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viernes, 11 de marzo de 2011

Delanteros para una década

Andrés Pérez | La pasada década (2000-2009), como la gran mayoría, ha dejado imborrables imágenes en el memorial colectivo y una pléyade especialmente prodigiosa de futbolistas para el recuerdo. Si los 90 supusieron un cambio en los usos y hábitos del fútbol, es decir, si en el anterior decenio se fraguaron los mimbres del fútbol plenamente moderno, en éste que ya hemos abandonado hemos asistido a su confirmación. Entre algunos de los futbolistas de mayor talla que la primera década del siglo XXI ha dejado es posible destacar a un grupo de delanteros que durante los mejores años de su madurez asombraron a Europa por su capacidad goleadora, su voracidad de cara a portería y su violento compromiso con el gol cada jornada. Éstos son los goleadores para recordar una década:

Ruud Van Nistelrooy

Van Nistelrooy, a pesar de su aspecto bonachón, fue posiblemente el mayor depredador de área que Europa ha visto jugar en los últimos diez años. El holandés fue un compendio de virtudes que todo delantero debe manejar con eficacia si quiere convertirse en alguien algún día: descomunal en el juego aéreo, inteligente al espacio, capacidad técnica a ras de suelo, táctica impecable de espaldas a la portería y un oportunismo en las jugadas claves desesperante para sus marcadores. El holandés es el más alto de los grandes goleadores de la última década y el que peor suerte tuvo de cara a títulos europeos: no jugó apenas una final de Copa de Europa puesto que cuando llegó al Manchester éste ya había obrado el milagro en Barcelona y, para cuando quiso aterrizar en Madrid, el conjunto de la capital se hallaba lejos de tamañas metas.

En cualquier caso, Van Nistelrooy es uno de los máximos goleadores de la historia de la Champions League, lo cual son palabras mayores. Tras deslumbrar en Holanda anotando un sinfín de goles, el tulipán se acercó al hombro de Ferguson anhelando cotas mayores. El Manchester de Scholes, Giggs, Beckham, Keane o Verón se elevó a las alturas: con Van Nistelrooy el conjunto ganó en voracidad goleadora y obtuvo todos los títulos imaginables en las islas. El holandés suplió el puesto vacante que ya había abandonado años atrás Cantona y dejó una huella indeleble en Old Trafford. Berbatov, años después de su último partido vistiendo de rojo, aún tiene sobre sí la alargada sombra de quien, un día, amagó con alcanzar las cotas de excelencia de Marco Van Basten. Lejos de ser un futbolista total, a Van Nistelrooy le bastó con su apabullante media goleadora: 337 goles en 546 partidos.

Andriy Shevchenko

Shevchenko deslumbró al mundo en la Champions League 1998/1999 llevando a su Dinamo de Kiev a las semifinales de la competición, tras dejar por el camino a equipos tan notorios como Arsenal o Real Madrid, al cual, por cierto, le anotó tres goles. Shevchenko terminó aquella Champions como máximo goleador con ocho tantos. Su Dinamo cayó en semifinales ante el Bayern, posterior mártir de la final en el Camp Nou. El Milan se fijó en él y llamó a sus puertas previendo el elevadísimo rendimiento que el ucraniano podría dar en una liga de alto nivel dadas las virtudes que había mostrado: una velocidad desorbitante compaginada a la perfección con su poderosísimo disparo.

En Italia Shevchenko se salió. Consiguió una Champions League anotando el penalty decisivo en la tanda final ante la Juventus y, como cruz, premió involuntariamente con su fallo, también en la ruleta de los penaltys, en Estambul a aquel Liverpool inverosímil de 2005. Shevchenko causó pavor. Su endiablada potencia en carrera y sus buenos fundamentos técnicos le permitieron vivir por detrás del delantero, jugueteando con sus marcadores en la línea de tres cuartos, apareciendo y escondiéndose, buscando romper las costuras rivales o resolviendo la impotencia de encontrar una jugada con lanzamientos lejanos. A Shevchenko le sobraba con un espacio. Su voracidad y poderío físico se terminaron cuando emigró a Londres tras siete temporadas en Milán donde anotó más de 170 goles. Una recta final mal llevada y decadente a mitad de camino entre el Chelsea y, breve y nuevamente, Milan, ensució la impresionante carrera del mejor jugador ucraniano de siempre. ¿El balance? 309 goles en 614 partidos.

Ronaldo Nazario de Lima

De Ronaldo hablaba Juandi Mora recientemente a raíz de su retirada. Es el primero en retirarse de todos los grandes delanteros del pasado decenio y es, con total seguridad, el que mayor impronta deja en la memoria colectiva. En honor a la verdad, el Ronaldo que maravilló al mundo no jugó a partir del 2000 sino en los últimos años del 90: primero en el PSV, como Van Nistelrooy, posteriormente en Barça e Inter de Milan. El del Barça, en concreto, se postuló como heredero de Pelé y como nuevo gran rey del fútbol. Un trono que alcanzó a medias dadas sus continuas y graves lesiones en la rodilla.

Ronaldo era un ciclón. Un jugador que combinó como ninguno la velocidad y potencia en carrera con la técnica excelsa de los mejores brasileños de siempre. A todo eso, Ronaldo le sumaba la innata capacidad de anotar goles, de perforar porterías y de sentar porteros. Su temporada en Barcelona fue una locura: en 49 partidos marcó 49 goles. Cifras históricas. Se desprendió el Barça de él y aterrizo en el Inter, donde alzó la UEFA, su único trofeo internacional y continuó su apabullante progresión. Entonces se rompió. Se rompió y deambuló tres años en un mar de impotencia e inactividad para volver en 2002, proclamarse pichichi del Mundial y, con dos goles en la final, devolver a Brasil el cetro del fútbol Mundial. Ronaldo viajó al idílico Madrid de Florentino Pérez y allí, ya convertido en un delantero de más área, de menor recorrido, volvió a anotar goles en sus últimos grandes destellos. A partir de ahí, la ruina, decadencia, Milan, Brasil, altercados con los aficionados del Corinthians, y exceso de peso marcaron su final. Para el recuerdo, esto. Y sus 352 goles en 515 partidos.

Samuel Eto'o

De los hasta ahora nombrados, el camerunés es el único que disfruta de un presente esplendoroso. Actualmente en el Inter de Milán, Eto'o lleva 15 goles esta temporada en Liga y ejerce de líder dentro del campo del vigente Campeón de Europa. En lo concerniente a Copas de Europa, Eto'o tiene amplia experiencia: ha ganado tres y ha anotado goles en dos finales diferentes. Ambas con el Barça. Hablar de Eto'o es hablar de la voracidad insaciable de un futbolista que tras ser repudiado por el Madrid se hizo un nombre y una auténtica leyenda en el Camp Nou, abriendo el marcador en las dos finales de Champions que el conjunto culé ha disputado en los últimos años.

Historia viva del fútbol, Eto'o era y es todo fibra. Un jugador que lejos de ostentar una calidad técnica notoria radicaba sus virtudes en la voracidad insaciable que le provocaba la portería rival. Su angustia, no marcar. Su plenitud, inexistente. Para Eto'o lo imposible siempre pareció poco y así, temporada tras temporada, terminó con números de auténtico escándalo. Polémico fuera del campo, abnegado trabajador dentro del mismo, el africano aún tuvo, por orgullo propio, por profesionalidad, los arrestos de marcar más de 30 goles la misma temporada en la que Guardiola le había declarado transferible en verano, antes de iniciarse la competición. De palmarés envidiable, la palabra indomable se creó para Samuel Eto'o, cuya impronta de rebelde sin causa quedará grabada a fuego en el imaginario colectivo tras sus reivindicaciones en pleno Bernabéu, al anotar un tanto, de jugar en el Real Madrid. 247 goles en 479 partidos. Nació en el 81. Los tres delanteros antes nombrados en el 76. Calculen ustedes mismos.

Thierry Henry

Durante muchos años, Henry fue considerado sin ambages el mejor jugador del planeta. Virtudes no le faltaban. A una zancada esplendorosa, Henry sumaba disparo desde larga distancia, técnica exquisita y carisma dentro del campo. El francés había sido campeón del mundo y campeón de Europa con su selección pero aún, a principios de la década, tenía los mejores años de su vida futbolística por delante. Todos ellos, a excepción de los tres últimos, en el Arsenal, en el mejor Arsenal de siempre que lo ganó todo, que durante dos años apenas encontró resistencia en Inglaterra y que, en 2006, acarició la primera Champions League de su historia.

Precisamente Henry sufrió de vértigo, quién lo iba a decir, en aquel partido. Valdés, quien más tarde seria su compañero, impidió que Henry anotara en aquella final. El Arsenal perdió ante el primer gran Barça de la década y Henry, rodeado de un equipo de viejas leyendas y jóvenes valores, aparentó reisgnarse a su sino. Dos años más tarde aterrizaría en Barcelona y, uno más, alzaría la Copa de Europa vistiendo los colores del equipo que un día le torturó. Por aquel entonces Henry era un jugador pegado a la banda, aún de prodigioso desplazamiento y capaz frente a cualquier lateral del planeta. El peso del equipo no lo soportaba ya él, pero su rendimiento fue inconmensurable. Atrás quedaban los años de liderazgo y capitanía en el Arsenal, donde su elegancia sobre el tapete verde le otorgaron el halo de ángel caído del cielo. Un ángel voraz y luminoso que dejó goles de impagable factura. 303 goles en 647 partidos.

Filippo Inzaghi

Inzaghi pertenece a esa clase de delanteros que viven de su oportunismo. Lo lleva haciendo desde que debutara siendo un imberbe en el Piacenza, a mediados de los noventa hasta sus últimos días en Milán. Inzaghi no es rápido, no es alto, no es fuerte, no es un futbolista técnico y tampoco posee una pegada temible. A pesar de ello, es uno de los máximos goleadores históricos de la Copa de Europa y un ídolo irrepetible en Milán, donde ni siquiera ha fraguado los mejores años de su carrera. Es Inzaghi, la excentricidad por bandera y el mito como mayor aval. Uno de esos extraños casos que el fútbol decide premiar.

A Inzaghi se le recuerdan sus mejores años en Turín, vistiendo los colores de la Juventus y marcando durante cuatro años seguidos más de veinte goles por temporada, números asombrosos, especialmente las de su primer año allí, alcanzando la muy admirable cifra de 36 goles en un equipo italiano. Le es indiferente, al Pippo le da igual, como le ha dado igual todo. Sus enfervorizadas celebraciones, su cartel de alborotador nato, su piel cetrina, su eterno pelo lacio y moreno, su histrionismo, todo es tan inherente a su nacionalidad, la italiana, que observándole cuesta no entender los motivos de su idolatría. A pesar de todo, Inzaghi ha sido capaz de anotar en dos temporadas más de diez goles en competición europea. Todo un logro. Algo común para Inzaghi, jugador que vive al filo de la red, en el área pequeña, buscándose la vida en cotos vedados para tipos como él: las alturas, las largas carreras, el cuerpo a cuerpo. Inzaghi, aquel futbolista que anotaría dos goles en una final de Copa de Europa para martirio de Reina, finaliza sus días aún amargando la vida a grandes equipos. El último en sufrirle fue el Real Madrid. Bendito sufrimiento, añado. 315 goles en 607 partidos.

Raúl González Blanco

Albergaba dudas sobre la posibilidad de incluir aquí a Raúl o no. Si bien es cierto que el mejor Raúl pertenece a la primera década del siglo XXI, sería un acto temerario obviar en el balance de su carrera las excelsas primeras cinco temporadas como profesional, todas ellas disputadas en los noventa, Champions League de 1998 inclusive. Asimismo, Raúl no es un nueve. No es un delantero al uso como los anteriormente nombrados. Posiblemente, éste último argumento en contra de su inclusión se volvió, de una forma algo irónica, a su favor: a pesar de no ejercer de delantero puro, Raúl tiene un promedio de goles apabullantes y lidera holgadamente la clasificación de máximo goleador histórico de la Copa de Europa con 69 goles. Números inmejorables, de leyenda, de uno de los mejores jugadores de siempre en España y en Europa.

A Raúl le pesará por siempre su vinculación madridista, su penalty ante Barthez y sus últimos años como profesional en Madrid, siempre rodeados de la polémica sobre su titularidad o estancia en el equipo. Ajeno a todo ello y mucho antes de que Raúl pasara a ser objeto de agrias disputas entre aférrimos a su causa y absolutos opositores, su trayectoria es impecable. De auténtico genio. Raúl, el más prematuro de todos los aquí nombrados, el más genio, el más inteligente, el que mejor supo sacar provecho de sus virtudes, el más puntual a su cita con la Historia, el más temido por hinchadas rivales, termina sus días en Alemania, vistiendo los colores del Schalke, aún a tiempo de amargar la existencia de algunos. En su día fue uno de los mejores jugadores del momento. Alejado siempre de los focos del fútbol mediático, obstinado en su trabajo en el Madrid, a Raúl se le negó un Mundial y un Balón de Oro, títulos que, no tanto el segundo, hubieran engalanado más si cabe su palmarés. Su historial de virtudes, de golazos, de goles inverosímiles, oportunistas, de cuchara, de rebote, de estar ahí. Porque Raúl está, estuvo y siempre estará ahí. Acechando. Oliendo a triunfador. 338 goles en 779 partidos.

Por el camino se quedan unos cuantos. Gracias a todos los que propusisteis nombres de grandes delanteros de la pasada década y al intenso debate que se creó en Twitter. Los nombres de aquellos delanteros que de un modo u otro serán herencia de esta década: Elber, Jardel, Forlán, Makaay, Morientes, Owen, Crespo, Claudio López, Larsson, Palermo, Klose, Drogba o Trezeguet entre otros muchos.

Lectura recomendada | Tabla histórica de goleadores de la Liga de Campeones
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martes, 2 de diciembre de 2008

Huntelaar, un fichaje acertado

Andrés Pérez | Los fichajes realmente productivos de la era Calderón se pueden contar con los dedos de una mano. Van Nistelrooy el primero, a pesar de su longevidad; Sneijder el segundo y Pepe el tercero a pesar de tener un cuerpo de cristal. Son los tres fichajes que verdaderamente han justificado su precio desde que Mijatovic cogiera las riendas de la dirección deportiva de club. Bien, uno más se une a la lista. Por lo menos a priori. Klaas-Jan Huntelaar será jugador del Real Madrid en pocos días y, a pesar de estar lesionado, pienso que puede ser el fichaje más rentable del Real Madrid en muchos años junto al de Pepe y Sneijder. ¿Por qué? Lo decíamos hace pocos días en Más que Fútbol. El mal del Madrid se personifica en una delantera vieja y propensa a las lesiones —ahí está Van Nistelrooy, de baja para el resto de la temporada—, Higuaín es un jugador en periodo de explosión pero pienso que lejos de ser la estrella que se pregona desde los púlpitos madridistas y Saviola es un fraude como estrella y como jugador de cualquier equipo grande. Ante tal situación Huntelaar se presenta como un delantero que ha marcado en torno a 140 goles a lo largo de cinco años en Holanda y que presume de ser uno de los delanteros más prometedores del mundo —25 años—.

Huntelaar es el recambio perfecto para Van Nistelrooy y, particularmente, es un jugador que me apasiona. El prototipo de delantero del norte, fuerte, no muy rápido, técnicamente aceptable y con una pegada descomunal. Se ha hinchado a marcar goles con el Ajax durante cinco años, aunque, todo hay que decirlo, Holanda es una Liga que se presta a las goleadas cada fin de semana. A pesar de ello su talento es innegable, como pienso que es innegable que aportará una dosis de ilusión para el aficionado madridista y porqué no decirlo, para el equipo. Es un fichaje enormemente acertado. Primero por la moral que insufla al equipo saber que ante las dificultades la directiva reacciona, segundo por la notable mejoría que supone su llegada para una delantera maltrecha y tercero para paliar en cierto modo los caldeados ánimos del Bernabeú, tan susceptible. No todo es un camino de rosas, como es de esperar. Si bien Huntelaar es un delantero de talla mundial, no deja de ser un rematador nato. No es un jugador que se fabrique los goles él solo o que levante al equipo si éste no reacciona, tipo Villa. En absoluto. Huntelaar necesita de unas bandas que pongan balones de manera constante y de centrocampistas que jueguen a algo.

Precisamente dos de los actuales problemas del Madrid: una banda izquierda tan sólo adornada por el ímpetu de Drenthe y una derecha inexistente y un centro del campo, si bien imaginativo de tres cuartos de campo hacia adelante, metalúrgico y previsible a la hora de comenzar las jugadas. Veremos cual es la adaptación de Huntelaar al equipo cuando se recupere y veremos si Schuster utiliza el fichaje que tanto pidió en verano. Más allá del esquema táctico o de sus virtudes dentro del equipo de Schuster se plantea una pregunta existencial que ya afectó a Owen en su día. ¿Qué papel juega Raúl tras su fichaje? Con Van Nistelrooy lesionado Higuaín se ha ganado con creces el puesto y Raúl... Bueno, Raúl ha metido un par de goles relativamente importantes y la prensa le ha resucitado por trigésima vez, aupándolo de nuevo como el símbolo de la casta, el coraje, la raza y demás memeces. ¿Se atreverá Schuster a relevar definitivamente a Raúl al banquillo en beneficio del nuevo holandés? Cuando Van Nistelrooy se recupere —si es que lo hace, con 33 años y una temporada de lesión más cuatro meses de recuperación dudo de que su nivel sea el mismo a su vuelta-, ¿será Raúl el cuarto delantero tras Higuaín, Van Nistelrooy y Huntelaar? Un gran fichaje, sí. Como lo fue Owen. Por el bien del Madrid, de Huntelaar y del prestigio de Raúl, espero que la directiva del Madrid no vuelva a caer en el mismo error de siempre. Huntelaar debería ser el relevo.

PD: Ni que decir tiene que Bueno desde ya se ha quedado sin oportunidades.

Noticias relacionadas | ¿Goles para maquillar la crisis? (El Balón Europeo)
Vía | As, Más que Fútbol, Wikipedia
Imagen | Marca, Wikimedia, Soccernews

Más que Fútbol ● 2008

miércoles, 26 de noviembre de 2008

20.45, quinta jornada | Heróica bajo la nieve (?)

Andrés Pérez | Bielorrusia, en ruso, significa literalmente Rusia Blanca. Interesante acepción, dirán ustedes. Poco meritoria, alegarán. No les quitaré la razón. No tiene ningún mérito comenzar una crónica tan fácil con un dato tan inverosímil a la hora de hablar de fútbol. Dejando a un lado las metáforas literarias a las que tanto se da Más que Fútbol la frase inicial de este post no deja de ser una obviedad comprobable en cualquier enciclopedia del mundo. En resumidas cuentas, no tiene mérito. Es fácil, es poco original, suena repetitivo. El Real Madrid fue inmensamente superior al BATE Borisov, el mejor equipo de la paupérrima liga bielorrusa, la liga de la blanca Rusia. Resultó tan obvio el partido, resultó tan previsible, tan exigible para el equipo de Schuster que se desarrollara tal y como se desarrolló que ni la excusa del frío sirvió para paliar los últimos diez minutos de dominio bielorruso e incordio en el área madridista. Tan inocente tal incordio como el propio BATE. El dato con el que este post se inicia no tiene mérito. Que el Madrid ganara ayer 0-1 y se clasificara para los octavos de final de la Copa de Europa, tampoco.

Comienzo así, beligerante, porque temo ya los comentarios de los forofos que escriben en periódicos madridistas. Los temo al escuchar la radio y los temo al leer las palabras de Calderón. Me alegro por el pase madridista, de verdad, pero no comparto la visión tan optimista de tal consecución. Afirma Calderón nada más terminar el encuentro que el Madrid ha vuelto a la senda del año pasado, por otro lado la misma que sucumbió ante el Roma. Da igual que la memoria de Calderón sea tan escasa como su habilidad a la hora de frenar sus impulsos y da igual que fuera el BATE Borisov quien estuviera delante. El Madrid jugó bien, trianguló con orden y en defensa no sufrió a excepción de los últimos diez minutos, pero eso no es ningún síntoma de recuperación ya que incluso bajo mínimos es lo único que se podía exigir al equipo de Schuster. Dominar a un invitado en competición europea, a un equipo de cuarta fila cuyo honor intenta sustituir su falta de calidad, normalmente con nulo éxito ante equipos de reputada historia y amplio presupuesto. Dirán que nunca alabo nada de lo que haga el Madrid. Si es así se debe a que al Madrid, por historia, presupuesto y jugadores se le debe exigir más de lo que ofrece. Es más, un 0-1 en Minsk me parece parco. Burdo. Aburrido. Mediocre.

Repito que el partido fue bueno por parte del Madrid. Guti y Sneijder manejaron a su antojo a un centro del campo de la blanca Rusia tan desorganizado como falto de calidad y entrenamiento táctico, y a partir de ahí el camino estuvo despejado más allá de la nieve que lo rodeaba. Más aún tras el gol de Raúl, el enésimo en competición europea, que despejó cualquier duda por si alguien creía que el BATE tenía recursos suficientes como para poner en aprietos al Real Madrid. El equipo de Schuster salió concentrado, sabedor de sus posibilidades y de sus responsabilidades, y no falló. No tiene más mérito que el de cumplir la obligación de ser superior cuando tu propia idiosincrasia te obliga a serlo. A pesar de que el Madrid siempre fue mejor, a pesar de que las escasas internadas en el área de Casillas nunca depararan un disparo a puerta del rival, a pesar de la solvencia de Pepe atrás, si hay algo achacable al partido de ayer fue la falta latente de un delantero que, a la hora de la verdad, saque las castañas del fuego. La hora de la verdad entendida, claro está, como la hora en la que ganar deja de ser una obligación y se convierte en un auténtico logro. Hablo de los cuartos de final, de las semifinales, allí donde Raúl tiene que resucitar realmente, allí donde Heinze debe despertar, allí donde Guti debe tener los galones que jamás ha tenido ante las citas importantes.

Con todo esto no pretendo criticar al Madrid de anoche, sino a toda la parafernalia que rodea a los púlpitos madridistas cada vez que el equipo vence en Europa y a lo sumo Raúl consigue marcar un gol. El Madrid tiene síntomas de mejora evidente como supone la llegada de Sneijder y Pepe, pero se plantean serias dudas ante la escasez de delanteros que suplan con garantías a Van Nistelrooy e Higuaín. Una lesión del segundo más la ya conocida del primero han deparado un balance desolador: a pesar del tanto de Raúl el Madrid ha desaprovechado de manera lamentable como mínimo tres contraataques claramente aprovechables. La delantera sin los dos delanteros anteriormente citados no da la talla. A pesar de las machadas de Raúl. amén del esfuerzo por dejarse notar de Saviola. Queda por ver qué sucedera cuando el mal llamado Tourmalet de la Liga le llegue o el rival de octavos en Europa sea conocido. Entonces se calibrará de nuevo el nivel del Madrid. Entonces tocará aplaudir si vence, entonces tocará venerar a Raúl si desencaja partidos, será entonces cuando me rinda ante el criterio de Guti y el acierto táctico de Schuster por así decirlo. Pero hasta entonces permitan que no considere las victorias ante el BATE Borisov y el Recreativo dos consecuciones dignas de ser alabadas.

Dejando a un lado el Madrid, el Villarreal empató de nuevo a cero ante el Manchester. Van cuatro. Muy meritorio a pesar de la sensación agridulce que el partido pueda dejar en el aficionado castellonense, acostumbrado últimamente al éxito sin paliativos de su equipo. Es un éxito que un equipo como el Villarreal en cuatro partidos no conceda un sólo gol al Manchester United, tricampeón de la Copa de Europa y el club con más dinero no externo del mundo. Historia pura frente a futuro, y el Villarreal lo ha sabido llevar, lo ha sabido aguantar, lo ha sabido superar. El empate debe saber a victoria, no debemos olvidar quién es el Villarreal -el quién será es más atractivo, pero el futuro siempre está por llegar, a pesar de lo redundante que esto suene- y quién estaba enfrente. El vigente campeón. La victoria en la última jornada ante el Celtic le da el pase al equipo de Pellegrini y un buen partido, a secas, debería bastar para pasar a la siguiente ronda. De hecho ya lo consiguió en Escocia el año de Riquelme. Aunque fue con Forlán y ante el Rangers.

Vía | As, Marca, Más que Fútbol, Wikipedia
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2008

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (IV)

Andrés Pérez | Volvemos a la actualidad. ¿Era necesario escribir cuatro posts por la derrota del Madrid? Sí, a pesar de que a nivel particular la derrota no signifique nada nuevo. En realidad, las dos victorias de la Juventus son fruto de una planificación errónea de tres años. A pesar de las buenas intenciones del equipo el año pasado, durante el verano no se hizo absolutamente nada por tapar los agujeros existentes. Aprovechando las antiguas virtudes se apuntaló la mediapunta con Van der Vaart, un grandísimo fichaje, pero a todas luces innecesario. La mejor noticia fue probablemente la vuelta de un campeón de europa, De la Red. Entre tanto salieron a la luz problemas internos entre Mijatovic, Calderón y Schuster. El alemán pedía más y los dos primeros se negaban tras haber gastado sorprendentemente 200 millones de euros en dos años, la mayoría en fichajes que no valían ni un tercio de lo que habían pagado. Llegada la hora de la verdad llegado el momento en el que un equipo con carencias pero bien encaminado necesitaba de un buen desembolso de dinero para apuntalar las zonas más problemáticas, el club no tenía dinero. Mala planificación, errores a largo plazo. Por muchas Ligas que ganes entre tanto.

Como decía, tan sólo llegó el holandés del Hamburgo y para colmo de males se fue Robinho. Muy a pesar de Schuster, quien mostró su descontento repetidas veces en las ruedas de prensa de pretemporada. A día de hoy el Madrid se encuentra en un mar de dudas. Schuster está abandonado a su suerte, que se decidirá en los próximos días, y el conjunto no da la sensación de ya no sólo conquistar Europa, sino tampoco de revalidar por tercera vez consecutiva el título de Liga. ¿Se trata de un proyecto acabado en su punto álgido? Repito que no. El proyecto de Schuster está incompleto, no lo pudo culminar esta temporada. De ahí que no haya ninguna crisis, sino la consecuencia natural de un equipo al que le faltan varias piezas para funcionar bien. Si creamos un vehículo defectuoso, con alguna pieza en mal estado o inexistente, que se rompa es cuestión de tiempo. En tal caso no será cuestión de mala suerte, desdichados acontecimientos o situaciones extremas e inesperadas, sino que nuestro mal fario se deberá a una falta lamentable de previsión. A no coser los pequeños agujeros por considerarlos insignificantes y de este modo arriesgarte en el futuro a que el agujero se haga más grande. Es lo que le sucede al Madrid hoy. No hay crisis. Simplemente selección natural.

¿Soluciones? Se me antojan muchas. Schuster es un alineador más que un entrenador, ya no sabemos si por su latente falta de creatividad en los banquillos -probable- o por la falta de recursos con los que cuenta -muy probable-. El equipo titular podría aspirar a todo en condiciones plenas, pero teniendo en cuenta que tus dos delanteros titulares superan los treinta años y que gran parte de tus jugadores se lesionan con asiduidad, es poco posible tener durante todo el año los once o doce jugadores al completo. Cuando eso suceda es necesario tirar del banquillo, como dicta el manual. Sin embargo Schuster allí no encontrará absolutamente nada. Nada que supla con garantías lo anterior. Dejando a un lado el banquillo conviene replantearse el equipo titular. Que los nuevos sustituyan a los viejos titulares, y que los viejos titulares se vayan al banquillo expulsando a los viejos reservas. Cuestión de ciclos, mejora absoluta de la plantilla.

Como fichar se antoja imposible en diciembre -fichas lo que hay, no lo que deseas- Schuster tendrá que tirar de lo que tenga. Por lo pronto recuperar el medio del campo, vacío. Diarra es un jugador de corte excesivamente torpe y poco dado a la organización. Si se quiere jugar de manera más fluida y con una vocación ofensiva sin perder en exceso la seguridad atrás, De la Red tendría que ser por decreto ley titular. Y que Gago le acompañara realizando las labores de limpieza y ayuda a la defensa. La defensa y el portero son lo mejor del equipo a día de hoy así que dejarlos como están es la mejor opción -fichar un lateral izquierdo de calidad no estaría nada mal para la plantilla-. Solucionado el verdadero problema del equipo, la fluidez y la organización en el medio del campo gracias a la incorporación de un mediocentro magnífico como De la Red al once titular, queda poco por retocar. Robben tendría que ser titular siempre, pero al ser de cristal no puede ser. Para el resto de días las mejores opciones son Sneijder y Van der Vaart, uno a cada lado. Fuertes, potentes e imaginativos. Dados a los momentos difíciles y normalmente no sucumben a la presión, algo que Guti, más genial, no puede decir. Siempre se hunde. Y van...

Finalmente arriba, y muy a mi pesar, los argentinos deberían tener muchos más minutos. Saviola e Higuaín, los dos. No considero a ninguno dos jugadores con el nivel necesario como para ser los delanteros titulares del equipo, pero el lamentable estado de forma permanente de Raúl y las contínuas lesiones de Van Nistelrooy hacen presagiar que uno de los dos jugarán muchos minutos. De hecho, Raúl tendría que ir al banquillo en beneficio de Higuaín, pero temo que eso no sucederá. Saviola como tercera opción hoy por hoy es algo irrisorio, pero por proponerlo no sucede nada. En definitiva, tras cuatro posts en los que he resumido mi parecer de tres años de Ramón Calderón en la directiva del equipo blanco, llego a la conclusión de que el equipo necesita de varios fichajes -entre ellos el entrenador- y considerables reformas tácticas. Exactamente igual que cuando llegó a la presidencia, sólo que con dos títulos ligueros más, dos humillaciones en europa más y 200 millones de euros menos. Quizá la solución sea su dimisión y la de Mijatovic. Aunque esa ya, es otra historia.

Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo

Más que Fútbol ● 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (III)

Andrés Pérez | Llegó Schuster al año siguiente acreedor del buen fútbol gracias a sus buenas que no espectaculares dos temporadas con el Getafe. Cualquiera que siguiera la Liga con asiduidad sabía que Schuster era un buen entrenador al que el fútbol ofensivo le gustaba pero que en absoluto conducía a sus equipos por el sendero del fútbol preciosista. A pesar de todo el alemán, de carácter agrio a las duras y a las maduras demostrando una regularidad pasmosa en las ruedas de presa pero por lo borde, llegó al Madrid y recibió el regalo de Pepe, Saviola, Dudek, Sneijder, Metzelder, Heinze, Marcelo, Drenthe y Robben. Exceptuando a Sneijder, Pepe y Robben el resto de fichajes rayaban en lo mediocre. Así las cosas el conjunto perpetrado por Schuster fue el mismo al anterior a excepción de un vital Sneijder. El Madrid jugó mejor, innegable, y ganó más. Récord de puntos, humillación a un patético Barcelona y un futuro prometedor con una plantilla joven. Todo era un camino de rosas y pétalos... para algunos. Otros no seguimos la corriente y preferimos ver los fallos.

A pesar de los buenos resultados en la competición doméstica -de las peores que recuerdo en cuanto a calidad- el equipo no convenció tanto como debiera o como se suponía. Se había vendido a Schuster como un entrenador que conseguía que sus equipos jugaran como los ángeles cuando su historial nada parecía indicarlo. ¿Motivos? Se desconocen, más aún cuando la relación entre Pedja Mijatovic y el alemán no era en absoluto la adecuada para un entrenador y un director deportivo. Los fichajes habían sido mediocres con dos gratas sorpresas, especialmente la de Sneijder, el mejor fichaje junto a Van Nistelrooy de la era Calderón. ¿Qué fallaba en el Madrid? Aparentemente nada. Desde los púlpitos de la prensa madrileña muchos auguraban la décima -esto Roncero lo hace cada año, para luego decir, el día que la consiga, que él lo había previsto; para qué comentar nada- y por supuesto se congratularon por la mejora sustancial que el conjunto blanco había llevado a cabo. El estilo capellista, por momentos, se había olvidado y gracias a la mejora considerable de Gago en su posición y a la frescura de un exhuberante por momentos Sneijder el Madrid se llevó la Liga sin reproches.

Si en Liga el camino fue fácil y por supuesto merecido, en Copa de Europa no pasó lo mismo. Bueno sí. Pasó lo que llevaba pasando tres años, que un equipo notable en el campeonato local no era capaz de dar la talla en Europa, demostrando una vez más la mediocridad de muchos de sus jugadores. El rival en aquella ocasión fue un Roma muy superior, con jugadores que uno por uno siempre superaron al rival español. Especialmente dolorosa fue la derrota 1-2 en el Bernabeú, en el que tan sólo el arreón de orgullo que un hermético equipo dio, acercó al Madrid a los cuartos de final. La realidad fue mucho más cruda que en Liga. El equipo se mostró incapaz de dominar al Roma en toda la eliminatoria. Guti se hundió, Van Nistelrooy se lesionó para la vuelta -largo capítulo de lesiones desde el año pasado hasta este, fruto de la edad- y Robinho demostró que no iba a ser nunca el genio que prometía. Más allá de la nueva eliminación el equipo se mostró endeble atrás, vacío en el medio del campo y viejo arriba. Las lesiones de Van Nistelrooy y el bajón de calidad de Raúl, la escasa calidad de Diarra y la falta de personalidad de Gago y sobre todo, el desorden táctico, petrificaron al Madrid ante el Roma.

A pesar de ello la temporada se pudo calificar como satisfactoria. Schuster en su primer año había mejorado considerablemente al equipo y se había llevado la Liga con récord de puntos y la sensación de ser imbatible. Los argumentos los mismos que los de Capello. Mucha pegada arriba, un buen portero, y las genialidades de Sneijder o Guti. Poco más. La buena organización táctica por momentos de Capello -por insuficiente- dio paso a un esquema más libre pero menos ordenado, claro. Sin embargo no se notó en exceso, a excepción del Roma, lo cual es decidor del escaso nivel de los equipos de la Liga el año pasado. Como decía, Schuster tenía tiempo para crear el equipo definitivo. El que mantendría los valores, jugaría bien y ganaría tres títulos. El verano se antojaba largo pero ilusionante. Ciegos ante la realidad, muchos auguraban años de reinado.

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Más que Fútbol ● 2008

domingo, 9 de noviembre de 2008

Ramón, Pedja, Bernd y otros jugadores del montón (II)

Andrés Pérez | En su primera temporada Mijatovic eligió a Capello. ¿Capello? sonó en la cabeza de todos los aficionados. Sí, Capello, el mismo que diez años antes había logrado una Liga con una suficiencia absoluta. Los fichajes que llegaron distaron de ser los prometidos. Dos fichajes de relumbrón pero de avanzada edad, a saber, Cannavaro, Van Nistelrooy y una amalgama de jugadores de talla media con altas aspiraciones, como Diarra, Cicinho y en invierno Higuaín o Gago. Capello no convenció en ningún momento de la temporada. El equipo no jugaba absolutamente a nada bonito, pero sí jugaba a algo, o al menos durante la segunda mitad de temporada. Capello no es vistoso pero es efectivo y aquel año jugó a ser Capello con un equipo mediocre. A pesar de las sonoras humillaciones (el Recreativo recién ascendido bailó y goleó al equipo blanco por tres goles en el Bernabeú) y del liderazgo del Barcelona, que parecía repetir, los blancos espoleados por Beckham, Van Nistelrooy, Guti y Casillas se llevaron la Liga junto las aportaciones no menos importantes de Higuaín (el hombre de los goles importantes), Sergio Ramos, Robinho y por supuesto Roberto Carlos (el gol al Recreativo en su campo, vital, en el último minuto).

El clima de todo el año con Capello fue distante y frio. El Bernabeú no estaba nunca contento con el juego desplegado por el conjunto y tenía motivos para estarlo. Sin embargo, y a pesar de lo que pudiera parecer, el título estaba más cerca que el resto de años. Hay que entender que el primer año de Calderón fue un año de reestructuración absoluta, con nuevas miras y con nuevos ideales. La casta, la raza y toda esa nomenclatura castiza abandonada por el glamour de Florentino fue recuperada para la causa por Calderón. El Madrid de siempre, el de la lucha y la garra. Con objeto de recuperar esos valores se escogió a Capello. Por eso la sensación, más allá de desoladora, era de reconstrucción. Ladrillo a ladrillo. Se perdonó a Capello en repetidas ocasiones sabedores los directivos de que un proyecto de recuperación necesitaba de paciencia y no de decisiones precipitadas por lo escandaloso de los resultados o por lo poco vistoso del juego -de ello nos daría una lección, por lo malo, el Valencia el año siguiente-.

El Madrid, sin embargo, y a pesar de todos los males, que eran muchos, se alzó con el título liguero. El cómo es todavía a día de hoy una verdadera incógnita. A ocho jornadas del final el Barcelona parecía tener la Liga en el bolsillo. Había vuelto a ser el mejor de la temporada en cuanto a juego, pero la decadencia de Ronaldinho fue un aviso de lo que vendría después. Los resultados no acompañaron tanto como en años anteriores y sólo una buena racha a falta de pocas jornadas provocaron un exceso de confianza en los culés. El Madrid apeló a la épica. Se dijo a sí mismo que aquella Liga no estaba perdida y tiempo más tarde demostró el porqué. Remontó un sinfín de partidos para remontar un sinfín de puntos al Barcelona. Entre aquellos épicos -si repito este término es porque no encuentro un calificativo tan aproximado- encuentros habría que destacar la remontada ante el Espanyol, Zaragoza, Recreativo de Huelva o el mismo Mallorca en la última jornada de Liga, para estupor de toda España. Del buen juego ni rastro. Pero no hizo falta. Jugando a nada, Capello recuperó la ilusión de toda la afición, porque, tras los últimos encuentros de Liga, sencillamente, se hacía imposible para un madridista no volver a engancharse.

Entre tanto, ni que decir tiene que el equipo cayó en octavos de final de la Copa de Europa por tercer año consecutivo. Desde luego que la épica, la raza y demás historias consiguieron llevarse la Liga, pero la anarquía en Europa no servía absolutamente de nada. Hablo de anarquía porque el equipo de Capello no funcionaba ante situaciones previstas. Necesitaba de la anormalidad para reaccionar, necesitaba del descontrol, de los partidos locos, del desorden. En Liga lo encontró, pero en Europa, repito, eso no existe. El rival fue uno de los peores Bayern que se recuerda y el resultado paupérrimo. A parte de quedar en evidencia, fue ridiculizado en Münich, donde Makaay a los diez segundos ya había eliminado al equipo blanco, que no fue capaz de marcar un gol en 90 minutos. A pesar de todo la temporada fue positiva. Un título años después y la afición que volvía a creer. Sin embargo la misión de Capello había terminado. Ganar era en apariencia lo único que le podía ofrecer Capello al club, lo cual no es poco, pero Calderón, acertadamente o no, decidió que el Madrid necesitaba algo más que emocionar por el sendero del orgullo y la garra. Necesitaba jugar bien.

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Más que Fútbol ● 2008

miércoles, 22 de octubre de 2008

La cruda realidad (Juventus 2 - 1 Real Madrid)

Andrés Pérez | Europa es la piedra de toque para el Real Madrid esta temporada. Estaba por ver antes del partido en Il Comunale ante la Juventus cuál era el estado real del equipo blanco frente al resto de candidatos europeos. La Juventus, como leyenda y como italiana, es eterna candidata a llevarse un título que escasea por cantidad en sus vitrinas. Como decía, el partido de ayer para el Real Madrid suponía una piedra de toque, una dosis de realidad tras las victorias ante el Atlético de Madrid y el Zénit de San Petersburgo, dos rivales de entidad. Y resultó que la dosis fue más letal de lo esperado, más descorazonadora de lo que se pudiera esperar. Realmente el Madrid jugó a lo único que sabe jugar, a nada más bien. Ante un equipo bien ordenado atrás y con la calidad de la Juve arriba el equipo sufre, porque no crea juego y su tradicional estilo metalúrgico y poco vistoso se apaga ante un equipo que lleva toda la vida enseñando como se juega a la defensiva. Dando lecciones maestras añado, como la de ayer. La Juventus sabe manejar como nadie el aspecto psicológico sobre el terreno de juego, y a los pocos minutos de empezar cada parte había endosado ya dos goles al equipo español. Aquí estoy yo, vino a decir. Y el Madrid cayó inconsciente.

No habían pasado siquiera cinco minutos cuando Del Piero, el eterno -odiosa comparación la de su partido y el incomensurable Nedved ante la de otros mitos apagados, como Raúl-, perforaba la portería de Casillas tras un fallo garrafal de la defensa. Uno más. Del Piero, que ya no está para largas carreras, vio a Casillas un poco adelantado y armó el disparo con una parábola perfecta para firmar uno de los goles más bonitos en lo que llevamos de competición. A partir de ahí el Madrid se colapsó, sabedor de que no hay plan B cuando el equipo rival juega a lo que suele jugar él mismo. Sneijder no apareció durante 45 minutos y el mediocampo volvió a demostrar que no sabe crear juego sin Guti de por medio. Sergio Ramos y el resto de la defensa se cansaron a lanzar balones largos a la cabeza de Van Nistelrooy, con escaso premio para el delantero holandés para gozo de los defensas turineses. Y sin embargo, a pesar de tener peor equipo y de jugar mucho peor que los de Schuster, la Juve siempre llegaba al área de Casillas con una sensación de peligro constante, normalmente de la mano de Nedved, que con 35 años mantiene un fondo físico envidiable.

Nedved fue el pulmón, una vez más, como durante tantos años, de la Juve. Sus diagonales sin balón volvieron locos a los centrales y al propio Sergio Ramos, que nunca pudo pararle a pesar de lo poco que queda de su otrora velocidad punta. Nedved ordenó con criterio al tiempo que Amauri luchaba abriendo espacios para la entrada de uns segunda línea que nunca llegaba. Cosas de la edad. Del Piero y Nedved siguen siendo los dos mejores jugadores de su equipo, pero no llegan a todo, y de ahí que la Juventus no sea todavía lo que fue. Quizá por eso sea más dolorosa la derrota del Madrid en Il Comunale, porque la Juventus no demostró ser mejor equipo, simplemente mucho más ordenado. Insisto en que la victoria de la Juventus no se debe a su magnífica calidad, que hoy por hoy brilla por su ausencia, sino a su inteligencia a la hora de plantear el partido. Sabían que el Madrid tiene carencias serias cuando tiene que organizar el juego ante un equipo que defiende bien, y sabían también que los de Schuster se han acostumbrado a tener el viento a favor. La evidencia sobre el terreno de juego terminó por despertar a Schuster, quien vio cómo Higuaín luchaba por luchar sin saber muy bien a qué jugar.

Higuaín fue sustituido -tarde- en la segunda parte y entró Robben para dar más profundidad a un equipo plano y aburrido en el que ni Sneijder ni Van der Vaart habían demostrado absolutamente nada de su parangón futbolístico más allá de su disparo desde fuera del área -algo hoy por hoy inherente a cualquier buen centrocampista holandés-. Pero su fogosidad se apagó tan pronto como Pepe le regaló a Nedved un balón en la banda izquierda. El checho centró, Amauri en el segundo palo remató y el balón rebotó en Heinze -defendiendo el segundo palo demasiado por delante de Amauri, que remató a placer- desviándolo hacia la portería de Casillas, que de no haber sido por el toque fatal del argentino hubiera parado el remate. Y vuelta a empezar, un equipo moribundo ante una Juventus pletórica sabedora a su vez de que con poco era superior psicológicamente. Aunque esta vez el Madrid reaccionó acorde a su condición de equipo de raza y casta -dos términos odiosos-. De la mano de un vertical por poco cerebral Robben y de un Sneijder considerablemente recuperado para la causa, los blancos acorralaron una vez más en su historia a la Juventus para buscar la heróica.

Corría el minuto 65' cuando la Juventus comenzaba a defenderse lo más penosamente posible. Ante el aluvión del Madrid -personificado en los trallazos de Sneijder y en los balones colgados que causaron estragos en el área de Manninger- la vieja señora no supo que hacer, y recurrió a la antítesis del fútbol, a su prehistoria, al patadón a la banda como último recurso posible. Quedaban treinta minutos por delante y el Madrid supo buscarle las cosquillas a la Juventus, jugando medianamente ordenado en ataque. Sneijder decidió encerrar a la Juve en su área hasta que tarde o temprano llegara un gol. Y llegó de mano del de siempre, de Van Nistelrooy, que siempre está ahí aunque haya hecho un partido lamentable como el que jugó ayer. Marcó el Madrid y la Juve se quedó sin respuesta ya que Del Piero y Nedved, quienes la habían sostenido hasta ese momento, se desmoronaron físicamente fruto de su avanzada edad. De nuevo, patada a seguir por parte de los italianos y asedio por parte del Madrid. Asedio infructífero. Realmente el Madrid se fue con todo, recordando quién es, pero no consiguió inquietar en exceso a la zaga italiana, que al término del encuentro celebraba la victoria como si hubiera ganado la Copa de Europa en ese mismo instante. Que le pregunten a Chiellini si no. El Madrid ofreció dos caras. La cara amable, la de la segunda parte, la de aunque no haya fútbol como mínimo intentarlo, y la cara desagradable, aquella que muestra cuando se queda sin ideas y no sirve únicamente con la garra y la fuerza. Mucho tendrá que mejorar -como la Juve, por otro lado- para ganar la décima. Mucho, me temo.

Vía | Más que Fútbol
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Más que Fútbol ● 2008

lunes, 29 de septiembre de 2008

No les valdrá en Europa (Jornada 5)

Andrés Pérez | Dice el anuncio que la vida es la Liga y que la Liga es tal. Tal marca de cerveza. Más o menos tiene razón, al menos en la primera parte de la frase, aquella que reza eso de la vida es la Liga. Y la Liga es como la vida. Y como la vida, tiende a cambiar poco, la Liga, como la vida, sigue igual. Los grandes, a lo suyo. A ganar sin merecerlo y a jugar rácanamente, unos con más suerte que otros. El Real Madrid se vuelve a aferrar a la fuente inagotable de goles llamada Van Nistelrooy y el Barça a algo no muy certero. Si bien es cierto que el Barça juega, por momentos, mejor que el año pasado, no deja de ser un destello de lo que Guardiola pretende con su equipo. El Barcelona no atina lejos del Camp Nou -no me vale lo de Gijón y el pobre Sporting- y en casa, a pesar de jugar relativamente bien, no convence. El Madrid tampoco, pero lleva tres años haciendo lo mismo. Ganando sin merecerlo y finalmente, llevándose la Liga por la cara. Este año, si nada cambia, tiene pinta de pasar lo mismo. Un Madrid entonado es capaz de marcar a pesar de las mil y una paradas de Casillas, de las mil y una ocasiones desperdiciadas del equipo rival. De las mil y una críticas.

Aunque es muy probable que, un año más, eso no sea suficiente en Europa. Los de Schuster se enfrentan mañana al Zenit de San Petersburgo, actual campeón de la Copa de la UEFA y auténtico tapado en las apuestas de la Copa de Europa. El Madrid se aferra a los argumentos que le han llevado a ganar dos Ligas seguidas y a fracasar dos años seguidos en Europa. Una defensa sólida cuyas fisuras se ocultan cuando Casillas entra en acción, un mediocampo trotón que tan sólo funciona si Guti está entonado, y una delantera que aprovecha todas las oportunidades que le llegan. Del buen fútbol ni rastro. El estilo del equipo es plenamente capellista y pobres de aquellos que quieran negarse a aceptar tal realidad, a pesar de la marcha del técnico transalpino hace dos años, cuando devolvió ruinosamente, a la italiana, al Madrid a la senda del triunfo, aquella que abandonó durante tres penosos años. Schuster no ha hecho más que continuar con la línea de Capello si bien el juego del Madrid, en ocasiones, brilla más que cuando el actual seleccionador de Inglaterra reinaba en el banquillo blanco. En ocasiones, insisto. Tal genialidad fogosa de la mano de Van der Vaart, Sjenider, Guti o el exigüo Robinho ni sirve, ni ha servido, ni servirá para conquistar por décima vez Europa. Mientras tanto, los paladines merengues pueden seguir soñando con el máximo trofeo continental. Sólo encontrarán consuelo en la Liga. Maravilloso consuelo, añado. 1-2 al Betis en los últimos minutos. Busquen, comparen, y si encuentran una definición mejor se la compro.

El Barça por su parte busca su camino. Desechado injustamente Rijkaard, limpiado -dicen- el vestuario tras la marcha de Ronaldinho y Deco, Guardiola mantiene la línea de Rijkard sin variar el esquema 4-3-3 y el equipo se adapta sin dificultad. Pero sigue sin convencer plenamente. No lo hizo en su primer partido en Europa y no lo hizo el sábado en el polémico partido en Montjuic de cuyos acontecimientos ya habrá tiempo de hablar. El equipo juega mejor que su archienemigo, eso está claro, pero no de la manera en la que maravilló hace dos años. La defensa se ha reforzado y es una grata noticia para un portero tan inconstante como Valdés, pero por arriba el estilo ni cambia ni parecer querer hacerlo. Me explico. A pesar de las incorporación de Keita quien juega de titular en el medio campo es el canterano Busquets. Buen jugador pero con nulo sentido táctico en defensa, algo indispensable en la posición de cinco en el Barça, con dos jugones del calibre de Iniesta y Xavi por delante. Keita y Touré, dos jugadores por los que cualquier equipo del mundo se pegarían, quedan relevados al banquillo inexplicablemente. Alves no es el jugador omnipresente que fue quien sabe si cohibido ante tanta estrella inexistente en Sevilla, donde era el amo y señor del equipo. Y arriba Eto'o no atina todo lo que pudiera, Henry sigue desaparecido y Messi se pierde en sus regates. En resumen, exceptuando la salida de Ronaldinho y Deco, nada muy diferente al año pasado.

Al Barça tampoco le servirá su equipo y su estilo en Europa. Se atasca por momentos y tan sólo encuentra salida en Iniesta y Xavi, dos jugadores imprescindibles en cualquier esquema del equipo. Mientras Bojan permanezca en el banquillo, Eto'o se ofusque ante la portería, Messi mantenga su tónica de mucho regate espectacular y poca efectividad y Henry sea la sombra de lo que fue, la falta de pegada, tan acusada el año pasado frente al Manchester en las semifinales de la Copa de Europa, supondrá su lacra. Todo esto puede cambiar esta misma semana o la próxima jornada, tanto para unos como para otros. Lo único que ha cambiado ha sido el Valencia. Lacrados sus jugadores el año pasado por la fatal dinámica en la que se sumergió el club tras la llegada de Koeman, este año, de la mano de Emery, el Valencia resucita y sin Silva, lo cual da a pensar del potencial de los chés en caso de que el mejor jugador del equipo vuelva. Solvencia y dinaminta arriba. La fórmula del éxito que el año pasado no cuajó. Por su parte el Villarreal mantiene su racha de cuatro años y se afianza líder junto al Valencia. Argumentos los de siempre, pero los mejora cada año. El Sevilla sigue buscando el camino y ayer lo encontró en uno de los peores partidos que recuerdo frente al exultante Atlético de Madrid. Un Atlético que naufragó ante el primer rival serio de la temporada. Y van.

Resultados de la Jornada 5 |

Atlético 0 - 1 Sevilla
Valencia 4 - 2 Deportivo
Málaga 2 - 1 Valladolid
Almería 1 - 0 Recreativo
Athletic 0 - 1 Getafe
Racing 1 - 2 Mallorca
Numancia 0 - 0 Osasuna
Betis 1 - 2 Real Madrid
Sporting 0 - 1 Villarreal
Espanyol 1 - 2 Barcelona

Clasificación | (pincha aquí)

El golazo de Casquero, para el recuerdo:



Vía | As, Marca, Más que Fútbol
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2008

miércoles, 26 de marzo de 2008

Dejemos paso a la irrealidad


He desistido de darle cualquier lógica a la Liga. Ya no me interesan ni los puntos ni los goles, ni los resúmenes ni los debates encarnizados entre madridistas y barcelonistas sobre quién o quién no ganara la Liga. Porque en realidad ninguno puede decir que su equipo merezca ganar la Liga, de tal modo que se dedican a criticar al rival aludiendo el viejo pero pobre argumento de: "No mereceis esta Liga". Es un recurso lícito pero valdría preguntarse si el autor de esas mismas palabras cree que su equipo la merece. La respuesta es no, y por eso desisto de darle lógica a esta Liga.


Y desisto porque cada jornada parece que la historia se repite. Tengo una teoría, los fines de semana pares de cada mes el Madrid se aleja a unos 7 u 8 puntos del Barça pero, desgracias de la vida, cada fin de semana impar el Barcelona se acerca a unos 4 ó 5. Es una teoría infundada sin rigor científico y sin contrastar datos pero, he de insistir aunque parezca repetitivo, no le doy ya ninguna lógica a esta Liga.

El Real Madrid ha vuelto a decepcionar. Y es curioso cómo un equipo que lleva dos años gastándose más de 100 millones de euros cada verano en fichajes presuntuosamente estelares decepciona sí o sí. Y decepciona porque no termina de jugar bien y porque, a pesar de ir líder sólidamente desde hace varios meses en la competición doméstica, fracasa año sí y año también en los octavos de final de la Liga de Campeones (disculpad que la llame así, pero soy un clásico). Pelgirosa barrera psicológica se autoconstruye el Madrid en Europa, tan pronto cae con el peor Bayern de los últimos 10 años como sucumbe a una Roma brillante. En Copa no supera al Mallorca y en Liga a pesar de las mil y una razones que ha dado el Barça para alejarse a los 15 puntos, está ahora a 4 con Van Nistelrooy lesionado, con un mediocampo que no funciona y con una defensa que o bien por lesiones o bien porque no es tan buena como se cree, que hace aguas. Y ahora Casillas no es suficiente.


Bien, si el Madrid está tan mal y lo hace todo tan mal ¿Cómo va líder? La respuesta es que el Barça está peor. Curiosa paradoja ha creado el año 2008, el Madrid ha perdido 9 partidos y ha ganado 8 y sigue líder a 4 puntos del Barça. Hay un líder sólido que está en crisis y los de Barcelona no son capaces de alcancarle. Es ilógico, cualquier otra Liga del mundo hubiera destronado a un líder de papel como el Madrid pero en esta no. No es culpa de nadie, es poco nivel, falta de calidad y de juventud, juventud que reluce en el Barça cortesía de Bojan, ese niño prodigio que de no haber sido por Henry y Ronaldinho hubiera sido titular tiempo atrás en esta temporada, tal y como están las cosas, de perdidos al río. Pero en el Barcelona se han pasado al mitad o tres cuartos de la temporada pensando en si Ronaldinho se recuperará o no. Ahora, al parecer, se autolesiona o trata de fingirlo y todos dan por seguro que ni se recuperará ni quiere hacerlo. Quiere irse y volver a ser el que fue. Pero el Barça, perdido sin Eto'o (11 goles en 11 partidos) la mayor parte de la temporada ha estado en situaciones peores que las del Madrid. Rijkaard, gran entrenador, perdió el toque especial el año pasado y el equipo mal engrasado no carbura. Henry no parece él, Ronaldinho, lo dicho, Xavi no está como otros años, Iniesta está irregular y a pesar de ello es el valor más seguro y especialmente la defensa, se hunde. Partido tras otro. Milito hace mucho pero Puyol, Thuram, Zambrotta o Edmilson estropean cada partido con errores defensores de libro. ¿Tienen la culpa ellos o un Rijkaard que no trabaja la defensa o que no sabe trabajarla? En ese caso, ¿Años atrás si Rijkaard no trabajaba la defensa, porqué el Barça era tan sólido? ¿Se explica todo con el hundimiento de los jugadores clave?


Tantas preguntas atormentan mi cabeza y la de la propia Liga, que lejos de tener la emoción del año pasado, roza el ridículo ante la poderosa liga Inglesa. Creo pero no afirmo que es la Liga con menos nivel en muchos años. No es cuestión de más estrellas o menos, es cuestión de actitud, he de suponer. El problema es que tanto Barcelona como Real Madrid están mal y atraviesan crisis estructurales importantes, y sin embargo, a pesar de ello, siguen siendo los líderes de la Liga. El Barça camina ahora a 4 puntos de un Real Madrid que tuvo ocasiones ante el Valencia pero no jugó del todo bien, palmando, por supuesto. ¿Y el resto? El Villarreal con más regularidad estaría ahí arriba, más todavía. Y es una pena de Liga. Finalmente la prueba palpable del bajo nivel de este año. El Almería y el Racing. No creo que estén tan arriba por méritos propios única y exclusivamente, hay más de desgracia ajena como en Valencia o en Zaragoza. Los entrenadores crean buenos equipos pero ya no hacen milagros, cosas del fútbol moderno, y ni Almería ni Racing tienen plantilla de UEFA y sin embargo están ahí. Les felicito, pero a mí, me apena esta Liga ilógica y aburrida.

Por cierto, entre tanto, la selección prueba esta noche frente a Italia, la campeona del Mundo. La Liga española está horrible, veremos si la selección es capaz de sacarnos de la melancolía en la que muchos aficionados nos encontramos este año. Me encomiendo a Torres y Cesc, y que sea lo que Italia quiera.

Imagen | As, El País

Más que Fútbol ● 2008

jueves, 24 de agosto de 2006

Hay vida después del Barça

Comienza la Liga un año más y exenta de una superguía de 500 páginas, Más que Fútbol analiza en un post, las claves de lo que promete ser una de las Ligas más interesantes de los últimos años.

Tal y como acabó el año pasado se podría decir sin estar equivocado que el Barça es de otra
galaxia, que ellos juegan al fútbol y el resto a algo parecido sin llegar a ser fútbol. Eso tal y como acabo el año pasado y tal como ha empezado este, con un baño de fútbol espéctaculo al Espanyol en la vuelta de la Supercopa (quinto título del Barça en 3 años de Riijkard). Lo más normal es que usted piense que no hay nada más, que el Barça juega en una liga, y el resto se las debe arreglar en otra, muy distinta a la pomposa y feliz del Barça.
Pero si se es optimista en la vida (que los hay) se puede buscar mil y una razones para demostrar que el Barça no está solo y que puede venir al mundo de los mortale
s y ser matado.

Una de las razones para pensar en ello es "EL Nuevo Real Madrid", que dicho así suena como una superproducc
ión de Hollywood, de las que no les falta nada, hasta elefantes del África negra que traen para que todo salga bien. Tras 3 años de sequía (los optimistas cuentan la supercopa del 2003 como título y dicen 2) de proyectos inacabados y de entrenadores sepultados ha llegado una nueva era, no sabemos si buena o mala, pero nueva es. Se fue el mentor de los Gálacticos alegando problemas con un vestuario que se antojaba inmanejable, algo que sabíamos todos menos él. Este año no estará Zidane (el del cabezazo no, el de la ruleta), y tampoco habrá estrafalarios entrenadores con extrañas manías de defenestrar los extremos, ha venido uno que sabe lo que es el Real Madrid: Capello. Capello vino con Calderón, nuevo presidente prometedor (Robben, Cesc y Kaka´) pero solo eso (Emerson, Cannavaro, Van Nistelrooy, Diarra). A falta de clase se ha fichado cemento y eso en manos de Capello significa la cárcel para aquellos jugadores que pueden aportar algo diferente al equipo, el Real Madrid de este año puede ser todo lo serio que se quiera, pero nunca jugará al nivel del Barça, otra cosa es que estilo ganará.

Pero no solo el Madrid está dispuesto a luchar contra el Barça, los hay más humildes pero con igual o mejor equipo que están dispuestos
a luchar por un sueño que puede parecer lejano pero que no lo es tanto. Hablo de un equipo como el Sevilla, reciente dominador de la copa de la UEFA, que ha perdido a Saviola pero ha fichado a Chevantón (gran jugador), Hinkel, o Poulsen sin ir más lejos, 3 jugadores que le daran más calidad a un equipo al que le sobraba. Si el Sevilla es capaz de mantener el nivel todo el año, será capaz de plantarle cara al Barça, y no es una locura.

Ahí anda el Valencia de Quique y Villa, que con Morientes, Del Horno y Távano (Ojo a éste) intentaran luchar por su tercera liga en la era moderna. Para el Valencia no es tanto sueño en cuanto a posibilidades pero si en cuanto a juego. El año pasado Quique se enfadaba porque los periodistas (esos desalmados) le críticaban por ser defensivo. En fin si no lo hubiera sido nunca se hubiera enfadado, el Valencia gana, pero a la Italiana y estamos en España.

El Villarreal se refuerza con Nihat, Pires y Cani, tres superclases que le daran mucho al equipo en delantera, la pregunta es si podrán ser regulares, porque en ese caso la clase de los de arriba no le tiene nada que envidar a ningún equipo de España, y si digo de España digo del Mundo.

Por ahí va el enésimo proyecto del Atlético con un jovencísimo Agüero, y con Pernía y con Jurado y con Seitaridis, Costinha, y Maniche. No se dejan engañar, el año pasado Petrov, Kezman, Galletti y Maxi parecían hacer del Atlético un equipo invencible. SI consiguen superar sus propios fantasmas podrán hacer algo interesante.

Y por último no puedo dejar de nombrar a mi Zaragoza. Se fue Solans y vino Agapito, con Aimar, D´Alessandro, Sergio, Juanfran, Piqué y Diogo debajo del brazo, que se suman al dúo metralleta (Ewerthon & Diego Milito), a Gaby Milito, a Ponzio, a Óscar, a Zapater, a Celades etc... Y con Víctor Férnandez el hijo pródigo de vuelta (todavía nos acordamos de la Recopa). Objetivo: europa, lo demás... soñar es gratis.