miércoles, 2 de diciembre de 2009

Que el espectáculo no pare

Andrés Pérez | Era cuestión de tiempo que el escándalo salpicara a España. Hace un par de días ya se comentó en Más que Fútbol el siniestro escándalo que estalló en Alemania y que, además, no era el primero de esta índole. Pues bien, el fútbol español también está lacerado por la apuestas ilegales de quienes protagonizan la competición, esto es, los futbolistas. Qué quieren que les diga. Tampoco me parece ninguna novedad. Que el fútbol está podrido ya lo sabíamos. Que nadie quiere verlo, también, y que es mucho mejor ocultarlo, lo mismo.

No hay que retroceder demasiado en el tiempo. Ahora ha quedado en el olvido pero el año pasado Jesuli denunció un supuesto amaño entre Málaga y Tenerife para que el equipo malacitano ascendiera a primera división con la connivencia pasiva del Tenerife en detrimento de la Real Sociedad. La denuncia de Jesuli fue archivada, entre otros motivos, porque el protagonista y el resto de partes implicadas se indignaron muchísimo ante lo publicado en El Mundo, escuchas que demostraban por medio de conversaciones entre Badiola, presidente de la Real, y Jesuli el amaño.

La investigación duró apenas un día y fue muy decidora de cómo se hacen las cosas en España y en el fútbol en particular. Mejor no tires de la manta, no vaya a ser que suceda algo malo y la gente comience a pensar que todo esto es una farsa. No todo es una farsa pero es evidente que hay mucha suciedad oscura en los profundos pozos del fútbol. Ya sea el dopaje, el amaño de partidos o jugadores vendiendo su alma al diablo por cuatro euros más de los que ganan en sus multimillonarios salarios.

La cuestión es si queremos verlo o no. De si nos interesa saber qué hay de malo para erradicarlo y obtener un espectáculo real. Y todo ello a pesar de que las pruebas son jugosas y extensas. El fútbol es experto en hablar de "casos aislados" y "situaciones particulares", siempre intentando que ningún escándalo se extrapole al resto de la competición. El Moggigate ya queda en el olvido y pocos parecen recordar que, efectivamente, hubo un equipo un día que compró todo lo que uno puede comprar con dinero para ganar varias Ligas en Italia. Y en el olvido, premeditado no lo olviden, de tales situaciones encontramos el hecho de que hoy, cuando un escándalo como éste salpica a nuestra Liga, todos callemos como putas y corramos un tupido velo.

De investigar a fondo nada. De sancionar estrictamente menos. Hay siete, hasta la fecha, futbolistas implicados, la mayoría de segunda a excepción de uno particular y notorio: López Vallejo, portero titular del Real Zaragoza, conjunto que el año pasado ascendió y hoy intentan salvar su culo en primera. Quédense con este nombre: probablemente no lo vuelvan a oir, como tampoco leerán demasiado sobre tamaño escándalo. Es preferible que, aunque se investigue, las penas disciplinarias sean vagas y laxas y lo de las apuestas ilegales no sea más que tema del día, no del año. Que el espectáculo no pare, cueste lo que cueste.

No me gustaría cerrar el post sin recordar algo que ya escribí en su día a raíz del caso Jesuli: "Barrer un poco el piso no viene mal de vez en cuando. Parece que sale algo y la gente se olvida de todo el polvo que queda dentro. La cuestión es ¿cuánto polvo tenemos en casa?". Pues eso.

P.D.1

Me ha gustado este post de Diarios de Fútbol al respecto aunque temo que refleja demasiado bien lo que sucede:

Hasta ahora veíamos la corrupción en el fútbol como un fenómeno lejano, de liga pobre del este, de equipos cuyo nombre apenas sabíamos escribir. Ricos con intereses en el negocio futbolístico, con beneficios ilícitos conseguidos en las apuestas y la especulación. Un fenómeno mafioso medio ruso, medio turco, medio ucraniano, siempre al otro lado del mundo; donde las leyes son blandas para los poderosos y duras para los que no tienen nada.

Claro. Si queremos ver únicamente eso será lo que finalmente terminemos viendo.

P.D.2

Por supuesto no esperen mayor cobertura de este asunto en nuestra bonita prensa deportiva que la que pueda merecer algún tipo como Verdasco pasando de cuartos en un torneo de segunda. En As tenemos que bajar la ruleta del ratón varios segundos hasta llegar a la noticia. En Marca aparece a la derecha de la relevantísima noticia sobre Kaka' y su posible titularidad para el próximo partido. Ya es algo. En As si quieres interesarte sobre el asunto has de tragarte antes cosas tan interesantes como la mala integración de Benzema, que va estrellando coches porque el tipo, a pesar de la millonada que cobra y de jugar en el mejor equipo de la historia, lo está pasando realmente mal.

P.D.3

Aquí el comunicado de la Federación. Como ven muy extenso y amplio.

Noticias relacionadas | Owned (Flitrando la realidad)
Vía | As, Marca, Diarios de Fútbol, Más que Fútbol, El País
Imagen | Diario Equipo, Daily Mail, Marca

lunes, 30 de noviembre de 2009

Paradoja (Jornada 12)

Andrés Pérez | Paradójicamente, el Real Madrid perdió el partido que mejor disputó en toda la temporada. Cosas del clásico, de la mística y del rival, supongo. Saltó el Madrid ciertamente ordenado y sabedor de su rol: esperar al Barça con las líneas muy juntas y no tan atrás como el año anterior. Presión axfisiante en medio campo, rápida recuperación y velocidad arriba en ventaja numérica. Lo hizo de maravilla hasta que el fuelle se terminó y Kaka', ciertamente inspirado los primeros veinte minutos, y Ronaldo, peligroso, como siempre, se cansaron. Por cierto, sin noticias de Higuaín, ese maravilloso delantero experto en Valladolid, Xerez, Sporting y demás pero nulo ante Milan, Liverpool o Barça, donde la verdadera talla de un jugador se define. Para cuando el Madrid se hubo cansado, el Barça, que no cuajaba un mal encuentro, se encontraba distraído. Aturdido por el ímpetu del eterno rival. Le costó la primera pate e Ibrahimovic para imponer su ley.

Lo hizo a pase de Alves y de volea, el gigantón sueco, esplendoroso, magnífico, irrepetible, genial, peligrosísimo. Los adjetivos no son suficientes. Un golazo y tres puntos, pero más allá de todo eso, tres puntos justificados frente al mejor Madrid del año. Como digo, el partido podría satisfacer a ambos conjuntos. El Barça no jugó su mejor encuentro pero estuvo sólido atrás y se marcó una buena segunda parte, apagando a un cansado Madrid por momentos; y, lo que es más importante, salió del campo con la certeza de que ni el mejor Madrid del año puede con un día mediocre por su parte. El Madrid tampoco debiera deprimirse. Plantó cara y se mostró como un equipo digno, que ya es bastante más de lo que viene haciendo durante toda la temporada.

Cansados todos, al término del encuentro las cámaras buscaban a Iniesta. No es para menos. Fue el mejor y demostró con argumentos plausibles porqué él puede merecer el balón de oro tanto como Xavi o Messi, aunque esa es ya otra historia. Es uno de los mejores jugadores del planeta y todos deberíamos sentirnos afortunados de poder contar con él en la selección. Sin más. 1-0 para el equipo de Guardiola y liderato, un clásico igualadísimo, precioso y satisfactorio. Sin duda, lo que se podía esperar de ambos conjuntos, algo, como digo, novedoso por la parte que le toca al Madrid, del que desconozco si dado el partido de hoy puede comenzar a levantar vuelo en su ideología futbolísitca.

El resto de la jornada no anduvo exenta de sorpresas. El Málaga resucitó frente al Sevilla y sacó un empate que pudo ser mucho más de no ser por, 1) Luis Fabiano y 2) la mala fortuna. El Valencia, nuevo segundo espada de la competición junto al conjunto hispalense, se dejó dos puntos frente al Mallorca, equipo revelación por méritos propios, en un penalti absurdo de Bruno. Por cierto, cada día me convenzo más: Villa es probablemente el mejor delantero del planeta. Qué capacidad.

Por abajo el Zaragoza demostró que lo pasará mal de aquí al final de temporada tras perder ante Osasuna. Pocas luces y muchas sombras, especialmente en lo concerniente a la actitud y la capacidad goleadora, pero como mínimo hubo algo de fútbol y varios rayos de esperanza de cara al futuro liguero. No mereció perder el Zaragoza ni tampoco ganar, lo cual es muy decidor de su fútbol: gaseoso, bonito cuando se pone pero sin pólvora ni energía. Osasuna se llevó los típicos tres puntos que en mayo salvan del descenso. El Zaragoza aún tendrá que encontrar esos tres puntos, temo. Por cierto, el Atlético ganó a costa del Espanyol y el Villarreal decidió inmolarse ante el Sporting, como el Racing ante el Athletic. El Getafe abusó del Xerez y de verdad que la zona baja de la tabla está interesantísima. Como la lucha por el título.

Resultados | (pincha aquí)

Clasificación | (pincha aquí)

El resumen del clásico |




Vía | YouTube, Marca
Imagen | El Mundo

martes, 24 de noviembre de 2009

Irlanda, Francia y la ONU

Irlanda y Francia, en cambio, siempre han gozado de una buena amistad, unidos por la religión católica y su común desprecio hacia la pérfida Albión. Ya no. Hoy, los irlandeses se sienten más cerca que nunca de sus antiguos opresores ingleses, que comparten de manera solidaria y ruidosa su indignación ante la clarísima injusticia sufrida esta semana ante la selección francesa de fútbol. Tal ha sido la enormidad del crimen que uno se queda asombrado ante la cordura del Gobierno irlandés. A la hora de escribirse esta columna, aún no habían convocado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para exigir sanciones económicas o proponer "una coalición de los dispuestos" contra el enemigo francés.

Andrés Pérez | John Carlin en El País sobre lo sucedido el pasado fin de semana. No todo lo referente a la prensa que se comenta en Más que Fútbol ha de ser malo, vaya. Hay calidad. Poca, pero la hay.

Vía | El País, Más que Fútbol

lunes, 23 de noviembre de 2009

Cambio de líder a pesar de todo (Jornada 11)

Andrés Pérez | Tuvo el Madrid un buen arranque frente al Racing de Santander y le sirvió para adelantarse en el marcador. De ahí al final, se diluyó. Peca de inconstante y de altanería el conjunto de Pellegrini sabedor de su enorme calidad individual, pero desconoce que en la virtud de sus jugadores reside el mal del fútbol grupal inconexo y superfluo que desarrolla. A pesar de todo, a pesar de rendirse a la vagancia tras anotar su tanto, a pesar de que el Racing demostró que de haber salido al Bernabeú con un planteamiento más valiente hubiera obtenido mayor recompensa, el Madrid es líder. Lo es porque el Barça es mucho más inconstante, como el Madrid, que el año pasado. Su fútbol a pleno rendimiento sigue siendo inapelable pero sus momentos de esplendor son menos frecuentes esta temporada. De ahí su empate en Bilbao. De ahí que el Madrid llegue líder al Camp Nou.

Merece un epígrafe particular el caso del Barça. Se acerca a una de las semanas claves de toda la temporada con más dudas que certezas, sabedor de su menor efectividad y con Messi perdido y entre algodones. No deberían dispararse las alarmas ya que, no en vano, insisto, el Barça sigue siendo el mejor equipo de España en cuanto a fútbol propuesto y resolución de cara a portería. Pero falla en la regularidad. Pasa de una apatía desesperante al frenesí imparable de la temporada pasada. En la auto-complacencia reside la trampa que se crea a sí mismo el propio Barça, y las dudas le han llegado frente al Inter, jugándose la clasificación para octavos de la Champions, sin liderato y recibiendo a un Madrid presumiblemente inspirado tras la vuelta de Ronaldo.

Parece evidente que el Barça aún no ha alcanzado la excelencia del año pasado, pero también que el Madrid no está en condiciones de discutirle gran cosa el próximo fin de semana si ambos practican el fútbol que conocen. También parece dudoso que este año el Barça arrase del modo que lo hizo el pasado en la Copa y, especialmente, en Europa. Sea como fuere es cuestión de tiempo su recuperación, en caso de llegar, claro está. Sigue habiendo vida tras los dos grandes y una vida bastante agradable. Tanto el Sevilla como el Valencia, dos equipos que han encontrado su identidad, se muestran como la alternativa a los dos grandes.

Notoria alternativa en caso del Sevilla. Ventiló rápidamente a un ingenuo Tenerife por medio de armas proscritas al tiempo que legendarias: los extremos. Navas dio otro recital y Perotti demostró que crece partido a partido hacia un jugador de altos vuelos, muy por encima del ya olvidado, justamente, Capel. En su fútbol vertical, de amplio espectro ya que es moldeable para cada situación, repleto de goleadores, descubrimos el mérito de un Sevilla magnífico, al que da gusto observar. Algo parecido le sucede al Valencia. En la tradicional defensa hercúlea de sus últimos diez años, en un medio campo rocoso que le da una salida rápida al balón y en futbolistas eléctricos y escurridizos arriba nace su magnífica racha. Sus cuatro puntas de lanza se bastan para finiquitar un partido y de ahí la renuncia premeditada del Valencia a dominar a su rival por medio de la posesión. Ahogó al Osasuna, que no arranca.

Como tampoco lo hace el Atlético, desesperado frente a un Deportivo que en cierto modo mereció la misma suerte que su rival. Que el empate era lo más equitativo para ambos conjuntos era una evidencia, pero Pablo se encargó de perpetrar un penalti absurdo y que, efectivamente, era, supuso una nueva derrota del conjunto de Sánchez Flores. El Atlético se hunde en el fondo de la tabla como el Málaga, que empató cochambrosamente frente a un Zaragoza que, si bien cuajó un lamentable fútbol, mereció siempre más que su rival. El partido pasó por ser uno de los peores de los últimos 150 años, pero encontramos tal motivo en el césped de La Rosaleda, la-men-ta-ble. Como lamentable, barriobajero, paleto, rastrero, triste y sancionable fue la actitud de Apoño durante todo el partido, escupiendo a la cara de Ander Herrera. Un vergonzoso personaje que no merece mayor protagonismo y que se retrata a sí mismo con sus actos. Se dedicó todo el partido a provocar sin aportar nada de valor para su equipo. Patético.

Resultados | (pincha aquí)

Clasificación | (pincha aquí)

Osasuna - Valencia |



P.D.

No tiene demasiado que ver con la actualidad liguera, pero no se ve un 9-1 todos los días. El Tottenham al Wigan.



Vía | YouTube, Más que Fútbol, Marca
Imagen | El País

viernes, 20 de noviembre de 2009

Noticiario fúnebre

Andrés Pérez | Aquí van tres ejemplos de cómo el fútbol, a pesar de sus grandezas, está rodeado de miseria, para desgracia de todos sus aficionados.

El primero de ellos es de hoy mismo y nace en Alemania, teutón país donde ya en 2005 un árbitro llamado Robert Hoyzer fue condenado a dos años y medio de cárcel por pertenencia a una banda de apuestas ilegales internacional y amañar partidos. Resulta que la fiscalía de Bochum, de la que supongo sin miedo a equivocarme una mayor eficacia que cualquier fiscalía española que se ocupe de un escándalo deportivo, ha descubierto más de 200 partidos amañados por las apuestas ilegales. Entre ellos tres de la Copa de Europa y doce de la Europa League. El escándalo salpica a ligas menores del este de Eurpoa y a las segundas divisiones de, por ejemplo, Alemania, donde ya hay 15 detenidos.

De acuerdo con los datos de la fiscalía, Alemania está afectada con 30 casos, entre ellos cuatro de segunda división, tres de tercera y 18 de ligas regionales. La red internacional de apuestas futbolísticas ilegales ordenó al parecer pagos a jugadores, árbitros y dirigentes de alto rango de ligas europeas para manipular el resultado de los partidos.

Jugadores, árbitros y altos dirigentes. Todos metidos en la pomada. ¿Se acuerdan del caso del Málaga, la Real Sociedad y Jesuli? Su repercusión mediática duró dos días. El fraude está considerado como delito pero en España interesa muy poco investigar a fondo sobre estas peculiares prácticas delictivas que tanto daño causan al deporte.

De Alemania a Francia. Henry controló con la mano y en su infausta acción descubrimos porqué Francia acudirá al Mundial de Sudáfrica en detrimento de Irlanda. Fue una injusticia de calibre histórico pero el problema no radica en la solución que se quiera dar a posteriori sino en un retraso tecnólogico evidente. Con una sencilla televisión en la que el árbitro pudiera comprobar si se había cometido infracción o no, la polémica hoy sería inexistente e Irlanda caminaría rumbo Sudáfrica. No es nada descabellado: en el fútbol americano el tiempo se detiene cuanto sea necesario con tal te esclarecer los lances del juego.

Irlanda ahora pide que el partido se repita y Henry, protagonista arrepentido que en su momento advirtió al árbitro en cuestión de la ilegalidad que había cometido, también, en un gesto que le honra pero que servirá de poco consuelo para los irlandeses: la FIFA ya ha dicho que ni de coña. El tema es tan absurdo que hasta Sarkozý, muy preocupado, llamó al primer ministro irlandés para pedirle disculpas. Con lo fácil y sencillo que es colocar una televisión en la banda.

Y de Irlanda, Europa, el mundo occidental tan preocupado por estas injusticias diarias que envalentonan la opinión pública de todo un país, a África, donde los problemas van mucho más allá de una polémica decisión arbitral. Argelia y Egipto se odian. Son aficiones rivales y como tal así lo demuestran: el pasado miércoles la selección argelina tumbo a la egipcia y se clasificó para el Mundial. Lo que vino después fue una tragedia: 14 personas murieron en accidentes de tráfico en Argelia celebrando el pase de su selección. El ejemplo perfecto de cómo el fútbol radicaliza las conciencias y sirve como excusa para el fanatismo. Egipto y Argelia hubieron de jugar en Sudán su encuentro. Imaginen hasta qué punto enloquecieron las hinchadas respectivas como para reisgnarse a jugar en un país que lleva 25 años inmerso en una guerra civil.

El fútbol señores. Toda su grandeza oscurecida por sus miserias. Fin del noticiario fúnebre futbolístico de hoy.

Vía | El Mundo
Imagen | El Mundo, El País

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Cinco segundos de paz

Andrés Pérez | Cuando el paso de los años tinte de sepia el recuerdo de aquella Eurocopa, la de 2008, cada aficionado a la selección guardará en su memoria un detalle insignificante que ejemplificó en su momento todo lo que aquello supuso. El mío reside en los cuartos de final, frente a Italia, en la tanda de penaltis. Si España anotaba aquel penal, pasaba de cuartos. La barrera maldita estaba a once metros y el encargado de derrumbarla era un tal Cesc Fábregas, líder absoluto del Arsenal con tan sólo 21 años. A él se encomendaba un sueño, una maldición que romper. Yo me encontraba sentado en una silla de un apartamento de Salou.

El curso universitario había terminado escasas semanas antes y como es menester en residentes jóvenes de Zaragoza, la localidad tarraconense fue lugar de colonización masiva. También por nuestra parte ya que, entendamos, la originalidad no era nuestro mayor fuerte a la hora de elegir destino vacacional. El caso es que allí nos hallábamos frente a un televisor destartalado en silencio sepulcral. Suena a tópico pero no deja de ser cierto: la tensión se mascaba en el aire y el nerviosismo se traducía en cojines a modo de uñas y muñones por dedos. La noche se había echado encima y la hora nos era indiferente. Un penalti daba la gloria o enterraba el sueño. Nos jugábamos demasiado como para estar atentos a cualquier otro aspecto de la vida que sucediera en los alrededores.

Podría haber surcado el cielo un unicornio rosa fosforito cantando el himno de Italia. No nos hubiéramos percatado. En tal tesitura, dos de los allí presentes íbamos cinco segundos por delante del resto. Un minúsculo aparatito hacía las veces de radio y escuchábamos cariacontecidos Carrusel Deportivo, producto de nuestra larga tradición de tardes de domingo acompasadas por un transistor. La diferencia entre emisión televisiva y radiofónica permitió durante todo el partido que supiéramos de antemano el desenlace del drama que se cuajaba en el Ernst Happel de Viena.

Conllevaba sus ventajas y sus innegables inconvenientes. Por un lado el corazón no palpitaba al ritmo desenfrenado del resto de nuestros compañeros y por otro, la emoción instantánea de cualquier lance del juego nos era privada. Sin embargo allí seguíamos cuando Fábregas se disponía a lanzar el penalti. Cinco segundos por delante de la humanidad, entendida como las seis personas que frente al televisor nos agolpábamos ansiosos de conocer el éxito. No existía nada más en el mundo que aquella habitación y aquel aparato que emitía aquel partido. Nada importaba ya. Tan sólo el gol de Fábregas.

Cuando Fábregas aún no había salido del círculo central, junto al resto de sus compañeros, nosotros ya conocíamos su particular ritual antes de golpear la bola. Había besado el cuero en nuestra imaginación antes siquiera de haber alcanzado el área en la televisión. Mientras tomaba carrerilla ya conocíamos el desenlace, fatal o genial, redentor o desdichado. El shock fue tal que nos quedamos paralizados. A mitad de camino entre el respeto y la incredulidad, nuestra expresión facial no varió un milímetro cuando Manolo Lama estalló en la absoluta desidia. Nuestro pulso no varió cuando la pelota dirigida por Fábregas engañó a Buffon y se coló en la portería de Italia.

El silencio reinaba y sin embargo conocíamos el final. Fueron cinco segundos mágicos. La euforia se desbordaba en nuestro interior y, sin embargo, de cara a la galería mostrabamos una frialdad inexcrutable. Una expresión petríficada de la que nada podía inituirse. Cuarenta y cuatro años de desdicha brotaron en nuestro interior erizando el vello de nuestros brazos, humedeciendo nuestras pupilas, obnubilando nuestra mente. Trasportándonos a otro tiempo y a otro lugar, fuera el que fuera. El alivio transpiró por nuestras pieles mientras el resto de desgraciados aún suspiraban por conocer el resultado final.

Cuando la televisión mostró el gol que ya conocíamos, cuando el pase de España a semifinales se hizo efectivo a ojos del resto de inquilinos que aquella noche compartían con nosotros sus fobias y sus miedos, un desesperado sonido reverberó por nuestras gargantas. Aquellos cinco minutos de silencio, de inexpresividad, estallaron de manera especial en quienes durante más de noventa minutos supimos todo cinco segundos antes que el resto. Desconocimos qué proferían nuestras cuerdas vocales pero nos daba igual. Los otros cuatro compañeros se levantaron encolerizados y automáticamente hicimos lo propio, aquello que anhelabamos hacer durante cinco segundos de reflexión que se hicieron eternos. Cinco segundos en los que asumimos que ya, que podíamos, en los que pensamos: "Ya está".

Junto a ellos celebramos aquel pase como si del mismo título se tratara. Los fantasmas habían volado de una maldita vez. Lo que vino después es inenarrable porque una niebla de euforia destiñe mis recuerdos. Pero aquellos cinco segundos supusieron, sin duda alguna, lo que esa Eurocopa significó para España en su conjunto. Una sensación de alivio sin igual en la historia del deporte.

Tanda de penaltis con Carrusel |



Vía | Más que Fútbol
Imagen | De archivo