
Anoche en Saint Dennis hubo una película de buenos y malos. El malo en cuestión era el Arsenal, un Arsenal que se traicionó a si mismo en el peor momento de la temporada. Las víctimas eran el fútbol y la Copa de Europa, y digo Copa de Europa no Champions, la Copa de Europa del espíritu estilista y bello del fútbol de las gestas inolvidables, del espíritu de Estambul.
Había un aliado indirecto. Era el árbitro, típico mafioso que no utiliza armas, que lo hace en silencio, creo que más porque es muy malo que porque fuera un aliado realmente de los londinenses.
Bajo la lluvia de París parecía que el asesinato iba a ser consumado sin ningún tipo de escrúpulo ni remordimiento.
Pero había un bueno, como en todas las películas de Hollywood, un héroe con un largo recorrido, como en todas las superproducciones el héroe es guapo, en este caso su fútbol. Era el Barça.
Porque ayer, era el partido de clubes del año. Como todos los años. Si estás vinculado al fútbol lo
sabes, hay dos fechas en este mundo, la final de la Copa de Europa, por su mística y su fantasía, y la final del Mundial porque es el Mundial y se da cada cuatro años. Ayer era el día D y la hora H, esa hora de la que vivo enamorado. Cada día del año que me doy cuenta de que son las 20:45 un extraño cosquilleo con el himno de la Champions de fondo me recorre el cuerpo.Esta noche era el partido, todo estaba preparado, dos grandes clubes sin suerte histórica en esta competición llegaban a una final inédita, ambos eran los típicos protagonistas de la película de Hollywood, ambos con un fútbol bonito que les hace caer bien a todo el mundo incluso si eres su archienemigo por lo bien que lo hacen. Pero como en muchas películas el desenlace da un resultado inesperado y negativo, que uno de los protagonistas resulta ser el malo de la película. No es el que cayó en octavos a manos del finalmente heróe, estaba más cerca pero siempre parecía bueno. No se si el Arsenal era el típico bueno que se convirtió a asesino ante la situación, o el malo desde el principio que siempre supo actuar bien para luego destaparse al final de la película cuando nadie lo esperaba.
Yo soy partidario de la primera opción. Principalmente por su juventud, la juventud es un problema cuando te tienta el lado oscuro del fútbol, ese que hace meter a todo tu equipo en el área pequeña desde le minuto veinte de la primera parte y no salir de ahí ni siquiera cuando te estás desangrando ante tu héroe fantástico que se repone de la adversidad en las horas límites. Para mí es la primera opción porque el recital estilo Ajax de Cruyjff contra el Villarreal en Highbury, o al Madrid en el mismo Highbury, o a la Juventus, eso no es algo actuado, eso es algo natural que te enseña el entrenador. Pero muchos podrían pensar que es la segunda opción, la mente frívola pensante que sabía
perfectamente desde el principio del campeonato que iba a cometer un crimen, y se pueden basar en partidos en el Bernabeú o el Madrigal, pero creo sinceramente que el Arsenal y su cuadrilla de jóvenes valores obedecía ordenes del muy posiblemente futuro ex – entrenador del Arsenal, Wenger.Un tipo que ha hecho del Arsenal un equipo grande pero que le matan cosas como las de esta noche, le matan porque quiere matar al fútbol cuando puede venerarlo y prácticarlo hasta sin condón, con ataque violento y arriesgando a un embarazo en forma de gol en contra, y lo puede hacer porque lo han demostrado que saben hacerlo. El Arsenal hechó por tierra la fama bien ganada de equipo ágil, veloz, vértical y descarado.
Por eso esta noche ha ganado el Barça. Imagínense cualquier actor glamouroso de Hollywood y piense que el Barça es él. El protagonista, la estrella del enrevesado guión de la final.
En la película el Barça hace de agente secreto estilo 007, salvando siempre al mundo o al secuestrado. James Bond siempre encuentra dificultades y obstáculos para salvar su objetivo, pero siempre consigue salvarlo con estilo y casi sin despeinarse. El Barça más o menos igual, se encontró ante un Arsenal que apresó al fútbol metiendo a todos los jugadores en el área, y supo rescatar el mérito de jugar en condiciones al fútbol con más estilo que el mismo James Bond.
Todo el problema viene de la expulsión de Lehmann. El héroe del Madrigal le hizo una falta clamorosa de expulsión a Eto´o cuando se marchaba hacia la portería gunner, lo paró pero no al balón que salió rebotado hacia el oportunista Giuly que empujó el balón a la red. Gol, aparentemente.
En este momento aparece el aliado involuntario del Arsenal, el asesino sin armas, el árbitro, que en una jugada maestra de cómo no afrontar una situación así en una final, anuló el gol pitó falta de Lehmann y lo expulsó. Muy bien para el Arsenal pero fatal para el Barça que le habían robado un gol. A partir de ahí el Arsenal dramatizado se olvidó de como ha jugado en este campeonato, y sucumbió al cerrojazo catenaccio. Más todavía cuando Campbell tras cantada clamorosa de Oleguer marcó el 1-0.
El resto del partido fue un monólogo. El Arsenal iba matando poco a poco la final, y la Copa de
Europa, el Barça con todo tipo de artilugios intentaba frenar la victoria gunner. Parecía que no lo conseguiría, pero yo sabía que ganarían. Yo creo en Estambul, y recuerdo partidos como el de Stamford Bridge este año, o el del Camp Nou el año pasado frente al Chelsea.Fue salir Iniesta y Larsson y se acabó el tema. Fue como sacar el último reloj bomba de la factoría ACME, o el último Aston Martin para James Bond. Fue la ofensiva final, como Normandía, el día D y la hora H.
Iniesta manejó el mediocampo, y un factor decisivo fue una puñalada casi mortal al fútbol atrevido quitando a Cesc, el último jugador que quedaba en el Arsenal que podía sacar a su equipo de la mediocridad, que dejó al de Albacete solo en el mediocampo. En una jugada clave Larsson arrastró a Touré, toco de espaldas y Eto´o apareció como una centella para marcar. El segundo gol fue también obra de un reserva: Belleti, y jugada de Iniesta y Larsson, los frescos ganaron la final, no eran reservas, eran armas ocultas.
Fin del partido 2-1. Ayer ganó el Barça al Arsenal, ganó el Joga Bonito al fútbol de Grecia en 2004. Ganó
Misión cumplida, héroe encumbrado, el óscar llegó con el Balón de Oro de Ronaldinho, que mimaba la Copa como a un niño, que mucho les ha costado.
La orejuda es Baulgrana, merecidamente. París bien vale una final.
Felicidades.


