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martes, 15 de junio de 2010

Capítulo 4 | Italia encuentra la horma de su zapato

Andrés Pérez | No parecía probable que fuera un equipo sudamericano el que, algún día, consiguiera desquiciar a Italia utilizando los mismos métodos que los italianos han utilizado a lo largo de su historia: agresividad, defensa correosa y contragolpe incisivo, ni un sólo milímetro dejado al azar. Y esto, claro, es una exageración: Paraguay no contó con que Justo Villar fallara por alto en un córner al principio de la segunda parte para que De Rossi rematara a placer y le diera el empate a una Italia que demuestra saber sufrir y también no tener ni el más remoto plan para sacar la pelota jugada desde atrás. Lo cual es un problema.

Cannavaro ya no es el mismo del 2006. Buffon tampoco —cayó lesionado—. Materazzi no está. Totti tampoco. Pirlo lo observó todo desde el banquillo, presumiblemente desesperado al ver cómo ni Motolivo ni De Rossi ni Marchisio eran capaces de colaborar con sus centrales para transportar el balón hacia el área paraguaya. Italia ha envejecido y la defensa que le llevó a ser campeona del mundo ahora tiene grietas: el gol de Paraguay, imagino que para espanto de todos los italianos, llegó en un remate de cabeza a pocos minutos del final de la primera parte. Italia probó su propio veneno. Y no encontró medicina para tan sorprendente suceso.

Por la mañana Holanda se llevó por delante a Dinamarca por pura inercia. Hizo más méritos durante la primera parte la selección danesa pero su puntería no anduvo fina, y ya en la segunda parte Poulsen, el lateral, marcó en su propia meta para pasmo y espanto del resto de sus compañeros. Green, Chaouchi, Kuzmanovic, Villar, Poulsen: parece este Mundial determinado por deméritos ajenos antes que por méritos propios. Mala señal. En lo tocante al conjunto tulipán, nada destacable. Sin noticias de Robben, tan sólo los chispazos que surgen de la conexión Van der Vaart - Sneijder da vida al ataque neerlandés. En la segunda parte Dinamarca, de menor talla, se hundió por el peso de su auto-gol. Fin de la historia.

Y no dejemos de mencionar a Japón, la nada desdeñable y muy honrosa selección nipona. Se impuso merecidamente a una triste, horrenda e impotente Camerún con Eto'o de extremo derecha interviniendo nada en el fútbol de su selección. Makoun, Webó y Emana hicieron mutis por el foro y Japón se aprovechó de ello de la mano de Honda, su mejor jugador. Eso sí: en cuanto Camerún apretó, pudo llegar el empate sin nignún tipo de inconveniente, y si no sucedió fue porque la selección africana se puso a apretar cuando restaban escasos tres minutos. Pecó de cobarde o de nerviosa. En cualquier caso se ha complicado la vida.

Resultados de la cuarta jornada:

Holanda 2 - 0 Dinamarca
Japón 1 - 0 Camerún
Italia 1 - 1 Paraguay

Más Mundial | Crónicas del cuarto día de Mundial (Fran Castarlenas en Let's Dance to Goal) | Italia sigue siendo una incógnita (Café Fútbol) | A Italia hay que matarla dos veces (Rubén Uría)
Imagen | El País

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Cinco segundos de paz

Andrés Pérez | Cuando el paso de los años tinte de sepia el recuerdo de aquella Eurocopa, la de 2008, cada aficionado a la selección guardará en su memoria un detalle insignificante que ejemplificó en su momento todo lo que aquello supuso. El mío reside en los cuartos de final, frente a Italia, en la tanda de penaltis. Si España anotaba aquel penal, pasaba de cuartos. La barrera maldita estaba a once metros y el encargado de derrumbarla era un tal Cesc Fábregas, líder absoluto del Arsenal con tan sólo 21 años. A él se encomendaba un sueño, una maldición que romper. Yo me encontraba sentado en una silla de un apartamento de Salou.

El curso universitario había terminado escasas semanas antes y como es menester en residentes jóvenes de Zaragoza, la localidad tarraconense fue lugar de colonización masiva. También por nuestra parte ya que, entendamos, la originalidad no era nuestro mayor fuerte a la hora de elegir destino vacacional. El caso es que allí nos hallábamos frente a un televisor destartalado en silencio sepulcral. Suena a tópico pero no deja de ser cierto: la tensión se mascaba en el aire y el nerviosismo se traducía en cojines a modo de uñas y muñones por dedos. La noche se había echado encima y la hora nos era indiferente. Un penalti daba la gloria o enterraba el sueño. Nos jugábamos demasiado como para estar atentos a cualquier otro aspecto de la vida que sucediera en los alrededores.

Podría haber surcado el cielo un unicornio rosa fosforito cantando el himno de Italia. No nos hubiéramos percatado. En tal tesitura, dos de los allí presentes íbamos cinco segundos por delante del resto. Un minúsculo aparatito hacía las veces de radio y escuchábamos cariacontecidos Carrusel Deportivo, producto de nuestra larga tradición de tardes de domingo acompasadas por un transistor. La diferencia entre emisión televisiva y radiofónica permitió durante todo el partido que supiéramos de antemano el desenlace del drama que se cuajaba en el Ernst Happel de Viena.

Conllevaba sus ventajas y sus innegables inconvenientes. Por un lado el corazón no palpitaba al ritmo desenfrenado del resto de nuestros compañeros y por otro, la emoción instantánea de cualquier lance del juego nos era privada. Sin embargo allí seguíamos cuando Fábregas se disponía a lanzar el penalti. Cinco segundos por delante de la humanidad, entendida como las seis personas que frente al televisor nos agolpábamos ansiosos de conocer el éxito. No existía nada más en el mundo que aquella habitación y aquel aparato que emitía aquel partido. Nada importaba ya. Tan sólo el gol de Fábregas.

Cuando Fábregas aún no había salido del círculo central, junto al resto de sus compañeros, nosotros ya conocíamos su particular ritual antes de golpear la bola. Había besado el cuero en nuestra imaginación antes siquiera de haber alcanzado el área en la televisión. Mientras tomaba carrerilla ya conocíamos el desenlace, fatal o genial, redentor o desdichado. El shock fue tal que nos quedamos paralizados. A mitad de camino entre el respeto y la incredulidad, nuestra expresión facial no varió un milímetro cuando Manolo Lama estalló en la absoluta desidia. Nuestro pulso no varió cuando la pelota dirigida por Fábregas engañó a Buffon y se coló en la portería de Italia.

El silencio reinaba y sin embargo conocíamos el final. Fueron cinco segundos mágicos. La euforia se desbordaba en nuestro interior y, sin embargo, de cara a la galería mostrabamos una frialdad inexcrutable. Una expresión petríficada de la que nada podía inituirse. Cuarenta y cuatro años de desdicha brotaron en nuestro interior erizando el vello de nuestros brazos, humedeciendo nuestras pupilas, obnubilando nuestra mente. Trasportándonos a otro tiempo y a otro lugar, fuera el que fuera. El alivio transpiró por nuestras pieles mientras el resto de desgraciados aún suspiraban por conocer el resultado final.

Cuando la televisión mostró el gol que ya conocíamos, cuando el pase de España a semifinales se hizo efectivo a ojos del resto de inquilinos que aquella noche compartían con nosotros sus fobias y sus miedos, un desesperado sonido reverberó por nuestras gargantas. Aquellos cinco minutos de silencio, de inexpresividad, estallaron de manera especial en quienes durante más de noventa minutos supimos todo cinco segundos antes que el resto. Desconocimos qué proferían nuestras cuerdas vocales pero nos daba igual. Los otros cuatro compañeros se levantaron encolerizados y automáticamente hicimos lo propio, aquello que anhelabamos hacer durante cinco segundos de reflexión que se hicieron eternos. Cinco segundos en los que asumimos que ya, que podíamos, en los que pensamos: "Ya está".

Junto a ellos celebramos aquel pase como si del mismo título se tratara. Los fantasmas habían volado de una maldita vez. Lo que vino después es inenarrable porque una niebla de euforia destiñe mis recuerdos. Pero aquellos cinco segundos supusieron, sin duda alguna, lo que esa Eurocopa significó para España en su conjunto. Una sensación de alivio sin igual en la historia del deporte.

Tanda de penaltis con Carrusel |



Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo

jueves, 19 de junio de 2008

Austria y Suiza 2008 | Sobre el partido del Domingo

Andrés Pérez | Decía, en un amistoso ya lejano entre España e Italia, que siempre que la selección jugaba la sensación de inferioridad era absoluta. Como ante Alemania. Posiblemente las dos únicas selecciones ante las que mi subconsciente se empequeñece sin poder remediarlo. Italia, cuatro veces campeona del mundo, siempre termina ganando. Tarde o temprano. No falla. Y, bueno, para que nos vamos a engañar, el martes no fue el mejor día de mi vida cuando me enteré de que Italia sería el rival de España en cuartos. Prefería a Rumanía obviamente. Pero no pudo ser y supongo, que cosas del destino, algún día tendré que quitarme de encima el complejo de inferioridad ante Italia. España jugó y ganó ayer a una Grecia decadente que jamás fue lo que aparentó en 2004. Con los reservas, y éste, más allá del partido del domingo, creo que es un tema a destacar. De la Red, Fábregas, Xabi Alonso, Sergio García, Cazorla, Arbeloa, Albiol, Reina o Güiza son reservas. Muchos equipos pagarían cantidades ingentes de dinero por tener en sus filas a mediocampistas del calibre de los tres que alineó anoche España.

Por eso hay motivos para ser optimista. Porque los reservas, saliendo en la segunda parte, no sólo revitalizan y refrescan al equipo sino que en muchos casos incluso superan la calidad del sustituido titular. Por ejemplo, el cambio Fábregas - Xavi no afecta en nada al equipo, como el Cazorla - Iniesta o como el De la Red/Xabi Alonso - Senna. Y eso es una buena señal cuanto menos. Si las cosas van mal el banquillo puede darle la vuelta al partido. Si van bien, mantienen el nivel de los titulares. Ayer Xabi Alonso y compañía demostraron que España tiene profundidad y que tiene otro tipo de jugadores en el medio campo, más robustos, con más pegada y de desplazamientos en largo. Y eso, cuanto menos, es maravilloso para un equipo que aspira a ser campeón de Europa. Un equipo con variantes, con diferentes posibilidades, con riqueza en el banco y con la seguridad de no afectar en absoluto a su nivel ningún cambio. Con esto, se puede ganar una Eurocopa.

Porque otra cosa es que la ganemos con Italia de por medio. He de insistir en este pequeño o gran complejo de inferioridad ante los italianos. No es bueno dejarse llevar por la euforia aunque sea cierto que España haya demostrado que tiene equipo, jugadores y mentalidad. Aunque haya demostrado ya, que no es una milonga más como se preveía en el Mundial o en la Eurocopa 2004. En ciero modo me recuerda esta selección a la injustamente boicoteada en Corea y Japón 2002. Había juventud, variantes, ilusión, mentalidad ganadora y esa chispa de suerte necesaria para cualquier equipo que quiera ser campeón de algo. Y sin embargo, nos expulsaron, nos robaron el Mundial que se preumía nuestro. Por eso ahora no quiero imaginar que pasamos de cuartos, ni siquiera quiero imaginar el pitido inicial del partido. Porque no somos expertos en tener buena suerte ni ante los grandes ni ante nadie. Y si no, recordemos el codazo de Tassotti a Luis Enrique en otro robo escandaloso.

Bien, expulsado ahora todo ese miedo incontrolable que me acecha cada vez que Italia se enfrenta a España, he de decir que el partido en teoría es favorable a España. Con las bajas de Pirlo y de Gattuso y sin el clásico mediapunta imaginatvo y rápido que Italia siempre ha tenido a lo largo de su historia complementando los defensas y los medios de contención, España controlará el balón desde el minuto 1' hasta el minuto 90'. Temo que Italia salga al campo con 253 centrocampistas para controlar las llegadas desde segunda línea y el excesivo control de Xavi del partido. Eso sí, por mucho centrocampistas que colapsen la zona media siempre quedará el recurso de buscar un juego más directo a la espalda de dos centrales en absoluto rápidos, como lo son Panucci y Chiellini. Un detalle, Italia tiene la peor defensa en años y probablemente sea su línea menos segura. Un Chiellini que no da la talla y un Panucci más viejo que joven no deberían ser aval suficiente para frenar a Villa y Torres, los dos delanteros más en forma de Europa. Buffon sí y ahí hay motivos para temer. Un partido bueno suyo lo arregla todo, siempre bien compensado con otro bueno de Casillas.

Si en ataque la posesión de España puede rozar el 80% -salvo sorpresa de planteamiento tanto en uno como en otro equipo- en defensa es donde las dudas se disparan. Es ciero que ayer la pareja de centrales que regaló a Charisteas el gol de Grecia no va a ser la titular, pero es que la titular no me inspira ninguna confianza ante Toni. Puyol y Marchena tienen más oficio y pueden terminar por sacar de quicio al grandullón italiano, pero nos han metido tres goles y los tres han venido de centrocampistas grandes, difíciles de marcar por su movilidad y rematadores. Esto es, Toni. No está Pirlo y eso tranquiliza ya que ni Ambrosini ni Perrota son pasadores y De Rossi es probable que esté más ocupado en defender que en atacar. Donadoni es así. Por tanto, la amenaza de balones colgados es un hecho pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que el mejor jugador de Italia con el balón no jugará. Resto para los italianos, sumo para los españoles.

España tiene mejor ataque y más recursos técnicos pero Italia isnpira miedo incluso con el peor equipo que haya pisado la capa de la tierra. Eso sí, deberíamos comenzar a mentalizarnos. Si no se llamara Italia, si se llamara Bulgaria, por ejemplo, afirmaríamos sin miedo a equivocarnos el probable pase a cuartos de final. Por jugadores, por juego mostrado y por equipo en general, España tiene posibilidades de pasar. Además, pienso que para los seleccionados se´ra más fácil motivarse ante Italia que ante Rumanía. No hay que tener miedo, obviando mi temor inusitado siempre que suena el Fratelli d'Italia. Hay que creer, como dije ya ayer. Creer en que por primera vez España es un equipo con las ideas claras, con buen fútbol y con mentalidad ganadora. Sólo queda esperar. Lo demás, sobra. Disfrutemos de los cuartos de final, esta noche mismo, plato fuerte: Portugal - Alemania.

Vía | Más que Fútbol, As
Imagen | Marca, As, El País

Más que Fútbol ● 2008

sábado, 14 de junio de 2008

Austria y Suiza 2008 | Hundimiento azul (Día 7)

Andrés Pérez | Dirk y Klaas deben estar exultantes. Como media Holanda. Ayer, el desde ya favorito número uno para ganar la Eurocopa a falta de que España se enfrente esta tarde a Suecia, vapuleó a una Francia que si bien tuvo oportunidades destacables durante todo el partido dejó una sensación de apatía desagradable para toda su afición. Francia es un equipo viejo, descompuesto y sin motivación. Desde la retirada de Zidane no se ha producido un relevo generacional intenso y Domenech ha seguido contando con viejas glorias en estados lamentablemente deprimidos. Henry, Thuram, Abidal, Vieira, Makélélé, todos ellos estaban ya hace muchos años, en la época gloriosa de Francia. Pero ahora tienen diez años más, y junto a su envejecimiento no han llegado nuevas figuras jóvenes de primer nivel. Las hay, sí, pero no como para sustituit al equipo entero. Ayer se llevó cuatro goles de la atrevida Holanda de Van Basten, que funciona como un reloj y que es más mecánica que nunca. Cuando hay que tocar y manejar el partido, lo hace, cuando hay que aguantar y jugar a la contra, lo hace, y cuando hay simplemente que defender, también lo hace. Y todo bien.

Van Basten se llevó innumerables críticas tras el Mundial que apeó a Holanda en octavos de final frente a Portugal. En aquel Mundial, Holanda llegó a octavos gracias a las ayudas arbitrales contra Costa de Marfil, pero en esta Eurocopa, es difícil pensar que Holanda vaya a ser apeada en cuartos de final. Se enfrentará al equipo que se quede segundo en el Grupo D, el de España, y es favorita a ganar contra quien juegue. Incluso contra España. Abrió la lata bleu Kuyt con un testarazo perfecto. Francia, especulativa a más no poder, enfrascada en ese estilo italianesco que le llevó tristemente a la final del Mundial, no supo que hacer. Tan sólo Riberý, genio y figura desde cualquier posición del campo, parecía saber que Francia necesitaba irse arriba. Los franceses tuvieron muchas ocasiones que Van der Sar paró y se unió más aún a la desesperación francesa. La segunda parte comenzó como la segunda, salvando que Henry falló una ocasión clarísima y que Van Persie marcó la suya. Recortó el inefable Henry pero al minuto Robben -entonadísimo- se inventó el tercero de Holanda, que a partir de ahí se dejó llevar hasta el último y espectacular gol de Sneijder. Cuidado con Holanda.

Por su parte, los otros azules, los azzurri, empataron y gracias ante Rumanía, equipo que de ganar a Holanda estará matemáticamente clasificado para cuartos de final en lo que es una carambola nada descartable. Francia e Italia, los dos finalistas del Mundial -vaya tela-, tienen un punto cada una y Rumanía dos. Holanda es ya matemáticamente primera así que es de preveer que sacará a los reservas contra Rumanía. Si Rumanía gana ante Holanda B dejará a los dos azules hundidos en la fase de grupos. Italia jugó bien, dentro de lo que cabe, con las novedades de De Rossi, Del Piero y Perrotta en ataque. En realidad sirvió de poco. Los italianos se olvidaron de jugar y se dedicaron a colgar balones constantemente al área rumana, donde esperaba el gigantón Toni para cazar alguno. Y resultó que quienes fueron cazados fueron ellos mismos, caminaba la segunda parte de un partido frenético con ocasiones de ambos rivales y Zambrotta le regaló el gol a Mutu en una cesión estúpida del defensor del Milan.

Mutu no perdonó y el gol dejaba fuera a Italia, que acto seguido reaccionó, sacó a Cassano -el mejor de Italia ayer- y se dedicó a colgar balones una y otra vez. En uno de ellos, Lobont, que lo había parado todo -mención aparte el gol anulado a Toni, legal- se olvidó de Panucci en el segundo palo y el héroe de Escocia lo fue también ante Rumanía. Sin embargo, como a Italia todo le sale mal y ya ni siquiera es un seguro de vida en defensa, Panucci pasó de héroe a villano en lo que va de un respiro a otro. Agarró escandalosamente a Niculae dentro del área pero el penalty lo paró Buffon, que deja viva a Italia. Un dato, de los diez goles marcados en el grupo C, siete son de Holanda, y otro dato, si Rumanía pierde y Francia e Italia empatan, se clasificaría Rumanía con dos puntos por mejor gol average. El grupo de la muerte resultó ser el grupo de la comedia.

Noticias Relacionadas:
Vía | As, You Tube
Imagen | Marca

Más que Fútbol ● 2008

lunes, 14 de agosto de 2006

Una vez terminadas las vacaciones: Juventus

No se si me voy a acordar de como se escribía pero bueno. Ya estoy de vuelta de vacaciones así que Más que Fútbol se pone de nuevo a funcionar.

Y como gran protagonista del verano: La Juventus. Se hace inevitable hablar de los fichajes este verano sin mencionar la vecchia signora, cada día más en el pozo de segunda. Los grandes de europa se han repartido a cachos la Juventus y solo dos fieles al club (uno por la edad y otro por el símbolo que es) se han quedado en Turín, Nedved y Del Piero. Cannavaro, Emerson y Capello recalaron en el proyecto de Calderón, que a falta de clase ficha cemento. Thuram y Zambrotta han ido al Barça para mejorar la peor línea del equipo baulgrana e Ibrahimovic y Vieira no se movieron muy lejos, fueron a Milán, al Inter para completar el equipo virtualmente campeón de los dos últimos años.
Camoranesi, Buffon y Trezeguet no ven otra solución que no sea otra que la salida. Bojinov, Chiellini, y Lucarrelli de confirmarse el fichaje serán las nuevas caras encargadas de devolver el prestigio a el club bianconero, de aquí a dos años si todo va bien, estarán en primera con el equipo renovado de jugadores buenos y jóvenes. Pero, ¿quién devuelve dos años en el pozo?.

Se pueden buscar muchas causas para el entierro casi obligado de el club con más ligas en Italia, pero una realmente es la culpable: Luciano Moggi, el Moggi-gate (de Watergate y Nixon). Nixon fue descubierto por la prensa en una trama de espionaje a los demócratas cuando era presidente. El escándalo salpicó a todo el gobierno republicano de 1974, Nixon dimitió. No se a quién se le ocurrió el nombre, pero las similitudes son las mismas , 30 años después el mayor escandalo de la historia del fútbol manda a uno de los clubes más poderosos de la historia a un pozo que se avecinaba sin fondo ante la sanción de 30 puntos menos al comenzar la Serie B, lo que la condenaba a Serie C. Más tarde la sanción se quedó en 17 puntos menos debido a la reducción de penas ante las alegaciones de todos los clubes implicados, Milan, Fiorentina y Lazio presentes.

Muchos podrían pensar que el escándalo abarca solamente a los árbitros, lo cual es un error de magnitudes igualables a la estafa generalizada de la Juventus. Además no es la primera vez que la Juventus está relaccionada con
actividades fuera de la ley, ya en los lejanos noventa el dopaje fue causa de que la Juve fuera a juicio y nombres como Zidane o Del Piero hubieran de testificar ante la justicia.
De ahí las escuchas telefónicas. En un principio las sospechas de la policía buscaban escándalos de dopaje y se encontraron con algo más grave. Buscando jeringuillas encontraron árbitros y directores de árbitros corruptos, y la cosa degeneró en manipulaciones de la prensa, de la policía, bancos, agencias de representantes y hasta lista de seleccionados de Italia. Un cúmulo de errores catástroficos provocados, fueron descubiertos a base de escuchas telefónicas a Moggi, por el cual se descu
brió que tenía un tráfico de llamadas en su móvil de 1.000 charlas al mes redondeando a lo bajo, charlas en las que manipulaba todo para que su Juventus ganara, más de 30 árbitros implicados, altos dirigentes de la federación, el presidente del Lazio, Lippi y el presidente del banco más grande de Italia.
La policía sobornada para que nadie se enterara, un programa de televisión de moviola deportiva que no emitía las imágenes más polémicas de la Juventus, un banco que amenazó a la Roma con mandarle a la bancarrota (pidiendo de golpe el dinero del prestamo) si no daba a la Juventus a Capello y Emerson (ellos no lo sabían) tras un contacto de la sobrina del presidente que trabaja en GEA, agencia de representación de la familia Moggi que al tener a Lippi en sus filas le presionaban para que todos los jugadores se hicieran de GEA al ver que Lippi convocaba a los de GEA, y así se enriquecían más y más... y por supuesto compra de árbitros que propiciaban victorias complicadas de la Juventus.

Los viejos tópicos "Tienen el árbitro comprado" o "Vaya robo" nunca más podrán ser tomados a broma o de forma irónica en Italia, el país del caos político y de los grandes empresarios mezclados en política sospechosos de corrupción, el país en que los fantasmas del fútbol se aparecieron un verano de 2006. Allí donde los aficionados turineses perdieron la ilusión, aficionados golpeados con tragedias como la de Heysel que no merecían tal engaño, tal golpe tremendo. Luego se extrañaran que Delle Alpi nunca se llene.
Preguntese Moggi, no sere yo quien diga que es usted culpable, ¿pero merecía la pena jugar con el corazón de miles de personas que creían en algo que no era más que una ilusión?

Jugó a ser rey de Italia y perdió, el puesto de rey está reservado a gente noble y honrada. La pena es que pagarán los que menos culpa tienen y Moggi estará tranquilamente en una cárcel a lujo completo, y cuando salga en Cerdeña de vacaciones. Mientras la Juventus seguirá campando por campos de segunda o luchando por no descender. Que así no sea.