martes, 10 de julio de 2007

Pasen y vean: Esto es la Copa América


La Copa América, siempre se ha caracterizado por ser una competición en la que lo físico y táctico deja paso a la imaginación y al talento. Siempre. Eso sí, dentro de unos límites. Y por ello, normalmente, ha dejado grandes torneos con grandes y muchos goles.
Una cosa es eso, que deje un considerable número de goles. Pero otra bien distinta es lo que está sucediendo en esta Copa América 2007.


Los cuartos de final emparejaban a Brasil - Chile, Uruguay - Venezuela, (que por cierto, inexplicable trama de cruces en cuartos, estos dos partidos repetidos), Argentina - Perú y México - Paraguay.
Brasil llegaba recuperada en teoría del batacazo ante México en su primer partido frente a una Chile clasificada por los pelos y con más dudas que otra cosa. Y pasó lo que pasó. 6-1 favorable a los brasileños en un buen partido de Robinho (pichichi) y en una actuación bastante encomiable de Vagner Love (los nombres brasileños ya no son lo que eran).


Uruguay se enfrentaba de nuevo a Venezuela tras una fas ede clasificación bastante penosa en la que sólo arrancaron una victoria injusta ante Bolivia, la cenicienta del torneo. Tocaba demostrar que la garra charrúa estaba ahí y no se había perdido en Montevideo, y más que eso, tocaba demostrar que la celeste era doble campeona del mundo. Lo demostraron, claro, para eso son uruguayos. 4-1 ante la anfitriona desencantada, Venezuela se fue de su Copa por la puerta de atrás.


En el otro cuadro, jugaba México frente a Paraguay. Partido igualado, a priori, debido a que Paraguay llegaba a los cuartos tras vencer holgadamente a una débil Colombia, a una siempre aceptable EEUU y de perder ante Argentina B. México por su parte llegaba arrasando en la fase preliminar tras ganar a Brasil, Ecuador y empatar con Chile jugándose nada.
Los de Hugo Sánchez, antes del torneo muy criticados, demostraron porqué merecieron estar en la selección. De nuevo Nery Castillo sobresaliente marcando dos goles, goles completados por otros cuatro que dieron el espeluznante resultado de 6-0 en unos cuartos de final de una Copa de selecciones.

Finalmente Argentina se enfrentaba a Perú. Los peruanos se clasificaron en el último suspiro con un gol de Pizarro a una Bolivia que mereció más pero con sensaciones confusas debido al buen juego mostrado frente a Uruguay pero el pobre bagaje frente a Venezuela y Bolivia.
Argentina por su parte, lo de siempre. No jugarán muy bien en esta Copa América pero sigue siendo Argentina y en esta Argentina además juegan todos los buenos. No ocurre como en Brasil donde los Ronaldinho, Kaka', Ronaldo y compañía no quisieron ir, los argentinos siemrpe van. Porque ir con la albiceleste es lo más grande. Y por eso son favoritos, porque tienen toda la artillería afinada y entre ella está Messi en un estado de forma espectacular. A el que hay que añadir a Riquelme, Verón, Diego Milito, Mascherano, Ayala, Gaby Milito, Aimar etc... Me atrevo a decir que hasta el equipo B de Argentina es el máximo favorito para alzarse con el torneo.
Y como favoritos que son, golean. 4-0 a una Perú que no sabía que hacer.

El resultado de los cuartos es extraño. Todos los semifinalistas han goleado en cuartos, en total 22 goles en unos cuartos de final. Muchos goles hasta para la Copa América.
Las semis son las de los de siempre. Es decir, están todos los grandes del continente americano, Brasil, Argentina, Uruguay y México. No ha habido sorpresas. Las a priori cuatro mejores selecciones de América están donde sus seguidores, la historia, la prensa y los mitos de cada ua les exigían estar. ¿Habrás tantos goles? Ójala.

El espectáculo está servido. Toca trasnochar:

Uruguay - Brasil
Argentina - México


Brasil 6 - 1 Chile / Uruguay 4 - 1 Venezuela:





Argentina 4 - 0 Perú:





México 6 - 0 Paraguay:




Fotos | Univisión

lunes, 2 de julio de 2007

Brasil no engaña a nadie (Brasil 3 - 0 Chile)


El fútbol tiene estas cosas. Puedes jugar bien, puedes aguantar hasta el minuto 84' pero puedes perder de goleada. El equipo que tienes enfrente es superior en todos los aspectos, o al menos eso dicen, y sin embargo resistes para perder abultadamente y con la sensación del resto del mundo de que sucumbiste ante una máquina de jugar al fútbol. Eso, le paso a Chile ayer.

Brasil se enfrentaba en su segundo partido de la Copa América a los chilenos de Acosta. Venían de perder estrepitosamente frente a México, pero no sólo de perder, sino de jugar como en el Mundial de Alemania, es decir, lamentablemente.
No sé que le pasa a los brasileños últimamente pero han perdido el toque. Y el toque, en Brasil, era sagrado. Antes, los jugadores tocaban y se movían incansablemente volviendo locos s los rivales por las cualidades técnicas que los genios atesoraban. Ahora, Robinho se la pasa a Alves y ninguno se mueve. Es una selección de gente cansada, no sienten necesidad de desmarque, de movimiento, y así ocurre, que la sensación de apatía y aburrimiento crece a cada minuto.


Y enfrente Chile. Tampoco es que Chile hiciera un gran partido, pero mereció más, o mejor dicho, no mereció tanto en su contra. Chile, de mediocampo para adelante, tiene buenos jugadores. Ahí está Valdivia, que para mí es un jugadorazo más digno de Europa que del Palmeiras, está Mark González, a pesar de la inisistencia de Acosta de colocarle de lateral ida y vuelta con la consecuente paliza del bético, está el Mati, a pesar de que ayer no jugara y no pase por su mejor momento ha hecho una buena segunda vuelta con el Villarreal, y ahí, sobre todo, está Humberto Suazo.
Para mí, es inexplicable como un jugador de la calidad de Suazo sigue en Colo Colo, que con todos los respetos, no es un club del nivel del jugador. Un jugador, delantero, que ayer fue el más destacado de Chile, especialmente en la segunda, debido a varios fogonazos de calidad. Controles orientados y toda una lección de cómo estorbar en una delantera solitaria ocasionalmente apoyada por Lorca.

Suazo tuvo el empate en una jugada en la que se regateó hasta a sí mismo cuando hubo de tirar en el primer recorte. Ahí Chile, y en una jugada posterior de Valdivia, tuvo el 1-1. Cosas del fútbol, a las dos jugadas después Robinho apareció para marcar el 2-0 tras una pifia de la defensa chilena, otra más. Chile tiene buen equipo en ataque, pero es un desastre defensivo. Si Baresi o Scirea vieran a los defensas chilenos les daría un infarto. Contreras está flojo, Vargas es el mejor amigo de los delanteros rivales, Riffo no se encuentra y el único que mantiene algo el tipo es Fuentes. Y así, no llegan a ninguna parte por mucho Suazo que haya, que por cierto, debería ir ya hacia Europa.


En definitiva, triunfo de Brasil que aminorará las críticas hacia la seleçao. Sólo aparentemente, Brasil se recupera. Pero sigue estando rota y sin calidad. No hay juego. Es la peor Brasil de los últimos tiempos. Antes jugaban Pelé, Zico, Sócrates, Romario, y ahora, juegan Josué, Vagner Love y Elano. Hay diferencia.

Hoy:

Juega Argentina, de nuevo con un esquema que no gusta a nadie salvo a Basile. En el partido contra los yankees se salvaron por Messi y porque salió Aimar en la segunda parte. Veremos que hacen hoy frente a una Colombia bastante mal después de que Paraguay le metiera cinco.

Paraguay por su parte se enfrenta a EEUU. Si gana, sentencia el grupo. Argentian lo mismo. A ver que ocurre.

Fotos | Futboleros, Univision

sábado, 16 de junio de 2007

Volvemos el 27 de Junio



CERRADO POR VACACIONES

Más que Fútbol vuelve el 27 de Junio con las energías renovadas después del mal trago (bien superado) que supone selectividad. Por fin, podré actualizar frecuentemente.

¡Disfrutad de este inicio de verano!

viernes, 25 de mayo de 2007

En Liverpool no todos aprendieron a tocar la guitarra (III)


Campeones de Europa. Sonaba grande. Sonaba muy grande, y lo hacía en el corazón de todos los aficionados al Liverpool. 1977 se había cerrado como un año glorioso para el Liverpool. Habían conquistado la Copa de Europa con el 'Passing Game' de Shankly, heredado y llevado a cabo perfectamente por Bob Paisley. La pregunta suena a raro hoy en día pero en el otoño de 1977 era el enigma del viejo continente: ¿Repetiría el Liverpool la corona?

No si por Keegan fuera. El ídolo, el alma de The Kop, Kevin Keegan, se había aburrido del Liverpool. La gloria no fue un motivo radical para quedarse. Tampoco el balón de plata. El Hamburgo, reciente campeón de la Recopa de Europa estaba empeñado en hacerse grande e iba por buen camino, con fichajes como Keegan los títulos no iban a tardar en llegar.
Aunque no sólo de Liverpool y de Keegan vivía Europa en 1977. No era ni año de Mundial ni año de Eurocopa. No había habido nada ese verano y lo más próximo internacionalmente hablando era el Mundial de Argentina 1978 en el frío invierno gaucho. Los grandes seguían en crisis, el Real Madrid, antiguo dominador de la competición seguía cayendo en picado. Referencia durante años, los blancos ahora ni se habían clasificado para la máxima competición continental, el único equipo español que lo había conseguido era el Atlético de Madrid comandado por Leivinha.


Pero hablemos del Liverpool. La marcha de Keegan se preveía como insuperable para un equipo que dependía en buena medida del mejor jugador europeo del momento si no hubiera sido por la llegada de un chaval que gracias a su incontestable calidad acabaría enamorando a The Kop, un The Kop que todavía lloraba la marcha de su niño mimado al fútbol alemán. Ese chaval, escocés, proveniente del Celtic, no es otro que Kenny Dalglish, rápido, elegante y ofensivo. Muy ofensivo. Uno de esos jugadores que cuando cogía la pelota sólo tenía la portería en mente.

La primera fase no presentó complicaciones para los reds. Ni para la mayoría de los grandes favoritos: La Juventus de Bettega, el Benfica, el Brujas, el Atlético, el Ajax (reaparece) o el Borussia Mönchengladbach pasaron sin excesivos problemas.
Llegaron los octavos de final en el invierno europeo y el Liverpool se enfrentaba al Dinamo de Dresde, el cual no presentó cara alguna ante el extraordinario recital red en Anfield: 5-1 y la eliminatoria vista para sentencia.
Sin embargo, lo más importante de los octavos de final no fue en absoluto el festín goledor del Liverpool. Mientras la Juve impresionaba y el Atlético pasaba más apuros de los debidos, un jugador decía adiós después de muchas temporadas de talento. Eclipsado por Garrincha, el posiblemente mejor extremo europeo de todos los tiempos junto a Best, se retiraba. Dragan Dzajic decía adiós a la Copa de Europa tras caer el Estrella Roja frente al Borussia Mönchengladbach. Dzajic, balón de bronce en el 68, representaba al extremo romántico por excelencia y está considerado como uno de los mejores jugadores yugoslavos de la historia.


Los cuartos eran otra historia. Los débiles habían caído y no había habido ninguna sorpresa. Todos los grandes estaban allí cuando se les exigió y ahora faltaba por ver cual de ellos era el más digno para disputarse la final de la Copa de Europa en las semifinales.
Quizá, la eliminatoria más apasionante fue la de Juventus y Ajax. El Ajax, resucitado tras la llegada de Tomislav Ivic, quería volver a ser grande y la Juventus quería resarcirse de la derrota en 1973 en la misma final, a las puertas de la gloria. Tal cóctel de emociones sólo podía terminar como terminó: 1-1 en los dos partidos y a resolverlo en los penaltys. La Juve, tuvo más suerte.
El Brujas seguía creciendo y dejó en la cuneta al Atlético, y el Borussia Mönchengladbach alcanzaba de nuevo las semifinales derrotando al inédito Wacker.
El Liverpool, se enfrentaba a otra gloria venida a menos: el Benfica. La cosa estaba difícil, porque un Benfica herido, intentaba de nuevo llegar a la cima de europa. Pero si estaba difícil para los ingleses, para los portugueses resultó un imposible venciendo los reds en ambos partidos con un parcial total de 6-2.


Golpe de autoridad de los muchachos de Paisley. Demostraron que con Keegan o sin él, ellos seguían allí e iban de camino a por la segunda, en dos años. Espíritu, en eso se resume el Liverpool a lo largo de su historia, y este año, no iba a ser menos. Clemence, Neal, Kennedy, Mc Dermott, Heighway, seguían allí y la marcha de Keegan la suplió Dalglish sin necesidad de tiempo de adaptación, algo que hoy, parece indispensable.

Y el destino, o el azar, tan caprichosos ambos para este tipo de duelos, hizo que Borussia Mönchengladbach y Liverpool se enfrentaran de nuevo. La final del año pasado estaba sangrando todavía en los corazones de los orgullosos alemanes, y esta vez, definitivamente, el objetivo era tumbar a esa bestia llamada Liverpool. El Borussia Mönchengladbach buscaba un título desesperadamente y lo hacía con las armas de siempre más un danés buenísimo y balón de oro: Alan Simonsen, una lástima que no puediera jugar el partido de ida.


Partido, que fue favorable para los esperanzados alemanes (no utilizo el gentilicio de Mönchengladbach por razones evidentes). 2-1, milagro. El Liverpool empató el gol de Hannes en el 88' y fue Bonhof quien remontara un minuto más tarde. Demasiada poca renta para salir vivo de Anfield. Efectivamente, la fue. 3-0 se llevaron los alemanes en un partido glorioso para el Liverpool, con la grada volcada y con un debutante que posteriormente escribiría con letras de oro en el libro sagrado de Anfield: Graeme Souness.

De nuevo, final. Esta vez ante el Brujas, equipo al que el Liverpool ya venció en su segunda UEFA. El Brujas no era mal equipo, había eliminado a la Juventus, pero no era suficiente para llegar de favorito. El Liverpool arrasaba en las apuestas y no era para menos. La máquina red estaba entonada y comandada excepcionalmente por Dalglish.
Se jugaba la final en Wembley, y como no podía ser de otra manera, el título se iría para casa de un inglés.
Fue un partido glorioso por parte del Liverpool. 19 tiros a puerta y multitud de llegadas. Los delanteros del Merseyde supusieron una pesadilla para más de un belga aquella noche. Y a pesar de todo, sólo Dalglish, cómo no, sería el que abreiría el marcador, y el que lo cerraría con un solitario gol. 1-0.

Campeones. Por segundo año consecutivo. El Liverpool consolidaba imperio y no parecía haber equipo capaz de frenarle. En estado de gracia, perder a su mejor jugador hacía aparecer a otro igual o mejor que el anterior. El cielo era definitivamente rojo, y lo seguiría siendo muchos años más. Pero nadie dijo que sólo el Liverpool vistiera de rojo.

Continuará...


Vídeo de Dalglish:



El gol de la final de 1978:




Vía | Wikipedia, 50 años de la Copa de Europa (As), Más que Fútbol
Fotos | BBC Sport, UEFA, Calcio Ifrance, De archivo

lunes, 7 de mayo de 2007

Vídeos del primer fin de semana de Mayo

Debido a mi ajetreada vida de estudiante, no puedo actualizar esta semana en condiciones ni pasarme por vuestros blogs, una pena, quería hacer un resumen de cómo está Europa, pero imposible. Os dejo los vídeos de los partidos más relevantes de la Jornada 33 de la Liga y algo más de Europa.

Real Zaragoza - Racing





Real Sociedad - Barcelona




Real Madrid - Sevilla





Arsenal - Chelsea (Man U Campeón)





La ronda dos de los penaltys de la final de la Copa Holandesa (AZ - Ajax)


viernes, 4 de mayo de 2007

En Liverpool no todos aprendieron a tocar la guitarra (II)


Corría el año 1976 y el Liverpool, reciente ganador de la copa de la UEFA, se había metido entre los grandes de Europa. Clasificado para la Copa de Europa. Eran tiempos en los que los teutones dominaban en Europa, 3 años antes, el Bayern de Munich había conseguido alzar la orejuda consecutivamente, conducidos por Beckenbauer y rematados por Müller.
El dominio alemán, incontestable en clubs y selección (campeona del mundo en 1974), empezó a resentirse de la edad de sus estrellas, la mayoría en la recta final de sus carreras. Era año de Eurocopa, y como mandaba la tradición, Alemania Federal estaba en la final. Pero enfrente estaba la Checoslovaquia de Nehoda y Panenka, y el resto de la historia la conocemos todos.

Así que nuestro Liverpool, ante tanto teutón, se presentó con los avales de haber conseguido la UEFA y la Liga doméstica. No era un equipo eminentemente ofensivo, tan sólo marcó 66 goles en 42 partidos, la cifra más baja para un equipo inglés desde la Segunda Guerra Mundial. No importaba. Era una plantilla equilibrada la creada por Bill Shankly y continuada por Bob Pasiley, entre los que destacaba por encima de todos el ídolo de The Kop, el niño genio de Anfield: Kevin Keegan.


Este sería el gran inicio del mítico Liverpool. aquí sí que empezaría su época dorada, la suya y la de toda Inglaterra, porque no sólo los del Merseyde consiguieron copas de Europa (3). El Nottinghan Forest (ya habrá tiempo de hablar de este) y el Aston Villa se coronarían como campeones de Europa, dos y una veces respectivamente.
Pero es el momento de hablar del Liverpool. En sus inicios lo tuvo bastante fácil. Las dos primeras eliminatorias las saldó sin problemas, primero ante los irlandeses del Crusauders y más tarde ante los turcos del Trabzonspor. Estaban arrasando. Acompañados por el ambiente infernal de Anfield y por su excelente plantilla sólo recibieron un gol en contra por 10 a favor.

Europa vivía tiempos confusos. El Madrid, estuvo a punto de no jugar esta edición de la Copa de Europa, ya que un año antes el 'Loco del Bernabeú' casi había dejado sin mentón a Gerd Müller y al árbitro del encuentro Real Madrid - Bayern de Münich.
Además, se estaba produciendo un cambio generacional entre los equipos que aspiraban al trono. El Ajax había sido borrado por completo de la escena, el Milan también, de los equipos campeones sólo el Benfica, el Real Madrid y el Bayern de Münich estaban en las rondas eliminatorias. Era el apogeo de nuevos equipos, tales como el Torino (el segundo mejor Torino de la historia), el Brujas, el Saint Ettiene, el Zúrich, el Borussia Mönchengladbach o el gran Dinamo de Kiev de Blokhin. Tiempos de cambio.


Los grandes además, fueron cayendo poco a poco. Primero el Madrid, de manos del Brujas y posteriormente el mítico Bayern, de manos del Dinamo de Kiev. El Liverpool eliminó al Saint Ettiene y para completar los semifinalistas se unió el Zúrich.
Ya había semifinales. The Kop lo sabía, y estaba exultante, pletórica. Vivió como nunca la noche de la remontada frente al Saint Ettiene y explotó cuando Fairclough marcó el gol de la clasificación.
El pueblo de nuevo era feliz. Su equipo, el Liverpool iba camino de convertirse en el equipo más grande de Europa. El cielo, estaba cada vez más cerca.

Pero para alcanzarlo, había que pasar por el correoso Zúrich. No era un equipo excesivamente brillante, simplemente era un equipo. Un equipo que en ningún momento presentó batalla. En la ida, un 1-3 finiquitó la eliminatoria, y en la vuelta Anfield disfrutó con el 3-0 que daba paso a la final. Además, los jugadores crecían y crecían. Conducidos por Bob Paisley, entrenador y leyenda del Liverpool, no sólo Keegan y Toshak eran ya 'los buenos', Heighway, Phil Neal, Kennedy, Mc Dermott, todos ellos multiplicaron sus prestaciones ante el reto de ser campeones.


Un reto, que pasaba por ganar el Borussia Mönchengladbach. De nuevo. Ambos equipos se veían las caras otra vez desde la final de 1973 en la que el Liverpool (a ida y vuelta) se impusó agónicamente a un equipazo, que estaba dispuesto a mantener la hegemonía babárica en Europa. El Bayern había caído, pero ellos seguían vivos y coleando. Alemania quería continuar su reinado.
El problema para ellos, es que no era el tiempo de las salchichas, sino el del té a media tarde y el del 'fish and cheaps'.

El 25 de Mayo de 1977 se citaron en Roma ambos equipos. El entrenador del Mönchengladbach sabía del peligro de Keegan y puso a su particular perro de presa a marcarlo. Ese era Vogts. Defensa nato, de un carácter indomable, había apagado ya el fuego de Cruijff en la final del mundial del 74 y el de Blokhin en semifinales de este mismo año. Pero Keegan pudo con él, el niño prodigio de The Kop no pudo ser contenido por Vogts, que vió como una y otra vez se marchaba de su marcaje al hombre.
Mc Dermott adelantó al Liverpool, pero Simonssen empató en el 48'. Todo por delante y nada por decidir.


Era el momento de uno de esos guiños del destino que tanto han acompañado al Liverpool a lo largo de la historia. Tommy Smith, fue en las dos UEFA del Liverpool el capitán. Su veteranía, le había relegado a la suplencia, pero la lesión de Thompson le abrió un hueco en el once titular y... Marcó el 2-1. La locura, quedaban 25 minutos pero los aficionados se vinieron arriba. El cielo estaba a escasos centímetros.

Y como no podía ser de otra manera, esos centrímetos los completo Keegan. Terminó de bailar a Vogts, que harto de la indolencia del inglés que tanto atentaba contra su orgullo alemán, le derribó dentro del área. Phil Neal convirtió desde los once metros. Era el 84'. El cielo, ya se empezaba a teñir de rojo y los ángeles comenzaban a cantaban el 'You´ll never walk alone'. Pero el cielo sólo había empezado a teñirse...

Continuará...

Os dejo la final de la FA Cup del 77 entre el Liverpool y el Man U, el 7 de blanco es Keegan.



Vía | Más que Fútbol, Wikipedia
Fotos | De archivo, Toffs, WBLSC, Liverweb