martes, 16 de marzo de 2010

En el momento oportuno

Andrés Pérez | No es Higuaín un futbolista dado a los momentos grandes. Su virtud radica en los dobletes a equipos de liga, en las defensas enquencles. Es muy meritorio marcarle tres goles al Valladolid y acumular 19 tantos en liga, qué duda cabe, pero no es lo mismo que marcar las diferencias en Champions. Higuaín no las marca. No lo ha hecho nunca y tampoco lo hizo frente al Lyon, donde marró dos ocasiones claras y se hinchó de balones que probablemente no le correspondían.

Higuaín al margen, uno de los jugadores hoy por hoy más sobrevalorados, el Madrid se resarció en Valladolid de sus penas. De una temporada oficiosamente fracasada tras el ridículo espantoso e histórico en Copa del Rey y la eliminación justa frente al Lyon en Champions League. No se ha de engañar el aficionado: ganar la Liga es la migaja de un plato que a principio de temporada, por el precio pagado, se antojaba más sabroso. No lo será y no por ello se ha de perder la calma: pienso que Pellegrini debería seguir; precisamente uno de los principales defectos del Madrid durante los últimos años ha sido el vaivén de entrenadores.

Sea como fuere el chileno tiene parte de culpa en lo sucedido. En el hecho de que una inversión multimillonaria haya caído de dos competiciones coperas antes de lo previsto y de malos modos. Es decir, el Lyon se merendó al Madrid en la segunda parte; Puel dio una lección táctica colocando a Kallstrom y a Gonalons apoderándose del medio campo y presionando arriba la salida del balón del Madrid. Sin Xabi Alonso el conjunto blanco se ofuscó, buscó en exceso la velocidad de sus puntas con nulo éxito gracias a la soberbia actuación de Toulalan y perdió el control, en definitiva.

Un gol de Pjanic certificó una muerte previsible al inicio de la segunda parte pero inesperada al término de la primera, cuando el Madrid mereció marcar más de un gol. No lo hizo. Perdonó, y parece mentira que lo hiciera con los jugadores que atesora. Pero está fuera. Alicaído, melancólico y fuera. La desgracia de sus jugadores es que ahora, hagan lo que hagan en Liga, siempre se antojará insuficiente; siempre se cernirá sobre ellos la sombra del fracaso ante el reto de verdad, ante el fútbol de élite, no en Zorrilla.

A Higuaín le sucede algo parecido. Cualquier logro se verá oscurecido por su ofuscamiento en el momento de la verdad. En el momento oportuno Higuaín no aparece, y sin embargo se le sigue esperando. No dudo de su valía si bien pienso que no es tanto como cuentan los escribas, pero debiera reivindicarse en Lyon, en Liverpool, en Milan, en Manchester, si es que el Madrid se propone llegar a Old Trafford algún día; no sirve en Valladolid o en Almería. Allí su gesta es local. Internacional aún no es. Como no lo es este Madrid. En el momento oportuno falla. Y van seis años, de un modo absolutamente inverosímil.

Vía | Más que Fútbol | As | Marca
Imagen | AFP | Citando la actualidad

miércoles, 10 de marzo de 2010

Reyes un mártir, Herrera un anónimo

Andrés Pérez | Si por algo se caracteriza el periodismo deportivo de nuestros días más allá de por ser una gran montaña de excrementos, es por la polarización entre Real Madrid y Barça. Menuda novedad, dirán. Pues no, no es nada nuevo, pero no por ello deja de ser chocante cuando no hiriente para la inteligencia. Y me explico: observen a Reyes. Se trata de un futbolista renacido de la mano de Quique Sánchez Flores. Una antigua promesa de estrella mundial que se quedó en la más absoluta nada por su carácter infantil y su nula capacidad de adaptación a otro país.

Desde que llegó al Atlético a Reyes le han caído palos por todas partes por el único motivo de haber jugado para el Real Madrid. Enrabietado con el mundo, nunca volvió a ser el mismo que deslumbró en Sevilla y, en cierto modo, en Londres. Hasta que llegó Quique, supo tratarle como merecía —como un niñito mimado— y volvió a rendir hasta el punto de convertirse en el mejor jugador del Atlético. Reyes es de nuevo el extremo desequilibrante que solía.

Y como buen extremo, sufre de constantes faltas. No se trata de una persecución, ni de una estratagema previamente ideada, no se hagan líos: es el sino de cualquier buen extremo, llegar siempre un segundo antes que el lateral. El contacto siempre es inevitable. A pesar de ello, el domingo, frente al Zaragoza, Reyes parecía sufrir una carnicería. Y bien es cierto que el Zaragoza ha ganado en dureza y aspereza desde que comenzó a levantar cabeza, pero no fue la masacre que pregonaban desde Carrusel.

Al día siguiente las conclusiones en la prensa de Madrid eran demoledoras: el Zaragoza un equipo excesivamente duro. No se ustedes, pero yo no vi lesionados, ni sangre, ni tampoco piernas rotas como en Inglaterra. Vi a Reyes irse expulsado y desesperado al agredir a Eliseu y vi al Atlético empatar injustamente. Pero nada que se pareciera a un campo de batalla. No vi al mártir Reyes. Como tampoco nadie pareció ver las reiteradas entradas que la defensa del Atlético propinó a Ander Herrera, anónimo para Carrusel y para el resto de prensa mediática.

Lo que sirve de Reyes para crear un mártir y una víctima no sirve para Herrera. La miseria de este periodismo que nos toca vivir, vendido al interés del morbo frente a la información y la calidad.

Vía | El Pub | As
Imagen | Equipo

sábado, 6 de marzo de 2010

Iniesta y el fútbol de hoy por Lillo

P. ¿Mejor [Iniesta] que Messi o Cristiano Ronaldo?

R. Ésos juegan a hacer jugadas. Iniesta juega al fútbol. Es una delicia. Ver jugar al fútbol a Iniesta me hace feliz.

P. ¿Qué le parece que Cristiano sea todo un símbolo para la actual sociedad?

R. Entonces, hay algo que no funciona en esta sociedad. La gente ha elegido a este chico como paradigma de todo lo que pasa en el fútbol a lo largo de la semana, donde prevalecen unos valores que no son los del propio fútbol. Los valores del fútbol se cuecen el domingo, el día del partido. Pero no está Cristiano solo. Surgen por doquier gran cantidad de imitadores. Al menos, me han dicho que a Cristiano le gusta el fútbol.

Andrés Pérez | Lillo podrá ser un tipo con un compendio de frases gloriosas. Podrá, tras ganar su primer partido con el Almería, dar una rueda de prensa con acento mexicano. Podrá su reputación de entrenador calamidad extenderse por toda España. Todo eso podrá hacerlo y de hecho ya lo hace. Pero de vez en cuando, a pesar de todo, dice cosas muy interesantes y, lo que importa aún más, demuestra que en el fútbol aún hay gente que sabe expresarse.

Via | El País

jueves, 4 de marzo de 2010

Una sensación de superioridad insultante

Andrés Pérez | Lo nunca visto: España se basta ya únicamente con su capacidad de intimidación. Aquello de lo que, precisamente, siempre adolecía. A la sencilla compenetración de todos los futbolistas, la sensación de ser un equipo antes que una selección, la calidad de todos los futbolistas titulares y suplentes y el fútbol virtuoso que ponen en práctica se le une ahora la capacidad de dominar al rival a su gusto. Anoche España se impuso a Francia dónde y cuando quiso. Marcó el ritmo del partido y decidió quién atacaba y cómo. Fue la auténtica dueña del partido.

No es de extrañar, pues, que ante tal tesitura, L'Equipe, en su versión digital, titulara "España se pasea en el Stade de France". En efecto, a pesar de no mantener un juego constante a nivel ofensivo durante todo el encuentro, España se bastó de dos momentos iluminados para finiquitar el amistoso ante una Francia desesperada y desesperante, sin ideas y asentada en futbolistas de más corte táctico que técnico. Dos destellos, de cinco minutos, en los que, en la primera parte, el conjunto de Del Bosque decidió acabar con el partido.

El resto fue un soporífero espectáculo de auto-flagelación para el aficionado francés y un aburrido por emocionante, dadas las circunstancias, encuentro para el seguidor español, que pudo ver cómo su selección se regodeaba andando, repito, andando, frente a su eterna bestia negra. La salida de Xavi en la segunda parte no hizo más que redundar en lo mismo: posesión del balón cuando y cómo quería el combinado nacional. En los momentos en los que se perdía la posesión, España tampoco sufría: ni el ataque de Francia es lo suficientemente poderoso ni la defensa de España hubo de esforzarse lo más mínimo, apenas sufrió, demostrando otra gran virtud del equipo de Del Bosque. La capacidad defensiva.

En la primera parte fue insultante el modo en el cual los Iniesta, Fábregas, Villa, Silva Busquets y Xabi Alonso presionaban, un poco, tampoco demasiado, a la defensa francesa que, ante la falta de ideas, siempre recurría al pelotazo. En tal tesitura, y con un Xabi Alonso espléndido en la recuperación, cualquier fallo de los galos supondría el gol. Así fue. Primero Villa y luego Sergio Ramos. España se largo de París con la sensación de haber domado a Francia de un modo escandalosamente ofensivo para el orgullo de los jugadores franceses. Terminó el partido sin apenas forzar la máquina. Dio la sensación de ser un equipo no ya grande, sino consciente de que es muy grande.

Vía | L'Equipe
Imagen | Qué.es, Marca

miércoles, 3 de marzo de 2010

Globo sonda (si lo vemos)

Andrés Pérez | El partido que, en teoría, TVE debe emitir esta noche no es más que un globo sonda. Una prueba, un test irrelevante, una encuesta de opinión antes de las elecciones, un mero experimento por el cual evaluar las teóricas fuerzas de dos selecciones candidatas al mundial. Qué duda cabe que, a pesar de ser la teoría ésta, la práctica es bien distinta: el amistoso lo es más porque hace demasiado tiempo que España no gana en Francia y porque aún duele aquella elminiación donde íbamos a jubilar a Zidane.

Francia es una selección en periodo de transición. Sigue aún inmersa en un mar de dudas, con jugadores de talento —ahí andan Benzema, Riberý o Nasri— pero con la sensación de no ser un bloque definido y verdaderamente temible de cara a junio. España es todo lo contrario. Desde esta perspectiva, el encuentro de esta noche es, sin duda, un pequeño repunte en el orgullo de la selección en caso de ganar y un mero recuerdo para el olvido en caso de perder, que no debiera precipitar conclusiones equivocadas. España es superior pero el factor jugamos-en-Francia es un algo a tener en cuenta.

Un bonito espectáculo, con ambos equipos estrenando equipación. Sí, es todo maravilloso, pero a estas horas se antoja algo complejo que podamos disfrutar del partido ya que en TVE los trabajadores se han ido a una huelga justísima dadas las circunstancias: desde la cadena pública se derivan todos los programas y todo el trabajo a productoras privadas para abaratar costes y, ya puestos, calidad. El tejemaneje en RTVE durante los últimos años es infumable. No se preocupen. Internet solventará nuestra desesperación si no se emite en TVE y, para todo lo demás, aférrense a ese viejo y poético invento. La radio.

Vía | As
Imagen | Fusball Tempel

lunes, 1 de marzo de 2010

¿Qué esperaban?

Andrés Pérez | ¿Qué querían? ¿Emoción? ¿Varios equipos pugnando por clamarse el mejor del campeonato? ¿Igualdad de condiciones? Ingenuos. ¿Esperaban que uno de los dos pinchara? No. Esperaban mal. Se equivocan. No saben dónde se menten. Ni Barça ni Madrid fallaron en sus respectivas citas así que los periódicos deportivos tuvieron que ingeniárselas para vender periódicos. Emoción la justa. Si acaso la que aporta el Atlético de Madrid cada vez que se enfrenta a un equipo, tenga el nivel que tenga, da espectáculo. Le tocó al Valencia sufrir la ira de un equipo bipolar.

El Real Madrid se bastó de Higuaín, Ronaldo y Kaka' para pasar por encima de un Tenerife carne de Segunda, o simplemente paradigma del nivel que presenta la Liga Española. El Barça hizo lo propio aunque con más dificultades de las esperadas ante el Málaga. En ésta La Mejor Liga Del Mundo los dos grandes no permiten oportunidades para el resto de conjuntos que componen la tabla. Su nivel es paupérrimo en comparación, excesivamente bajo, notablemente inferior. Nada de lo que sorprenderse, pues.

Las crónicas de cada lunes se repiten en los mismos términos, los clichés invaden las páginas de los periódicos, las mismas caras, los mismos gestos. No existe la variedad y comienza a ser desesperante el dominio a dos manos que Madrid y Barça practican en nuestra Liga, que dista mucho de ser la mejor del mundo. El aburrimiento es soporífero en la parte alta de la tabla. Tan sólo un milagro, un golpe de suerte inoportuno, un enfrentamiento ante un equipo de mayor entidad como el Valencia, el Sevilla o el Atlético quizá, o, simplemente, tan sólo un partido en el Camp Nou y otro en el Bernabeú, decida la Liga. Un ciclo eterno que desespera.

En cualquier caso, si prefieren olvidarse de la lucha por el campeonato, siempre tendrán al Atlético. Decidido defensor de la taquicardia, del caos, del surrealismo futbolístico, se impuso al Valencia en términos que tan sólo caben definirse como esquizofrénicos. Agüero desempató el partido de cabeza, lesionado y sin saltar. Entre tanto, en el otro extremo de la galaxia, el Chelsea palmó ante el Manchester City en casa y en la final de la Carling la Premier demostró como se ha de organizar un evento de semejante enjundia. "La mejor Liga del mundo". Respiren. Rían.

Vía | El País
Imagen | Málaga Sur