jueves, 22 de abril de 2010

El Bayern frente a la lógica

Andrés Pérez | El halo de mito que rodea al Bayern de Münich parece más que suficiente para que este año alcance la final de la Copa de Europa, de manera inverosímil y con un equipo plano y robusto, carente de talento pero sobrado de espíritu y de suerte. El mito juega en otro plano a la realidad. La segunda es física, el primero es psíquico: libra su batalla en la mente de quien lo teme o de quien cree en él alterando el curso de los acontecimientos.

Suena a ideal remoto pero en el fútbol el mito, bautizado por Valdano como miedo escéncio, obtiene competiciones. Es el caso del Bayern de Münich y su leyenda alemana; aquella que Lineker describió a magistralmente como el fútbol como deporte que enfrenta a once hombres frente a once hombres y en el que siempre los alemanes salen victoriosos. La victoria sobre el imposible. Olic lo certificó en el partido de ida frente al Manchester en Champions League cuando anotó en el 93' tras el tanto en el minuto 2' de Rooney.

Los últimos minutos, las gestas idílicas, aquellas que atentan contra la lógica. Supuso un golpe a la racionalidad que el Bayern, pobre y romo a la hora de practicar fútbol de alto nivel, golpeara en el mentón al Manchester. Lo hizo descaradamente pero sin estridencias: mantuvo una actitud ofensiva, obligada al ir por detrás durante los 180 minutos, pero no lanzó oleadas de fútbol, sino de entrega. Así el Manchester, de mayor talento, cayó, víctima de los errores de Ferguson y del mito del Bayern.

La lógica dice que el Bayern no debería ser finalista de esta competición. Incluso el apañado Lyon de Puel, elegante en el trato del balón y moderadamente talentoso en su línea ofensiva, es mejor equipo. El peso psicológico podrá con él. Eso y Robben. Cuando Riberý decidió abandonar el campo tras rozar lo criminal en una entrada a Lisandro, el holandés comprendió que su papel en este Bayern sobrepasa lo humano. Se ha convertido en el hombre franquicia, en quien, a pesar de ser un extremo puro, Van Gaal confía para actuar con libertad entre líneas.

Cuando ya en la segunda parte Müller se apartó a la banda izquierda y Olic dejó paso a un delantero fetiche como Mario Gómez, Robben se liberó. Y en campo abierto supo encontrar el momento de perforar la mea de Lloris. Fue con un disparo lejano y seco. Cuando estuvo a punto de certificar la victoria muniquesa con un segundo tanto, Van Gaal, temeroso de su fragilidad, le apartó del campo. Arjen se fue al banquillo entre visibles porfías y allí recriminó a su entrenador el cambio. "Yo soy este equipo", debió pensar. No le faltaba razón, en lo terrenal. En lo espiritual, el Lyon supo que sucumbió de nuevo al mito alemán.

Imagen | Qué

miércoles, 21 de abril de 2010

El arte de la presión adelantada


Andrés Pérez | Cuando Balotelli se desquitó de todo el odio interno que alberga, aún no se sabe exactamente hacia qué, el partido ya había finalizado y Materazzi le esperaba en la puerta de los vestuarios. Lo que sucedió dentro lo cuenta Ibrahimovic, una vez más apagado en el campo, sin chispa, indolente, perezoso, despreocupado: "Materazzi ha atacado a Mario en el túnel de vestuarios; no había visto algo así en toda mi carrera. Tendría que haberlo dejado y haber salido a celebrar. Si me llega a hacer algo así a mí, lo tumbo".

Zlatan amenaza pero sus palabras se las lleva el viento. No infunde respeto como delantero del Barcelona, hasta el punto que Guardiola, en un ataque de entrenador extraño en él, sustituyó al sueco por Abidal. Perdiendo, colocó a un lateral izquierdo por un delantero. Bojan observaba desde el banquillo cómo Messi jugaba para sí mismo, Xavi se desesperaba en busca de apoyos y Pedro intentaba maravillas imposibles desde la posición de delantero centro.


El Barça sucumbió a la locura del Inter en San Siro. Tras diez minutos de dominio inocuo visitante, Mourinho mandó adelantar líneas. La agresiva presión en el medio de Cambiasso y Motta, dos medios sin creación pero con espíritu, y el incansable trabajo de Pandev y Eto'o en los extremos ofuscó la salida de balón de Puyol y Piqué, obligados constantemente a jugar en largo. En los balones aéreos perdió siempre el Barça, amilanado por el poderío físico de Lucio y Samuel, centrales de peso pero sin talento para jugar el balón.

Así el partido tornó en un correcalles donde el Inter, a pesar de recibir el tanto inicial, venció con justicia. Leyó mejor el partido. De hecho, jugó el partido que propuso. Su idea venció ante la del Barcelona, cuya posesión fue estéril en un ejercicio desesperante de pases cortos y horizontales frente a un muro. Podrán acusar al árbitro: no es óbice, el Inter siempre mereció más; podrán tachar al Inter de catenaccio, palabra estrella cuando un equipo español juega frente a los neroazurri: mentirán puesto que el conjunto de Mourinho jugó al ataque.

A su manera. Buscando la presión y el robo rápido, pero con las líneas adelantadas. Sneijder lanzó los ataques vertiginosos, sin tiempo apenas para pensar, y el trío de delanteros se encargó de desgastar la defensa del Barça, ayer caótica. Diego Milito se movió con inteligencia y Eto'o diseminó sus esfuerzos entre la defensa y el ataque de prodigioso modo. Así venció el Inter 3-1. Hacía mal el entorno del Barcelona en desmerecer este equipo, y se demostró.

Vía | El País
Imagen | RTVE

martes, 20 de abril de 2010

El Inter o la querencia a la derrota

[...] Mi simpatía por el club se ha acrecentado viendo perder, una y otra vez, y ganar ocasionalmente a jugadorazos como Ruben Sosa, al muy reivindicable Yuri Djorkaeff, al Ronaldo astro y gordo, a Roberto Baggio o a ese genio de la jugada loca que atiende al nombre de Kanu. El Inter ha sido, sin duda alguna y desde que yo alcanzo a recordar, el mayor elenco de talentos de la historia del fútbol empecinados en lograr un objetivo común: la derrota.

Lo cuenta Sergio Cortina en Diarios de Fútbol.

martes, 13 de abril de 2010

Xavi Hernández Creus

Andrés Pérez | Al Barça se le entiende y se le define por Xavi Hernández Creus. El ordenamiento táctico en el campo, la forma ofensiva que toma el conjunto baulgrana en cada partido, obedece al ordenamiento mental, prodigioso, sensorial, de Xavi. Su percepción a lo largo y ancho del terreno de juego, su maduración lenta de la defensa rival, todo, quedó resumido el pasado sábado en el Bernabeú.

Es Messi el señalado como el hombre clave; se trata Guardiola del bautizado como arquitecto de este Barcelona histórico; pero su aspecto es el alma de Xavi. Xavi entiende el fútbol como una partida de ajedrez en constante movimiento, y en la capacidad para anticiparse a los movimientos de las defensas rivales descubrimos el porqué de las largas triangulaciones ofensivas del Barcelona. Una apertura a Alves no es una mera apertura, es el movimiento previo de una posterior jugada más hostil.

Cuando Messi agarró el balón tras recibir la falta de Ramos y se la dio a Xavi el Madrid estaba ya sentenciado. Un toque sutil en forma de globo por encima de Albiol bastó para que Messi controlara con el pecho y fusilara a Casillas sutilmente. Ya en la segunda parte Pedro amagó el desmarque y Xavi adivinó el espacio a la espalda de Garay. Las cámaras enfocaron a los goleadores, pero el tanto se originó en la materia gris del cerebro del de Terrasa.

Venció el Barça y pudo haber marcado dos más en otros dos balones de Xavi al espacio. El fútbol se juega en los espacios: la sincronización del cerebro de Xavi y de la disposición de los futbolistas a su alrededor en el campo los entiende como pocos privilegiados en la historia de este deporte. Su letanía, su particular partida de ajedrez cada tarde, es silenciosa. No acapara titulares, tampoco las cámaras le buscan. Y sin embargo, detrás de cada gol de Messi o de cada control de Ibrahimovic se esconde la mente de Xavi. La mente que prevé las genialidades de otro y que las posibilita.

Imagen | RTVE

miércoles, 7 de abril de 2010

Messi o el mejor jugador de la historia


Andrés Pérez | Decía Sergio Sauca en la retransmisión de ayer del Barça - Arsenal, otro día más triste y soporífera, que aunque Messi no pretendiera ser el mejor futbolista del mundo lo consigue. Desconozco si el anhelo del argentino lo es tal, pero desde luego la febril masa de aficionados al fútbol no duda en elevar al olimpo divino a quien, un día cualquiera, se marca una genialidad como la de Messi ayer. Marcó cuatro goles, metió al Barça en semifinales de la Copa de Europa.

No pretende ser este un trono donde minusvalorar a Messi ni tampoco pienso que sea flor de un día. Sus méritos pueblan los últimos tres años como para pretender restar relevancia a su meteórica temporada a pesar de su insultante juventud. Como suele suceder cuando un jugador marca las diferencias de forma tan notable, el título de mejor jugador del mundo, ficticio, falso y morboso, se le otorga de forma incontestable. Está bien, Messi es el más determinante. Pero no es Maradona.


La genialidad de anoche está al alcance de pocos. De privilegiados humanos que nacieron con el don de la oportunidad y del talento absoluto condensado en un pie. Es una obviedad que tan sólo un cretino o un ignorante podría negar: Messi marcará la historia y de hecho ya lo hace; Messi es un genio; Messi es el jugador a día de hoy; Messi es el futuro. Messi, Messi, Messi, Messi, por todas partes. Llegado el momento, las comparaciones, amén de odiosas, son inevitables.

Ayer Twitter era un hervidero. "Messi es el mejor de la historia"; "Messi es mejor que Maradona"; "Messi es Dios". Por recurrente no deja de ser sorprendente que con tamaña falicidad se otorgue semejante título. De comparar la edad de Messi y la de Maradona, gana el primero, qué duda cabe, pero sería una temeridad no tener en cuenta las circunstancias. Messi juega hoy en el mejor equipo del mundo y tiene por detrás a dos de los mejores centrocampistas del planeta, uno de ellos Xavi, otro de los que podría entrar en el olimpo de la historia.

Se trata de un factor diferencial que potencia las habilidades del jugador. ¿Sería el mismo Messi en el Almería? ¿En el Newcastle recién ascendido? ¿En un mediano Nápoles? Maradona en Italia lo fue. Preparen las piedras si lo desean, pero no es Messi el mejor jugador de la historia, término relativo y ventajista, no aún. En cualquier caso he de repetirlo: Messi a día de hoy es el jugador más determinante del planeta, el número uno, talento puro. Pero háganle un favor: no caigan en la idolatración ciega porque, de hecho, es ciega.

Vía | Más que Fútbol | El País | As
Imagen | RTVE

martes, 16 de marzo de 2010

Eduardo Inda o la violencia

Andrés Pérez | ¿Alguna vez han querido destruirlo todo? Pónganse en situación. Recuerden aquel pasaje de su vida que mayor incitación a la violencia gratuita les haya provocado. Imaginen que algo les saca completamente de sus cabales y su cerebro tan sólo responde con destrucción. No hablo de matar a nadie, hablo de destruir gratuitamente, del deseo primitivo más elemental del ser humano, de agarrar un palo y dar golpes a la primera farola que aparezca. De retroceder en el tiempo hasta el Paleolítico. ¿Se hacen una idea? ¿Lo han sentido, verdad? Pues bien, es lo que me ha sucedido a mí hoy tras leer esto.

Esto, a lo que ni defino. Una pieza escrita inenarrable, indescriptible. La firma el inefable Eduardo Inda, periodista, o algo, que sufre de delirios de grandeza, de endiosiamiento supino. Lo he leído en La Libreta de Van Gaal, preparen el traje NBQ —la negrita es mía—:

[...] Primera conclusión: la cuestión no es tanto el qué, la eliminación en la Copa del Rey y la abrupta salida del carril de La Décima, como el cómo. El chileno se fumó un puro ante los locos de turno que advertimos cual Churchills peloteros del peligro de la rotacionitis, del sinsentido de la castración de las bandas y de una preparación física que no deja mucho que desear por la sencilla razón de que es inempeorable [...]

"Churchills peloteros", "inempeorable", "rotacionitis". Cervantes se retuerce en su tumba. Pero la paliza al castellano no termina ahí, ya quisieran:

[...] No seré tan cruel como aquél que describió el experimento con una frase tan certera como demoledora: "Nunca se puso tanto talento en manos de tan poco". Pero nadie en su sano juicio podrá discutirme que el míster paulnewmanesco retornará como mucho tres talentos en la misma mano en la que había recibido diez [...]

¿Y creen que con destrozar el DRAE este hombre tiene suficiente? No. Se equivocan. La ira in crescendo en mi interior me invita a pegar este fragmento, este ejemplo de auto-bombo vergonzoso, este ejercicio de egofalismo desproporcionado:

[...] Tras Alcorcón un servidor y en menor medida el normalmente bien informado José Ramón de la Morena alertamos editorialmente del peligro que se corría de echar a perder toda la temporada si no se corregía la equivocación a tiempo… que aún se estaba a tiempo de corregirla. Prediqué en el desierto y pasó lo que pasó en ese Waterloo en el que, contrariando al original, ganaron los franceses pasándose por el arco del triunfo todos las apuestas habidas y por haber [...]

[...] Que no me acusen de ventajista: nada me hubiera gustado más que la historia me hubiera condenado a mí y le hubiera absuelto a él. ¿Saben por qué? Porque hubiéramos vendido periódicos como rosquillas. Su éxito, como le apunté al sabio de Las Parejas, es mi éxito [...]

[...] PD. Juro por mi honor que es lo último que digo del caso banquillo hasta el 17 de mayo salvo nueva catástrofe. Que no es cosa que los necios de turno o los jetas de guardia me acusen de desestabilizar a la plantilla o de perder la Liga por mi culpa. Ya se sabe que la culpa es siempre del mensaka.

Este hombre ha perdido el juicio. Definitivamente. Su cerebro se ha trasladado al inframundo y ha desistido en el ejercicio de sus labores. La sangre ya no llega al tejido nervioso del cerebelo. La materia gris, si es que existió, ha claudicado ante el sensacionalismo. Las páginas de Marca son hoy amarillas fosforitas.

[Dos portadas dos días después de la eliminación por La Libreta de Van Gaal]

Olviden al periodismo deportivo. Firmó su sentencia de muerte hace tiempo, se rindió ante la evidencia: lo gobiernan juntaletras de tres al cuarto, paletos con un gran sentido del márketing y nula moral. Tipos como Inda que juegan a ser Dios o como Relaño que ven conspiraciones allá donde tan sólo hay errores humanos. Ayer leí este post en En la boca del lobo, el magnífico blog de Ramón Lobo. Hablaba del periodismo deportivo:

El objetivo de los diarios de Madrid y Barcelona es vender ilusión y, por lo tanto, periódicos. No buscan la verdad sino la agitación permanente. Echo de menos un periódico nacional serio, ecuánime y responsable. Es el sueño de Enric González. Sus Historias del calcio son un ejemplo de que se puede. Soy del Real Madrid (ahora en la semi cladestinidad por razones obvias) y no me gustan las crónicas que mienten, manipulan o endulzan. Me gusta que me cuenten lo que no veo o lo que no sé. Por eso me agradan las crónicas de Santi Segurola aunque escriba en Marca. Hay periodistas a los que no los puede estropear ni un mal periódico. ¿Qué hace su director opinando de todo cuando apenas sabe de nada? ¿Es el mismo de la claqué entusiasta de la piscina de Pedro Jota en Mallorca? Hay gente que sólo sirve para dar palmas cerca de su dueño, eso sí, sin ritmo que es el compás de la inteligencia.

Que Inda haya llegado a director del periódico más vendido de España es un insulto a la inteligencia de cualquier lector crítico y, más aún, de cualquier estudiante de periodismo. Ya ni siquiera creo que se pueda transformar el periodismo deportivo, que las nuevas generaciones podamos extirpar su cáncer. Está excesivamente podrido. Su deceso es un hecho, no una teoría.

Y de ahí que, cabreado por la injusticia que se comete al ser Inda o Relaño directores de un periódico, enervado por el hecho de que la prensa deportiva a la que tanto soñé dedicarme se haya transformado en el cubo enorme de ponzoña que es hoy recurro a la violencia. A la violencia figurada, pero recurro a ella. Como método de desahogo me imagino a mí mismo, destruyéndolo todo y gritando en plena calle que no, que no hay espernaza ni futuro, que la humanidad ha muerto y con ella el mundo. Que tan sólo queda destrucción. Y así, farola tras farola, consigo reconciliarme conmigo mismo, quién sabe si también con el periodismo, y acudo de nuevo a la facultad esperando no se qué de las virtudes de esta profesión y lo noble de nuestro trabajo.

Vía | La Libreta de Van Gaal | En la boca del lobo | Marca | As
Imagen | CM BElagua | La Libreta de Van Gaal