Y como gran protagonista del verano: La Juventus. Se hace inevitable hablar de los fichajes este verano sin mencionar la vecchia signora, cada día más en el pozo de segunda. Los grandes de europa se han repartido a cachos la Juventus y solo dos fieles al club (uno por la edad y otro por el símbolo que es) se han quedado en Turín, Nedved y Del Piero. Cannavaro, Emerson y Capello recalaron en el proyecto de Calderón, que a falta de clase ficha cemento. Thuram y Zambrotta han ido al Barça para mejorar la peor línea del equipo baulgrana e Ibrahimovic y Vieira no se movieron muy lejos, fueron a Milán, al Inter para completar el equipo virtualmente campeón de los dos últimos años.
Camoranesi, Buffon y Trezeguet no ven otra solución que no sea otra que la salida. Bojinov, Chiellini, y Lucarrelli de confirmarse el fichaje serán las nuevas caras encargadas de devolver el prestigio a el club bianconero, de aquí a dos años si todo va bien, estarán en primera con el equipo renovado de jugadores buenos y jóvenes. Pero, ¿quién devuelve dos años en el pozo?.

Se pueden buscar muchas causas para el entierro casi obligado de el club con más ligas en Italia, pero una realmente es la culpable: Luciano Moggi, el Moggi-gate (de Watergate y Nixon). Nixon fue descubierto por la prensa en una trama de espionaje a los demócratas cuando era presidente. El escándalo salpicó a todo el gobierno republicano de 1974, Nixon dimitió. No se a quién se le ocurrió el nombre, pero las similitudes son las mismas , 30 años después el mayor escandalo de la historia del fútbol manda a uno de los clubes más poderosos de la historia a un pozo que se avecinaba sin fondo ante la sanción de 30 puntos menos al comenzar la Serie B, lo que la condenaba a Serie C. Más tarde la sanción se quedó en 17 puntos menos debido a la reducción de penas ante las alegaciones de todos los clubes implicados, Milan, Fiorentina y Lazio presentes.
Muchos podrían pensar que el escándalo abarca solamente a los árbitros, lo cual es un error de magnitudes igualables a la estafa generalizada de la Juventus. Además no es la primera vez que la Juventus está relaccionada con actividades fuera de la ley, ya en los lejanos noventa el dopaje fue causa de que la Juve fuera a juicio y nombres como Zidane o Del Piero hubieran de testificar ante la justicia.
De ahí las escuchas telefónicas. En un principio las sospechas de la policía buscaban escándalos de dopaje y se encontraron con algo más grave. Buscando jeringuillas encontraron árbitros y directores de árbitros corruptos, y la cosa degeneró en manipulaciones de la prensa, de la policía, bancos, agencias de representantes y hasta lista de seleccionados de Italia. Un cúmulo de errores catástroficos provocados, fueron descubiertos a base de escuchas telefónicas a Moggi, por el cual se descu
brió que tenía un tráfico de llamadas en su móvil de 1.000 charlas al mes redondeando a lo bajo, charlas en las que manipulaba todo para que su Juventus ganara, más de 30 árbitros implicados, altos dirigentes de la federación, el presidente del Lazio, Lippi y el presidente del banco más grande de Italia.La policía sobornada para que nadie se enterara, un programa de televisión de moviola deportiva que no emitía las imágenes más polémicas de la Juventus, un banco que amenazó a la Roma con mandarle a la bancarrota (pidiendo de golpe el dinero del prestamo) si no daba a la Juventus a Capello y Emerson (ellos no lo sabían) tras un contacto de la sobrina del presidente que trabaja en GEA, agencia de representación de la familia Moggi que al tener a Lippi en sus filas le presionaban para que todos los jugadores se hicieran de GEA al ver que Lippi convocaba a los de GEA, y así se enriquecían más y más... y por supuesto compra de árbitros que propiciaban victorias complicadas de la Juventus.
Los viejos tópicos "Tienen el árbitro comprado" o "Vaya robo" nunca más podrán ser tomados a broma o de forma irónica en Italia, el país del caos político y de los grandes empresarios mezclados en política sospechosos de corrupción, el país en que los fantasmas del fútbol se aparecieron un verano de 2006. Allí donde los aficionados turineses perdieron la ilusión, aficionados golpeados con tragedias como la de Heysel que no merecían tal engaño, tal golpe tremendo. Luego se extrañaran que Delle Alpi nunca se llene.
Preguntese Moggi, no sere yo quien diga que es usted culpable, ¿pero merecía la pena jugar con el corazón de miles de personas que creían en algo que no era más que una ilusión?
Jugó a ser rey de Italia y perdió, el puesto de rey está reservado a gente noble y honrada. La pena es que pagarán los que menos culpa tienen y Moggi estará tranquilamente en una cárcel a lujo completo, y cuando salga en Cerdeña de vacaciones. Mientras la Juventus seguirá campando por campos de segunda o luchando por no descender. Que así no sea.