miércoles, 9 de abril de 2008

Monumento al fútbol (Liverpool 4 - 2 Arsenal)

Andrés Pérez | Lo imposible en ocasiones sucede. Dice Adidas que lo imposible es nada y puede que tenga cierta razón cuando se ven partidos como el de ayer. Y quizás me equivoque, porque lo de anoche en Anfield no fue un partido. Calificar de partido de fútbol ramplón, normal, sin que nada sucediera es una temeridad, un insulto a lo que Liverpool y Arsenal nos ofrecieron sobre el césped verde de Anfield. Particularmente lo denominaría monumento al fútbol, oda al fútbol. Un poema de Lord Byron nunca hubiera despertado tales sensaciones en muchos de los que anoche vimos el encuentro como el enfrentamiento en sí mismo. Y es complicado calificar la envergadura de partidos de este tipo, y es complicado escribir sobre ellos porque uno no sabe exactamente cómo describirlos ni cómo conseguir que las palabras se acerquen siquiera a ya no sólo lo que sucedio, sino a lo que supuso, a lo que despertó, a lo que inspiró. No. Tratar de contar porqué el fútbol consigue el efecto que consigue en todos nosotros es vanal. Es quitarle la mística, la magia, la épica. Y de todo eso tiene mucho el Liverpool, Anfield y la Copa de Europa. De algo que no podemos explicar a ciencia exacta. Es preferible sentarse, pensar un segundo y escribir, o dormir. No hay otra manera de disfrutar lo que anoche se vivió en Anfield.


Lo primero, descubrirme ante Wenger, Fábregas y el Arsenal. Quitarme el sombrero por unos primeros veinte minutos dignos de ser estudiados por todas las academias futbolísticas del mundo y del futuro. Descubrirme por morir de pie y no arrodillado como muchos otros habrían hecho, felicitar, dar la enhorabuena o escribirles por todo eso y más. Por Walcott, por Adebayor, por Hleb. A Wenger particularmente, por conseguir que todos esos chavales dirigidos por un chaval más, Fábregas, hacer del fútbol un verdadero arte. Ni un patadón a excepción de la desesperada final, ni una sola patada de impotencia, ni siquiera bajar los brazos ante el Liverpool y Anfield al rojo vivo. Es como intentar salir del infierno bailando ballet mientras aquellos que purgan sus penas entre el fuego y la lava tratan de morderte cada salto, cada elegante giro de 360º. Eso, tiene un mérito impagable. Particularmente, si el Arsenal no gana nada, soy partidario de darle en exclusividad cualquier tipo de trofeo. Al mejor juego. A un equipo, que gane o no, debería pasar a la historia como uno de los mejores a nivel técnico y ofensivo. Están fuera pero cayeron dignamente.


Y cayeron ante el equipo que partido tras partido agranda el mito en la Copa de Europa. La suerte no se encuentra, se busca y llega. No llega sola, hay razones de peso. Achacar todo el éxito futbolístico de un equipo como el Liverpool a Anfield, a la historia, a la grada o a los arrebatos de genialidad de Gerrard es subestimar su fútbol, a Benítez y a todos los jugadores que componen la plantilla. Es, en resumidas cuentas, obviar la evidencia de otro fútbol. Si hemos de hablar de arte, de un Van Gogh en movimiento, hemos de ver al Arsenal. Pero no sólo a los estilistas les está reservada la gloria. La gracia del fútbol reside ahí. En que cualquiera puede ganar a cualquiera, en que cada partido es un mundo. El Liverpool no es el Ajax de Cruijff, estamos de acuerdo, pero tiene sus argumentos. Personificados en jugadores como Xabi Alonso, Gerrard, Kuyt, Babel o Torres. Si el Liverpool está en semifinales, por tercera vez en cuatro años, algo tendrá que ver Anfield, desde luego, pero quitarle el mérito a un Benítez que ha metido ya al equipo en siete finales, está lejos de ser un análisis futbolístico coherente.


El partido fue un no parar. Un constante derroche de energía y talento, todo junto, mezclado con la dosis justa de mística europea y épica anfieldistica. Los primeros veinte minutos fueron los mejores veinte minutos de la Copa de Europa este año. El Arsenal literalmente se comió al Liverpool en su propio campo. Triangulaciones espectaculares, velocidad de vértigo, acierto y sobre todo talento. Cada pase era muy rápido pero iba al pie y cada control por muy fuerte que el cuero rodara se paraba mansamente en las botas de los Diabý, Adebayor, Hleb, Fábregas y compañía. Así llegó el primer gol, tras una jugada colectiva espectacular (y hago hincapié en lo de espectacular) para ser finalizada en dos toques por Diabý, ese nuevo tipo de Vieira con el regate de Figo. El Arsenal dominó unos cuantos minutos tras el sublime gol con el que condenaba al Liverpool a marcar uno. Hasta entonces sólo The Kop corría por el césped. Pero el Arsenal prontó se relajo subestimando el verdadero potencial del Liverpool y del miedo escénico de Anfield. Tardaron los reds en empatar 10 minutos, lo mismo que tardó el Arsenal en darse cuenta que de seguir así, el Liverpool se los iba a comer. 1-1 tras el perfecto testarazo de Hyppia y entonces a Xabi Alonso le dió un arrebato de liderazgo y se puso a controlar el juego del Liverpool ante un Arsenal que sin comerlo ni beberlo tras unos veinte primeros minutos en los que jugó como el Liverpool como quien come una piruleta se encontraba en una situación más que drástica ya que ni tenía capacidad de respuesta ni parecía tenerla. De repente no eran tan rápidos ni tan precisos. De repente, Fábregas, con el balón en los pies, casi parecía torpe. Lo que hace el miedo escénico. Lo mejor que le podía pasar al Arsenal en ese momento ante la estampida del Liverpool era que llegara la segunda parte y dicho y hecho.


Benítez no tuvo que repetir la ya célebre charla de Estambul que nadie conoce, el Liverpool alzado por The Kop se alzó a por el segundo. Y lo que sucedió en la segunda parte es difícil de recordar seguidamente porque cada jugada era un mundo digna de comentar. El monumento tomaba forma. Mención especial para Mascherano, Kuyt y Flamini hasta que se lesionó. De verdad que no logro explicarme como siguen vivos después de las dos palizas que se han pegado. Mascherano particularmente me alucina. Llegaba a todas y volvía a la carrera para remediar cualquier destrozo que los de alante pudieran provocar. Sin embargo, a Mascherano las luces en ataque se le suelen a pagar, como al Arsenal mediada la segunda parte. Era otro, el partido habia cambiado radicalmente para bien del Liverpool y para drama del Arsenal, que se defendía como podía ante el más que derroche de ocasiones, derroche de ganas del Liverpool, que además, hizo buen fútbol dirigido por Xabi Alonso. Gerrard pasó más desapercibido, casi como Torres, hasta que apareció. Y apareció para colar por la escuadra tras perder a Gallas de vista a la media vuelta el balón en la red de Almunia. La pelota la disparó Torres, pero el impulso final lo dió The Kop. Ya saben, aquello de que aspira los goles. La mejor noticia para el Liverpool y un requiem para el Arsenal que no veía manera de solucionar aquello. El Liverpool parecía más grande y más en forma, quien sabe si por la leyenda o por el peso de la historia, pero tras el gol de Torres tuvo varias ocasiones más para poner el definitivo 3-1 en el marcador. Nunca demasiado claras. Es digno de análisis comprobar como un partido sin ocasiones excesivas es de infarto.


Aunque cierto es, que tras el gol de Torres, Adebayor la empujó fuera cuando lo más difícil era eso mismo, el Arsenal empató en una contra. Como suena. Con el Liverpool ganando y en su propia casa, Benítez los mandó hacia arriba. No hay mejor defensa que un buen ataque sí, pero al autor de la frase se le olvidó la parte en la que la recupera el Arsenal, la coge Walcott, se va de cuatro tipos el doble de grandes que él por velocidad en plan Maradona, la pone atrás y Adebayor, esta vez sí, empata. Explicaría lo que sucedió después pero no dió tiempo siquiera a pensar "Qué bueno es este Walcott" porque al instante Babel se picó e hizo lo propio provocando un penalty. Cuando todos daban por muerto a un más que digno Liverpool, Touré hizo lo que jamás se debe hacer en Copa de Europa. Agarrar a un rival dentro del área con la eliminatoria ganada. Aunque suene obvio. Lanza Gerrard hacia The Kop y 3-2. Esta vez el Arsenal se quedaba sin argumentos. Un golpe demasiado duro. El cuarto daba igual. Fábregas la puso de falta desde el medio campo con todo el Arsenal arriba y en el despeje de Kuyt, Babel puso en evidencia a Fábregas a nivel de velocidad para batir a Almunia. No confundir, Fábregas es el más rápido del mundo pensando, pero no corriendo. No empaña su colosal partido. Babel convertido a héroe y el Liverpool en semis de nuevo. Espera el Chelsea. Repetimos otra vez.

Los goles del partido:



La jugada de Walcott:



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Vía | You tube, Fútbol Arte, As
Imagen | As, Marca, The Times, El País, La Gazzetta dello Sport, Público

Más que Fútbol ● 2008

7 Comentarios:

Juandi Mora dijo...

Partidazo. Quieren echar a Benitez, lección de fútbol. Estos partidos se ganan con pizarra...porque un Xabi Alonso desaparecido en combate prácticamente los últimos meses coge hoy en el once del Liverpool? Cuestión de pizarra.

Se ha hecho un buen fútbol, el Arsenal lo hace, con esto no descubro nada nuevo. Lo lleva haciendo toda la temporada y es una pena que la liga se le puesta cuesta arriba y la Champions se le vaya, de forma épica cierto es, pero se les fue.

Algo tiene el Walcott este, no es un jugador inglés de libro pero algo tiene. Algo tiene el Walcott este, que va a un mundial con 16 añitos. Algo tiene el Wenger este que lo descubrió, algo tiene el Wenger este que lo esta cuidando para no desperdiciar esa punta de velocidad y pilleria que me tiene encandilado hace tiempo.

Terminemos que me lio. Gran partido, un gran partido. De esos de Copa de Europa (no tanto de Champions). Esperaremos, al menos yo, un calco de este partido en una posible final Manchester-Liverpool. El fútbol de toque contra la pizarra.

Como me gusta este juego.

Miguel Salazar dijo...

Ayer me volví a enamorar de este deporte. Echaba de menos el buen juego y la emoción pero ahí estaban el Arsenal y el Liverpool para alegrarme el día.

Escuché comentarios que decían que el Arsenal se merecía pasar, que juega mejor... pues bueno, juega mejor según desde donde se mire. Para mí, en un partido como el de ayer se merecen pasar los dos.

Ahora, suerte al Liverpool contra el Chelsea. Se intuye otro partidazo.

Y como a dicho Juandi... "algo tiene el Walcott este..." que va a ser muy, muy bueno.

Un saludo!

Andrés Pérez dijo...

@Miki

Realmente es otro fútbol. Leía en Brit Córner que merecía pasar el Arsenal frente al otro fútbol del Liverpool pero no estoy de acuerdo. Como ya digo en el post, no sólo a los estilistas les está reservada la gloria, los obreros tienen derecho a ella...

Y, por otro lado. Evaluamos el fútbol como sentimiento de masas. Bien, que alguien se atreva a juzgar esto ¿Qué tiene más mérito: jugar el mejor fútbol del planeta o atraer de esa manera, con esa pasión y con toda esa épica a tanta gente entregada a unos colores?

fernando dijo...

Fútbol en estado puro. Uno de los mejores partidos de los últimos años. Ah, El "Niño" Torres sigue marcando goles. ¿ Dóndé están los que decían que era un jugador sobrevalorado, que no sabía definir, que era malo, etc?

un abrazo.

guido dijo...

Lo que está haciendo Rafa es tremendo. Va en busca de su segunda Champions, lo que no es poca cosa (?). Basado en la ajedrez (?) futbolística maneja los partidos como quiere. Les saca jugo a jugadores que en otros equipos, serían suplentes. Sin dudas, él, es el gran responsable del presente del Liverpool.
Y querían rajarlo...

Andrés Pérez dijo...

@guido

Desde luego. Rafa ha llevado al equipo a 7 finales en total, dos de ellas de Champions y tres semifinales de Champions. Y se quejan...

Devo dijo...

WINCREIBLE PARTIDO LA VERDAD
IDA Y VUELTA

NO PARARON NADA QUE VER CN LOS 2 ANTERIORES´

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