lunes, 4 de abril de 2011

El scudetto se tiñe de color rossonero


Víctor Úcar | Los derbis tienen algo especial. Siempre que se disputa un encuentro de estas características los equipos se juegan mucho más que tres puntos. Historia, orgullo y respeto son algunos de los valores que el equipo vencedor añade a su currículum al derrotar a su eterno rival. Además, si el partido se disputa en la recta final de la liga y la diferencia entre ambos equipos es mínima, entonces el choque se contempla como trascendental y decisivo. Así ocurrió el sábado en San Siro. El liderato se jugaba en la ciudad de Milán, y posiblemente el título de la Serie A. Milán e Inter de Milán llegaban a la cita con apenas dos puntos de diferencia a favor del conjunto dirigido por Allegri, por lo que una victoria interista habría dejado la disputa del título mucho más apretada. Pero el Inter no es el mismo equipo del año pasado.

La marcha de Mourinho y la consecución del triplete la temporada pasada parecen muy lejanos en este momento. La escuadra neroazzurra es una sombra de lo que fue hace un año. Es cierto que, a diferencia de su vecino rossonero, el conjunto de Leonardo se mantiene entre los ocho mejores clubes del continente, siendo el único representante italiano en competiciones europeas. Pero las sensaciones y la dinámica del equipo no permiten ser muy optimistas. El dominio que los interistas han impuesto en el campeonato doméstico a lo largo del último lustro —incluyendo el polémico caso Moggigate— parece llegar a su fin. Paradójicamente, el equipo con el que comparte casa está más cerca de romper su sequía en el Calcio —no gana la liga desde la campaña 2002/2003—, y todo ello gracias a una victoria justa y convincente.

El encuentro comenzó con un gol tempranero. Apenas se habían sentado los aficionados en las gradas cuando el brasileño Pato aprovechó un rechace dentro del área para adelantar al Milán a los 42 segundos de partido. El Inter no empezaba con buen pie. Y lo cierto es que, a pesar de contar con ocasiones a lo largo del choque, no demostró ser el equipo serio y trabajado que hemos acostumbrado a ver en los últimos años. Por su parte, los pupilos de Massimiliano Allegri se tomaron el choque como una final, y por eso no decepcionaron. Es cierto que la expulsión de Chivu a los diez minutos del segundo tiempo dejó al Inter todavía más mermado, pero la escuadra neroazurra, puede que con la vista puesta en su cruce de cuartos de final de Champions contra el Shalke 04 del próximo martes, dio más importancia a las individualidades y se olvidó que al fútbol hay que jugar en equipo. Con Eto’o sin puntería, Sneijder desaparecido y una defensa muy lenta y algo endeble, el actual campeón del scudetto no fue rival para su vecino en San Siro.


Y es que la actitud ganadora la pusieron los jugadores del Milán. Seedorf ejerció de director de orquesta. Pato asumió el papel de killer. Pero en realidad la clave del partido fue que todos los jugadores del conjunto rossonero funcionaron como un equipo, remando siempre hacia el mismo lado, buscando un juego de combinación y abriendo el campo por las bandas. Así llegó el segundo gol del Milán, también el segundo en la cuenta personal de Pato, que remató con la testa a placer un centro de Abate. Ahí se terminó el partido. Y eso que todavía restaba media hora de juego. La expulsión de Chivu le hizo mucho daño al Inter, que no fue capaz de acortar distancias. Ni siquiera el hecho de volver a ver a Diego Milito sobre el campo inspiró a sus compañeros. Finalmente, cuando el partido agonizaba, Cassano transformó un penalti que él mismo había sufrido. Apenas un minuto después, el polémico jugador italiano se marcharía a la ducha por una entrada sin sentido que suponía su segunda tarjeta amarilla. Pero era una mera anécdota.

Tras esta victoria, el bloque milanista da un claro puñetazo sobre la mesa, y a falta de siete jornadas para el final del campeonato, se confirma como el máximo candidato al título. Es cierto que el Nápoles continúa a solo tres puntos de los milanistas —venció 4-3 a la Lazio en un partido vibrante—, y que el Inter todavía tiene opciones – le separan solo cinco puntos del liderato -, pero lo cierto es que la victoria en el derby ha reforzado moral y deportivamente al Milán. Sin duda, la regularidad que está mostrando el equipo de Allegri explica su solidez en el campeonato doméstico, aunque también es verdad que aún no hay nada decidido. El mes de abril será decisivo, pero el scudetto cada vez pinta más rossonero.

Imagen | Medio Tiempo

1 Comentarios:

Mohorte dijo...

Me gusta particularmente este Milan. Principalmente porque cuenta con tipos como Seedorf y, en otro orden, porque juega Cassano, una particular debilidad del que aquí escribe.

Me alegraría que ganara el scudetto. Tiene una buena base de cara al futuro y un ataque realmente espectacular con Robinho, Pato, Ibrahimovic y Cassano. Aunque, en realidad, tampoco me quejaría si el Nápoles repite título tantos años después.