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martes, 22 de marzo de 2011
La clase media de la Premier se atasca en Europa
Víctor Úcar | En el eterno debate por saber cuál es la liga europea más competitiva hay muchos que se posicionan a favor de la Premier League. Y no les falta razón. Hace unos meses, en Más que Futbol, Mohorte realizó una profunda reflexión acerca de esta cuestión. Sin embargo, a la hora de valorar el potencial de los equipos que forman cada campeonato hay que tener en cuenta otra serie de factores, puesto que es una cuestión que difiere. Un gran termómetro para evaluar el nivel de un equipo consiste en comprobar su rendimiento en competiciones europeas. De este modo, la Premier puede presumir este año, una vez más, de contar con tres equipos entre el selecto grupo de ocho que se disputan la corona del fútbol europeo: Manchester United, Chelsea y Totenham. El Arsenal se quedó por el camino por culpa de un Barça poderoso. Sin embargo, las potencias de la Premier han demostrado que lo son también en Europa.
En cambio, la clase media de la liga inglesa no ha sido capaz de seguir la estela de sus hermanos mayores. Y es que no habrá ningún conjunto inglés entre los ocho mejores de la Europa League; un torneo que sirve para demostrar que hay vida más allá de las potencias futbolísticas europeas, así como para conceder una segunda oportunidad a aquellos equipos a los que la Champions League se les ha quedado grande. Pero a la vez un campeonato difícil y exigente, sobre todo durante las últimas rondas eliminatorias. Al fin y al cabo hablamos de levantar un trofeo, y eso nunca es una tarea sencilla. Aunque parecía serlo para Liverpool y Manchester City. Sin duda, clubes con un presupuesto y una plantilla muy superiores a las de la mayoría —o la totalidad— del resto de equipos de la competición.
El caso de los reds puede hacernos sentir incluso lástima, pues se trata de un conjunto histórico que posee cinco Copas de Europa y tres Copas de la UEFA en sus vitrinas, y que, sin embargo, actualmente camina por un sendero infructuoso. Sin duda hablamos de un clásico, un histórico participante de la máxima competición europea —después de siete años consecutivos, esta temporada es la primera en la que no ha logrado clasificarse para disputar la Champions League—, pero que atraviesa una etapa de cambios y de renovación, tras la salida de jugadores importantes, que le está impidiendo rendir como el club grande europeo que debería ser. El año pasado, al menos, los reds alcanzaron las semifinales de la Europa League tras quedar terceros en la fase de grupos de la Champions. Pero este año no han sido capaces de vencer al Sporting de Braga, un equipo que ha dado la sorpresa —una más esta temporada— y ha impedido que el equipo de Anfield Road luchase por un título que le permitiese salvar la temporada.
Por su parte, el modelo impuesto por el jeque árabe del Manchester City sigue sin ser productivo. Muchos millones invertidos en fichajes, pero el equipo de Roberto Mancini no logra rentabilizarlos con títulos. En esta ocasión, los ucranianos del Dinamo de Kiev frenaron las aspiraciones de the citizens en esta edición de la Europa League, por lo que, un año más, los vecinos del Manchester United continuarán sin tener un nombre en el fútbol continental actual. El 2-0 de la ida se convirtió en una losa importante para el conjunto del norte de Inglaterra, que solo fue capaz de anotar un gol, por mediación de Kolarov, en el City of Manchester en el choque de vuelta. El italiano Mario Ballotelli se convirtió en un gran impedimento para sus compañeros al ser expulsado por una entrada injustificada a la media hora de partido. De este modo, una Recopa de Europa es el único título internacional que ha conseguido el City hasta el momento, y de eso hace ya más de 40 años.
Tampoco debemos olvidarnos que el Aston Villa, sexto en la Premier la temporada pasada, era el equipo que conformaba la terna de equipos clasificados para esta competición, pero los villanos tiraron por la borda su gran campaña 2009/2010 en Inglaterra al no clasificarse siquiera para la fase de grupos del torneo. Y es que este año, la clase media de la Liga Inglesa ha ofrecido un rendimiento muy inferior a lo esperado. Es cierto que, durante los últimos años, los equipos ingleses no han sido capaces de situarse entre los mejores conjuntos de la segunda máxima competición europea —únicamente un subcampeonato del Middlesbrough en la edición de 2006—. Pero la temporada pasada, en la que el Fulham fue subcampeón y el Liverpool semifinalista, los resultados invitaron a creer en un cambio de dinámica. Más aún viendo que este año un club histórico de la Copa de Europa, como el Liverpool, y un aspirante a ser un equipo grande con una plantilla temible, como la del Machester City, participaban en la edición de este año. Dos claros candidatos a llevarse el trofeo de la Europa League. Sin embargo, equipos con un potencial inferior, pero con mucha más entereza han tirado por tierra las expectativas de la clase media inglesa. Está claro que tienen mucho que aprender aún de sus hermanos mayores de la Champions.
Imagen | Zimbio
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Víctor Úcar
miércoles, 10 de mayo de 2006
De Nervión al cielo (Sevilla 4 - 1 Middlesbrough)
Para muchos la UEFA como competición es un torneo devaluado, sin emoción con cada vez menos incentivos por jugarla, con poco prestigio. Para estos, la UEFA es un torneo menor, una patraña de la organización continental para dar cabida a equipos con suerte que en un año de apogeo ven en la UEFA un premio a una gran temporada. Para estos la UEFA es el torneo al que se llega después de no llegar a la Champions, algo secundario, como si fuera una obligación jugarla, estos son equipos con historia en horas bajas, que creen que la UEFA no es importante, algo anecdótico en el panorama futbolístico, muy divertido sí, pero poco rentable.Estos jamás entenderán lo que esta noche ha ocurrido en el Phillips Stadium de Eindhoven, allí donde el Sevilla se ha coronado campeón de la copa de la UEFA.
Permítanme la osadía, pero por un momento llegué a pensar que el Sevilla no ganaría la final. Sí, el Sevilla, de Sevilla, un equipo con 100 años de historia. De muy buena historia, con una Liga y 2 copas, con tradición y siempre por las posiciones altas salvos escarceos por segunda.Un equipo que pese a su peso histórico en España, nunca había conseguido un trofeo continental. Por eso tantos aficionados han llorado esta noche, porque 56 años sin títulos para el en teoría sexto equipo de España, son muchos años. La explosión de alegría y de emoción de la grada sevillista en Holanda fue espectacular, había tantos años de resignamiento, tantas ilusiones perdidas, tantos años de sequía, tantos buenos jugadores para nada, que era imposible que no pasara lo que pasó. El Sevilla tenía que ganar la final porque eran demasiados años sin ganar, porque esta UEFA no era una final cualquiera, era la final por excelencia para los sevillistas; y bueno también porque el Sevilla era técnicamente, tácticamente y hasta físicamente muy superior a los resignados jugadores del Middlesbrough (para evitar confusiones futuras, lo llamaré Boro), pero eso háganme caso es secundario.
El partido se empezó a ganar en la grada. Solo he vivido dos finales en las que una afición sea superior a la de un equipo inglés, la del Zaragoza en 1995 en París a la del Arsenal y la del Sevilla esta noche contra la del Boro. Fue poner la televisión y solo se veían botes, cánticos y alegría en la grada blanca. Los ingleses parecían incomodos ante tanto español de fiesta, como si la final fuera la excusa para la fiesta, en el fondo sevillista se desplegó una pancarta gigante, que decía "Somos Grandes".
Y lo eran, por lo menos más que el Boro y se demostró en el transcurso del partido, con un Sevilla enamorado del fútbol estilista de toque y ataque. Dijo Juande Ramos al principio de esta temporada que al Sevilla le está costando quitarse la fama de equipo duro y correoso, más italiano que español. Pues bien, el Sevilla se la ha quitado, y se vió ayer en el césped de Eindhoven. Desde Palop, pasando por la defensa, llegando a los dos mediocentros y finalizando en los cuatro delanteros. Digo cuatro sí, no estoy ciego ni demasiado enganchado a la televisión generalista de Sogecable, el Sevilla juega con cuatro delanteros dos centros y dos extremos, porque el Sevilla es de los pocos equipos del mundo que juega con dos extremos puros siempre, en este caso Adriano y Jesús Navas. Ambos ofrecieron un partido electrizante, espectacular y vertical siempre mirando para adelante, solo importaba desbordar a los laterales que al final acabaron desquiciados.
No sólo de extremos vivió el partido, también la defensa fue importante, Javi Navarro, Escudé, ese
francés que vino de Holanda sin hacer ruido pero demostrando que es un central de clase y que hasta ha conseguido quitar el puesto a Aitor Ocio y Dragutinovic. David un coloso para Morrison o Macarrone, y Alves. Lo de Alves es espectacular, es como Cafú y hasta más técnico y ofensivo, y miren que eso es difícil, lo que es criminal es que Alves no esté en el Mundial, ni con España ni con Brasil, y con España por una FIFA negligente, pero de eso ya hablaremos otro día.El mediocampo fue la clave, y especialmente Maresca. Dios del centro medular y goleador del partido, dos goles. Fíjense, los italianos no tienen fama de sacar mediocentros de clase y calidad, pero dos equipos españoles con un italiano en el medio (Villarreal y Tacchinardi) triunfan en Europa. Tópicos fuera.
Luis Fabiano, Saviola, Adriano, Navas, Kanouté... y así hasta todos, porque esta noche todos han sido la mejor versión de sí mismos, todos han jugado como si fuera lo último de sus vidas, como si fuera el partido más importante de la historia del Sevilla, y esque lo era.
El resultado (4-0) no fue exagerado, fue un premio justo a un partido espectacular, glorioso, veloz, y con hambre de ganar, porque 10.000 sevillistas y 56 años sin títulos pesaban mucho y se notó, pero para bien.
Destacar más nombres no serviría para más que ensombrecer otros. Y no me queda espacio y por eso no puedo hablar todo lo que quisiera de Monchi, Juande y de la cantera del Sevilla, de todo el Sevilla, porque esto es un trabajo de amantes al Sevilla, un equipo que bajó a segunda y se destrozó. ¿Y quienes lo levantaron? Los sevillistas, porque Sevilla y el Sevilla tienen un color especial.
Llámenle, por fin, Campeón.
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