domingo, 4 de febrero de 2007

Italia se avergüenza


El fútbol, como religión universal, cataliza los sentimientos de las personas de maneras muy diversas. Cuando se gana, el aficionado salta de alegría y entona cánticos de victoria. Pero cuando se pierde...
Hay varias opciones, una es la de impotencia, rabia y dolor, del aficionado normal y corriente, aquél que va al fútbol porque siente los colores de su equipo o porque simplemente le gusta presenciar un partido de fútbol sea el equipo que sea. Éstos aficionados, son la vida del fútbol, el alma, lo que hace de este maravilloso deporte algo que realmente merece la pena. Son ellos los que lloran desconsoladamente cuando la Selección no gana, o cuando se pierde una final. Son ellos, la imagen verdadera del fútbol.


La otra opción, es la de pagarla con quién menos tiene la culpa. Adoptar posturas violentas y radicales con la única intención de causar destrozos, de desahogar la rabia contenida ante el rival. Son actos provocados por la derrota de un equipo, o por la mala actuación del árbitro, sí, pero el trasfondo de esos actos no es el fútbol. Es el puro rencor, la maldad en persona, el simple hecho de querer hacer el mayor daño posible a unas personas que se interponen en el camino de aquellos que manchan el nombre de nuestro deporte favorito.
Son ellos la vergüenza del fútbol. Son ellos, los que hacen del fútbol un catalizador de sentimientos mal empleado, la excusa perfecta para justificar lo injustificable.


Sucedió en el último derby siciliano entre el Palermo y el Catania. Se jugaba en el estadio Angelo Maximino, del Catania. Derby caliente, como todos, entre dos equipos de una misma región, concretamente la isla que queda al sur de ese maravilloso país llamado italia.
El partido en este caso es lo de menos, ahora mismo no tiene ninguna importancia que el Palermo se colocara tercero con ese resultado y que el Catania descendiera un par de puestos. Eso no importa ya. El fútbol pierde su importancia, su valor, cuando muertes por su causa lo empañan.

Italia llora la muerte del policía que intentaba poner orden en esa batalla campal en las calles, llamada caos. Una carta bomba, llamada así el petardo que estalló en la cara del policía; lo mató por querer interponerse en su camino, por no pensar como él, no lo hizo en defensa propia, no es un crimen pasional, tampoco lo hizo defendiendo su país de un invasor. Utilizó el terror como arma para conseguir lo que quería. La cuestión es: ¿Que quería?

Eso se preguntan los aficionados italianos que aman el deporte. Eso se pregunta Romano Prodi cuando amenaza con suspender la Liga Italiana durante el resto de temporada.

Los hechos acontecidos no son el reflejo de un fútbol, ni de una sociedad, ni de mucho menos una afición.

Son el reflejo de una pandilla de vándalos, uno de ellos asesino, sin pizca de conocimiento para discernir entre lo que está bien y lo que está mal, gente amargada que utiliza la violencia para llenar ese vacío que deja su triste modo de vida. Así es como se sienten mejor. Pero su conciencia, su moral, nunca la podrán apagar y se sabran desgraciados por el resto de su vida, cuando se den cuenta de que lo que hacen no es más que un acto de cobardía. Escapan de la realidad destrozándolo todo, así creen que van a conseguir algo, o quizás crean que así su equipo ganará.

El fútbol, como catalizador de sentimientos, en manos de radicales y ultras, es un arma muy peligrosa, y es una pena que un país como Italia y un deporte como éste, se vean manchados por un grupo de desalmados.

Llora Italia, llora el fútbol. Descanse el paz inspector de policía.

5 Comentarios:

Bundesliga dijo...

Es una pena, algo muy lamentable. Estoy indignada por lo que ocurrio en Italia, y mas aun porque se pudo prevenir. Estos hechos violentos se dan desde hace tiempo y las autoridades italianas no hicieron nada para evitarlo. Quiero ver ahora con que cara van a salir a detener el futbol.

zaragocista dijo...

La verdad, juntar futbol con mafia es repungante, da asco. Que no vuelva a ocurrir.


Un saludo.

guido dijo...

Es una verguenza lo que viene pasando en Italia hace un par de años. Ni el Mundial conseguido pudo calmar las aguas.

Anónimo dijo...

y yo me pregunto se ubiese exo lo mismo si en vez de morir un policia muere un aficionado??? uno de estos yamados violentos.

Andres Perez dijo...

¿Llamados? un tío que mata a pedradas a otro es un violento, sea aficionado o policía. Probablemente si el muerto hubiera sido aficionado a manos de un policía la cosa a los ojos de la opinión pública cambiaría, cierto.
A mi me seguiría pareciendo igualmente lamentable...