lunes, 29 de junio de 2009

No hablen de Leyenda Negra

Andrés Pérez | Como es de costumbre en este país al mínimo síntoma de debilidad que la selección española, la misma que ha batido todos los récordos de victorias consecutivas, partidos invicta y para colmo de bienes se ha proclamado campeona de Europa, ha mostrado el fatalismo ha resurgido. España cayó frente a Estados Unidos y se despidió tercera de la Copa Confederaciones gracias a que Güiza salvó los muebles frente a Sudáfrica en el partido del tercer y cuarto puesto, una patraña de la FIFA. La selección se despide del país africano con un balance desolador. Del buen juego ni rastro, de los goles tan sólo ante Nueva Zelanda y de partidos frente a selecciones presumiblemente rivales en el Mundial nada. Cero. Niet. En efecto no es una buena noticia. España ha llegado cansada y desmotivada a un torneo desprestigiado cuyo único aliciente es medirse a rivales de la talla de Brasil. Siquiera ese objetivo ha sido conseguido por lo que sin paliativos se puede decir que el paso del conjunto de Del Bosque por la competición ha sido un estrepitoso fra-ca-so.

Ahora bien. No seré yo quien dilapide ahora a la selección que hace un año obtuvo el cetro europeo. No sería justo ni real aunque haya carencias notables a pulir. Conviene empezar por los fallos, ya saben, para invitar al optimismo una vez analizados los problemas. Del Bosque no es Aragonés, no es ninguna novedad pero es lo más concluyente que se puede extraer de la estancia en Sudáfrica. Quien antaño ganara la Copa de Europa con el Madrid ni ha mantenido la línea de su predecesor ni la ha mejorado. En la Eurocopa, España jugaba con tres mediapuntas cuando no eran cuatro con la inclusión de Fábregas. Todos ellos por delante de Senna, un único recuperador. A priori una tarea imposible y un suicidio futbolístico. Sin embargo en la abrumadora posesión de balón y en la exhuberante calidad de los mediapuntas residió la clave del éxito. La mejor defensa era un buen ataque y España no sufrió en la retaguardia ni en semifinales ni en la final. Todo un logro, toda una lección de fútbol.

Sin embargo la llegada del Del Bosque ha enterrado en cierto modo la utopía de un centro del campo poblado de jugadores aparantemente incompatibles. Incompetibles puesto que, en teoría, reúnen características semejantes y se mueven en la misma franja del campo. En teoría, no en la práctica. La utopía la confirmó Luis en Viena: se puede jugar con cuatro genios a la vez, sin atender a las bandas ni al tacticismo. Del Bosque en esta Copa y como venía haciendo no ha hecho más que enterrar el sueño de quienes creen en un fútbol plenamente preciosista. Es cierto que faltaba Iniesta y que Silva no estaba en su mejor nivel, pero no es menos cierto que la posición de Villa no ha sido tan retrasada como lo fue en los primeros compases de la Eurocopa o que Xavi ha jugado retrasadísimo, prácticamente a la altura de Xabi Alonso. El espíritu de posesión se mantenía, pero sin el fútbol asociativo de antaño, sin toda una amalgama de jugones alrededor del área. El toque se ha retrasado hacia el medio campo y por tanto, ha aumentado el peligro de no hacer daño a defensas parapetadas frente a su portería.

Tal esquema provoca que Xavi tenga que recorrer mucho campo para asistir a los delanteros, Villa y Torres, ahogados y sin espacios. A excepción de Nueva Zelanda, todos los equipos se han sabido defender de España. No hablamos de selecciones de estima, en absoluto. Sudáfrica, Irak y Estados Unidos. Ante ese panorama, ante un bloqueo insalvable, las bandas se han presentado como la única vía de escape. Así se ganó a Irak, con un centro de Capdevilla y así llegó una y otra vez España al área de Estados Unidos, por medio de Sergio Ramos. Bien, está Torres, dirán los más optimistas. Pero no basta. Torres es un gran cabeceador pero está solo, abandonado a su suerte entre dos o tres centrales tan fuertes y altos como él. Los demás no dan la talla en el área, no nacieron para ello, edifican su fútbol en el balón al suelo, en bajar la pelota al piso, no en la guerra aérea.

Los mediapuntas no han existido esta vez. Hemos pasado de cuatro a cero. Xavi no lo era puesto que jugaba prácticamente a la par de Xabi Alonso. Riera es extremo y Cazorla ha estado por completo desaparecido, por no hablar de Fábregas, quien fue el mejor frente a los americanos pero fue sustituido. Sobre él recaía la misión de enlazar con Villa y Torres pero el esquema de Del Bosque le desplazaba hacia la derecha, perdiendo la asociación adecuada con Xavi. Del fútbol de toque y un socio en cada esquina hemos pasado a la soledad de cada uno de sus componentes. He ahí la clave del fracaso. Porque no conviene engañarse. España ha fracasado.

Sea como fuere la inesperada eliminación no ha de ser necesariamente un drama. Se ha hecho mal pero hay razones de peso para creer que tal desastre no se repetirá en el Mundial. Por lo pronto, la temporada ha hecho mucho daño a determinados jugadores, como los del Barça, agotados, fulminados tras una temproada extenuante. Es posible que el próximo año tal situación se repita, pero entendamos que la temporada terminará mucho antes. Para todos. El grupo tiene calidad, está unido, y a pesar de todo, a pesar del fatalismo imperante, de los medios de comunicación morbosos y lamentables intentando vendernos que la leyenda negra resucita y que la Eurocopa fue flor de un día, seguimos estando ante la mejor generación de futbolistas que este país haya contemplado jamás. Faltaba Iniesta, faltaba Senna, faltaba Silva mentalmente a pesar de su presencia constante en el banquillo. Faltaban los pilares básicos, la filosofía, el espíritu y sobre todo la motivación necesaria para afrontar un torneo de estas características. Conviene pulir los errores sin perder la perspectiva. El equipo sigue siendo el mismo. Su fútbol no ha variado. Del Bosque tendrá que aprender de esta experiencia. Obviando la contumaz estupidez de la leyenda negra.

Vía | El País, Marca, Más que Fútbol
Imagen | Marca

Copa Confederaciones 2009 | Final

Andrés Pérez | Duró el viejo sueño americano lo que Luis Fabiano y Brasil en términos genéricos quiso. Una Confederaciones un tanto extraña, con las grandes selecciones de capa caída. Ganó Brasil porque atesora más calidad y punto. No hubo brillantez, ni genialidad, ni espectáculo. Un torneo devaluado y descafeinado, una final extraña con un desenlace previsto. Estados Unidos golpeó primero por dos veces, planteó un partido defensivo perfecto pero sucumbió ante la impetuosa Brasil y ante su propia inocencia. Tiene arrestos y proyección económica y humana suficiente para ser un grande, pero la falta de ilusión y cultura futbolística hacen mella cada vez que le toca enfrentarse ante una selección de gran nivel. Venció a una España languideciente y estuvo a punto de marcarse una gesta épica ante una Brasil exenta de oficio y falta de calidad. Tan sólo un gris Kaka' indica que, efectivamente, Brasil es Brasil.

Estados Unidos se adelantó pronto con un gol de Dempsey y aumentó la diferencia gracias a Donovan. Sufrió constantemente en defensa y se mantuvo a flote gracias a Howard, héroe de la FA Cup en semifinales frente al Manchester, y a sus centrales, Demerit y Onyewu. Pese a todo, pese a su imponente estado físico y a su ilusión, en cuanto la selección de Dunga, apagada y en absoluto brillante, aceleró los norteamericanos no pudieron seguir su ritmo. Luis Fabiano anotó dos y Lucio certificó la remontada y el acta de defunción para EEUU. Quizá el sueño era demasiado pedir.

Vía | El País
Imagen |El País

martes, 23 de junio de 2009

Copa Confederaciones 2009 | Días 5 y 6

Andrés Pérez | Poco, o muy poco, queda que decir a lo sucedido el pasado fin de semana en Sudáfrica. El grupo de España estaba visto para sentencia, en la práctica, que no en la teoría. España jugó exactamente de la misma manera que jugó contra Irak: lenta, sin frescura, atascada en el ataque y sin claridad. A pesar de ello dominó y ganó cómodamente, aunque, y conviene tenerlo en cuenta, Sudáfrica llegó a acercarse con peligro a la meta de Reina. Récord absoluto de imbatibilidad y de victorias consecutivas. Todo un logro para una selección histórica. Ahora bien, la historia no evita que España mostrara una imagen gris y cansina frente a los anfitriones. Anfitriones que para vanagloria de la FIFA se clasificaron para semifinales y se medirán a Brasil.

Un Brasil que despachó por la vía rápida a Italia. Conviene recordar que este Brasil es más bien mediocre, con tan sólo dos o tres jugadores de verdadero relumbrón y con un entrenador que apuesta por el juego táctico alejado del virtuosismo que antaño enamoraba a todo el mundo y del que ahora se apropia España. A pesar de ello, a pesar de la ineptitud constante de Robinho y de un Kaka' a medio gas, la canarinha vapuleó a una de las peores selecciones italiana que los ojos de un servidor jamás haya contemplado. Sin defensa, sin delanteros y sobre todo, sin fluidez en un medio campo obsoleto con un Pirlo definitivamente decadente. Italia acusó en todo momento la falta de un superclase que antaño, entre tanta mediocridad ofensiva y seguridad defensiva, otorgaba alegría al combinado. Cassano lo vió desde casa.

Pasó Estados Unidos y le tocará enfrentarse a España en un partido cuanto menos atípico. Curioso el caso estadounidense. Es cierto que Egipto acudía sin Zidan y con bajas significativas, pero no es excusa para cuajar semejante partido. Deplorable, por intachable actitud americana. EEUU tiene potencial, como ya dijimos, pero le falta estilo y espíritu. Le falta jugar al fútbol y no al soccer, le falta comprender la esencia del fútbol. No es mal equipo y probablemente caiga ante España, pero, a pesar de ello, la gesta ya ha sido cumplida. Necesitaba vencer por tres goles para clasificarse y así lo hicieron. Particularmente me alegro. Mientras Italia decidía inmolarse y Egipto se dejaba arrastrar por la corriente, Estados Unidos, quien jamás pintó algo en el mundo del fútbol, tiró de heroísmo para llegar a las semifinales de la Copa Confederaciones. Algo es algo.

Imagen | Marca

sábado, 20 de junio de 2009

Mis colaboraciones

Andrés Pérez | Como se antoja complicado que, dada la carrera universitaria que curso, sea capaz de mantener dos blogs a la vez y al mismo tiempo colaborar en varios he decidido poner un punto y aparte en mis colaboraciones en otros blogs. Ambas han sido fructíferas y me han encantado, a decir verdad, uno se siente libre y bien consigo mismo cuando escribe para blogs de los demás. Es una pena aparcarlo temporalmente, pero considero que a día de hoy es la mejor opción que puedo tomar. Por el momento, ya saben, siempre queda aquello que decía Sergio Algora: "Volverá".

En fin, que como me apena tanto, he hecho una recopilación. Y he encontrado Scribd, un maravilloso hosting de documentos. Ideal para este tipo de acontecimientos, porque, verán, es tan fácil como subir un documento de word y colocarlo en el blog. He aquí la prueba irrefutable. El primer documento, aunque ya lo pone, concierne a mis colaboraciones en Dale Pelota, y el segundo a las de El Balón Digital. Para los nostálgicos.

(Por cierto, que ambos documentos se pueden descargar desde aquí y desde aquí)




viernes, 19 de junio de 2009

Copa Confederaciones 2009 | Día 4

Andrés Pérez | La derrota de Italia anoche no debe disparar las alarmas. En absoluto. Tan solo un perfecto desconocedor de la selección italiana, irreconocible con ese horripilante traje azul insípido y gris indefinido, podría interpretar la derrota de ayer frente a Egipto como un preámbulo de lo que podría suceder dentro de un año. Italia no juega a nada, no tiene futbolistas de calidad sublime capaces de resolver el partido ellos solos como Del Piero o Totti,y comienza a mostrar lagunas defensivas. No se parece a Italia, en resumen. Sin embargo jamás conviene subestimar la capacidad de regeneración de los italianos, tan dados a menospreciar torneos de este calibre y tan capaces de dar la sorpresa mayúscula en pleno Mundial. Llegado 2010, Italia conformará un bloque mediocre a priori y superado por las circunstancias habituales de un país caos como es el transalpino. Pero se sobreponrá a todo.

Ayer cayó ante la muy ordenada y muy talentosa selección egipcia, perfilada desde ya como la favorita para enfrentarse a España en Semifinales. No le conviene a la FIFA pero sería una bonita por interesante prueba para España. Egipto no ostenta el mismo prestigio que Italia, sin embargo está ante una oportunidad de oro para situarse en el mapa futbolísticio a nivel mundial. Sabe de sus carencias para vencer en el Mundial y la Copa Confederaciones ofrece a sus jugadores un escenario irrepetible para venderse en Europa. Ayer así lo hicieron, venciendo justamente a una pobre y triste Italia. Veremos qué sucede si finalmente la selección de Del Bosque tiene que jugarse el pase a la final con los africanos: son un equipo correoso y un exceso de confianza podría ser peligroso. Podría, veríamos, etc. Condicionales. Brasil venció cómodamente a EEUU y todo se decidirá el domingo. Sí, Egipto ha de ganar a EEUU e Italia a Brasil. Lo tienen más complicado los hombres de Lippi. Pero Italia, señores, es eterna.

Imagen | Marca

jueves, 18 de junio de 2009

Copa Confederaciones 2009 | Día 3

Andrés Pérez | En otro universo paralelo, o mejor dicho, en otra latitud muy diferente a la nuestra, el fútbol mantiene aún su espíritu. Sobrevive incorrupto a los desmanes ajenos al propio deporte, se presenta como la esperanza de cualquier humano lastrado por las guerras, las dictaduras, las pestes, las pandemias y la injusticia. Amén de la pobreza, claro. En tal panorama, es normal que el ser humano sea de la raza que sea busque algo de complacencia en un mero y simple deporte. En la ilusión de cada día, en la fiesta, en la felicidad, en evadirse por noventa minutos del drama cotidiano que rodea sus días. Sudáfrica no es el país más pobre de África, al contrario, es el más rico, pero su espíritu es el espíritu del continente. No es el mundial de Sudáfrica. Es el mundial de África, de una cultura, de otro modo de ver la vida. Es el torneo que situará a África, el malogrado continente, la tierra profanada y desmembrada por el hombre blanco tantos años atrás, en el mapa occidental.

No es un asunto menor, no en vano, que por primera vez un país de África sea noticia por un hecho positivo. La afición sudafricana dio una lección a Europa. Entraron gratuitamente, es posible, pero no cejaron en su empeño feliz y decidieron animar, cantar y bailar pese al tedioso partido que se jugaba en el tapiz verde. Animaban a Irak, animaban a España. En realidad era un partido indiferente para todos ellos pero allí estaban, sabedores de su suerte y sabedores de que el fútbol, por encima de todo lo demás, es una fiesta irrepetible capaz de llenar el corazón de quienes lo viven de alegría. España ganó sí, lo hizo a trompicones y jugando uno de los peores partidos del último año, cierto. Pero la noticia no es esa. La noticia es ver sonreir a África.

Sea como fuere, ajenos a la fiesta mundana de la grada, España decidió saltar al campo al ralentí. Con el césped altísimo y dificultando notablemente la circulación del balón del conjunto de Del Bosque, la selección no pudo más que tocar y tocar frente a la muralla que Milutinovic había perpetrado en torno a su portería. Irak se defendió lo más honrosamente posible y demostró como el fútbol es capaz de superar la pobreza y la guerra, amén de la injusticia. Es loable por parte de Irak mantener un conjunto en tales circunstancias y no es menos elogiable que se planten en plena Copa Confederaciones y aguanten el tipo muy dignamente frente a la España actual. Villa, adormecido durante todo el partido, finiquitó el encuentro y se reconcilió consigo mismo tras un centro magistral de Capdevilla. Lo demás, probablemente sobró. Ayer España se enfrentó a muchos de sus rivales de aquí en adelante, y mejor o peor, se sobrepuso para seguir supernado marcas. Ya son 34 partidos sin perder. Histórico.

Sudáfrica venció a Nueva Zelanda por dos goles. Irak, para clasificarse, tendrá que hacer lo propio y esperar que España venza por una diferencia mayor de un gol. Lo tiene complicado, y no deseo nada negativo a Sudáfrica, pero sería memorable que una selección como la irakí alcanzara las semifinales de la Confederaciones y se enfrentara o a Brasil, o a Italia. Mis mejores deseos para ellos. Si alguien se lo merece, es Irak.

Vía | As
Imagen | Marca