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sábado, 3 de julio de 2010

Capítulo 20 | Brasil y el valor de la derrota

Andrés Pérez | En Brasil, no es tan importante perder sino cómo se pierde. Es decir, se puede caer marcando la retina de todos los espectadores, como hiciera la selección brasileña en los dos mundiales de los ochenta. Perder no es relevante si se hace tras un estupendo ejercicio de artificio futbolístico, virtuosidad técnica y alegría en el juego. A Brasil hoy no le queda nada de eso, por lo que su derrota ayer frente a Holanda pesa el doble: perder no es tan importante sino cómo se pierde, y Brasil perdió como un equipo mediocre y tedioso. Herencia de Dunga y de dós décadas de fútbol ordenado.

Ahora, cuando Brasil pierde no tiene justificación alguna, no se puede aferrar a la maravilla de su fútbol. La proporción del fracaso se multiplica y las críticas arrecian. El paladar periodístico y el paladar mundano del pueblo, en Brasil, es demasiado exquisito como para irse a casa en el mismo avión que Ghana y, lo más importante, volver a casa con la seguridad de no haber pasado a la historia. Nadie recordará este Brasil de Dunga porque era un equipo concebido únicamente para ganar y no hacerlo es merecer el olvido.

A pesar de adelantarse en el marcador, Brasil se difuminó con la misma rapidez que Holanda comprendió que de perdida al río. Dirigida por Sneijder, ayer imperial, el conjunto holandés, otro que traiciona a la historia pero que gana y, por ende, no es criticado, expulsó a un Brasil que había vivido hasta la fecha por encima de sus posibilidades, creando unas expectativas que en el momento clave no fue capaz de cumplir. Todo el mérito para Holanda, tapada desde un primer momento, olvidada de la pléyade de favoritas, que apartó el maquillaje para hacernos ver la cruda realidad de Brasil.

Brasil se sumió en la impotencia y decidió hacer suya una guerra total en la que todo valió y en la que un pasado de revoluciones Melo acabó en la calle. Apenas intimidó Brasil, en otro tiempo temible por el peso de su leyenda, a una Holanda bien plantada y cerciorada, cada minuto que pasaba, de su victoria y de la incapacidad brasileña. Brasil se mostró incapaz. No hay que culpar a Dunga de la pérdida del estilo brasileño ya que aquel llegó tiempo atrás, pero sí cabe achacarle algo a dicha mutación de Brasil: perdida la identidad, el ADN de su fútbol, Brasil es una más. Un conjunto que de no ganar no es nadie. Más allá de volver a casa en cuartos, el problema de Brasil es ese.

Resultados de la vigésima jornada:

Brasil 1 - 2 Holanda

Más Mundial | El 'dunguismo' acaba con Brasil (José Sámano en El País)
Imagen | El País

martes, 29 de junio de 2010

Capítulo 18 | Brasil contranatura

Andrés Pérez | Entre líneas, el jugador clave de Brasil es Robinho. Su transformación como futbolista ejemplifica la transformación de Brasil como conjunto. Musculado y con una cabeza mejor ordenada a nivel táctico, Robinho baja a recibir los balones que la mediocridad de la medular brasileña no es capaz de hacer llegar a los delanteros. Lee bien el juego entre líneas, atina con los pases en los momentos oportunos y no se ceba con la conducción de balón: en suma, Robinho es el jugador clave de Brasil ya que sobre él rota la transición defensa-ataque.

Robinho ha cambiado porque Dunga le ha hecho cambiar para participar en un Brasil, dicen, táctico y defensivo, novedoso, por tanto. Es falso. Brasil renegó de su mitificado estilo jogo bonito en los 80, cuando una generación espléndida de futbolistas les dejó a las puertas de dos Mundiales. Jugaron como dioses para perder como mortales. Desde entonces, con la llegada de los noventa, Brasil adoptó el doble pivote y triunfó en el 94, alcanzó la final en el 98 y venció de nuevo en Corea y Japón. Desde el Mundial en que Parreira decidió hacer de Mauro Silva el hombre clave de su medio campo, el Brasil de Pelé o de Zico es mero recuerdo. Se europeizó.

Así que no ha de extrañar que, ahora, con un entrenador que fue futbolista defensivo y que participó en esa misma copa del mundo de 1994, en EEUU, Brasil mantenga un centro del campo de contención y fuerza y emplee un sistema que protege su portería y no sufre sin balón. Anoche Brasil se cargó a Chile al contraataque. Mortífera en las transiciones, Robinho en mente, con Alves jugando a ser Paul Breitner actuando de centrocampista libre en apariencia, Brasil dio un recital de cómo jugar al espacio. Una Chile ofuscada de cara a portería hizo el resto.

Cada pérdida de balón del conjunto de Bielsa era otro paso hacia el abismo. Lo fue porque Brasil intimida corriendo hacia arriba con espacios, pensando rápido y actuando con precisión en los momentos claves. Es un equipo letal. Esto les puede provocar un shock a los nostálgicos, pero no por ello será menos real: Brasil es mejor ahora de lo que pudiera ser intentando jugar a lo que un día fue. Como Holanda, otro equipo que ha decidido abandonar, al menos en apariencia, su estilo tradicional o la aureola que dos mundiales le hizo arrastrar. Ahora Holanda especula, reserva fuerzas y resuelve partidos en dos latigazos.

Eslovaquia no plantó la suficiente cara como para intimidar lo suficiente a una Holanda insultantemente cómoda plantada sobre el terreno de juego. No atacó porque no lo necesitó: se aferró a Robben tras un pase de Sneijder. Agarró el futbolista del Bayern el balón escorado en la banda, encaró a dos defensas, se dirigió hacia el pico del área y buscó el palo interior. La jugada de toda la vida de Robben, que por más previsible que sea no impide que sea efectiva. Es muy bueno.

Sufrirá Brasil frente a un equipo que le exigirá más ofensivamente y que, visto lo visto, no va a regalar las facilidades atrás que le regaló Chile. Holanda no se quiere volver loca en los partidos y ante todo y como Dunga mantiene el orden en su centro del campo con Van Bommel y De Jong. Sus centrales, cómodos y protegidos, juegan mejor y ocultan así sus carencias. Espera un gran partido en cuartos. Y, ante todo, espera Robben, el jugador que puede hacer campeona a Holanda. Al fin.

Resultados de la decimoctava jornada:

Holanda 2 - 1 Eslovaquia
Brasil 3 - 0 Chile

Imagen | El País | RTVE

miércoles, 16 de junio de 2010

Brasil en el corazón de Zaragoza


Eduardo Lázaro | Si hablamos de fútbol, inevitablemente hablamos de pasión. Y si hablamos de pasión por el fútbol, inevitable resulta añadir a la ecuación la palabra Brasil. Que la canarinha no es cualquier selección lo deja bien claro su abultado palmarés y la excepcional colección de futbolistas para la Historia que le ha regalado al balompié; desde Pelé hasta Kaká, pasando por Ronaldo —Ronaldo el de verdad, no CR—.

Tratándose de un equipo colosal, no menos colosal debe de ser su afición. Si por estos lares estamos acostumbrados a la fiebre por "la roja", no deberíamos olvidar que numerosos y muy variados son nuestros amigos de otros países que vibran y disfrutan estos días de Mundial tanto como nosotros. Pero si los hay que de verdad le ponen colorido, alegría y entusiasmo ésos son los brasileños afincados en Zaragoza que se reúnen en la Taberna DiVinis (C/ Félix Latassa) para ser testigos de los avances de su equipo en este campeonato.

Ataviados con camisetas amarillas y verdes; con trompetas y banderas, compartiendo cervezas y algún que otro guaraná, pero sobre todo dispuestos a pasarlo bien, éste nutrido grupo de fieles brasileños canta con orgullo su himno nacional al comienzo del encuentro, y a partir de ahí comienza la fiesta. Mientras Robinho y compañía driblan y hacen fantásticas bicicletas, Marius hace su trabajo entre gritos de ánimo y desesperación por las ocasiones falladas.

Pero que no se preocupen nuestros amigos brasileños, dada la calidad de los futbolistas de su país y vista esa gran afición, haciendo piña a miles de kilómetros de su tierra, pueden tener por seguro que la gloria y la honra de su equipo nacional estarán bien cubiertas pase lo que pase en el terreno de juego. Y es que, la ilusión, la calidad y la fraternidad bien pueden ser las madres del éxito.

Que no decaiga la fiesta del fútbol, puesto que éste es el mas puro y sincero espíritu fraternal del deporte; el de poder compartir una cerveza con gente que ama a un equipo diferente, pero que por encima de todo siente el espectáculo.

Mucha suerte y... nos vemos sobre el terreno de juego.

Lectura recomendada | Ni Brasil lo arregla (Más que Fútbol)

Capítulo 5 | Ni Brasil lo arregla

Andrés Pérez | Cabe plantearse qué queda de este Mundial si ni siquiera Brasil convence. Es cierto, venció a Corea del Norte, pero lo hizo por la mínima; es cierto, pudo sentenciar antes del gol coreano, pero no oculta las dificultades que encontró el cuadro de Dunga para meterle mano a los asiáticos en la primera parte; es cierto, mañana termina la primera jornada del Mundial, pero la excusa de los nervios o el temor a un resultado adverso no debe difuminarnos la realidad: este Mundial, hasta la fecha, no puede ser calificado de otro modo que decepcionante.

Corea del Norte merece mención aparte. Las alineaciones las realiza el líder máximo coreano, Kim Jong-Il, porque aún no se ha encontrado el modo de que Kim Il Sung las decida desde la tumba. Es el país más hermético del mundo y su selección va acompañada constantemente de comisarios políticos que supervisan sus entrenamientos. En Corea la gente no tiene televisores ni neveras y, de hecho, ni siquiera se plantean su utilidad. No porque no quieran, sino porque se les ha privado del conocimiento de su existencia. La ONU dice que en el país hay un 20% de tasa de mortalidad infantil. En la Corea septentrional se organizan millonarias marchas organizadas que se utilizan como propaganda de la unión del pueblo en torno al Querido Líder. Allí el fútbol es una cuestión de Estado.

Imagino que ser futbolista en Corea no es sencillo. Su gesta, la de clasificarse para este Mundial, pasa por irrelevante pero no lo es: es quizá el gesto más extraño y sentimental que el fútbol le ha brindado al torneo. De ahí que su actuación frente a Brasil merezca más aplauso y reconocimiento que la victoria de la pentacampeona. Brasil saltó al campo, jugó a nada, no pudo derrumbar el muro de la 105ª selección del planeta, se estampó en su falta de creatividad, y duele decirlo viniendo de Brasil, paradigma del fútbol virtuoso, ofensivo, valiente, generoso con el espectador. Dunga ha creado una máquina y ha apartado al talento. En esa situación, quien tuvo que romper a Corea fue una genialidad de Maicon.

Decepcionante Brasil, no lo fue menos Portugal. Empató a cero con Costa de Marfil, siempre mejor plantada, físicamente poderosa, técnicamente mejorada, tácticamente mejorable. En el caos sobreviven las selecciones del África negra pero es en el caos donde encuentran su fórmula para noquear a su rival. Más allá de un disparo potentísimo de Ronaldo al palo en la primera parte, el resto del partido se resumió a un dominio caótico de Costa de Marfil que no venció porque Droba atinó mal en la jugada clave del partido. Portugal sobrevivió y ahí encontramos el fracaso de Costa de Marfil, que sin jugar un gran partido al menos lo intentó o lo quiso intentar. Magro balance para ambos en todo caso.

Y por la mañana se volvió a disputar un encuentro falto de ritmo, carente de intención ofensiva, amordazado e indigno de un Mundial. Eslovaquia contra Nueva Zelanda. Algunos tenían alguna que otra esperanza puesta en Eslovaquia como selección revelación pero deberán esperar: jugó dormida, sin ideas ni intenciones, y a pesar de no merecer Nueva Zelanda el empate quizá merecía cierto castigo Eslovaquia por no lanzarse en tromba contra la cenicienta del torneo. Los kiwis empataron en el último suspiro, probablemente, dinamitando las posibilidades de los eslovacos para el resto del Mundial.
Enlace
Resultados de la quinta jornada:

Nueva Zelanda 1 - 1 Eslovaquia
Costa de Marfil 0 - 0 Portugal
Brasil 2 - 1 Corea del Norte

Más Mundial | Quinta jornada del Mundial (Fran Castarlenas en Let's Dance To Goal) | Tibia victoria de Brasil ante una Corea del Norte peleona (Notas de Fútbol) | Corea del Norte hace sudar a Brasil (El Enganche) | 23º 26´17" (día cinco): Maicon le muestra el camino a Brasil (Agustín Devoti en El Balón Europeo)
Imagen | El País

miércoles, 9 de junio de 2010

Un repaso a cuatro equipos: Brasil

Andrés Pérez | Cuando Dunga llegó a la seleçao pocos le auguraron un futuro prometedor: al igual que cuando se vestía de corto, su estilo como entrenador distaba del cánon brasileño, alegre, ofensivo, sin rigor táctico, al contrario, Dunga se decantaba por el orden y por la seguridad defensiva, sacrificando la espectacularidad y el talento para mejor ocasión. Imposible, no podía triunfar en Brasil, no debía.

A pesar de no poder o de no deber Dunga ganó la Copa América del 2007 con un equipo de jóvenes valores que no practicó un gran fútbol pero que siempre supo lo que tenía que hacer en el momento en que lo tenía que hacer, en suma, que estaba europeizado, por así decirlo, maniatado por las obsesiones tácticas de su entrenador, obsesiones que no en vano llevó a Brasil a imponerse por encima de Argentina, la favorita, un equipo de ensueño que sí practicaba el fútbol que podía anhelar Brasil.

Un Brasil que no era Brasil se proclamaba así campeón de la Copa América con el siguiente objetivo en el horizonte claro: Sudáfrica 2010. Tras una fase de clasificación sencillamente brillante en la que ha perdido únicamente dos partidos y ha encajado once goles —el rigor táctico de Dunga, la primacía de la defensa sobre el ataque—, Brasil llega a Sudáfrica como la eterna campeona que ha perdido su ADN. Y esto último hay que entenderlo no como una desventaja sino como una virtud o al menos como lo que Dunga entiende por virtud: Brasil no es el equipo virtuoso y más preocupado de gustarse a sí mismo que de ganar, como pudiera serlo en otra década, pero Brasil sigue imponiendo su leyenda y su espíritu de ganador para ser una vez más la gran favorita o una de las más grandes.

A pesar de todo, a pesar de un medio campo irreconocible: Gilberto Silva, Elano, Josué, Ramires, Felipe Melo, Baptista, Kaka' y Kleberson. El talento es sospechoso. Brasil, Dunga y todos sus jugadores se autoconvencieron de que sus posibilidades en el Mundial seguían siendo las mismas aunque ya no se jugara como en otros tiempos el día en que acudieron a Argentina y le mojaron la oreja a la selección de Maradona. Con un partido impecable y frente a un equipo oxidado, viejo, sin ideas, perdido en la mediatización de todo cuanto sucede a su alrededor y alrededor de su entrenador, Luis Fabiano se elevó entre los comunes para dinamitar Buenos Aires.

La canarinha ha quedado encuadrada en el llamado grupo de la muerte, junto a su ex-metrópoli Portugal, Cristiano Ronaldo mediante, Costa de Marfil, veremos si Drogba se recupera, y la débil Corea del Norte. Su cruce es contra el grupo de España, por lo que cabe imaginar un duelo en octavos entre las dos máximas favoritas. En cualquier caso, a Brasil le dará igual. Le dará igual que un equipo europeo intercambie los papeles y se adueñe del que históricamente le corresponde por decreto, por genética: el ADN ganador sigue ahí, y quizá por eso Brasil es más temible ahora que nunca.

Lista de convocados de Brasil:

1) Julio César (Inter de Milán)
2) Maicon (Inter de Milán)
3) Lucio (Inter de Milán)
4) Juan (AS Roma)
5) Felipe Melo (Juventus)
6) Michel Bastos (Olimpyque de Lyon)
7) Elano (Galatasaray)
8) Gilberto Silva (Panathinaikos)
9) Luis Fabiano (Sevilla)
10) Kaká (Real Madrid)
11) Robinho (Santos)
12) Gomes (Tottenham)
13) Daniel Alves (FC Barcelona)
14) Luisão (Benfica)
15) Thiago Silva (AC Milan)
16) Gilberto (Cruzeiro)
17) Josué (Wolfsburgo)
18) Ramires (Benfica)
19) Julio Baptista (AS Roma)
20) Kléberson (Flamengo)
21) Nilmar (Villarreal)
22) Doni (AS Roma)
23) Grafite (Wolfsburgo)

Imagen | Rossoneriblog | Deportes Orange

lunes, 29 de junio de 2009

Copa Confederaciones 2009 | Final

Andrés Pérez | Duró el viejo sueño americano lo que Luis Fabiano y Brasil en términos genéricos quiso. Una Confederaciones un tanto extraña, con las grandes selecciones de capa caída. Ganó Brasil porque atesora más calidad y punto. No hubo brillantez, ni genialidad, ni espectáculo. Un torneo devaluado y descafeinado, una final extraña con un desenlace previsto. Estados Unidos golpeó primero por dos veces, planteó un partido defensivo perfecto pero sucumbió ante la impetuosa Brasil y ante su propia inocencia. Tiene arrestos y proyección económica y humana suficiente para ser un grande, pero la falta de ilusión y cultura futbolística hacen mella cada vez que le toca enfrentarse ante una selección de gran nivel. Venció a una España languideciente y estuvo a punto de marcarse una gesta épica ante una Brasil exenta de oficio y falta de calidad. Tan sólo un gris Kaka' indica que, efectivamente, Brasil es Brasil.

Estados Unidos se adelantó pronto con un gol de Dempsey y aumentó la diferencia gracias a Donovan. Sufrió constantemente en defensa y se mantuvo a flote gracias a Howard, héroe de la FA Cup en semifinales frente al Manchester, y a sus centrales, Demerit y Onyewu. Pese a todo, pese a su imponente estado físico y a su ilusión, en cuanto la selección de Dunga, apagada y en absoluto brillante, aceleró los norteamericanos no pudieron seguir su ritmo. Luis Fabiano anotó dos y Lucio certificó la remontada y el acta de defunción para EEUU. Quizá el sueño era demasiado pedir.

Vía | El País
Imagen |El País

martes, 23 de junio de 2009

Copa Confederaciones 2009 | Días 5 y 6

Andrés Pérez | Poco, o muy poco, queda que decir a lo sucedido el pasado fin de semana en Sudáfrica. El grupo de España estaba visto para sentencia, en la práctica, que no en la teoría. España jugó exactamente de la misma manera que jugó contra Irak: lenta, sin frescura, atascada en el ataque y sin claridad. A pesar de ello dominó y ganó cómodamente, aunque, y conviene tenerlo en cuenta, Sudáfrica llegó a acercarse con peligro a la meta de Reina. Récord absoluto de imbatibilidad y de victorias consecutivas. Todo un logro para una selección histórica. Ahora bien, la historia no evita que España mostrara una imagen gris y cansina frente a los anfitriones. Anfitriones que para vanagloria de la FIFA se clasificaron para semifinales y se medirán a Brasil.

Un Brasil que despachó por la vía rápida a Italia. Conviene recordar que este Brasil es más bien mediocre, con tan sólo dos o tres jugadores de verdadero relumbrón y con un entrenador que apuesta por el juego táctico alejado del virtuosismo que antaño enamoraba a todo el mundo y del que ahora se apropia España. A pesar de ello, a pesar de la ineptitud constante de Robinho y de un Kaka' a medio gas, la canarinha vapuleó a una de las peores selecciones italiana que los ojos de un servidor jamás haya contemplado. Sin defensa, sin delanteros y sobre todo, sin fluidez en un medio campo obsoleto con un Pirlo definitivamente decadente. Italia acusó en todo momento la falta de un superclase que antaño, entre tanta mediocridad ofensiva y seguridad defensiva, otorgaba alegría al combinado. Cassano lo vió desde casa.

Pasó Estados Unidos y le tocará enfrentarse a España en un partido cuanto menos atípico. Curioso el caso estadounidense. Es cierto que Egipto acudía sin Zidan y con bajas significativas, pero no es excusa para cuajar semejante partido. Deplorable, por intachable actitud americana. EEUU tiene potencial, como ya dijimos, pero le falta estilo y espíritu. Le falta jugar al fútbol y no al soccer, le falta comprender la esencia del fútbol. No es mal equipo y probablemente caiga ante España, pero, a pesar de ello, la gesta ya ha sido cumplida. Necesitaba vencer por tres goles para clasificarse y así lo hicieron. Particularmente me alegro. Mientras Italia decidía inmolarse y Egipto se dejaba arrastrar por la corriente, Estados Unidos, quien jamás pintó algo en el mundo del fútbol, tiró de heroísmo para llegar a las semifinales de la Copa Confederaciones. Algo es algo.

Imagen | Marca

viernes, 19 de junio de 2009

Copa Confederaciones 2009 | Día 4

Andrés Pérez | La derrota de Italia anoche no debe disparar las alarmas. En absoluto. Tan solo un perfecto desconocedor de la selección italiana, irreconocible con ese horripilante traje azul insípido y gris indefinido, podría interpretar la derrota de ayer frente a Egipto como un preámbulo de lo que podría suceder dentro de un año. Italia no juega a nada, no tiene futbolistas de calidad sublime capaces de resolver el partido ellos solos como Del Piero o Totti,y comienza a mostrar lagunas defensivas. No se parece a Italia, en resumen. Sin embargo jamás conviene subestimar la capacidad de regeneración de los italianos, tan dados a menospreciar torneos de este calibre y tan capaces de dar la sorpresa mayúscula en pleno Mundial. Llegado 2010, Italia conformará un bloque mediocre a priori y superado por las circunstancias habituales de un país caos como es el transalpino. Pero se sobreponrá a todo.

Ayer cayó ante la muy ordenada y muy talentosa selección egipcia, perfilada desde ya como la favorita para enfrentarse a España en Semifinales. No le conviene a la FIFA pero sería una bonita por interesante prueba para España. Egipto no ostenta el mismo prestigio que Italia, sin embargo está ante una oportunidad de oro para situarse en el mapa futbolísticio a nivel mundial. Sabe de sus carencias para vencer en el Mundial y la Copa Confederaciones ofrece a sus jugadores un escenario irrepetible para venderse en Europa. Ayer así lo hicieron, venciendo justamente a una pobre y triste Italia. Veremos qué sucede si finalmente la selección de Del Bosque tiene que jugarse el pase a la final con los africanos: son un equipo correoso y un exceso de confianza podría ser peligroso. Podría, veríamos, etc. Condicionales. Brasil venció cómodamente a EEUU y todo se decidirá el domingo. Sí, Egipto ha de ganar a EEUU e Italia a Brasil. Lo tienen más complicado los hombres de Lippi. Pero Italia, señores, es eterna.

Imagen | Marca

lunes, 15 de junio de 2009

Copa Confederaciones 2009 | Días 1 y 2

Andrés Pérez | Le sirvió a Torres, merecedor de un triplete como el que consiguió el domingo, y a la afición de Sudáfrica, merecedora en términos genéricos de un torneo como el Mundial. La Copa Confederaciones no es más que el preludio donde ensayan sus cánticos, sus peculiares bailes y el ensordecedor por axfisiante zumbido a cargo de las trompetas pertinentes, iniciado en el pitido inicial y finalizado tras el minuto noventa. Por lo demás, el España-Nueva Zelanda fue un puro trámite. Corría el minuto 26 y España ya vencía por cuatro goles de diferencia. Renta más que digna y suficiente. Sin embargo, tal resultado entrañaba un riesgo: humillar al rival. Y digo que lo entrañaba para España puesto que nunca es agradable aparentar ser un matón de barrio recién llegado. Villa anotó su vigésimo octavo tanto y el equipo neocelandés se contentó con acercarse levemente a un Casillas soberanamente aburrido. Haría bien la selección de Nueva Zelanda en, por lo menos, vestir de negro. En algo inspirarían a sus colegas del rugby. Por lo demás, la noche y el día.

España camina firme, engrasa la maquinaria, calienta motores y demás metáforas. El otro grupo es menos benigno. Verán. Brasil, que hace tiempo que dejó de ser una Brasil poderosa para ser una temerosa de sí misma, venció por un gol a la nada cenicienta Egipto e Italia hubo de utilizar todos los recursos a su alcance para doblegar a la siempre digna Estados Unidos. Ganaron los dos, sí, es una obviedad, pero la sensación que imprimieron dista mucho de la de un equipo solvente y ganador en un futuro próximo y lejano. Es curioso, en especial, el caso estadounidense. Siempre deambulan por los grandes torneos sabedores de su potencial —más de 300 millones de habitantes— al tiempo que resignados a su suerte. La de ser unos marginados dentro de tan magno país, distraído por el beísbol, la NHL, la NFL y la NBA. En cualquier caso, presentan batalla. Efímera, puede, pero batalla al fin y al cabo. Algo loable en este torneo descafeinado.

Imagen | Marca

martes, 9 de junio de 2009

Incompetencia federativa

Andrés Pérez | Los partidos amistosos, huelga decirlo, son intrascendentes y más si se trata de uno de estas características. El malogrado país azerí, Azarbaiyán, pudo congratularse de la presencia de la mejor seleccion hoy por hoy del planeta y el conjunto de Del Bosque decidió afrontarlo como lo que era: una pachanga. No da para más. Un 6-0 más, Villa batiendo récords y el resto del equipo superando el trámite de la manera más honrosa posible. Aún no alcanzo a comprender el verdadero propósito de hoy. ¿Tan mal están las arcas de la Federación que necesita viajar hasta un país que dista de Sudáfrica ocho mil kilómetros? ¿Era un mal necesario? Según parece. Los 750.000 euros que percibirá la federación ya pueden servir verdaderamente para algo, el cansancio de semejante viaje no vale tanto. El equipo de Vogts ni siquiera sirvió como sparring de altura.

Dejando a un lado el asunto azerí, España viajará a Sudáfrica, allí donde se juega la Copa Confederaciones, con la vitola de favorita. Por jugadores, por juego, por experiencia reciente y por la asombrosa racha de 32 victorias consecutivas, todo un logro sin precedentes en la historia de la selección y cercana ya a los legendarios récords de Hungría y Brasil. Es posible que la Copa Confederaciones no desperte la pasión que pueda despertar la Eurocopa o el Mundial, es algo absolutamente lógico. Servirá, sin embargo, para reforzar moralmente al equipo en caso de victoria. La derrota se tornará intrascendente al tratarse de un torneo menor y la victoria será interpretada en clave de superioridad frente a dos selecciones candidatas a adjudicarse el mundial de 2010: Italia y Brasil. Entendamos, España nunca ha sido capaz de doblegar a Brasil en torneo oficial. La victoria supondría un refrendo moral jamás contemplado. Amén del premio económico, tan importante para esta Federación, la cual alcanza cotas de incompetencia jamás imaginadas.

Vía | Wikipedia, Noticias24
Imagen | El País

miércoles, 11 de julio de 2007

El peso de la historia (Brasil 2 - 2 Uruguay)


Cuando nombran las palabras Brasil y Uruguay, a mi mente automáticamente como un resorte vienen las imagenes del Maracanazo o del maravilloso recorte de Pelé a Mazurkiewicz. Brasil es historia del fútbol y Uruguay también, porque aunque a los aficionados más jóvenes nos quede más lejos en el recuerdo, Uruguay fue una grandísima selección a mediados de los 50 con jugadores de la talla de Gigghia, Obdulio Varela o Schiaffino.
Y por ese peso de la historia cada partido entre la celeste y la canarinha es especial. Huele a importante, a prueba de fuego, a algo que merece la pena ver. Sea donde sea, en Mundiales o en Copas Américas, los partidos entre Uruguay y Brasil siempre dejan buen sabor de boca. Y en esta Copa América 2007 no iba a ser menos.

En el césped de Maracaibo se enfrentaba la peor Brasil de los últimos tiempos y una Uruguay mediocre que no fue capaz de clasificarse para el Mundial de Alemania 2006. Realmente no son dos equipos que atraviesen su mejor momento, pero sus duelos siempre mantienen el nivel si bien no de fútbol, si de emoción y competividad.
Estamos en las semifinales de la Copa América de los goles, ambas selecciones pasaban goleando a sus respectivos rivales pero esta vez no iba a haber tantos goles.


Si bien podríamos pensar acertadamente que Brasil llevaría a cabo la iniciativa, el partido dejó claro que sería sólo cuando los defensas uruguayos, de pelo en pecho y agerridos, no se dierna cuenta de que el peligro de Brasil se llama Robinho. El resto de nombres extraños para una selección brasileña (Vagner Love, Josué, Doni) se mueven en la órbita que el 11 marca, y la base de esta pobre seleçao está ahí, mostrando sus virtudes abiertamente a Uruguay. Y todos sabemos que ocurre si le mostramos nuestras virtudes a Uruguay.
Así que ni cortos ni perezosos, Lugano y Scotti, que son de todo menos contemplativos, frenaron en seco las acometidas del ágil a la par que frágil Robinho. Pero ni con esas pudieron. Fue Robinho el que manejó la delantera brasileña y mantuvo en jaque a todo el arco de Carini.


Hasta que llegó el gol. Gol de Maicon, lateral venido a extremo que tras un rechace de Carini a tiro de Mineiro empujó la pelota a la red. Cómo será el espíritu defensivo del bueno de Mineiro que al tirar a puerta casi sin querer y ver que había rechace, antes de ir a por el rechace se aseguró de que manteía la posición defensiva y dió un par de pasitos para atrás.
Porque esa es otra. Brasil juega con Gilberto Silva (buen distribuidor pero lejos de ser un tocador), Josué y Mineiro. Si bien Gilberto le da buena fluidez al juego, los dos volantes restantes juegan a su lado revoloteando y con labores de destrucción más que de creación. Lo nunca visto en Brasil, tres medios de corte defensivo.

Uruguay, tiró de repertorio. Uruguayo, claro. Y el repertorio uruguayo se basa en "Ustedes son uruguayos y lo van a demostrar con pelotas, primero eso, luego jueguen al fútbol" Así que salió a relucir la garra charrúa y con mucho más espíritu e historia a las espaldas que fútbol en el estadio, se comieron a Brasil, que en defensa comenzaba a pasarlo considerablemente mal debido a la insistencia de Recoba en los balones parados y a la insistencia de Forlán a la hora de tirar a puerta. Porque no nos engañemos, Forlán tiene una sola virtud, el disparo. Y cuando encara a portería no hay Uruguay que valga, sólo cuenta saldar cuentas con el portero que hay enfrente.


A todo esto, el estadio se quedó sin la mitad de luz. 15 minutos de tranquilidad que dieron tiempo a Uruguay para reordenarse de la mano de Pablo García. Brasil no se encontraba. Veía cómo los charrúas corrían y corrían y no conseguían adivinar desde que lado les atacaban. Por supuesto, ni mucho menos lograban adivinar por que lado atacar ellos..
Llegó el gol de Forlán a la salida de otro insistente córner directo de Recoba. La alegría duró poco, a la jugada siguiente Brasil demostró porqué está en la final. No es por juego, es porque es Brasil. Y la historia pesa, y la historia ha ganado este partido. Sacó Maicon una buena falta desde la derecha, tan buena como la labor de los defensas uruguayos... en la colaboración de la consecución del gol de Baptista. 2-1 y al descanso.


A la vuelta el partido, que ni mucho menos estaba decepcionando, bajó de nivel. Recoba, el único que se ponía a jugar en Uruguay se fue al banco, y salió el joven Nacho Rodriguez, de Danubio. Nacho Rodriguez no es mal jugador, pero a Uruguay no le hubiera venido mal la insistente zurda para las faltas de Recoba.
Y Brasil se dejó dominar. Se fue relajando tras la desaparición total de Robinho (ahora si que consiguieron secarlo) y dejó que Uruguay, equipo de raza pero parco en el manejo del balón, tomara el control del partido.
Con más buenas intenciones que hechos, Uruguay poco a poco se fue haciendo con el control del partido y fue viendo como Brasil no se daba cuenta de ello, ensimismada en ese cofre táctico que predica Dunga y que mantiene a la selección del jogo bonito encerrada atrás y sacando el balón a pelotazos. Lo nunca visto.

Uruguay estaba avisando hasta que llegó el gol. Entre Fucile y el Cebolla se hicieron dueños de la banda izquierda y su dominio se reflejo en la jugada del gol. Pared de ambos, centro del Cebolla remate de Forlán, rechace y oportunismo de Abreu. 2-2. el partido murió ahí, y eso que era el minuto 72.
No hubo más. Nada más. Ambos equipos lo intentaron lo más políticamente posible esperando la llegada de los penaltys.


Penalys que dejaron un paraje trágico. Uruguay falló el primero. Brasil marcó los tres primeros y el quinto mientras que Uruguay metió todos los restantes. 4-4 (mención especialidad para la genialidad a lo Panenka de Abreu cuando si fallaba se marchaban de la Copa). Muerte súbdita. Brasil falla. Si Uruguay mete es campeona. Pero cosas del destino, de la historia o de la suerte, Pablo García, el paladín del orgullo uruguayo en esta Copa América, marró el lanzamiento lanzándolo al palo cuando parecía dentro. Eso condenó a Uruguay. Lo siguiente es lo de siempre, marca Brasil, y Uruguay falla.
Suele pasar. En partidos igualados el marcador se decanta del lado de la historia. La historia le da la razón a Brasil. Estoy convencido de que el disparo de Pablo García lo sopló Pelé para que fuera al palo.

Los penaltys (Ojo al de Abreu):





Hoy:

Argentina - México

La segunda semifinal. A priori Argentina debe pasar por su buen juego y porque México llega sin Nery Castillo, la revelación del campeonato. Pero todo es posible.

Fotos | Univision
Vía | El Maracanazo (Más que Fútbol), Historia del Fútbol: El Penalty de Panenka (Más que Fútbol)

martes, 10 de julio de 2007

Pasen y vean: Esto es la Copa América


La Copa América, siempre se ha caracterizado por ser una competición en la que lo físico y táctico deja paso a la imaginación y al talento. Siempre. Eso sí, dentro de unos límites. Y por ello, normalmente, ha dejado grandes torneos con grandes y muchos goles.
Una cosa es eso, que deje un considerable número de goles. Pero otra bien distinta es lo que está sucediendo en esta Copa América 2007.


Los cuartos de final emparejaban a Brasil - Chile, Uruguay - Venezuela, (que por cierto, inexplicable trama de cruces en cuartos, estos dos partidos repetidos), Argentina - Perú y México - Paraguay.
Brasil llegaba recuperada en teoría del batacazo ante México en su primer partido frente a una Chile clasificada por los pelos y con más dudas que otra cosa. Y pasó lo que pasó. 6-1 favorable a los brasileños en un buen partido de Robinho (pichichi) y en una actuación bastante encomiable de Vagner Love (los nombres brasileños ya no son lo que eran).


Uruguay se enfrentaba de nuevo a Venezuela tras una fas ede clasificación bastante penosa en la que sólo arrancaron una victoria injusta ante Bolivia, la cenicienta del torneo. Tocaba demostrar que la garra charrúa estaba ahí y no se había perdido en Montevideo, y más que eso, tocaba demostrar que la celeste era doble campeona del mundo. Lo demostraron, claro, para eso son uruguayos. 4-1 ante la anfitriona desencantada, Venezuela se fue de su Copa por la puerta de atrás.


En el otro cuadro, jugaba México frente a Paraguay. Partido igualado, a priori, debido a que Paraguay llegaba a los cuartos tras vencer holgadamente a una débil Colombia, a una siempre aceptable EEUU y de perder ante Argentina B. México por su parte llegaba arrasando en la fase preliminar tras ganar a Brasil, Ecuador y empatar con Chile jugándose nada.
Los de Hugo Sánchez, antes del torneo muy criticados, demostraron porqué merecieron estar en la selección. De nuevo Nery Castillo sobresaliente marcando dos goles, goles completados por otros cuatro que dieron el espeluznante resultado de 6-0 en unos cuartos de final de una Copa de selecciones.

Finalmente Argentina se enfrentaba a Perú. Los peruanos se clasificaron en el último suspiro con un gol de Pizarro a una Bolivia que mereció más pero con sensaciones confusas debido al buen juego mostrado frente a Uruguay pero el pobre bagaje frente a Venezuela y Bolivia.
Argentina por su parte, lo de siempre. No jugarán muy bien en esta Copa América pero sigue siendo Argentina y en esta Argentina además juegan todos los buenos. No ocurre como en Brasil donde los Ronaldinho, Kaka', Ronaldo y compañía no quisieron ir, los argentinos siemrpe van. Porque ir con la albiceleste es lo más grande. Y por eso son favoritos, porque tienen toda la artillería afinada y entre ella está Messi en un estado de forma espectacular. A el que hay que añadir a Riquelme, Verón, Diego Milito, Mascherano, Ayala, Gaby Milito, Aimar etc... Me atrevo a decir que hasta el equipo B de Argentina es el máximo favorito para alzarse con el torneo.
Y como favoritos que son, golean. 4-0 a una Perú que no sabía que hacer.

El resultado de los cuartos es extraño. Todos los semifinalistas han goleado en cuartos, en total 22 goles en unos cuartos de final. Muchos goles hasta para la Copa América.
Las semis son las de los de siempre. Es decir, están todos los grandes del continente americano, Brasil, Argentina, Uruguay y México. No ha habido sorpresas. Las a priori cuatro mejores selecciones de América están donde sus seguidores, la historia, la prensa y los mitos de cada ua les exigían estar. ¿Habrás tantos goles? Ójala.

El espectáculo está servido. Toca trasnochar:

Uruguay - Brasil
Argentina - México


Brasil 6 - 1 Chile / Uruguay 4 - 1 Venezuela:





Argentina 4 - 0 Perú:





México 6 - 0 Paraguay:




Fotos | Univisión

lunes, 2 de julio de 2007

Brasil no engaña a nadie (Brasil 3 - 0 Chile)


El fútbol tiene estas cosas. Puedes jugar bien, puedes aguantar hasta el minuto 84' pero puedes perder de goleada. El equipo que tienes enfrente es superior en todos los aspectos, o al menos eso dicen, y sin embargo resistes para perder abultadamente y con la sensación del resto del mundo de que sucumbiste ante una máquina de jugar al fútbol. Eso, le paso a Chile ayer.

Brasil se enfrentaba en su segundo partido de la Copa América a los chilenos de Acosta. Venían de perder estrepitosamente frente a México, pero no sólo de perder, sino de jugar como en el Mundial de Alemania, es decir, lamentablemente.
No sé que le pasa a los brasileños últimamente pero han perdido el toque. Y el toque, en Brasil, era sagrado. Antes, los jugadores tocaban y se movían incansablemente volviendo locos s los rivales por las cualidades técnicas que los genios atesoraban. Ahora, Robinho se la pasa a Alves y ninguno se mueve. Es una selección de gente cansada, no sienten necesidad de desmarque, de movimiento, y así ocurre, que la sensación de apatía y aburrimiento crece a cada minuto.


Y enfrente Chile. Tampoco es que Chile hiciera un gran partido, pero mereció más, o mejor dicho, no mereció tanto en su contra. Chile, de mediocampo para adelante, tiene buenos jugadores. Ahí está Valdivia, que para mí es un jugadorazo más digno de Europa que del Palmeiras, está Mark González, a pesar de la inisistencia de Acosta de colocarle de lateral ida y vuelta con la consecuente paliza del bético, está el Mati, a pesar de que ayer no jugara y no pase por su mejor momento ha hecho una buena segunda vuelta con el Villarreal, y ahí, sobre todo, está Humberto Suazo.
Para mí, es inexplicable como un jugador de la calidad de Suazo sigue en Colo Colo, que con todos los respetos, no es un club del nivel del jugador. Un jugador, delantero, que ayer fue el más destacado de Chile, especialmente en la segunda, debido a varios fogonazos de calidad. Controles orientados y toda una lección de cómo estorbar en una delantera solitaria ocasionalmente apoyada por Lorca.

Suazo tuvo el empate en una jugada en la que se regateó hasta a sí mismo cuando hubo de tirar en el primer recorte. Ahí Chile, y en una jugada posterior de Valdivia, tuvo el 1-1. Cosas del fútbol, a las dos jugadas después Robinho apareció para marcar el 2-0 tras una pifia de la defensa chilena, otra más. Chile tiene buen equipo en ataque, pero es un desastre defensivo. Si Baresi o Scirea vieran a los defensas chilenos les daría un infarto. Contreras está flojo, Vargas es el mejor amigo de los delanteros rivales, Riffo no se encuentra y el único que mantiene algo el tipo es Fuentes. Y así, no llegan a ninguna parte por mucho Suazo que haya, que por cierto, debería ir ya hacia Europa.


En definitiva, triunfo de Brasil que aminorará las críticas hacia la seleçao. Sólo aparentemente, Brasil se recupera. Pero sigue estando rota y sin calidad. No hay juego. Es la peor Brasil de los últimos tiempos. Antes jugaban Pelé, Zico, Sócrates, Romario, y ahora, juegan Josué, Vagner Love y Elano. Hay diferencia.

Hoy:

Juega Argentina, de nuevo con un esquema que no gusta a nadie salvo a Basile. En el partido contra los yankees se salvaron por Messi y porque salió Aimar en la segunda parte. Veremos que hacen hoy frente a una Colombia bastante mal después de que Paraguay le metiera cinco.

Paraguay por su parte se enfrenta a EEUU. Si gana, sentencia el grupo. Argentian lo mismo. A ver que ocurre.

Fotos | Futboleros, Univision

miércoles, 14 de marzo de 2007

Historia del Fútbol: El Maracanzo



El fútbol lo inventaron los ingleses, pero los que de verdad descubrieron el verdadero significado del fútbol fueron los brasileños.
En ningún otro país del mundo pod
emos encontrar tal cantidad de campos de fútbol (ya estén bien o mal) como en Brasil, en ningún otro lugar del mundo hay tantos niños futbolístas y ningún otro país del mundo tiene tantas copas del mundo como Brasil. Y es que allí el fútbol es algo más que un sueño, algo más que un agradable entretenimiento, es algo más, quizá, porque aquí tenemos todo lo que ellos no tienen. Una buena vida.

La pobreza en Brasil afecta a 44 millones de personas en todo el país. La población de España es de 40 millones de personas ¿Se imaginan a toda España hundida en la miseria? No, por eso nunca el fútbol será para nosotros lo que es para ellos. Para ellos el fútbol es su vida, su futuro, la única posibilidad real de salir de una pobreza axfisiante por la que niños de 12 años ya trabajan en la construción. Los chavales de las favelas no ven otra salida más que el fútbol, la vida real es demasiado dura como para intentar probarla directamente.

Sólo en la favela más grande de Río de Janeiro (ciudad con unas diferencias sociales tremendas) hay más de 250.000 personas que no tienen una vida digna. Allí, todos los chavales sueñan con llegar a ser algún día como Adriano, Ronaldo, Roberto Carlos, sueñan con hacer lo que ellos hicieron: Ser futbolistas saliendo de la pobreza.
Normalmente en estas favelas los campos de fútbol son descampados, muchos juegan descal
zos, los balones son caseros, y las porterías (cuando las hay) tres palos encontrados por la calle; una calle que es peligrosa y adictiva, donde las drogas son el pan de cada día y donde hay que tener mucha fuerza de voluntad para conseguir que no te cautiven. Por todo esto, Brasil es el país más grande futbolísticamente hablando del mundo.

Y con un panorama en el que la mejor salida es el fútbol, no es de extrañar que sea el lugar donde más veces ha llegado la Copa del Mundo.
Brasil tiene en su haber 5 Copas del Mundo. La primera en el 58 con el jovencísimo Pelé, la segunda en el 62, la tercera
en el 70 con el mejor equipo de la historia, la cuarta en el 94 y la última en el 2002.
Los mundiales empezaron en el 30, y teniendo en cuenta que Brasil empezó en los 40 a profesionalizar el fútbol ¿por qué no consiguieron nunca una antes de Pelé si eran los que mejor practicaben el deporte rey?

Lo mismo se preguntaban los seguidores brasileños cuando la Copa del Mundo volvía después de la Segunda Guerra Mundial. Sede: Brasil. Año: 1950.
La FIFA aprovechó el incipiente crecimiento de Brasil en el panorama futbolístico, que se ganaba a pasos agigantados ser el país del fútbol. No hicieron mal, por otro lado era la única candidatura que se había presentado.
No se esperaba un gran Mundial, las secuelas de la Segunda Guerra Mundial eran todavía muy dolorosas y muchos de los grandes países se negaron a participar en un campeonato de ese nivel: Alemania y Japón fueron expulsadas de la FIFA, Argentina, F
rancia y Portugal renunciaron. Ante ese panorama Brasil se frotaba las manos, era la máxima candidata al título; un título que se hacía esperar demasiado en los corazones de los aficionados brasileños, era un título que tenía que ser conseguido sí o sí, y sería sorpresa cualquier otra cosa que no fuera una victoria de Brasil. Y lo fue.
Brasil llegó a la final sin problemas. Había ganado todos sus partidos de goleada menos el empate frente a Suiza. El rival era el ex-campeón del mundo Uruguay, que tuvo más problemas que los brasileños. Era el día, era el año, era el lugar, era el equipo. Brasil iba a ser campeona del mundo.

Fue el 16-7-1950, el día que Uruguay hizo historia. Se enfrentaban a los campeones del mundo sin jugar el partido, se enfrentaban quizá, a toda una nación que conta
ba con 51 millones de habitantes, se enfrentaban a la tarea imposible de frenar a un equipo que venía de golear a Suecia 7-1 y a España (en semifinales) 6-1. Pero eran Uruguayos. Si usted conoce algún uruguayo comprenderá que no se arrugaran ante ese ambiente, son ellos, fuertes, de coraje y corazón, son charrúas, y nombrando esa palabra nombro un carácter. Sangre Charrúa.
El partido se iba a celebrar en Maracaná. El estadio más grande jamás contemplado, 200.000 almas gritando por Brasil. Los uruguayos prácticamente hubieran cumplido encajando menos de 4, pero en sus filas había un tipo, mejor dicho, una voz, que les dió fé y coraje a los charrúas. Obdulio Varela.

Obdulio era el capitán, y quizá nuncá fue
un gran jugador en lo que a detalles técnicos se refiere pero fue en su día el más psicológico. Su mente, su personalidad, venció a los brasileños.
El partido empezó como se preveía. Friaça marcó gol, Brasil ganaba. En Maracaná se vivía la fiesta del siglo. En el campo, todos los uruguayos resignados a su destino contemplaban atónitos como su capitán, se enzarzaba contra el mundo. Varela vió que el línier había levantado el banderín antes del gol, y le protestó. Con la pelota debajo del brazo, protestó al árbitro, gritó a los brasileños que cada vez se extrañaban y se cabreaban con Varela, y grito a su equipo. A uno de sus jugadores cuando intentó quitarle la bola le dijo: "O ganamos aquí o ellos nos matan, es una orden".
La desesperación no llegó todavía con el gol de Schiaffino (gran jugador), el drama, llegó cuando Gigghia marcó el gol más dramático que se recuerda: "Sólo tres personas han hecho callar a Maracaná con un sólo gesto, Frank Sinatra, Juan Pablo II y yo".
Final del partido. Uruguay campeona del mundo. "¿pero como?" Se preguntaban los aficionados brasileños.


Cuando una nación se hace ilusiones de tal calibre es normal que suceda lo que en las gradas ocurrió tras la derrota. Llanto, desgarro, dolor, angustia, muertes por paro cardíaco, fue como enterarse que su madre había muerto, o peor, fue como enterarse que a sus hijos no les gustaba el fútbol, que preferían el baloncesto.
Fue una completa ecatombe nacional. Fue la desgracia del siglo para Brasil. Y sin embargo, reaccionaron. Habían perdido, Uruguay ganaba. Reaccionaron como gran nación, serenos ante la tempestad. Se levantaron y aplaudieron cuando Varela levantó el trofeo.
Ese día, Brasil creció como nación, creció su fútbol, y creció su gente.
Brasil comenzó a convertirse en lo que es hoy, tras esa derrota. Tras el Maracanazo.

viernes, 23 de junio de 2006

94 kg desde Brasil


94 Kg es lo que pesaba Ronaldo cuando llegó a la convocatoria brasileña en Alemania, según palabras textuales de su preparador físico. Ahora pesa 90. Adriano con 187 cm pesa 87, Ronaldo mide 180.
¿Oficialmente se puede decir que esta gordo? Mientras juegue como contra Japón no, pero sus partidos anteriores invitan a pensar que está gordo.

Gordo o no, ha igualado la cifra de goles del mítico Torpedo Müller, y ojo a lo que decimos, 14 goles en mundiales, si marca uno más será el máximo goleador de la historia de los mundiales. Palabras mayores.

lunes, 12 de junio de 2006

Resultados encuesta mundialista

Las expectativas se cumplieron y como dice todo el mundo los que votasteis aquí acerca de quien ganaría el mundial dijisteis lo mismo, Brasil barre. Resultados:

Brasil - 12 votos
Argentina - 4 v.
España - 3 v.
Italia - 3 v.
República Checa - 2 v.
Inglaterra - 1 v.
Alemania - 1 v.
Otro - 0 v.