Mostrando entradas con la etiqueta Rafa Benítez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rafa Benítez. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de marzo de 2009

20.45, cuartos de final (II)

Andrés Pérez | Cuesta creer que un equipo que ha costado en tres años algo más de doscientos millones de euros hiciera el ridículo de manera tan estrepitosa la pasada noche en Anfield. Cuesta creer que el Real Madrid no haya superado durante cinco años consecutivos los octavos de final —por no hablar de la eliminación clamorosa del Mónaco en 2004, que fue en cuartos pero igual de deshonrosa— y sobre todo cuesta creer que el mejor jugador y a todas luces el más determinante de un equipo de tal calibre sea el portero. No hubo color. Bueno sí. Uno. En concreto el rojo. Quienes antes de la eliminatoria decían que el Liverpool era un equipo planito, sin fútbol, que se agazapaba atrás y esperaba a su rival debieran replantearse su percepción futbolística. Hay una diferencia notable entre el Liverpool y el Real Madrid. Es cierto que Benítez es un amante de los partidos como los del Bernabeú, pero cuando el equipo necesita dar la talla y mostrarse como un grande, jugando como tal, lo hace. Y no le tiembla el pulso, y lo que es mejor, suele hacerlo de maravilla. La pasada noche se enfrentó un gigante contra un enano. El resultado no es más que la ecuación lógica de los factores.

Haría bien el Real Madrid, como club, en su conjunto en replantearse la estrategia del "Juntos Podemos" y demás frases diseñadas estratégicamente para remontar ligas, partidos y Copas de Europa. El espíritu de Juanito está bien, consigue que el fútbol sea un deporte maravilloso y que un equipo mediocre se proclame campeón dos años consecutivos en una liga de primer nivel, pero con espíritus no se llega a ninguna parte en Europa. No con equipos como el Liverpool delante. En cada momento difícil, el club y su patético entorno mediático se aferra a la épica, a la mística de un club legendario sin caer en que todo ello no sería necesario con un equipo equilibrado y diseñado con inteligencia. No será por dinero. Doscientos millones han construido un equipo absolutamente plano que juega a lo que quiere cuando puede —y he ahí la diferencia radical frente al Liverpool, que juega a lo que quiere casi siempre porque casi siempre puede— o, mejor dicho, cuando le dejan. Si bien en el campeonato doméstico la plantilla se muestra enternecedoramente dispuesta a pesar de sus carencias, en Europa y van cinco años, tal espíritu, por llamarlo de alguna manera, nunca sirve. Debiera el Real Madrid en recordar quién fue y a cuántos equipos eliminó con fútbol y no con espíritu. No se puede vivir siempre de ello.

El fútbol brilló por su ausencia y muchos se dieron de bruces contra el firme. El mojado y terso firme. Dolió, como duele siempre que uno se estrella contra un muro de hormigón, pero debería servir para comenzar una remodelación integral de una plantilla absolutamente mediocre. Comparar uno por uno a cada jugador del Liverpool con cada jugador del Madrid es obsceno, grotesco, incluso de mal gusto. En Anfield, jugaron los mayores del recreo contra los pequeños. Futbolistas convencidos de su labor, trabajadores y talentosos contra niñatos enriquecidos que, salvo contadas excepciones, no son nadie en el mundo del fútbol. Hablo de Higuaín o de Gago, de futbolistas cuyo precio desorbitado ha provocado que sean obligatoriamente sobrevalorados. De manera contínua. Entendamos que uno no se consuela si no quiere, y que cuando se da cuenta de su error intenta ver siempre el lado positivo. Incluso cuando no lo hay. Gago es un mediocentro mediocre hoy, que no ve más allá de lo que pueda ver el mucho más útil y digno Lass; e Higuaín es un delantero de rango menor. De hecho el Madrid saltó al campo con dos delanteros de rango menor, que ni de lejos se encuentran entre los quince mejores de Europa hoy por hoy. Dirán que Raúl sigue marcando goles, pero nadie hará hincapié en que nunca los marca cuando de verdad son necesarios. ¿Cuál fue la última gran actuación del capitán en Europa? ¿Dónde estaba ayer cuando más se le necesitó? Su físico y su fútbol no dan para más.

El inmovilismo de Raúl no es ni de lejos el mayor problema del equipo. Es un problema más, de muchos que arrastra el Real Madrid. Los arrastra por la ineptitud y de tantos necios que aprovecharon antaño cualquier excusa, cualquier triunfo, cualquier buen resultado para justificar una planificación desastrosa, lamentable, patética, de chiste si no fuera dramática. Nadie quiso ver la mediocridad de una plantilla sin recursos en los momentos clave. Nadie dentro del club. Hoy el Madrid es un juguete millonario roto. Defectuoso. Sin una pieza decente. A excepción de Casillas, divino, como siempre —sin él la humillación pudo ser mayor—. Las elecciones del próximo verano permitirán una limpia definitiva de la directiva, el cuerpo técnico y la plantilla. No se trata de defenestrar a la cantidad de medianías que atesora el Madrid hoy y que han provocado que en cinco años no supere los octavos de final de su antaño cortijo particular, siguen siendo jugadores válidos como segunda fila, de esos que el Barça actual, el Liverpool o el Manchester United sacan tanto provecho. Se trata de fichar con cabeza. De olvidarse de Cristiano Ronaldo y de fijarse a tiempo en Xabi Alonso. De no deshechar jamás a un delantero como Eto'o. De probar a la cantera en detrimento de jóvenes sudamericanos carísimos —Mata, Negredo, Arbeloa, Granero, Soldado—. Se trata de volver a hacer las cosas bien. Por el bien del Madrid.

El partido tuvo poca historia. Un Liverpool colosal arrasó a un Madrid empequeñecido. Por parte inglesa es la demostración palpable de lo que el equipo de Benítez es capaz de hacer siempre que tenga el factor Anfield en el partido de vuelta y a Torres —imperial— en plena forma física. Xabi Alonso, Mascherano y Gerrard conforman hoy uno de los mejores centro del campo del mundo y su defensa es segura y expeditiva. Un equipo válido, muy válido, para ganar la Copa de Europa. Sobran las palabras a un equipo que rozó la perfección la pasada noche. Cuatro goles y el doble de ocasiones claras hicieron del partido un festival inglés. Del resto de eliminatorias lo más destacado es el reencuentro del Barcelona con su filosofía. Las dudas tras un bajón comprensible propiciaron un estado de crisis innecesario. El Barça, si juega siempre como sabe y no se deja superar más por lo que se encuentra fuera del terreno de juego que por lo que se encuentra dentro de él, es un serio candidato a llevarse el torneo continental y así lo demostró, arrolando en la primera parte a un Lyon dormido y superado por cualquier costado. Henry, pletórico. Eto'o, a lo suyo. Messi, un genio. Xavi, el mejor organizador del mundo y de la historia de España. Y que tantos sigan empeñándose en negarlo...

Una noticia positiva y otra negativa. El Villarreal pasó merecidamente en Grecia y el Atlético se estrelló en Oporto. Todo en orden. El Atlético es un equipo absolutamente descompensado puesto que cuenta con cuatro jugadores ofensivos superlativos y con una defensa lamentable, irrisoria, patetica, tragicómica. Al Oporto le valió con mantener el resultado en su campo y preocuparse poco de atacar puesto que todos sus esfuerzos debían estar destinados a parar a Forlán y compañía, con el agravante para los colchoneros de que Forlán, incomprensiblemente, no fue titular. El Manchester humilló al Inter, el Bayern hizo lo propio con el Sporting de Lisboa, el Chelsea apunta a semifinales un año más, el Arsenal eliminó al Roma en la patética tanda de penaltys y el resto vuelve a casa con el rabo entre las piernas. Amén del Juventus, quien dignamente estuvo a punto de eliminar al Chelsea. Haría bien el Real Madrid en fijarse en el Juventus. Cayó eliminado pero dió la cara hasta el final. Mantuvo viva su historia, fue fiel a lo que viene siendo durante toda la temporada y nadie, nadie, podrá reprochar su actitud y su fútbol. ¿Su plantilla? Observen las alineaciones de esta temporada. ¿Su presupuesto? Viene de la Serie B. Agravio comparativo, sí.

Vía | As
Imagen | El Mundo

Más que Fútbol ● 2009

martes, 4 de noviembre de 2008

20.45, cuarta jornada (I)

Andrés Pérez | En plena polémica aquí por los malos arbitrajes -personificada en Mijatovic y el victimismo del que hace gala el Madrid, no perderse esta columna muy sentida y conmovedora de Relaño en relación a lo mucho que ha perdido el Madrid a lo largo de la historia- ayer un sueco demostró que equivocarse en jugadas elementales no es único del gen español. Lo sufrió el Atlético y se aprovechó el Liverpool de ello, consiguiendo empatar en el minuto 90 un partido que se le había puesto cuesta arriba desde el principio. Sin Torres y colapsado el centro del campo por el Atlético gracias a la honrosa por nada brillante labor de Assunçao, Raúl García y Maniche, el equipo de Benítez tuvo que desplazar su juego hacia la banda, y cuando no pundo, hacia Gerrard, y cuando tampoco pudo, hacia los desmarques siempre peligrosos de Robbie Keane o Kuyt, quienes ayer llegaban siempre un segundo más tarde de lo que debieran. A pesar de ello, a pesar de no desplegar el juego brillante y efectivo mostrado en la competición local, el Liverpool mereció como mínimo el empate. Por las numerosas ocasiones y por el acorralamiento al que sometió al Atlético, quien, dicho sea de paso, jamás mereció un final tan cruel.

Fue cruel como lo hubiera sido una derrota para el Liverpool. Fue cruel porque si bien el Liverpool hubiera perdido por culpa del fútbol, el Atlético tuvo que soñar añoche -pesadillas- con algo que no puede controlar, con algo que no se entrena ni tampoco se prevee, con un penalty en el minuto 90 absolutamente inexistente. Dentro del área de un dubitativo Leo Franco -inexplicable que siga jugando- Pernía y Gerrard entraron al choque en un balón dividido por alto. No pasó nada, e incluso fue Gerrard quien cometió infracción, pero el sueco en cuestión, Martin Hansson, pitó penalty. Gerrard lo transformó e hizo justicia, pero con el agridulce sabor de quien sabe que no es el modo adecuado de conseguirla. El Atlético puede sentirse orgulloso del partido que jugó en Anfield. Tan sólo un exhuberante Xabi Alonso, el mejor del Liverpool desde septiembre y probablemente el mejor mediocentro de Europa, estuvo al nivel de un Liverpool luchador pero poco brillante. Insisto, el Atlético podrá dormir con la conciencia tranquila, con el sabor de boca de haberle plantado cara al Liverpool. En Anfield. Con un arbitro que decidió el partido.

(Modo Ironía On) Por su parte el Barça jugó un frenético partido en el Camp Nou. Recibía al Basilea, uno de los mejores equipos de Europa y absoluto dominador de la Liga suiza, y las expectativas levantadas se superaron. Con un campo absolutamente a reventar, lleno hasta la bandera, el equipo de Guardiola mostró una actitud magnífica durante todo el encuentro, sin dar ni un sólo balón por perdido. Jugaron todas las estrellas destacando por encima de todas un Henry que por momentos volvió a ser quien fue en el Arsenal, aquel jugador vertical y voraz cuya mayor arma era su propia ambición. Messi fue el genio que puso al equipo local por delante, pero la férrea defensa del Basilea impidió la goleada para, posteriormente, lanzarse al ataque desplegando a su vez un fútbol vertiginoso, de pases cortos y fuertes y de triangulaciones de infarto. Tal fue la calidad mostrada por el Basilea que consiguió empatar a falta de pocos minutos del final, cerrando de esta manera un partido épico, que pasará a la historia como uno de los mejores de la Copa de Europa y que sin duda mereció ver. El público despidió a ambos valerosos equipos en pie, sabedor de haber presenciado un partido de aquellos que merecen la pena. Un 1-1 magnífico, que deja al Barcelona con el orgullo intacto y que, cómo no, atrae cada día más al público al Camp Nou. Por cierto, ya está en octavos.

Vía | Real Madrid CF, El País
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2008

miércoles, 30 de abril de 2008

El Chelsea se hace grande (Chelsea 3 - 2 Liverpool)

Andrés Pérez | Era complicado encontrar algo que pudiera fallar anoche. Chelsea, Liverpool, Londres, lluvia, barro, fútbol inglés, emoción, noche de champions y grandes jugadores. Lo complicado se transformó en obvio al cabo de cinco minutos. Buen fútbol. Porque, sí, hubo emoción a raudales, pero faltó buen fútbol, jugadas combinadas y en definitiva, calidad sobre el césped. Y no porque los jugadores no la atesoraran, sino porque, salvo el Arsenal, en Inglaterra, la calidad no es un factor primordial. la constancia, el físico y la verticalidad se ven más premiadas que un simple bonito pase. Incluso la metereología se alió con la Copa de Europa, como tantas otra veces, para desvelar el misterio: la pareja de baile en Moscú a mediados de mayo del Manchester United. Fue el Chelsea. Tras otra prórroga, tras otra eliminatoria igualadísima hasta el último minuto, tras otra exhibición de coraje y de fuerza. Tras otra semifinal que, lejos de ser gloriosa, fue emocionante y pasará a la historia precisamente por eso. Cuando el fútbol falla lo único que podemos pedir es emoción, por eso, sería conveniente dar las gracias al fútbol inglés y al Liverpool y al Chelsea por brindarnos lo que hace al fútbol el deporte universal: La posibilidad de lo imposible.


El pase a la final del Chelsea es casi de mal gusto. Sin entrar a valorar la labor de Avan Grant salta a la vista que el Chelsea que viajará a Moscú es herencia al completo del ya alejado Mourinho. Es casi morboso y de mal gusto, por tanto, que ahora, cuando Mourinho está de vacaciones, finalmente el Chelsea se acerque al tan ansiado sueño de Abramovich. La Copa de Europa. Tres semifinales y unos cuartos de final después el Chelsea está en la final. Es, lo que comúnmente se denomina hacerse grande. Grande ya era el Liverpool, desde hace mucho. Su grandeza ahora vive de glorias, gestas a las que tan sólo equipos destinados a la gloria como el propio Liverpool, el Milan o el Real Madrid están destinados. El Liverpool alcanza una cuota de mística que ningún otro equipo en el mundo puede atesorar. Su valor, hoy en día, es el de ganar y ganar para una afición que nunca se cansará de animar. Su valor, es el de seguir creando un equipo ganador que poco a poco y basado en el tremendo éxito de la Copa de Europa del 2005 terminará convirtiéndose en un grandísimo equipo, de nuevo. Si el Liverpool, con todas las carencias que tiene, con todos aquellos jugadores que dicen no tener nivel para jugar en un club que siempre aspira a todo alcanza año sí y casi año también las semifinales de la Copa de Europa, no quiero imaginar que podría ocurrir con dos o tres años más de dinero traído de América. Probablemente nunca lo sepamos, porque probablemente Benítez no alcance esa fecha si el equipo sigue sin ganar una Liga, pero, en caso de que fuera así, recordaré felizmente cuando un equipo de jugadores mediocres venció al todopoderoso Milan una noche en Estambul, en 2005.


Pero este añó no será el del Liverpool. Es el del fútbol inglés personificado en Chelsea y Manchester United. Especial felicitación merece el Chelsea, equipo, como ya he dicho, que se ha hecho grande a base de caer en eliminatorias durante cuatro años seguidos. A base de aprender de los grandes. El dinero da grandes equipos, pero saber llegar a la final de la Copa de Europa no lo producen los petrodólares, sino la experiencia que adquieres cuando Barcelona, Milan, Liverpool o Real Madrid te han apeado de tu sueño europeo. Ahora sí el Chelsea es un grande. Ahora, su camino, gane o no gane la Copa de Europa, se ha visto completado. Tiene un aval que presentar cada año, y si alza la orejuda finalmente, aún más. Encomiable por tanto es lo de los blues. Es el ejemplo perfecto del empeño y del no rendirse nunca. Ejemplo, que personifica Drogba, el delantero total y hoy por hoy el mejor delantero del planeta. No hay futbolista que actualmente combine de la manera que lo hace Drogba tal capacidad técnica, táctica y física. Lo tiene todo y parece imparable. Acapara más del 70% del juego ofensivo del Chelsea y aún sabiendo los rivales que siempre serán sus botas las que canalicen los ataques de los londinenses no lo pueden parar. El hombre de la semifinal, sin duda.


El trabajo de Drogba se ve refutado por una defensa de hierro, por un genio como Lampard y por un recuperado Ballack. Todos ellos salieron al lluvioso campo de Stamford Bridge dominando y con muchas más ocasiones de gol que un dormido Liverpool. El Chelsea era mucho mejor, tenía muchas más ocasiones y certificaba con su actitud su probable pase a la final. Tal fue la avalancha de los de Grant que el gol terminó llegando tras un fallo clamoroso de Arbeloa en defensa. Extraño nerviosismo mostraba la zaga del Liverpool anoche, nerviosismo que finalmente se ha mostrado definitivo en jugadas clave del partido. Si por algo se caracterizaba el Liverpool en Europa más allá de su gloria particular, era por cometer cero fallos cada partido en defensa. Anoche los tuvieron. Y con Drogba enfrente firmaron su sentencia de muerte. Volviendo a la jugada, un pase en profundidad de Lampard a Kalou lo terminó aprovechando el inefable Drogba para con un disparo perfecto batir a Reina. Era el minuto 32 y si nada cambiaba el Chelsea iba a arrasar al Liverpool.


Torres arriba estaba muy solo, Alonso no estaba cuajando su mejor partido, Gerrard no tocaba bola gracias a la gran labor del inagotable Makélélé y Kuyt estaba demasiado disperso en la banda, más allá de su infalible entrega habitual. Las charlas de Benítez en los descansos deberían ser estudiadas alguna vez. Comenzó la segunda parte y Xabi Alonso se puso a los mandos del Liverpool para dominar descaradamente a un Chelsea de metal que esperaba cómodamente en su campo. Cómodamente, todo hay que decirlo. Las buenas intenciones del Liverpool, que siempre combinó más y jugó relativamente mejor, recordaban al Barça del martes, empeñado en tocar pero sin crear ocasiones. Así caminaban los reds hasta que Benayoun dejó su seña de indentidad por Stamford Bridge. Arrancó desde la banda derecha, dejó en el camino a cuatro jugadores rivales y con un magnífico pase entre líneas dejó que Torres hiciera su trabajo. Trabajo, perfectamente culminado ante la salida de Cech. Cristiano Ronaldo debería aprender de Drogba o Torres, estrellas que en los partidos grandes no se ocultan. Se crecen. Hoy por hoy, ambos, Drogba y Torres, son los dos mejores delanteros del planeta.


El Chelsea recordó los fantasmas de los años anteriores y se amedrentó. Entre ellos Drogba. El Liverpool fue el dueño y señor de la segunda parte pero no consiguió marcar un gol que se hubiera mostrado definitivo. Prórroga de nuevo y a sufrir ambos equipos. La prórroga dejó en evidencia las carencias del Liverpool en defensa durante todo el partido. El Chelsea comenzó mejor la primera parte del tiempo añadido pero daba igual, era un partido descaradamente de ida y vuelta. Puramente inglés, aderezado con la mística de la Copa de Europa, claro. Corría el 98' y a Hyppia le entró un arrebato de juvenil. Nerviosísimo, entró a Ballack en la esquina del área. Penalty claro ante la incredulidad de los presentes. Hyppia, curtido en mil y una batallas perdiendo la cabeza en una jugada clave del partido. Anteriormente Rosseti había anulado correctamente un gol de Essien por fuera de juego de Carvalho, que estorbaba a Reina. Con remordimiento o sin él, no dudo en pitar la pena máxima que Lampard ejecutó a la perfección. Literalmente. En teoría no debería haber afectado al Liverpool pero la salida de Torres y en general el despropósito tras un gol inesperado dejaron sin capacidad de reacción a los de Benítez. Un penalty bastante claro a Hyppia, un gol en fuera de juego del Chelsea y un golazo de Babel tras cantada de Cech después, el Liverpool estaba en casa y el Chelsea en Moscú jugándoselo todo a una carta con el Manchester, como en la Premier. Los del norte podrán excusarse en Rosseti, en ese penalty a Hyppia o en ese fuera de juego de Malouda en el tercer gol del Chelsea, pero tal y como me negué en los cuartos de final frente al Arsenal, me niego y se deberían negar a creer que están fuera por el árbitro. Un año toca, y otro, Drogba destroza tu sueño. Es así, nadie dijo que los sueños estuvieran reservados a unos cuantos privilegiados. En eso consiste la magia del fútbol, en que los sueños están al alcance de todos. Felicidades Chelsea. Gracias Liverpool.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | As, Marca, El País

Más que Fútbol ● 2008

jueves, 13 de marzo de 2008

Torres y los cuartos


Cuando Fernando Torres decidió marcharse al Liverpool aplaudí su decisión. Era la única maner a mi parecer de demostrar si verdaderamente era un gran jugador o una gran ilusión fundada en la desesperación del Atlético. Nunca fui el máximo admirador de Torres y sí me consideré uno de sus principales críticos en su etapa en el Atlético, siempre tachado de sobrevalorado. Me ha hecho cambiar de opinión y se lo agradezco. Porque cuando se marchó a la ciudad del Merseyde me autoconvencí de que era imposible que fuera tan malo como para que Benítez, un entrenador que sabe fichar jugadores medio-alto a poco precio, pagara casi 30 millones de euros po él. Era mucho dinero, y Benítez no pide tanto nunca. Esperé y Torres ha demostrado ser lo que decían de él callándonos a muchos escépticos. Es un delantero total, rápido, con buena técnica y con mucho gol. No se esconde en las grandes citas, y ayer no lo hizo.

Ayer se jugaba la última eliminatoria entre el Inter centenario y el Liverpool de Torres. Cosas de la UEFA, una semana más tarde para no repetir partido en San Siro una misma semana. Quizá el dios del fútbol trató de castigar a la UEFA por tal osadía de trasladar la Champions una semana tarde, este año no se volverá a jugar la champions en San Siro. Detalles aparte, el partido deparó un resultado previsible. Un Liverpool bien asentado atrás y esperando a la contra. El Inter demostró que no tiene manera de sacar el balón jugado desde atrás e Ibrahimovic que en las grandes citas se esconde. Torres y Gerrard demostraron que juntos el Liverpool es el 70% de lo que es, acompañados por un buen equipo pero escaso de brillantez en general. A pesar de todo, a pesar de ser el Inter una mejor plantilla que no un mejor equipo, el Liverpool, no sólo aguantó sino que ganó con un golazo de Torres.


Y el resultado un día después es la hegemonía británica en los cuartos. A mí no me sorprende. De largo, la Premier es el campeonato más competitivo del mundo y sus cuatro primeros equipos hoy por hoy, los cuatro mejores de Europa, discúlpenme seguidores de un apático Barça y de un afortunado Madrid. Un turco, un español, un italiano y un alemán es lo poco que ha sobrevivido a la escaramuza británica, como en los buenos tiempos de Isabel o de Victoria. Cuando el mundo era suyo y los demás observaban impotentes. Resulta que ahora los españoles no tienen mucho más que la mejor plantilla del mundo desmotivada y sin compenetraión, resulta que el Fenerbaçe se clasificó de penalty, que el Schalke salvó la temporada de milagro y que la Roma, parece la única capaz de hacer frente a los de las islas. Porque no nos engañemos, como Liverpool, Chelsea, Manchester United y Arsenal tengan el privilegio de ser emcuadrados en cuatro eliminatorias distintas, tenemos semifinales de passing game y verticalidad descontrolada.

¿Mi favorito? El Manchester por equipo, el Arsenal por juego y el Liverpool por ser el Liverpool. Espero que el rancio Chelsea se quede fuera y que la Roma obtenga un merecido pase a las semifinales, por ser el único equipo de Italia digno y por ser el único equipo fuera de Inglaterra que es capaz de dar lecciones de fútbol, aunque sea al Madrid de hoy en día. Veremos que nos deparan los cuartos. Hasta entonces, un consejo, ver la Premier. Ahora, no tiene precio.

Foto | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

martes, 1 de mayo de 2007

Noche de Champions: Anfield decide


Comienza la cuenta atrás. Hoy, a la hora de siempre (20:45) toca Champions League. Y Champions este año significa Inglaterra, así que termina el primer capítulo del festival inglés en Europa.
Liverpool y Chelsea se ven las caras de nuevo como hace dos años, en la vuelta de las semifinales y con todo por decidir. A excepción del resultado, 1-0 a favor del Chelsea en la ida, con lo que el Liverpool (o The Kop) tendrá que volver a meter un gol, y si quiere pasar, dos.

Los planes defensivos del Chelsea han sido trastocados. Mourinho no podrá contar con el mejor defensa central del mundo: Carvalho. Y eso es un problema a la hora de intentar frenar al larguilucho Peter Crouch, ya que Essien ni mucho menos es un central a la altura del portugués. Por lo demás la cosa está como siempre. Liverpool y Chelsea se han enfrentado 16 veces desde el 2003 con 8 victorias de los blues por 5 de los reds.

Y como suele ser habitual el cruce de declaraciones entre Benítez y Mourinho no tiene desperdicio. Esta vez es el español el que ataca 'Sus rotaciones le han costado la liga'. Mourinho baja la cabeza 'No voy a contestar a lo que diga Rafa', pero deja entrever el hecho de que Mejuto arbitre 'Mejuto es español y un árbitro de máximo nivel y prefiero un buen árbitro español a uno malo de cualquier otro país ¿pero se imaginan que el árbitro fuera portugues?'.


Al Liverpool no le queda otra opción que encomendarse a Anfield. Las noches de gloria de tiempos atrás y tiempos no tan lejanos se tendrán que revivir si el Liverpool pretende pasar la eliminatoria. Comienza el britshow.

Vía | As
Foto | De archivo, Infobae

martes, 14 de noviembre de 2006

Que poca memoria tienen en las Islas


A Bénitez le queda poco en el Liverpool. O al menos eso se rumorea en Anfield. La racha del equipo (6 partidos fuera de casa y un punto) está causando estragos en el Merseyde Red que hace aguas por todos los lados posibles.

Es Gerrard quien silenciosamente, al parecer, abandera un mini-motín apoyado por los viejos del vestuario para acabar con Benítez. El motivo del enfado de Steve-G es que juega pegado a la banda derecha y no en el medio, donde se siente más cómodo y el equipo juega igual... o peor. Pero no solo el inglés duda de Rafa.
Ya hace poco un directivo subió el pan declarando que con el dinero gastado el Liverpool debería mejorar su situación en Liga y que no se descartaba otro entrenador. Fue obligado a dimitir, claro, pero es un secreto a gritos que muchos directivos no con
fían en Benítez, que en copas se muestra intratable y en Liga pincha cual globito de niño inocente caminando por las frías calles de Liverpool.

¿Y la afición? De momento no se quejan, pero si el equipo sigue así no tardarán en hacerlo, más aún sabiendo que Gerrard, la máxima estrella del equipo y el novio de "The Kop", está pelín harto de su entrenador, con el que mantiene una relación profesional, a secas. Que pronto olvida la gente en Inglaterra.

Cómo se nota que Benítez no es de las pijas y pomposas Islas Británicas. Sir Alex Ferguson lleva 20 años en Manchester y hace tiempo ya que no gana algo grande (Liga, Champions), pero como es sir, pues nada, pelillos a la mar.
A la habitual fobia a los españoles, añaden que el Liverpool nunca es fiable en Liga (el año pasado 3º). Pronto se han olvidado que Benítez llegó al Liverpool con peor plantilla que la del resto de equipos y ganó la Copa de Europa, que pronto se olvidan de la Supercopa, o la FA Cup.


Les sacó del pozo a la gloria, y cuando se pone la cosa un poco hacia arriba le lapidan. Ingleses...