ni se han publicado ilegalmente. Tan sólo hay que escucharlas. El hecho de que se tomaran en secreto y posteriormente se filtraran a la prensa es el menor delito moral que se puede cometer cuando hablamos de la compra y venta de un partido. Es la punta del iceberg. Como es la punta del iceberg el escándalo del Málaga y el Tenerife.
No es excusa, Jesuli. Tus palabras de arrepentimiento, tan obvias que resultan insultante para cualquier mente racional, no son capaces de enterrar lo que todo el mundo ya sabe. Me gustaría ver a Jesuli declarando ante un juez que no, que la conversación está manipulada y que él jamás dijo lo que dijo a Badiola, que jamás se amañó ningún partido y que ningún jugador del Tenerife cobró 6.000 euros por dejarse ganar ante el Málaga. Me gustaría verlo porque se le caería la cara de vergüenza, primero por cobrar y comportarse como un mercenario y segundo por mentir deliberadamente ante un juez. Ante la justicia. Yo me creo las primeras declaraciones, la conversación de Jesuli con Badiola y lo publicado en El Mundo ayer. Me niego a creer que todo se debe a una errónea interpretación y a unas palabras sacadas fuera de contexto. Suena a broma barata, a recurso de última hora, a traición, a haber roto la ley del silencio imperante.
Resulta que el Málaga pagó, pero según afirma Badiola fue el Tenerife quien se ofreció. De hecho también llamó a la Real Sociedad, lo cual hubiera tenido menos trascendencia al estar enfrente un equipo que saldría a ganar sí o sí y superior al Tenerife. Resulta que a la postre el Málaga fue equipo de primera y hoy se pasea ante los mejores equipos de España mientras la Real Sociedad deambula sin pena ni gloria por el lodo de la Segunda División. Duele pensar lo que unos pocos ricos sin escrúpulos y por supuesto sin ética ni moral le han podido hacer a una ciudad, a una afición, al fútbol. Sí, sí. Hablo de unos pocos ricos y me refiero a los mercenarios que se vendieron con tal de ganar 7.000 euros. Jesuli no estaba ni convocado, vio el partido desde su casa y a pesar de todo dice que cobró, haciéndolo casi con toda probabilidad. ¡7.000 euros! ¿Cuánto gana un futbolista de Segunda División al año? ¡Qué digo al año, al mes! Probablemente mucho más que eso. No importó, los mercenarios de turno se dejaron manipular y demostraron ser lo que son, personas sin ética y dados al dinero. Ni piensan en el fútbol ni en un sentimiento, sus palabras hacia la afición y hacia la prensa caen en saco roto, su moral si es que la tienen se esfuma ante los maletines repletos de euros.
Badiola acusa a Juanma, precisamente el defensa que cometió el penalty, de organizarlo todo. Ahora viene lo más gracioso al tiempo que grotesco. Tal es la ley del silencio imperante en estos casos que a Jesuli, inocente a más no poder, le ha faltado tiempo para llamar a Juanma y disculparse o quien sabe qué. Obviamente la omertá entre los futbolistas es la máxima, obviamente romper el silencio significa ser un traidor, un esquirol, un cobarde que dejó en la cuneta a sus compañeros. Del arrepentimiento ni rastro. No existe porque no tienen conciencia. No existe porque han sido capaces de vender su alma al demonio, personificado en Lorenzo Sanz, un hombre de turbulento pasado cuya asociación con el fútbol y los maletines confirma cualquier sospecha. Tan sólo su presencia es ya de por sí un aliciente para que la justicia deportiva o incluso la ordinaria actúe de oficio sin esperar a ninguna denuncia.
Eso sí, no piensen que esto es un caso aislado. No piensen que la compra de partidos, árbitros, cadenas de televisión y cualquier cosa que se guíe por el dinero es algo único y exclusivo de Italia, el país de la Mafia y de la corrupción a gran escala. En absoluto. Moggi no fue más que la cabeza de turco de un país en el que quien más y quien menos, estaba metido hasta el fondo en el asunto arbitral. De hecho, en una investigación que no llegó hasta el fondo del todo la Juventus fue descendida y el Milan se mantuvo por poco. No se dejen engañar por lo que les quieran vender. La compra del Tenerife no es un caso asilado, es la punta del iceberg de un fútbol corrompido por el dinero que no atiende a sentimientos ni a ética alguna. Son los villanos quienes ven en el deporte una actividad meramente lucrativa, son los ricos quienes juegan con los sentimientos de las aficiones por un simple puñado de monedas, son los jugadores quienes se dejan vencer por el dinero. Son todos. Desconozco hasta dónde llegan los amaños de partidos. Desconozco quién puede estar dentro del escándalo. Pero pondría la mano en el fuego a que ni es ni será el último caso que salga a la luz. Barrer un poco el piso no viene mal de vez en cuando. Parece que sale algo y la gente se olvida de todo el polvo que queda dentro. La cuestión es ¿cuánto polvo tenemos en casa?
Noticias Relacionadas | El "caso Jesuli" pasa al Ministerio Fiscal (El Mundo), Jesuli se arroja al vertedero y pone a prueba la honradez del fútbol (ABC), Jesuli lo niega todo en un comunicado (La Vanguardia), Miguel Angel: "No hay preocupación por las palabras de Jesuli" (Marca), El Málaga estudiará acciones legales contra Badiola (El País), Juanma: "Jesuli me ha llamado y me ha dicho que todo es mentira" (As), El cuarto oscuro del fútbol (El País)
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Más que Fútbol ● 2008
El párrafo anterior viene a colación del nuevo escándalo en Segunda División. Esta vez se trata de la compra y venta de partidos y jugadores, más que nunca, mercenarios. El escándalo anterior lo protagonizan el Málaga y el Tenerife, equipos que el año pasado compartían categoría en la Segunda División española. Se jugaba en la última jornada el Málaga el ascenso, al igual que la Real; ganando tenía el ascenso años después hecho. Lo hizo con un penalty clamoroso de Juanma, defensa del Tenerife, en una jugada para el recuerdo a la luz de los artículos publicados por El Mundo entre hoy y ayer. Fue en concreto ayer cuando El Mundo publicada las declaraciones textuales de Jesuli —jugador del Tenerife el año pasado— en las que se confesaba a Iñaki Badiola, presidente de la Real Sociedad. Estremecedor, se lo aseguro. Jesuli, un futbolista que despuntó en su día en las filas del Sevilla se encuentra actualmente entrenando en el filial del equipo sevillano y en 2006 jugó en la Real Sociedad. En un momento íntimo mediante conversación telefónica confesó al presidente de la Real que sí, efectivamente, el Málaga compró al Tenerife para que se dejara ganar y de esta manera ascender a Primera División —en cualquier caso el empate de la Real ante el Córdoba ascendía automáticamente al equipo malagueño—.
Lo novedoso del asunto no es el maletín del dinero. Son habituales como ya explica Pablo Orleans en su blog. Es algo común al fútbol e incluso beneficioso en muchos aspectos para el espectáculo —entiéndanme, no pretendo hacer apología del maletín—. Me explico. Cuando un equipo prima a otro para que venza al rival del primero, el primado, el equipo que no se juega nada, aumenta su competitividad y de esta manera le pone las cosas más difíciles al rival del equipo que paga. Deporte. Competencia. Pagar por ganar no implica que el equipo primado gane, no implica un cambio de actitud, tan sólo incentiva. Este caso es novedoso, o al menos su difusión pública, porque un equipo pagó a otro para dejarse perder adulterando de manera clamorosa no ya el resultado de un partido sino el vital resultado de un ascenso, el sueño de cualquier equipo de Segunda División. Las conversaciones publicadas por El Mundo no están manipuladas ni se han publicado ilegalmente. Tan sólo hay que escucharlas. El hecho de que se tomaran en secreto y posteriormente se filtraran a la prensa es el menor delito moral que se puede cometer cuando hablamos de la compra y venta de un partido. Es la punta del iceberg. Como es la punta del iceberg el escándalo del Málaga y el Tenerife.
No es excusa, Jesuli. Tus palabras de arrepentimiento, tan obvias que resultan insultante para cualquier mente racional, no son capaces de enterrar lo que todo el mundo ya sabe. Me gustaría ver a Jesuli declarando ante un juez que no, que la conversación está manipulada y que él jamás dijo lo que dijo a Badiola, que jamás se amañó ningún partido y que ningún jugador del Tenerife cobró 6.000 euros por dejarse ganar ante el Málaga. Me gustaría verlo porque se le caería la cara de vergüenza, primero por cobrar y comportarse como un mercenario y segundo por mentir deliberadamente ante un juez. Ante la justicia. Yo me creo las primeras declaraciones, la conversación de Jesuli con Badiola y lo publicado en El Mundo ayer. Me niego a creer que todo se debe a una errónea interpretación y a unas palabras sacadas fuera de contexto. Suena a broma barata, a recurso de última hora, a traición, a haber roto la ley del silencio imperante.
Resulta que el Málaga pagó, pero según afirma Badiola fue el Tenerife quien se ofreció. De hecho también llamó a la Real Sociedad, lo cual hubiera tenido menos trascendencia al estar enfrente un equipo que saldría a ganar sí o sí y superior al Tenerife. Resulta que a la postre el Málaga fue equipo de primera y hoy se pasea ante los mejores equipos de España mientras la Real Sociedad deambula sin pena ni gloria por el lodo de la Segunda División. Duele pensar lo que unos pocos ricos sin escrúpulos y por supuesto sin ética ni moral le han podido hacer a una ciudad, a una afición, al fútbol. Sí, sí. Hablo de unos pocos ricos y me refiero a los mercenarios que se vendieron con tal de ganar 7.000 euros. Jesuli no estaba ni convocado, vio el partido desde su casa y a pesar de todo dice que cobró, haciéndolo casi con toda probabilidad. ¡7.000 euros! ¿Cuánto gana un futbolista de Segunda División al año? ¡Qué digo al año, al mes! Probablemente mucho más que eso. No importó, los mercenarios de turno se dejaron manipular y demostraron ser lo que son, personas sin ética y dados al dinero. Ni piensan en el fútbol ni en un sentimiento, sus palabras hacia la afición y hacia la prensa caen en saco roto, su moral si es que la tienen se esfuma ante los maletines repletos de euros.
Badiola acusa a Juanma, precisamente el defensa que cometió el penalty, de organizarlo todo. Ahora viene lo más gracioso al tiempo que grotesco. Tal es la ley del silencio imperante en estos casos que a Jesuli, inocente a más no poder, le ha faltado tiempo para llamar a Juanma y disculparse o quien sabe qué. Obviamente la omertá entre los futbolistas es la máxima, obviamente romper el silencio significa ser un traidor, un esquirol, un cobarde que dejó en la cuneta a sus compañeros. Del arrepentimiento ni rastro. No existe porque no tienen conciencia. No existe porque han sido capaces de vender su alma al demonio, personificado en Lorenzo Sanz, un hombre de turbulento pasado cuya asociación con el fútbol y los maletines confirma cualquier sospecha. Tan sólo su presencia es ya de por sí un aliciente para que la justicia deportiva o incluso la ordinaria actúe de oficio sin esperar a ninguna denuncia.
Eso sí, no piensen que esto es un caso aislado. No piensen que la compra de partidos, árbitros, cadenas de televisión y cualquier cosa que se guíe por el dinero es algo único y exclusivo de Italia, el país de la Mafia y de la corrupción a gran escala. En absoluto. Moggi no fue más que la cabeza de turco de un país en el que quien más y quien menos, estaba metido hasta el fondo en el asunto arbitral. De hecho, en una investigación que no llegó hasta el fondo del todo la Juventus fue descendida y el Milan se mantuvo por poco. No se dejen engañar por lo que les quieran vender. La compra del Tenerife no es un caso asilado, es la punta del iceberg de un fútbol corrompido por el dinero que no atiende a sentimientos ni a ética alguna. Son los villanos quienes ven en el deporte una actividad meramente lucrativa, son los ricos quienes juegan con los sentimientos de las aficiones por un simple puñado de monedas, son los jugadores quienes se dejan vencer por el dinero. Son todos. Desconozco hasta dónde llegan los amaños de partidos. Desconozco quién puede estar dentro del escándalo. Pero pondría la mano en el fuego a que ni es ni será el último caso que salga a la luz. Barrer un poco el piso no viene mal de vez en cuando. Parece que sale algo y la gente se olvida de todo el polvo que queda dentro. La cuestión es ¿cuánto polvo tenemos en casa?Noticias Relacionadas | El "caso Jesuli" pasa al Ministerio Fiscal (El Mundo), Jesuli se arroja al vertedero y pone a prueba la honradez del fútbol (ABC), Jesuli lo niega todo en un comunicado (La Vanguardia), Miguel Angel: "No hay preocupación por las palabras de Jesuli" (Marca), El Málaga estudiará acciones legales contra Badiola (El País), Juanma: "Jesuli me ha llamado y me ha dicho que todo es mentira" (As), El cuarto oscuro del fútbol (El País)
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Más que Fútbol ● 2008
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