Mostrando las entradas con la etiqueta Dopaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Dopaje. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de marzo de 2011

Eufemiano Fuentes regresa al fútbol

Andrés Pérez | Estupenda noticia para los aficionados del Universidad Las Palmas. En el día de ayer se daba a conocer la noticia de su nuevo y flamante fichaje: Eufemiano Fuentes. El Universidad ficha al mejor en mejora del rendimiento deportivo, con todo lo que ello implica. Es tan netamente talentoso en el ejercicio de su trabajo que sigue ejerciendo libremente a pesar de haber sido procesado dos veces en cinco años por dopar depostistas. La primera en la Operación Puerto, donde se desveló que era el principal promotor de una trama de dopaje que abastecía a numerosos equipos ciclistas y corredores a título individual de alto linaje como Alejandro Valverde o Ivan Basso. La segunda en la Operación Galgo, mucho más reciente y en la que volvió a destaparse como uno de los mejores expertos en medicina deportiva, ya saben.

No es la primera vez que el galeno canario, ginecólogo en sus ratos libres, toma contacto con el fútbol profesional. De principios de siglo datan sus primeras incursiones en el fútbol: lo hizo como médico del UD Las Palmas en la temporada 2000/2001 y en la 2001/2002. Las investigaciones de la Operación Puerto determinaron que por aquel entonces compaginaba su actividad en el fútbol con el tratamiento del Kelme, puntero equipo ciclista de aquellos años donde finalmente se demostró un dopaje sistemático de los corredores inducido, dirigido, controlado y ejecutado por el propio Fuentes. Su vinculación con el fútbol en los papeles de la Operación Puerto es testimonial. A pesar de ello, no está de más recordar cómo salió de Las Palmas: tras la negativa de un jugador a tomar una sustancia desconocida y tras las acusaciones de un empleado del club de encontrar jeringuillas esparcidas por el vestuario.

De mayor utilidad fueron sus declaraciones a Le Monde en 2006, tras la Operación Puerto. Adquieren mayor valor transcritas que explicadas:

¿Con qué equipos de fútbol ha colaborado usted?
Con equipos de Primera y Segunda división de España. Trabajé con varios equipos al mismo tiempo, a veces directamente con jugadores, a veces compartiendo mis conocimientos con los médicos de los equipos. Fui el médico de Las Palmas en 2002, durante un año en el que jugó en Primera división. Eso estaba en los periódicos.

¿Usted sólo se ha ocupado de equipos españoles?
Tuve una oferta de un equipo italiano, pero la rechacé.

¿Cuál?
No puedo responder. He dicho al juez, en nombre del secreto profesional médico, que no diré nunca la identidad de mis clientes. Es lo que me ha dado credibilidad con los deportistas, es la discreción a la que estoy ligado profesionalmente.

¿Usted ha trabajado con Real Madrid y Barcelona?
No puedo responder. Me han amenazado de muerte si decía ciertas cosas, yo y mi familia podríamos tener problemas graves. Me han amenazado tres veces. Y no me van a amenazar una cuarta.

Sin embargo, ¿usted ha recibido dos ofertas del F.C. Barcelona?
De la segunda, no quiero hablar. La primera fue en 1996.

Más claro agua. «Es lo que me ha dado credibilidad con los deportistas, es la discreción a la que estoy ligado profesionalmente», afirma Fuentes, que conoce la clave del éxito. Quizá la misma que le permita volver repetidamente al entorno deportivo sin que nadie haga esfuerzos plausibles por evitarlo. La vinculación de Real Madrid o Barcelona jamás se investigó ni, por descontado, se demostró, así como la vinculación de ningún otro equipo de fútbol. Todo ello a pesar de que la Guardia Civil, en los primeros compases de la operación, señalara que tan sólo el 30% de los deportistas implicados eran ciclistas, así como el propio Fuentes. También surgieron algunos rumores en los que se comentaba la posibilidad de que famosos futbolistas o tenistas aparecieran en vídeos de la Guardia Civil entrando en la consulta de Eufemiano. Ésto último son meras tribulaciones.

Lo que no son ideas para alimentar el imaginario colectivo son «los 23 verdes». En mayo de 2006 el Kelme era ya el Comunitat Valenciana y corría de verde y azul. El sumario de la Operación Puerto relacionó el nombre en clave de «los 23 verdes» con el equipo dirigido por Belda. Los ciclistas se plantarían en el Campeonato de España de aquel año y solicitarían al CSD una comparación de muestras de su ADN con el de las bolsas de sangre incautadas en los pisos francos de la organización de Eufemiano, negándose el máximo organismo del deporte español. No por ello eran inocentes, claro: otros papeles del médico deportivo relacionarían con meridiana claridad uno por uno a la mayor parte de los corredores del equipo valenciano. Sin embargo la pista de los «los 23 verdes» siguió ahí: en tierra de nadie y una vez descartada la posibilidad de que perteneciera al Comunitat Valenciana —sus corredores disfrutaban de otros nombres en clave—, cabía preguntarse a quién podía pertenecer tan enigmática cifra. Piensen en una formación deportiva profesional que compita de verde y que tenga en nómina a 23 profesionales. Quizá lo relacionen con cierto equipo de fútbol de rendimiento estelar una temporada y paupérrimo la siguiente, precisamente por aquellos años.


Todo esto dentro del campo de la suposición, dado que ni se investigó ni falta que hace. A pesar de encontrarse 185 bolsas en los dos apartamentos que Fuentes utilizaba como pisos francos, el juez decidió enviar para su análisis tan sólo 99 de ellas sin que se conozcan los motivos por los que las restantes quedaron sin analizar, aún hoy en las dependencias de algún cuartel de la Guardia Civil. Las dudas sobre la investigación y sus puntos oscuros se antojan necesarias.

También por aquel entonces un intermediario italiano se hizo preguntas al hilo de la Operación Puerto. Sus planteamientos rotaban en torno al magnífico Valencia que dos años seguidos alcanzó la final de la Copa de Europa. Su nombre, Ernesto Bronzetti, sus palabras, las siguientes:

Tristemente, ese famoso grupo de jugadores del Valencia, y doy nombres como Gerard, Farinós, Mendieta, Kily González y otros, han desaparecido de la circulación. Y donde han ido han sido un fracaso. También sabéis que se ha destapado en España hace meses el caso del famoso doctor (Eufemiano Fuentes) (...) El doctor, en una radio española ha indicado que también había (trataba) muchísimos futbolistas, y hay que tener en cuenta que él residía en Valencia, que consumían sustancias, etc, etc. No ha querido dar nombres de jugadores porque dijo había recibido amenazas de muerte; al menos eso dijo.

Siendo levemente suspicaces y observando algunos rendimientos perfil montaña rusa de algunos equipos españoles durante la última década podemos hacernos unas cuantas preguntas. A fin de cuentas en eso consiste el periodismo, demasiado ocupado glosando las gestas deportivas patrias que intentando desvelar los misterios que rodean a Fuentes. El más evidente se plantea hoy: ¿por qué un hombre con tamaño historial de actividad en torno al dopaje y al deporte aún tiene bula papal para acceder a equipos de fútbol? ¿No puede la Federación de algún modo vetar la entrada de Fuentes, prohibirle ejercer la medicina deportiva dadas sus demostradas actividades al margen de la legalidad? ¿No sabe la Federación a qué se dedica Fuentes? ¿No quiere saberlo?

Quizá lo sepa y quizá no quiera enfrentarse al canario. Mientras estaba en el calabozo, durante la Operación Galgo, a Fuentes se le atribuyó esta declaración: «si yo hablo, España no tiene ni Eurocopa ni título Mundial». Un nuevo rumor propagado, al parecer, por su compañero de celda. El médico se retractaría posteriormente de dichas palabras. En cualquier caso, Eufemiano Fuentes ha regresado al fútbol. Yo que ustedes no dejaría de seguir el rendimiento del Universidad Las Palmas, actualmente segundo en el Grupo I de la Segunda División B, durante el resto de la temporada. Por simple y mera curiosidad, claro, ya por todos es sabido que en el fútbol el dopaje es inexistente.

Imagen | Marca

sábado, 5 de marzo de 2011

Touré y su positivo, la historia mil y un veces contada


Andrés Pérez | El pasado tres de marzo el Manchester City hacía público que Kolo Touré había dado positivo en un control antidoping efectuado por la Federación Inglesa. Acto seguido, el club mancuniano decidía apartar provisionalmente al cental marfileño de la disciplina del equipo hasta que se aclarara el asunto. Ni el Manchester City ni la FA desvelaron hace dos días la fecha del control y la sustancia por la que el defensa había hecho pitar la máquina. A día de hoy, dos datos básicos mediante los cuales es posible juzgar un caso de positivo no son públicos por lo que es imposible decir si Touré está en serios problemas o no.

A la espera de que se haga pública la sustancia —extraño, en cualquier caso, que la FA no lo haya hecho público—, Kolo Touré ya se ha excusado. Evidentemente, a Touré sí le han notificado la sustancia mediante la cual ha dado positivo y, con toda seguridad, también la cantidad encontrada en su orina —¿se hacen controles de sangre en el fútbol?—. Que Touré dispone de esta información no es algo intuido sino confirmado por el propio Touré hoy en un comunicado emitido por sus representantes y adelantado el día anterior por Arséne Wenger, el que fuera su entrenador en el Arsenal. Wenger: «Quería controlar su peso porque tenía problemas con ello y le cogió productos adelgazantes a su mujer». Y añade: «Es una sorpresa porque entrené a Toure durante varios años. Lo traje al Arsenal y es un chico con una vida muy sana. Es muy honesto, siempre está en casa, es un hombre de familia y no sospecho de él. No creo que haya consumido nada para mejorar su rendimiento».

Según Touré y Wenger, el defensa, un deportista de élite que tiene controlada la alimentación y el peso por su cuerpo técnico, se encontraba pesado en el campo y no tuvo otra idea mejor que coger el bote de píldoras que su mujer estaba tomando para rebajar peso y consumirlas. Touré no acudió a sus preparadores físicos, en los que la mayoría de los clubes de alto nivel invierten un dineral para mantener la línea y la forma de sus jugadores, no, sino que optó por servirse del consejo de su esposa, la cual seguramente tendría más conocimientos médicos y fisiológicos que el conjunto de matasanos que le observan a diario entrenar. Hay dos opciones: o que Touré esté engrosando la larga lista de dopados que esgrimen excusas inverosímiles o que sea tonto.

Kolo Touré se enfrenta a una sanción de dos años, la prevista en este tipo de casos en la mayoría de los deportes de alto rendimiento a excepción del fútbol. Presumiblemente, sus abogados presentarán diversas alegaciones y estudios médicos que certifiquen la historia de Touré antes de que la FA decida. Quizá para entonces sepamos qué sustancia se ha hallado en el organismo del marfileño. Quizá no. El fútbol funciona así. Hay otros deportistas que ya tomaron el ejemplo de Touré y en algunos casos se roza el absoluto delirio. Muchos de ellos se dan en el mundo del ciclismo y tienen mucho que ver con familiares o mascotas: Rumsas, aquel ciclista lituano que se subió a un podio del Tour de Francia en 2002, excusó la posesión de hormonas de crecimiento en su caravana diciendo que estaban destinadas para su suegra. Mariano Puerta, tenista argentino, edificó una excusa muy pareja a la de Touré y contó que la epinefrina encontrada en su cuerpo antes de la final de Roland Garros de 2005 se debía a que había bebido del vaso de su mujer, la cual tomaba un medicamento con esa sustancia. También va de mascotas: el ciclista Vandenbroucke señaló que la EPO, la morfina y el clembuterol encontrados en su casa eran para su perro.

Al lado de Korda, tenista checó que justificó sus elevados niveles de nandrolona por su alto consumo de carne de vacuno —la ATP señalaría más tarde que tendría que haberse comido 40 vacas al día durante 20 años—, o de Tyler Hamilton, ciclista americano que tras su positivazo por transfusión de sangre explicó que el tener sangre de otra persona en su cuerpo se debía a un hermano gemelo con el que compartió útero y que posteriormente se perdió por el camino, Kolo Touré es un aficionado. En lo que a listado de despistes y positivos accidentales se refiere, claro.

Algunos optan por la versión recreativa, como Gasquet, tenista francés que relacionó su positivo por cocaína con el beso en la boca que le regaló a una mujer en una discoteca. También Simoni, ciclista italiano, tuvo una historia para la cocaína: en su caso se debía a unos caramelos que le habían traído desde Colombia y que contenían dicha sustancia. Más cocaína: Baumann, atleta alemán, especificó que la sustancia encontrada en su organismo se debía única y exclusivamente a que ésta se hallaba en su pasta de dientes. Otros como Boonen o Sotomayor simplemente se lo pasaban bien, aunque Fidel Castro salió en defensa del cubano alegando intereses imperialistas. Un último caso de positivo chanante: Dennis Mitchell creyó oportuno contar que la elevadísima nandrolona encontrada en su cuerpo se debía a que la noche anterior había practicado sexo cuatro veces. Todo un campeón.

Así pues, se antoja necesario cierto escepticismo ante las palabras de Touré. Su historia suena extrañamente familiar con las anteriores. Huelga decir que en la mayor parte de los casos todo son meras mentiras, tretas verbales, juegos de prestidigitación de deportistas y abogados empeñados en evitar la justicia. Ante todo escepticismo: como ya se ha señalado, no se conoce ni la cantidad ni la sustancia por la que el marfileño ha dado positivo. No deja de ser llamativo, no obstante, que antes incluso de ello su ex-entrenador y sus representantes comiencen a repartir excusas.

Por último, merece la pena recordar las palabras del campeón español de los 400 metros lisos, Santiago Ezquerro, tras conocer que LaShawn Merritt, pretendió hacer colar un medicamento para alargar el pene como el motivo de su positivo por dehidroepiandrosterona (DHEA):

Los deportistas no somos tontos. Yo tengo que mirar con lupa cada medicamento que me tomo -aunque sea por un catarro- y él, que lucha por unos objetivos deportivos y económicos mucho mayores, ¿quiere hacernos creer que toma algo sin informarse? Va a ser que no.

En ese caso, más le vale a Touré demostrar que, en efecto, es muy tonto.

Lectura recomendada | Antología de lo absurdo (El Mundo) | Las excusas más curiosas del mundo del dopaje (Mundo Deportivo) | Doping: las excusas más sorprendentes (Marca)
Imagen | Soccerjones

martes, 14 de diciembre de 2010

La Operación Galgo y el fútbol

Andrés Pérez | La Operación Galgo ha despertado la capacidad de sospecha de una gran parte del aficionado español. Durante los últimos días se suceden los críticos con los atletas implicados en la trama y las preguntas incómodas acerca de otros deportes, entre ellos el fútbol. El fenómeno se extiende a periodistas y meros foreros o twitteros. En este sentido, ya he leído algunos posts relacionando fútbol y dopaje. Desconozco porqué, quizá el hartazgo creciente, quizá la propaganda cada vez cala menos o quizá Marta Domínguez ostentaba tal situación de prestigio en la sociedad que su caída ha supuesto una reacción en cadena. Lo desconozco. Pero aquí van dos ejemplos de lo que en este blog ya se trató en su día.

Primero, Chimo Baeza (@chimoeneas), en Café Fútbol, un excelente blog colectivo de fútbol:

No suele haber sputniks en el fútbol, un deporte, además de colectivo, estamental y fiel a las jerarquías tradicionales. Pero se me ocurren dos ejemplos. Como aquel Valencia de cambio de siglo que llegó a dos finales de Champions (2000, 2001) y cuyas grandes figuras (Mendieta, Gerard, Farinós,...) fracasaron enormemente cuando salieron de Mestalla poco después. O, todavía más espectacular, aquella Real Sociedad que disputó la liga al Real Madrid hasta el último partido en la temporada 2002/2003. Tener una temporada (o temporadas como el equipo che) históricas es digno de elogio y admiración, pero todo se complica si tu médico es un tal Jesús Losa, viejo conocido de Iban Mayo, David Millar, Moisés Dueñas y Maribel Alonso y colega por SMS de cierto ciclista cuyo hermano juega a veces en el mejor club del siglo XX.

Los sputniks, como bien explica Chimo, son ciclistas que de la nada comienzan a ganar. Cita a Kohl o a Schumacher, pero ejemplos los hay a patadas, también en España. Un saludo, Isidro Nozal. El artículo, titulado Si el fútbol fuera ciclismo, plantea de manera inteligente la doble vara de medir en lo tocante al dopaje cuando se habla de un deporte u otro. Poco más que añadir cuando se ejemplifica el asunto con un caso tan evidente y poco investigado como aquel de la Real en 2003.

El otro artículo, o mejor dicho, los otros dos, los he descubierto gracias al enlace que ha colocado Chimo en Café Fútbol. Dos artículos en Que Viva El Deporte que pretenden plantear las mismas dudas que desde aquí y desde Café Fútbol se han lanzado al aire. Notablemente bien documentado (1 y 2). Un ejemplo:

Tras una visita al Rayo Vallecano, el 20 de enero de 2001, la Cadena SER desveló que en el vestuario utilizado por la UD Las Palmas, en el estadio Teresa Rivero se habían encontrado un elevado número de jeringuillas. Eufemiano Fuentes, poco después, dio una rueda de prensa en la que se defendió de las acusaciones. Meses después, con la marcha de Sergio Kresic y su grupo de colaboradores del club, Eufemiano Fuentes abandonó la UD Las Palmas donde su contratación no había contado con el visto bueno de Arturo Gómez (...)

Aunque todo aquello salió a la luz pública no adquirió la suficiente relevancia. A nadie le interesaba ni le interesa ensuciar el fútbol. Todo lo que no se repite en distintos medios de comunicación o no sale a la luz pública no existe. Da igual que cientos de personas tengan conocimiento de ello o que todos sospechemos lo que pasa. Si no está en los periodicos no existe. Y eso es lo que pasa con el dopaje en el fútbol, no existe.

Por último, unas breves palabras de lo que se escribió en este blog a raíz de la muerte de Jarque:

¿Alguien se acuerda de Cannavaro y la noche previa a la final de la UEFA cuando militaba en el Parma? ¿Y de Seedorf y otros tantos jugadores del Milan rehuyendo los controles anti-dopaje? ¿Alguien recuerda a los De Boer? ¿O a Stam, Couto, Davis, Gurpegui, Dugarry, Ferdinand y un largo etcétera?

La mayoría sigue sin acordarse. Pero poco a poco los ojos comienzan a abrirse. Aunque solo sea por eso, la Operación Galgo es todo un éxito.

Lectura recomendada | Sobre la Operación Galgo (Yo no estuve allí)

viernes, 9 de octubre de 2009

Dichosas abejas

El defensa del Juventus Fabio Cannavaro, que hasta la pasada temporada militó en el Real Madrid, ha dado positivo en un control antidopaje, informaron hoy los medios italianos. No obstante, las mismas fuentes precisaron que el jugador había solicitado de forma regular una dispensa del control por haber hecho uso de un fármaco contra la alergia en una situación de emergencia, tras haber sufrido la picadura de una abeja.

Quietos insensatos. Aquí no ha pasado nada. Ni aquí. Ni aquí. Ni aquí. Ni aquí. Ni nunca.

Vía | As, Más que Fútbol, Wikipedia, La Voz de Galicia, El Mundo, Terra

lunes, 17 de agosto de 2009

El fútbol que queremos

Andrés Pérez | Daniel Jarque, central y reciente capitán del Espanyol, murió hace casi diez días a los 26 años de edad. Era futbolista. Conviene no olvidar este último dato, a pesar de que pueda parecer una perogrullada. Lo hizo en plena pre-temporada, como Puerta hace dos años. ¿Se acuerdan de él? Cómo olvidarlo. Sevillista de pro, criado en la cantera, debuta con Joaquín Caparrós el 21 de marzo de 2004 frente al Málaga. De ahí a la gloria. Ganó dos copas de la UEFA —en una de ellas marcando el gol clave frente al Schalke en semifinales—, una Copa del Rey y una Supercopa de España y de Europa. Un palmarés de oro. Un jugador desequilibrante, clave en el Sevilla e internacional frente a Suecia, en aquel partido de infausto recuerdo en el que España cayó —el primer partido sin Raúl—. Hace dos años murió tras desplomarse en pleno partido de Liga frente al Getafe. Era agosto. Pre-temporada. Se pudo levantar por su propio pie pero dos días después su cuerpo finado fue declarado muerto en el hospital. El mundo del fútbol lloró entonces, como llora ahora la ida de Jarque. Recuerden, Puerta, agosto, pre-temporada, Sevilla, el equipo de la famosa papilla.

El tiempo pasó y entre medio asistimos con pavor al desfallecimiento de De la Red en un partido de Copa en Irún. De la Red cuajó una temporada sencillamente maravillosa con el Getafe —semifinales de la UEFA incluídas— que le llevó a la selección en la Eurocopa de Austria y Viena. Jugó contra Grecia, anotanto el gol del empate. El Madrid decidió repescarlo, no contaba en exceso pero jugaba algo. Se desplomó en pleno partido de Copa. Era otoño. No ha vuelto a jugar. Conmoción, recuerdo de Puerta y demás, pero no pasó de ahí. El caso se olvidó, el mundo del fútbol siguió hacia adelante y ahora, en agosto de 2009, otro futbolista muere en España. Extrañas circunstancias de nuevo. Pre-temporada. En este caso antes de iniciar la Liga, en este caso en Italia, en Coverciano, lugar habitual de concentración de la selección italiana de fútbol. En pre-temporada, cuando el físico prima, cuando la preparación elegida determina el resto de la temporada.

Jarque no pasaba de ser un central común. Titular en el Espanyol, no tan joven y con ciertas expectativas de mejoría. Nada más. En absoluto aquel central expeditivo y que había sido señalado por sendos seleccionadores nacionales para el combinado nacional —un ejemplo más del descenso a los infiernos que durante años la prensa española, a nivel deportivo, lleva labrando—. Tenía 26 años y murió de una parada al corazón. ¿Cómo? He ahí la cuestión. Por poner un ejemplo, repasen la lista de ciclistas que han muerto de una parada al corazón. Ciclistas, la mayor parte de ellos dopados. Los casos más sonados los de Pantani y el Chaba Jiménez, pero la lista es amplia y extensa, para todos los colores, incluso un chaval de diecisiete años. La mayor parte de ellos, probablemente, irían dopados hasta las cejas. Ya lo dijo Manzano: "Tengo claro que no llegaré a los cincuenta". ¿Se acuerdan de Manzano? En 2004 y tras casi palmarla en pleno Tour de Francia se marcó unas declaraciones en las que denunciaba el dopaje sistemático. En 2006, tras el cierre del sumario de la Operación Puerto se supo que él fue quien dio el chivatazo de las clínicas que Eufemiano Fuentes tenía en Madrid y Zaragoza. Destapó el pastel.

Reconoció que el dopaje marca la salud del deportista. Que la mina y la dinamita, que temió por su vida. Todo por lo mismo: EPO, hormona de crecimiento, transfusiones y ahora, sin irse demasiado lejos, CERA. Cayó en el olvido hasta 2006. Como cayeron en el olvido los casos de Jiménez y Pantani. Adictos. Futbolistas, por paro cardíaco, mueren menos pero también mueren. Puerta, Sixto Rojas, Foe, Feher, Serginho, Hugo Cunha, Abdelwahab y varios de categorías inferiores. 40 casos en la última década. 3 en los 90. Se pueden escoger dos opciones: creer a los reputados "expertos" —médicos deportivos en su gran medida— y asumir que es absolutamente normal morir de un paro cardíaco a los 26 años, que es común que haya tres casos en dos años que afecten a futbolistas de primer nivel o intuir, la otra opción, que algo huele a podrido. Que si en el ciclismo las sospechas de dopaje se ciernen cada vez que un joven muere, en el fútbol debería suceder lo mismo. Que estaba en Coverciano, Italia, lugar de concentración de la selección italiana —Italia, donde el ELA ha sesgado la vida de 39 futbolistas—. Que hasta Inda, director de Marca, ve que hay gato encerrado. Que en el Corriere della Sera el otro día salió esto —traducido aquí—. Que Eufemiano reconoció que llevaba equipos de fútbol.

En caso de haber algo, no se sabrá. Es el sino del deporte a nivel general y del fútbol en particular. Un escándalo como el de la Juventus quedó en el olvido. Y sí, es cierto que el recurrir a técnicas para mejorar el rendimiento deportivo en un deporte técnico como este influye en menor medida que en otros deportes, donde el físico predomina —ciclismo, atletismo, natación—. Pero no deja de ser menos cierto que en caso de existir, nos engañan y se saltan las normas. No se cumple con la legalidad y por ende, cualquier resultado es fraude, amén de que se juega impunemente con la vida de los deportistas. ¿Alguien se acuerda de Cannavaro y la noche previa a la final de la UEFA cuando militaba en el Parma? ¿Y de Seedorf y otros tantos jugadores del Milan rehuyendo los controles anti-dopaje? ¿Alguien recuerda a los De Boer? ¿O a Stam, Couto, Davis, Gurpegui, Dugarry, Ferdinand y un largo etcétera? Enric González sabe lo que se cuece y es de los pocos que lo pregonan. Aunque hable de épocas remotas. La cuestión es, ¿qué fútbol queremos? ¿Por qué pasan desapercibidos los casos, por qué tan suaves las sanciones? No interesa. Y debemos comenzar a preguntarnos, llegados a este punto, si nos interesa o no. Si queremos un fútbol limpio o presuntamente sucio. Legal o ilegal. Éxitos refutables por todo aquello que elogiamos o tan sólo por recurrir a un medicamento concreto. Pregúntense y respóndanse. Sólo así todos abriremos los ojos.

Vía | Wikipedia, Foro de Ciclismo, La Voz de Galicia, El País, Lukor, El Mundo, Il Corriere della Sera, Terra, Ciclismo 2005, Deportes.com
Imagen | Google Images