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miércoles, 30 de junio de 2010

Capítulo 19 | España encontró a Llorente

Andrés Pérez | Parece paradójico y decidor que España encontrara la vía de escape en Llorente, un delantero que de los pies a la cabeza se eleva por encima del metro noventa. Paradójico puesto que España es un equipo pequeño en estatura, que radica su virtud en la triangulación de jugadores técnicos y físicamente poco dotados. Decidor puesto que pone de relieve las dificultades que atravesó el conjunto para traspasar la red portuguesa: no lo consiguió hasta que el hombre que desentona provocó un cortocircuito en la defensa portuguesa.

Fue Llorente y fue España. Un Mundial se compone de una mezcla de psicología y suerte. Jugar bien no siempre es indispensable. España, a pesar del peso de la historia, ha encontrado la psicología en la capacidad de no mermar su juego a pesar de la adversidad o de la impotencia; también ha encontrado la suerte ya que de otro modo no se explica que, aun jugando de modo mediocre o al menos mediocre para lo que nos tenía acostumbrados, se imponga a sus rivales. Sucedió con Chile y sucedió con Portugal.

Hasta la entrada de Llorente por un desubicado, bajo de forma, desmotivado e indigesto Torres, para el que la solución más evidente es la suplencia, España anduvo perdida en un doble pivote que ni creó ni destruyó. Achicó Portugal sabiamente cualquier espacio y convirtió su defensa en una cárcel de difícil salida para Xavi e Iniesta, perdidos en la maraña de pantalones verdes, anhelando un movimiento de desmarque que nunca llegaba y una referencia válida arriba que no existía. Ahogada en su sistema y en la sapiencia defensiva lusa, la selección chocaba una y otra vez primero frente a sí misma y luego frente a Portugal.

Segura de sí misma, la selección de Queiroz buscó sus bazas: sin practicar gran fútbol buscaba a Almeida, referencia ofensiva, para encontrar segundas jugadas o superioridad numérica frente a la defensa española. Encontró ciertos vericuetos por los que intimidar a un preocupante e inseguro Casillas, pero no anotó. No mereció más Portugal que España y lo demostró tras recibir el gol, en posible fuera de juego. Gol que llegó tras una jugada excelsa de Busquets, Iniesta, Xavi y Villa y tras dos ocasiones claras que no entraron.

Las dudas se ciernen sobre España pero adopta la forma de un conjunto campeón a pesar de todo. Está en cuartos de final y se la jugará ante Paraguay, que no demostró nada ante Japón. Quizá la solución sea sustituir a uno de los dos del doble pivote para dar entrada a Fábregas o quizá, simplemente, Del Bosque no quiera asumir riesgos innecesarios en la creación y de ahí, y no tanto por el doble pivote, la lentitud y la parsimonia creativa de España. Quizá no, seguro, Torres no esté para jugar. En cualquier caso, y esto no es un probable sino algo real, España está en cuartos tras dos partidos que, años atrás hubiera perdido.

El peso del campeón, lo llaman. Sin ilusionar ni convencer a un aficionado medio acostumbrado a la divinidad durante dos años, el camino sigue siendo firme. Es la mejor noticia.

Resultados de la decimonovena jornada:

Paraguay 0 - 0 Japón (pasa Paraguay en los penaltis)
España 1 - 0 Portugal

P.D.

Del otro partido mejor no hablar, porque se puede hallar fácilmente entre los dos o tres peores de la historia de los mundiales. Cobardes Japón y Paraguay, la suerte se decantó del lado sudamericano en unos penaltis, de nuevo, dramáticos. Cualquiera de los dos hubiera sido un injusto vencedor.

Imagen | El País