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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Enajenación futbolística

Andrés Pérez | Nunca dejen de sorprenderse. Nunca desesperen en su búsqueda: aún puede haber algo peor que palmar 4-0 en Alcorcón tras haber realizado el mayor desembolso económico de la historia. Es posible caer más en el descrédito y es posible que el espectador siga sin explicarse absolutamente nada, deje de comprender el mundo y, hastiado, decida romper el televisor, porque nada merece ya la pena si un equipo de Segunda B es capaz de superar al Real Madrid en todas las facetas del juego para simplemente perder por un gol y eliminar al gigantón del fútbol español. O, seamos felices optimistas, puede suceder que tras contemplar semejante logro, el espectador en cuestión se reconcilie con la humanidad y descorche su mejor botella de vino para celebrar el milagro de cada día, seguir vivo. Como ven la enajenación que domina mi mente me impide hablar de fútbol. Hablo de la vida. Porque la vida es maravillosa, que diría cierto narrador ya en otro tiempo, y alumbra milagros e historias inverosímiles en cada esquina. Como la del Alcorcón. ¿Locura? Explíquenme ustedes de otra manera lo que ha sucedido en sólo dos partidos.

Como decía, era complejo imaginar un descalabro superior a la derrota... Disculpen, a la goleada histórica que el Madrid recibió de un equipo de barrio asentado con cierta holgura en la Segunda B. Pero he de insistir: jamás dejen de sorprenderse, es la gracia de la vida. Y en estas, el Alcorcón, noble equipo exento de calidad alguna en comparación al Real Madrid de los 250 millones de euros, se plantó en el tupido verde césped del Bernabeú, estadio mítico para la gloria, las remontadas y tantas cosas más. Y fue el Madrid quien osó desafiarle, quien hablaba de épica, noche de remontada, espíritu de Juanito y tantas banalidades más en boca de quien es incapaz de llevarlas a cabo. Y el Alcorcón, ni cortado ni amedrentado, planteó fútbol. Simple y llanamente. Ni bueno ni malo. Fútbol, señores, que es más fácil de lo que parece. Bandas, asociación, ensanchar el campo, cierta presión, orden, colocación, y lo que es más importante, conocimiento de causa. En el conjunto de barrio todos y cada uno de los futbolistas sabían qué tenían que hacer en el campo. Así jugar a este bello deporte es mucho más sencillo.

Qué les voy a contar del Madrid que no sepamos ya. Parece increíble, pero un equipo de Segunda B sabe jugar al fútbol mucho mejor que el segundo clasificado de la Liga Española. No es una cuestión de calidad ni de belleza estética. Repetimos: es una cuestión de orden y conocimiento. En el Madrid el orden es inexistente en todas sus líneas y el conocimiento brilla por su ausencia, como Kaka', como Raúl, como el inoperante Gago, como Higuaín, ese maravilloso jugador, como tantos otros que osaron enfrentarse al Alcorcón en la ida. Sin concierto alguno, únicamente Van der Vaart con un disparo lejano acertó a maquillar el ridículo, si es que a tamaño horror le cabe disimulo. El Bernabeú finalizó el partido aplaudiendo al Alcorcón y toreando a su propio Madrid: se llegaron a escuchar olés. ¿Hablar de fútbol, del sistema del Madrid, de las consecuencias y de las posibles soluciones? Venga ya. Una noche como esta merece hablar de todo menos de fútbol. Y en esto también descubrimos la magia de tan encantador entretenimiento.

P.D.

En otro orden de asuntos, el Zaragoza debió decidir que el gol no es su jurisdicción y empató a cero frente al colista de Primera División, huelga decirlo, el Málaga. Málaga que salió de su propio campo, habiendo logrado la clasificación, pitado y abucheado. Según Carrusel Deportivo la segunda parte fue un asedio constante del Zaragoza. Bien, si saben jugar, tocan con holgura, tienen conocimiento de causa que decíamos antes, pero mientras la defensa mantenga el mismo nivel de mediocridad y ningún delantero asome para perforar porterías rivales mantendremos la incertidumbre hasta el final. Yo no desespero. Equipo hay. Faltan los goles.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | Marca

jueves, 12 de marzo de 2009

20.45, cuartos de final (II)

Andrés Pérez | Cuesta creer que un equipo que ha costado en tres años algo más de doscientos millones de euros hiciera el ridículo de manera tan estrepitosa la pasada noche en Anfield. Cuesta creer que el Real Madrid no haya superado durante cinco años consecutivos los octavos de final —por no hablar de la eliminación clamorosa del Mónaco en 2004, que fue en cuartos pero igual de deshonrosa— y sobre todo cuesta creer que el mejor jugador y a todas luces el más determinante de un equipo de tal calibre sea el portero. No hubo color. Bueno sí. Uno. En concreto el rojo. Quienes antes de la eliminatoria decían que el Liverpool era un equipo planito, sin fútbol, que se agazapaba atrás y esperaba a su rival debieran replantearse su percepción futbolística. Hay una diferencia notable entre el Liverpool y el Real Madrid. Es cierto que Benítez es un amante de los partidos como los del Bernabeú, pero cuando el equipo necesita dar la talla y mostrarse como un grande, jugando como tal, lo hace. Y no le tiembla el pulso, y lo que es mejor, suele hacerlo de maravilla. La pasada noche se enfrentó un gigante contra un enano. El resultado no es más que la ecuación lógica de los factores.

Haría bien el Real Madrid, como club, en su conjunto en replantearse la estrategia del "Juntos Podemos" y demás frases diseñadas estratégicamente para remontar ligas, partidos y Copas de Europa. El espíritu de Juanito está bien, consigue que el fútbol sea un deporte maravilloso y que un equipo mediocre se proclame campeón dos años consecutivos en una liga de primer nivel, pero con espíritus no se llega a ninguna parte en Europa. No con equipos como el Liverpool delante. En cada momento difícil, el club y su patético entorno mediático se aferra a la épica, a la mística de un club legendario sin caer en que todo ello no sería necesario con un equipo equilibrado y diseñado con inteligencia. No será por dinero. Doscientos millones han construido un equipo absolutamente plano que juega a lo que quiere cuando puede —y he ahí la diferencia radical frente al Liverpool, que juega a lo que quiere casi siempre porque casi siempre puede— o, mejor dicho, cuando le dejan. Si bien en el campeonato doméstico la plantilla se muestra enternecedoramente dispuesta a pesar de sus carencias, en Europa y van cinco años, tal espíritu, por llamarlo de alguna manera, nunca sirve. Debiera el Real Madrid en recordar quién fue y a cuántos equipos eliminó con fútbol y no con espíritu. No se puede vivir siempre de ello.

El fútbol brilló por su ausencia y muchos se dieron de bruces contra el firme. El mojado y terso firme. Dolió, como duele siempre que uno se estrella contra un muro de hormigón, pero debería servir para comenzar una remodelación integral de una plantilla absolutamente mediocre. Comparar uno por uno a cada jugador del Liverpool con cada jugador del Madrid es obsceno, grotesco, incluso de mal gusto. En Anfield, jugaron los mayores del recreo contra los pequeños. Futbolistas convencidos de su labor, trabajadores y talentosos contra niñatos enriquecidos que, salvo contadas excepciones, no son nadie en el mundo del fútbol. Hablo de Higuaín o de Gago, de futbolistas cuyo precio desorbitado ha provocado que sean obligatoriamente sobrevalorados. De manera contínua. Entendamos que uno no se consuela si no quiere, y que cuando se da cuenta de su error intenta ver siempre el lado positivo. Incluso cuando no lo hay. Gago es un mediocentro mediocre hoy, que no ve más allá de lo que pueda ver el mucho más útil y digno Lass; e Higuaín es un delantero de rango menor. De hecho el Madrid saltó al campo con dos delanteros de rango menor, que ni de lejos se encuentran entre los quince mejores de Europa hoy por hoy. Dirán que Raúl sigue marcando goles, pero nadie hará hincapié en que nunca los marca cuando de verdad son necesarios. ¿Cuál fue la última gran actuación del capitán en Europa? ¿Dónde estaba ayer cuando más se le necesitó? Su físico y su fútbol no dan para más.

El inmovilismo de Raúl no es ni de lejos el mayor problema del equipo. Es un problema más, de muchos que arrastra el Real Madrid. Los arrastra por la ineptitud y de tantos necios que aprovecharon antaño cualquier excusa, cualquier triunfo, cualquier buen resultado para justificar una planificación desastrosa, lamentable, patética, de chiste si no fuera dramática. Nadie quiso ver la mediocridad de una plantilla sin recursos en los momentos clave. Nadie dentro del club. Hoy el Madrid es un juguete millonario roto. Defectuoso. Sin una pieza decente. A excepción de Casillas, divino, como siempre —sin él la humillación pudo ser mayor—. Las elecciones del próximo verano permitirán una limpia definitiva de la directiva, el cuerpo técnico y la plantilla. No se trata de defenestrar a la cantidad de medianías que atesora el Madrid hoy y que han provocado que en cinco años no supere los octavos de final de su antaño cortijo particular, siguen siendo jugadores válidos como segunda fila, de esos que el Barça actual, el Liverpool o el Manchester United sacan tanto provecho. Se trata de fichar con cabeza. De olvidarse de Cristiano Ronaldo y de fijarse a tiempo en Xabi Alonso. De no deshechar jamás a un delantero como Eto'o. De probar a la cantera en detrimento de jóvenes sudamericanos carísimos —Mata, Negredo, Arbeloa, Granero, Soldado—. Se trata de volver a hacer las cosas bien. Por el bien del Madrid.

El partido tuvo poca historia. Un Liverpool colosal arrasó a un Madrid empequeñecido. Por parte inglesa es la demostración palpable de lo que el equipo de Benítez es capaz de hacer siempre que tenga el factor Anfield en el partido de vuelta y a Torres —imperial— en plena forma física. Xabi Alonso, Mascherano y Gerrard conforman hoy uno de los mejores centro del campo del mundo y su defensa es segura y expeditiva. Un equipo válido, muy válido, para ganar la Copa de Europa. Sobran las palabras a un equipo que rozó la perfección la pasada noche. Cuatro goles y el doble de ocasiones claras hicieron del partido un festival inglés. Del resto de eliminatorias lo más destacado es el reencuentro del Barcelona con su filosofía. Las dudas tras un bajón comprensible propiciaron un estado de crisis innecesario. El Barça, si juega siempre como sabe y no se deja superar más por lo que se encuentra fuera del terreno de juego que por lo que se encuentra dentro de él, es un serio candidato a llevarse el torneo continental y así lo demostró, arrolando en la primera parte a un Lyon dormido y superado por cualquier costado. Henry, pletórico. Eto'o, a lo suyo. Messi, un genio. Xavi, el mejor organizador del mundo y de la historia de España. Y que tantos sigan empeñándose en negarlo...

Una noticia positiva y otra negativa. El Villarreal pasó merecidamente en Grecia y el Atlético se estrelló en Oporto. Todo en orden. El Atlético es un equipo absolutamente descompensado puesto que cuenta con cuatro jugadores ofensivos superlativos y con una defensa lamentable, irrisoria, patetica, tragicómica. Al Oporto le valió con mantener el resultado en su campo y preocuparse poco de atacar puesto que todos sus esfuerzos debían estar destinados a parar a Forlán y compañía, con el agravante para los colchoneros de que Forlán, incomprensiblemente, no fue titular. El Manchester humilló al Inter, el Bayern hizo lo propio con el Sporting de Lisboa, el Chelsea apunta a semifinales un año más, el Arsenal eliminó al Roma en la patética tanda de penaltys y el resto vuelve a casa con el rabo entre las piernas. Amén del Juventus, quien dignamente estuvo a punto de eliminar al Chelsea. Haría bien el Real Madrid en fijarse en el Juventus. Cayó eliminado pero dió la cara hasta el final. Mantuvo viva su historia, fue fiel a lo que viene siendo durante toda la temporada y nadie, nadie, podrá reprochar su actitud y su fútbol. ¿Su plantilla? Observen las alineaciones de esta temporada. ¿Su presupuesto? Viene de la Serie B. Agravio comparativo, sí.

Vía | As
Imagen | El Mundo

Más que Fútbol ● 2009

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (IV)

Andrés Pérez | Volvemos a la actualidad. ¿Era necesario escribir cuatro posts por la derrota del Madrid? Sí, a pesar de que a nivel particular la derrota no signifique nada nuevo. En realidad, las dos victorias de la Juventus son fruto de una planificación errónea de tres años. A pesar de las buenas intenciones del equipo el año pasado, durante el verano no se hizo absolutamente nada por tapar los agujeros existentes. Aprovechando las antiguas virtudes se apuntaló la mediapunta con Van der Vaart, un grandísimo fichaje, pero a todas luces innecesario. La mejor noticia fue probablemente la vuelta de un campeón de europa, De la Red. Entre tanto salieron a la luz problemas internos entre Mijatovic, Calderón y Schuster. El alemán pedía más y los dos primeros se negaban tras haber gastado sorprendentemente 200 millones de euros en dos años, la mayoría en fichajes que no valían ni un tercio de lo que habían pagado. Llegada la hora de la verdad llegado el momento en el que un equipo con carencias pero bien encaminado necesitaba de un buen desembolso de dinero para apuntalar las zonas más problemáticas, el club no tenía dinero. Mala planificación, errores a largo plazo. Por muchas Ligas que ganes entre tanto.

Como decía, tan sólo llegó el holandés del Hamburgo y para colmo de males se fue Robinho. Muy a pesar de Schuster, quien mostró su descontento repetidas veces en las ruedas de prensa de pretemporada. A día de hoy el Madrid se encuentra en un mar de dudas. Schuster está abandonado a su suerte, que se decidirá en los próximos días, y el conjunto no da la sensación de ya no sólo conquistar Europa, sino tampoco de revalidar por tercera vez consecutiva el título de Liga. ¿Se trata de un proyecto acabado en su punto álgido? Repito que no. El proyecto de Schuster está incompleto, no lo pudo culminar esta temporada. De ahí que no haya ninguna crisis, sino la consecuencia natural de un equipo al que le faltan varias piezas para funcionar bien. Si creamos un vehículo defectuoso, con alguna pieza en mal estado o inexistente, que se rompa es cuestión de tiempo. En tal caso no será cuestión de mala suerte, desdichados acontecimientos o situaciones extremas e inesperadas, sino que nuestro mal fario se deberá a una falta lamentable de previsión. A no coser los pequeños agujeros por considerarlos insignificantes y de este modo arriesgarte en el futuro a que el agujero se haga más grande. Es lo que le sucede al Madrid hoy. No hay crisis. Simplemente selección natural.

¿Soluciones? Se me antojan muchas. Schuster es un alineador más que un entrenador, ya no sabemos si por su latente falta de creatividad en los banquillos -probable- o por la falta de recursos con los que cuenta -muy probable-. El equipo titular podría aspirar a todo en condiciones plenas, pero teniendo en cuenta que tus dos delanteros titulares superan los treinta años y que gran parte de tus jugadores se lesionan con asiduidad, es poco posible tener durante todo el año los once o doce jugadores al completo. Cuando eso suceda es necesario tirar del banquillo, como dicta el manual. Sin embargo Schuster allí no encontrará absolutamente nada. Nada que supla con garantías lo anterior. Dejando a un lado el banquillo conviene replantearse el equipo titular. Que los nuevos sustituyan a los viejos titulares, y que los viejos titulares se vayan al banquillo expulsando a los viejos reservas. Cuestión de ciclos, mejora absoluta de la plantilla.

Como fichar se antoja imposible en diciembre -fichas lo que hay, no lo que deseas- Schuster tendrá que tirar de lo que tenga. Por lo pronto recuperar el medio del campo, vacío. Diarra es un jugador de corte excesivamente torpe y poco dado a la organización. Si se quiere jugar de manera más fluida y con una vocación ofensiva sin perder en exceso la seguridad atrás, De la Red tendría que ser por decreto ley titular. Y que Gago le acompañara realizando las labores de limpieza y ayuda a la defensa. La defensa y el portero son lo mejor del equipo a día de hoy así que dejarlos como están es la mejor opción -fichar un lateral izquierdo de calidad no estaría nada mal para la plantilla-. Solucionado el verdadero problema del equipo, la fluidez y la organización en el medio del campo gracias a la incorporación de un mediocentro magnífico como De la Red al once titular, queda poco por retocar. Robben tendría que ser titular siempre, pero al ser de cristal no puede ser. Para el resto de días las mejores opciones son Sneijder y Van der Vaart, uno a cada lado. Fuertes, potentes e imaginativos. Dados a los momentos difíciles y normalmente no sucumben a la presión, algo que Guti, más genial, no puede decir. Siempre se hunde. Y van...

Finalmente arriba, y muy a mi pesar, los argentinos deberían tener muchos más minutos. Saviola e Higuaín, los dos. No considero a ninguno dos jugadores con el nivel necesario como para ser los delanteros titulares del equipo, pero el lamentable estado de forma permanente de Raúl y las contínuas lesiones de Van Nistelrooy hacen presagiar que uno de los dos jugarán muchos minutos. De hecho, Raúl tendría que ir al banquillo en beneficio de Higuaín, pero temo que eso no sucederá. Saviola como tercera opción hoy por hoy es algo irrisorio, pero por proponerlo no sucede nada. En definitiva, tras cuatro posts en los que he resumido mi parecer de tres años de Ramón Calderón en la directiva del equipo blanco, llego a la conclusión de que el equipo necesita de varios fichajes -entre ellos el entrenador- y considerables reformas tácticas. Exactamente igual que cuando llegó a la presidencia, sólo que con dos títulos ligueros más, dos humillaciones en europa más y 200 millones de euros menos. Quizá la solución sea su dimisión y la de Mijatovic. Aunque esa ya, es otra historia.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (III)

Andrés Pérez | Llegó Schuster al año siguiente acreedor del buen fútbol gracias a sus buenas que no espectaculares dos temporadas con el Getafe. Cualquiera que siguiera la Liga con asiduidad sabía que Schuster era un buen entrenador al que el fútbol ofensivo le gustaba pero que en absoluto conducía a sus equipos por el sendero del fútbol preciosista. A pesar de todo el alemán, de carácter agrio a las duras y a las maduras demostrando una regularidad pasmosa en las ruedas de presa pero por lo borde, llegó al Madrid y recibió el regalo de Pepe, Saviola, Dudek, Sneijder, Metzelder, Heinze, Marcelo, Drenthe y Robben. Exceptuando a Sneijder, Pepe y Robben el resto de fichajes rayaban en lo mediocre. Así las cosas el conjunto perpetrado por Schuster fue el mismo al anterior a excepción de un vital Sneijder. El Madrid jugó mejor, innegable, y ganó más. Récord de puntos, humillación a un patético Barcelona y un futuro prometedor con una plantilla joven. Todo era un camino de rosas y pétalos... para algunos. Otros no seguimos la corriente y preferimos ver los fallos.

A pesar de los buenos resultados en la competición doméstica -de las peores que recuerdo en cuanto a calidad- el equipo no convenció tanto como debiera o como se suponía. Se había vendido a Schuster como un entrenador que conseguía que sus equipos jugaran como los ángeles cuando su historial nada parecía indicarlo. ¿Motivos? Se desconocen, más aún cuando la relación entre Pedja Mijatovic y el alemán no era en absoluto la adecuada para un entrenador y un director deportivo. Los fichajes habían sido mediocres con dos gratas sorpresas, especialmente la de Sneijder, el mejor fichaje junto a Van Nistelrooy de la era Calderón. ¿Qué fallaba en el Madrid? Aparentemente nada. Desde los púlpitos de la prensa madrileña muchos auguraban la décima -esto Roncero lo hace cada año, para luego decir, el día que la consiga, que él lo había previsto; para qué comentar nada- y por supuesto se congratularon por la mejora sustancial que el conjunto blanco había llevado a cabo. El estilo capellista, por momentos, se había olvidado y gracias a la mejora considerable de Gago en su posición y a la frescura de un exhuberante por momentos Sneijder el Madrid se llevó la Liga sin reproches.

Si en Liga el camino fue fácil y por supuesto merecido, en Copa de Europa no pasó lo mismo. Bueno sí. Pasó lo que llevaba pasando tres años, que un equipo notable en el campeonato local no era capaz de dar la talla en Europa, demostrando una vez más la mediocridad de muchos de sus jugadores. El rival en aquella ocasión fue un Roma muy superior, con jugadores que uno por uno siempre superaron al rival español. Especialmente dolorosa fue la derrota 1-2 en el Bernabeú, en el que tan sólo el arreón de orgullo que un hermético equipo dio, acercó al Madrid a los cuartos de final. La realidad fue mucho más cruda que en Liga. El equipo se mostró incapaz de dominar al Roma en toda la eliminatoria. Guti se hundió, Van Nistelrooy se lesionó para la vuelta -largo capítulo de lesiones desde el año pasado hasta este, fruto de la edad- y Robinho demostró que no iba a ser nunca el genio que prometía. Más allá de la nueva eliminación el equipo se mostró endeble atrás, vacío en el medio del campo y viejo arriba. Las lesiones de Van Nistelrooy y el bajón de calidad de Raúl, la escasa calidad de Diarra y la falta de personalidad de Gago y sobre todo, el desorden táctico, petrificaron al Madrid ante el Roma.

A pesar de ello la temporada se pudo calificar como satisfactoria. Schuster en su primer año había mejorado considerablemente al equipo y se había llevado la Liga con récord de puntos y la sensación de ser imbatible. Los argumentos los mismos que los de Capello. Mucha pegada arriba, un buen portero, y las genialidades de Sneijder o Guti. Poco más. La buena organización táctica por momentos de Capello -por insuficiente- dio paso a un esquema más libre pero menos ordenado, claro. Sin embargo no se notó en exceso, a excepción del Roma, lo cual es decidor del escaso nivel de los equipos de la Liga el año pasado. Como decía, Schuster tenía tiempo para crear el equipo definitivo. El que mantendría los valores, jugaría bien y ganaría tres títulos. El verano se antojaba largo pero ilusionante. Ciegos ante la realidad, muchos auguraban años de reinado.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

jueves, 8 de mayo de 2008

Un pasillo que duró 90 minutos (Jornada 36)

Andrés Pérez | Intercalada en la semana, sin tiempo para digerir lo sucedido durante el fin de semana venía la trigésimo sexta jornada de Liga. Jornada, en la que de no ser por la ya confirmada victoria del Real Madrid hubiera servido para asistir a un derbi más, a otro partido entre blancos y azulgranas. A otro ambiente. A otra cosa. Otra cosa, definitivamente eso es lo que supuso el partido. Cuando el Real Madrid caminaba en el minuto 60' de la segunda parte con un contundente 3-0 sobre el cuerpo inerte y moribundo del Barcelona recordé la portada del As tras el 3-0 que el Barcelona le endosó al Real Madrid en 2005, en el Camp Nou: "Cambio de ciclo" decía todo el mundo. Ahora evoqué la misma imagen, la de un equipo desganado, sin motivación, viciado y con un futuro siniestro. La de un Barcelona lamentable. Es la primera paliza que recibe el Barcelona del Madrid desde que tengo recuerdo futbolístico. Y no se me olvidará. Porque el Barça ha denigrado su prestigio a mínimos inconcebibles. Y no culpo a nadie, porque no soy quien para hacerlo. Digo que se ha denigrado y me quedo ahí, y lo hago sin señalar siquiera de refilón el ya tristemente célebre pasillo que el Barça hubo de dedicar al Real Madrid. Finalmente, y a pesar de todo, no fue más que una anécdota. El partido en sí, fue un pasillo para el Real Madrid.


Se había hablado de ello durante toda la semana y probablemente sea necesario pasarse por DDF y por La Libreta de Van Gaal para comprender lo verdaderamente risorio de todo el circo montado alrededor del pasillo. En todo caso no supuso ninguna humillación para el Barcelona, más aún, apareció más digno en el pasillo que en el resto del partido. La imagen quedará grabada en la historia como la de un equipo elegante cerrando filas frente a un equipo campeón y señor, con su capitán a la cabeza dando la mano en un excelente signo de deportividad al eterno rival. Eterno, decían. Anoche ni fue eterno ni fue rival. Hago hincapié especialmente en el partido del Barça porque para el Real Madrid lo de ayer fue una pachanga, un partido de patio de recreo donde los de cuarto abusan de los de primero. Realmente lo pareció. Porque incluso Diarra y Marcelo se acercaron con muchísimo peligro a la portería de un fúnebre, como el resto del Barcelona, Valdés. Sin mediocampo y sobre todo sin motivación, los culés deambularon por el tupido césped del Bernabeú firmando su acta de muerte incluso antes de haber recibido el primer disparo.


Podrán excusarse en el árbitro, en que dos de los cuatro goles jamás debieron subir al marcador o en que así, sin nada por lo que jugar y sabiendo la mitad de ellos que no estarán al año que viene, es difícil mantener la cabeza levantada. Pero sabrán que están traicionándose a sí mismos. Este Barça tiene mucho del Madrid galáctico, y como bien decía Juandi en este mismo blog, si viendo la misma piedra este verano van a tropezar igualmente será un espectáculo dantesco. El partido, que en el fondo es lo de menos, fue un escandaloso 4-1 con un Real Madrid que cuajó el mejor choque de la temporada. Gago y Diarra, antaño criticados hasta la saciedad, jugaron como nunca y parecieron la pareja de mediocentros perfecta. No creo que sea el momento de engañarse. Lo de ayer no sirve, no había rival. Tan sólo un digno Henry, ensimismado o encofrado en una lucha consigo mismo levantó la cabeza y recuperó el aliento. Quizá jugó su mejor partido anoche, o quizá fue mediocre y destacó entre el lodo. Messi tuvo tres jugadas para el recuerdo, pero ni siquiera pareció querer correr. Ni el resto.


Lo del Barça da para cinco o seis posts así que como el partido en sí no tiene ninguna relevancia es mejor mirar hacia abajo, donde este extraño miércoles liguero si fue decisivo. Decisivo, por ejemplo, porque el Valencia y el Getafe están prácticamente salvados. Ambos vencieron y respiraron, algo que ni Valladolid, ni sobre todo Zaragoza, Recreativo y Osasuna pueden hacer. El más perjudicado fue el Osasuna, que volvió a palmar en el último minuto, sabedor de su mala suerte. El Recre cayó previsiblemente ante el mejor Villarreal y el Valladolid sacó un punto del no campo del Betis (jugó en La Cartuja). Se jugará entre tres con todo en contra para Osasuna, equipo al que ni siquiera le vale el factor campo. La Liga por abajo es una incógnita también para el Zaragoza, que no sacó puntos de Valencia cuando pudo haberlo hecho. Tras cuatro partidos puntuando la racha se rompe y si no gana el sábado al Real Madrid B estará en apuros muy serios a falta de una jornada para la conclusión.


En Europa todo quedó más decidido. A falta de que el Atlético se enfrente al peor equipo de la segunda vuelta, el Espanyol, el Sevilla recupera su quinta plaza empatado a puntos con un Atlético que no se puede permitir perder teniéndolo todo a favor. El Racing recibió una sobredosis de realidad al caer 3-0 bajo la lluvia que le impuso el Sevilla, tras un partido excelso. Los santanderinos apuran sus opciones de Copa de Europa pero sería una utopía pensar que un desinflado Racing puede ahora remontar el sueño. Aunque no hay que olvidarlo ni permitir que nos ciegue una maravillosa temporada: la Uefa es mucho más premio del que hubieran creído en septiembre. El sueño sigue, a no ser que el Mallorca, ya a tres puntos del Racing lo impida. Algo complicado, ya que el Racing sigue dependiendo de sí mismo. Y quiere mantener vivo el sueño.

Resultados (a falta del Atlético de Madrid - Espanyol) |

Racing 0 - 3 Sevilla
Murcia 1 - 2 Athletic
Mallorca 2 - 1 Osasuna
Valencia 1 - 0 Zaragoza
Deportivo 1 - 0 Levante
Recreativo 0 - 2 Villarreal
Getafe 4 - 2 Almería
Betis 1 - 1 Valladolid
Real Madrid 4 - 1 Barcelona

Clasificación | (pincha aquí)

La goleada del Madrid...



El detalle: Cuando el Deportivo caminaba hacia otra victoria más, frente a un Levante ya hundido, la grada gallega cantó: "¡Que les paguen, diles que les paguen, diles que le paguen, de una puta vez!" Todo un detallazo que demuestra la empatía que siente el fútbol español con el dramático caso del Levante.

Vía | You Tube, Marca, As, Más que Fútbol, Diarios de Fútbol, La Libreta de Van Gaal
Imagen | As, Marca, Heraldo de Aragón

Más que Fútbol ● 2008

lunes, 15 de enero de 2007

Cuando la rabia se muestra en el campo (Real Madrid 1 - 0 Real Zaragoza)


Los jugadores, malos o buenos, son máquinas sensitivas. Me explico, son capaces de generar tal cantidad de emociones y sentimientos, que se ven reflejadas en un campo de fútbol.

Cuando a un equipo se le acaba la motivación, se le ve desganado, sin fuerza, sin ilusión; y se refleja en el campo por la manera que ese equipo tiene de jugar: lento, cansino. A los grandes jugadores siempre se les acaba terminando la ilusión, y es entonces cuando se sepultan al ostracismo, al retiro. Zidane se pegó dos años anodino, con detalles pero sin regularidad. Llegó el Mundial, la ilusión de terminar como el más grande, se rejuveneció, fue el mejor jugador del Mundial y si no hubiera sido por el calentón ante Materazzi (otra prueba más de emotividad) Francia hubiera tenido más posibilidades en la final.
Pero no solo para lo malo los sentimientos actúan en el juego de un equipo. Si ese equipo está enrabietado, cabreado consigo mismo, con la prensa y con el entorno, juega mejor. Quizá la palabra no sea mejor, quizá sea coraje, corazón.

Eso es lo que esta noche ha revivido al Real Madrid. Metido en un ambiente viciado y lleno de críticas el Madrid no levantaba cabeza. Una semana clave: Beckham, Ronaldo, Cassano, ninguno cuenta. Un partido: Riazor, lamentable actuación. Y una palabra: Renovación. Pero sobre todo una actitud: Conjura.

Porque si de algo estoy seguro es de la conjura de los jugadores. Todos contra el mundo, no somos un equipo de gandules ni nos conformamos con lo que hacemos, sabemos que lo podemos hacer mejor y lo vamos a demostrar. Hemos dicho.
Y con esa conjura saltaron al campo del Bernabeú esta noche. Bueno, con esa conjura y con Gago e Higuaín. Ambos argentinos, jóvenes, buenos jugadores, pero sobre todo con ganas de comerse el mundo, algo que necesitaba y mucho este Madrid; porque hasta los llegados hace poco habían entrado en la dnámica del mal juego: Robinho, Cannavaro, Emerson, Diarra. El Madrid era una máquina de devorar cuanto tenía a su paso, nuevos incluidos.

Pero si para algo sirven las conjuras es para intentar comenzar una vía nueva. Y parece que así lo pueden llegar a conseguir, que no significa que lo consigan.
Enfrente el Zaragoza. Uno de los mejores equipos de la Liga. La agradable sorpresa del año, buen juego, goles y espectáculo. Pero eso sí, un equipo al que le falta hacerse. Y además el Zaragoza de esta noche ha sido el peor Zaragoza de la temporada.

De Principio a fin, el Madrid salió dominando y asustando. Gago jugó maravillosamente bien. Derrochó esfuerzo en todas las partes del campo, no paraba de pedirla y de jugar con criterio al primer toque. Hasta llegó al área un par de veces y recuperó gran cantidad de balones.
A partir de Gago el Madrid constuyó su juego. Diarra, al que la conjura le ha cambiado, comenzó a parecerse al jugador del Lyon. Pocos balones perdidos y muchos recuperados. Aunque aún le queda, en estas condiciones es la pareja perfecta para Gago.
Mientras el mediocampo del Madrid ahogaba, el del Zaragoza se hundía. Zapater y Celades anodinos, D´Alessandro muy fallón y Aimar, pese a intentarlo, pagó el hecho de ser el único lúcido en una noche aciaga para los maños.

El Zaragoza nunca dió sensación de peligro (solo una aislada jugada de Ewerthon), el Madrid cada vez que llegaba causaba inquietud en César. Fueron Higuaín y especialmente Reyes, los que rejuvenecieron al Madrid.
El gol llegó en un corner que nuca debio ser, y tras una mano que se debió pitar. Otro fallo terrible para el Zaragoza que no sirve como excusa. Se jugó un partido horrible, aunque es curioso: Barcelona y Madrid ya han birlado unos cuantos goles al Zaragoza esta temporada, y no son goles poco importantes que digamos.

La segunda parte: para olvidar. Nada destacable por parte del Zaragoza (Sergio García sí, no entiendo porque salió desde el banquillo) solo intentos frustrados y amarillas acumuladas. El Madrid buscó sentenciar y pudo hacerlo. De la Red, tan cerca estuvo y tan lejos ahora, también gozó de minutos y pudo sentenciar en un mano a mano que César (el mejor del Zaragoza) atajó. Anteriormente había sacado una clara a Higuaín. El Madrid celebró la victoria como si de la Champions se tratase. Helguera se recreó en ello, se le veía feliz. Antes sin dorsal y casi vendido, hoy con el 21, titular y capitán. Como cambian las cosas.

Resultado justo. Gol injusto. Paradojas del fútbol.
El Madrid parece recuperarse. Parece digo, porque si se vuelven a lanzar las campanas al vuelo se volverá a tropezar. Lleva pasando tres años seguidos. Gago e higuaín son agradables sorpresas, no las llaves que sacarán al Madrid de su mala vorágine. Capello no ha dado con la tecla, se la ha encontrado.
El Madrid sigue con un follón terrible, pero si para algo sirven las conjuras, es para maquillar follones.

Noticias apoyo:

Sin hambre, sin carisma - Corazón de León

Sedación Profunda - Planeta Zaragocista

Todo está relacionado - Fútbol de actualidad

El Madrid se reinventa - AS (Juanma Trueba)