miércoles, 28 de octubre de 2009

Un Madrid de vergüenza

Andrés Pérez | Cuatro, four, vier, quatre, quattro, fyra. Repítanlo un millón de veces hasta que consigan creérselo. El Real Madrid perdió anoche por cuatro goles a cero frente al Alcorcón, equipo de Segunda B. Lo hizo de la manera más ruín y patética que se recuerda a un equipo de su nivel, lo cual es aún más sangrante si tenemos en cuenta que ningún equipo, jamás en la historia, había llevado a cabo un desembolso econónimo tan brutal como el Madrid este año. Sé que es redundar en el mismo tema pero no se puede dejar de lado que una plantilla de 250 millones de euros ha sido humillada, laminada y ridiculizada por un humilde conjunto de Segunda B. El Alcorcón, vaya por delante, hizo el partido de su vida frente al Madrid y merece todo el reconocimiento. Más aún, haría bien el Madrid en aprender de su rival copero ya que le dio una lección de cómo se ha de jugar al fútbol de manera sencilla y eficaz. Basta con cierta presión a la línea defensiva del rival, transiciones rápidas y aperturas constantes a la banda con desdoblamientos del lateral. Así se juega al fútbol en el barrio y así se gana a un grande. Pim, pam, pum. Cuatro goles. Que pase el siguiente.

Eso debieron pensar los miles, por escasos, aficionados que anoche abarrotaron el campo Santo Domingo de Alcorcón. Que pase el siguiente. Y no es para menos. El fútbol es de los humildes, ya lo dije una vez, y lo será por siempre. Equipos como el Alcorcón, gestas como la de anoche dan motivos para reconciliarse con un deporte que parecía sin rumbo en este país, dominado por el talón y por la hipocresía, por el poderío de los grandes y el olvido de los más pequeños y débiles. Hechas las correspondientes presentaciones, no cabe ya sino preguntarse qué le sucede al Madrid. Es posible aceptar que pierda de manera decrépita frente a un conjunto que estuvo a su merced. O que se retratara frente a un envalentonado Sevilla. Pero no ya que se humille, que reciba cuatro goles y lo que quedaron en el tintero, por parte de un equipo mediocre de Segunda B. Porque a fin de cuentas es un equipo mediocre, como todos los que batallan por los campos enfanganados de la tercera división española en orden descendente, orgullosos sí, pero mediocres en su calidad respecto a clubes más poderosos.

La goleada de ayer es una herida que quedará abierta por mucho tiempo en el corazón del Madrid. Desconzoco si tras el ridículo copero vendrán tiempos mejores, y se debe suponer ya que más bajo es complicado caer. Sea como fuere el problema del Madrid obedece a varios frentes. Por un lado el de una plantilla descompensada una vez más, con un banquillo no acorde a los cuatro jugadores excelsos que pueblan la plantilla blanca. Por otro, un entrenador que ha sido incapaz, desconozco los motivos, de otorgar de orden y concierto a la táctica del equipo, de dibujar un plan, de aderezar una defensa en teoría sólida y de otorgar cerebro a un ataque exhuberante. En su empeño Pellegrini ha fracasado y como tal debería marcharse, puesto que se admiten derrotas frente a equipos de alta gama pero no ante un club de Segunda B. Cuesta creerlo pero el equipo de los 250 millones de euros es un juguete roto en manos de unos futbolistas apáticos, un entrenador gélido y una directiva altiva e irresponsable.

Los mismos errores del pasado. Un segundo de a bordo, Valdano, de quien dicen que tiene más importancia que el mismo entrenador. Un nuevo equipo bonito diseñado para las mejores ocasiones carcomido por las fraguas internas de los egos en el cuerpo técnico y en la directiva. Sea como fuere, quienes gozan de mayor culpabilidad son los jugadores, porque a fin de cuentas son ellos quienes anoche permitieron a un equipo inferior un baño de proporciones bíblicas. Quedará en el recuerdo, para mal, la gesta que anoche el Alcorcón perpetró con toda la impunidad del mundo, sin resistencia aparente por parte del Madrid. Será un episodio que atormentará durante varios años a un club nacido para la gloria y a unos jugadores que a día de hoy no valen lo que merecen. Sin motivación ni esperanza, el Madrid es un cadáver deportivo. Y es una notivia positiva, en cierto modo, ya que haría bien el aficionado blanco en darse motivos para la alegría, pensar que de ningún modo es posible descender aún más a los infiernos. La Copa ha retratado a un juguete roto. Quizá sea el punto de inflexión para comenzar, ahora sí, una dinámica ascendente acorde a unos futbolistas que no merecen nada, puesto que nada hacen para merecerlo.

Vía | Más que Fútbol, As
Imagen | Marca

6 Comentarios:

Pablo Orleans dijo...

Supongo, Andrés, que estarás satisfecho con los emparejamientos de Copa ya que, al menos, hacen justicia y demuestran la grandeza de este deporte, más allá de los interminables ceros de las cuentas corrientes de algunos clubes o los 'audis' que reciban sus jugadores, hagan bien o mal su trabajo.
Anoche, el fútbol y el Alcorcón demostraron que en este deporte también vale el campo de batalla, los once contra once.
Hace miles de años, cuando existían las batallas bélicas a campo abierto, también existían las diferencias entre bandos. Los imperios más grandes comían mejor y tenían mejores armas. Los pueblos más pequeños luchaban como podían, con armas prácticamente inservibles y en unas condiciones físiscas pésimas.
Anoche, el Madrid fue un imperio que cayó en esta batalla y que, a pesar de que remonte en sus tierras, la derrota le va a dejar una profunda huella imborrable.

Saludos!

Anónimo dijo...

Cuando puedas Andres comenta el partido del domingo 6-1.Puedes empezar asi´,El zaragoza baja del olimpo al Barça.

Andrés Pérez dijo...

@ Orleans

Pues no, no estoy satisfecho con los emparejamientos de la Copa ni con la estructua de la Copa, pero ese es otro cantar.

No creo que el Alcorcón planteara un campo de batalla. En absoluto. Le venció con argumentos futbolísticos de peso, no con épicos ni figurados.

@ Anónimo

El partido del domingo no merece mayor comentario, y como ya dije no pude actualizar con la jornada 8. El Zaragoza fue netamente inferior y el Barça se resarció de sus males justamente. Si eso es ironía, no la manejas nada bien.

anonimo 6-1 dijo...

si el marcador fuera 1-6.seguro que merecia algun comentario,no.Como se os ve el plumero.

Andrés Pérez dijo...

Si fuera 1-6 sería inusual e histórico. Pero como no lo es partimos de una base supositoria equivocada, se trata de un 6-1 previsible y común. Sí, se nos ve el plumero. Pero para eso somos un blog de opinión.