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miércoles, 16 de junio de 2010

Capítulo 6 | Entre lo paranormal y lo racional: España tropieza ante Suiza

Andrés Pérez | Podía suceder y sucedió aunque fuera improbable: Suiza venció a España en el primer partido del combinado nacional en el Mundial. Fracaso, decepción, desastre, hecatombre, hundimiento, pueden buscar todas las definiciones que quieran en el diccionario pero todas se quedarán cortas y serán una absurda exageración muy española al mismo tiempo. Se quedarán cortas: perder contra Suiza es peligroso y es una mala noticia porque se trata de un equipo menor a España; son exageradas: perder contra Suiza no nos echa del Mundial ni nos resta un ápice de capacidad para llegar lejos o ganarlo.

Cuando la selección pierde partidos como éste, al que no hay que restarle drama pero tampoco sumárselo, llegan los comentarios de toda la vida, el prototipo de español cenizo que por la mañana anda eufórico y por la tarde es un alma desgraciada implorando a las brujas, las meigas y los fenómenos paranormales que se detenga su injusta tortura. Es la Selección un aglutinador de radicales sentimentales incapaces de apartar lo racional de lo emocional, y aunque suene absurdo, quién sabe hasta qué punto ese conjunto de efluvios químicos que rodea al equipo le puede afectar.

Sea como fuere y después de ese inciso extra-futbolístico, Suiza ganó con el mismo merecimiento que el Inter cuando eliminó al Barcelona en el Camp Nou. Con más, si cabe, porque Suiza es un equipo mucho menor en comparación a España que el Inter en relación al Barcelona. Ante la que parecía la candidata número uno y ante la que mejor jugaba al fútbol, esto es, ante una de las mejores selecciones sino la mejor, Suiza hizo lo que tenía que hacer: montar una muralla defensiva y aprovechar una de las dos ocasiones que iba a tener a lo largo del partido. No es antifútbol, es inteligencia. Y Suiza fue inteligente, amén de afortunada: su gol es fruto de cinco rebotes.

Frente al orden y al muro suizo España planteó un partido algo lento pero progresivamente dañino para Suiza, que no dejaba de correr tras el balón. En la primera parte España contó con suficientes ocasiones como para adelantarse en el marcador, y de haberlo hecho estaríamos hablando de una historia muy diferente. No lo hizo, marró, permitió a Suiza marcar y fruto de la ansiedad no supo afrontar una posible remontada. Reaccionó tarde Del Bosque o quizá el error consistió en que jamás tenía que haber reaccionado: en partidos como éste Busquets es un estorbo.

Salieron Navas y Torres y España condicionó su juego al poderío del sevillano en la banda derecha. Inspirado como parecía Navas, España fabricó suficientes ocasiones, de nuevo, como para empatar: un disparo de Iniesta que se escapó a escasos centímetros del palo de la portería Suiza y una jugada en la que Torres demostró no estar físicamente disponible, pero clara. Se lesionó Iniesta en una fuerte entrada de los suizos, a los que no cabe achacarles violencia, entró Pedro, Xabi Alonso estrelló un balón en el larguero y Navas casi rompe la red en un disparo lejano.

Pero nada más. España no trianguló en el mediocampo ante la falta de apoyos que encontró Xavi, ni Torres ni Villa se mostraron activos en la recepción del balón entre líneas, y por las bandas Capdevilla anduvo desconectado y demostrando sus carencias y Sergio Ramos se lesionó cuando estaba siendo el mejor jugador de España. ¿Desastre? Quizá. Pero ni antes éramos el Bayer Leverkusen ni ahora somos la última mierda que cagó Pilatos, como dijera Manolo Preciado. España ha caído ante Suiza y es decepcionante. Pero el equipo es el mismo, los rivales también y la trayectoria de España, de esta España, no de la España del 98 a pesar de su fantasma ni la del 78 a pesar de Cardeñosa, invita a la confianza.

Yo no la he perdido. Sería irracional y absurdo hacerlo. Ahora, quien se quiera aferrar a las meigas, las brujas, los santos y lo paranormal para sumirse en la desesperación y en el fatalismo, está en todo su derecho.

P.D.1

En el partido de la una y media Chile despachó a Honduras sin mayor complicación. Probablemente mereciera más y demostró ser una selección muy complicada. España tendrá que vencer tanto a Honduras como a Chile para pasar a octavos.

P.D.2

Es en estos días uno encuentra el rencor y la mediocridad por doquier. Ésta es la noticia que encabeza la portada del diario deportivo argentino más afamado, Olé: "¿Candidato? Joder..." Y nos quejamos de Inda.

Más Mundial | España descarrila en la primera curva (Enrique Ballester en Diarios de Fútbol) | Sangrante derrota de España (Fran Castarlenas en Let's Dance To Goal) | ¿Pesimista? No, realista (Sergio Santomé en Planeta Fútbol)
Imagen | El País

lunes, 29 de junio de 2009

No hablen de Leyenda Negra

Andrés Pérez | Como es de costumbre en este país al mínimo síntoma de debilidad que la selección española, la misma que ha batido todos los récordos de victorias consecutivas, partidos invicta y para colmo de bienes se ha proclamado campeona de Europa, ha mostrado el fatalismo ha resurgido. España cayó frente a Estados Unidos y se despidió tercera de la Copa Confederaciones gracias a que Güiza salvó los muebles frente a Sudáfrica en el partido del tercer y cuarto puesto, una patraña de la FIFA. La selección se despide del país africano con un balance desolador. Del buen juego ni rastro, de los goles tan sólo ante Nueva Zelanda y de partidos frente a selecciones presumiblemente rivales en el Mundial nada. Cero. Niet. En efecto no es una buena noticia. España ha llegado cansada y desmotivada a un torneo desprestigiado cuyo único aliciente es medirse a rivales de la talla de Brasil. Siquiera ese objetivo ha sido conseguido por lo que sin paliativos se puede decir que el paso del conjunto de Del Bosque por la competición ha sido un estrepitoso fra-ca-so.

Ahora bien. No seré yo quien dilapide ahora a la selección que hace un año obtuvo el cetro europeo. No sería justo ni real aunque haya carencias notables a pulir. Conviene empezar por los fallos, ya saben, para invitar al optimismo una vez analizados los problemas. Del Bosque no es Aragonés, no es ninguna novedad pero es lo más concluyente que se puede extraer de la estancia en Sudáfrica. Quien antaño ganara la Copa de Europa con el Madrid ni ha mantenido la línea de su predecesor ni la ha mejorado. En la Eurocopa, España jugaba con tres mediapuntas cuando no eran cuatro con la inclusión de Fábregas. Todos ellos por delante de Senna, un único recuperador. A priori una tarea imposible y un suicidio futbolístico. Sin embargo en la abrumadora posesión de balón y en la exhuberante calidad de los mediapuntas residió la clave del éxito. La mejor defensa era un buen ataque y España no sufrió en la retaguardia ni en semifinales ni en la final. Todo un logro, toda una lección de fútbol.

Sin embargo la llegada del Del Bosque ha enterrado en cierto modo la utopía de un centro del campo poblado de jugadores aparantemente incompatibles. Incompetibles puesto que, en teoría, reúnen características semejantes y se mueven en la misma franja del campo. En teoría, no en la práctica. La utopía la confirmó Luis en Viena: se puede jugar con cuatro genios a la vez, sin atender a las bandas ni al tacticismo. Del Bosque en esta Copa y como venía haciendo no ha hecho más que enterrar el sueño de quienes creen en un fútbol plenamente preciosista. Es cierto que faltaba Iniesta y que Silva no estaba en su mejor nivel, pero no es menos cierto que la posición de Villa no ha sido tan retrasada como lo fue en los primeros compases de la Eurocopa o que Xavi ha jugado retrasadísimo, prácticamente a la altura de Xabi Alonso. El espíritu de posesión se mantenía, pero sin el fútbol asociativo de antaño, sin toda una amalgama de jugones alrededor del área. El toque se ha retrasado hacia el medio campo y por tanto, ha aumentado el peligro de no hacer daño a defensas parapetadas frente a su portería.

Tal esquema provoca que Xavi tenga que recorrer mucho campo para asistir a los delanteros, Villa y Torres, ahogados y sin espacios. A excepción de Nueva Zelanda, todos los equipos se han sabido defender de España. No hablamos de selecciones de estima, en absoluto. Sudáfrica, Irak y Estados Unidos. Ante ese panorama, ante un bloqueo insalvable, las bandas se han presentado como la única vía de escape. Así se ganó a Irak, con un centro de Capdevilla y así llegó una y otra vez España al área de Estados Unidos, por medio de Sergio Ramos. Bien, está Torres, dirán los más optimistas. Pero no basta. Torres es un gran cabeceador pero está solo, abandonado a su suerte entre dos o tres centrales tan fuertes y altos como él. Los demás no dan la talla en el área, no nacieron para ello, edifican su fútbol en el balón al suelo, en bajar la pelota al piso, no en la guerra aérea.

Los mediapuntas no han existido esta vez. Hemos pasado de cuatro a cero. Xavi no lo era puesto que jugaba prácticamente a la par de Xabi Alonso. Riera es extremo y Cazorla ha estado por completo desaparecido, por no hablar de Fábregas, quien fue el mejor frente a los americanos pero fue sustituido. Sobre él recaía la misión de enlazar con Villa y Torres pero el esquema de Del Bosque le desplazaba hacia la derecha, perdiendo la asociación adecuada con Xavi. Del fútbol de toque y un socio en cada esquina hemos pasado a la soledad de cada uno de sus componentes. He ahí la clave del fracaso. Porque no conviene engañarse. España ha fracasado.

Sea como fuere la inesperada eliminación no ha de ser necesariamente un drama. Se ha hecho mal pero hay razones de peso para creer que tal desastre no se repetirá en el Mundial. Por lo pronto, la temporada ha hecho mucho daño a determinados jugadores, como los del Barça, agotados, fulminados tras una temproada extenuante. Es posible que el próximo año tal situación se repita, pero entendamos que la temporada terminará mucho antes. Para todos. El grupo tiene calidad, está unido, y a pesar de todo, a pesar del fatalismo imperante, de los medios de comunicación morbosos y lamentables intentando vendernos que la leyenda negra resucita y que la Eurocopa fue flor de un día, seguimos estando ante la mejor generación de futbolistas que este país haya contemplado jamás. Faltaba Iniesta, faltaba Senna, faltaba Silva mentalmente a pesar de su presencia constante en el banquillo. Faltaban los pilares básicos, la filosofía, el espíritu y sobre todo la motivación necesaria para afrontar un torneo de estas características. Conviene pulir los errores sin perder la perspectiva. El equipo sigue siendo el mismo. Su fútbol no ha variado. Del Bosque tendrá que aprender de esta experiencia. Obviando la contumaz estupidez de la leyenda negra.

Vía | El País, Marca, Más que Fútbol
Imagen | Marca

jueves, 18 de junio de 2009

Copa Confederaciones 2009 | Día 3

Andrés Pérez | En otro universo paralelo, o mejor dicho, en otra latitud muy diferente a la nuestra, el fútbol mantiene aún su espíritu. Sobrevive incorrupto a los desmanes ajenos al propio deporte, se presenta como la esperanza de cualquier humano lastrado por las guerras, las dictaduras, las pestes, las pandemias y la injusticia. Amén de la pobreza, claro. En tal panorama, es normal que el ser humano sea de la raza que sea busque algo de complacencia en un mero y simple deporte. En la ilusión de cada día, en la fiesta, en la felicidad, en evadirse por noventa minutos del drama cotidiano que rodea sus días. Sudáfrica no es el país más pobre de África, al contrario, es el más rico, pero su espíritu es el espíritu del continente. No es el mundial de Sudáfrica. Es el mundial de África, de una cultura, de otro modo de ver la vida. Es el torneo que situará a África, el malogrado continente, la tierra profanada y desmembrada por el hombre blanco tantos años atrás, en el mapa occidental.

No es un asunto menor, no en vano, que por primera vez un país de África sea noticia por un hecho positivo. La afición sudafricana dio una lección a Europa. Entraron gratuitamente, es posible, pero no cejaron en su empeño feliz y decidieron animar, cantar y bailar pese al tedioso partido que se jugaba en el tapiz verde. Animaban a Irak, animaban a España. En realidad era un partido indiferente para todos ellos pero allí estaban, sabedores de su suerte y sabedores de que el fútbol, por encima de todo lo demás, es una fiesta irrepetible capaz de llenar el corazón de quienes lo viven de alegría. España ganó sí, lo hizo a trompicones y jugando uno de los peores partidos del último año, cierto. Pero la noticia no es esa. La noticia es ver sonreir a África.

Sea como fuere, ajenos a la fiesta mundana de la grada, España decidió saltar al campo al ralentí. Con el césped altísimo y dificultando notablemente la circulación del balón del conjunto de Del Bosque, la selección no pudo más que tocar y tocar frente a la muralla que Milutinovic había perpetrado en torno a su portería. Irak se defendió lo más honrosamente posible y demostró como el fútbol es capaz de superar la pobreza y la guerra, amén de la injusticia. Es loable por parte de Irak mantener un conjunto en tales circunstancias y no es menos elogiable que se planten en plena Copa Confederaciones y aguanten el tipo muy dignamente frente a la España actual. Villa, adormecido durante todo el partido, finiquitó el encuentro y se reconcilió consigo mismo tras un centro magistral de Capdevilla. Lo demás, probablemente sobró. Ayer España se enfrentó a muchos de sus rivales de aquí en adelante, y mejor o peor, se sobrepuso para seguir supernado marcas. Ya son 34 partidos sin perder. Histórico.

Sudáfrica venció a Nueva Zelanda por dos goles. Irak, para clasificarse, tendrá que hacer lo propio y esperar que España venza por una diferencia mayor de un gol. Lo tiene complicado, y no deseo nada negativo a Sudáfrica, pero sería memorable que una selección como la irakí alcanzara las semifinales de la Confederaciones y se enfrentara o a Brasil, o a Italia. Mis mejores deseos para ellos. Si alguien se lo merece, es Irak.

Vía | As
Imagen | Marca

domingo, 1 de junio de 2008

Sólo les sirvió a los pesimistas (España 2 - 1 Perú)

Andrés Pérez | Y finalmente el partido no sirvió de nada. Nada se podía esperar de Perú, una selección mermada por los escándalos extradeportivos y que ni de lejos se parece a ningún rival de la Eurocopa. Ni a Suecia, ni a Rusia ni mucho menos a Grecia. Perú es un equipo sudamericano y como tal juega al toque, a la finta, al desmarque y andando. Nada de físicos apabulladores ni defensas convertidas en ejércitos. Y sin embargo fue un partido de contrastes. Es el momento de bajarse del barco para todos aquellos pesimistas y es el momento de llenarse un poquito más de euforia para todos aquellos optimistas. Para eso sí servió el partido. Para calibrar los sentimientos de cada uno. Si se es optimista los primeros veinte minutos de España deberían ser más que suficientes para creer, y si se es, por el contrario, pesimista, el error de Marchena, el gol de Perú y la pájara que el equipo sufrió en la segunda parte a raíz de los cambios deberían servir para repetir aquello de: "Este año tampoco".

Salió España comandada felizmente por Silva, el mejor zurdo del equipo. Bien petición expresa de Luis bien la ansiedad que provoca tener a uno de los delanteros que más goles ha marcado en Europa, los medios se cansaron de enviar balones en profundidad para que Torres pescara algo. Demasiado abuso, Torres no está a su mejor nivel actualmente y esos balones en largo no son la solución para conseguir que lo recupere. Perú se adelantó constantemente a los pases de Silva, Xavi, Iniesta o Xabi Alonso. Así que sin profundidad arriba los medios se pusieron a jugar. Se dice que España tiene el mejor mediocampo de Europa y no les falta razón a quienes lo promulgan. Sin embargo pronto olvidamos que si ellos se duermen España muere. Los primeros veinte minutos salieron despiertos, combinando y mandando frente a una Perú que poco sabía de Casillas. Así llegó el gol de Villa, tras una buena combinación y tras un pase espectacular de Xavi que dejó al del Valencia solo ante Butrón. Curioso lo de Villa. ¿Titular o banquillo? Tiene gol, hambre y es una pesadilla para cualquier defensa, pero me temo que en un equipo con un sólo delantero (como supongo que jugará Luis) Villa se perdería en sus regates. Espero que no. De momento afila la navaja.

Se durmió España ya que ni Xavi ni Xabi Alonso supieron darle tempo al partido, eso que los italianos dominan a la perfección. Iniesta por banda mareaba a todo el equipo peruano y como virtuoso que es se llevó unas cuantas patadas que bien nos habría costado la lesión del nuevo 6 de España. Silva desapareció tras el gol de Villa. Hasta el momento había hecho de líder silencioso. Silva es un líder nato y no por lo que habla sino por cómo actua. La actitud en el césped es la misma de un jugador que se sabe importante y que sabe cómo hacer que los demás crean que es tan importante como él mismo cree. España necesita probablemente jugadores de este calibre para hacer algo importante. Como decía, se durmió España y Perú se lanzó arriba. Un par de llegadas bien comandadas por Solano nos hicieron ver que los peruanos no habían venido de vacaciones.

La segunda parte mareó a España por la cantidad de cambios que sufrió. De la Red, Cazorla, Senna, Güiza, Fábregas y Sergio García dieron otra cara al equipo. La de los extremos y la del genio del Arsenal. Fábregas de nuevo no demostró nada aunque siempre jugó acertadamente, detalle inverosímil pero no menos importante. Perú sin embargo se fue arriba y consiguió empatar ante la incredulidad de un lamentablemente vacío Nuevo Colombino. Debería replantearse la federación poner las entradas más baratas para ver a la selección a 40€. En una jugada digna de dibujos animados Marchena no escuchó a Casillas en un centro desde la frontal apto para que el portero cogiera el cuero, despejó y desde fuera del área y con Casillas en el punto de penalty Rengifo envió el balón a las redes tras un remate de cabeza. El gol destapó las vergüenzas de España. Brillante en ataque pero incostante y muy duditativa en defensa. Demasiado. Ningún central consigue dar seguridad atrás y eso hace perder grandes campeonatos. España trató de despertar de la mano de Fábregas y consiguió empatar a un minuto del final con el gol del cuarto delantero en un córner: Capdevilla. Es momento de bajarse o de subirse, pero es momento de definirse. A nivel deportivo el partido sirvió de poco, pero a nivel anímico cada uno se podrá servir a su gusto.

Vía | As, Más que Fútbol
Imagen | As

Más que Fútbol ● 2008