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miércoles, 16 de marzo de 2011

Eto'o es una joya


Andrés Pérez | Antes incluso de que muchos aficionados se dieran cuenta, Eto'o ya había empatado la eliminatoria. Con un gol de manual, tirando el desmarque entre los dos centrales y definiendo con la pierna izquierda, el camerunés había deshecho las estadísticas: la primera, aquella que decía que el Bayern no perdía una eliminatoria cuando la comenzaba ganando en campo rival; la segunda, otra que indicaba que tan sólo una vez un equipo logró remontar un resultado adverso en casa. Corría el minuto cuatro y Eto'o, el mejor jugador del Inter, el único que ha mejorado su rendimiento exponencialmente tras la salida de Mourinho, engrandecía su leyenda.

El Inter deambula desalmado, sin el espíritu del año pasado ni la capacidad de sacrificio que impuso Mourinho. La plantilla, esencialmente idéntica a la que el año anterior se proclamara, a su modo, brillante campeona de Europa, parece sentirse huérfana. Alejada del frenesí competitivo que el entrenador luso impone a todas sus plantillas, Lúcio es una sombra de lo que fue, Diego Milito ha perdido su voracidad goleadora y Maicon apenas intimida con sus galopadas desde el carril derecho. La marcha de Mourinho ha supuesto algo más: una pérdida total del sentido defensivo, cualidad que fue el pilar fundamental de los triunfos de la temporada pasada. Anoche en el Allianz Arena, la zaga del Inter fue un espectáculo y un gozo para los delanteros del Bayern, cuya actuación merece párrafo aparte.

El Bayern, por su parte, también ha empeorado respecto al año anterior sin causa aparente. Mario Gómez ha mejorado su rendimiento en la punta de ataque. Müller sigue creciendo como jugador y es uno de los mejores segundas puntas de Europa. Robben continúa ejerciendo de nervio electrizante desde el extremo derecho. Riberý continúa demostrando porqué no son pocos los equipos europeos que un día quisieron hacerse con sus servicios. A pesar de todo ello y de mostrar una clarividencia ofensiva mucho mayor que la de su rival anoche, todos ellos fallaron en conjunto un sinfín de ocasiones que finalmente les dejaría fuera de los cuartos de final.


Tras el gol de Eto'o, el Bayern se hizo el dueño del partido. No tenía por qué hacerlo dado que la eliminatoria estaba empatada, pero un Inter perezoso, presa de sus propios miedos y sin capacidad de continuar con el ritmo martilleante del inicio del partido le invitó a ello. Un nuevo error de Julio César tras otro disparo de Robben lo aprovechó Mario Gómez para empatar el partido, y de otro cúmulo de despropósitos en el área interista se valió Müller para adelantar al Bayern en el marcador y dejar, en apariencia, sentenciada la eliminatoria. De ahí al final de la primera parte el Bayern pudo golear sin ambages: un mano a mano de Riberý vergonzosamente resuelto, una ocasión de Mario Gómez que a punto estuvo de empujar Müller, otra de Robben tras estupor general de los defensas italianos y un error fatal de Lúcio sacando el balón que pudo costarle el tercero al Inter de no ser por el mal entendimiento entre Müller y Gustavo cuando sólo restaba fusilar a Julio César.

De manera sorprendente, el partido continuó 2-1 en el descanso. El Bayern le había perdonado la vida al Inter. Como era de esperar, tal oportunidad no iba a dejarla escapar Eto'o. Su labor en la delantera, bajando a recibir, presionando cuando se antojaba necesario y buscando los espacios presumiendo de una velocidad aún hoy sorprendente sirvió para que el resto del Inter se animara. A pesar de aparentar una apatía como poco desconcertante, el caso es que el conjunto de Leonardo se volcó sobre la meta de Kraft, el joven portero alemán. Fue Eto'o en su segundo destello de la noche quien sirvió en el área a Sneijder, que llegaba desde la segunda línea, para que el holandés utilizara el guante que acostumbra a tener en la pierna derecha. Un empate que aún no expulsaba al Bayern de Europa puso de los nervios a los jugadores de Van Gaal. Resultaba que, aún después de todo, el Inter estaba vivo. Ver para creer.

El Bayern había desperdiciado un sinfín de ocasiones y ahora pagaba por ellas. El Inter no creaba excesivo peligro en la puerta de Kraft, pero en dos saques de esquina a punto estuvo de amargar la existencia del Allianz Arena. Para entonces los alemanes eran un trapo indeciso y el Inter se había puesto el mono de trabajo. Con todo lo que ello implica para jugadores como Lúcio, Cambiasso o Motta. Sin excesivos alardes, Leonardo metió en el campo a Coutinho y Eto'o y Pandev lo agradecieron en detrimento de un lento y apático Stankovic. Un balón largo final a la espalda de la defensa del Bayern lo aprovechó Eto'o, listo como nadie, para al borde del área aguantar la llegada de Pandev, de nuevo desde segunda línea, y sentenciar el partido. De un modo inverosímil, el Inter estaba en cuartos. Gracias a Eto'o, que es un diamante.

Imagen | El País | RTVE

domingo, 23 de mayo de 2010

El Inter, cuarenta y cinco años después



Andrés Pérez | Con Chivu ya reventado, en un momento cualquiera de la segunda parte, la eterna segunda pate que enfrentó al Bayern a sus demonios y a un Inter sabedor de que las oportunidades, casi cinco décadas después, no se deben dejar escapar, Robben enfiló por enésima vez su amada banda derecha. Lo hizo ya sin espacios: para entonces, cuatro jugadores del Inter se desplegaban en una diagonal perfectamente escalonada que comenzaba frente al holandés y se prolongaba hacia el centro del campo. Zanetti, Cambiasso, Pandev y Sneijder, por este orden, le indicaban sutilmente a Robben que por ahí no pasaría. La única salida era el suicidio o retroceder sus pasos e intentar buscar una fisura en otra parte.

No la encontró Robben, básicamente, porque su equipo se empeñó en que la encontrara él precisamente ahí, en la banda derecha. Con el partido ya decidido por la excelsa actuación de Diego Milito, soberbio, elegante, silenciosamente violento, tan común en apariencia que no mereció la atención de ningún grande cuando en 2008 se marchó del Zaragoza al Genoa por poco más de 8 millones de euros, el Bayern se agolpó sobre Robben. El Inter fue tras él. Van Bommel percutió una y otra vez hacia la banda derecha. El exceso fue tal que, por momentos, la banda que cubría Maicon y por la que anteriormente Altintop y en aquel entonces Müller atacaron escasas veces se hallaba despoblada.

El abuso de Robben definió a un Bayern opaco y sin ideas, sufrido en la creación y dubitativo anoche en la defensa, donde Diego Milito con sólo acercarse causó estragos. Planteó una vez más Mourinho el partido mejor que su oponente, un Van Gaal que se lamentó lacónicamente en la rueda de prensa de que el ataque es más complicado que la defensa, verdad a medias, excusa de perdedor inadaptado. El Inter forjó en su defensa los goles de Milito. Desesperó a Olic, amedrentó a Schweinsteiger —desaparecido— y apartó a Altintop. Cuando se cercioró del éxito esas tres labores, tuvo todo el tiempo del mundo para ocuparse de lo único que no podría parar siempre. De Robben.


Arriba, en el área del Bayern, Milito cayó a banda izquierda para permitir que Sneijder y Pandev entraran por el centro, una vez Eto'o había fijado a Badstuber. Sucedía, entonces, que el Inter, con superioridad numérica en el marcador, atacaba con cuatro jugadores, los mismos que tenían la misión de pararles en el Bayern. Así, el segundo gol, una obra maestra de Diego Milito, un recorte que en La Romareda realizó cada fin de semana hasta la exhasperación de los defensas rivales sin que nadie adivinara en él el delantero definitivo para un club campeón de Europa, sin que nadie intentara imaginarle levantando la orejuda y reclamando su candidatura para el Balón de Oro, finiquitó una final merecidamente ganada por el Inter.

Fue superior. En todas las facetas del juego. Lo fue por la convicción de sus futbolistas. Por el trabajo colectivo personificado en Eto'o, el mejor delantero de la década —tres Copas de Europa, dos tripletes—, resumido a tres carreras en vertical y a un soberano trabajo en labores defensivas, actuando en ocasiones de segundo lateral derecho. Eto'o, el que el año pasado marcara más de treinta goles para el Barça, el legendario Barça de los seis títulos, juega como le ordena Mourinho. Como Sneijder, que defiende ahora acuciado por el luso, ejemplifica este Inter: el colectivo por encima de lo individual; lo psíquico al mismo nivel que lo físico.

El Inter, que era un conjunto casi deshauciado para esta competición en sus albores, es el campeón de Europa. Lo es cuarenta y cinco años después, lo es mil y una miserias después. La de anoche no era una final más, sino su final. Y Mourinho, su Inter, su obra, su capacidad para crear bloques de la nada, para conseguir que un conjunto opere como el mecanismo perfecto que él preve en la cabeza, lo sabía. Lo sabía excesivamente bien. Lo sabía tan bien que, asumido como tenía que vencería, decidió irse del Inter. Irse por gloria y dinero, sí, pero irse, también, para no ensuciar lo logrado esta temporada. Para pasar a la historia como el hombre que devolvió al Inter al máximo trono europeo.

Lectura recomendada | El Inter toca el cielo (Diego Torres en El País), Milito llega primero (Eleonora Giovio en El País), Robben no puede contra todos (El País)
Imagen | El País

jueves, 22 de abril de 2010

El Bayern frente a la lógica

Andrés Pérez | El halo de mito que rodea al Bayern de Münich parece más que suficiente para que este año alcance la final de la Copa de Europa, de manera inverosímil y con un equipo plano y robusto, carente de talento pero sobrado de espíritu y de suerte. El mito juega en otro plano a la realidad. La segunda es física, el primero es psíquico: libra su batalla en la mente de quien lo teme o de quien cree en él alterando el curso de los acontecimientos.

Suena a ideal remoto pero en el fútbol el mito, bautizado por Valdano como miedo escéncio, obtiene competiciones. Es el caso del Bayern de Münich y su leyenda alemana; aquella que Lineker describió a magistralmente como el fútbol como deporte que enfrenta a once hombres frente a once hombres y en el que siempre los alemanes salen victoriosos. La victoria sobre el imposible. Olic lo certificó en el partido de ida frente al Manchester en Champions League cuando anotó en el 93' tras el tanto en el minuto 2' de Rooney.

Los últimos minutos, las gestas idílicas, aquellas que atentan contra la lógica. Supuso un golpe a la racionalidad que el Bayern, pobre y romo a la hora de practicar fútbol de alto nivel, golpeara en el mentón al Manchester. Lo hizo descaradamente pero sin estridencias: mantuvo una actitud ofensiva, obligada al ir por detrás durante los 180 minutos, pero no lanzó oleadas de fútbol, sino de entrega. Así el Manchester, de mayor talento, cayó, víctima de los errores de Ferguson y del mito del Bayern.

La lógica dice que el Bayern no debería ser finalista de esta competición. Incluso el apañado Lyon de Puel, elegante en el trato del balón y moderadamente talentoso en su línea ofensiva, es mejor equipo. El peso psicológico podrá con él. Eso y Robben. Cuando Riberý decidió abandonar el campo tras rozar lo criminal en una entrada a Lisandro, el holandés comprendió que su papel en este Bayern sobrepasa lo humano. Se ha convertido en el hombre franquicia, en quien, a pesar de ser un extremo puro, Van Gaal confía para actuar con libertad entre líneas.

Cuando ya en la segunda parte Müller se apartó a la banda izquierda y Olic dejó paso a un delantero fetiche como Mario Gómez, Robben se liberó. Y en campo abierto supo encontrar el momento de perforar la mea de Lloris. Fue con un disparo lejano y seco. Cuando estuvo a punto de certificar la victoria muniquesa con un segundo tanto, Van Gaal, temeroso de su fragilidad, le apartó del campo. Arjen se fue al banquillo entre visibles porfías y allí recriminó a su entrenador el cambio. "Yo soy este equipo", debió pensar. No le faltaba razón, en lo terrenal. En lo espiritual, el Lyon supo que sucumbió de nuevo al mito alemán.

Imagen | Qué

jueves, 18 de febrero de 2010

Robben o la sencillez del fútbol

Andrés Pérez | Observando a Robben uno asume que el fútbol es más sencillo de lo que nos quieren hacer creer. Robben lo hace todo fácil, o nos hace que parezca fácil. Su jugada siempre es la misma, sin posibilidad de variante: arranca desde la derecha y con su pierna izquierda y endiablada conducción de balón va dejando atrás un oponente tras otro para, posteriormente y ya al borde del área, perfilarse para disparar. Como si jamás nadie hubiera tenido tal idea, la de correr más que el rival y en velocidad recortar hacia adentro para armar el disparo, nadie puede parar a Robben.

Quizá tan sólo él mismo sea su freno. Quién sabe si su mente provoca sus lesiones, o si sus lesiones minan su mente. Ayer, frente a la Fiorentina, Robben se reencontró una vez más con el jugador Guadiana que cada tres meses deja retazos de talento puro en cada estadio que pisa. Probó suerte mil y una veces con la misma jugada: arrancar desde la derecha, ganar en velocidad, recortar hacia adentro y golpear el balón. Obtuvo una expulsión del rival, un penalti efectuado y un rechace que Klose convirtió para dar la victoria al Bayern en el último minuto.

Sencillo. Al menos lo parece. Ningún defensa podría ser capaz de parar a Robben si éste estuviera en forma por más que su planteamiento futbolístico sea tan simple, en absoluto adornado con filigranas y amplio repertorio ego-técnico como el de Ronaldo. Robben es previsible pero infalible. Tan sólo cuando sus piernas dicen basta su fútbol vertical y subversivo se ve frenado. Tan sólo una desesperante escasez de visión de juego es achacable a un extremo de su calado. Un extremo de los de siempre. Qué hubiera dado Pellegrini por una de sus arrancadas el martes en Lyon.

Vía | El País
Imagen | La Vanguardia

jueves, 12 de marzo de 2009

20.45, cuartos de final (II)

Andrés Pérez | Cuesta creer que un equipo que ha costado en tres años algo más de doscientos millones de euros hiciera el ridículo de manera tan estrepitosa la pasada noche en Anfield. Cuesta creer que el Real Madrid no haya superado durante cinco años consecutivos los octavos de final —por no hablar de la eliminación clamorosa del Mónaco en 2004, que fue en cuartos pero igual de deshonrosa— y sobre todo cuesta creer que el mejor jugador y a todas luces el más determinante de un equipo de tal calibre sea el portero. No hubo color. Bueno sí. Uno. En concreto el rojo. Quienes antes de la eliminatoria decían que el Liverpool era un equipo planito, sin fútbol, que se agazapaba atrás y esperaba a su rival debieran replantearse su percepción futbolística. Hay una diferencia notable entre el Liverpool y el Real Madrid. Es cierto que Benítez es un amante de los partidos como los del Bernabeú, pero cuando el equipo necesita dar la talla y mostrarse como un grande, jugando como tal, lo hace. Y no le tiembla el pulso, y lo que es mejor, suele hacerlo de maravilla. La pasada noche se enfrentó un gigante contra un enano. El resultado no es más que la ecuación lógica de los factores.

Haría bien el Real Madrid, como club, en su conjunto en replantearse la estrategia del "Juntos Podemos" y demás frases diseñadas estratégicamente para remontar ligas, partidos y Copas de Europa. El espíritu de Juanito está bien, consigue que el fútbol sea un deporte maravilloso y que un equipo mediocre se proclame campeón dos años consecutivos en una liga de primer nivel, pero con espíritus no se llega a ninguna parte en Europa. No con equipos como el Liverpool delante. En cada momento difícil, el club y su patético entorno mediático se aferra a la épica, a la mística de un club legendario sin caer en que todo ello no sería necesario con un equipo equilibrado y diseñado con inteligencia. No será por dinero. Doscientos millones han construido un equipo absolutamente plano que juega a lo que quiere cuando puede —y he ahí la diferencia radical frente al Liverpool, que juega a lo que quiere casi siempre porque casi siempre puede— o, mejor dicho, cuando le dejan. Si bien en el campeonato doméstico la plantilla se muestra enternecedoramente dispuesta a pesar de sus carencias, en Europa y van cinco años, tal espíritu, por llamarlo de alguna manera, nunca sirve. Debiera el Real Madrid en recordar quién fue y a cuántos equipos eliminó con fútbol y no con espíritu. No se puede vivir siempre de ello.

El fútbol brilló por su ausencia y muchos se dieron de bruces contra el firme. El mojado y terso firme. Dolió, como duele siempre que uno se estrella contra un muro de hormigón, pero debería servir para comenzar una remodelación integral de una plantilla absolutamente mediocre. Comparar uno por uno a cada jugador del Liverpool con cada jugador del Madrid es obsceno, grotesco, incluso de mal gusto. En Anfield, jugaron los mayores del recreo contra los pequeños. Futbolistas convencidos de su labor, trabajadores y talentosos contra niñatos enriquecidos que, salvo contadas excepciones, no son nadie en el mundo del fútbol. Hablo de Higuaín o de Gago, de futbolistas cuyo precio desorbitado ha provocado que sean obligatoriamente sobrevalorados. De manera contínua. Entendamos que uno no se consuela si no quiere, y que cuando se da cuenta de su error intenta ver siempre el lado positivo. Incluso cuando no lo hay. Gago es un mediocentro mediocre hoy, que no ve más allá de lo que pueda ver el mucho más útil y digno Lass; e Higuaín es un delantero de rango menor. De hecho el Madrid saltó al campo con dos delanteros de rango menor, que ni de lejos se encuentran entre los quince mejores de Europa hoy por hoy. Dirán que Raúl sigue marcando goles, pero nadie hará hincapié en que nunca los marca cuando de verdad son necesarios. ¿Cuál fue la última gran actuación del capitán en Europa? ¿Dónde estaba ayer cuando más se le necesitó? Su físico y su fútbol no dan para más.

El inmovilismo de Raúl no es ni de lejos el mayor problema del equipo. Es un problema más, de muchos que arrastra el Real Madrid. Los arrastra por la ineptitud y de tantos necios que aprovecharon antaño cualquier excusa, cualquier triunfo, cualquier buen resultado para justificar una planificación desastrosa, lamentable, patética, de chiste si no fuera dramática. Nadie quiso ver la mediocridad de una plantilla sin recursos en los momentos clave. Nadie dentro del club. Hoy el Madrid es un juguete millonario roto. Defectuoso. Sin una pieza decente. A excepción de Casillas, divino, como siempre —sin él la humillación pudo ser mayor—. Las elecciones del próximo verano permitirán una limpia definitiva de la directiva, el cuerpo técnico y la plantilla. No se trata de defenestrar a la cantidad de medianías que atesora el Madrid hoy y que han provocado que en cinco años no supere los octavos de final de su antaño cortijo particular, siguen siendo jugadores válidos como segunda fila, de esos que el Barça actual, el Liverpool o el Manchester United sacan tanto provecho. Se trata de fichar con cabeza. De olvidarse de Cristiano Ronaldo y de fijarse a tiempo en Xabi Alonso. De no deshechar jamás a un delantero como Eto'o. De probar a la cantera en detrimento de jóvenes sudamericanos carísimos —Mata, Negredo, Arbeloa, Granero, Soldado—. Se trata de volver a hacer las cosas bien. Por el bien del Madrid.

El partido tuvo poca historia. Un Liverpool colosal arrasó a un Madrid empequeñecido. Por parte inglesa es la demostración palpable de lo que el equipo de Benítez es capaz de hacer siempre que tenga el factor Anfield en el partido de vuelta y a Torres —imperial— en plena forma física. Xabi Alonso, Mascherano y Gerrard conforman hoy uno de los mejores centro del campo del mundo y su defensa es segura y expeditiva. Un equipo válido, muy válido, para ganar la Copa de Europa. Sobran las palabras a un equipo que rozó la perfección la pasada noche. Cuatro goles y el doble de ocasiones claras hicieron del partido un festival inglés. Del resto de eliminatorias lo más destacado es el reencuentro del Barcelona con su filosofía. Las dudas tras un bajón comprensible propiciaron un estado de crisis innecesario. El Barça, si juega siempre como sabe y no se deja superar más por lo que se encuentra fuera del terreno de juego que por lo que se encuentra dentro de él, es un serio candidato a llevarse el torneo continental y así lo demostró, arrolando en la primera parte a un Lyon dormido y superado por cualquier costado. Henry, pletórico. Eto'o, a lo suyo. Messi, un genio. Xavi, el mejor organizador del mundo y de la historia de España. Y que tantos sigan empeñándose en negarlo...

Una noticia positiva y otra negativa. El Villarreal pasó merecidamente en Grecia y el Atlético se estrelló en Oporto. Todo en orden. El Atlético es un equipo absolutamente descompensado puesto que cuenta con cuatro jugadores ofensivos superlativos y con una defensa lamentable, irrisoria, patetica, tragicómica. Al Oporto le valió con mantener el resultado en su campo y preocuparse poco de atacar puesto que todos sus esfuerzos debían estar destinados a parar a Forlán y compañía, con el agravante para los colchoneros de que Forlán, incomprensiblemente, no fue titular. El Manchester humilló al Inter, el Bayern hizo lo propio con el Sporting de Lisboa, el Chelsea apunta a semifinales un año más, el Arsenal eliminó al Roma en la patética tanda de penaltys y el resto vuelve a casa con el rabo entre las piernas. Amén del Juventus, quien dignamente estuvo a punto de eliminar al Chelsea. Haría bien el Real Madrid en fijarse en el Juventus. Cayó eliminado pero dió la cara hasta el final. Mantuvo viva su historia, fue fiel a lo que viene siendo durante toda la temporada y nadie, nadie, podrá reprochar su actitud y su fútbol. ¿Su plantilla? Observen las alineaciones de esta temporada. ¿Su presupuesto? Viene de la Serie B. Agravio comparativo, sí.

Vía | As
Imagen | El Mundo

Más que Fútbol ● 2009

martes, 6 de mayo de 2008

Las ligas mueren en Europa

Andrés Pérez | La Liga apremia y no nos deja tiempo para hablar de todo lo que quisieramos. Sin embargo, entre todos los temas, decido quedarme con la igualdad que tres de las seis grandes Ligas Europeas afrontan sus últimas jornadas. Mientras en España, Alemania y Holanda ya han coronado a su campeón en Francia, Inglaterra e Italia, a falta de dos o tres jornadas del final (respectivamente) todavía es una incógnita quién saldrá campeón a pesar de que Inter, Manchester y Lyon dependan de sí mismos.


Si hay algo cierto en Europa en estos momentos es que tanto PSV, como Bayern como recientemente el Real Madrid son ya campeones. Curiosa sensación de deja vú deja el campeonato en Holanda, donde el año pasado el PSV se llevó también la Liga, aunque de una manera bastante más dramática, en la última jornada y con todo en contra. El PSV sí va camino de crear una verdadera dinastía en Holanda (si no lo ha hecho ya), algo que el Bayern quiere volver a hacer en Alemania. Se llevó la Liga sobradamente con el equipazo que atesora, al igual que la Copa, sin embargo la temporada dejó una sensación bastante agridulce al palmar estrepitosamente ante el Zenit de San Petesburgo en la Uefa. Es curioso comprobar como el nivel de la Liga Alemana ha decaído alarmantemente. Si un Bayern hinchado de euros no es capaz de conquistar Europa (y una competición menor como la Uefa) en Alemania deberían comenzar a plantearse qué está pasando en su Liga. Algo parecido a lo que ocurre en España, con un nivel paupérrimo.


Sin embargo no en todas las Ligas está todo completamente decidido. En Inglaterra la verdad es que sería complicado que el Manchester no se la llevara. En un duelo que se repetirá en Moscú, en la final de la Copa de Europa, de nuevo Manchester y Chelsea se juegan la Liga el próximo sábado. El Manchester está empatado a puntos con el Chelsea y tiene el gol-average a favor, lo cual, y teniendo en cuenta que se enfrenta al Wigan, ya salvado, debería asegurar una nueva Premier para los red devils. Para mí el Manchester sigue siendo favorito para la Copa de Europa pero deberá tener muchísimo cuidado con el Chelsea, probablemente junto al Milan el equipo que mejor ha llegado al final de temporada. El Chelsea parece intocable y deposita en Drogba la seguridad necesaria para no explayarse demasiado en ataque y dedicarse a contener. Con un Ballack resucitado y con Lampard casi mejor que nunca el Chelsea se puede llevar la final de Moscú sin ningún tipo de problema. Aunque la Premier la tiene mucho más difícil. No depende de sí mismo (a no ser que le marque 17 goles al Bolton).


Italia vuelve a tener un deja vú. El Inter va camino de su tercera Liga consecutiva (la primera en los despachos, la segunda después del Moggi-gate con el Juventus en segunda y el Milan con once puntos menos y la tercera será la verdaderamente meritoria). Con la Liga reestablecida el Inter ha demostrado ser el más sólido pero con un juego bastante parco. Sustentado por Ibrahimovic y por la rudeza de su mediocampo y defensa, los interistas han llegado a dos jornadas del final con sólo tres puntos de diferencia con el meritorio Roma, ya con Totti reposando en casa. Este fin de semana, en el derbi milanés, un Milan pletórico de forma venció 2-1 al Inter, dejando al Roma a tres puntos de los interistas. Sin embargo desde Roma no creen que haya Liga ya que el Inter debería palmar ante un Siena que no se juega nada o ante un Parma en descenso. Difícil situación, aunque un pinchazo del Inter dejaría al Roma con su segunda Liga en este siglo XXI en el bolsillo.


Y finalmente Francia. Probablemente en la Liga más interesante desde que el Lyon comenzó a ganar sin dejar respiro a los demás. La hegemonía del Lyon seguramente haya terminado este año a pesar de que gane finalmente la Liga. El Girondins de Bourdeos venció esta semana al Marsella en el Velodróme y ahora mismo con dos jornadas por delante está a tres puntos de los lyoneses. El Lyon, después de seis años de dictadura comienza a desmoronarse ante el progresivo envejecimiento de jugadores importantes como Govou o Juninho y al vender verano sí y verano también a piezas claves de la delantera y del medio campo. Sin haber conseguido nada en Europa pero habiendo tocado la gloria en Francia probablemente el Lyon finalice su dinastía cuando Benzema y Ben Arfa abandonen el equipo, y no será muy tarde. A pesar de todo sigue siendo el gran favorito en Francia para llevarse Le Championnat porque depende de sí mismo y en este tipo de ocasiones, no suele fallar.

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Vía | Más que Fútbol, Órbita Gustems
Imagen | Marca, The Independent, L'Equipe, La Gazzeta dello Sport, Bild

Más que Fútbol ● 2008

viernes, 11 de abril de 2008

Reacciones al Getafe 3 - 3 Bayern

Andrés Pérez | Que levante la mano quien no haya sido del Getafe hasta la muerte durante de las 20.45 hasta las 22.45 del jueves. El Getafe nos demostró el jueves lo que verdaderamente hace que el fútbol sea el deporte por excelencia. Nos demostró, que no hace falta ser de un equipo determinado para exaltarte con el fútbol. Pocos levantarían la mano. Con eso el Getafe ya prácticamente ha ganado la UEFA, la Copa de Europa y el trofeo Alfonso Pérez. No importa. Está fuera pero jamás un equipo podrá decir que cayó con la dignidad con la que han caído los azulones. Ahora bien, sigue siendo una dolorosa y fatídica eliminación. La prensa deportiva y la nacional abren hoy sus periódicos narrando el drama de anoche. El As abre en portada con un titular que define bien lo que supuso el partido: "Crueldad Absoluta".


En la crónica interior "Sublime Geta, cruel final": "El Getafe fue el 2 de mayo, el alcalde de Móstoles, Daoiz, Velarde y Ruiz, Agustina de Aragón, la furia española, el gol de Marcelino, la casta rumana, la dinamita danesa, el tiqui-taca (...) Todo lo tuvo en contra el equipo de Getafe (...) Pero el Geta comenzó perdiendo en el minuto seis a un impreciso De la Red por expulsión quizá ajustada a derecho reglamento en mano tras su entrada por detrás a Klose siendo el último azulón, pero pelín excesiva si abrimos debate." Si bien Cortés esperaba detrás de De la Red para parar a Klose si hubiera sido Lucio quien hubiera cometido la falta probablemente hubieramos pedido como mínimo cárcel. Expulsión justa o no, el Getafe no lo notó hasta cuando en la prórroga estaban sin fuerzas para nada más: "le llovió una bola de fuego con el gol de Ribery a dos minutos del final que dio paso a una prórroga terrible; puso España en pie con los golazos de Casquero y Braulio y... ahí cantó el Pato ante Toni, qué cantada Dios mío, qué pena (...) al final Bussaca fue la garrapata que se coló en lo que tenía que haber sido la fiesta de Getafe, de Móstoles, de Leganés, de Madrid, del Rey, del Príncipe, de toda España." Bussaca no pitó una falta clara de Kahn en el borde del área cuando subió a rematar la última jugada, tras su falta vino el gol y tras el gol el final.


Mención especial merece Pato. Es un buen portero, no un grande pero un buen portero, y en el momento menos oportuno se le escurrió el balón entre las manos para que Toni empujara el 3-2. Fue una cantada soberana, digna del mejor auditorio y de ahí el presumible cúmulo de palos que hoy se lleva Pato en la prensa. No lo merece. Pero siempre tiene que haber una cabeza de turco: "¡Dichoso Bayern! No hay duda: es un adoquín en el camino de nuestro fútbol, el eterno revientaglorias. Desde Schwarzenbeck hasta Toni, pasando por todos los que usted quiera enumerar." Llora Alfredo Relaño en la editorial del As. Acto seguido, sin piedad con el Pato: "Pero el partido cuasiperfecto del Getafe hubo una laguna, y bien que siento consignarla aquí: la patochada inconcebible de Abbondanzieri, que desde ya ingresa en la relación de protagonistas de la historia negra de nuestro deporte." Ni un atisbo de piedad para el Pato, que ayer hizo "cua".


La tercera noticia más leída hoy en la versión digital del Marca son las palabras de Hitzfeld: "Felicito al Getafe. Hoy estuvo sensacional. Ha estado a punto de lograr una sensación y humillar al Bayern de Múnich. Le faltó poco. Fue hoy el mejor equipo Cuando se pasa ronda, hay que alegrarse y me alegro de que no arrojáramos la toalla y pudiéramos igualar después del 3-1 adverso que llegó nada más empezar la prórroga. La situación era escabrosa en ese momento. Con mucha suerte, llegamos al 3-3. Pero también me dio algo de rabia lo sucedido hoy. Y algunos de mis jugadores me han decepcionado (...) Si tenemos en cuenta que el Getafe jugó 115 minutos con uno menos, está claro que mereció mejor suerte. Suerte que ahora le deseo para la final de la Copa del Rey. Ese día yo seré un hincha del Getafe." (...) Si algo tienen los alemanes es que cuando ganan con suerte saben reconocerlo. Son nobles en la victoria aunque quizá no tanto en la derrota y saben elogiar las virtudes del rival. Hitzfeld vió lo que vimos todos y es elogiable por su parte que lo reconociera. Chapeau para él.

"Gracias por todo. Gracias, 'Geta'. La eliminación, una de las más crueles que se recuerdan en este caótico mundo del fútbol, no debe borrar de nuestras memorias la aventura de un equipo que se merece más que un monumento. El sueño azulón acabó en una pesadilla injustísima con el que menos se lo merece." Si en algo coinciden todos los periódicos es en el sentimiento generalizado que despertó el Getafe en todos los que vimos el partido, además claro, de culpar al pobre Pato.


Pasaba por Mundo Deportivo y por Sport con alguna esperanza de econtrar en portada algo sobre el Getafe, no ya muchom, sino simplemente algo. Nada, claro, se me olvidaba que en Barcelona tienen demasiados problemas por los que preocuparse como para darle un pequeño hueco al equipo azulón. Si es por la rivalidad Madrid-Barça no lo comprendo, dice poco de su rigurosidad periodística. El Mundo Deportivo aún guarda en las secciones interiores mayor cobertura para el partido. Su titular es prácticamente el mismo que el del resto de los rotativos de hoy: "Cruel final" La síntesis de lo que ocurrió ayer: "Pero la expulsn de De la Red a los seis minutos aumentó aún más la tensión al choque. Quedaban 84 minutos por delante (que acabarían siendo 114) de sufrimiento para los de Laudrup (...) Contra, en un slalom increíble se fue de todos y puso el 1-0 a un minuto para el final. Podía ser la estocada. Delirio en el Coliseum que llegaba al descanso con la ilusión intacta (...) El 'Geta' aguantaba y tenía aún fuerzas para salir al contragolpe. Lo hizo con el recién entrado Braulio, se fue de todos, incluso de Kahn pero se resbaló en lo que era el 2-0. Aún tuvo alguna llegada más el equipo local que cuando se preparaba para los festejos vio como un balón suelto lo enganchaba Ribery en el 1-1. Silencio y prórroga para sufrir media hora más (...) o Casquero, con un derechazo (2-1) y después Braulio (3-1) a la media vuelta, ponían el 3-1 en el marcador. Jolgorio y éxtasis en Getafe que de nuevo se veía en 'semis' (...) El 'Pato' no atajó un balón fácil de una falta y dejó el esférico a Luca Toni que puso el 3-2. Aún quedaban seis minutos de agonía. El bayern no creó ni una ocasión clara en todo ese tiempo pero en la última acción, con Kahn yendo a rematar (y haciendo falta), los alemanes colgaron un balón para que Luca Toni pusiera la puntilla a un partido increíble y dantesco."


Y en Sport... Casi deberíamos dar las gracias porque aparezca algo en referencia a un partido importantísimo para el fútbol español, por no decir el más importante, quizá un partido que supere al resto por su dosis de épica, superación personal y sobre todo calidad futbolística. Pero no, en Barcelona están demasiado ocupados en divagar sobre cuando cobrará el Barça al Milan por Ronaldinho que ahora ya definitivamente se va. Sobre el Getafe y el Rey: "Queda claro que los azulones fueron ayer los reyes del pundonor. Don Juan Carlos y su hijo, el Príncipe Felipe, vibraron durante los 119 minutos previos al mazazo de Luca Toni." Eso sí, siempre que haya ocasión para dar algún palito al Real Madrid, no se desperdiciará. Creo que sale en el manual de estilo: "Pero ni ese objetivo podía ocultar las caras de tristeza a la salida del Coliseum Alfonso Pérez. Iker Casillas y Raúl González, liberados de compromisos futbolísticos entre semana hasta que se dispute el Real Madrid-Barça de Liga, no perdieron detalle de la gesta azulona, porque sólo se puede definir así lo que sucedió, a pesar de la eliminación del ‘Geta’."


De El País me quedo con el maravilloso final de José Marcos: "Con su espíritu irreductible, el Getafe encimó al Bayern. Pero el clásico alemán terminó siendo el coco y ellos la cenicienta. Toni aprovechó un error de Abbondanzieri y, acto seguido, le apuntilló. Un castigo excesivo para tan poco fútbol." Ayer España entera con el Getafe pero ayer, un gol de hace 30 años tumbó a los azulones. El de Schwarzenbeck.

Imagen | Notas de fútbol, As, Marca
Vía | As, Marca, El País, Mundo Deportivo, Sport

Más que Fútbol ● 2008

viernes, 4 de abril de 2008

Beckenbauer descubre al Getafe (Bayern Münich 1 - 1 Getafe)


Fíjense en el detalle. Riberý, fichaje estrella del Bayern este verano, costó 22 millones de euros. El presupuesto del Getafe es de 32 millones de euros, euro arriba euro abajo. Y a pesar de ello, hoy, el equipo azulón del barrio de Madrid ha podido dar una lección de humildad a Beckenbauer. Sabido es por todos que es el mejor líbre de la historia y uno de los 6 mejores jugadores de la historia del fútbol. Sabido es también que es alemán y que como buen teutón el ego por delante. De ahí que soltara una perla para el Getafe. Hacía alusión Beckenbauer, ignoro si realmente o irónicamente, a su desconocimiento del Getafe, un club bastante humilde situado en la duodécima plaza de la Primera División española. Ante su poderoso Bayern, el mismo que el año pasado hizo el ridículo en la Bundesliga, aparentemente es pequeño el aval que ofrece el Getafe, que se clasificó al ser finalista (ni siquiera vencedor, debe pensar Franz) de la Copa local. ¿Y qué ha pasado? Qué el Getafe le ha empatado al Bayern en su propia casa cuando el partido yacía bajo la nieve de Münich. Golpe de humildad.


No quiero extenderme demasiado en el partido que anoche firmó el Getafe. Ni en los detalles técnicos ni en los tácticos, ni en la actuación de De la Red ni en la torpeza de Toni cuando pudo sentenciar el partido. El partido de anoche me supuso una extraña paradoja mental. Pensé: "¿Habrá un doceavo puesto en alguna de las grandes Ligas tan bueno como el Getafe?" Pero acto seguido me planteé: "¿Del doceavo al primero de la Liga Española, hay alguno capaz de toserle al Bayern de Münich?" Lo dudo, me autorrespondí en mi propio diálogo. Quizá la realidad de nuestra Liga sea que el futuro es la cantera y los jugadores buenos pero de nivel medio. A lo mejor Madrid y Barça neceitan nuevas reestructuraciones basadas en más humildad y menos ego-jugadores en forma de estrellas mediáticas. Sorprendente o no, lo más lógico de esta ilógica Liga es el Getafe. Doceavo pero en cuartos de final de la UEFA.


Quien dice en cuartos de final dice en semifinales. Lo del Getafe es espectacular. Hay que decirlo alto y claro porque hoy por hoy es lo único de lo que debemos sentirnos orgullosos en Europa. Equipo humilde, sin estrellones y formado a base de buen trabajo le empata al Bayern en su propia casa y si aguanta en su propio campo con todo a favor pasa a semifinales. No hay mejor titular para la historia. Un equipo como el Getafe se lo merece, el orgullo de los pequeños, de los humildes. El equipo quele dió un golpe de humildad a Beckenbauer. Que lo oigan en Münich. Esta noche tendrán pesadillas con el Getafe.

Noticias Relacionadas | El Kaiser ya conoce al Geta (As), "Bávaros, sereis estúpidos" (Marca)
Vía | Deportista Digital
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2008

martes, 19 de febrero de 2008

20.45, octavos


Vuelve la Champions y es casi imposible no imaginarme esta noche a las 20.45 frente al televisor, un bol de palomitas y alguna bebida refrescante. Todo preparado para volver a escuchar el himno que nos pone los pelos de punta y para disfrutar del mejor fútbol europeo. Como ya he explicado muchas veces, no son los equipos, no es el fútbol que se practica, es la mística, la épica, los héroes y las doncellas. La doncella. La orejuda. Y como todos los años, los mismos actores, las mismas caras conocidas quizá más viejas, quizá más jovenes. No podía falta, de nuevo el Real Madrid, experto estos últimos años en llegar a octavos y quedarse ahí. Si el año pasado parecía el definitivo con la victoria frente a un Bayern en horas muy bajas en el Bernabeú, la maldición del Madrid estos últimos años le venció más que el gol más rápido de la historia en competición europea: Makaay en 10 segundos. De nuevo los blancos y de nuevo la Roma.


Hace tres meses hubiera apostado por la Roma pero hoy he de apostar por el Real Madrid. Sigo pensando que la máquina total del Real Madrid no lo es tanto. Arrasa, por decir algo, en una Liga en horas muy bajas con la mayoría de los equipos sumidos en profundas crisis estructurales y de indentidad que aúpan a equipos muy dignos sí, pero no tan buenos, a pòsiciones nobles como es el caso del Racing o del Almería. La prueba de fuego para el Madrid es Europa. Si el equipo funciona o no de verdad se demostrará en su primer obstáculo serio (la Roma es de largo el equipo más complicado de entre los tres rivales españoles). El Madrid debería pasar la eliminatoria por jugadores y por el mal momento de la Roma, con un Totti desmotivado y con una crisis en su juego total, a 11 puntos del Inter en Liga. Para los romanos la Champions es la última ilusión a la que agarrarse y posiblemente para Totti como futbolista también.
Sea como sea lo descubriremos esta noche. Un dato objetivo: Los equipos de Schuster tienden a desmoronarse en las segundas vueltas.

Por lo demás, el martes europeo nos deja una eliminatoria colosal entre el líder indiscutible de Italia y entre el equipo con más gloria copera de toda Europa, un cruce sin favorito claro como es el Oporto - Schalke, y una eliminatoria a priori fácil para el Chelsea que se enfrenta al Olympiakos. Apuesto por el Liverpool, por el Oporto (el estado de forma de Lisandro es espectacular) y por el Chelsea aunque ojito al Olympiakos que le puede dar algún susto. A disfrutar. Vuelve la Copa de Europa.

Imagen | As, El País

Más que Fútbol ● 2008

lunes, 9 de abril de 2007

El primer fin de semana de Abril: Vídeos

La jugada del gol del Atlético y el debate del Fair Play, la victoria del Zaragoza frente al Barça, el gol de Zamora ante el Arsenal, y la victoria del Bayern.



El de ¿Diego, D´alessandro, Oleguer?



Bobby Zamora...



Hannover 1 - Bayern 2

domingo, 18 de febrero de 2007

Jugadores MQF: Gerd Müller

Nombre: Gerd Müller
Fecha de Nacimiento: 3 - 11 - 1945
Lugar de Nacimiento:
Nordlingen (Alemania)

Posición:
Delantero Centro

Clubes:
Bayern München, Fort Lauderdale Strikers (EEUU)

Palmarés: 4 Bundesliga, 4 Copas de Alemania, 1 Recopa, 3 Copas de Europa, 1 Copa Intercontinental, 1 Eurocopa, 1 Mundial.

No era el más rápido, tampoco era el más técnico, ni el mejor dotado físicamente, no era excesivamente alto, es más estaba algo regordete. Pero Gerd Müller tenía el don del gol. El don de colocarse siempre en el momento exacto en el punto exacto para meter la pelota en el fondo de las redes.

La mayoría de sus goles son empujando la pelota solo contra el portero o a puerta vacía, nunca mucho más lejos de 5 metros de la línea de gol, eso, es lo que realmente define al delantero más prolífico de la historia de Alemania.

Bomber der Nation, el bombardero de la nación, así se le llamaban en Alemania, país por el que hizo más que mucho, siendo el máximo goleador del Mundial 1974, el segundo de Alemania. Gerd Müller, hasta el último Mundial, era el delantero que más goles había marcado en la historia de los Mundiales, récord superado por Ronaldo.

Siempre estuvo ligado al Bayern de Munich. Él, Beckenbauer y Seep Maier fueron la tríada gloriosa del fútbol alemán durante los 70. Maier ponía reflejos y carácter, Beckenbauer la clase y el liderazgo, Müller los goles. Marcó 365 goles durante toda su carrera en el Bayern, tantos como días tiene un año, además de conseguir 3 copas de Europa, una Eurocopa, un Mundial y otras tantas Bundesligas. En total unos 600 goles en toda su carrera.

A Müller nunca se le recordará por magníficas galopadas, o por regates finos, ni siquiera por disparos estilo Henry, a la escuadra y potentes. Por nada de eso, y a pesar de ello es el máximo goleador de la Copa de Europa con 66 goles. No era un tipo especial, ni siquiera tenía un aspecto fiero, hasta se burlaron de él: fue en sus inicios con al selección, los aficionados alemanes todavía enamorados de Uwe Seiler, cada vez que tocaba el balón cantaban "Uwe, Uwe", y hasta llegaron a reírse de él por sus pocos kilos de más. Su propio entrenador Cajkosvki, dijo de él: "no puedo poner a ese pequeño elefante entre mis purasangres".


Dió igual. Ni el loco del Bernabeú, pudo pararle. Lo verdaderamente admirable de Gerd, es que a pesar de no haber nacido con cualidades técnicas o físicas envidiables, consiguió meter más goles que los Ronaldinho, Eto´o, Henry o Villa llegarán a soñar.


sábado, 16 de diciembre de 2006

Historia del Fútbol: los Bayern-Madrid (I)



La vida está llena de amores y odios. El fútbol es vida. El fútbol está lleno de amores y odios, es decir: de duelos.

No hay que caer en la suculenta tentación que supone relaccionar duelo con partido. Un partido es un enfrentamiento entre dos equipos luchando por llevarse la victoria, y con ese objetivo como meta única, el partido se juega en campos normales, con aficionados normales, con motivación normal, con equipos normales.
El duelo es diferente. Transciende más allá del simple partido de fútbol, llega a el alma de aficionados y equipos, consigue un ambiente único y maravilloso por el cual todo el mundo desea que empiece cuanto antes. Esa sensación que tienes las horas anteriores al duelo, deseando que empiece la hora (20.45) planificandote el día hasta esa hora, abandonándo cualquier tarea para ver el partido, sea cual sea (la tarea). Y sobre todo, esa sensación al verlo de estar presenciando cada minuto un partido histórico, de esos que se te quedan grabados en la memoria, de esos de los que hablaras al día siguiente con tus colegas tratándolo como si fuera una épica historia de Homero.
Eso es el duelo.
Los duelos son entre selecciones, clubes nacionales, clubes internacionales, equipos de barrio, patio del recreo o casados contra solteros. Pero siempre tienen ese ambiente especial. El día y la hora señalados, sabes que a esa hora no existe otra cosa que no sea el duelo.

No hay mejor duelo entre clubes internacionales que el Madrid-Bayern, Bayern-Madrid, no importa el orden de los factores, el producto siempre es el mismo: Fútbol. Y por fútbol no hablo de juego desplegado, sino de sensaciones, de rivalidad histórica, de la Copa de Europa. Más de treinta años a la gresca entre Munich y Madrid, han conseguido que cada vez que se enfrentan todo el mundo esté atento. En Munich celebran cualquier derrota del Madrid sea contra quién sea y siempre están atentos a lo que los merengues hacen. En Madrid siempre desean lo peor para su rival y nunca dejan de mirar la clasificación alemana para comprobar el estado de su rival, ante el que tarde o temprano se verá las caras. Porque no habrá cuatro años sin un Madrid-Bayern decente. Es como el Almendro por Navidad: siemrpe vuelve.
Y no importa que sea Champions, UEFA, Supercopa, o amistoso, a ninguno deja indiferente el duelo.
¿Y porqué ésta rivalidad? Quizá porque sean (junto con el Milan y Liverpool) los dos mejores equipos de la historia Europea, ninguno tiene tantas Copas de Europa como ellos (13 entre los dos).

El primer enfrentamiento fue el 31-3-1976 en el Santiago Bernabeú. LLegaba el Súper-Bayern a la capital española tras haber conseguido dos Copas de Europa en ediciones anteriores y tras eliminar a un Benfica lejos de lo que fue. Eran las semifinales y una buena oportunidad para que el Madrid volviera a ganar la Copa de Europa tantos años después. Era un Bayern espectacular, uno de los mejores equipos de la historia plagado de estrellas que hacía dos años que se habían proclamado campeones del mundo y que en ese mismo año perderían la Eurocopa en la final, Müller, Maier, Rummenigge, Hoeness y sobre todo Beckenbauer.
El partido acabó 1-1, pero eso no fue lo destacado. Finalizado el partido un individuo "El loco del Bernabeú" saltó al campo y Müller y Linemayer (árbitro) acabaron en el suelo golpeados por él. En un principio la UEFA sancionó al Madrid con un año fuera de Europa pero finalmente se quedó el castigo en tres partidos fuera del Bernabeú.
En la vuelta el Bayern venció 2-0, dos goles de Müller. Amancio cabreado e impotente ante lo que fue su último partido en la Copa de Europa, le pegó un patadón a un balón que pasaba por allí y que no estaba en juego, y al tener una amarilla se fue a la calle expulsado.

En 1980 y en lo que se puede considerar una de las derrotas más dolorosas del Madrid, el Bayern le endosó 9 (¡!) goles a los blancos. Cierto es, era pretemporada, pero nueve goles en pretemporada o en Copa de Europa siguen siendo nueve goles. Al terminar Boskov, entrenador del Madrid, dejó su histórica frase: "Prefiero perder un partido por nueve goles a perder nueve por un gol".
Tardaron un tiempo en volver a verse las caras, solo alterado por el Trofeo Santiago
Bernabeú en 1981, cuando el Bayern plantó al Madrid en el campo por creer injusta la expulsión de Rummenigge a manos de Pes Pérez... Siempre tozudos los alemanes.

Pasaron los años, y el 8-4-1987 el Madrid visitaba el Olympiastadion de Munich. Allí esperaba el Bayern de Pfaff, Brehme, Matthäus, y los incombustibles Rummenigge y Hoeness, que estuvieron presentes en la mitad de los duelos.
El Bayern le endosó un soberano 4-1 a un Real, desesperado. Y claro, Juanito desesperado es mucha testosterona y poco cerebro: Para recriminar a Matthäus una entrada a Chendo, en vez de dialogar, prefirió optar por la vía rápida y pisar la cabeza del teutón. Expulsado, cinco años de sanción y la última vez que jugó un partido de Copa de Europa... y ya van dos igual.
El veintidós de ese mismo mes se jugaba la vuelta. Un milagro necesitaba el Madrid del Buitre para pasar las semifinales (otra vez). No lo hubo, y gracias a Pfaff, que paró TODO, y fue de nuevo la bestia negra de un equipo español. Y como estaba siendo un Madrid-Bayern demasiado normal Augenthaler agredió a Hugo Sánchez, y cuando iba de camino a los vestuarios expulsado, le saco los cuernos al Bernabeú, con su follón correspondiente.

Al año siguiente se enfrentaron otra vez en Cuartos, y esta vez pasó el Madrid, tras remontar un 3-2 de la ida en Munich, ganando 2-0 en casa. Complejos fuera para un Madrid que necesitaba una Copa de Europa pronto como el comer, eran demasaidos años en semifinales, y sería uno más...

Y así entramos en la época más moderna, de partidos que yo he visto. Siguiente post.

domingo, 21 de mayo de 2006

Historia del Fútbol: 2 minutos

Para once jugadores sólo quedaban dos minutos. Para los otros once todavía quedaban dos minutos. Con esa frase tan lapidaria se puede resumir lo que la noche del veintiséis de mayo de 1999 ocurrió en el Camp Nou. En el césped, a saber, se enfrentaban Bayern de Múnich y Manchester United. Ambos tenían la oportunidad de volver a ganar la Copa de Europa mucho, pero que mucho tiempo después...

Quizás por la edad (16 años), esta final y la de Estambul han sido las más emotivas para mí. No dudo de que las haya habido mejores, pero dudo que las haya habido más épicas, gloriosas, dudo de que haya habido demostraciones más grandes de luchar hasta el final o de no abatimiento ni con un 3-0 en contra. Que el hecho de que los dos equipos de las finales con las que todos soñamos jugar o vivir sean ingleses no es un dato casual; que el hecho de que sus aficiones cantaran ante la adversidad y ante la falta de tiempo o de juego tampoco es un hecho casual.

Yo, en mis ingenuos sueños de cuando era más pequeño y soñaba con jugar algún día la Copa de Europa, soñaba que en mi final perfecta el encubrimiento de gloria llegaría de maneras insospechadas, de maneras imposibles, con goles espectaculares en el último minuto, o con remontadas gloriosas ante el rival más duro, o metiendo el penalty que me diera la victoria y a mi equipo. Las finales con las que soñaba nunca creía que se harían realidad, pero la Copa de Europa es diferente. En la Copa de Europa es posible todo, y digo todo. En los Mundiales te coronas como el mejor del mundo, en tus ligas te proclamas el más regular, en la Eurocopa te proclamas la mejor selección de Europa, pero en la Copa de Europa no solo te consagras como el mejor club del Mundo, te proclamas un pedacito de historía para tí (hablando en primera persona como un club), te proclamas ganador de una competición que huele diferente desde el himno hasta el balón o las insignias en el lateral de la camiseta de los jugadores. La Copa de Europa es la competición de nuestros sueños y por eso en ella solo podía ocurrir lo que ocurrió en Barcelona aquel día primaveral del marzo de 1999.

Las cosas no empezaban bien para los diablos rojos, en el minuto 6' Basler, tras un disparo de falta lejano, adelantaba a los bávaros por culpa de una cantada de uno de los mejores porteros de todos los tiempos: Schmeichel.
Ciertamente el resto del partido fue un completo despilafarro de final. Hay finales y finales, y el problema de las finales de tus sueños es que sólo te imaginas la parte en la que tras un gol de chilena con centro de rabona de tu compañero, metes gol por la escuadra en el 96' y das la victoria a tu equipo, o sólo te imaginas el penalty decisivo, o la parada decisiva, que los porteros también sueñan. No soñamos con el partido en el que hay especulación de los medios, las defensas se la pasan hasta el aburrimiento de los presentes o en la que los delanteros no rascan bola. Eso es demasiado feo como para meterlo en los
sueños, la fantasía exige un mínimo de imposibilidad, un mínimo de belleza inalcanzable y no admite algo que no sea heróico a la luz histórica, aunque lo sea, como por ejemplo Baros pegándose con la mejor defensa del mundo y desgastándola hasta conseguir que falle.

La final tuvo dos minutos realmente, uno al principio y otro al final. El caso es que Matthaüs, el tipo que lo había ganado todo, había jugado tres Mundiales y en todas las posiciones menos portero, estaba a tan solo tres minutos de alcanzar algo que era lo único que le faltaba: La Copa de Europa. Tres minutos que había añadido el árbitro. Debió ser en ese momento cuando a los Giggs, Solsjkaer, Beckham, Butt, Sheringham y compañía les entró la venada orgullosa e inglesa y decidieron remontar el partido. Así, sin piedad con el enemigo. Insistentemente los diablos rojos consiguieron un córner.
La hinchada de Manchester lo celebró como un gol, y diez segundos más tarde entendimos porqué. Beckham botó el balón, salió rechazado, respiraron los muniqueses, le llegó a Giggs (zurdo cerrado) le pegó con la derecha (mal, evidentemente) y Sheringham aprovechó que pasaba por allí para batir a Kahn. Se caía el Camp Nou, el Manchester empataba, los alemanes no se lo creían.

Prórroga pensamos todos. Todos menos los jugadores ingleses. Sacó el Bayern de centro, tan rápido como sacó la perdió, pelotazo arriba, Solsjkaer controla, encara a un nervioso Kuffour y provoca otro córner. Dicen que el hombre es el único que cae dos veces en la misma piedra. Dicen también que el alemán es el único de los hombres que cae una vez con la piedra, la hace pedazos y sigue caminando hasta encontrar otra piedra, pero...
Beckham sacó el córner, mientras la pelota volaba los seguidores del Bayern debieron pensar "la pesadilla se repite", Sheringham remató mal y Solsjkaer disparó a gol sin opción para nadie. Fin de la final.
Matthäus no se lo creía, Kuffour lloraba desconsoladamente, Kahn perdía su arrogancia por momentos, Collina en una imagen inédita consolaba a los inconsolables, a los desgraciados que perdían la final que llevaban ganando ochenta y cuatro minutos para que en dos se la quitaran.
Mientras, Beckham levantaba la Orejuda. Lágrimas, sudor, sólo faltaba la sangre y la particular Segunda Guerra Mundial del fútbol podría haber cabido en esos momentos, y creo recordar que a alguien le abrieron una ceja. Los aficionados al Bayern y los propios jugadores se pegaron dos semanas escuchando canciones meláncolicas y llorando.

El mito de que los alemanes hasta el final del partido están vivos se había vuelto en su contra.
Para once jugadores sólo quedaban dos minutos. Para otros once todavía quedaban dos minutos.

domingo, 23 de abril de 2006

Repetimos

Barça en España, Lyon en Francia, Chelsea en Inglaterra, Bayern en Alemania y Juventus en Italia. ¿Les suenan? Claro. Son los vigentes campeones de sus respectivos países.
Ahora repasemos quien se va a llevar la Liga en cada país este año.
Barça en España, Lyon en Francia, Chelsea en Inglaterrra, Bayern en Alemania y presumiblemente Juventus en Italia. ¿Les suenan? Claro. Y esque las grandes Ligas europeas mantienen a sus respectivos campeones en lo más alto.
Europa cierra el cursos sin grandes sorpresas y con poca emoción en la recta final de Liga. Solo Italia y la preocupante marcha hacia abajo de la Juventus nos permite soñar con un último partido de Liga con opciones de ganar la Liga dos equipos. El Milán se acerca a la Vecchia Signora, pero más por problemas turineses que por méritos milanistas.

En todas estas ligas el equipo campeón (sino lo son, dentro de poco) las sentenció hace días. El año pasado igual. ¿que nos indica esto? Europa y sus Ligas están cayendo en lo repititivo.
Preocupante es el caso del Lyon, que lleva cinco años ganando la Liga Francesa, muy falta de nivel durante la última década. No es preocupante para los seguidores del Lyon claro, pero sí para los que seguimos las Ligas de otros países. En Francia este año a los 2 primeros meses la Liga parecía sentenciada. Es más, no lo parecía, estaba sentenciada. Y así cinco años seguidos, y los que le quedan, porque el Lyon ha desbancado a los clásicos PSG y Marsella de la élite francesa. Equipos en crisis deportivas tremendas que no atinan con los fichajes, todo lo contrario que el Lyon, que aún habiendo perdido a Essien, han sabido jugar mejor y ganar más que el año pasado. Y el anterior, y el anterior, y el anterior...

En Alemania el mismo de siempre. A pesar de la ilusionante recuparación del gran Hamburgo (vuelve a ser el que fue), el Bayern de nuevo ganará la Liga germana sin más preocupación que el supuesto caso de apuestas ilegales de Schweinsteiger. Bueno, y la definitiva decadencia de Oliver Kahn. Algo lógico a los 37 años de edad. A pesar de todo, al año que viene en Alemania se avecina una Liga más apasionante y competida. El Bayern perderá (casi con toda seguridad) a Ballack, y el Werder Bremen y Hamburgo (que ya le pusieron las cosas díficiles esta temporada) podrán acercarse más a el equipo Muniqués.

En España juega el mejor equipo de Europa. Juega y Gana. La liga se acabó en Diciembre. Con un Madrid desecho por la mala gestión deportiva y un Valencia demasiado conservador, el Barça no ha tenido mayores problemas que los de las lesiones y los regalos de Valdés a Villa. Además en Europa son favoritos para ganar la Champions. Estamos viviendo dos casos opuestos: La resurrección de uno y la muerte (anunciada) de otro. Barça y Madrid se cambian los papeles de hace seis años con la marcha de Figo a la capital. Buenos tiempos se avecinan para los baulgrana, muy oscuros se me antojan para los merengues, que a sus fracasos en los fichajes (Robinho, Baptista), se une la mala situación de la cúpula directiva con un presidente sin elecciones negado a salir del poder.

En Inglaterra la Liga se sentenció antes de empezarla. A nadie le cabía alguna duda de que el Chelsea iba a ser el campeón. Más aún cuando Arsenal y Liverpool cayeron en posiciones demasiado pronto. Los de la ciudad de los Beatles se recuperaron y luchan por la segunda plaza, pero los gunners apuran sus opciones de Champions en ganar esta competición y no en clasificarse en Liga. El Manchester United a lo suyo con Glazer, con la afición cabreada con el norteamericano y con una presumible fuga de estrellas para el año que viene, como Van Nistelrooy o Rooney.

Finalmente llegamos a el país de las grescas políticas, las mafias y las motos en gradas de estadios. Sí. Italia. Allí donde hay una vieja señora que gana sin jugar bien, unos pobres desgraciados que gastan en equivalecia opuesta a lo que ganan, es decir nada, y otros que cuando todos los daban por equipo muerto y viejo, aparece en semifinales de su competición y a solo 4 puntos del líder.

Juventus, Inter y Milan. Las tres Marías siguen a lo suyo. En Milan, los tiffosi del Inter hartos de años sin títulos pegan a sus propios jugadores, y en la parte rossonera, no les pegan pero tampoco les aplauden con gran entusiasmo. Si acaso a Paolo Maldini, que se retira; no les aplauden por la temporada tan... normal que han tenido. En Turín ganan como siempre, en los diez últimos minutos de partido, para que más. Por lo menos al año que viene habrá remodelación en los tres equipos y a lo mejor otros nuevos se cuelan en este menagé a trois...

Resaltar que en Holanda (PSV), Portugal (Oporto), Escocia (Celtic), y Bélgica (Anderlecht o Standar Lieja), ganan tambien viejos, pero que muy viejos conocidos. Así los equipos sin Ligas no ganarán nada, pero siempre les quedará la Copa...