domingo, 9 de noviembre de 2008

Desde Segunda con amor (La teoría definitiva)

Andrés Pérez | Los menesteres del fin de semana me impiden en la actualidad presentarme con cierta regularidad en la Romareda. Eso sí, cada vez que lo hago me llevo gratas y no tan gratas sorpresas. Siento como si todo comenzara de nuevo, como si yo en realidad fuera nuevo tras ocho temporadas de alegrías y tristezas, como si todo hubiera cambiado. Empezando por mis congratulados vecinos de asiento, los cuales nunca dejarán de sorprenderme. Ayer, mientras el Castellón se asentaba dignamente en el césped del estadio y el Zaragoza jugaba a nada me dediqué a escuchar, como es habitual, los ya consabidos comentarios acerca del equipo y del fútbol en general. Lástima que para mi sorpresa se hablara de todo menos de fútbol. "¡Bien Marcelino! Por fin te has quitado el polo de Lacoste... ¿qué lleva ahora, un chaleco?" fue la primera frase que pude percibir durante los 90 minutos que duró el encuentro. Menciones honoríficas a los recogepelotas, jóvenes pero con desgana a la hora de levantarse a por los balones al parecer, a Songo'o -ídolo de ciertos jóvenes sentados ahora a mis espaldas- y un pequeño deja vú. Un hombre, de muy avanzada edad y tembloroso, tierno a primera vista y descorazonador cuando abre la boca, volvía a mi lado. A fin de cuentas todo sigue igual, me dije. Y en efecto, seguía igual.

El Zaragoza, para desgracia del aficionado medio, no jugaba absolutamente a nada. Era curioso comprobar como un equipo medianamente ordenado en defensa y rápido en las transiciones era capaz de desesperar a todo un equipo recién descendido y estrella de la categoría y a la afición consigo. Aunque pueda parecer obvio lo que a continuación voy a comentar, es el descubrimiento de mi vida tras tantos años intentando explicarme la verdadera idiosincrasia del zaragocista. En realidad lo que sucede es que la afición del Zaragoza no es ni buena ni mala. Son términos absolutos que no se pueden corresponder a una muchedumbre tan veletera, tan emocional, tan impulsiva. La Romareda es fiel espejo del equipo, y como tal, cuando el equipo es desesperante y está desesperado la grada se comporta de una manera desesperante y se desespera. Normalmente, cuando el equipo juega bien y gana con comodidad, la grada se torna en un Anfield imprevisto, llena de cánticos y elogios hacia los once jugadores que corren sobre el terreno de juego. Ya les había puesto en alerta, el razonamiento es bastante obvio, pero no dejo de maravillarme con tal descubrimiento.

La nueva teoría que acabo de elucubrar viene a colación del estado emocional en el que la mayoría de la gente se encontraba a mediados de la primera parte, ya con un gol en contra -grotesca situación vino después del mismo, tras anunciar los cárteles del estadio el autor del gol un rótulo anunciando High School Musical on Ice en Zaragoza apreció en la Romareda. Lo consideré un insulto a la inteligencia de los allí presentes, exagerado o no- fruto de la enésima pifia en defensa de un equipo que por momentos me recuerda al Real Madrid. Demoledor en ataque si tiene el día pero desordenado, sin ideas en el medio del campo y por supuesto endeble en defensa como un colista. El gol fue un horror que prefiero pasar por alto. Entre tanto la grada se impacientaba, hasta el punto de comenzar a comparar jugadores con las grandes estrellas del firmamento futbolístico. "Hidalgo no mueve nada el equipo. No como Xavi. Ese hombre coge el balón y lo zarandea por todo el campo hasta que se marca gol". Hombre, pensé para mis adentros prefiriendo callar a arrepentir, si tuviéramos a Xavi en el equipo probablemente no estaríamos en Segunda División. Dio igual. Entre pitos y maravillosos adjetivos en relación a Pino Zamorano, tan entrañable como siempre, Ewerthon consiguió empatar tras una buena jugada de Braulio, que, ya que nos ponemos a comparar, me recuerda a Higuaín. El día que meta gol quizá no pare. Lo demás lo hace relativamente bien.

Se me olvidaba mencionar el precioso momento del minuto de silencio en honor a las víctimas españolas en Afganistán tras el atentado. Silencio absoluto, en lo que supone un engrandecimiento absoluto del fútbol. Que casi treinta mil personas que por norma general acuden al estadio a proferir insultos y cualquier vocablo malsonante que conozca silencien al ritmo de una música estremecedora, dice mucho del verdadero sentido del respeto de la afición pertinente. Sea de donde sea. Por ejemplo la del Castellón, que abarrotó su sector de la Romareda y que, bufandas al viento y extendidas, mostraron una actitud ejemplar. Sigamos. Comenzó el segundo tiempo y el Zaragoza jugó sus mejores minutos, aunque, el gol nunca llegó. Por aquel entonces ya comencé a refutar mi teoría del segundo párrafo puesto que la gente comenzaba a aplaudir y a comentar por encima que sí, que estaban jugando muy bien. Las quejas se apartaron por poco tiempo. Nada se movió y mientras el Zaragoza se desesperaba y por ende los aficionados también, Pino Zamorano se llevo las críticas de cualquier honorable allí presente. Ya se sabe, cuando no hay contra quien cargar, siempre sale uno perjudicado. Lo haga bien o no.

Imagen | Marca, Heraldo de Aragón

PD: He sido incapaz de encontrar más imágenes por el momento del partido en Internet. Por lo pronto tiro de archivo para las dos últimas imágenes.

Más que Fútbol ● 2008

7 Comentarios:

Orly dijo...

"La verdad absoluta no existe, y ésto es absolutamente cierto". No puede existir un descubrimiento de algo que no existe. La afición blanquilla, como bien dices, no es afición. Es muchedumbre (para nada pretendo ser descalificativo), que va al campo a dilapidar sus tensiones y toma como excusa unos colores, una camiseta, un once, al que critica y encumbra con algo tan simple como el barómetro de buen o mal fútbol que el equipo tiende a desarrollar durante un partido. Es decir, los jugadores del Zaragoza pasan de héroes a villanos y a héroes y otra vez a villanos y a héroes... casi casi cada jugada... Ya estamos otra vez con Anfield... Hace tres o cuatro años, estuve en la Romareda viendo el Zaragoza Barça. Ganó 1-4 el Barça, y me tocó sentarme al lado de un zaragocista de carné. Cuando marcó el Barça el 0-1 (cagada monumental de álvaro), me levanté de la butaca y grité el gol. Si hubiera tenido un poco menos de talento, aquel buen hombre me habría pegado. Lo delataba su mueca. Cuando el Zaragoza marcó, le preparaba mi gran sorpresa. Salte como un resorte de la butaca, de nuevo, y volví a cantar el gol, fervientemente... esta vez a favor del Zaragoza. Ese señor no pudo reprimirse y me preguntó que de qué equipo era... Yo le respondí que del fútbol, que iba a ver fútbol, y que me alegraba ver un gran gol, aunque se lo marcasen al Barça, que era mi equipo... No supo reaccionar ante mi irracional reacción (valga la redundanc...). Al final del partido, aquel señor seguía en trance, pensando en mi racional o irracional forma de ver el fútbol. Como decía Woddy Allen; Si te conviertes en bisexual, multiplicas automáticamente por el doble, tus posibilidades de ligar cada noche. El fútbol es igual... si vas a ver fútbol, multiplicas por dos tus posibilidades de irte contento del campo. Si no tienes un sentimiento red, o atlético, o riverplatense, o bostero, o céltico... la mejor manera de descargar tensiones es disfrutar del espectáculo, y no criticar, encumbrar, criticar, encumbrar, criticar...

Andrés Pérez dijo...

@ Orly

Cada vez que comentas sube el pan, me encantan estos mini-debates. La verdad absoluta no existe, pienso lo mismo, cada uno tiene su verdad más o menos acertada acerca de cualquier tema. No pretendía con el post decir que la afición del Zaragoza no es afición, en absoluto. Para mí es afición, pero una afición extraña en sus formas y veletera como pocas. Me explico, como ya me he explicado más arriba, el aficionado zaragocista es un aficionado fácil. Cuando todo va bien (y digo Anfield como podría decir cualquier otro estadio, como ya hablamos es imposible igualar a las aficiones y a la filosofía futbolística inglesas, la metáfora pretendía expresar la bipolaridad que comentaré más adelante del zaragocista medio) se lanza con el equipo.

Como lo hace cualquier afición por otro lado. Pretendo decir, con todo esto que da para un largo post y dos extensos comentarios, que la afición maña es una afición de extremos, de sentimientos alterados. No entiende de medias tintas, de partidos sin pasión, gritos desaforados o cualquier otra manera de expresar un sentimiento. Los partidos anodinos, las temporadas insípidas se pagan con las críticas debido a la incapacidad probablemente aragonesa de entender una medianía, algo sin pasión, sin sentimiento. De ahí las contínuas críticas, porque últimamente el Zaragoza tiende a tener más temporadas insípidas y malas que buenas; por eso se critica siempre, por eso la Romareda es pesimista por norma general. Repito, solo entiende de extremos, no es cerebral, nada pasional.

Obviamente tal condición es contraproducente. No somos capaces de definirnos aquí, si como una afición exigente, protestona, apasionada o directamente irracional. En parte es necesario ser lo segundo. Ojo, con esto no pretendo defender la afición del Zaragoza, en absoluto, siempre he sido muy crítico con su contínua actitud pero no dejo de maravillarme con tal comportamiento. Es digno de estudio. Como todo lo que rodea al fútbol en general.

Respecto a tu actitud el día del Barcelona, yo estuve allí. Recuerdo la gran cagada en el primer gol y el vendabal de un Barça que se llevaría finalmente la Liga. El gol del Zaragoza fue de Galleti. Dejando a un lado aspectos meramente futbolísticos, tu actuación te honra como aficionado y como amante del fútbol. Pero, sinceramente, la veo exagerada e incluso forzada. Desconozco si eres aficionado del Zaragoza o no, que lo dudo, ya que conozco a tu hermano y no lo es en absoluto, y por tanto considero que o bien que celebraras el gol del Zaragoza se debió al candor de la grada o a tu racional por inteligente jugada de desconcertar al aficionado sentado a tu vera.

No comparto lo de ir a ver el fútbol de igual a igual, sin decantarte por ningún equipo. Podría hacerlo en una situación excepcional, invitado a un partido de equipos que a mí no me dijeran nada, pero en el fútbol y por regla general en casi cualquier deporte el forofismo, o mejor dicho, el partidismo, es una condición inherente del mismo. El fútbol, para mí, pierde gran parte de su gracia cuando le restas la pasión, el amor a unos colores, el querer que uno gane y otro pierda. Es por ello por lo que no creo que la mejor manera de ir a un partido de fútbol sea ir a disfrutar del espectáculo. No existe para eso, en parte. El fútbol necesita de aficiones, de sentimientos irracionales. Si encima se disfruta del espectáculo mejor que mejor, pero no sin pasión.

Un abrazo y buen comentario el tuyo, muchas gracias por comentar.

PD: Que crea que el fútbol entendido meramente como espectáculo, sin sentimientos, no sea la mejor manera de disfrutarlos, no es óbice para que deje de disfrutar con un partido italiano, por ejemplo, espectacular y con goles. De hecho veo muchos por puro divertimento, pero siempre se necesita algo más que eso. Siempre se necesita sentir.

Orly dijo...

Como responder... sobre todo a lo de aficionado del Zaragoza. Que mi hermano sea hermano de quién escribe, no es condición para mostrarte dubitativo por mis sentimientos hacia el Zaragoza. Te cuento; Somos tres hermanos. Uno, geólogo de estudios y profesión, era merengón hasta la médula hasta el Madrid de Florentino, quiero creer. De repente se alistó con los blanquillos, con "vuestro Real Zaragoza", debido probablemente a que vivía en Violante de Hungría y desde su ventana, espiaba las andanzas zaragocistas en su primer periplo en segunda a través del marcador que asomaba por la grada del estadio para ofrecerle las venturas y desventuras del equipo esa temporada. Cambió de piso, y con él, de chaqueta. Ahora es del Racing. No sé si tendrá que ver el verde de la camiseta asociado a la ciencia que ha estudiado, o su amor incondicional por Munitis (reducto de madridismo), o no sé muy bien por qué. Tampoco sé, si volverá a ser zaragocista al encargarse Marcelino de los designios del Zaragoza y ser ex racinguista... Pablo, bueno, ya le conoces, no tengo porqué hablar de lo que tú y yo sabemos que piensa acerca del Barça, del Madrid, del Zaragoza, de los Celtics de Glasgow o del Villarreal. Y finalmente estoy yo. No sé si racional, inteligente, irracional, lerdo, apasionado, frío, inherente, partidista... Lloré a los trece años cuando la Yugoplástica de Spitz, con unos jovencísimos Toni Kucoc y Vlade Divac, quitaron al Barça de Juan Antonio San Epifanio la Final Four de Basket. Fue mi primer y último lloro por el deporte. Al día siguiente, además del pedazo de berrinche que me cogí viendo aquella final, en la que me sentó mal hasta el pepino en ensalada del que estaba dando buena cuenta, tuve que aguantar estoícamente a mis amigos madridistas, caistas, magistas (Huesca la Magia), y hasta los que se habían hecho ese año de Estudiantes... dementes con todas las letras. Y además... había cole. Ese día, aquel día, dije; La yugoplástica nos ha dado un repaso, han jugado de putísima madre... Bueno... así es... e, nconscientemente apelé, me autoendosé el famoso fair play actual, el espíritu del olimpismo y decidí ante todo, disfrutar de un espectáculo hecho para disfrutar. En ningún caso para sufrir, para discutir, para utilizarlo como excusa para darle dos sopapos a alguién porque ese día has "malfollao"... Claro que te decantas por uno de los dos bandos. Siempre. Eso es inconsciente. Ya sea porque la afición te cae simpática, porque conociste a una niña de la ciudad en tus vacaciones con catorce años y tus padres, en el apartamento alquilado de Gandía, o porque la fotógrafa está como un tren de cercanías. Siempre te decantas hacia un lado. Pero de ahí, a ese sentimiento biliar, a ese como te rías de mi equipo (porque pasas a adoptarlo en propiedad), te parto la cabeza, a ese dormir mal porque han perdido (sabiendo que luego se corren juergas juntos)... no, por ahí no paso, y si tengo que cantar los goles que salen en los video marcadores del resto de la jornada, lo haré, porque ya sufrimos bastante el resto de la semana, como para sufrir por once tíos, que se ganan las habichuelas más fácil que cualquiera de nosotros y luego se van de putas, con los que les han metido cuatro esa tarde.

después de desvariar respondo. Dudas mal. Si no soy más del Zaragoza, es porque lo que a ti te maravilla, a mi me saca de quicio... la afición blanquilla.

P.D.; Preferiría que el pan bajase tras mis comentarios. A ver si con la crisis, alguno se mosquea conmigo por ser el responsable de la subida del pan. (Ya te digo, que el fútbol, incluso comentado, puede ser estresante...). Un abrazo.

Pablo Orleans dijo...

Joder, con tanta palabrería y buen uso del vocabulario español, se me están poniendo ganas de seguir leyéndoos a la vez que se me están quitando de poner algo en esta entrada 'restringida' a aquellos que utilizan tan bien el diccionario, como vosotros...

En primer lugar, rectificar a mi hermano por lo del fallo de Álvaro(?) en ese partido que vimos y disfrutamos (tú por el espectáculo y yo por los cuatro goles del Barça...) juntos en el córner donde Eto'o gritó aquello de "uh,uh,uh" tan recordado...
El fallo fue de aquel lateral zurdo tan conocido y querido especialmente por todos los zaragocistas: Toledo.

Por otro lado, a mí también me asquea la postura de la Romareda en la mayor parte de los partidos, criticando a todo lo que se mueve, jurando por cada balón perdido y cagándose en la 'pobre' Virgen del Pilar cada dos por tres.
Recuerdo las palabras de mi hermano cuando dice que: "En la Virgen del Pilar sólo pueden cagarse los de Zaragoza, nadie más. Si te escuchan cagándote, tú, forastero 'de los cojones', en La 'pobre' Virgen del Pilar, puedes meterte en un lío gordo."

Cuando ves un partido de fútbol, consciente o inconscientemente tomas partido por uno u otro equipo.
Si el partido ha sido buenísimo, de esos que se recuerdan, se graban, aparece en fascículos o en programas de fútbol durante décadas pero el que pierde es 'tu Real Zaragoza', 'tu Madrid galáctico' o 'tu equipo A', el disfrute del espectáculo es -a mi ver- nulo.
Con esto no quiero dar a entender que no sepa ver el espectáculo, sino que cuando estás sufriendo o disfrutando con el juego de un equipo y éste pierde, no disfrutas del espectáculo, ya que el recital lo ha dado (en la mayoría de los casos) el equipo rival.

Un saludo a ambos.

Orly dijo...

Querido hermano; Cierto. En la Virgen del Pilar solo se cagan los de Zaragoza, que para eso es suya. Tú, para blasfemar, tienes un santoral envidiable. Enumeremos; Virgen de Casbas, Santa Lucía, San Miguel, San (tocayo tuyo) Pablo, San Pedro, Santa Leticia... No crees que sería egoísta irte a cagar en una Santa o Virgen ajena, teniendo medio santoral a tu disposición? En parte, los entiendo. (Aunque la Virgen del Pilar es la patrona de la Hispanidad, por tanto, se adueñan de algo que dicen, es patrimonio de muchos, únicamente porque decidió quedarse a vivir ahí, en Zaragoza...) Al precio que va la vivienda, hoy por hot, habría comprado iglesia en Casetas, Utebo... quién sabe... en Ayerbe, que tiene comunidad santoral extensa como para hacer una peña... Pero a lo que voy, que divago más de lo que os gustaría. El vocabulario es como una mujer. Hay que saber tratarlo... Un momento...Ésto es más que fútbol... Dejemos nuestros affaires con la Real academia para otros foros, familiares por ejemplo. Yo sólo entraba al trapo, una vez más, para asumir el error de confundir a Toledo con Álvaro. Y para redundar en lo mismo... Nunca más, aunque tenga que liarme a ostias (aunque sepas tratar el vocabulario, nunca está demás ponerse duro de vez en cuando y rozar lo soez) con toda la parte cerebral que se encarga de mis emociones, voy a sentirme mal porque un equipo ha sido mejor que el que yo quiero que gane. El sentimiento de pena o alegría, tiene que ser efímero. Me niego a equiparar mis emociones por un éxito o fracaso deportivo del equipo de mis amores, al éxtasis de un orgasmo con la mujer de mi vida, por ejemplo. Y ese éxtasis no dura más de quince segundos, aunque la sonrisa permanezca perenne durante horas... Es una falta de respeto al resto de mis emociones, de mis sensaciones, de mis placeres, de mis angustias, equiparar un éxito o fracaso deportivo (sino apuesto en betandwin no existe beneficio... más bien alivio porque no se reiran de mi, mis amigos contrarios) a cualquiera de las emociones pausibles de mi vida, esas que además de practicar, y por tanto, ser responsable de que produzcan en mi alegría o pena, me reportan sentimientos reales, y no sentimientos ocasionados por el buen o mal hacer de once, cinco o quince tipos, dependiendo del deporte que practiquen.

Andrés Pérez dijo...

@ Orly

No te confundas tu tampoco. No me maravilla la afición del Zaragoza. Soy muy crítico con ella. Pero es tan irracional, tan ilógica, tan estúpida, que no dejo de intentar explicarme su sentido existencial. Me desconcierta por momentos, supongo que en mi condición de zaragocista. Probablemente si fuera aficionado del Almería me importaría un bledo la del Zaragoza, pero analizo su comportamiento porque me guste o no, es con la que me identificarán cuando me declare seguidor del Zaragoza.

Respecto a tu visión tan, como decirlo, escéptica en relación a los sentimientos y los deportes, siento comunicarte que no soy capaz de compartirla. No concibo el deporte como puro espectáculo, sin sentimientos. De hecho la idiosincrasia de este blog se basa a grandes rasgos en ese otro aspecto del fútbol que le hace maravilloso, especial y absolutamente diferente al resto de deportes que existan. La pasión, la capacidad de conmover a masas gigantescas aunque sólo sea por un día o unos meses. Ejemplo de tal sentimiento, o pensamiento, es el propio título. Más que Fútbol. La vida no es fútbol, es Más que Fútbol. Más que el deporte en sí mismo. Traspasa lo puramente deportivo, llega al corazón y se salta por la mediana la autovía necesaria para llegar a él llamado cerebro. Tal condición de este deporte lo hace, a mis ojos, especial. Por eso escribo sobre él. Por eso supone mi pasión.

En lo demás, no tengo nada que alegar. De hecho, querido amigo, si mi opinión fuera idéntica a la tuya no encontraría mejor modo de defenderla como la que tú llevas a cabo. Simplemente nuestras visiones son absolutamente opuestas, antagónicas, irreconciliables. Lo cual, deja abiertos estos más que interesantes diálogos platónicos sobre la existencia en sí misma del fútbol, la RAE y la propia idiosincrasia del ser humano.

@ Pablo

Únete a la fiesta, dale un patadón a la RAE. Aquí cada uno adapta su lenguaje a su ideología, la RAE importa una mierda y a decir verdad la quemamos a raudales. En fin, para qué negarlo, se disfruta poco del espectáculo cuando tu equipo pierde. Es considerablemente complicado entender el espectáculo sentimientos mediantes, y por ende, derrota mediante. Tal objetivo concepto no existe cuando tus colores están sobre el campo. Excepto para tu estoíco hermano en relación a los sentimientos y el deporte, quien a buen seguro será el que más sepa de fútbol de nosotros tres, al ser el único capaz de extraer los sentimientos y la pasión y dar un veredicto objetivo a cada situación. No deja de ser una rara avis y por tanto no deja de ser admirable.

En relación a nuestra amada Virgen del Pilar, en fin. No soy católico, tampoco es ninguna novedad, y la Virgen del Pilar como símbolo religioso me importa un bledo. Como si la quieren quemar y blasfemar hasta la muerte. La siento algo más, pero no en exceso, cuando representa a Zaragoza (a pesar de ser la patrona de toda España), pero tampoco en exceso. Si te cagas en la Virgen del Pilar, exceptuando en plena efervescencia de los Pilares, a mí, como ciudadano libre de pensar lo que quiera, me dará bastante igual. No la siento propia y por tanto no veo porqué debiera sentirme ofendido por un símbolo autoimpuesto como maño desde que nací. Me emociona, como pueda emocionar San Lorenzo a Huesca, pero no perdería la cabeza porque un desalmado deseara hacerme daño atacando a la Virgen.

Orly dijo...

Este comentario es breve... Una sonrisa se ha escapado de mi boca al leer el gol de Romo (tiene guasa que alguién romo elimine al madrid en su campo en el noventa), en Chamartín, con la nena pidiendo la hora. Yo me decanto por el Real Unión de Irún, y lo nombro con todas las letras porque así, con nombre y Real apellido... el irún se hace un histórico capa zde doblegar a quién se le ponga por delante... por ejemplo... el Madrid, no? Lo dicho...tiene guasa...