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martes, 9 de diciembre de 2008

No es posible ganar (Jornada 14)

Andrés Pérez | Desde luego que no. No con un equipo descompuesto que funciona a base de adrenalina, no ante un equipazo perfectamente coordinado que funciona a base de la lógica aplastante de Guardiola en el banquillo y Xavi en el campo. El Real Madrid hoy por hoy, y no lo digo yo ojo, lo dice su ex-entrenador, no puede ganar en el Camp Nou. Dicho esto es muy probable que el equipo blanco, fiel a su historia rebelde y tradicionalmente épica consiga llevarse los tres puntos del feudo barcelonista, ya que el fútbol del Madrid y su idiosincrasia actual no atiende a razones, ni a consecuencias, sino a gestas que maquillan una estructura descompuesta —y a juzgar por lo visto en la Asamblea de Socios Compromisarios, corrupta— y un equipo sin rumbo, sin fútbol. Cimentado en la gloria. El Real Madrid lleva tres años practicando equilibrismo sobre un barranco. La suerte, la historia que siempre pesa y la calidad de ciertos jugadores —especialmente notable durante la última temporada— mantuvieron al conjunto en lo más alto del campeonato nacional. Todo eso parece caducar. La suerte es un elemento esquivo, los jugadores marchitan o se lesionan y la historia, no siempre es suficiente. El Real Madrid perdió 3-4 ante el Sevilla en casa. Pero ese es el menor de los problemas, créanme.

Se hunde en un pozo inmenso y lleno de fango en las altas esferas. Tan sólo viendo la Asamblea de Socios Compromisarios uno atisba a comprender la magnitud del problema de la entidad, ya no sólo del equipo. Hablamos de una directiva caciquista, que prentende maquillar su mala gestión con cero críticas, que prentende, digo más, acallar las críticas de la manera más despótica posible. Poniendo buena cara ante el público y la prensa y tratando como la más ruín oposición, el más infiel amante a quienes no creen en Calderón. La gota que colma el vaso no es la censura premeditada. No se engañen. La gota que colma el vaso es la entrada de los energúmenos Ultra Sur en una Asamblea de Socios Compromisarios, de los cuales sin riesgo a la equivocación dudo que haya alguno. Calderón se ampara en los Ultras para maquillar lo inmaquillable y su mandato, más allá de los dos títulos ligueros, pasará a la historia como uno de los más vergonzosos jamás existidos en la entidad blanca. Critica el presidente a Florentino Pérez por marcharse del barco antes de que éste llegara a puerto o naufragara. Él debería hacer lo mismo. O no habrá quien reflote tal petrolero venido a menos.

En este ambiente, tras la vergonzosa Asamblea se presentó el equipo, aquel que determina el estado de ánimo verdadero de la afición, ante el Sevilla. Tal es la desesperación del conjunto que ni siquiera Casillas, hasta la fecha el mejor y más fiable jugador del equipo, responde a las expectativas. Prefiere cavar un hoyo y enterrarlas. Como prefiere hacerlo el Madrid cuando su fútbol siempre se ve superado por el del rival. El Sevilla no fue menos. Kanouté dió una auténtica lección de cómo debe jugar un delantero solitario y al descanso el equipo de Jiménez vencía 1-3 en el Bernabeú. Como a los jugadores del Madrid no se les puede reprochar nada en cuanto a actitud, que no en cuanto a calidad, el equipo de Schuster volvió a recordar aquellas gestas de los dos últimos años y empató el partido en menos de cinco minutos, al inicio del segundo tiempo. El campo volvía a ser un infierno para el equipo rival. No por la épica, ni por la historia, ni por ningun invento extraño que quiera la prensa madridista inventar, sino por Robben, quien hizo de los factores anteriormente nombrados una realidad y no algo etéreo. Sin Robben el equipo hubiera mantenido la misma tónica. Pese a la épica. Pese a la historia.

Cuando el partido era puro espectáculo apareció el árbitro. En Madrid dicen que otra vez. Yo digo que como siempre olvidan cuando se les favorece y recuerdan y lloran amargamente cuando se les perjudica. ¿Alguien tiene en mente el penalty clamoroso de Pepe ante el Huelva que le hubiera dado el empate al Recreativo tras un infame partido del Madrid? ¿Alguien recuerda dos penaltys no pitados al Getafe que hubieran supuesto una humillación histórica? ¿Recuerdas Mijatovic? ¿Recuerdas algo más de lo que te interesa tras tu aire de tipo serio, duro y milimétrico? Sí, el Madrid fue frenado cuando iba a más, en concreto a por un Sevilla despavorido. Pero lo que te quitan hoy te lo darán mañana. Y nadie puede olvidar, más allá del colegiado, la lamentable, infame, indignante actuación de once jugadores mal dirigidos en su propio campo. La primera parte refleja los defectos del Madrid. La segunda las antaño virtudes y ahora escarceos con la gloria. Ni eso basta ya. El duende terminó y cuando el fútbol tiene que aparecer, huye, temeroso de ser ridiculizado en botas de jugadores mediocres en lo puramente futbolístico.

Si el Madrid atraviesa serios problemas —al tiempo que la prensa madrileña pretende maquillar los defectos con los árbitros y los complots— el Barça es su antagonismo. Venció al Valencia por cuatro goles, no titubeó como no ha titubeado en toda la temporada, no encajó un gol y defenestró todo un segundo tiempo. Lo desaprovechó. No dio el máximo y eso debe hacer temer a sus rivales, sean quienes sean. El Barça ha solventado dos de los llamados Pirineos con siete goles a favor y cero en contra. Lleva más de 40 goles en 14 jornadas y tan sólo ha recibido 9. Se muestra intratable dentro y fuera de casa, su fútbol roza la excelencia, sin Iniesta ni Eto'o mantiene un nivel máximo y los actores secundarios, tan patéticos en la Casa Blanca, son magníficos actores dignos de una nominación para el Óscar. Como todo es perfecto y como en el Madrid nada lo es, el próximo derbi lo ganará el Real Madrid. Con nuevo entrenador, Juande Ramos, del que ya habrá tiempo de hablar. Suena a acción precipitada. Una semana antes del derbi. Quién sabe. Queda temporada, el vendabal quizá pase, el Real Madrid quizá se recupere.

En lo que respecta al resto de la Liga, podemos hablar de una de las más prolíficas y espectaculares de los últimos años. Desde la temporada 32/33 —antes de la Guerra Civil— no se marcaban tantos goles a estas alturas de Liga. La Liga, desconozco el porqué, se ha convertido en puro espectáculo, tratando de recuperar el prestigio perdido en los dos últimos años con los equipos medios. Si nuestra Liga es hoy por hoy un espectáculo y una de las mejores en cuanto a calidad no se debe a los dos equipos que han acaparado cuatro párrafos; ni al Valencia; ni al Atlético. Se debe al Getafe, al Racing, al Villarreal, al actual Depor, al Almería del año pasado, al Sevilla de hace dos, a todos aquellos equipos que hacen de la clase media española, probablemente, la mejor del mundo. No debemos engañarnos. Los ridículos de los equipos grandes en Copa de Europa han sido sonados y continuados. Hoy por hoy no hay equipo fácil en la Liga, o no hay uno excesivamente difícil. El asunto es que está tan igualada la competición que cualquier partido es digno de ser visto por medio mundo, dado el espectáculo, la calidad relativa —un término siempre relativo— y sobre todo, la ingente cantidad de goles. Para gracia de uno y escarnio de otros. Escarnio de Osasuna, Villarreal y tantos otros que ven cómo le remontan partidos día sí día también. Ah, el fútbol. País.

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Clasificación | (pincha aquí)

Vídeo resumen del Real Madrid-Sevilla |



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Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2008

martes, 2 de diciembre de 2008

Huntelaar, un fichaje acertado

Andrés Pérez | Los fichajes realmente productivos de la era Calderón se pueden contar con los dedos de una mano. Van Nistelrooy el primero, a pesar de su longevidad; Sneijder el segundo y Pepe el tercero a pesar de tener un cuerpo de cristal. Son los tres fichajes que verdaderamente han justificado su precio desde que Mijatovic cogiera las riendas de la dirección deportiva de club. Bien, uno más se une a la lista. Por lo menos a priori. Klaas-Jan Huntelaar será jugador del Real Madrid en pocos días y, a pesar de estar lesionado, pienso que puede ser el fichaje más rentable del Real Madrid en muchos años junto al de Pepe y Sneijder. ¿Por qué? Lo decíamos hace pocos días en Más que Fútbol. El mal del Madrid se personifica en una delantera vieja y propensa a las lesiones —ahí está Van Nistelrooy, de baja para el resto de la temporada—, Higuaín es un jugador en periodo de explosión pero pienso que lejos de ser la estrella que se pregona desde los púlpitos madridistas y Saviola es un fraude como estrella y como jugador de cualquier equipo grande. Ante tal situación Huntelaar se presenta como un delantero que ha marcado en torno a 140 goles a lo largo de cinco años en Holanda y que presume de ser uno de los delanteros más prometedores del mundo —25 años—.

Huntelaar es el recambio perfecto para Van Nistelrooy y, particularmente, es un jugador que me apasiona. El prototipo de delantero del norte, fuerte, no muy rápido, técnicamente aceptable y con una pegada descomunal. Se ha hinchado a marcar goles con el Ajax durante cinco años, aunque, todo hay que decirlo, Holanda es una Liga que se presta a las goleadas cada fin de semana. A pesar de ello su talento es innegable, como pienso que es innegable que aportará una dosis de ilusión para el aficionado madridista y porqué no decirlo, para el equipo. Es un fichaje enormemente acertado. Primero por la moral que insufla al equipo saber que ante las dificultades la directiva reacciona, segundo por la notable mejoría que supone su llegada para una delantera maltrecha y tercero para paliar en cierto modo los caldeados ánimos del Bernabeú, tan susceptible. No todo es un camino de rosas, como es de esperar. Si bien Huntelaar es un delantero de talla mundial, no deja de ser un rematador nato. No es un jugador que se fabrique los goles él solo o que levante al equipo si éste no reacciona, tipo Villa. En absoluto. Huntelaar necesita de unas bandas que pongan balones de manera constante y de centrocampistas que jueguen a algo.

Precisamente dos de los actuales problemas del Madrid: una banda izquierda tan sólo adornada por el ímpetu de Drenthe y una derecha inexistente y un centro del campo, si bien imaginativo de tres cuartos de campo hacia adelante, metalúrgico y previsible a la hora de comenzar las jugadas. Veremos cual es la adaptación de Huntelaar al equipo cuando se recupere y veremos si Schuster utiliza el fichaje que tanto pidió en verano. Más allá del esquema táctico o de sus virtudes dentro del equipo de Schuster se plantea una pregunta existencial que ya afectó a Owen en su día. ¿Qué papel juega Raúl tras su fichaje? Con Van Nistelrooy lesionado Higuaín se ha ganado con creces el puesto y Raúl... Bueno, Raúl ha metido un par de goles relativamente importantes y la prensa le ha resucitado por trigésima vez, aupándolo de nuevo como el símbolo de la casta, el coraje, la raza y demás memeces. ¿Se atreverá Schuster a relevar definitivamente a Raúl al banquillo en beneficio del nuevo holandés? Cuando Van Nistelrooy se recupere —si es que lo hace, con 33 años y una temporada de lesión más cuatro meses de recuperación dudo de que su nivel sea el mismo a su vuelta-, ¿será Raúl el cuarto delantero tras Higuaín, Van Nistelrooy y Huntelaar? Un gran fichaje, sí. Como lo fue Owen. Por el bien del Madrid, de Huntelaar y del prestigio de Raúl, espero que la directiva del Madrid no vuelva a caer en el mismo error de siempre. Huntelaar debería ser el relevo.

PD: Ni que decir tiene que Bueno desde ya se ha quedado sin oportunidades.

Noticias relacionadas | ¿Goles para maquillar la crisis? (El Balón Europeo)
Vía | As, Más que Fútbol, Wikipedia
Imagen | Marca, Wikimedia, Soccernews

Más que Fútbol ● 2008

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (IV)

Andrés Pérez | Volvemos a la actualidad. ¿Era necesario escribir cuatro posts por la derrota del Madrid? Sí, a pesar de que a nivel particular la derrota no signifique nada nuevo. En realidad, las dos victorias de la Juventus son fruto de una planificación errónea de tres años. A pesar de las buenas intenciones del equipo el año pasado, durante el verano no se hizo absolutamente nada por tapar los agujeros existentes. Aprovechando las antiguas virtudes se apuntaló la mediapunta con Van der Vaart, un grandísimo fichaje, pero a todas luces innecesario. La mejor noticia fue probablemente la vuelta de un campeón de europa, De la Red. Entre tanto salieron a la luz problemas internos entre Mijatovic, Calderón y Schuster. El alemán pedía más y los dos primeros se negaban tras haber gastado sorprendentemente 200 millones de euros en dos años, la mayoría en fichajes que no valían ni un tercio de lo que habían pagado. Llegada la hora de la verdad llegado el momento en el que un equipo con carencias pero bien encaminado necesitaba de un buen desembolso de dinero para apuntalar las zonas más problemáticas, el club no tenía dinero. Mala planificación, errores a largo plazo. Por muchas Ligas que ganes entre tanto.

Como decía, tan sólo llegó el holandés del Hamburgo y para colmo de males se fue Robinho. Muy a pesar de Schuster, quien mostró su descontento repetidas veces en las ruedas de prensa de pretemporada. A día de hoy el Madrid se encuentra en un mar de dudas. Schuster está abandonado a su suerte, que se decidirá en los próximos días, y el conjunto no da la sensación de ya no sólo conquistar Europa, sino tampoco de revalidar por tercera vez consecutiva el título de Liga. ¿Se trata de un proyecto acabado en su punto álgido? Repito que no. El proyecto de Schuster está incompleto, no lo pudo culminar esta temporada. De ahí que no haya ninguna crisis, sino la consecuencia natural de un equipo al que le faltan varias piezas para funcionar bien. Si creamos un vehículo defectuoso, con alguna pieza en mal estado o inexistente, que se rompa es cuestión de tiempo. En tal caso no será cuestión de mala suerte, desdichados acontecimientos o situaciones extremas e inesperadas, sino que nuestro mal fario se deberá a una falta lamentable de previsión. A no coser los pequeños agujeros por considerarlos insignificantes y de este modo arriesgarte en el futuro a que el agujero se haga más grande. Es lo que le sucede al Madrid hoy. No hay crisis. Simplemente selección natural.

¿Soluciones? Se me antojan muchas. Schuster es un alineador más que un entrenador, ya no sabemos si por su latente falta de creatividad en los banquillos -probable- o por la falta de recursos con los que cuenta -muy probable-. El equipo titular podría aspirar a todo en condiciones plenas, pero teniendo en cuenta que tus dos delanteros titulares superan los treinta años y que gran parte de tus jugadores se lesionan con asiduidad, es poco posible tener durante todo el año los once o doce jugadores al completo. Cuando eso suceda es necesario tirar del banquillo, como dicta el manual. Sin embargo Schuster allí no encontrará absolutamente nada. Nada que supla con garantías lo anterior. Dejando a un lado el banquillo conviene replantearse el equipo titular. Que los nuevos sustituyan a los viejos titulares, y que los viejos titulares se vayan al banquillo expulsando a los viejos reservas. Cuestión de ciclos, mejora absoluta de la plantilla.

Como fichar se antoja imposible en diciembre -fichas lo que hay, no lo que deseas- Schuster tendrá que tirar de lo que tenga. Por lo pronto recuperar el medio del campo, vacío. Diarra es un jugador de corte excesivamente torpe y poco dado a la organización. Si se quiere jugar de manera más fluida y con una vocación ofensiva sin perder en exceso la seguridad atrás, De la Red tendría que ser por decreto ley titular. Y que Gago le acompañara realizando las labores de limpieza y ayuda a la defensa. La defensa y el portero son lo mejor del equipo a día de hoy así que dejarlos como están es la mejor opción -fichar un lateral izquierdo de calidad no estaría nada mal para la plantilla-. Solucionado el verdadero problema del equipo, la fluidez y la organización en el medio del campo gracias a la incorporación de un mediocentro magnífico como De la Red al once titular, queda poco por retocar. Robben tendría que ser titular siempre, pero al ser de cristal no puede ser. Para el resto de días las mejores opciones son Sneijder y Van der Vaart, uno a cada lado. Fuertes, potentes e imaginativos. Dados a los momentos difíciles y normalmente no sucumben a la presión, algo que Guti, más genial, no puede decir. Siempre se hunde. Y van...

Finalmente arriba, y muy a mi pesar, los argentinos deberían tener muchos más minutos. Saviola e Higuaín, los dos. No considero a ninguno dos jugadores con el nivel necesario como para ser los delanteros titulares del equipo, pero el lamentable estado de forma permanente de Raúl y las contínuas lesiones de Van Nistelrooy hacen presagiar que uno de los dos jugarán muchos minutos. De hecho, Raúl tendría que ir al banquillo en beneficio de Higuaín, pero temo que eso no sucederá. Saviola como tercera opción hoy por hoy es algo irrisorio, pero por proponerlo no sucede nada. En definitiva, tras cuatro posts en los que he resumido mi parecer de tres años de Ramón Calderón en la directiva del equipo blanco, llego a la conclusión de que el equipo necesita de varios fichajes -entre ellos el entrenador- y considerables reformas tácticas. Exactamente igual que cuando llegó a la presidencia, sólo que con dos títulos ligueros más, dos humillaciones en europa más y 200 millones de euros menos. Quizá la solución sea su dimisión y la de Mijatovic. Aunque esa ya, es otra historia.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (III)

Andrés Pérez | Llegó Schuster al año siguiente acreedor del buen fútbol gracias a sus buenas que no espectaculares dos temporadas con el Getafe. Cualquiera que siguiera la Liga con asiduidad sabía que Schuster era un buen entrenador al que el fútbol ofensivo le gustaba pero que en absoluto conducía a sus equipos por el sendero del fútbol preciosista. A pesar de todo el alemán, de carácter agrio a las duras y a las maduras demostrando una regularidad pasmosa en las ruedas de presa pero por lo borde, llegó al Madrid y recibió el regalo de Pepe, Saviola, Dudek, Sneijder, Metzelder, Heinze, Marcelo, Drenthe y Robben. Exceptuando a Sneijder, Pepe y Robben el resto de fichajes rayaban en lo mediocre. Así las cosas el conjunto perpetrado por Schuster fue el mismo al anterior a excepción de un vital Sneijder. El Madrid jugó mejor, innegable, y ganó más. Récord de puntos, humillación a un patético Barcelona y un futuro prometedor con una plantilla joven. Todo era un camino de rosas y pétalos... para algunos. Otros no seguimos la corriente y preferimos ver los fallos.

A pesar de los buenos resultados en la competición doméstica -de las peores que recuerdo en cuanto a calidad- el equipo no convenció tanto como debiera o como se suponía. Se había vendido a Schuster como un entrenador que conseguía que sus equipos jugaran como los ángeles cuando su historial nada parecía indicarlo. ¿Motivos? Se desconocen, más aún cuando la relación entre Pedja Mijatovic y el alemán no era en absoluto la adecuada para un entrenador y un director deportivo. Los fichajes habían sido mediocres con dos gratas sorpresas, especialmente la de Sneijder, el mejor fichaje junto a Van Nistelrooy de la era Calderón. ¿Qué fallaba en el Madrid? Aparentemente nada. Desde los púlpitos de la prensa madrileña muchos auguraban la décima -esto Roncero lo hace cada año, para luego decir, el día que la consiga, que él lo había previsto; para qué comentar nada- y por supuesto se congratularon por la mejora sustancial que el conjunto blanco había llevado a cabo. El estilo capellista, por momentos, se había olvidado y gracias a la mejora considerable de Gago en su posición y a la frescura de un exhuberante por momentos Sneijder el Madrid se llevó la Liga sin reproches.

Si en Liga el camino fue fácil y por supuesto merecido, en Copa de Europa no pasó lo mismo. Bueno sí. Pasó lo que llevaba pasando tres años, que un equipo notable en el campeonato local no era capaz de dar la talla en Europa, demostrando una vez más la mediocridad de muchos de sus jugadores. El rival en aquella ocasión fue un Roma muy superior, con jugadores que uno por uno siempre superaron al rival español. Especialmente dolorosa fue la derrota 1-2 en el Bernabeú, en el que tan sólo el arreón de orgullo que un hermético equipo dio, acercó al Madrid a los cuartos de final. La realidad fue mucho más cruda que en Liga. El equipo se mostró incapaz de dominar al Roma en toda la eliminatoria. Guti se hundió, Van Nistelrooy se lesionó para la vuelta -largo capítulo de lesiones desde el año pasado hasta este, fruto de la edad- y Robinho demostró que no iba a ser nunca el genio que prometía. Más allá de la nueva eliminación el equipo se mostró endeble atrás, vacío en el medio del campo y viejo arriba. Las lesiones de Van Nistelrooy y el bajón de calidad de Raúl, la escasa calidad de Diarra y la falta de personalidad de Gago y sobre todo, el desorden táctico, petrificaron al Madrid ante el Roma.

A pesar de ello la temporada se pudo calificar como satisfactoria. Schuster en su primer año había mejorado considerablemente al equipo y se había llevado la Liga con récord de puntos y la sensación de ser imbatible. Los argumentos los mismos que los de Capello. Mucha pegada arriba, un buen portero, y las genialidades de Sneijder o Guti. Poco más. La buena organización táctica por momentos de Capello -por insuficiente- dio paso a un esquema más libre pero menos ordenado, claro. Sin embargo no se notó en exceso, a excepción del Roma, lo cual es decidor del escaso nivel de los equipos de la Liga el año pasado. Como decía, Schuster tenía tiempo para crear el equipo definitivo. El que mantendría los valores, jugaría bien y ganaría tres títulos. El verano se antojaba largo pero ilusionante. Ciegos ante la realidad, muchos auguraban años de reinado.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

domingo, 9 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (II)

Andrés Pérez | En su primera temporada Mijatovic eligió a Capello. ¿Capello? sonó en la cabeza de todos los aficionados. Sí, Capello, el mismo que diez años antes había logrado una Liga con una suficiencia absoluta. Los fichajes que llegaron distaron de ser los prometidos. Dos fichajes de relumbrón pero de avanzada edad, a saber, Cannavaro, Van Nistelrooy y una amalgama de jugadores de talla media con altas aspiraciones, como Diarra, Cicinho y en invierno Higuaín o Gago. Capello no convenció en ningún momento de la temporada. El equipo no jugaba absolutamente a nada bonito, pero sí jugaba a algo, o al menos durante la segunda mitad de temporada. Capello no es vistoso pero es efectivo y aquel año jugó a ser Capello con un equipo mediocre. A pesar de las sonoras humillaciones (el Recreativo recién ascendido bailó y goleó al equipo blanco por tres goles en el Bernabeú) y del liderazgo del Barcelona, que parecía repetir, los blancos espoleados por Beckham, Van Nistelrooy, Guti y Casillas se llevaron la Liga junto las aportaciones no menos importantes de Higuaín (el hombre de los goles importantes), Sergio Ramos, Robinho y por supuesto Roberto Carlos (el gol al Recreativo en su campo, vital, en el último minuto).

El clima de todo el año con Capello fue distante y frio. El Bernabeú no estaba nunca contento con el juego desplegado por el conjunto y tenía motivos para estarlo. Sin embargo, y a pesar de lo que pudiera parecer, el título estaba más cerca que el resto de años. Hay que entender que el primer año de Calderón fue un año de reestructuración absoluta, con nuevas miras y con nuevos ideales. La casta, la raza y toda esa nomenclatura castiza abandonada por el glamour de Florentino fue recuperada para la causa por Calderón. El Madrid de siempre, el de la lucha y la garra. Con objeto de recuperar esos valores se escogió a Capello. Por eso la sensación, más allá de desoladora, era de reconstrucción. Ladrillo a ladrillo. Se perdonó a Capello en repetidas ocasiones sabedores los directivos de que un proyecto de recuperación necesitaba de paciencia y no de decisiones precipitadas por lo escandaloso de los resultados o por lo poco vistoso del juego -de ello nos daría una lección, por lo malo, el Valencia el año siguiente-.

El Madrid, sin embargo, y a pesar de todos los males, que eran muchos, se alzó con el título liguero. El cómo es todavía a día de hoy una verdadera incógnita. A ocho jornadas del final el Barcelona parecía tener la Liga en el bolsillo. Había vuelto a ser el mejor de la temporada en cuanto a juego, pero la decadencia de Ronaldinho fue un aviso de lo que vendría después. Los resultados no acompañaron tanto como en años anteriores y sólo una buena racha a falta de pocas jornadas provocaron un exceso de confianza en los culés. El Madrid apeló a la épica. Se dijo a sí mismo que aquella Liga no estaba perdida y tiempo más tarde demostró el porqué. Remontó un sinfín de partidos para remontar un sinfín de puntos al Barcelona. Entre aquellos épicos -si repito este término es porque no encuentro un calificativo tan aproximado- encuentros habría que destacar la remontada ante el Espanyol, Zaragoza, Recreativo de Huelva o el mismo Mallorca en la última jornada de Liga, para estupor de toda España. Del buen juego ni rastro. Pero no hizo falta. Jugando a nada, Capello recuperó la ilusión de toda la afición, porque, tras los últimos encuentros de Liga, sencillamente, se hacía imposible para un madridista no volver a engancharse.

Entre tanto, ni que decir tiene que el equipo cayó en octavos de final de la Copa de Europa por tercer año consecutivo. Desde luego que la épica, la raza y demás historias consiguieron llevarse la Liga, pero la anarquía en Europa no servía absolutamente de nada. Hablo de anarquía porque el equipo de Capello no funcionaba ante situaciones previstas. Necesitaba de la anormalidad para reaccionar, necesitaba del descontrol, de los partidos locos, del desorden. En Liga lo encontró, pero en Europa, repito, eso no existe. El rival fue uno de los peores Bayern que se recuerda y el resultado paupérrimo. A parte de quedar en evidencia, fue ridiculizado en Münich, donde Makaay a los diez segundos ya había eliminado al equipo blanco, que no fue capaz de marcar un gol en 90 minutos. A pesar de todo la temporada fue positiva. Un título años después y la afición que volvía a creer. Sin embargo la misión de Capello había terminado. Ganar era en apariencia lo único que le podía ofrecer Capello al club, lo cual no es poco, pero Calderón, acertadamente o no, decidió que el Madrid necesitaba algo más que emocionar por el sendero del orgullo y la garra. Necesitaba jugar bien.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | Más que Fútbol, Mcalcio, As

Más que Fútbol ● 2008

viernes, 7 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (I)

Andrés Pérez | Supongamos que vamos conduciendo por una carretera de alta montaña. Rodamos plácidamente entre los maravillosos parajes de los Alpes y llegado el momento nos topamos con una montaña absolutamente colosal, gigantesca, grandiosa. Se llama Alpe D'Huez. La ascendemos emulando en nuestra mente a las gestas ciclistas más gloriosas de la historia. Nuestra progresión ascendente es evidente. Sin embargo, llegado el momento, Alpe D'Huez se torna en una estación de esquí y toca descender. La bajada, cuando has subido mucho, obviamente, es más acentuada de lo normal. Rebobinamos. Ahora rodamos en los Pirineos, igual de bellos pero menos majestuosos, y nos encontramos con el Portalet, el último puerto que separa España y Francia tras dejar a un lado Formigal. No hace falta ser un genio para contemplar una subida. Como tampoco hace falta serlo para, si se ha estado en Alpe D'Huez o como mínimo se ha observado, saber que en absoluto alcanza el groso tamaño de aquella cima. Una vez coronado el Portalet la bajada da inicio. Tanto si bajas de Alpe D'Huez como si bajas del Portalet, llegas abajo. Pero la caída, y sobre todo, a dónde has llegado, es muy diferente.

Entiendo la incredulidad del lector tras haber leído el primer párrafo. No se trata de ningún drama existencialista, aunque pueda parecerlo en caso de muchos periodistas empeñados en teñir de amarillo cualquier noticia que pase por sus manos. En realidad el primer párrafo pretendía y pretende ser una metáfora más o menos original -juzguen ustedes- sobre la situación actual en la que veo al Real Madrid. Tras su derrota previsible ante la Juventus la prensa de Madrid y la opinión pública en general hablan de crisis en el seno madridista. Bien. Yo, escéptico desde la llegada de Calderón al poder de la cúpula blanca, no creo que haya crisis. Y sencillamente no lo creo porque no creo que el lógico encadenamiento de los sucesos se haya de catalogar como crisis. Crisis es lo que sufrió el Barcelona cuando tras ser Campeón de Europa perdió todo lo que aspiraba a ganar, cuando tras maravillar al mundo con su fútbol decidió inmolarse y no jugar a nada. Crisis es algo inesperado, excesivamente preocupante y sin aparente solución preventiva. Crisis es lo que atraviesa el mundo. Crisis no es lo que le sucede al Madrid. Porque crisis es un cambio sustancial de los acontecimientos, siempre a peor.

Repasemos acontecimientos. Florentino Pérez, hastiado tras constatar la decadencia de sus estrellas mimadas desistió en su empeño de mantener al Real Madrid como el mejor equipo del mundo, algo que era dos años antes del comienzo de su decadencia. Treas terminar la temporada con un presidente temporal, Fernando Martín, se convocaron elecciones para designar a un nuevo presidente que devolviera al equipo a donde debía estar. Venció Ramón Calderón en las ya célebres elecciones de los votos por correo. Tan sospechosas como lícitas, finalmente, Calderón se asentó como presidente de la entidad blanca gracias a sus promesas electorales, tan idílicas como finalmente irrealizables. Entre los tres nombres que propugnaba en 2006, Ramón Calderón y su director deportivo Pedja Mijatovic aseguraban a Kaka', Fábregas y Robben. ¿Fichajes factibles o un sueño más? Aún recuerdo con gran sonrisa en la cara las afirmaciones clarividentes de Calderón sobre Kaka'. "Jugará en el Madrid". Ya veo. A día de hoy la política de fichajes de la directiva blanca se ha tornado en catastrófica. Y eso que se han gastado 200 millones de euros en la mayor operación de despilfarro jamás contemplada. Si en algo se basa la actual situación del Madrid es en la mala política de fichajes.

[Continuará]

Vía | Más que Fútbol
Imagen | Marca, Apuerta

Más que Fútbol ● 2008

lunes, 27 de octubre de 2008

El cuento más viejo del mundo (Jornada 8)

Andrés Pérez | No soporto el victimismo arbitral. Me aburre y destiñe los partidos, así como el análisis de la jornada. Suele ser ventajista porque nos acordamos cuando nos perjudica pero no cuando nos favorece y por supuesto está infundado. Las teorías conspiratorias en contra de un equipo o de otro no existen, simplemente el nivel arbitral de la Liga Española es paupérrimo. Las teorías judeomasónicas en contra del Real Madrid, a día de hoy, son absolutamente inciertas. Por no hablar del discurso victimista de Schuster o Mijatovic, que siempre están más guapos callados. Es triste comenzar un post hablando de esto pero más triste aún es comprobar que es el tema principal en los periódicos de información deportiva a nivel nacional. Ayer el Madrid ganó 3-2 al Athletic de Bilbao en un partido precioso y con ritmo, con goles y con errores arbitrales garrafales que a la postre no supusieron nada, ya que ganó el que más atacó y el que más lo mereció, el Madrid.

Al Madrid le bastaron dos zarpazos para intimidar al Bilbao. Y dicho sea de paso, para ponerse con dos goles de ventaja en el marcador. Los de Schuster comenzaron bastante bien ante un rival de categoría menor a la Juventus, sin ir más lejos, triangulando normalmente hacia adelante y buscando la portería en última instancia constantemente. El estilo del Madrid, el mismo que consigue amedrentar a rivales pequeños pero que naufraga ante conjuntos de mayor solidez. El mismo que se pone con dos goles por encima en el marcador para relajarse a la postre y conceder dos goles al mismo rival. Fue lo que sucedió. Un Bilbao medianamente ordenado llegaba con cierta fluidez al área de Casillas, hasta que Exteberria consiguió perforar la red blanca. Pasaron pocos minutos hasta que se destapó la caja de pandora, la acción definitiva para que el pobre Real Madrid históricamente castigado por el arbitraje reclame algo más de justicia en este mundo cruel hacia su persona. La jugada del penalty de Heinze a Llorente -del que habría que hablar más a menudo como un delantero diferente para la selección, añado-. Para mí es una jugada más dentro de las mil y una que se presentan en el área en cada balón parado. De hecho los dos agarrones de Pepe al riojano previos al manotazo de Heinze fueron mucho más flagrantes y merecedores de pena máxima que la acción de Heinze.

Dio igual, porque Álvarez Izquierdo pitó. No tiendo a hablar sobre los árbitros en Más que Fútbol, y de hecho no hay ninguna etiqueta que se le parezca, pero lo que ayer sucedió, tanto en el campo como posteriormente en los pasillos del Bernabeú no tiene nombre. Primero por Álvarez Izquierdo, quien arbitró de manera lamentable en reflejo de cómo está el arbitraje español en la actualidad. Vaya por delante que los árbitros son mediocres, Mijatovic, pero para todos. El problema en cuestión radica en el escaso nivel que presentan los árbitros españoles probablemente más preocupados de su otro trabajo que de su segunda profesión. No está de más recordar que no son profesionales. A partir de ahí se equivocan en mayor o menos proporción para todos por igual. Miento, para todos por igual no, normalmente el Madrid y el Barcelona siempre salen mucho más beneficiados que el Numancia o el Osasuna sin ir más lejos. Tiene gracia que proteste el Madrid de los árbitros y no lo haga con tanta vehemencia el Osasuna tras los contínuos ultrajes de mitad de temporada pasada hasta hoy. Tiene mucha gracia que no sea Izco quien clame contra una conspiración anti-osasunista.

Como decía el partido sufrió un punto de inflexión tras el penalty pitado de Heinze a Llorente. Iraola empató y el partido se volvió loco. Primero el propio Iraola abofeteó sin mayores consecuencias a Marcelo, más tarde Robben se encaró con el propio Iraola y finalmente Marcelo casi mata a Exteberria en una de las entradas más escalofriantes de la temporada. Mereció ser expulsado pero inexplicablemente Álvarez Izquierdo no lo hizo. Amarilla y final del primer tiempo, no sin antes Caparrós enemistarse con el siempre lenguaraz, políticamente incorrecto y desagradable Schuster. Tras la reanudación, el Madrid, ajeno a toda la polémica suscitada en los banquillos y maquinada en la mente de Mijatovic decidió lanzarse a por el partido. Y lo consiguió con otro gol de Higuaín tras un robo de Gago y un pase del mismo. Si algo tiene el Madrid es que te mata cuando roba el balón en tu campo. Posteriormente un penalty no pitado a Llorente, una expulsión justa a Amorebieta y anteriormente un gol anulado a Higuaín e posición legal. Álvarez Izquierdo firmó un arbitraje lamentable, pero no veo que se equivocara más a favor de uno que de otro.

Todo esto -habrá tiempo de comentarlo largo y tendido durante la semana- sucedió en el último partido de la jornada. El sábado el Osasuna se hundió un poquito más moralmente tras perder ante un ordenado Betis que terminará mucho más arriba de lo que está a día de hoy y el Barcelona se dio otro festín de goles a costa de un paupérrimo Almería, que nada pudo hacer. Hoy por hoy el Barcelona practica el mejor juego del campeonato y uno de los mejores de Europa. Por eficacia y por espectacularidad. Una maravilla. La primera parte fue digna de enmarcar ya que el equipo de Guardiola consiguió marcar cinco goles, pero por poner algun pero, convendría plantearse porqué en los segundos tiempos se adormece el equipo cuando puede conseguir resultados históricos. Ante el Almería quizá no, pero ante un equipo de entidad mayor puede haber remeontada. En todo caso el partido del Barça fue perfecto y ya está a un punto del Valencia.

Valencia que empató y que me sigue produciendo la misma emoción que una carrera de caracoles. Villa y nada más. El Recre por su parte consiguió un más que meritorio punto. El partido de la jornada se jugó en El Madrigal, donde el Villarreal y el Atlético empataron a cuatro. Por partes. Para el Villarreal supone una derrota moral y la prueba palpable de que ataca muy bien y defiende muy mal. Está bien meter muchos goles, pero para conseguir títulos conviene no recibirlos. Por su parte el Atlético salió enormemente reforzado en su moral. Durante el partido Aguirre fue destituido y renovado unas cinco veces. Se adelantó el Atlético con dos tantos, marcó cuatro el Villarreal en la reanudación y volvió a marcar dos seguidos el equipo colchonero al término del partido. Increíble. Fútbol en estado puro. El Sevilla por su parte pinchó ante un sorprendente Málaga y se aleja de la cabeza. La jornada de ayer dio para muchos comentarios y entristece comprobar como la teoría conspiratoria de Mijatovic y demás cabezas visibles madridistas ensucia un fin de semana precioso. Insisto, no soporto el victimismo arbitral. Venga de quien venga.

Resultados |

Osasuna 0 - 2 Betis
Barcelona 5 - 0 Almería
Recreativo 1 - 1 Valencia
Getafe 1 - 0 Valladolid
Sevilla 0 - 1 Málaga
Mallorca 3 - 0 Espanyol

Deportivo 0 - 3 Sporting de Gijón

Numancia 2 - 1 Racing de Santander

Villarreal 4 - 4 Atlético de Madrid

Real Madrid 3 - 2 Athletic de Bilbao


Clasificación | (pincha aquí)

La locura de El Madrigal |



Vía | As, Marca
Imagen | El País, As, Marca

Más que Fútbol ● 2008