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sábado, 4 de septiembre de 2010

La estabilidad lograda

Andrés Pérez | En Portugal andan increíblemente enfadados con su selección tras empatar a cuatro, en casa, ante la débil Chipre. Francia palmó ante Bielorrusia a falta de cinco minutos para el final del partido continuando así, a pesar de la renovación de los seleccionados y del seleccionador, Laurent Blanc, su infernal trayectoria desde que perdiera la final del Mundial en 2006. Estonia pudo amargarle la noche a una Italia también en busca de una identidad nueva que haga olvidar los dramas de Sudáfrica. Holanda y Alemania, dos selecciones hechas y que saben qué rumbo seguir, consiguieron sendas victorias sin mayor relumbrón e Inglaterra cambió de equipación para golear a Bulgaria.

No cuesta recordar los tiempos en los que España caía lamentablemente en Chipre o en Irlanda del Norte. No están tan lejos. Apenas cuatro años, ocho como mucho. Una primera década de desencantos hasta que llegara la Eurocopa, cuya fase de clasificación no fue ni mucho menos un camino de rosas, tras el destierro lógico de Raúl, la derrota ante Suecia y el ridículo en la ya citada Irlanda del Norte. España, en cambio, ayer, venció con notoriedad, estrella en el pecho, a Liechtenstein. Como mandan los cánones, goleando sin abusar en exceso, haciendo valer su condición de campeona del mundo. Viendo jugar a España y escuchando las calamidades de Francia o Portugal, evoqué aquellos tiempos pretéritos en los que cada partido de clasificación era un drama en el que evaluar el pésimo estado del combinado nacional.

España ya no es un manojo de nervios e indecisiones. Ha logrado estabilidad, ha logrado, aunque ahora lo veamos como algo normal, ser la única selección del mundo con aplomo y seguridad ante cualquier rival imaginable. De siempre, el galardón de selección infalible lo ha merecido Alemania; el de admirable se lo ha llevado Brasil; el de fogosa y competitiva Argentina; y, el de temible hasta un punto irracional por su mística y leyenda, Italia. Ahora ninguna de ellas es lo que fue y todos esos adjetivos los acapara una España que infunde temor, admiración y, sobre todo, la seguridad de que no va a fallar, de que es capaz de absolutamente todo. Cerca de dos meses después de lograr lo máximo, cuesta no seguir alucinando con España.

Lectura recomendada | España no se duerme (El País)
Imagen | El País

miércoles, 14 de julio de 2010

Capítulo final | Comprender la magnitud de un Mundial

Andrés Pérez | Realmente no somos conscientes de la magnitud de lo conseguido. Quizá necesitemos varias semanas, o meses, quién sabe si años. En concreto cuatro, los que distan de Mundial a Mundial, los que separan la imagen de Casillas alzando el trofeo y otro jugador, llámenlo X de nacionalidad Y, repitiendo el mismo gesto, tan rutinario, tan místico, tan previsible pero tan enteramente embriagador. Quizá cuando dentro de cuatro años España no gane el Mundial y observemos a otra selección sustituirla en lo más alto del mundo comprendamos hasta qué punto es grandilocuente la gesta de este equipo. Quizá solo entonces entendamos el peso de la historia y la relevancia de esta selección.

Hasta entonces es momento de deleitarse. De mantener el vuelo en la nube en la que nos encontramos, nube alejada de la realidad pero hermosa y edulcorada, nube que nos impide, como decía, comprender la gesta. Hablo a modo particular pero creo que es denominador común: me sucedió en el pitido final que sentí la victoria como el deber cumplido, éramos favoritos y debíamos ser campeones, no cabía otra posibilidad, la euforia rebajada por la tranquilidad de saberse en lo cierto y no haber errado. También me sucedió que en el momento sentí una suerte de no era tan difícil, o tanto para esto.

Sea como fuere, alejados de lo real y de lo relevante o no, disfrutar de las calles repletas de banderas y gente celebrando un mísero triunfo en otro deporte más redime al fútbol, a la selección española y a todo lo que genera. No lo excusa, pero sí lo redime. Tiempo habrá de hablar del efecto sedante de este Mundial en la sociedad, si es que lo causa, pero ahora es tiempo de dejarse de absurdas diatribas sociológicas y centrarse en lo única y verdaderamente importante: la gente es feliz. Y con esa sonrisa colectiva basta para responder cualquier pregunta inquietante que nos haga sugerir la ostentosa celebración del triunfo.

España es campeona del mundo tras un Mundial si bien no excesivamente brillante sí inteligente y magníficamente planteado. Tanto desde el plano psicológico como táctico y técnico, España ha sido la selección superior a todas, la meta que deberían intentar alcanzar todas las demás. No hablo del estilo: hablo del plan, del idealismo, del morir al palo de un planteamiento, del romanticismo futbolístico. España ha jugado bien, en ocasiones de modo brillante, y se ha proclamado campeón por primera vez en su historia del modo más justo posible.

No hay peros a este Mundial para España, ni tampoco a esta generación. Copada por un puñado de futbolistas en lo más alto de su carrera deportiva, el conjunto destila además un aire desenfadado y amiguista que es un placer para los ojos del aficionado. Quizá sí, quizá no, quizá decenas de selecciones vencieron sin cruzarse una palabra sus jugadores, pero creo, quiero creer, imagino que queremos creer, que los 23 jugadores que vencieron a Holanda en la final son algo más que un equipo. Probablemente hayan comprendido como pocos la importancia de ser una selección y no un mero repertorio de mejores jugadores de cada pueblo. Es un factor a tener en cuenta a la hora de pesar la victoria de España.

El factor humano. Así se titula el libro de John Carlin en el que habla del nacimiento como nación civilizada de Sudáfrica gracias al Mundial de Rugby. El factor humano es el que ha hecho posible que jugadores de relumbrón como Fábregas o Torres, ensombrecido uno y opaco el otro, asuman su rol o no lo hagan y al menos finjan hacerlo. El mérito psicológico de los pesos pesados del vestuario y del entrenador es tan brillante y admirable como el técnico.

Hablando del plano técnico, honor obliga a recitar dos nombres: Xavi e Iniesta. Ejemplifican como pocos la importancia de lo colectivo puesto que su fútbol se entiende a partir de la asociación y brillan con los demás, no en el individualismo. España brilla asociando, un amigo en cada esquina. Es el triungo de lo colectivo, una lección de fútbol, sentar cátedra deportiva, en suma. Xavi e Iniesta son paradigmáticos de esa cátedra y por más reconocimientos que les niegue el presente la Historia les guarda un rincón de oro. Esta selección ha sido campeona del mundo sin que nadie recuerde un 10, una estrella rutilante que marque el camino. Nadie hablará de un jugador y sí de un equipo. A fin de cuentas el fútbol se trata de exactamente eso.

España es campeona del mundo. Lo es con el mejor equipo del planeta. Más allá del campeonato, el reconocimiento de esta selección, de su idea, se expande por el fútbol de los cinco continentes y perdurará en el futuro. Se trata de un equipo que prima el cómo al fin y por tanto de un equipo que entra en la posteridad por puro romanticismo. Desconozco si la erudición europea o sudamericana enrolará a este conjunto en un hipotético top 5 o 10 de grandes selecciones de la historia, pero desde luego y aun a riesgo de merendarme el calificativo de casero, para mí lo está. Más allá del título, insisto, lo loable de esta España es nadar a contracorriente en un fútbol que retrocede a los 60.

Báñense en oro. En mísitca. Casillas y sus lágrimas ya forman parte de las imágenes legendarias de los legendarios Mundiales. ¿Aún no comprenden la magnitud de la palabra legendaria? No se preocupen, afortunadamente es cuestión de tiempo para todos. Llegará porque se ha conquistado algo eterno: una Copa del Mundo.

Imagen | El País | The Big Picture

miércoles, 7 de julio de 2010

Capítulo 22 | Holanda regresa a una final

Andrés Pérez | El fútbol fue cruel con Holanda, o Países Bajos, o como gusten: en 1974 y con uno de los mejores conjuntos de la historia del fútbol, la Alemania de Vogts, Beckenbauer y Müller consiguió lo que parecía imposible, frenar al conjunto total, al inventor del fútbol moderno y al comandado por uno de los jugadores más revolucionarios y geniales de todos los tiempos, Johann Cruijff. Cuatro años más tarde, en el frío y crudo invierno argentino, la misma generación de jugadores holandeses se plantó en otra final, perdiéndola agónicamente y lamentando un disparo al palo que nunca entró. Entre confetis y papeles esparcidos por el césped del Monumental, Holanda se dejaba su Copa del Mundo en ninguna parte.

Hoy, 2010, Sudáfrica, 32 años después de aquella final frente a la Argentina de Kempes, Holanda, una Holanda prosaica y limitada en el centro del campo pero activa e inspirada en la delantera, es de nuevo finalista de una Copa del Mundo. Lo es con una generación de futbolistas de menor tallaje que la de los setenta, pero quizá más apta, por sus dotes de competitividad, para alzarse con el trofeo. Arrastró durante años Holanda el peso de su leyenda negra, de su fatal resolución de finales, "La historia le debe un Mundial", pero hoy esos fantasmas, o esas losas, han desaparecido. De lo que consiga en la final dependerá en gran medida que lo hagan de modo definitivo.

Sin grandes alardes y dejando a un lado la constante y absurda comparación con la Naranja Mecánica de los setenta, Holanda está en la final porque ha ganado todos sus partidos. Esto parece una perogrullada pero no lo es: ni Alemania ni España lo han conseguido, así que con números en la mano no es ninguna barbarie decir que Holanda es el mejor conjunto del campeonato hasta la fecha y por eficiencia el principal candidato a levantar el trofeo el próximo domingo. Su juego es otra historia: con un medio campo escaso en creación y una defensa que parece volverse enclenque cuando se le aprieta, Holanda depende de Sneijder y Robben, dos jugadores que ya han hecho historia y una de las mejores temporadas que servidor recuerda.

Tanto el uno como el otro habrán disputado todo lo disputable este año hasta el final. Y, de ganar el campeonato, Sneijder lo habrá ganado todo. En Madrid alguien debe estar arrepintiéndose profundamente. Depende el resto de su selección de la clarividencia de uno y de la agresividad incontrolabñe de otro. Sneijder es el liderazgo y la inteligencia en el despliegue ofensivo holandés; Robben el factor imprevisto, el huracán de cristal, el recurso definitivo, el todo o nada. Entre los dos consiguen que Van Persie parezca delantero o que Kuyt brille más allá de su trabajo.

Holanda no es la misma que la que alcanzó dos finales durante los setenta. No al menos en su juego. Está por ver si, tras expulsar a una sorprendente y meritoria Uruguay del Mundial, la Historia se decide a darle ese campeonato que le debe.

Resultados de la vigésimoprimera jornada:

Holanda 3 - 2 Uruguay

Más Mundial | Holanda, en la cima tras 32 años (Cayetano Ros en El País)
Imagen | El País

sábado, 3 de julio de 2010

Capítulo 20 | Brasil y el valor de la derrota

Andrés Pérez | En Brasil, no es tan importante perder sino cómo se pierde. Es decir, se puede caer marcando la retina de todos los espectadores, como hiciera la selección brasileña en los dos mundiales de los ochenta. Perder no es relevante si se hace tras un estupendo ejercicio de artificio futbolístico, virtuosidad técnica y alegría en el juego. A Brasil hoy no le queda nada de eso, por lo que su derrota ayer frente a Holanda pesa el doble: perder no es tan importante sino cómo se pierde, y Brasil perdió como un equipo mediocre y tedioso. Herencia de Dunga y de dós décadas de fútbol ordenado.

Ahora, cuando Brasil pierde no tiene justificación alguna, no se puede aferrar a la maravilla de su fútbol. La proporción del fracaso se multiplica y las críticas arrecian. El paladar periodístico y el paladar mundano del pueblo, en Brasil, es demasiado exquisito como para irse a casa en el mismo avión que Ghana y, lo más importante, volver a casa con la seguridad de no haber pasado a la historia. Nadie recordará este Brasil de Dunga porque era un equipo concebido únicamente para ganar y no hacerlo es merecer el olvido.

A pesar de adelantarse en el marcador, Brasil se difuminó con la misma rapidez que Holanda comprendió que de perdida al río. Dirigida por Sneijder, ayer imperial, el conjunto holandés, otro que traiciona a la historia pero que gana y, por ende, no es criticado, expulsó a un Brasil que había vivido hasta la fecha por encima de sus posibilidades, creando unas expectativas que en el momento clave no fue capaz de cumplir. Todo el mérito para Holanda, tapada desde un primer momento, olvidada de la pléyade de favoritas, que apartó el maquillaje para hacernos ver la cruda realidad de Brasil.

Brasil se sumió en la impotencia y decidió hacer suya una guerra total en la que todo valió y en la que un pasado de revoluciones Melo acabó en la calle. Apenas intimidó Brasil, en otro tiempo temible por el peso de su leyenda, a una Holanda bien plantada y cerciorada, cada minuto que pasaba, de su victoria y de la incapacidad brasileña. Brasil se mostró incapaz. No hay que culpar a Dunga de la pérdida del estilo brasileño ya que aquel llegó tiempo atrás, pero sí cabe achacarle algo a dicha mutación de Brasil: perdida la identidad, el ADN de su fútbol, Brasil es una más. Un conjunto que de no ganar no es nadie. Más allá de volver a casa en cuartos, el problema de Brasil es ese.

Resultados de la vigésima jornada:

Brasil 1 - 2 Holanda

Más Mundial | El 'dunguismo' acaba con Brasil (José Sámano en El País)
Imagen | El País

martes, 29 de junio de 2010

Capítulo 18 | Brasil contranatura

Andrés Pérez | Entre líneas, el jugador clave de Brasil es Robinho. Su transformación como futbolista ejemplifica la transformación de Brasil como conjunto. Musculado y con una cabeza mejor ordenada a nivel táctico, Robinho baja a recibir los balones que la mediocridad de la medular brasileña no es capaz de hacer llegar a los delanteros. Lee bien el juego entre líneas, atina con los pases en los momentos oportunos y no se ceba con la conducción de balón: en suma, Robinho es el jugador clave de Brasil ya que sobre él rota la transición defensa-ataque.

Robinho ha cambiado porque Dunga le ha hecho cambiar para participar en un Brasil, dicen, táctico y defensivo, novedoso, por tanto. Es falso. Brasil renegó de su mitificado estilo jogo bonito en los 80, cuando una generación espléndida de futbolistas les dejó a las puertas de dos Mundiales. Jugaron como dioses para perder como mortales. Desde entonces, con la llegada de los noventa, Brasil adoptó el doble pivote y triunfó en el 94, alcanzó la final en el 98 y venció de nuevo en Corea y Japón. Desde el Mundial en que Parreira decidió hacer de Mauro Silva el hombre clave de su medio campo, el Brasil de Pelé o de Zico es mero recuerdo. Se europeizó.

Así que no ha de extrañar que, ahora, con un entrenador que fue futbolista defensivo y que participó en esa misma copa del mundo de 1994, en EEUU, Brasil mantenga un centro del campo de contención y fuerza y emplee un sistema que protege su portería y no sufre sin balón. Anoche Brasil se cargó a Chile al contraataque. Mortífera en las transiciones, Robinho en mente, con Alves jugando a ser Paul Breitner actuando de centrocampista libre en apariencia, Brasil dio un recital de cómo jugar al espacio. Una Chile ofuscada de cara a portería hizo el resto.

Cada pérdida de balón del conjunto de Bielsa era otro paso hacia el abismo. Lo fue porque Brasil intimida corriendo hacia arriba con espacios, pensando rápido y actuando con precisión en los momentos claves. Es un equipo letal. Esto les puede provocar un shock a los nostálgicos, pero no por ello será menos real: Brasil es mejor ahora de lo que pudiera ser intentando jugar a lo que un día fue. Como Holanda, otro equipo que ha decidido abandonar, al menos en apariencia, su estilo tradicional o la aureola que dos mundiales le hizo arrastrar. Ahora Holanda especula, reserva fuerzas y resuelve partidos en dos latigazos.

Eslovaquia no plantó la suficiente cara como para intimidar lo suficiente a una Holanda insultantemente cómoda plantada sobre el terreno de juego. No atacó porque no lo necesitó: se aferró a Robben tras un pase de Sneijder. Agarró el futbolista del Bayern el balón escorado en la banda, encaró a dos defensas, se dirigió hacia el pico del área y buscó el palo interior. La jugada de toda la vida de Robben, que por más previsible que sea no impide que sea efectiva. Es muy bueno.

Sufrirá Brasil frente a un equipo que le exigirá más ofensivamente y que, visto lo visto, no va a regalar las facilidades atrás que le regaló Chile. Holanda no se quiere volver loca en los partidos y ante todo y como Dunga mantiene el orden en su centro del campo con Van Bommel y De Jong. Sus centrales, cómodos y protegidos, juegan mejor y ocultan así sus carencias. Espera un gran partido en cuartos. Y, ante todo, espera Robben, el jugador que puede hacer campeona a Holanda. Al fin.

Resultados de la decimoctava jornada:

Holanda 2 - 1 Eslovaquia
Brasil 3 - 0 Chile

Imagen | El País | RTVE

martes, 15 de junio de 2010

Capítulo 4 | Italia encuentra la horma de su zapato

Andrés Pérez | No parecía probable que fuera un equipo sudamericano el que, algún día, consiguiera desquiciar a Italia utilizando los mismos métodos que los italianos han utilizado a lo largo de su historia: agresividad, defensa correosa y contragolpe incisivo, ni un sólo milímetro dejado al azar. Y esto, claro, es una exageración: Paraguay no contó con que Justo Villar fallara por alto en un córner al principio de la segunda parte para que De Rossi rematara a placer y le diera el empate a una Italia que demuestra saber sufrir y también no tener ni el más remoto plan para sacar la pelota jugada desde atrás. Lo cual es un problema.

Cannavaro ya no es el mismo del 2006. Buffon tampoco —cayó lesionado—. Materazzi no está. Totti tampoco. Pirlo lo observó todo desde el banquillo, presumiblemente desesperado al ver cómo ni Motolivo ni De Rossi ni Marchisio eran capaces de colaborar con sus centrales para transportar el balón hacia el área paraguaya. Italia ha envejecido y la defensa que le llevó a ser campeona del mundo ahora tiene grietas: el gol de Paraguay, imagino que para espanto de todos los italianos, llegó en un remate de cabeza a pocos minutos del final de la primera parte. Italia probó su propio veneno. Y no encontró medicina para tan sorprendente suceso.

Por la mañana Holanda se llevó por delante a Dinamarca por pura inercia. Hizo más méritos durante la primera parte la selección danesa pero su puntería no anduvo fina, y ya en la segunda parte Poulsen, el lateral, marcó en su propia meta para pasmo y espanto del resto de sus compañeros. Green, Chaouchi, Kuzmanovic, Villar, Poulsen: parece este Mundial determinado por deméritos ajenos antes que por méritos propios. Mala señal. En lo tocante al conjunto tulipán, nada destacable. Sin noticias de Robben, tan sólo los chispazos que surgen de la conexión Van der Vaart - Sneijder da vida al ataque neerlandés. En la segunda parte Dinamarca, de menor talla, se hundió por el peso de su auto-gol. Fin de la historia.

Y no dejemos de mencionar a Japón, la nada desdeñable y muy honrosa selección nipona. Se impuso merecidamente a una triste, horrenda e impotente Camerún con Eto'o de extremo derecha interviniendo nada en el fútbol de su selección. Makoun, Webó y Emana hicieron mutis por el foro y Japón se aprovechó de ello de la mano de Honda, su mejor jugador. Eso sí: en cuanto Camerún apretó, pudo llegar el empate sin nignún tipo de inconveniente, y si no sucedió fue porque la selección africana se puso a apretar cuando restaban escasos tres minutos. Pecó de cobarde o de nerviosa. En cualquier caso se ha complicado la vida.

Resultados de la cuarta jornada:

Holanda 2 - 0 Dinamarca
Japón 1 - 0 Camerún
Italia 1 - 1 Paraguay

Más Mundial | Crónicas del cuarto día de Mundial (Fran Castarlenas en Let's Dance to Goal) | Italia sigue siendo una incógnita (Café Fútbol) | A Italia hay que matarla dos veces (Rubén Uría)
Imagen | El País

sábado, 14 de junio de 2008

Austria y Suiza 2008 | Hundimiento azul (Día 7)

Andrés Pérez | Dirk y Klaas deben estar exultantes. Como media Holanda. Ayer, el desde ya favorito número uno para ganar la Eurocopa a falta de que España se enfrente esta tarde a Suecia, vapuleó a una Francia que si bien tuvo oportunidades destacables durante todo el partido dejó una sensación de apatía desagradable para toda su afición. Francia es un equipo viejo, descompuesto y sin motivación. Desde la retirada de Zidane no se ha producido un relevo generacional intenso y Domenech ha seguido contando con viejas glorias en estados lamentablemente deprimidos. Henry, Thuram, Abidal, Vieira, Makélélé, todos ellos estaban ya hace muchos años, en la época gloriosa de Francia. Pero ahora tienen diez años más, y junto a su envejecimiento no han llegado nuevas figuras jóvenes de primer nivel. Las hay, sí, pero no como para sustituit al equipo entero. Ayer se llevó cuatro goles de la atrevida Holanda de Van Basten, que funciona como un reloj y que es más mecánica que nunca. Cuando hay que tocar y manejar el partido, lo hace, cuando hay que aguantar y jugar a la contra, lo hace, y cuando hay simplemente que defender, también lo hace. Y todo bien.

Van Basten se llevó innumerables críticas tras el Mundial que apeó a Holanda en octavos de final frente a Portugal. En aquel Mundial, Holanda llegó a octavos gracias a las ayudas arbitrales contra Costa de Marfil, pero en esta Eurocopa, es difícil pensar que Holanda vaya a ser apeada en cuartos de final. Se enfrentará al equipo que se quede segundo en el Grupo D, el de España, y es favorita a ganar contra quien juegue. Incluso contra España. Abrió la lata bleu Kuyt con un testarazo perfecto. Francia, especulativa a más no poder, enfrascada en ese estilo italianesco que le llevó tristemente a la final del Mundial, no supo que hacer. Tan sólo Riberý, genio y figura desde cualquier posición del campo, parecía saber que Francia necesitaba irse arriba. Los franceses tuvieron muchas ocasiones que Van der Sar paró y se unió más aún a la desesperación francesa. La segunda parte comenzó como la segunda, salvando que Henry falló una ocasión clarísima y que Van Persie marcó la suya. Recortó el inefable Henry pero al minuto Robben -entonadísimo- se inventó el tercero de Holanda, que a partir de ahí se dejó llevar hasta el último y espectacular gol de Sneijder. Cuidado con Holanda.

Por su parte, los otros azules, los azzurri, empataron y gracias ante Rumanía, equipo que de ganar a Holanda estará matemáticamente clasificado para cuartos de final en lo que es una carambola nada descartable. Francia e Italia, los dos finalistas del Mundial -vaya tela-, tienen un punto cada una y Rumanía dos. Holanda es ya matemáticamente primera así que es de preveer que sacará a los reservas contra Rumanía. Si Rumanía gana ante Holanda B dejará a los dos azules hundidos en la fase de grupos. Italia jugó bien, dentro de lo que cabe, con las novedades de De Rossi, Del Piero y Perrotta en ataque. En realidad sirvió de poco. Los italianos se olvidaron de jugar y se dedicaron a colgar balones constantemente al área rumana, donde esperaba el gigantón Toni para cazar alguno. Y resultó que quienes fueron cazados fueron ellos mismos, caminaba la segunda parte de un partido frenético con ocasiones de ambos rivales y Zambrotta le regaló el gol a Mutu en una cesión estúpida del defensor del Milan.

Mutu no perdonó y el gol dejaba fuera a Italia, que acto seguido reaccionó, sacó a Cassano -el mejor de Italia ayer- y se dedicó a colgar balones una y otra vez. En uno de ellos, Lobont, que lo había parado todo -mención aparte el gol anulado a Toni, legal- se olvidó de Panucci en el segundo palo y el héroe de Escocia lo fue también ante Rumanía. Sin embargo, como a Italia todo le sale mal y ya ni siquiera es un seguro de vida en defensa, Panucci pasó de héroe a villano en lo que va de un respiro a otro. Agarró escandalosamente a Niculae dentro del área pero el penalty lo paró Buffon, que deja viva a Italia. Un dato, de los diez goles marcados en el grupo C, siete son de Holanda, y otro dato, si Rumanía pierde y Francia e Italia empatan, se clasificaría Rumanía con dos puntos por mejor gol average. El grupo de la muerte resultó ser el grupo de la comedia.

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Vía | As, You Tube
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2008

martes, 10 de junio de 2008

Austria y Suiza 2008 | Holanda borda la perefcción (Día 3)

Andrés Pérez | Se esperaba con impaciencia los enfrentamientos del grupo 3 después de los decepcionantes primeros cuatro partidos. Llegaba el teórico grupo de la muerte y lo único que tuvo de muerte el primer partido entre Francia y Rumanía fue la muerte futbolística. Rumanía, en teoría la cenicienta del grupo, era ye s el rival más asequible para los otros tres campeones de Europa, Francia, Italia y Holanda. En teoría, eran tres puntos que había que asegurarse. Sin embargo algo falló en Francia, cuando la cenicienta Rumanía pudo incluso ganar el partido. No fue un gran partido. Ni siquiera fue un buen partido. Fue mediocre y aburrido hasta la extenuación, especialmente por parte de una Francia sin rumbo, perdida en la alargada sombra de Zidane. Demasiada losa llevaba sobre sus hombros Riberý, que es el mejor juagdor de Francia y uno de los mejores del mundo, pero el peso que supone cargar con la herencia de Zidane, en Francia, supera a cualquier jugador. Francia jugó a nada, a esperar a que Rumanía se despistara o a que a Riberý se le ocurriera alguna genialidad. Demasiado fácil para los rumanos, demasiado simple para la defensa, demasiada lentitud en Franica.

Es probable que Domenech haya recuperado viejas glorias como Thuram por el peso que tienen dentro del vesturario. No es menos probable que si Francia llegó a la final del Mundial en Alemania fue en gran medida por el genio Zidane. Ahora, sin Zidane, Francia está perdida, sin rumbo, sin juego ni identidad. Los jóvenes no fueron capaces de echarse el equipo a las espaldas y las vacas sagradas son demasiado viejas y pesadas como para rejuvenecer un equipo ya de por sí entristecido, acaecido, viejo y melancólico. Francia echa de menos al mejor Zidane, al mejor Henry, a Thuram y a Trezeguet. Y lo peor es que los más jóvenes no son capaces de superarles. Ni Benzema ni Malouda cuajaron un gran partido ante una Rumanía bien plantada y valiente en ocasiones. El problema de que el partido fuera tan decepcionante no hay que buscarlo en los rumanos, equipo sabedor de sus limitaciones, sino en Francia, grande que tiene pinta de venir a menos, Riberý mandaba y por momentos parecía ser el único que sabía jugar a algo en Francia, pero si Benzema no se entiende con Malouda, Malouda no se entiende con Abidal y Abidal no se entiende con Thuram, algo falla. Y ya no está Rumanía para meterle mano. Qudan Italia y Holanda. Casi nada. No apostaría por una Francia en cuartos, desde luego.

Porque si no se esperaba tampoco mucho del partido previo al de las 20.45, algunos todavía creíamos en algún partido intenso y digno de ver antes del debut de España. Lo vimos. Holanda nos regaló todo una tesis convertida en obra de arte sobre cómo jugar a la contra y directo. Al corazón de la defensa italiana. Saltó Italia con la aureola que siempre se le presupone a un campeón del mundo. Probablemente en el caso de los ególatras y orgullosos italianos esa aureola sea el doble de grande que en el resto. Italia tiene hechuras de equipo campeón pero ayer se vió superada por las circustancias, circustancias, que planteó Van Basten mejor que Donadoni. Si hay algo que jamás se podrá sustituir en Italia es Pirlo. Y Van Basten, tan criticado antaño, supo entenderlo a la perfección. Las bajas de Babel y Robben le dieron la excusa perfecta para juntar a Van der Vaart y Sneijder en el mismo tapiz y entre ambos crearon y ahogaron a Pirlo, que acompañado por Ambrosini y Gattuso no encontró colaboración para hacer que Italia carburara. En ataque Van der Vaart jugaba entre líneas y volvía loca a toda la defensa, y en defensa se juntaba como una losa a Pirlo en lo que supuso el marcaje al hombre más descarado de toda la Eurocopa.

El caso es que el truco, táctica o planteamiento de Van Basten, como quieran, funcionó. Pirlo tocó tres balones buenos en toda la primera parte y Gattuso y Ambrosini se perdían en melones a Toni, que es bueno pero que no puede bajar tales balones. Di Natale incordió pero no lo suficiente. Y Cannavaro no estaba. Puede parecer un mal menor pero Cannavaro con Italia es probablemente el mejor central del mundo. En el Madrid juega en mar abierto, a contracorriente y sin ayudas al corte lo que merma su capacidad defensiva. Sin embargo, en Italia, juega en la cueva. Atrás, suficientemente respaldado por el resto de italianos leales a su jefe. Cannavaro es letal al corte en espacios cortos y jamás se complica la vida. Prácticamente insuperable, Materazzi perdió su pareja de baile. Barzagli no es lo mismo y Marco no está para muchos viajes. Holanda lo sabía. Van der Vaart y Sneijder lo sabían. La primera parte fue un espectáculo que se saldó con un maravilloso 2-0 para Holanda, goles de Van Nistelrooy y Sneijder tras una contra, éste último, sublime. En la segunda parte Cassano y Del Piero revitalizaron el juego ofensivo de Italia, que encontróa algo más que Pirlo. Holanda se perdió en los marcajes y entre los tres pequeños genios llegaron als oportunidades, especialmente por la banda de Grosso, jugador inexplicablemente reserva anoche. No fue suficiente. Demasiado falló Italia y suena mal leerlo, sí, pero Holanda hizo de Alemania e Italia juntas. Defendió y mató arriba con un Gio colosal. 3-0, Holanda más cerca de cuartos y probablemente con el mejor juego del torneo. 3-0. Italia tiene dudas. Pero no debería tener problemas.

Vía | Más que Fútbol, As
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2008

domingo, 14 de octubre de 2007

España respira, Francia teme pero golea, Inglaterra convence y Holanda falla


El miedo a Dinamarca se transformó en Casillas. España tenía miedo antes del partido y no era para menos, pero un golazo de Tamudo y un jugadón español culminado excepcionalmente por Sergio Ramos dejaron a la roja con un 0-2 al descanso y una Dinamarca muy poco mordedora. España tuvo el oportunismo y Dinamarca las ocasiones, ocasiones que, unas veces el palo y otras veces Casillas, evitaron un desastre en Aarhus. Dinamarca marcó al final, pero por si había dudas, Riera dejó el 1-3 con un golazo.

El Grupo B es de largo el más interesante. Escocia se ha mostrado como el equipo más regular de este grupo y su victoria en Glasgow ante Francia la jornada anterior parece tornarse en esencial para la eliminación de los galos, que golearon a las Islas Feroe en un partido que fue puro trámite y que sólo sirvió para que Henry igualara a Platini como máximo goleador de los bleus. Escocia ganó 3-1 a Ucrania e Italia venció 2-0 a Georgia. Francia no depende de sí misma y eso es peligroso. De momento, está fuera.


Inglaterra gana de nuevo 3-0 y tiene la clasificación casi en el bolsillo ya que le saca cinco puntos a Rusia que tiene un partido menos. Estonia no puso muchas dificultades a los pross en el que lo más interesante fue ver juntos en el campo a Lampard, Gerrard y Barry. La suplencia de Lampard y la vuelta de Owen dieron un morbo al partido que no merecía, ya que fue un puro paseo inglés.

Holanda por su parte la pifió en Rumanía. Los rumanos demostraron tener un buen equipo, seguro en defensa, rápido en la transición y creativo en ataque. Los holandeses no supieron hacer nada durante todo el partido y lo pagaron caro, un gol de Goian en el 71' deja a Holanda en la segunda plaza y a Rumanía a las puertas de la Euro 2008. Los rumanos dependen ahora de sí mismos y Bulgaria se queda a dos puntos de los neerlandeses. Que no se confíen.


Del resto de grupos a destacar la clasificación de Alemania, la primera en hacerlo. Empataron a cero en Irlanda y con dos partidos menos y 23 puntos consiguen el pase para Suiza y Austria. Irlanda se queda con 15 puntos, a 5 de la República Checa la cual tiene un partido menos y podría conseguir su pase pronto. Es el grupo que más decidido está. Portugal por su parte no falló y se queda a cuatro puntos de Polonia pero con un partido menos. Finlandia está cerca y cualquier fallo de los lusos les podría dejar fuera. Grecia ganó y lo tiene casi hecho.

Fotos | El Periódico, La Gazzeta dello sport, Marca


Más que Fútbol ● 2007

lunes, 12 de junio de 2006

No estamos tan mal

A día de hoy y horas antes de que empiecen los partidos de el segundo partido de la muerte he llegado a la conclusión de que no estamos tan mal a fin y al cabo. Antes de que los más escépticos me tachen de loco explico los porqués por los cuales pienso que España no está tan mal sin haber jugado todavía.

Los primeros cuatro grupos han finalizado sus primeros partidos y ninguna de las seleciones favoritas al título no ha hecho muchos alardes de autoridad y buen juego para ser consid
eradas como tal, además en casi ningún partido ha habido muchos goles exceptuando el Alemania-Costa Rica que acabó 4-2 para los gérmanos.
Este fue el partido inaugural con más goles de toda la historia lo que no significa que Alemania (pese a la goleada) jugara bien. Por todos es sabido que Alemania no juega nunca de manera vistosa y divertida para el aficionado, su juego es más bien directo y efectivo. En palabras de Gary Lineker "El fútbol es el juego donde juegan 11 contra 11 y siempre ganan los alemanes". Pues bien, al parecer una de las generaciones alemanas más pobres de su historia está intentando cambiar su imagen en manos de su entrenador, Klinsmann que intenta hacer de Alemania una selección de toque y dinámica, más o menos como era él. Tienen un serio problema, eso sería bueno con su generación o con la de Beckenbauer, no con esta exenta de calidad, pero con gol.


Inglaterra por su parte demuestra lo que todos sabemos. Lampard y Gerrard están atados a un esquema táctico y muy poco atrevido del sueco Sven-Goran Eriksson, lo que limita sus capacidades ofensivas por lo que se han convertido en lo que son. Con una falta lejanísima de Beckham y tras rematar hacia su propia portería Gamarra (¡!) el balón entró en la portería. Una triste Paraguay con demasiadas viejas glorias hizo lo que pudo y llegó a tirar a puerta con peligro varias veces. Inglaterra decepcionó, particularmente creo que con Rooney mejorarán uno de las mejores plantillas del campeonato, con uno de los peores seleccionadores quizás. Inglaterra es presa de la mediocridad de su entrenador.
En el mismo grupo una sorprendente Trinidad y Tobago empataron a cero con una desafinada Suecia. Los buenos de Suecia son menos buenos sin los buenos de sus equipos. Piensen y verán como sí. Por su parte a
Leo Benhakeer le están haciendo ya un monumento en la isla caribeña.

El grupo de la muerte resultó ser el grupo del aburrimiento. Bueno, el Argentina-Costa de Marfil aún tuvo emoción cuando Drogba metió al miedo en el cuerpo a los argentinos marcando el 2-1 en el 83´ pero nada más. Riquelme con dos asistencias magistrales llevó a una defensiva y poco jugona Argentina al triunfo ante la única selección que me ha encantado. Costa de Marfil jugó de maravilla y
ofensivamente, se atrevían, pecaron de inexperiencia pero el día que los africanos tengan experiencia pueden ser algo más que los animadores.
Holanda venció a una Serbia muy a la altura de lo que esperabamos. Defensa de ocho y que Milosevic, Kezman y Stankovic se las arreglen por arriba. Holanda no hizo mucho pero me gusto su forma de jugar creando mucho peligro con Robben y Van Persie.

Por último un grupo más bien flojo. Portugal acabó con el sueño de revancha angoleño y les venció 1-0. Victoria mal lograda, los lusos estuvieron todo el partido discutiendo entre ellos y solo una genialidad de Figo y un par de regates de Cristiano Ronaldo mejoraron su imagen. La segunda parte un verdadero desperdicio para un Mundial. No dudo de las capacidades de Portugal, pero dudo de su regularidad y convicción para ganar un torneo como éste, solo vencieron por un gol a Angola, una de las cenicientas del torneo.
México vapuleó a Irán 3-1.

Realmente viendo lo que hay, si España juega como en la segunda parte contra Croacia aspiramos a más. Si no nos pasa como a Inglaterra y la mediocridad de nuestro seleccionador saca el peor équipo.

Disculpad que no haya escrito recientemente ni visite vuestros blogs, pero estoy en época de éxamenes y no me da mucho tiempo para el blog. A partir del Lunes siguiente recupero tiempo perdido. ¡Saludos!