Mostrando entradas con la etiqueta Márquez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Márquez. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de abril de 2009

Dominio anodino (Barcelona 0 - 0 Chelsea)

Andrés Pérez | Es posible que al magnífico Barcelona que durante tantos meses ha deleitado a media Europa con su preciosista fútbol se le haya encendido la luz de reserva. Se queda sin gasolina. Digo que es posible puesto que no soy muy dado a aventurarme en arriesgadas premoniciones, las cuales entrañan mucho riesgo para tan poco beneficio posterior. Ayer frente al Chelsea, en casa, donde pocos equipos de nivel han sido capaces de contener la verborrea futbolística de este equipo, el Barcelona tocó y tocó, dominó durante los noventa minutos para nada. El marcador no se movió. Se podrá alegar que el entramado que Hiddink montó en torno a Messi, Iniesta o Xavi era infranqueable, que el fútbol planteado por el equipo londinense fue lamentable e indigno de un semifinalista de Copa de Europa, que Cech paró la ocasión de Eto'o y que Bojan o Hleb perdonaron cuando el partido moría, sí, se puede alegar todo eso y más; sin embargo, hay motivos para la preocupación y entre ellos encontramos la poca profundidad con la que el Barça se desempeñó anoche. El partido de Messi fue bochornoso. Eto'o un contínuo quiero y no puedo sumamente egoísta y Henry pareció perder la frescura que había recuperado tras el pasado año.

Decíamos que el Barcelona dominó durante todo el partido, pero se trató de un dominio absoluto anodino. Horizontal, plano. Se trató más de un partido de balonmano eterno que de un caudal ofensivo imparable por parte del conjunto de Guardiola lo cual puede dar a varias interpretaciones. La primera es que hasta la fecha el Barça no se había enfrentado a un equipo inglés y por ende a uno de los mejores equipos del planeta y la segunda es que el Barça ha perdido el fuelle de hace no ya un mes, sino dos semanas ante el Getafe y su dominio goleador, de toque espectacular y transiciones rápidas, se ha diluido en una red de fútbol que pretende ser estilista convirtiéndose, finalmente, en un soporífero monólogo sin gracia alguna. Quizá la respuesta la hallemos en la conjunción de ambos planteamientos. El Barça tiene menos gasolina, menos chispa, menos verticalidad y el Chelsea es mucho mejor que cualquier equipo al que se haya enfrentado el equipo culé hasta la fecha. El planteamiento defensivo del equipo de Stamford Bridge fue simplemente perfecto.

Si no hablo del partido es porque no lo merece. ¿Ocasiones? Contadas. Drogba casi da el susto tras un error enorme de Márquez en la primera parte justo en el momento en que el Barça mejor jugaba. La ocasión, despejada de manera brillante por Víctor Valdés supuso un punto de inflexión para el resto del partido. El Barcelona se salió por completo del encuentro, perdió la concentración atemorado por la voracidad del delantero africano y por el escandaloso poderío físico del Chelsea. Los últimos minutos de la primera mitad, de hecho, son una prueba fehaciente de ello. Durante la segunda parte el Barça continuó dominando, tocando horizontalmente a excepción de un siempre brillante Iniesta y recibiendo patatas por doquier, seña de identidad de un equipo, el Chelsea, que si bien no es violento no se anda con pequeñeces. Ahí están Essien, Mikel, Terry, Alex o Ballack. Tipos duros. Cuando el equipo de Guardiola quiso encontrar tras tanto mareo de balón a sus delanteros, no lo hizo. O al menos no de la manera deseada. Ni Messi, ni Eto'o, excesivamente egoísta anoche, ni Henry estuvieron a la altura y me preocupa especialmente el asunto Messi, quien lleva más de un partido sin la chispa que hace un mes causaba estragos en los rivales. Anoche no hizo absolutamente nada. Y lo poco que hizo lo hizo mal, lento, apagado, impreciso, desmotivado, cabizbajo, deprimido. De todo menos Messi.

Entre tanto, Iniesta y Xavi siguieron a lo suyo. Sin referencias arriba no podían hacer nada y no lo hicieron. El partido no lo ganó el Barça porque sus delanteros, quienes atesoran más de sesenta goles juntos, no estuvieron y que alguien termine las jugadas es un requisito imprescindible para que el fútbol que plantea el Barça tenga éxito. El Chelsea, sabedor de su superioridad física y bien entrada la segunda parte, psicológica, se creció. Como lo hará en Stamford Bridge. Más allá del resultado, el Barça ha sido un poco menos Barça. La oportunidad era esta, sumar dos goles o más en casa y acudir a Londres con los deberes hechos. Sin embargo, una vez más, la cita en Londres se antoja definitiva para las aspiraciones del Barça esta temporada. Corre el riesgo el Barcelona con la Copa de Europa de que el éxito o fracaso en dicha competición condicione al equipo hasta el punto de echar por tierra sus aspiraciones domésticas. Hará bien Guardiola en reflexionar sobre el partido de anoche —que no fue malo, sucede que acostumbrado uno al caviar detesta el buen paté francés— y acudir a Londres con otro planteamiento. El Chelsea en casa no saldrá parapetado en su defensa. Ni mucho menos.



Vía | You Tube
Imagen | El Mundo

Más que Fútbol ● 2009

jueves, 12 de julio de 2007

Y al final, lo de siempre (México 0 - 3 Argentina)


Si te llamas Argentina, jugar a esto del fútbol es mucho más fácil que si te llamas México. Porque en Argentina, se nace con un gen, que es el del buen gusto por el fútbol. Y es por eso, por lo que hoy Argentina es capaz de armar dos equipos igual de capaces para ganar el torneo de selecciones más antiguo del mundo. Bueno, y porque ahí están Messi y Riquelme.

No vi el partido entero. La primera parte me la perdí, pero por el resultado adivino que no fue muy brillante. La segunda, sin embargo la pude ver completa a excepción de los primeros cinco minutos.
Cuando encendí el televisor, vi que Argentina ganaba 1-0, gol de Heinze, el defensa con nombre de ketchup, y que México trataba de alguna manera hincarle el diente a la férrea defensa gaucha. No hubo manera, sólo una aproximación de Nery Castillo a buen pase de Márquez que acabó en el larguero hizó sudar a Milito y a Ayala. Lo demás correspondió a Argentina.


Y hablando de correspondencia en Argentina, hablamos de Messi y de Riquelme. El primero estuvo inmenso desequiibrando constantemente y en una nueva emulación de Maradona con un antológico gol de vaselina al segundo toque, parecido al que el Diego marcó al Estrella Roja cuando jugaba en el Barça. La vaselina, tiene todavía más mérito por ascender el doble del portero y caer en unos ocho metros, mientras que Maradona lo hizo desde dieciseis.
Riquelme por su parte, volvió a dar una lección de cómo debe jugar un mediapunta y un 'diez' argentino cuando se va ganando. Controles orientados, pases atrás, pases de tiralineas, posesión, adormecimiento del rival. Todo. Riquelme marcó además de penalty (que no era) y a lo Panenka de nuevo, imitando al que Abreu lanzó ayer. Si grabó este partido acuérdese de enseñarselo a su hijo para que se fije en Riquelme y aprenda cómo se debe jugar a este deporte.

Así que hay final. Brasil - Argentina. Realmente no era la final esperada ya que si Brasil hubiera hecho los deberes (esto es, ganar a México el primer partido) se hubiera enfrentado a la 'albi' en la semifinal y no en la final. Pero a fin de cuentas, no importa, están los dos mejores equipos de la historia de América en la final. Espectáculo asegurado, aunque con un claro favorito: la Argentina que me enamora.

Vídeos:

Resumen: (México gozó de buenas ocasiones en el primer tiempo pero no las completó y fue su cruz.):




El golazo de Messi:




Fotos | Univisión
Vía | Historia del Fútbol: El penalty de Panenka (Más que Fútbol), El peso de la historia (Más que Fútbol), Dailymotion