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lunes, 9 de mayo de 2011
La Premier se abona al Manchester United
Víctor Úcar | Eléctrico. Intenso. Agresivo. Convincente. Seguro. Con estos y muchos otros calificativos, el Manchester United se aseguró prácticamente el título de la Premier League ante el único rival que podía amenazarle, el Chelsea. Dicen que la fe mueve montañas, pues lo cierto es que los chicos de Sir Alex Ferguson se tomaron estas palabras ayer al pie de la letra, ya que a los 36 segundos ya habían dado el primer golpe sobre la mesa con un gol de Chicharito. Esa es la diferencia entre dos equipos que aspiran cada año a todo: solo el más mentalizado consigue alcanzar el éxito. Y es que en este deporte que tantas pasiones levanta no siempre gana el mejor, pero sí que lo suele hacer el que tiene más confianza en sus posibilidades. Ayer, únicamente un equipo creyó realmente en sí mismo en Old Trafford, y es por eso que, salvo catástrofe mayúscula, el United será el justo campeón de liga la próxima jornada.
A principio de temporada la gente estaba algo desilusionada con el proyecto de este club histórico. El fútbol del Manchester era poco vistoso y las pocas caras nuevas no entusiasmaron a la hinchada. Se apreciaban claras limitaciones y se dudaba del potencial de la plantilla. Sin embargo, ayer pudimos observar que los red devils han ido construyéndose poco a poco a lo largo del campeonato. Es cierto que no es una escuadra que juegue con exquisitez y la verdad es que no cuenta con la brillantez de otras temporadas. Sin embargo, el Manchester ha conseguido formar un equipo con unos valores que le han permitido estar en lo más alto. La solidaridad se ha impuesto este año a las individualidades. Además, el conjunto dirigido por Sir Alex Ferguson derrocha intensidad por los cuatro costados, presiona al equipo rival desde el minuto uno y aprovecha al máximo sus ocasiones de gol en cada partido. El Chelsea comprobó en la tarde de ayer por qué nadie ha sido capaz de anotar un gol en Old Trafford en los primeros 45 minutos de juego. Es por eso que el vendaval al que sometieron los red devils a los blues durante la primera media hora bastó para sellar una nueva victoria. Seguramente la definitiva para adjudicarse la Premier League.
Vidic y el mexicano Chicharito dejaron el partido encarrilado en el primer tercio del encuentro, ya que hasta entonces el Chelsea parecía no haber saltado todavía al césped. Carrick y un omnipresente Park Ji Sung noquearon el musculoso centro del campo ideado por los blues, y el ecuatoriano Valencia desbordó por la banda derecha con un descaro prodigioso. Arriba Rooney y Chicharito se movían con libertad, y un poquito más retrasado el incansable Ryan Giggs continuaba dando lecciones de fútbol. En la retaguardia, la defensa vivía tranquila y Van der Sar apenas tenía que intervenir. El Chelsea parecía no dar más de sí y era incapaz de mostrarse realmente como un serio candidato a revalidar el título de liga. Drogba, una vez más el mejor de los blues, trató de liderar a un equipo que vagaba por el terreno de juego sin las ideas claras y que estaba exhibiendo una actitud un tanto derrotista. Lo cierto es que el Chelsea saltó a Old Trafford sin ninguna esperanza y la justicia le correspondió con una derrota. La entrada de Torres y el gol de Lampard a 20 minutos del final se convirtieron en una mera anécdota. Los pupilos de Ancelotti sabían antes de nadie cómo terminaba la película.
En la recta final del encuentro, Chicharito dispuso de dos ocasiones clarísimas para certificar la victoria de los suyos, pero el hecho de verse ya campeón en su primera aventura con los red devils le impidieron concentrarse de cara a gol. Durante toda la temporada, hemos observado como el Arsenal parecía ser el único equipo capaz de acabar con la regularidad del conjunto dirigido por Sir Alex Ferguson. Sin embargo, los gunners volvieron a quedarse sin pilas en la recta final del campeonato y el Chelsea consiguió recortarle a los red devils nada más y menos que 12 puntos. Y es que, aunque a principios de marzo los blues estaban prácticamente descartados de la lucha por el título, su victoria en Stamford Bridge sobre el ManU logró devolverles la confianza que necesitaban para tratar de pelear por la victoria hasta el final. El problema es que los pupilos de Ancelotti no eran conscientes de lo que significa jugar en Old Trafford esta temporada. El Teatro de los Sueños se ha convertido en un templo inexpugnable para los equipos que lo visitan. En la Premier, los red devils solo han cedido un empate ante el West Brom, y en Liga de Campeones el Rangers escocés y el Valencia fueron los únicos capaces de obtener un punto en el mausoleo inglés. Ya se sabe, la imbatibilidad suele traer grandes recompensas.
Con este triunfo, el Manchester cierra una semana redonda. El miércoles consiguió un billete para disputar la final de la Champions de Wembley ante el FC Barcelona tras golear al Shalke 04 alemán, y ayer acercó un nuevo título de liga a sus vitrinas con un paso de gigante. Los red devils pueden estar contentos con la temporada que han realizado. Derrotar al Barça en la máxima competición europea se torna una empresa muy compleja, pero tienen en su mano ganar la Premier League. Y este año para el Manchester, ganar la Premier no es ninguna tontería. Es cierto que desde que la liga inglesa adoptó el formato actual en 1992 —hasta entonces se conocía como First Division—, el ManU es el máximo dominador. Pero el equipo de Ferguson tiene la oportunidad de hacer algo histórico en el fútbol británico: adelantar al Liverpool en títulos ligueros y convertirse en el equipo inglés más laureado de toda la historia del campeonato doméstico inglés. La historia está a punto de cambiar al norte de Inglaterra.
En MQF | Tendencias
Imagen | Sport Times
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miércoles, 13 de abril de 2011
El Chelsea cumple ciclo
Andrés Pérez | Se puede acusar al Manchester United de no practicar un fútbol bello y a Alex Ferguson de no ser especialmente valiente en la mayoría de eliminatorias de Champions League que encara, pero a cambio es innegable que el United creado por el escocés es una máquina difícilmente superable. No necesita de demasiadas estridencias para perforar la red rival y es solvente en defensa incluso cuando Rio Ferdinand, otrora capitán del Manchester y su selección, juega un partido entero lesionado. Esto último no dice demasiado de los atacantes del Chelsea, quienes no intentaron ni una sola vez explotar la carencia del central inglés, demasiado ocupados en solventar sus propios problemas como para aprovechar los del rival. Así las cosas, el Chelsea sumó una nueva decepción europea.
Y parece la última. Al menos de esta generación. Lampard, Terry, Drogba, Essien, Anelka, Ashley Cole, Malouda. La columna vertebral del mejor Chelsea de siempre acumula años a sus espaldas y no encuentra sustitutos de garantías capaces de aportar un mínimo de frescura a la anquilosada estructura blue. El United se rejuvenece progresivamente, sin grandes estridencias; el Arsenal es eternamente joven; el Liverpool siempre encuentra algún que otro outisder con el que competir dignamente; el Chelsea no cambia. Es el mismo de todos los años, solo que más viejo. Y en el fútbol moderno es algo que se paga. Lo comprobó anoche en Old Trafford: incapaz ante la solvente defensa del United, pero nada más. Ni Vidic ni Ferdinand, éste último cojeando desde los primeros compases del encuentro, necesitaron exhibirse para impedir la remontada del Chelsea.
El equipo de Ancelotti comenzó eléctrico, dominador, o al menos lo que en Inglaterra se entiende por dominador, sin que al United la idea le molestara demasiado. En cuanto tenía la oportunidad, Giggs y Carrick buscaban a Park Ji Sung o a Nani para imponer su velocidad en los flancos. Cuando no les encontraban era un esplendoroso Rooney el que bajaba a recibir para crear a su antojo en tres cuartos de campo. Rooney lo es todo en la parcela ofensiva del United cuando juega Chicharito, porque el mexicano no es, digamos, un delantero muy participativo. Se esconde y aparece en el momento más inesperado, presto a empujar balones a un metro de la línea de gol. Así, Chicharito lleva 15 goles en 22 lanzamientos a puerta esta temporada. No se le puede exigir mucho más.
Cuando Chicharito apareció para depositar a escasos centímetros de la portería un medido pase de Giggs desde la banda derecha, el Chelsea se descomponía. Ramires había recibido ya su primera tarjeta y las ocasiones que en minutos anteriores habían puesto en apuros a Van der Sar eran un mero recuerdo. Torres seguía sin aparecer, Lampard estaba lento y tan sólo las internadas violentas de Ramires imponían cierta inquietud entre los espectadores de Old Trafford. A pesar de todo ello, el Chelsea no estaba jugando un mal partido. Lo cual no dice mucho en favor de Ancelotti y su equipo, a decir verdad.
En la segunda parte la tónica del partido fue semejante. El Chelsea inició el periodo algo más dominador, o lo que en Inglaterra se entiende como algo más dominador, y el United se parapetó en torno a su portería, sin exagerar excesivamente el balance defensivo, para buscar a sus hombres rápidos arriba. Como Terry es una sombra de lo que fue y Alex nunca destacó por su velocidad, los delanteros del United se relamieron. Particularmente Nani, quien es un jugador inusualmente pletórico para lo individualista que se muestra. Por aquel entonces Drogba había sustituido a Torres y demostraba por qué la titularidad del español es una anomalía difícilmente explicable: se volvió el motor blue, anotó un golazo y tiró de su equipo en busca de la remontada. Para desgracia del marfileño, un minuto más tarde de su tanto llegaría el de Park Ji Sung. El coreano certificaba que la defensa del Chelsea era una feria y que su ciclo terminaba, posiblemente, ahí.
Imagen | El País
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sábado, 12 de junio de 2010
Capítulo 2 | Messi y el resto

Andrés Pérez | No necesita Argentina mayor estímulo que Messi para armar su juego ofensivo. De hecho, más que un estímulo, es el pulso vital de la selección que dirige Maradona. Lo demostró frente a una desastrosa Nigeria en la faceta defensiva: tan sólo cuando Messi agarraba el balón se encendía una chispa de peligrosidad en el área nigeriana, eran Messi y el resto de jugadores argentinos contemplando el descomunal y desbordante talento del barcelonista. Por ahí anduvo Verón, poniendo en práctica lo que debió ser una orden demente de Maradona: calmar el partido, dormirlo, no terminar con Nigeria cuando pudo y debió hacerlo.
Argentina impuso la tediosa concepción futbolística de Maradona, debemos entender, puesto que a pesar de poder haber goleado a Nigeria no lo hizo y, más allá de los errores de Higuaín y las meritorias paradas de Enyeama, partidazo el suyo, la albiceleste no dio sensación de querer más. Si llegaron las ocasiones fue porque Messi es un jugador vertial que no entiende de juego especulativo, no por una intención expresa de Argentina en su conjunto. Heinze y Samuel se daban el balón el uno al otro dejando pasar el tiempo, Mascherano y Verón, observando la nula presión de Nigeria, decidieron no intervenir.
Así pues, Argentina demuestra dos cosas: por un lado, el inagotable talento de Messi, capaz de ganar él solo cualquier partido, y su excelente capacidad de victoria por KO en ataque, semejante al Real Madrid de esta temporada; y, por otro, que no tiene un medio campo ágil y con criterio capaz de imponer un dominio de alto ritmo en los momentos decisivos: Argentina pudo golear pero nadie debe engañarse puesto que Nigeria fue un juguete roto y blando frente a la pasvidiad del centro del campo albiceleste. A pesar de todo ello, a pesar de la posible goleada de Argentina, Nigeria pudo empatar en un par de ocasiones, dando fe de la inseguridad de la zaga argentina.

Previamente, a la una y media, Corea del Sur dominó y jugó bien frente a una Grecia desaroblada, deprimida y vacía de fútbol. La escasez de jugadores de calidad y un caótico plan defensivo fue un caramelo en las botas de Park Ji Sung y Chu Young Park. Se impuso Corea porque tuvo un plan. Perdió Nigeria porque a pesar de la fortaleza física de sus jugadores y adoleciendo un problema generalizado en las selecciones africanas no tiene dicho plan. Descontando a Grecia, horrorsa, ahora mismo los asiáticos tienen todas las papeletas para meterse a octavos. Argentina, simplemente con los latigazos de Messi, debería pasearse en sus dos partidos restantes.
Resultados de la Jornada 2 (a la hora de publicarse este post aún resta por jugarse el Inglaterra - EEUU, del que se hablará mañana):
Corea del Sur 2 - 0 Grecia
Argentina 1 - 0 Nigeria
Más Mundial | Mejora el fútbol en la segunda fecha (Fran Castarlenas en Let's Dance To Goal)
Imagen | El País
miércoles, 6 de mayo de 2009
Adultos contra niños (Arsenal 1 - 3 Manchester)

Andrés Pérez | Sin tiempo a permitir que el Arsenal se envalentonara, el United finiquitó la eliminatoria en diez minutos. Fue entonces cuando distinguimos entre un equipo grande, campeón, cuajado, físicamente imponente, frente a una camada de cachorros superados por las circunstancias y por el rival. Cuando el balón que Ronaldo cuidadosamente colocó en la red de Almunia y firmó el segundo tanto del Manchester, el Arsenal se sometió a la humillación. Necesitaba ya cuatro goles para alcanzar la tan soñada final y tal logro, frente a un Manchester United a pleno rendimiento, no sólo parecía una labor imposible sino que también lo era. No había posibilidad alguna, la eliminatoria, en diez minutos, se había termiando para el Arsenal. Lo que vino después fue la humillación propia y ajena a la que el equipo de Wenger se sometió. Propia puesto que nadie se dignó a jugar como sabe y ajena porque en el momento en que el United agarraba el balón, el partido se reducía a un enfrentamiento entre los de cuarto contra los de primero. Mayores contra pequeños. Y no hay mayor humillación que empequeñecer de manera tan sagrante.
El Arsenal no tuvo opción alguna. Sí pareció tenerla cuando tras siete minutos de acoso y derribo a la portería de Van der Sar, el Manchester parecía adormilado, encerrado en sí mismo, quizá nervioso ante la avalancha de tan jóvenes adalides del buen fútbol. Nada más lejos de la realidad. Lo que el Manchester anoche transmitía no era más que tranquilidad, sabedor de sus posibilidades, sabedor de su estrategia y de su calidad. No tardó en demostrarlo. Tanto como Ronaldo se hubo acercado al área de Almunia. Un error de Gibbs, cara de niño, volvió una vez más a dejar al descubierto las carencias defensivas del Arsenal y Park, el eterno segundo espada de Ferguson, solo tuvo que empujarla delicadamente a la malla gunner. Punto y final. Se terminó. No hubo más. Lo que posteriormente acaeció en el Emirates Stadium fue un recital de soberbia del United, quien, en cada jugada, evidenciaba las carencias de espíritu y de táctica defensiva del Arsenal. Su defensa, el gran mal del conjunto de Wenger. Fábregas decidió no aparecer, aunque tampoco se lo permitieron, y Nasri, el único medianamente activo y redundante del Arsenal, pecó de individualismo. Para cuando los gunners quisieron maquillar el resultado el United, guiado por un soberbio al tiempo que ególatra y engreído Ronaldo, ya había finiquitado definitivamente una eliminatoria que quedó sentenciada en cuanto ambos equipos pisaron Old Trafford. La cuestión única a resolver hoy es, ¿será capaz el United de reeditar tantos años después de que lo hiciera el último equipo, un título consecutivo de Copa de Europa? Dictarán sentencia Chelsea o Barça. Si ambos juegan tan amilanados como lo hizo el Arsenal anoche, la respuesta es obvia.
Vía | Wikipedia, Más que Fútbol
Imagen | Marca, El Mundo
Más que Fútbol ● 2009
El Arsenal no tuvo opción alguna. Sí pareció tenerla cuando tras siete minutos de acoso y derribo a la portería de Van der Sar, el Manchester parecía adormilado, encerrado en sí mismo, quizá nervioso ante la avalancha de tan jóvenes adalides del buen fútbol. Nada más lejos de la realidad. Lo que el Manchester anoche transmitía no era más que tranquilidad, sabedor de sus posibilidades, sabedor de su estrategia y de su calidad. No tardó en demostrarlo. Tanto como Ronaldo se hubo acercado al área de Almunia. Un error de Gibbs, cara de niño, volvió una vez más a dejar al descubierto las carencias defensivas del Arsenal y Park, el eterno segundo espada de Ferguson, solo tuvo que empujarla delicadamente a la malla gunner. Punto y final. Se terminó. No hubo más. Lo que posteriormente acaeció en el Emirates Stadium fue un recital de soberbia del United, quien, en cada jugada, evidenciaba las carencias de espíritu y de táctica defensiva del Arsenal. Su defensa, el gran mal del conjunto de Wenger. Fábregas decidió no aparecer, aunque tampoco se lo permitieron, y Nasri, el único medianamente activo y redundante del Arsenal, pecó de individualismo. Para cuando los gunners quisieron maquillar el resultado el United, guiado por un soberbio al tiempo que ególatra y engreído Ronaldo, ya había finiquitado definitivamente una eliminatoria que quedó sentenciada en cuanto ambos equipos pisaron Old Trafford. La cuestión única a resolver hoy es, ¿será capaz el United de reeditar tantos años después de que lo hiciera el último equipo, un título consecutivo de Copa de Europa? Dictarán sentencia Chelsea o Barça. Si ambos juegan tan amilanados como lo hizo el Arsenal anoche, la respuesta es obvia.Vía | Wikipedia, Más que Fútbol
Imagen | Marca, El Mundo
Más que Fútbol ● 2009
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