miércoles, 11 de julio de 2007

El peso de la historia (Brasil 2 - 2 Uruguay)


Cuando nombran las palabras Brasil y Uruguay, a mi mente automáticamente como un resorte vienen las imagenes del Maracanazo o del maravilloso recorte de Pelé a Mazurkiewicz. Brasil es historia del fútbol y Uruguay también, porque aunque a los aficionados más jóvenes nos quede más lejos en el recuerdo, Uruguay fue una grandísima selección a mediados de los 50 con jugadores de la talla de Gigghia, Obdulio Varela o Schiaffino.
Y por ese peso de la historia cada partido entre la celeste y la canarinha es especial. Huele a importante, a prueba de fuego, a algo que merece la pena ver. Sea donde sea, en Mundiales o en Copas Américas, los partidos entre Uruguay y Brasil siempre dejan buen sabor de boca. Y en esta Copa América 2007 no iba a ser menos.

En el césped de Maracaibo se enfrentaba la peor Brasil de los últimos tiempos y una Uruguay mediocre que no fue capaz de clasificarse para el Mundial de Alemania 2006. Realmente no son dos equipos que atraviesen su mejor momento, pero sus duelos siempre mantienen el nivel si bien no de fútbol, si de emoción y competividad.
Estamos en las semifinales de la Copa América de los goles, ambas selecciones pasaban goleando a sus respectivos rivales pero esta vez no iba a haber tantos goles.


Si bien podríamos pensar acertadamente que Brasil llevaría a cabo la iniciativa, el partido dejó claro que sería sólo cuando los defensas uruguayos, de pelo en pecho y agerridos, no se dierna cuenta de que el peligro de Brasil se llama Robinho. El resto de nombres extraños para una selección brasileña (Vagner Love, Josué, Doni) se mueven en la órbita que el 11 marca, y la base de esta pobre seleçao está ahí, mostrando sus virtudes abiertamente a Uruguay. Y todos sabemos que ocurre si le mostramos nuestras virtudes a Uruguay.
Así que ni cortos ni perezosos, Lugano y Scotti, que son de todo menos contemplativos, frenaron en seco las acometidas del ágil a la par que frágil Robinho. Pero ni con esas pudieron. Fue Robinho el que manejó la delantera brasileña y mantuvo en jaque a todo el arco de Carini.


Hasta que llegó el gol. Gol de Maicon, lateral venido a extremo que tras un rechace de Carini a tiro de Mineiro empujó la pelota a la red. Cómo será el espíritu defensivo del bueno de Mineiro que al tirar a puerta casi sin querer y ver que había rechace, antes de ir a por el rechace se aseguró de que manteía la posición defensiva y dió un par de pasitos para atrás.
Porque esa es otra. Brasil juega con Gilberto Silva (buen distribuidor pero lejos de ser un tocador), Josué y Mineiro. Si bien Gilberto le da buena fluidez al juego, los dos volantes restantes juegan a su lado revoloteando y con labores de destrucción más que de creación. Lo nunca visto en Brasil, tres medios de corte defensivo.

Uruguay, tiró de repertorio. Uruguayo, claro. Y el repertorio uruguayo se basa en "Ustedes son uruguayos y lo van a demostrar con pelotas, primero eso, luego jueguen al fútbol" Así que salió a relucir la garra charrúa y con mucho más espíritu e historia a las espaldas que fútbol en el estadio, se comieron a Brasil, que en defensa comenzaba a pasarlo considerablemente mal debido a la insistencia de Recoba en los balones parados y a la insistencia de Forlán a la hora de tirar a puerta. Porque no nos engañemos, Forlán tiene una sola virtud, el disparo. Y cuando encara a portería no hay Uruguay que valga, sólo cuenta saldar cuentas con el portero que hay enfrente.


A todo esto, el estadio se quedó sin la mitad de luz. 15 minutos de tranquilidad que dieron tiempo a Uruguay para reordenarse de la mano de Pablo García. Brasil no se encontraba. Veía cómo los charrúas corrían y corrían y no conseguían adivinar desde que lado les atacaban. Por supuesto, ni mucho menos lograban adivinar por que lado atacar ellos..
Llegó el gol de Forlán a la salida de otro insistente córner directo de Recoba. La alegría duró poco, a la jugada siguiente Brasil demostró porqué está en la final. No es por juego, es porque es Brasil. Y la historia pesa, y la historia ha ganado este partido. Sacó Maicon una buena falta desde la derecha, tan buena como la labor de los defensas uruguayos... en la colaboración de la consecución del gol de Baptista. 2-1 y al descanso.


A la vuelta el partido, que ni mucho menos estaba decepcionando, bajó de nivel. Recoba, el único que se ponía a jugar en Uruguay se fue al banco, y salió el joven Nacho Rodriguez, de Danubio. Nacho Rodriguez no es mal jugador, pero a Uruguay no le hubiera venido mal la insistente zurda para las faltas de Recoba.
Y Brasil se dejó dominar. Se fue relajando tras la desaparición total de Robinho (ahora si que consiguieron secarlo) y dejó que Uruguay, equipo de raza pero parco en el manejo del balón, tomara el control del partido.
Con más buenas intenciones que hechos, Uruguay poco a poco se fue haciendo con el control del partido y fue viendo como Brasil no se daba cuenta de ello, ensimismada en ese cofre táctico que predica Dunga y que mantiene a la selección del jogo bonito encerrada atrás y sacando el balón a pelotazos. Lo nunca visto.

Uruguay estaba avisando hasta que llegó el gol. Entre Fucile y el Cebolla se hicieron dueños de la banda izquierda y su dominio se reflejo en la jugada del gol. Pared de ambos, centro del Cebolla remate de Forlán, rechace y oportunismo de Abreu. 2-2. el partido murió ahí, y eso que era el minuto 72.
No hubo más. Nada más. Ambos equipos lo intentaron lo más políticamente posible esperando la llegada de los penaltys.


Penalys que dejaron un paraje trágico. Uruguay falló el primero. Brasil marcó los tres primeros y el quinto mientras que Uruguay metió todos los restantes. 4-4 (mención especialidad para la genialidad a lo Panenka de Abreu cuando si fallaba se marchaban de la Copa). Muerte súbdita. Brasil falla. Si Uruguay mete es campeona. Pero cosas del destino, de la historia o de la suerte, Pablo García, el paladín del orgullo uruguayo en esta Copa América, marró el lanzamiento lanzándolo al palo cuando parecía dentro. Eso condenó a Uruguay. Lo siguiente es lo de siempre, marca Brasil, y Uruguay falla.
Suele pasar. En partidos igualados el marcador se decanta del lado de la historia. La historia le da la razón a Brasil. Estoy convencido de que el disparo de Pablo García lo sopló Pelé para que fuera al palo.

Los penaltys (Ojo al de Abreu):





Hoy:

Argentina - México

La segunda semifinal. A priori Argentina debe pasar por su buen juego y porque México llega sin Nery Castillo, la revelación del campeonato. Pero todo es posible.

Fotos | Univision
Vía | El Maracanazo (Más que Fútbol), Historia del Fútbol: El Penalty de Panenka (Más que Fútbol)

1 Comentarios:

christian dijo...

hola, no conocía tu blog, y la verdad que ahora mismo no tengo mucho tiempo para conocerlo, pero he visto tu comentario en mi colaboración de la ley de la contra y quería decirte lo que preguntabas del inter.

Según las investigaciones de la Fiscalía de Milan, el Inter participó de manera ilegal en el campeonato 2005/06 al falsear los balances económicos mediante plusvalías ficticias. Con el reglamento en la mano, el Inter puede perder el título 2005/06, que ellos calificaron como el de la honestidad, empezar la temporada siguiente con una penalización en forma de puntos, o incluso perder la categoría.

en mi blog tienes todos los detalles.

un saludo y te añado a la lista de links de mis dos blogs