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miércoles, 30 de abril de 2008

El Chelsea se hace grande (Chelsea 3 - 2 Liverpool)

Andrés Pérez | Era complicado encontrar algo que pudiera fallar anoche. Chelsea, Liverpool, Londres, lluvia, barro, fútbol inglés, emoción, noche de champions y grandes jugadores. Lo complicado se transformó en obvio al cabo de cinco minutos. Buen fútbol. Porque, sí, hubo emoción a raudales, pero faltó buen fútbol, jugadas combinadas y en definitiva, calidad sobre el césped. Y no porque los jugadores no la atesoraran, sino porque, salvo el Arsenal, en Inglaterra, la calidad no es un factor primordial. la constancia, el físico y la verticalidad se ven más premiadas que un simple bonito pase. Incluso la metereología se alió con la Copa de Europa, como tantas otra veces, para desvelar el misterio: la pareja de baile en Moscú a mediados de mayo del Manchester United. Fue el Chelsea. Tras otra prórroga, tras otra eliminatoria igualadísima hasta el último minuto, tras otra exhibición de coraje y de fuerza. Tras otra semifinal que, lejos de ser gloriosa, fue emocionante y pasará a la historia precisamente por eso. Cuando el fútbol falla lo único que podemos pedir es emoción, por eso, sería conveniente dar las gracias al fútbol inglés y al Liverpool y al Chelsea por brindarnos lo que hace al fútbol el deporte universal: La posibilidad de lo imposible.


El pase a la final del Chelsea es casi de mal gusto. Sin entrar a valorar la labor de Avan Grant salta a la vista que el Chelsea que viajará a Moscú es herencia al completo del ya alejado Mourinho. Es casi morboso y de mal gusto, por tanto, que ahora, cuando Mourinho está de vacaciones, finalmente el Chelsea se acerque al tan ansiado sueño de Abramovich. La Copa de Europa. Tres semifinales y unos cuartos de final después el Chelsea está en la final. Es, lo que comúnmente se denomina hacerse grande. Grande ya era el Liverpool, desde hace mucho. Su grandeza ahora vive de glorias, gestas a las que tan sólo equipos destinados a la gloria como el propio Liverpool, el Milan o el Real Madrid están destinados. El Liverpool alcanza una cuota de mística que ningún otro equipo en el mundo puede atesorar. Su valor, hoy en día, es el de ganar y ganar para una afición que nunca se cansará de animar. Su valor, es el de seguir creando un equipo ganador que poco a poco y basado en el tremendo éxito de la Copa de Europa del 2005 terminará convirtiéndose en un grandísimo equipo, de nuevo. Si el Liverpool, con todas las carencias que tiene, con todos aquellos jugadores que dicen no tener nivel para jugar en un club que siempre aspira a todo alcanza año sí y casi año también las semifinales de la Copa de Europa, no quiero imaginar que podría ocurrir con dos o tres años más de dinero traído de América. Probablemente nunca lo sepamos, porque probablemente Benítez no alcance esa fecha si el equipo sigue sin ganar una Liga, pero, en caso de que fuera así, recordaré felizmente cuando un equipo de jugadores mediocres venció al todopoderoso Milan una noche en Estambul, en 2005.


Pero este añó no será el del Liverpool. Es el del fútbol inglés personificado en Chelsea y Manchester United. Especial felicitación merece el Chelsea, equipo, como ya he dicho, que se ha hecho grande a base de caer en eliminatorias durante cuatro años seguidos. A base de aprender de los grandes. El dinero da grandes equipos, pero saber llegar a la final de la Copa de Europa no lo producen los petrodólares, sino la experiencia que adquieres cuando Barcelona, Milan, Liverpool o Real Madrid te han apeado de tu sueño europeo. Ahora sí el Chelsea es un grande. Ahora, su camino, gane o no gane la Copa de Europa, se ha visto completado. Tiene un aval que presentar cada año, y si alza la orejuda finalmente, aún más. Encomiable por tanto es lo de los blues. Es el ejemplo perfecto del empeño y del no rendirse nunca. Ejemplo, que personifica Drogba, el delantero total y hoy por hoy el mejor delantero del planeta. No hay futbolista que actualmente combine de la manera que lo hace Drogba tal capacidad técnica, táctica y física. Lo tiene todo y parece imparable. Acapara más del 70% del juego ofensivo del Chelsea y aún sabiendo los rivales que siempre serán sus botas las que canalicen los ataques de los londinenses no lo pueden parar. El hombre de la semifinal, sin duda.


El trabajo de Drogba se ve refutado por una defensa de hierro, por un genio como Lampard y por un recuperado Ballack. Todos ellos salieron al lluvioso campo de Stamford Bridge dominando y con muchas más ocasiones de gol que un dormido Liverpool. El Chelsea era mucho mejor, tenía muchas más ocasiones y certificaba con su actitud su probable pase a la final. Tal fue la avalancha de los de Grant que el gol terminó llegando tras un fallo clamoroso de Arbeloa en defensa. Extraño nerviosismo mostraba la zaga del Liverpool anoche, nerviosismo que finalmente se ha mostrado definitivo en jugadas clave del partido. Si por algo se caracterizaba el Liverpool en Europa más allá de su gloria particular, era por cometer cero fallos cada partido en defensa. Anoche los tuvieron. Y con Drogba enfrente firmaron su sentencia de muerte. Volviendo a la jugada, un pase en profundidad de Lampard a Kalou lo terminó aprovechando el inefable Drogba para con un disparo perfecto batir a Reina. Era el minuto 32 y si nada cambiaba el Chelsea iba a arrasar al Liverpool.


Torres arriba estaba muy solo, Alonso no estaba cuajando su mejor partido, Gerrard no tocaba bola gracias a la gran labor del inagotable Makélélé y Kuyt estaba demasiado disperso en la banda, más allá de su infalible entrega habitual. Las charlas de Benítez en los descansos deberían ser estudiadas alguna vez. Comenzó la segunda parte y Xabi Alonso se puso a los mandos del Liverpool para dominar descaradamente a un Chelsea de metal que esperaba cómodamente en su campo. Cómodamente, todo hay que decirlo. Las buenas intenciones del Liverpool, que siempre combinó más y jugó relativamente mejor, recordaban al Barça del martes, empeñado en tocar pero sin crear ocasiones. Así caminaban los reds hasta que Benayoun dejó su seña de indentidad por Stamford Bridge. Arrancó desde la banda derecha, dejó en el camino a cuatro jugadores rivales y con un magnífico pase entre líneas dejó que Torres hiciera su trabajo. Trabajo, perfectamente culminado ante la salida de Cech. Cristiano Ronaldo debería aprender de Drogba o Torres, estrellas que en los partidos grandes no se ocultan. Se crecen. Hoy por hoy, ambos, Drogba y Torres, son los dos mejores delanteros del planeta.


El Chelsea recordó los fantasmas de los años anteriores y se amedrentó. Entre ellos Drogba. El Liverpool fue el dueño y señor de la segunda parte pero no consiguió marcar un gol que se hubiera mostrado definitivo. Prórroga de nuevo y a sufrir ambos equipos. La prórroga dejó en evidencia las carencias del Liverpool en defensa durante todo el partido. El Chelsea comenzó mejor la primera parte del tiempo añadido pero daba igual, era un partido descaradamente de ida y vuelta. Puramente inglés, aderezado con la mística de la Copa de Europa, claro. Corría el 98' y a Hyppia le entró un arrebato de juvenil. Nerviosísimo, entró a Ballack en la esquina del área. Penalty claro ante la incredulidad de los presentes. Hyppia, curtido en mil y una batallas perdiendo la cabeza en una jugada clave del partido. Anteriormente Rosseti había anulado correctamente un gol de Essien por fuera de juego de Carvalho, que estorbaba a Reina. Con remordimiento o sin él, no dudo en pitar la pena máxima que Lampard ejecutó a la perfección. Literalmente. En teoría no debería haber afectado al Liverpool pero la salida de Torres y en general el despropósito tras un gol inesperado dejaron sin capacidad de reacción a los de Benítez. Un penalty bastante claro a Hyppia, un gol en fuera de juego del Chelsea y un golazo de Babel tras cantada de Cech después, el Liverpool estaba en casa y el Chelsea en Moscú jugándoselo todo a una carta con el Manchester, como en la Premier. Los del norte podrán excusarse en Rosseti, en ese penalty a Hyppia o en ese fuera de juego de Malouda en el tercer gol del Chelsea, pero tal y como me negué en los cuartos de final frente al Arsenal, me niego y se deberían negar a creer que están fuera por el árbitro. Un año toca, y otro, Drogba destroza tu sueño. Es así, nadie dijo que los sueños estuvieran reservados a unos cuantos privilegiados. En eso consiste la magia del fútbol, en que los sueños están al alcance de todos. Felicidades Chelsea. Gracias Liverpool.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | As, Marca, El País

Más que Fútbol ● 2008

miércoles, 2 de mayo de 2007

Vídeos del drama en Anfield

Golazo de Agger al primer toque tras jugada ensayada e impresionante demostración de Reina y de los jugadores del Liverpool que tiraron todos los penaltys bien, de ahí que estén en la final. El gol de Agger:




Los penaltys:




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martes, 1 de mayo de 2007

Dulce Condena (Liverpool 1 - 0 Chelsea)


Yo, de pequeño, soñaba con la Copa de Europa. Muy simple, y muy común. El problema es que sigo soñando con ella. Es la competición de mis sueños, tenga 8 años o tenga 50, porque permite soñar, permite soñar despiertos, y sobre todo, permite que nuestros sueños se hagan realidad.

Ninguna otra competición en el mundo es capaz de hacer nuestros sueños realidad. Ese gol, bien de chilena bien tras dejar en el camino a tanto inglés (Victor Hugo Morales dixit) en el último minuto que le da la victoria a tu equipo, es posible en la Champions. El Mundial es otra cosa, es más efervescente pero menos mágico, no encierra tanta mística y tanta espiritualidad como lo pueda hacer la Copa de Europa. Es en esta competición en la que podemos contemplar cómo equipos chocan contra su historia, se crean barreras invisibles, mientras otros se lanzan al estrellato apoyados por su historia y sobre todo por su afición.


Sí, el Chelsea es el primero, y el Liverpool el segundo. El Chelsea se convirtió equipo grande el día que un magnate ruso enriquecido por el petróleo le hizo de oro. Fichajes, clase, calidad y un entrenador serio que es más y sobre todo se cree más que sus estrellas, indispensable para controlar un vestuario que bien podría estar inflado de ego y altanería. No lo está y no es por la mano del portugués.
EL Chelsea tiene una barrera moral, una trampa psicológica que le va a costar mucho quitarse de encima. En 4 años ha llegado tres veces a las semifinales y ha caído en otras tantas. No es cuestión de equipo, ya que el Chelsea tenía mejor equipo en sus tres cruces. Es cuestión de afición, es cuestión de historia, pero sobre todo es cuestión de sueños.

La Copa de Europa se cimienta en los sueños, y los cimientos del Liverpool son los más fuertes de Europa. Leí una vez que los jugadores antiguos del Liverpool creían que The Kop aspiraba los goles. Nunca me lo creí. Me demostraron que era cierto en 2005 y me lo han vuelto a demostrar esta noche.
El Chelsea es un gran equipo ojo, y a base de insistir estoy seguro de que en un futuro ganarán una Copa de Europa, necesitan que su historia les pese, necesitan un The Kop. El Liverpool la tiene.


Llegaban los blues con ventaja a Anfield. La táctica de Mourinho estaba clara, atrás, lo más cerca de Cech posible y salir a la contra con un Drogba que tenía que coger todas. El problema es que Anfield se pegó cantando 20 minutos, minutos en los que el Liverpool se salió.
En defensa, Drogba no se llevó ninguna gracias a un gran Agger y a un buen Carragher en las coberturas, en el medio Gerrard pudo con todos, Mascherano se consagró y Zenden estorbó lo suficiente. Y arriba Kuyt no paró de correr ni Crouch de pelear en vano. El Liverpool dominaba (71% - 29% posesión) y el Chelsea no se encontraba. Tenían un zumbido en la oreja preocupante, la grada, que les atormentó hasta que en el 22' tras jugada ensayada Agger marcó.

Con la eliminatoria igualada, al Chelsea le tocó golpear. Pasó a tener el control del juego, Lampard presente, y a incomodar seriamente la meta de Reina. Drogba primero, Essien (con la espalda) después y finalmente Lampard desde un tiro en la banda izquierda demostraron que el Chelsea no iba a regalar el partido.
Y no lo hicieron, en la segunda parte la superioridad de los londinenses se hizo patente definitivamente aunque no consiguieron tener las mejores oportunidades. Curiosa paradoja, cuando el Liverpool más se ahogaba era cuando más daño hacía. Kuyt al larguero tras impresionante testarazo, y posteriormente Crouch de la misma manera metieron el miedo en el cuerpo de los blues. La cosa quedó en a ver quién era el que más miedo tenía, y en esas circunstancias apareció Xabi Alonso para rescatar un mediocampo que se sostenía gracias al impresionante Mascherano.


Así que los 20 últimos minutos fueron más miedo que otra cosa. Si acaso una ocasión clarisima de Drogba y una más en el último minuto a la que no llegó. Fin. Prórroga, más miedo, más gemelos cargados, más de Essien el magnífico, al que esta noche sólo le ha faltado la capa para volar.
El Liverpool a lo suyo, atrás, pero misterios de la vida, más peligroso que el Chelsea. Lanzó Alonso, paró Cech pero con rebote, llegó Kuyt, marcó y levantó el brazo el linier. ¿Fue? Unos dicen que sí, otros que no. Ahora no importa.
La segunda parte de la prórroga para borrarla del vídeo, normal, demasiado miedo, ambos pactaron unos penaltys que decidirían el finalista.

Y fue el Liverpool. Ganó Anfield, primero y sus jugadores después. Ni cinco minutos de descanso, gargantas afónicas, nervios a flor de piel, uñas acabadas, pero seguían cantando cada vez con más fuerza. Reina se irguió como héroe de Liverpool, paró dos, el Liverpool metió todos.


Está condenado a ser grande en Europa. Al igual que estaba condenada España sin representación en estas semifinales. Saben, a mi no me entristece aunque a muchos sí. No he echado de menos al renqueante Barça, ni al rancio Madrid, ni al especulador Valencia.
Esto es fútbol, en estado puro. Gracias Inglaterra por regalarnos unas semifinales como éstas, no hay nada comparable. Gracias Chelsea, gracias Liverpool por condenarnos sin representación española. Dulce Condena.

Fotos | La Gazzeta dello Sport