Mostrando entradas con la etiqueta Selección Eslovaca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Selección Eslovaca. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de junio de 2010

Capítulo 18 | Brasil contranatura

Andrés Pérez | Entre líneas, el jugador clave de Brasil es Robinho. Su transformación como futbolista ejemplifica la transformación de Brasil como conjunto. Musculado y con una cabeza mejor ordenada a nivel táctico, Robinho baja a recibir los balones que la mediocridad de la medular brasileña no es capaz de hacer llegar a los delanteros. Lee bien el juego entre líneas, atina con los pases en los momentos oportunos y no se ceba con la conducción de balón: en suma, Robinho es el jugador clave de Brasil ya que sobre él rota la transición defensa-ataque.

Robinho ha cambiado porque Dunga le ha hecho cambiar para participar en un Brasil, dicen, táctico y defensivo, novedoso, por tanto. Es falso. Brasil renegó de su mitificado estilo jogo bonito en los 80, cuando una generación espléndida de futbolistas les dejó a las puertas de dos Mundiales. Jugaron como dioses para perder como mortales. Desde entonces, con la llegada de los noventa, Brasil adoptó el doble pivote y triunfó en el 94, alcanzó la final en el 98 y venció de nuevo en Corea y Japón. Desde el Mundial en que Parreira decidió hacer de Mauro Silva el hombre clave de su medio campo, el Brasil de Pelé o de Zico es mero recuerdo. Se europeizó.

Así que no ha de extrañar que, ahora, con un entrenador que fue futbolista defensivo y que participó en esa misma copa del mundo de 1994, en EEUU, Brasil mantenga un centro del campo de contención y fuerza y emplee un sistema que protege su portería y no sufre sin balón. Anoche Brasil se cargó a Chile al contraataque. Mortífera en las transiciones, Robinho en mente, con Alves jugando a ser Paul Breitner actuando de centrocampista libre en apariencia, Brasil dio un recital de cómo jugar al espacio. Una Chile ofuscada de cara a portería hizo el resto.

Cada pérdida de balón del conjunto de Bielsa era otro paso hacia el abismo. Lo fue porque Brasil intimida corriendo hacia arriba con espacios, pensando rápido y actuando con precisión en los momentos claves. Es un equipo letal. Esto les puede provocar un shock a los nostálgicos, pero no por ello será menos real: Brasil es mejor ahora de lo que pudiera ser intentando jugar a lo que un día fue. Como Holanda, otro equipo que ha decidido abandonar, al menos en apariencia, su estilo tradicional o la aureola que dos mundiales le hizo arrastrar. Ahora Holanda especula, reserva fuerzas y resuelve partidos en dos latigazos.

Eslovaquia no plantó la suficiente cara como para intimidar lo suficiente a una Holanda insultantemente cómoda plantada sobre el terreno de juego. No atacó porque no lo necesitó: se aferró a Robben tras un pase de Sneijder. Agarró el futbolista del Bayern el balón escorado en la banda, encaró a dos defensas, se dirigió hacia el pico del área y buscó el palo interior. La jugada de toda la vida de Robben, que por más previsible que sea no impide que sea efectiva. Es muy bueno.

Sufrirá Brasil frente a un equipo que le exigirá más ofensivamente y que, visto lo visto, no va a regalar las facilidades atrás que le regaló Chile. Holanda no se quiere volver loca en los partidos y ante todo y como Dunga mantiene el orden en su centro del campo con Van Bommel y De Jong. Sus centrales, cómodos y protegidos, juegan mejor y ocultan así sus carencias. Espera un gran partido en cuartos. Y, ante todo, espera Robben, el jugador que puede hacer campeona a Holanda. Al fin.

Resultados de la decimoctava jornada:

Holanda 2 - 1 Eslovaquia
Brasil 3 - 0 Chile

Imagen | El País | RTVE

miércoles, 16 de junio de 2010

Capítulo 5 | Ni Brasil lo arregla

Andrés Pérez | Cabe plantearse qué queda de este Mundial si ni siquiera Brasil convence. Es cierto, venció a Corea del Norte, pero lo hizo por la mínima; es cierto, pudo sentenciar antes del gol coreano, pero no oculta las dificultades que encontró el cuadro de Dunga para meterle mano a los asiáticos en la primera parte; es cierto, mañana termina la primera jornada del Mundial, pero la excusa de los nervios o el temor a un resultado adverso no debe difuminarnos la realidad: este Mundial, hasta la fecha, no puede ser calificado de otro modo que decepcionante.

Corea del Norte merece mención aparte. Las alineaciones las realiza el líder máximo coreano, Kim Jong-Il, porque aún no se ha encontrado el modo de que Kim Il Sung las decida desde la tumba. Es el país más hermético del mundo y su selección va acompañada constantemente de comisarios políticos que supervisan sus entrenamientos. En Corea la gente no tiene televisores ni neveras y, de hecho, ni siquiera se plantean su utilidad. No porque no quieran, sino porque se les ha privado del conocimiento de su existencia. La ONU dice que en el país hay un 20% de tasa de mortalidad infantil. En la Corea septentrional se organizan millonarias marchas organizadas que se utilizan como propaganda de la unión del pueblo en torno al Querido Líder. Allí el fútbol es una cuestión de Estado.

Imagino que ser futbolista en Corea no es sencillo. Su gesta, la de clasificarse para este Mundial, pasa por irrelevante pero no lo es: es quizá el gesto más extraño y sentimental que el fútbol le ha brindado al torneo. De ahí que su actuación frente a Brasil merezca más aplauso y reconocimiento que la victoria de la pentacampeona. Brasil saltó al campo, jugó a nada, no pudo derrumbar el muro de la 105ª selección del planeta, se estampó en su falta de creatividad, y duele decirlo viniendo de Brasil, paradigma del fútbol virtuoso, ofensivo, valiente, generoso con el espectador. Dunga ha creado una máquina y ha apartado al talento. En esa situación, quien tuvo que romper a Corea fue una genialidad de Maicon.

Decepcionante Brasil, no lo fue menos Portugal. Empató a cero con Costa de Marfil, siempre mejor plantada, físicamente poderosa, técnicamente mejorada, tácticamente mejorable. En el caos sobreviven las selecciones del África negra pero es en el caos donde encuentran su fórmula para noquear a su rival. Más allá de un disparo potentísimo de Ronaldo al palo en la primera parte, el resto del partido se resumió a un dominio caótico de Costa de Marfil que no venció porque Droba atinó mal en la jugada clave del partido. Portugal sobrevivió y ahí encontramos el fracaso de Costa de Marfil, que sin jugar un gran partido al menos lo intentó o lo quiso intentar. Magro balance para ambos en todo caso.

Y por la mañana se volvió a disputar un encuentro falto de ritmo, carente de intención ofensiva, amordazado e indigno de un Mundial. Eslovaquia contra Nueva Zelanda. Algunos tenían alguna que otra esperanza puesta en Eslovaquia como selección revelación pero deberán esperar: jugó dormida, sin ideas ni intenciones, y a pesar de no merecer Nueva Zelanda el empate quizá merecía cierto castigo Eslovaquia por no lanzarse en tromba contra la cenicienta del torneo. Los kiwis empataron en el último suspiro, probablemente, dinamitando las posibilidades de los eslovacos para el resto del Mundial.
Enlace
Resultados de la quinta jornada:

Nueva Zelanda 1 - 1 Eslovaquia
Costa de Marfil 0 - 0 Portugal
Brasil 2 - 1 Corea del Norte

Más Mundial | Quinta jornada del Mundial (Fran Castarlenas en Let's Dance To Goal) | Tibia victoria de Brasil ante una Corea del Norte peleona (Notas de Fútbol) | Corea del Norte hace sudar a Brasil (El Enganche) | 23º 26´17" (día cinco): Maicon le muestra el camino a Brasil (Agustín Devoti en El Balón Europeo)
Imagen | El País